Chapter 37:
Hermione frunció el ceño y se anotó mentalmente hablar con Ron al día siguiente. No quería desconfiar de Severus, pero su concepción de Ron no era precisamente parecida a la que Hermione tenía en mente. De todas formas, relajó los músculos de la cara y le tomó de la mano, con una sonrisa conciliadora. Severus la miró con gesto curioso, y si descubrió la reciente desconfianza de Hermione, no dijo nada.
Al día siguiente ya no quedaba ningún rastro de la pelea nocturna en la cara de Severus y eso alegró a Hermione. Ya no estaba enfadada con él pero lo que había dicho de Ron… ¿Sería verdad? Se habían distanciado cuando Hermione había comenzado a frecuentar la compañía de Snape y sabía de sobras que los Merodeadores le estaban influyendo de alguna manera en su comportamiento.
Ron no era así, Ron nunca había sido así: Ron era bueno. Quizás no la mejor persona, quizás no tenía la empatía de Ginny ni ese poner a los demás antes que a su propia persona como Harry, ni tampoco la inteligencia de Hermione, pero era valioso para el grupo. Además Hermione entendía que todo en esa época era extraño: rodeados de extraños, pudiendo permitirse ciertas licencias con ciertas personas, como sería el caso de Severus.
Severus la obligó a ir al Gran Comedor con Harry, casi adivinando lo que la muchacha quería hacer. Él en cambio se quedó en la Sala Común y Hermione tuvo que ceder. Le agradeció silenciosamente que Severus hiciera todo más fácil y cuando llegó al Comedor se fijó en que Ron ya estaba sentado en la mesa al lado de los Merodeadores, apartado ligeramente de Ginny, que les esperaba con una sonrisa en la boca.
Aprovechando que ni Ron ni el cuarteto de Gryffindor le había visto, Hermione se acercó disimuladamente, esperando que Ron, James y Sirius estuvieran hablando de la pelea nocturna. Peter se reía compulsivamente, como si no pudiera parar, así que Hermione supuso que sí, estarían riéndose de la pelea.
- ¿Te puedes creer que sólo quería hablar?- dijo Ron, escéptico. Sirius golpeó varias veces la mesa ruidosamente, mientras reía. James se apoyaba en su hombro, limpiándose las lágrimas. Lupin, por el contrario, frunció los labios, claramente contrariado por lo que habían hecho.
- Le diste un buen gancho de derecha, Ron.- dijo Sirius, sonriendo. Al segundo siguiente vio a Hermione, parado detrás de ellos con el ceño gravemente fruncido, y sonrió burlonamente.- Mirad, la novia de Snivellus.
- ¡Hermione!- se alarmó Ron. Hermione le miró enfadada y dijo:
- Me gustaría hablar contigo, pero sólo si estás dispuesto a escucharme.- se acercó un poco más y dijo.- Si no te apetece, puedes quedarte con tus amigos a reírte de la tontería que hiciste ayer.- Ron miró a los Merodeadores pidiéndoles ayuda silenciosamente y aunque James no dijo nada, Sirius negó con la cabeza desdeñosamente.
Hermione se marchó, sin dejar que Ron le contestase. Había perdido las ganas de desayunar de golpe; enterarse de la tontería que había hecho Ron no era algo que le quitase el apetito, pero sí que le fastidiaba la desilusión que se había llevado. Hermione estaba acostumbrada a que la culpa fuera de Snape,- siempre Snape, pensó.- y no le sorprendería: había visto cómo era el profesor, y el adolescente también podía dejar mucho que decir cuando se lo proponía. Pero Ron nunca había sido así, Ron siempre había sido medianamente justo y nunca arrogante.
Ron fue a hablar con ella pasada la tarde. Hermione estaba estudiando en la biblioteca con Severus: hacían un equipo perfecto cuando se trataba de estudiar. Snape le dio un codazo disimuladamente cuando Ron entró en la biblioteca: él no sabía mucho del asunto, sólo que ella estaba muy desilusionada con Ron y que quería hablar con él.
- Hermione, ¿podemos hablar?- preguntó Ron, acercándose finalmente. Hermione, no dispuesta a hacerle sufrir, se levantó y se llevó a Ron de la biblioteca. Se pararon en el pasillo enfrente de la puerta de la biblioteca y Hermione comenzó:
- ¿Qué te pasa, Ron?
- ¿Cómo que qué me pasa?- preguntó él a su vez, confuso.- Estoy bien, Hermione.
- Desde que te juntas con los Merodeadores estás raro; primero gritas a los cuatro vientos mi relación con Severus y ahora te peleas con él.
- ¡No sabía que no querías que se supiera!- Hermione frunció el ceño y se cruzó de brazos. Vale, en eso tenía que darle la razón, no le había especificado que no hablara de ello. Lo dejó estar y cargó contra la otra culpa:
- ¿Qué pasó la otra noche?- Ron se frotó las manos nervioso y Hermione frunció el ceño incluso un poco más, de ser posible.
- No sé qué te ha contado Snape al respecto, pero es todo mentira. Estuvimos hablando, pero la cosa se nos fue de las manos y acabamos peleando, nada más.- Hermione quiso creerle pero no pudo: Ron no se veía ni por asomo convincente.
- ¿Entonces cómo saben James y Sirius lo que pasó? ¿Quieres que les pregunte?- ante la amenaza de Hermione, Ron enrojeció violentamente, poniendo un mal gesto en la cara y le espetó:
-Haré lo que quiera, Hermione. No eres quien para decirme cómo manejar mi vida y si no te gusta, te jodes, porque no hay más.
Ron se marchó, sin darle opción a Hermione a sentirse ofendida siquiera. Volvió a la biblioteca más que enfadada, con las mejillas rojas y una mirada de basilisco, aunque no quería estudiar en ese momento. Severus le esperaba mirándola con curiosidad, esperando que le dijera de lo que habían hablado, pero Hermione se sentó en la butaca a su lado y se quedó callada, con los labios fuertemente presionados.
Repentinamente, Severus comenzó a recoger sus cosas y las de Hermione, las cargó todas en su mochila y animó a la muchacha a seguirle fuera de la biblioteca. Aún enfadada Hermione le siguió hasta la Sala Común de Slytherin y los dos se sentaron en el sofá. Estaban solos en la Sala así que Severus preguntó:
- ¿Ya te has cerciorado de lo que pasó ayer?- Hermione salió de su enfado antes de lo previsto y le miró con sorpresa y las mejillas sonrojadas.
- ¿Qué? No he hablado con Ron para…
- Es tu amigo, lo entiendo. Tus amigos van antes que yo aunque no me guste la idea.- Severus sacó sus libros y los dejó sobre la mesa para continuar la redacción de Defensa, mientras Hermione le miraba con curiosidad.
'Él comprendía', había dicho. Hermione ya sabía que no, no comprendía, que odiaba la idea de que ellos estuvieran antes que él y que si no se había enfadado debía de ser por alguna razón mayor. Ella había puesto a Ron antes que a Harry y Ginny… ¿Por qué no podía hacer lo mismo cuando se trataba de Severus?
Porque era Severus. Aquello estaba mal, era improductivo y a la larga le dolería separarse de él. Pero antes que todo eso, estaba la razón mayor: era Slytherin. Por más que Hermione estuviera en esos momentos en Slytherin, sus amigos sabían que su lugar estaba en Gryffindor. 'No era políticamente correcto'- pensó.
- No te enfades, Severus.- Hermione miró la espalda encorvada del muchacho, esperando que le sonriera sinceramente y dijera que no estaba enfadado. Por el contrario, continuó escribiendo:
- Olvídalo, Hermione.
Hermione no se esforzó porque le perdonara: Severus era demasiado tozudo cuando quería. Se acomodó a su lado y comenzó a hacer la redacción de Defensa; al cabo de un rato el ambiente se distendió y todo volvió a estar bien con Severus.
