Cucucucucucu xD! EPISODIO DE FIN DE AÑO 8D! La verdad es que me hicieron tan feliz sus últimos reviews que para despedir este 2013 actualizo para los muchachos que aburridos esperan el 2014 :3.
Si siguen así las cosas, las publicaciones serán cada dos días xD.
Antes de terminar las vacaciones les tendré el fic acabado por completo :3, para su disfrute, así todos contentos y felices :D.
¡Espero que les guste el episodio de hoy!
El Código Maestro
Capítulo XXXII
La cena prosiguió sin problemas, hasta que llegaron al postre. Iban a cortar los pasteles y repartir la gelatina por cada extremo de la mesa, hasta que un alarido se escuchó por la entrada de la habitación.
Un hombre, entre los que estaban en los agentes rebeldes se apareció. Tenía la ropa raída y estaba sucio, con una enorme barba mugrienta.
Llegó corriendo para luego desplomarse contra el suelo. Francine se acercó al recién llegado y lo auxilió. Gracias a Dios que todavía estaba vivo y semiconsciente.
- ¿Qué? ¿Qué sucede? –lo zamarreó con suavidad para despertarlo.
- M-M-M-Mon… nograma… -musitó entrecortadamente.
- ¿Qué? ¿Él qué? ¡Responde que esto puede abarcarnos a todos!
- ¡V-v-viene h-hacia acá! ¡E-e-está en bús…queda de la C-Comunidad!
- ¿Te hicieron algo? ¿Dijiste algo? ¿Te torturaron? ¡Dinos!
El herido solo atinó a emitir un sonido ronco para luego desmayarse.
La líder de los espías le tomó el pulso.
- Afortunadamente está bien… y no requiero que me haya contestado. Lo conozco y estoy segura que no reveló nuestra ubicación… ¡Llévenlo a la enfermería!
Un grupo de personas cogió el pesado cuerpo y se lo llevó hacia un umbral que llevaba a otro pasillo oscuro.
- ¡Conserven la calma! –exclamó la pelimorada -¡Luego de la cena se van a sus dormitorios! ¡Nada de merodear a ninguna hora por los corredores que dan hacia el exterior!
Todos estaban asustados. ¡EL QUE TANTO HABÍAN EVITADO ENCONTRARSE ESTABA EN BÚSQUEDA DE SU GUARIDA PARA LIQUIDARLOS A TODOS! Incluso la misma Dama Negra estaba temblando por dentro. Nadie quería decir una sola palabra…
Excepto uno… Phineas estaba dispuesto a tomar venganza por sus propios medios. Estaba cansado de vivir huyendo y de la injusticia cometida hacia sus padres. Tal vez habría perdido el respeto hacia el suyo, pero eso no quitaba el daño de que Monograma los hubiera asesinado.
El que el mismísimo mayor merodeaba por los túneles era una ocasión muy tentadora. El pelirrojo tenía la ventaja de aquél inador en sus manos y podría emboscarlo en la oscuridad. Tendría que idear algún plan para lograr su propósito…
Podría atacarlo como una sombra que engulle su presa…
Mientras tanto, en América, Candace estaba atando cabos para realizar su cometido ¡Ella misma traería sus hermanos ante su madre!
Sin que nadie pudiera verla, hizo su equipaje y fue al aeropuerto para comprar los pasajes de ida a Francia. Todo secretamente, sin mencionar ningún asunto a nadie. Ni siquiera a Jeremy… ¿por qué a él no?
"No lo entendería…" –fue su simple excusa.
Entrada la noche, se preparó para partir. Solo un par de maletas con ropa y la dichosa carta que revelaba que Phineas y Ferb, más Isabella estaban vivos al otro lado del océano.
Dejando una nota, mintiendo que tenía asuntos muy urgentes y no volvería a casa hasta la próxima semana (cosa que ni ella misma se lo creía, porque no tenía ni idea cuándo regresaría). Iba a girar la perilla de la puerta, sin el menor ruido, cuando escuchó un carraspeo a sus espaldas.
- ¡Jeremy! –se horrorizó la pelirroja -¿Q-q-q-qué haces aquí?
- No soy tonto, Candace –dijo el rubio seriamente –Mira, si no me querías conmigo en tus planes solo tenías que decírmelo, ¿bien?
- No quise… este… bueno… yo…
- Nunca fuiste buena mintiendo, por eso lo haces por escrito, es más fácil para ti… ¿qué te proponías? ¿Por qué no me dijiste nada? Dime la verdad…
- No puedo… esto es algo que tengo que hacer yo sola… -murmuró lúgubre la joven.
- Si soy tu novio, puedes confidenciarme todos tus secretos…
- ¡Lo sé! Bien… aquí voy… iré a buscar a mis hermanos…
- ¿Qué QUÉ? –gritó confundido el novio.
- Ellos están en París… recibí correspondencia y aquí está… -le entregó el sobre. Jeremy leyó el mensaje con interés –No sé cómo estarán, si estarán sufriendo… hay muchas dudas que debo aclarar y como hermana mayor debo hacerme responsable…
- Amor… entiendo… pero… ¿por qué no me dijiste? Quiero ir contigo.
- ¡Jeremy, podría ser arriesgado! Phineas y Ferb podrían estar vigilados por secuestradores amenazantes… no… tú te quedarás aquí… si me llega a pasar algo y no volvemos, al menos quiero que papá y mamá te tengan a ti… cuídalos bien…
- Candace, yo…
- Promételo… por mí…
El de los ojos celestes dudó por unos instantes. ¿Por qué ella decía estas cosas? Casi era como si se estuviera despidiendo para siempre… y quizás así lo fuera…
- Tú… eres valiente, de seguro volverás a salvo con ellos… lo juro…
Candace sonrió tristemente. Se dio vuelta hacia la salida, mas antes de proseguir su camino, regresó y besó a su prometido en los labios.
- Adios, Jeremy…
Anteriormente, ya habiendo sido de madrugada en París, bajo las catacumbas los habitantes dormían plácidamente como lo hacían de igual forma sobre la superficie de la ciudad.
Guardias hacían de protección, custodiando por la noche si el enemigo se atrevía a franquear la seguridad de la Comunidad, dirigidos por Wesh, el centinela a la cabecilla de toda operación.
Una sombra furtiva como un rayo cruzó el corredor y pasos pequeños se escucharon gracias al eco y la reverberación.
- ¿Qué fue eso? –masculló el moreno a la defensiva.
De nuevo se oyó aquél sonido, al fondo del pasillo. Seguido de sus hombres, el campanero siguió con cuidado la huella sonora.
- No se dejen atemorizar por el miedo… -aconsejó el agente rebelde –Recuerden su entrenamiento, aunque el que masacró alguna vez a sus compañeros fue su maestro…
Varios metros más adelante, Perry el ornitorrinco corría a lo que daban sus patas en busca de una salida de la ciudad subterránea. Había cometido el error de hacer demasiado ruido en su escapada gracias a sus torpes patas de monotrema. Atrás se podían oír que los guardias estaban a la siga de su rastro.
- ¡Por aquí! –les escuchó decir.
Sin dejarse vencer por el sueño, el cansancio y demás pensamientos que atropellaban su cabeza se encaminó sin rumbo por la oscuridad. Entonces se topó con el viejo candelabro que los había recibido el primer día y el enorme estanque bajo este.
- ¡Deténgase! ¡Es una orden! –gritaban en la lejanía.
Raudo, el animal se zambulló en picada en el agua y nadó hasta el fondo, donde junto al tobogán de entrada se encontraba uno que lo succionaba hacia el exterior.
"Quién sabe hacia dónde me llevará esto…" –pensó preocupado, mas sin dudar un par de veces se adentró para desaparecer.
La patrulla vigilante se detuvo para iluminar cada rincón de la burbuja de aire. Las ondas que había dejado Perry al caer a la piscina se habían dispersado para retornar a la calma.
- Debió ser una rata… -concluyó aburrido el líder de los guardias –Una bastante grande…
Pasaron los días… como una novela que es leída y las páginas se van doblando una a una hasta llegar a un desenlace final.
Monograma seguía en su base, yendo cada noche a las catacumbas junto a sus milicias en búsqueda de la Comunidad (la cual ahora se había convertido en su presa principal) y el grupo de fugitivos de Danville.
Ya transcurriendo el tiempo comenzaba a agotársele la paciencia de no hallar ninguna noticia. Sus hombres estaban custodiando, de igual forma que los centinelas de sus enemigos, los corredores conocidos de las catacumbas. El mapa que tenía solo cubría los sectores ya explorados por los arqueólogos, antropólogos e historiadores.
Curiosamente, la base general de la agencia se encontraba cerca de la cúspide de la Torre Eiffel. Allí tenía una excelente visibilidad, mas la entrada se mantenía oculta para el público, ya que esta se hallaba cerca de las estaciones de radio famosas que utilizaban la construcción debido a la altura y la excelente señal.
- Todavía no comprendo… -masculló el canoso mientras Carl le servía café.
- Perdone la intromisión, pero… ¿qué es lo que no comprende?
- Que esos malditos fugitivos estén recuperando la memoria… que sean esos muchachos inteligentes se puede entender… pero ese científico…
- Se ha comprobado que los niños no la han rescatado todos sus recuerdos. Los científicos de la organización han informado que necesitan de una experiencia fuerte para volver a la normalidad…
- Pero eso no explica que lo que les hicimos fuera borrarles los…
- Disculpe, pero debo explicarle que es imposible eliminar recuerdos del pasado, porque sucedieron y a lo que está acostumbrado el cerebro es a recordar, no a olvidar. Lo que hizo la máquina fue crear una laguna mental que obstaculizara cualquier esfuerzo por hacer memoria, solo que tiene ciertas restricciones…
- Detesto que te quieras hacer el más inteligente, así que te voy a bajar el sueldo.
Ante el veredicto del mayor, Carl frunció el ceño. Su templanza estaba llegando al límite…
En eso, entre tanto resentimiento y odio cruzó su vista con un viejo puñal de adorno que había en el escritorio. Mientras el jefe estaba de espaldas sorbiendo su taza y contemplando la ciudad con un telescopio, sacó el arma blanca son mucho disimulo.
Sin hacer el menor sonido al deslizar la hoja del cuchillo examinó su filo. Pasó el dedo por encima y este cortó levemente sus yemas. Ocultando su gesto de dolor, se acercó más y más al que tanto lo había humillado.
Reflexionando brevemente, a hurtadillas fue hacia él alzando el objeto filudo.
"Acabaré con esto de una vez por todas… tanto tiempo de sumisión, obediencia y de recompensa injusticia y malos tratos…" –eran la clase de pensamientos que cruzaban su mente –"Seré libre… ¡Libre al fin! ¡Oh! Como un prisionero…" –fue bajando el puñal –"No… me encerrarán para toda la vida… además… esta vida no me corresponde tomarla yo… No… Solo espera Carl… ya recibirá su castigo… solo aguanta un poco más de tiempo…"
El pelirrojo, con toda su fuerza contenida, se resignó a devolver a su lugar el arma.
Francis, sin tener idea de cuan cerca estuvo de ver a la muerte por la persona más débil que pudo haber considerado en toda su vida. Seguía tranquilo e imaginando escenas violentas y tortuosas para sus futuras víctimas, dirigió al azar su catalejo al parque debajo del monumento parisino. Allí habían muchas personas, ajetreadas, turisteando o trabajando, ya sea limpiando la calle, entregando folletos o sirviendo de guía turístico.
Mas algo le llamó su atención.
- ¡Oh! ¡Carl! ¡Pedazo de inútil, ven y mira esto!
Desganado, el interno obedeció como un perro faldero.
- Sí, señor… ¿qué desea?
- ¡Rápido y observa!
Pasándole el telescopio, Carl con terror descubrió que la mismísima Candace Flynn vagaba desesperada por las calles de la Ciudad Luz. Haciéndose el que no entendía nada, preguntó:
- ¿Pero qué quiere que vea, señor?
El uniformado agarró a su empleado por la bata, con una mirada asesina.
- ¡Esa es la hermana de los Flynn-Fletcher! ¡Esos niñatos que tanta suerte han tenido en seguir con vida!
- ¿Eso es un cumplido?
- ¡NO SEAS IMBÉCIL NI JUEGUES CONMIGO! –lo agitó, haciendo que se le cayeran los lentes al pobre muchacho y terminara con el cerebro revuelto -¡Esto es una oportunidad para vengarnos de esos estúpidos mocosos!
- Dirá… que sería suya la venganza…
- Oh… tal vez… pero tú me ayudarás… le daremos el golpe más bajo. Si esos idiotas están con la maldita "Comunidad" como se hacen llamarse, haremos un mortal efecto dominó… primero caerán los insignificantes exiliados y más tarde… ¡TODA LA ORDEN COMPLETA!
Aquello ensombreció al becario. Ahora sería más complicado apoyar a los demás estando él subordinado enteramente a Monograma, estando su vida en peligro y lo descubrían alentando a los supuestos criminales…
Otra persona inocente caería pronto en las garras de las represalias…
Continuará...
LES DESEO UN ESPECTACULAR Y LLENO DE BENDICIONES 2014!
Hasta el próximo episodio el año que viene xD.
