Parte VII
Té con un asesino en serie.
"Inglaterra, no quiero usar un traje."
"Tienes que hacerlo, América. Me harás ver mal si no lo haces."
El niño era ahora un hombre joven. Estaba de pie frente a un espejo, mirando con desagrado el traje que estaba usando. Arthur estaba de pie detrás de él, viéndose complacido consigo mismo.
"Mira, América, calza perfectamente." Arthur sonrió con amabilidad.
"Ah, no quiero que esto se ensucie o se dañe," el hombre joven –América- dijo. Se sacó la chaqueta del traje y la dobló con cuidado. "Lo usaré sólo para ocasiones especiales."
…
Arthur abrió los ojos. Era mañana de acuerdo al viejo reloj de la esquina, pero no se sentía como mañana en la luz verdosa y pálida de la sala común de Slytherin.
¿Sala común?
Arthur bostezó y trató de refregarse el sueño de los ojos, cuando se dio cuenta que había algo sujetando sus brazos en el mismo lugar. Miró hacia abajo. Había un brazo.
Se dio la vuelta, y se encontró a sí mismo observando la cara dormida de Francis Bonnefois.
"¡Demonios!" juró. Las pestañas de Francis se movieron.
El corazón de Arthur se estaba acelerando. ¿Qué pasaría si los habían descubierto? ¿Y si Tiffany los había atrapado? Alfred sospecharía de él de nuevo- no lo había hecho desde navidad, y Arthur prefería mantenerlo de esa manera.
¿Qué demonios pasó anoche?
Francis abrió un ojo de color azul. "Buenos días, Arthur," dijo con voz dormida.
"Buenos días, rana. ¿Te importaría explicarme nuestra actual situación?"
"Quería dormir aquí anoche después de la fiesta de Gryffindor, y tú acordaste dormir conmigo."
"¿Y luego qué pasó?"
"Rien," Francis se rió un poco. Arthur se sentó y se frotó los ojos.
"Di la verdad. ¿No sucedió nada?"
"Nada."
…
"¡Sirius Black entró a los dormitorios de Gryffindor anoche!" reportó Nataliya en el desayuno. "Lo acabo de escuchar de Hermano, quien lo escuchó de Madeline!"
Los ojos de Arthur se abrieron. "Pero… ¿cómo?"
"Nadie sabe cómo entró al castillo, pero entró a la Sala Común de Gryffindor leyendo todas las contraseñas de un pedazo de papel." Nataliya clavó los servicios sobre sus huevos. "De todas formas, trató de atacar a Ron."
Francis frunció el ceño. "¿por qué Ron?"
"Sí, ¿por qué no Harry?" dijo Arthur. "Se supone que Black está detrás de Harry."
"¿Qué?" dijeron juntos Francis y Nataliya.
"El Sr. Weasley me lo dijo," explicó Arthur, sintiendo su cara arder. "Dijo que antes de su escape, Black murmuraba 'está en Hogwarts, está en Hogwarts' mientras dormía. Y él traicionó a los padres de Harry por Voldemort- Harry me lo dijo."
Francis miró su tocino. "Mon dieu," dijo luego de un momento. Nataliya no dijo nada. Sólo asintió.
…
"Tengo que mostrarte algo," susurró Francis al oído de Arthur, distrayéndolo de su poción. Arthur estaba tratando de hacer una poción que supuestamente transformaba al que lo bebía en su animal interno, por una hora.
"¿No puede esperar por unas horas?" demandó Arthur, volviéndose para mirarlo.
"Ah, quizás." Rió Francis. "¿Qué estás haciendo?"
"Solución Indicadora," gruñó Arthur, inclinándose sobre su caldero nuevamente. "Casi terminada. Esta cosa me costó casi un mes de preparación."
"Debe ser horrible," respondió Francis maliciosamente. Arthur lo miró feo y tomó un frasco desde los pliegues de su túnica, junto con un cuchillo. "¿Para qué es el cuchillo?"
"Necesito poner unas gotas de mi sangre en la poción para finalizarla," respondió Arthur, ignorando la mirada de horror en la cara del francés. "Se supone que esta cosa mostrará mi forma de animago."
"Sería hilarante que terminaras convirtiéndote en una cucaracha," notó Francis con una sonrisa de medio lado, mientras Arthur cerraba sus ojos y deslizaba el cuchillo por sobre su brazo, creando una pequeña herida. Sangre comenzó a florecer; Arthur rápidamente puso su brazo sobre el caldero y dejó que algunas gotas cayeran en el caldero, murmurando un hechizo de sanación apenas hubo suficiente.
"Ugh," murmuró Arthur mientras agitaba el caldero. "Debería estar terminado una vez que se vuelva verde."
Francis hizo un sonido de arcadas. Arthur lo ignoró, recogiendo el frasco y poniendo un poco de poción en él. Miró el frasco por un momento, mordiéndose el labio.
"Claro," dijo, tomando una bocanada de aire y bebiendo el contenido de una sola vez. Depositó el frasco en el escritorio e inhaló profundamente.
"Nada sucede. Quizás te envenenaste," dijo Francis, arqueando una ceja.
"Mira, los efectos no son inmediatos," espetó Arthur, pero de repente sintió un extraño cosquilleo correr por todo su cuerpo. Su cabello parecía estar alargándose. "¡Hey!"
"¡Te está creciendo pelaje!" rió Francis, mientras Arthur se encogía.
"No es gracioso-" empezó a decir Arthur, pero de repente todo lo que salió de su boca eran pequeños chillidos. Francis empezó a reír histéricamente mientras las orejas de Arthur empezaban a crecer, y su nariz y boca comenzaron a sobresalir de su rostro como un hocico.
Cuando todo pareció volver a la normalidad, Arthur se encontró a sí mismo observando a Francis hacia arriba, en medio de un cómodo cojín hecho de túnicas negras de ropa.
"¡Aw! Tu es un lapin" dijo Francis. "Tu es trop mignon!"
Arthur lo miró, sus nuevos dientes sobresalientes mostrándose. Quería protestar, pero lo único que pudo hacer fue mover su nariz.
Francis se arrodilló y lo recogió. "Ooh, tienes la forma de animago más adorable del mundo," dijo, sonando como una niñita de seis años. "Tengo que mostrarle esto a Nataliya y Alfred… el nuevo y mejorado Arthur Kirkland…"
…
"¿Francis? ¿Tienes una mascota nueva?" Nataliya se aproximaba a Francis como un barco con velas verde y plata. "¡Oh, es adorable!"
"De hecho, Nat, este es Arthur."
"¿Le pusiste Arthur a tu nueva mascota? ¡Delicioso!" Nataliya sonrió como una maniática. Arthur movió su nariz.
"No, Nat, Este es Arthur. En su forma de animago."
Nataliya lo observó. "Ah, sí. Este conejo tiene motas gruesas de pelo sobre los ojos. Son como pequeñas cejas," rió. "Qué lindo."
Arthur hizo un puchero.
Alfred tuvo casi la misma reacción ante su nueva forma, sólo que trató de tocar las 'pelaje- cejas'. Arthur se defendió tratando de patearlo.
"¡Artie! ¡Eso no está bien!" exclamó Alfred, mientras se agachaba para evitar que un pie de conejo chocara contra su frente. Arthur sólo frunció su nariz, y se retorció hasta librarse del brazo del estadounidense. "¡Hey! ¡Vuelve aquí!"
Arthur echó a correr. Podría escuchar claramente los pasos; podía olerlos con profundidad también. Con sus piernas de conejo, podía saltar más rápidamente que cuando corría como humano. Rápidamente, saltó las escaleras, por el corredor, y se deslizó hasta detenerse en la parte alta de las grandes escaleras de mármol.
"¡Hay un conejo suelto!" dijo la voz de Alfred desde atrás. Arthur rápidamente saltó las escaleras y salió por el hall de entrada, pasando con experticia por entre los estudiantes mientras entraban al castillo, después de su viaje a Hogsmeade.
"¡Lo veo!" alguien gritó, y hubo una loca carrera por atrapar a Arthur, quien rápidamente saltó a través de los terrenos hasta un arbusto cerca de los invernaderos.
Miró por entre las ramas. Francis, Alfred y Nataliya estaban en los terrenos, parecían estar buscándolo. Sonrió para sí mismo.
Hubo un 'miau' a su lado. Asustado, Arthur saltó para un lado, sólo para encontrase cara a cara con un gato colorín gigante, con una cara bastante aplastada. Lo miró extrañado.
Arthur parpadeó y movió su cabeza hacia un lado. El gato movió su gruesa cola y brincó fuera de los arbustos. Una vez afuera, se sentó, mirándolo expectante a través de las hojas agitadas del arbusto.
Arthur saltó hacia afuera, siguiendo al gato mientras se internaba en los terrenos- justo hacia el Sauce Boxeador.
"¡Oi!" trató de decirle al gato. "¿A dónde me llevas?" pero no salió ningún sonido. El gato lo miró fríamente y se internó entre las ramas que se agitaban. De repente las ramas se dejaron de mover. Arthur saltó hacia donde el gato estaba sentado, con una pata sobre un nudo del árbol.
El gato se levantó de nuevo y se internó en un agujero en las raíces del árbol. Arthur lo siguió, oliendo el aire alrededor de él. ¿Dónde estaban los depredadores? No pudo decirlo.
El agujero llevaba a un túnel, que llevaba a su vez a algún tipo de interior de una casa embrujada. Arthur parpadeó. Era la Casa de los Gritos. El gato continuó moviéndose por las escaleras hasta un salón. Lo siguió.
El salón era un dormitorio, con un piano roto y una cama. Al lado del piano había un perro negro gigante. Arthur se sentó ahí, mirando nervioso al perro. De repente, el perro se acercó- Arthur se escondió detrás del piano- y el perro se convirtió en un hombre justo frente a sus ojos.
Si hubiera tenido voz, Arthur habría gritado. Todo lo que salió de su nueva forma fue un chillido.
El perro no era otro que Sirius Black.
…
"¿Eres un animago también?" preguntó Black, arrodillándose hasta la altura de Arthur. Arthur intentó no temblar, pero su cuerpo lo traicionó. Asintió débilmente. "Muéstrate," dijo el mago.
Arthur negó con la cabeza. Black alzó una ceja. "¿Puedes?" preguntó.
Arthur negó con la cabeza. Black rió. "¿Así que estás aprendiendo, verdad?"
Arthur asintió.
Black sonrió de medio lado. "¿Solución Indicadora, hm? Puedo esperar por una hora… tengo mucho tiempo disponible, pequeño animago."
Arthur gimió. Black se transformó de nuevo en perro y jadeó, observándolo con ojos enormes y pálidos.
El gato los miró y se sentó también, su cola moviéndose perezosamente.
El tiempo pasó. Arthur se preguntó si los otros todavía lo estaban buscando. Supuso que una vez que volviera a su forma original, sería asesinado. ¡Maldita su curiosidad! Frunció su nariz y golpeó el suelo con su pie, con irritación.
El perro jadeó.
De repente, la misma sensación empezó a aparecer en su cuerpo, sólo que el efecto contrario estaba sucediendo- estaba creciendo y su pelo y orejas se acortaban, su nariz paró de retorcerse y se alargó- su hocico desapareció- y al mismo tiempo, el perro se convirtió de nuevo en Sirius Black.
"H-hola," dijo Arthur débilmente. No tenía su varita con él, pero, ¿Qué podría haber hecho? Black mató a trece personas una vez; podía encargarse de él en un segundo.
"Hola, Sr. Kirkland." Black sonrió. "¿Supongo que me conoces?"
"Sí. Eres un asesino en serie."
Black rió con tristeza. "De hecho, no fui yo."
"¿No fuiste tú? ¡Hubo testigos! Ahora estás aquí detrás de Harry, ¿no?"
Black negó con la cabeza. "No, estoy detrás de la persona que traicionó a los padres de Harry. ¡Peter Pettigrew!"
"¡Peter Pettigrew está muerto!" exclamó Arthur.
"No está tan muerto como podrías pensar, Arthur-" Arthur se estremeció ante el uso de su nombre. "Como yo, Pettigrew es un animago no registrado. Y su forma es una rata."
"Una rata." Repitió Arthur con escepticismo. Black asintió.
"Sí. He usado todo mi tiempo aquí buscándolo… pero sin éxito. Espero que me puedas ayudar a encontrar a esta rata… ¿creo que su nombre es Scabbers?"
"¡Scabbers!" exclamó Arthur. "¡Pero el gato de Hermione se lo comió!"
"No, no lo hizo," respondió Sirius suavemente, acariciando al gato. "Este gatito me ha estado ayudando a buscar a Perttigrew…con tal mala suerte que su dueño es el mejor amigo de su dueña."
…
Arthur salió del Sauce Boxeador justo a tiempo para la cena.
"Hey, ¿Dónde demonios estabas?" exclamó Nataliya. "Después de que te convertiste en conejo, saliste disparado del castillo, ¡y desapareciste por toda la tarde!"
"Oh, estaba tomando el té con un asesino en serie," respondió Arthur con franqueza. Francis casi derrama todo su jugo de calabaza.
"¿Estabas tomando qué con un qué?" demandó.
"Tomando el té con un asesino en serie," repitió Arthur con el rostro inexpresivo.
Francis y Nataliya intercambiaron una mirada de 'oh, sí, ya se le zafó'.
"¿Qué asesino en serie?" preguntó Nataliya después de un momento, mirándolo por encima de su plato de carne y patatas.
"Sirius Black, por supuesto. ¿Qué otro asesino en serie podría ser? ¿Lord Voldemort?" Francis y Nataliya pusieron la misma cara ante la mención del nombre.
"¡Se te zafó un tornillo! Black debe haberte hecho la maldición confundus. ¡O quizás la maldición Imperio!" Francis se veía preocupado. "¡Deberíamos llevarte con el profesor Lupin de inmediato!"
…
"¿Viste a Sirius Black?" preguntó Lupin, sus dos cejas casi desapareciendo bajo la línea de su cabello.
Arthur asintió.
"¿Pero cómo?"
"Está en la Casa de los Gritos. ¡Es un animago no registrado! ¡Se puede convertir en un perro!"
Sorprendentemente, Lupin se lo tomó con calma.
"Claro, claro. Le informaré al profesor Dumbledore. Se pueden retirar."
"¿No cree que se haya vuelto loco, profesor?" preguntó Nataliya.
"¿Loco? El Sr. Kirkland se ve bastante cuerdo para mí." Rió Lupin. "Yo estoy más sorprendido de cómo puede mantener su compostura."
…
"Vamos. Te mostraré algo increíble." Susurró Francis en el oído de Arthur mientras llegaban a un tramo de las escaleras. "Es en el séptimo piso, de todas formas."
¿Qué?" preguntó Arthur, siguiéndolo por las escaleras.
"Ya se lo mostré a Nat esta tarde," Francis sonrió de medio lado. "Es un lugarcito llamado la Sala de los Requerimientos."
Notas de traducción:
'fur-brows' es la broma que utiliza la autora para referirse a las cejas hechas de pelaje de Arthur, cuando tiene forma de conejo. Traducido failmente como 'pelaje- cejas' XD
