CAPÍTULO 36
When you get to where you wanna go and you know the things you wanna know… You're smiling
When you said what you wanna say and you know the way you wanna say it …You'll be so high you'll be flying
La tan esperada inauguración de las oficinas de CA&TG STRAFILMS había sido todo un éxito. Candy y Terry se habían lucido en la ceremonia ante todos los presentes pues indudablemente el proyecto era una mina de oro y los interesados comenzaron a acribillarlos con preguntas. Por suerte para Terry y Candy, George había llegado justo a tiempo para el evento y había sido él, quien controlara la situación y agendara citas para los empresarios potenciales en convertirse en socios. Lo que les permitió a Candy y Terry alejarse del lente de la prensa y el acoso de algunos oportunistas para así poder retirarse a cambiarse para la recepción de esa noche.
Mientras caminaban por el área aún en construcción donde se habían dirigido para perder el rastro y llegar hasta el lugar destinado para estacionamiento de los autos de los accionistas, y esto implicaba caminar un poco más, Terry intentó iniciar conversación con Candy y romper el silencio incomodo que los acompañaba.
- Te ves algo cansada, ¨socia¨- Se aproximó Terry a Candy con una sonrisa cálida y un rostro resplandeciente, en cuanto tuvo oportunidad de deshacerse de la prensa y los imponentes empresarios que asistieron al evento – ¡Felicidades por tu éxito! ¡Todo salió perfecto! –
- Terry, me asustaste… Gracias. ¡Yo también debo felicitarte entonces, también es mérito tuyo, me ayudaste demasiado y sin tu intervención, estoy segura que no habría sido posible esta inauguración tan exitosa! – La mirada de Candy resplandecía al mirarlo frente a ella compartiendo un momento tan importante que más que para ella lo era para él, pues sabía que era uno de los sueños de Terry convirtiéndose en realidad poco a poco –
- Terry cautivado en su verde mirada, sólo atinó a sonreírle aún más cálidamente y bajando su azul mirada, hundió sus manos en los bolsillos de su pantalón, si ella seguía mirándolo así no podría contenerse más y la estrecharía entre sus brazos tan cerca de sí que, la fundiría en su piel – Sólo presioné un poco a esos holgazanes… en realidad no fue nada extraordinario. Además, ésta es tu idea y por lo tanto, el mérito es sólo tuyo. –
- Gracias pero, aunque te resistas a aceptarlo… tu apoyo significó mucho para mí. Ahora lo importante es que por fin tendrás tu propia oficina, tal y como querías. Espero que te haya gustado la que elegí para ti, pensé que te gustaría por el acceso que posee hacia la parte del terreno que conecta a la playa, es un rincón de la playa que sólo yo eh descubierto hasta el momento, el anterior dueño de estos terrenos no tenía conocimiento me aseguré de informarme bien, sabes, para evitar futuras complicaciones, al detallar las clausulas de compraventa se sorprendió al leer ese pequeño descubrimiento pero ya la negociación estaba hecha y sólo atinó a decir que seguramente esa magia esperaba por alguien más y que ese alguien no era él. Al parecer nadie ha estado ahí, sobre todo por ser parte de una propiedad privada, nadie se acerca demasiado para evitar problemas. Podrías ir a nadar cuando te sientas estresado y nadie lo notaría. –
- Vaya… deberé tener mucho cuidado de no hacerte enojar entonces, creo que has calculado todo a la perfección, pecosa. –
- ¿Qué quieres decir, Terry? No te estoy entendiendo nada. –
- Creíste que no me daría cuenta, puedes matarme y arrojarme al mar y nadie lo notaría. ¡Muy lista, señorita pecas! – Decía divertido Terry mientras le regalaba un pícaro guiño a Candy –
- No digas tonterías, Terry. No lo digas ni de broma, por favor. – Candy cerraba los ojos a la vez que sus delicadas manos también se empuñaban con fuerza en sus costados, de inmediato le dio la espalda a Terry y cruzó sus manos sobre sí misma – La muerte no es algo con lo que se deba jugar, Terry. La vida no es como en el teatro, no es una puesta en escena que termina y empieza cada día de la misma manera, no tienes idea de la cantidad de personas que desearían que su situación fuera sólo un mal chiste. La vida es tan hermosa y lamentablemente no la valoramos hasta que sabemos que se nos escapa de las manos. –
- Candy… - Terry no entendía que le sucedía a Candy ni por qué su estúpida broma le había afectado tanto – ¿Ocurre algo que debieras contarme? –
- No, es sólo que no me gustan ese tipo de bromas, Terry. Por lo menos no hoy, por favor. –
- ¿Qué sucedió hoy Candy? ¿Por qué hoy precisamente te afecta hablar de muerte aunque sólo fuera de modo figurativo? –
- Olvídalo Terry, son tonterías. Regresando al tema de tu oficina, la decoración puedes cambiarla a tu antojo, debía habilitarla para la presentación de hoy pero el lunes podrás realizar cualquier cambio que desees. No te preocupes por nada, todo lo que no quieras conservar será aprovechado en otras áreas que aun no han sido terminadas. Así que, siéntete libre de reemplazarlo todo si así lo prefieres. –
Candy hablaba con seguridad y decisión inquebrantable en su voz mientras se mantenía ocupada observando cada detalle de la construcción para no mirar a Terry a la cara. Terry lo sabía, sin embargo, la forma en que Candy se desenvolvía en ese momento frente a él, lo tenía cautivado.
- ¡Jajaja! Vaya, tiene todo bajo control, señorita Andley. No creo que vaya a modificar demasiado, he pasado tanto tiempo en el imponente corporativo Andley que, si has sido tú quien decoró la que será mi oficina, me gustará entonces, pues debe tener cierta similitud con la nuestra ¿no es así, Candy? – Respondía Terry con su seductora y característica sonrisa de lado que derretía a todas las chicas –
- ¿Nuestra?... Oh, te refieres a ¨MI OFICINA¨, claaaaroo. Entiendo que disfrutaras de un lugar acogedor. Bien, Terry, pero no entiendo por qué dices que te gustará como si no la hubieras visto ya. Acabamos de estar ahí, acabas de verla. –
- No la he visto bien, Candy. Estaba… viendo algo más… interesante, cuando dabas la presentación. –
- ¿Algo más interesante? Pero… ¿Qué otra cosa podría resultarte más interesante al grado de robar tu atención de algo tan esperado como lo era tu oficina? –
Terry miró fijamente a los ojos de Candy.
- Tu rostro, Candy. – Respondía Terry suavemente y con la mirada fija en ella – No pude evitar dejar de mirar tu cara… - Su tono había cambiado y el invisible puente que había unido sus ojos hace un momento, fue roto por Terry al dirigir su mirada hacia algún punto de la construcción –
- P p pe-ro Terry… yo… es que… ¿Pero por qué? –
- Tus ojos brillaban mientras te dirigías a los presentes, tu exaltación, tu orgullo por el éxito obtenido causó que… - Terry entró nuevamente en la mirada de Candy y sintió su turbación – causó que tus pecas casi desaparecieran por completo de tu rostro. ¡No podía dejar de ver como tantas pecas desaparecían en un instante después de décadas de estar ahí! –
- Terry ¿por qué no te tomas nada en serio? Deja mis pecas tranquilas, sabes, creo que en verdad siempre has estado celoso de mis pecas aunque lo niegues. –
- No lo niego. – Respondió Terry seriamente y de inmediato su rostro se tornó despreocupado y divertido como el rebelde estudiante que solía ser en Londres – Será mejor irnos, Candy. Te llevaré a tu casa para que estés lista a tiempo. Creo que George aún tardara un poco y tú sigues sin decidirte en manejar tu propio auto. –
- Es que… aún no lo controlo bien y… al estacionarme yo… la verdad… Terry, soy terrible, lo confieso. – La cara de Candy con un ligero puchero enterneció a Terry a la vez que lo sacudía de risa –
- Jajaja – Unas estruendosas carcajadas brotaron de Terry sin poderlo remediar y cuando recobró el aliento se acercó a Candy como los viejos amigos que habían sido desde siempre – Bueno, no te preocupes, es sólo cuestión de práctica. Te llevaré a un lugar perfecto para que lo intentes mañana ¿qué te parece? –
- ¿Mañana? Ehhh… no, no es necesario que te molestes. Además, Archie puede hacerlo, ahora que está aquí se lo pediré. Pero te lo agradezco, Terry, en verdad. –
- Como quieras, Candy. Si me he ofrecido es porque no es una molestia. Espero que Cornwell sea un buen chofer. Entonces ¿nos vamos? o también piensas llamar a Cornwell para que venga por ti. –
- Terry, por favor no empieces con Archie, ni siquiera lo has visto y ya estás buscando pleito. Además, no quiero desviarte. Imagino que irás al aeropuerto a recoger a Karen, es una pena que no haya podido viajar ayer ¿no? Albert y Archie llegaron hace un momento, recién me informó George. La nieve tenía New York casi inhabilitado por completo para viajar, por lo que, Archie tuvo que tomar un tren hace 8 días para llegar de New York y viajar desde Chicago a Florida con Albert. –
- Bueno, como sabes, lo vuelos no salen diariamente y Karen decidió esperar hasta hoy para viajar. Quizás si Albert y Cornwell hubieran esperado un poco más, habrían volado junto con Karen. De cualquier manera no llegaron a tiempo para la ceremonia. –
- Pensaron que el clima no mejoraría y no quisieron arriesgarse. Como sabes, Archie es el encargado del departamento jurídico y su presencia aquí es indispensable. En cuanto a Albert, siendo la cabeza de los Andley, es imposible pensar que no esté presente en una inversión tan importante, haría parecer que no lo aprueba y eso causaría temor en los inversionistas. –
- Entiendo, Candy. Pero yo más bien pienso que no querían arriesgarse a que una pecosa testaruda e impulsiva, los lleve a la ruina. –
- ¡Terry, eres un pesado! Será mejor que te marches y no olvides que debes estar puntual y por lo menos 30 minutos antes de que comiencen a llegar los invitados. –
- Lo sé, pecosa. – Respondía Terry divertido al ver a Candy enojada con sus bromas y tomándola del brazo la encaminó hasta su auto para llevarla a la mansión y seguir conversando durante el trayecto – Vamos, te llevaré a casa. No me desviarás, Karen será escoltada por su tío y no la veré hasta la recepción. Ha invitado a un tío de ella que es médico y tiene algún tiempo trabajando en Chicago, solía vivir aquí en Florida, de hecho, aún conserva su casa aquí. Fue precisamente ahí donde Karen se hospedó cuando vino a visitarme hace una semana ¿recuerdas? – El rostro de sorpresa de Candy y un ligero sobresalto en ella no pasaron desapercibido en Terry, al parecer Candy había creído todo este tiempo que Karen y él habían pasado la noche juntos – Sólo que hubo un problema con el actor principal de la obra que actualmente está representando Karen y tuvo que viajar al día siguiente de haber llegado para ensayar con el suplente, precisamente, el actor principal se había lesionado y al Karen ir a verlo al hospital se topó con el famoso tío y al parecer. él planeaba viajar a Florida a atender algo relacionado con su casa, no estoy muy bien enterado de lo que se trate, así que, Karen lo invitó y han viajado juntos. –
- ¿El doctor Claise estará en la fiesta? ¡Qué agradable sorpresa! Me encantará conversar con él sobre como marcha todo en el hospital de Chicago. ¡Será maravilloso! –
- Candy, extrañas estar dentro de un hospital ¿no es así? Sabes, en realidad que he querido entender cómo es que terminaste cambiando la medicina por las finanzas. Tal vez no debieras haberlo dejado y ocuparte de los negocios de tu familia. ¿Cómo puedes acostumbrarte a dejar de lado tu vocación? –
- No voy a mentirte, Terry. Si me hace falta y de repente quisiera cerrar los ojos y regresar atrás, imagino que todo lo que me ha sucedido desde que me convertí en enfermera, ha sido sólo un mal sueño, pero las cosas no funcionan así, no puedo cerrar los ojos a la realidad y ésta es mi realidad. Me conformo con dedicar un poco de mi tiempo al hospital de cardiología aquí en Florida y cuando estoy en New York, hago lo mismo. El área que asisto es la pediátrica, se qué el tiempo que les dedico a esos pequeños es muy poco pero pienso esmerarme más. En cuanto la filmográfica comience a andar y mi presencia aquí no sea tan necesaria, dedicaré un poco más de tiempo al hospital. Voy a contarte algo que nadie más sabe pero sólo si prometes guardar el secreto. –
Terry escuchaba a Candy y la miraba con adoración.
- Te lo prometo, pecosa. Puedes confiar en mí. –
- Bien. Quiero abrir una casa hogar médica para todos los niños que están enfermos y que han perdido sus padres o que sus recursos son muy limitados. Aún no tengo claro como lo haré ni en donde empezaré, pero imagino que será en New York, pues será ahí donde estaré viviendo la mayor parte del tiempo, una vez que la filmográfica se encauce, yo regresaré a New York y Archie tomará mi lugar temporalmente aquí en Florida, mientras termina su especialización. Después será el presidente de uno de los corporativos y creo que él preferirá New York, lo que me deja a mí de nuevo en Florida y entonces iniciaré con la casa hogar aquí también. –
- ¿Piensas quedarte a vivir aquí en florida entonces, Candy? ¿No regresarás a Chicago? –
- No lo sé, Terry. Quisiera poder volver pero, una de las razones por las que estoy al frente de Florida y New York, es precisamente para que Albert no se ausente tanto de Chicago, sólo él puede estar al frente ahí, ya que, es nuestra matriz y en cuanto a George, sabes que él es la mano derecha de Albert, no quisiera que lo dejara solo. Albert no está de acuerdo en que yo esté aquí, él desea que regrese a Chicago con él y regrese a trabajar al hospital o en lo que desee hacer. Me quiere fuera del corporativo pero yo no puedo hacerlo. Nunca admitiré que me muero por regresar a Chicago, que me siento muy sola tan lejos de casa, él no debe saberlo o se preocuparía aún más y ya bastantes preocupaciones tiene con la salud de la tía abuela. Creo que por eso no ha insistido tanto últimamente, aunque jamás lo admitirá, sé que el que yo me esté haciendo cargo aquí y en New York le está siendo de gran ayuda porque le permite estar al pendiente de la tía abuela como él desea. Sé que Albert no tiene paz con esta situación y que está buscando la manera de librarme de los negocios definitivamente, pero yo sé que no la hay. Al menos no por ahora. Sólo espero que pronto encuentre a alguien de quien se enamore y le traiga la paz a su alma que él necesita, así él ocuparía su mente en formar una familia y dejará de preocuparse tanto por mí. –
- ¿Y tú, Candy? ¿Tú no piensas encontrar a ese alguien con quien formar una familia y así, dejar de sentirte sola? –
Terry había llegado ya a la casa de Candy y había estacionado el auto. Por lo que, tomó las manos de Candy entre las suyas y miraba a Candy con la mirada cargada de amor por ella.
- Ay, Terry. Estoy convencida de que el matrimonio definitivamente no es para mí. Seré una rica solterona y cuidaré de mis sobrinos y de mis queridos primos, tal y como lo ha hecho la tía abuela Elroy. ¿Sabes que fue ella precisamente quien me eligió para tomar su lugar? Creo que se dio cuenta que irónicamente, era muy parecida a ella, por lo que, refuerza mi idea de que estoy donde debo estar y después de todo no es tan malo, desde esta posición puedo ayudar mucho más que si no lo estuviera. Lo he pensado mucho Terry y cada vez me convenzo más de ello. –
- Candy, estás equivocada. Tú no naciste para estar sola, eres la persona más cálida y que más amor da a quienes ama que he conocido. Candy, tú serás una madre maravillosa y tendrás montones de pequeños revoltosos, no sé, 3, 4 ó 5 pecosos y rubios igual que tu, correrán por toda la casa y el jardín, treparán a los árboles porque tú les habrás enseñado en los momentos de juego, los llevaremos de picnic y de vacaciones, seremos muy felices, Candy. –
Terry no se había dado cuenta de que se había incluido hasta el momento en que terminó de decir la última palabra y el rostro de Candy se había puesto aún más pálido de lo que ya le había notado esa mañana.
- Terry… yo… yo… - Candy no había podido hablar, las lágrimas brotaron de sus enormes ojos verdes por más que se esforzó en impedirlo, la garganta se le cerraba impidiendo que las palabras salieran. Terry la había visualizado a su lado como su esposa y madre de sus hijos, tantas veces había soñado con eso ella también, pero ese sueño se había desvanecido hace ya bastante tiempo, desde el incidente ocurrido con Susana. Estaba cada vez más cerca de su rostro a punto de besar su boca para explorarla a su antojo y buscar saciarse hasta el cansancio en ella, Candy cerró los ojos y contuvo el aliento palideciendo aún más –
- Candy, discúlpame, yo… no he debido… … no… no – Terry había soltado sus manos y ahora apretaba el volante con frustración – Tú sabes que te amo Candy y aunque había prometido no volver a mencionarlo, simplemente no puedo permitir que te cierres a la posibilidad de ser feliz y con ello me lo hagas también a mí, estás dejando sin madre a esos hermosos angelitos pecosos producto del amor, de un amor que ha trascendido las adversidades ¿no te das cuenta, Candy? Te lo dije hace un tiempo y te lo repito ahora, no alejes la felicidad de ti, después de que toca tantas veces a tu puerta, puede cansarse de insistir. Hasta el más obstinado vendedor se cansa, con mucha más razón la felicidad que suele escaparse de las manos cuando no la atesoras ¿no lo crees así, Candy? –
Terry de nuevo había tomado las manos de Candy entre las suyas y Candy lo miraba con una mirada destéllate y con un velo de luminosas lágrimas, las palabras de Terry habían entrado hasta lo más profundo de su corazón llenándola de una sensación inexplicable.
- Terry, eres un ser humano tan maravilloso. Tú en verdad deseas esa familia y estoy segura de que serás un padre amoroso y tu esposa… ella… será una mujer muy afortunada porque será amada con pasión, así eres tú Terry, ayer que me diste esa hermosa rosa roja, hablabas de la pasión que pongo en todo lo que hago, pero, creo que te equivocaste Terry, eres tú, era lo que sentías tú lo que te hizo decirme esas palabras. Sé que serás muy feliz y ahora soy yo quien te dice a ti que no le cierres las puertas a la felicidad y al amor. Busca a esa persona que te haga feliz, Karen es---
- Karen no es más que una amiga, Candy. Entre ella y yo nunca ha existido nada más que una gran amistad. –
- Bueno, Terry, si no es Karen, será alguien más. –
- ¡Candy no te das cuenta que eres tú! –
Terry había acercado a Candy a él con desesperación, se estaba jugando todo por ella, por hacerla entender que sólo ella era la mujer que él necesitaba a su lado. Estaba a punto de besarla cuando la puerta de la mansión se abrió causando que Candy se soltara de su abrazo.
- ¡Gatita! –
-¡Maldición! ¡Tenía que aparecer el maldito elegante! –
- Terry, por favor, te lo ruego no inicies una pelea. –
- Creí escuchar que llegaba un coche y al parecer no me equivoqué. –
- ¡Vaya, que inteligente, hubiera sido imposible para los demás descifrarlo, eh! –
- Grandchester, debí haberme imaginado que no perderías la oportunidad de estar a solas con Candy. –
- Archie, por favor, no empiecen. Gracias por haberme traído, Terry. Será mejor que te apresures o te retrasarás. Te estaré esperando. Hasta pronto. –
Candy iba a descender del auto cuando Terry la tomó del brazo y la acercó a él para besarla en la mejilla.
- Gracias por tu compañía, pecosa. No tardaré después de saber que me estarás esperando, no es cortés hacer esperar a una dama y mucho menos a una tan especial como tú. –
- Gracias, Terry. Te veré en un momento. Adiós. –
- Adiós, pecosa. –
- ¡Que tipo tan idiota eres, Terrence! Candy ya no es la chiquilla de colegio que conociste hace unos años en Londres. ¡Grandchester, Candy es una dama, así que deja de llamarla de esa manera y hazlo por su nombre! –
- Ya me he dado cuenta de que Candy no es más una niña, sino toda una mujer y una muy hermosa. –
La mirada de Terry destelló y para ese momento ya se encontraba al lado de Candy ayudándola a bajar del auto haciendo a un lado a Archie con la fuerza de su mirada.
- Gracias, Terry. Por favor vete ya, en verdad que no debes llegar tarde a la recepción y tu suite debe quedar lejos de aquí. –
- Está bien, me voy, Candy. Te veré más tarde. ¡Un NO placer verte de nuevo, CORNWELL! –
- ¡Lo mismo digo, maldito actor de pacotilla! –
- Bien, no pienso quedarme aquí soportando sus niñerías, al parecer los que no han dejado de ser unos chiquillos revoltosos son ustedes dos. Me voy, me muero por ver a Albert. No llegues tarde, Terry. ¿Te irás con Terry, Archie o entrarás en la casa? -
- Lo siento Cornwell, pero no tengo espacio para una entrevista, quizás más tarde. ¡Adiós! ¡jajajaja! –
Terry soltó una gran carcajada y subió a su auto para arrancar a toda prisa en su lujoso deportivo.
- Candy, no sé por qué te haces acompañar por ese tipo. Esto no me gusta, no me gusta nada. –
- Archie, por favor, estoy muy retrasada ya. Entremos, necesito prepararme para la recepción. Tengo demasiadas cosas que hacer todavía. –
- Tienes razón, discúlpame. Dime qué es lo que necesitas, yo te ayudaré. Ya Albert está ayudando a Patty. –
- No hay nada más en lo que pudieras ayudarme, Archie, sólo una cosa ¿podrías pedirle a Frank que vaya por Annie al aeropuerto? llegará dentro de 1 hora y apenas si tendrá el tiempo necesario para alistarse. Nuevamente nos hará el honor de ambientar la recepción con su gran talento. –
- Pero Frank no ha regresado aún, Candy. Me supongo que lo hará con George. –
- Oh no, George no llegará antes de que el vuelo de Annie arribe. Tendré que ir a buscarla yo misma y eso me retrasaría por completo o tal vez… podría pedirle a Terry que me haga el favor de ir él, oh pero no sé a dónde llamarle, nunca le he preguntado dónde es que está hospedado. –
- No te preocupes, Candy, iré yo. –
- Pero Archie, tú y Annie no están en los mejores términos, no quisiera ponerte en una situación incómoda, a ambos en realidad. –
- No te preocupes por mí, Candy y en cuanto a Annie, tendrá que aguantarse si no quiere tener que irse caminando. –
- Muy bien, Archie, sólo te pido que no la molestes a Annie, por favor ¿me lo prometes? –
- Te lo prometo, Candy. Ahora me voy, apenas llegaré a tiempo. –
- Gracias, Archie, es maravilloso poder contar siempre contigo, eres mi fiel paladín tal y como lo prometió Stear a la hermana María. –
- Siempre Gatita, no importa cuánto tiempo pase, siempre estaré ahí y lo haré por los tres, Stear, Anthony y yo… - La mirada de Archie y su rostro se ensombrecieron un poco al recordar a su querido hermano y a Anthony – Te prometo que siempre estaremos cerca de ti. –
- Lo sé. – Candy se despidió de Archie con un cálido beso y subió a su habitación directamente. Pensó que sería mejor saludar a Albert una vez que estuviera lista o se retrasaría.
Apenas si se arregló a tiempo para recibir a los invitados. Annie había llegado con Archie y ambos se notaban muy incómodos pero trataban de disimular. Candy le indicó a Annie donde estaba el piano ya que, Annie insistió en un ensayo antes de que llegaran todos los invitados. Pronto el salón comenzó a llenarse y tanto Terry cómo ella habían estado demasiado ocupados recibiendo a los asistentes. George, Albert y Archie, también estaban muy ocupados en la misma labor. Candy no había tenido ni un solo momento de descanso, pues el interés de los ricos empresarios no era sólo en la inversión si no también en la hermosa heredera de los Andley.
- ¡Oh dulce tortura y a mi alrededor tantos inquisidores! –
- ¡Terry! ¿Qué dices? ¿Qué estás haciendo aquí? Deberías estar atendiendo a los invitados. –
- Al diablo con los famosos invitados. Ya no soporto más, quiero besarte, quiero besarte los labios, tus hermosas esmeraldas, tu encantadora naricita, cada una de estas exquisitas pecas afortunadas que adornan tu rostro. –
- ¡Terry! Alguien podría escucharte. Y no comiences a burlarte de mis pecas de nuevo ¿quieres? –
- Adoro tus pecas mi hermosa Julieta pecosa, no tienes idea lo que me haces sentir cada vez que mis ojos recorren cada facción de tu rostro, quiero besar cada una de ellas, quiero besar cada centímetro de tu piel… -
- Terry, por favor ¿qué te pasa? hay demasiada gente y te aseguro que la mayoría de las damas aquí presentes, tienen toda su atención puesta en ti y ahora seguramente, en mí también. Se han de preguntar por qué estás acompañándome y los tan acostumbrados chismorreos. No sé cómo la gente puede ocupar su tiempo y su mente en esas tonterías. –
- No me importa ninguna de esas bobas damas materialistas. –
- Pues siendo sincera, hay unas muy bellas que te han observado desde que llegaste. –
- ¿De verdad? No lo he notado. Pero al parecer tú si… ¿me miran deseando que las invite a bailar o… ? –
- Sí, tendrías éxito con cualquiera de ellas si lo deseas. ¿Por qué no lo compruebas por ti mismo? Te aseguro que gozarías de la compañía y absoluta atención de cualquiera a la que elijas. –
- No lo creo. En realidad, si hay una dama que me gustaría preguntarle si desea acompañarme esta noche pero… no creo que lo haga…
- ¡Jajaja! ¡Por Dios, Terry! Sabes perfectamente al igual que yo, que todas las mujeres te persiguen y mueren por una mirada tuya, no seas ególatra y finjas que no te das cuenta. Te encanta que sea así, ya lo has hecho en muchas ocasiones, no necesitas aparentar delante de mí ni de nadie. Todos hemos escuchado de tus constantes amoríos, así que, si cualquiera de las damas en esta fiesta posee algo que te atrae, sólo ve y haz lo tuyo. Seguramente caerá rendida de inmediato. –
- Sí, tienes razón, sólo necesito sonreírles un poco y caen. O puedo hablarles seductoramente o… aún mejor, la que nunca falla… sin palabras, sólo necesito… ¡desvestirlas con la mirada! –
- ¡Eres un cínico! –
- Tal vez, pero es la verdad. ¿Quieres que te lo pruebe? Elige una y te mostraré como termino llevándomela a algún rincón de la playa. –
- ¡Idiota! No sé cómo puedes expresarte de esa manera de una dama. –
- ¿Expresarme de qué manera? sólo te he dicho a ti lo que quieres saber, jamás me he referido a ninguna bella dama en específico. –
- Eres un cínico, egoísta, caprichoso…
- ¿Atractivo? –
- ¡Es inútil seguir hablando contigo! –
- ¿A dónde crees que vas? –
- ¡Suéltame! Regresaré a la fiesta para atender a nuestros invitados ya que, al parecer a ti ¡no te interesa! –
- ¿Y a ti te interesa alguno en especifico? –
- ¡Si así fuera no es asunto tuyo! –
- ¿Y es asunto tuyo saber si me interesa alguna de las damas invitadas? –
- Pues yo… lo que pasa es que yo…
- Lo que pasa es que tú, te mueres por estar conmigo y no soportas no saber si me interesa alguien más ¿es eso, no? –
- ¡Estás loco! Has bebido demasiado, hueles demasiado a alcohol. –
- ¿Te preocupa? –
- Me preocupa como lo haría por cualquier otro socio, tenemos una imagen que cuidar. –
- ¡Te preocupas porque se trata de mí, no mientas! –
- ¡Haz lo que quieras, no me importa! ¡Si quieres beber, hazlo, si quieres llevarte a la cama o a cualquier otro lugar a quien se te dé la gana, hazlo también. ¡No me importa! ¡Ahora, suéltame! –
- Te lo diré de nuevo, no me interesa ninguna otra que no seas tú. –
- Pues… es… es una lástima entonces. -
- ¿Por qué? –
- Porque de entre todas, la única que no aceptaría tus insinuaciones, ni caería rendida a tus pies en tu juego de seducción, soy yo. Te conozco, Terrence Grandchester, eres un excelente actor y a mí no me engañas. –
- ¿Insinúas que estoy actuando también cuando estoy contigo? –
- ¿Lo haces? –
- ¿Eres tan ciega, Candy? ¿No te das cuenta de lo que haces conmigo? Me vuelves loco, cada que estás frente a mí o cuanto estás cerca, tu esencia me llena y nubla mis sentidos. Deseo tomarte entre mis brazos sin importarme nada más, debo luchar contra mí mismo para contenerme y no besarte hasta el cansancio. –
- ¿Así? ¿Y qué más, Sr. Grandchester? –
- Besarte en el cuello, en las manos, en el corazón. Quiero besarte toda completa, te necesito, quiero hacerte el amor, quiero tomarte entre mis brazos y llevarte conmigo, no me importa toda esta gente. Vámonos de aquí, se mía para siempre. –
- ¡Terry! ¿Cómo te atreves a decirme esto? –
- Se mía, Candy, porque me estoy volviendo loco sin ti. Te necesito a mi lado, no sólo unas horas, no me basta con una noche, ni un día o más, te quiero siempre, cada vez que abra los ojos quiero verte ahí, te quiero a mi lado en todo momento. Quiero hacerte el amor, dulcemente, recorrer cada centímetro de tu piel para amarla, dejar que mi boca se sacie de ti aunque dudo que eso sea posible, siempre querré más y más de ti y de tu piel, quiero hacerte el amor… lento, apasionado, desesperado, con ternura, con delicadeza, arrebatado, de mil maneras. Quiero hacerte mía en todo sentido. Te cuidaré como lo más preciado y sagrado, nunca dejaré que te alejes de nuevo de mí Candice Andley, no podrás liberarte de la prisión de mis brazos y mis besos. –
Terry tenía acorralada a Candy contra la pared del balcón, de manera que las grandes y elegantes cortinas los cubrían. Mientras le susurraba todo su sentir, luchaba con ella para besarla, pero Candy se resistía, se rehusaba a caer en el juego de Terry, aunque sentía que en cualquier momento su fortaleza terminaría por rendirse ante él. La estaba volviendo loca de deseo también. Cada palabra que él pronunciaba, sentir su cálido aliento en su piel, sus brazos que la ceñían a su cuerpo, su boca que la torturaba con cada beso que caía al azar con cada rechazo de ella, en el cuello, en los ojos, cuando rozaba su boca si no reaccionaba rápidamente. Sería tan fácil dejarse llevar y perderse en sus brazos, pero debía mantenerse firme y fuerte, no podía caer en su juego, para él sólo había deseo, sólo vanidad y ego, llevarla a la cama para sentir que había ganado algo al final. Definitivamente ella no iba a prestarse a eso aunque sintiera que se quemara por dentro. Ya no era la misma muchachita tonta y enamorada de antes, era una mujer y con una gran responsabilidad con su familia, Terry era su socio y debían seguir viéndose, por lo menos hasta que él aceptara venderle sus acciones y entonces no volverlo a ver de nuevo.
- ¡Terry, por favor! –
- Cásate conmigo, casémonos ya, mañana mismo, no soporto estar un día más sin ti, cada centímetro de mi cuerpo te reclama, mi corazón grita desesperadamente tu nombre, di que sí hermosa amazona y te llevaré al paraíso dónde serás mi reina y te adoraré por la eternidad. –
- Por favor, Terry, no sigas. –
- Te deseo, Candy, y tú también a mí y lo sabes, sabes que es así. Todo este tiempo que llevamos cerca, cuando te veo y tú estás tan endemoniadamente bella. Me vuelves loco. –
brazos, inconsciente.
- ¡Suéltame, Terry! ¡Esto es demasiado! ¡Has ido muy lejos con tu atrevimiento! ¡Suéltame! –
- ¡Dime que no me deseas también, dímelo no te soltaré! –
- ¡Suéltame o gritaré! –
- No lo harías, te importa tanto lo que pueda pensar toda esta gente. ¿Por qué? Has cambiado, pero no en todo, sé que también deseas estar conmigo, acéptalo. –
- Terry, por favor… no estoy jugando, gritaré si no me sueltas ahora mismo. –
- Si quieres gritar, hazlo, no me importa y lo sabes bien. Lo único que me importa es escuchar lo que vas a responderme. ¿Quieres estar conmigo? –
- Por favor, Terry, no sigas con este juego. Déjame ir. Los demás invitados deben estarse preguntando en donde estamos. Tú y yo somos los socios mayoritarios, este evento fue organizado con la intención de atraer más socios ¿no lo recuerdas? perderemos buenas oportunidades si no nos comportamos de manera profesional. –
- ¡No me interesa tener ningún otro socio! Te seguí el juego en esta estúpida fiesta sólo por complacerte pero no me interesa conseguir más socios. ¡No quiero a nadie más involucrado en este proyecto ¿entiendes?! ¿Quieres más dinero? Yo lo pondré, pero no habrá más socios, por lo menos no en este proyecto. –
- Entonces, véndeme a mí tus acciones, deja que sea yo quien maneje la productora. –
- ¿Te has vuelto loca? me interesa este proyecto, es algo que he querido hacer y no pienso renunciar a ello. –
- ¡Entonces venderé yo! –
- Haz lo que quieras, pero te advierto que no permitiré que pongas en riesgo mi inversión, si quieres jugar a la importante mujer de negocios, está bien, juguemos entonces, pero te advierto que no me quedaré de brazos cruzados mientras tú intentes arruinarme. Conozco a la perfección cada cláusula del contrato y sé cuáles son mis derechos y tus limitaciones y puedes estar segura, Candy, que si me obligas ¡los voy a ejercer! –
- ¡Me lastimas, suéltame! –
- ¡Suéltala inmediatamente! –
- ¡Ah, lo que me faltaba, el modelito haciéndose el héroe! Será mejor que piense muy bien lo que hace, señorita Andley! ¡Con permiso! –
- ¡Infeliz! ¿De qué se trata todo esto? ¿Acaso la estás amenazando? –
- Lo que yo trate con mi socia, nos concierne única y exclusivamente a nosotros dos y es confidencial. Será mejor que te mantengas al margen, Cornwell y que no me provoques si no quieres que te parta la cara. –
- No se te olvide que yo también puedo intervenir, asesoro a Candy legalmente y si crees que por la sociedad tienes algún derecho sobre ella, te equivocas. Será mejor que no intentes sacar provecho de esta situación, ya lo veía venir, te habías tardado mucho en mostrar tus verdaderas intenciones. Lo único que buscabas con esta inversión era acercarte a Candy para tratar de envolverla de nuevo. –
- Y si así fuera ¿qué? ella es una mujer libre, no veo por qué no pueda cortejarla. No te metas en nuestros asuntos, te lo repito Cornwell y no acostumbro hacerlo. –
- ¡No te tengo miedo, infeliz! –
- Por favor, Archie, cálmate. No es necesario que provoquemos un escándalo hay demasiada gente importante aquí, no sería nada bueno para el corporativo que se enteraran de este conflicto, deja que yo arregle esto con Terry. Por favor, Archie, te lo pido. –
Terry miraba a Archie con una sonrisa de medio lado y su mirada fría y destellante en forma de reto. Archie estaba furioso, odiaba a Terry con toda su alma y no soportaba ver como influía en Candy.
- Te advierto que si intentas acercarte a ella fuera de lo profesional, te las verás conmigo, Grandchester. –
- Te esperaré entonces, pero… me intriga una cosa Cornwell… ¿Te has preguntado si Candy desea estar conmigo? ¿Se lo has preguntado a ella? Creo que no lo haces porque… ¡conoces la respuesta! –
- ¡Maldito infeliz! –
- ¡Archie! –
Archie se abalanzó sobre Terry y de pronto se enfrascaron en una pelea en la playa, Candy estaba desesperada, por suerte la música en el salón era alta, pero si alguien se acercaba se daría cuenta de lo que sucedía y se provocaría un gran escándalo, la salud de la tía abuela no era nada buena, por suerte que ella se encontraba en Lakewood pero las notas escandalosas llegarían hasta ella y no podía permitir provocarle una preocupación más.
- ¡Por favor, deténganse! ¡Archie! ¡Terry! –
- ¡Apártate Candy, estoy harto de este maldito inglés! –
Archie de nuevo arremetía contra Terry, pero Terry era muy hábil y un excelente luchador, sus experiencias en las calles de Londres no habían sido en balde roto, por lo que, fácilmente se apoderó del control de la situación. Tenía a Archie en el piso y duramente golpeado, el rostro de Archie sangraba cada vez más, Terry se disponía a darle un último golpe cuando Candy se abrazó a él para intervenir con gran dolor en su rostro.
- Por favor, Terry, no lo lastimes más. Olvida lo de la venta de las acciones, no venderé nada pero no continúes peleando con Archie, te lo suplico, no lo hagas…
- No hagas esto, Candy, odio que supliques, no es necesario. – Le reprochaba Terry a Candy en su mente – No seguiré con esta absurda pelea. – Respondía Terry en un tono sarcástico y con su más estudiada sonrisa cínica que ocultaba su verdadero sentir.
- Gracias, Terry. –
- ¡Eres un maldito cobarde! ¡Desgraciado, te aprovechas de la nobleza de Candy y su debilidad! –
Terry no podía seguir conteniéndose, Archie lograba alterarlo en alto grado pero una vez más Candy se abrazó a él para detenerlo y Terry se rindió a ella y se detuvo.
- Tienes suerte de que mi imperiosa socia te defienda y de que no desee seguir perdiendo mi tiempo contigo, debo atender a unas cuantas damas ansiosas. ¡Con permiso! –
- ¡Infeliz! –
- ¡Basta, Archie! Ya es suficiente, compórtate como corresponde, no provoques más problemas. Terry ha desistido, deja las cosas en paz, por favor, Archie. –
- Perdóname, Candy, pero es que no lo soporto, no puedo controlar esta aversión que siento cada vez que lo veo y sobre todo siempre cerca de ti. Sus estupideces me llenan de furia. ¡Estoy harto de él! ¡Maldita la hora en que terminó siendo él, el inversionista del proyecto que te cedió Albert! –
- Por favor, Archie, tranquilízate. Vamos a lavarte la cara y a que te recuestes en tu habitación. Estás muy golpeado, no puedes regresar a la fiesta en estas condiciones, hemos tenido suerte de que nadie de la prensa se haya percatado de esto. Vamos, te acompañaré. –
- No te preocupes Candy, no es nada, son sólo unos rasguños, iré y me ocupare yo mismo. Regresa y atiende a tus invitados, te prometo que no entraré al salón de nuevo. Iré a caminar un poco por la playa. –
- Archie, es mejor que vayas a tu habitación y descanses, no estaré tranquila mientras no regreses y sepa que estás bien. –
- No te preocupes por mí, gatita, sé cuidarme solo. Pasearé un poco por la playa y después subiré a mi habitación ¿más tranquila? –
- Está bien, Archie. Más tarde subiré a ver como sigues. –
- Cásate conmigo, casémonos ya, mañana mismo, no soporto estar un día más sin ti, cada centímetro de mi cuerpo te reclama, mi corazón grita desesperadamente tu nombre, di que sí hermosa amazona y te llevaré al paraíso dónde serás mi reina y te adoraré por la eternidad. –
Las palabras de Terry resonaban una vez más en la mente de Candy, tal y como le había dicho Terry, la felicidad quizá tocaba a su puerta y ella se rehusaba a abrirle. ¿Será que en verdad era así y era Terry sincero en sus palabras de amor? ¿La amaría de verdad o sólo era el capricho de poseer lo que creía suyo lo que lo llevaba a eso? Candy estaba muy confundida pero como siempre, respiro profundo y regresó a la fiesta a cumplir con su deber.
- ¡Candy! ¿En dónde estabas? Hace un rato ya que te busco, hice un pequeño receso y te busque para conversar un poco pero no te encontré por ninguna parte. –
- Lo siento Annie, salí a despejar mi mente un momento. -
-¿Qué te ocurrió Candy? Haz estado llorando, a mi no puedes engañarme. –
- Annie… preferiría no hablar al respecto, te aseguro que estoy bien. –
- Está bien, no insistiré más. Acompáñame al piano tocaré una melodía especial para ti. –
- Está bien, no creo que gane nada negándome. –
Candy y Annie atravesaron el salón hasta el centro, tomaron asiento frente al hermoso piano negro que había sido dispuesto para Annie y en ese momento las notas de un violín comenzaron a sonar al compás de la melodía del piano de Annie. Patty caminó junto a ellas luciendo cautivadora en un hermoso vestido azul cielo de fina seda que caía sobre su esbelta figura acariciando su piel con exquisita elegancia. De inmediato, todos los presentes guardaron silencio y su total atención fija en las bellas damas que representaban la musical escena, Candy sintió su corazón bombear cada vez más lento a punto de detenerse al reconocer la melodía, era la misma que tarde a tarde estuvieron ensayando cuando se reencontraron en Florida, sus dos mejores amigas, sus hermanas, le demostraban su apoyo incondicional y su orgullo por ella y sus logros esta noche de esa manera.
Los ojos de Candy se cristalizaron y una sensación de fuego en las venas recorrió su cuerpo al punto de quemarla.
- Annie que haces no tengo ni siquiera un micrófono, además hace bastante tiempo que no canto y no me sé los tiempos…haré el ridículo totalmente!! – Candy le susurraba nerviosa a Annie mientras mantenía una sonrisa falsa ante los invitados, la tierra debía abrirse y tragrarsela viva en eso momento junto con Annie y el dichoso piano –
- Ese no es ningún problema, Candy – Annie se recorrió en el asiento de su piano para darle espacio a Candy a tomar su lugar junto a ella antes de que se desplomara de los nervios y de la parte baja del lujoso piano rápidamente Annie sacó el micrófono que Patty y ella le habían regalado en el verano cuando lograron darle la melodía perfecta a la canción que Candy había escrito.
- ¡Annie! Tú y Patty planearon todo esto ¿no es así? ¿Cómo es posible que me hagan esto?... Todos me miran ahora que me has dado el micrófono…
- Eso significa que no puedes dar marcha atrás y sería una terrible contradicción a esta linda canción que TÚ compusiste, vamos Candy, cantas hermoso, cantar te hace sentir bien y no puedes seguir tratando de ocultarnos cuan triste estás y como te estás asfixiando justamente ahora. Puedo darte tu guitarra, la he traído también ¿la quieres? ¡Aquí está! – Justo al lado del gran piano estaba su lujoso estuche negro, detrás de Patty, una figura muy conocida por ella se acercó hasta llegar al gran estuche, Annie le sonrió y con una inclinación de cabeza entre ambos, Annie le señaló que tomara el gran estuche, lo abriera y sacara la linda guitarra negra de Candy decorada con destellos plateados, Henry caminó hasta Candy con una sonrisa en su boca y la guitarra en su mano.
- ¿Me permites, preciosa? – Con una cálida y coqueta sonrisa y sexy guiño, Henry tomó de las manos de Candy el micrófono y colocó la guitarra en sus manos y el cinturón de piel para sostenerla a su cuerpo, tomo una base de piso alta donde colocó el micrófono ajustándolo a la altura de Candy y le deseó suerte en un susurro.
Candy se puso más blanca que un papel.
- Oh, espero que no te moleste que haya invitado a Henry, se encuentra aquí en florida desde hace unos días y pensé que podríamos vernos aquí ya que tiene que viajar a Londres en un par de días. –
- ¡No! ¿Te has vuelto loca, Annie? Está bien, cantaré pero esta me las pagaran tú y Patty… pero más aún tú que ella, porque es más que obvio que con Henry aquí involucrado, esto ha sido casi todo idea tuya. Con amigas como ustedes… ¡¡Dios mío, que venga Elisa y me salve entonces!! –
- ¡Candy! –
Candy sonrió a Annie y le indicó agarrar el compás de la melodía para darle su entrada. Candy Se levantó lentamente y fijó su vista en un punto desconocido para todos, su mente voló a los recuerdos de su trayecto, Anthony y sus rosas, Stear y sus alocados e ingeniosos inventos, su inquebrantable protector Archie, Albert su querido príncipe de la colina, la tía abuela Elroy, el hogar de Pony y su vida ahí, el tiempo vivido en casa de los Leagan, Londres y Escocia, chicago, la guerra, Inglaterra, New York y Terry, su vida como fue antes, como había sido después y durante y tal y como era ahora.
Tantas imágenes invadieron su mente, los días obscuros que atravesó y como esta canción representaba sus ganas de salir a flote, de levantarse de nuevo y continuar adelante por difícil que pudiera ser. Todas esas imágenes y pensamientos lograron que su voz vibrara llena de sentimiento cautivando a todos y en especial, a 2 pares de ojos en diferente tonalidad de azul, el reflejo del cielo azul de un nuevo amanecer en el lago y la imperiosa pasión de la profundidad del océano. Candy estaba en medio de ambas aguas, tan distintas y tan vitales a la vez, dulce y salada, paz y arremetedora pasión la envolvieron en una atmosfera inigualable.
(*)I can almost see it
That dream I am dreaming
But there's a voice inside my head saying
"You'll never reach it"
Every step I'm taking
Every move I make feels
Lost with no direction
My faith is shaking
But I gotta keep trying
Gotta keep my head held high
There's always gonna be another mountain
I'm always gonna wanna make it move
Always gonna be a uphill battle
Sometimes I'm gonna have to lose
Ain't about how fast I get there
Ain't about what's waiting on the other side
It's the climb
The struggles I'm facing
The chances I'm taking
Sometimes might knock me down
But no, I'm not breaking
I may not know it
But these are the moments that
I'm gonna remember most, yeah
Just gotta keep going
And I, I got to be strong
Just keep pushing on
'Cause there's always gonna be another mountain
I'm always gonna wanna make it move
Always gonna be a uphill battle
Sometimes I'm gonna have to lose
Ain't about how fast I get there
Ain't about what's waiting on the other side
It's the climb.
! yeeeaaah!
There's always gonna be another mountain
I'm always gonna wanna make it move
Always gonna be an uphill battle
Somebody's gonna have to lose
Ain't about how fast I get there
Ain't about what's waiting on the other side
It's the climb.
¡yeeeheheyyeah!
Keep on moving, keep climbing
Keep the faith, baby
It's all about, it's all about the climb
Keep the faith, keep your faith,
Candy terminó de cantar y de repente el silencio haciéndola reaccionar y abrir los ojos, pues más de la mitad de la canción los había cerrado reviviendo cada momento de sus recuerdos, todos se mantenían expectantes a que ella los mirara y una vez hecho los presentes se pusieron de pie y aplaudieron, muchos se acercaron a felicitarla y desde entre la multitud, un gallardo caballero se abría paso hasta ella.
- Angelique, por fin te he encontrado. –
- ¿Taylor? ¿Eres tú? –
Taylor se aproximó a ella y sin decir nada ni importarle que todos los presentes estuvieran mirándolos tomo a Candy entre sus brazos y la apretó a él tan fuerte que incluso Candy dejó escapar un pequeño quejido al cual Taylor reaccionó cerrando los ojos y aspirando el inconfundible aroma a rosas de Candy.
- Te he buscado tanto mi hermosa enfermera sexy, he recorrido el océano y atravesado kilómetros para llegar hasta ti, nunca me di por vencido, sabía que te encontraría, te lo prometí y he cumplido y al parecer lo he hecho en el momento correcto. –
- No, no te entiendo Taylor…
- Te he alcanzado, princesa ¿no lo entiendes? –
- Nn nn no… Taylor, me da gusto que estés bien pero, no sé a qué te refieres, yo…
- Amor mío, has dejado de correr, ya no huyes más ¿entiendes? por eso he podido alcanzarte, por eso he podido llegar hasta ti, has encontrado lo que te hacía falta y ahora podrás ser feliz y yo deseo estar a tu lado para encargarme de que lo logre, yo voy a hacerte feliz, Angie, muy feliz. –
- Pero Taylor, yo no
- Ah espera, mi nombre no es Taylor, mi memoria ha regresado y he recordado quien soy. Mi nombre no es Taylor, sino Patrick, Patrick Grewitch. –
- Me alegro por ti, Tay- quiero decir, Patrick, pero creo que tú has venido buscando en mi algo que no puede ser y sí, he dejado de correr y sí, he encontrado lo que me faltaba. –
- Angelique, escúchame…
- Mi nombre no es Angelique y tú lo sabes.
- Es sólo que no me acostumbro, Candy es un nombre muy bonito, ¿podríamos ir a conversar en otro lugar? todas estas personas están atentos en nosotros y no me agrada. Necesito hablar contigo y no nos queda mucho tiempo. –
- ¿Tiempo? ¿Para qué? Está bien, creo que será mejor aclarar las cosas, sígueme. –
Candy y Patrick se dirigían hacia la biblioteca de la mansión cuando Albert los interceptó. Candy presentó a Patrick con una pequeña introducción, ya que en realidad, ella tampoco estaba muy al tanto de su vida. Albert comprendió que debía darle espacio a Candy pero por alguna razón, Patrick no le inspiraba confianza, sin embargo había algo en el chico que le recordaba a alguien.
Terry observó cada movimiento de Candy desde el momento en que había ingresado con Annie en el salón y ahora que este nuevo desconocido se hacía presente y al parecer en busca de lo mismo que el anhelaba, Terry estaba sucumbiendo en el infierno por los celos y el alcohol.
- Entiendo, Candy. Pero, por lo menos acepta venir conmigo a despedirme, será mejor que zarpe esta noche. –
- Me gustaría, Patrick. Pero soy la anfitriona y debes comprender que no puedo ausentarme. –
- Entiendo, pero será rápido, el barco está cerca de aquí, estamos en la playa y ver tu rostro mientras me pierdo en el mar, sería la mejor forma de partir. Por favor, Candy, es lo único que te pido. –
- Patrick, debo abrir el baile, no puedo irme ahora. –
- Bien, abriremos el baile entonces. Vamos. –
Patrick tomó a Candy de la mano sin esperar más y salió de la biblioteca con una sonrisa en su rostro, estaba feliz de tener a la rubia a su lado.
- Espera, Patrick, detente, me lastimas. No puedo abrir el baile contigo, lo siento. Debo abrirlo con un miembro de mi familia. –
- Entiendo, pero prométeme que me concederás una pieza y después me acompañarás. –
- Está bien. Ahora discúlpame, debo ir a reunirme con Albert para que inicie el baile. –
- Claro, princesa, estaré atento hasta que llegue mi turno. –
Candy estaba más nerviosa que nunca, las cosas eran cada vez más complicadas, jamás se imaginó que sucedería esto y la actitud de Albert hace un momento, la manera en que estudiaba a Patrick, también ella se sentía algo confundida, en su camino hacia Albert, se topó con Annie.
- Candy, ¿quién es ese chico tan guapo pero algo extraño? –
- Es… se trata de un amigo que conocí cuando estuve en Londres antes de venir a Florida, en el convento, ¿recuerdas que te conté? –
- Oh sí, es verdad, lo había olvidado. Pero él es algo extraño, ¿no te lo parece? su actitud no fue muy buena hace un momento de no haber sido por Robert y Albert que audazmente capturaron la atención de los presentes, aun así las murmuraciones no se hicieron callar del todo y la mayoría de los asistentes te observa y ni que decir de la prensa. ¡Ahh y Terry, está fúrico! –
- ¿Existe algo entre este chico Patrick y tú?
- Por supuesto que no, Annie.
- ¿Y posibilidad de que exista? –
- ¡No!, ¿por qué no me crees? no hay nada ni puede haber nada entre Patrick y yo, porque simplemente no me interesa, es sólo una persona que ayude en un momento de su vida muy difícil y que aún está recuperándose, él sólo está confundido, cree sentir algo por mí, pero no es así en realidad, sólo tiene que entenderlo, necesita tiempo eso es todo y distancia, por suerte partirá esta noche. –
- Esta bien Candy, pero creo que a quien deberías de convencer no es a mí, sino a Terry, antes de que el whisky lo ciegue más y termine atacando a este chico. Sabes cómo es Terry, aun recuerdo sus peleas con Archie. –
- Ni me lo digas, hace un momento tuve que separarlos, por suerte logré que Terry cediera. –
- ¿Quieres decir que Terry y tu invitado estuvieron peleando antes de que los demás nos diéramos cuenta de su asistencia? ¿Y Terry como supo que estaba aquí? –
- No, no me refiero a Patrick sino a Archie. –
-¡Dios mío! Por eso es que no lo veía en el salón ¿y cómo está? ¿Lo lastimó mucho? ¡Terry es un salvaje, Candy! –
- Cálmate Annie, al parecer te afectó mucho. Me alegra que no le guardes resentimientos a Archie después de lo sucedido entre ustedes. –
- Claro que no, yo… yo… Archie siempre será una persona especial para mí, significa una parte de mi vida muy importante, Candy y me preocupa lo que le suceda. –
- Entiendo, pero no te preocupes, él está bien, es sólo que no regresará a la fiesta, decidió caminar un poco por la playa y después subiría a su habitación, creo que estará bien y por otro lado, me tranquiliza que no esté aquí, porque tal vez Terry no sería el único que podría causar problemas, lo digo porque al parecer a Albert no le inspiró confianza, lo leí en su rostro. Ahora si me disculpas Annie, debo ir a encontrarme con él para iniciar el baile y se relaje un poco la situación. –
- sí. –
Candy se dirigió hasta Albert y después pasaron al centro del salón, su imponente presencia deslumbraba a todos, sin duda esa pareja de rubios valía su peso en oro y todos los presentes en el salón lo sabían.
Archie se encontraba en la playa recostado en la arena con los ojos cerrados, como si se hubiera quedado dormido mientras observaba las estrellas.
- ¿Por qué siempre habrás de ser tan impulsivo, querido Archie? –
Annie había ido en busca de Archie, la angustiaba el saberlo herido y más conociendo a Terry y a Archie, no pudo resistir tumbarse junto a él y acariciar su rostro herido, su labio había dejado de sangrar al igual que su ceja izquierda, a Annie le dolía el verlo así y sus ojos se llenaron de lágrimas. Segura de que dormía dejó que sus lágrimas fluyeran libremente y posó su rostro sobre el pecho de él delicadamente para impedir que el viento vertiera arena en sus ojos llorosos. Annie reaccionó mientras pensaba en todo lo sucedido entre ellos dos todo este tiempo y cuan incomodo había sido viajar con él en el coche camino a la mansión desde el aeropuerto, Archie había estado muy callado, no había dicho más que el saludo correspondiente, siempre fiel a sus modales, la había ayudado con su equipaje pero eso había sido todo. Entonces ¿qué hacía ella ahí ahora? Estaba mal, debía irse de inmediato, si Archie despertará sería lo peor que podría pasar si él le reclamara que hace ahí.
Fue entonces que se decidió a irse pero al querer levantarse sintió los fuertes y cálidos brazos de Archie rodeando su cintura y buscando su rostro.
- A A archie… yo… yo… no quería molestarte, es sólo que… Candy me contó y yo … me preocupé pero…
Archie sólo la miraba fijamente, sin expresión alguna en su rostro. Annie trató de soltarse de su agarre y fue entonces que Archie reaccionó.
- Gracias por estar aquí, Annie. –
- ¿Quieres decir que no te molesta que haya venido a buscarte? –
- Claro que no, todo lo contrario. Gracias por preocuparte por mí. –
Annie no pudo contener más sus emociones y una vez más, las lágrimas en sus ojos brotaban sin poder detenerlas.
- Archieee… - Annie se abrazó a Archie nuevamente sin pensar, no quería hacerlo, pensar ¿para qué? ¿De qué le serviría? sólo quería estar cerca de él, sentir su abrazo – Perdóname Archie, perdóname por el dolor que te causé en el pasado, yo… yo no quiero que sigamos enojados, por favor Archie, seamos amigos de nuevo…
- Annie, no llores. Sabes que no me gusta verte llorar. Quien debe pedir perdón soy yo, pues yo también te hice daño, Annie, mucho daño.
- Dejemos eso en el pasado, olvidémoslo Archie. – Annie levanto su rostro y a su vez Archie se incorporaba para mirar a Annie de frente – No me importa lo que piense la gente, ni temo a lo que pudieras pensar tu al decirte esto pero lo haré, seré sincera contigo, tú eres muy importante para mí Archie y siempre lo serás, no importa que el tiempo pase y que cada uno de nosotros haga su vida, siempre te recordaré, fuiste mi primera ilusión, mi primer amor, te amé con todo mi ser, respiré tu aliento, me convertí en parte de tu piel por mucho tiempo, sería una falsa e hipócrita al pretender que no me importas más, que todo lo vivido juntos no significa nada para mí o que lo he olvidado, no es verdad, no lo he hecho y estoy segura de que nunca lo haré. Es por eso Archie, que espero que podamos volver a ser amigos, amigos nada más. –
Los ojos de Annie brillaban, había lágrimas, lloraba sin parar, pero sus palabras habían sido firmes, seguras, sin titubeos, le había hablado a Archie con el corazón y él lo sabía. Archie se acercó a ella sin decir nada, la atrajo hacia él y la besó, de repente los dos cayeron sobre la arena nuevamente, abrazados, besándose con necesidad con miles de sensaciones recorriéndolos, inexplicables, confusas y sin decir una sola palabra. Annie rompió el abrazo y se detuvo.
- Archie, creo que no deberíamos. –
- Lo siento Annie, tienes razón, yo sólo, me dejé llevar por el momento, discúlpame no quise faltarte. –
Archie se puso de pie y ayudó a Annie a hacer lo mismo ofreciéndole su mano, una vez en pie, la abrazó a su lado y caminaron con regreso a la mansión si decir ni una sola palabra, Annie recostada en su pecho y Archie con la mirada al frente y una sonrisa en sus labios.
En la mansión el baile había iniciado y la tercera pieza había iniciado, Terry había invitado a Patty a bailar desde la segunda pieza, Candy lo había notado desde que se dirigió a ella después de tomarse una copa de whisky de un solo trago, se preocupó por lo que pudiera causarle a Patty pero al parecer Patty estaba pasándola muy bien, de hecho, ambos la estaban pasando muy bien, ¿conversaban? ¿Se reían? ¿Acaso los dos se habían vuelto locos o ella era la única que estaba a punto de perder la razón?
- ¿Te ocurre algo, princesa? ¿Estás algo tensa? –
- Es sólo que… bueno… no es nada
Albert decidió no insistir pues se había dado cuenta de que Candy no dejaba de seguir con la mirada a Terry y a Patty. La Pieza finalizo y la cuarta recién iba a iniciar cuando Candy no aguantó más y desahogo con Albert.
- Es que no sé como lo logra----
- ¿Cómo logra qué y quién, princesa?
- Asshh…. Terrence Grandchester, ¿quien más?… Ha envuelto a Patty con sus artimañas porque de otra forma no me explico ¡¡¿cómo es que Patty lo ha soportado por 2 piezas completas?!!
- Pero, Princesa…
- Disculpe caballero ¿me permite esta pieza con la hermosa dama?
- Si Candy está de acuerdo, por mi no hay ningún problema.
- Está bien, Albert. Le prometí a Patrick una pieza antes de que partiera. –
- Entiendo. –
Albert asintió respetuosamente con la cabeza y cedió la pequeña mano de Candy a Patrick.
- Vaya, pensé que el rubiecito no te soltaría nunca. ¡Así que, me decidí a ir por mi hermosa enfermera sexy!
Mientras que Terry no perdía detalle de cada movimiento de Candy y el gusano que la tenía prisionera en sus brazos. La pieza terminó y Terry se había detenido minutos antes de que la orquesta terminara con la canción, Albert lo había notado y decidió ir en ayuda de Patty.
- ¿Me permites bailar con la dama, Terry? –
- Claro que sí, discúlpame, Patty, no he querido ser un patán pero al parecer fallé, pasé un momento muy agradable contigo. Pero te aseguro que con el poderoso señor Andley la pasarás mucho mejor. –
Gracias, Terry, yo también me divertí mucho contigo. De hecho me sorprendió descubrir que eres humano.
- ¡jajaja! sin duda la influenza de mi princesa ha quedado bien implantada en Patricia, ¿no te parece, Terry? –
- Esta pecosa es todo un caso. Diviértanse, los veré más tarde. Una vez más señorita O'Brien, un placer disfrutar un momento de su compañía. –
- Gracias, Terry. Recuerda lo que te dije, no presiones y las cosas fluirán solas. –
- Lo recordaré, Patty. –
Albert y Patty continuaron bailando y Terry se dirigió a uno de los balcones que daban a la playa y observó a Annie y Archie despedirse mientras Archie ingresaba a la parte trasera de la mansión por una escalera que conducía a la parte alta. Archie besó a Annie en la frente acarició su mejilla y esperó a que ella diera la vuelta para regresar a la fiesta.
- Vaya, ahora las damas acompañan a los caballeros, eh. Aunque hay un punto a tu favor, ese modelito es más femenino que muchas damas. –
- Terry, ¿cómo te atreves? pero si es tu culpa que Archie no puede regresar a la fiesta, después de que lo golpeaste tan salvajemente. –
- FIUUU, sin duda hay feminismo, hasta me ha acusado contigo. –
- no seas idiota, ¿quieres? ha sido Candy quien me lo ha dicho y además, déjame dejarte claro, que Archie es mucho más hombre que tú, pues después de tanto tiempo no has podido conquistar el corazón de la mujer que se supone amas. ¿Crees que por ser rico y famoso las mujeres deben caer rendidas a tus pies, no? Pues ya te habrás dado cuenta de que no es así, Candy no es del tipo de mujeres que acostumbras frecuentar y al parecer tú no te das cuenta, eso es más que suficiente, para que te des cuenta una vez más de que Archie es todo un caballero, pues sabe reconocer a una verdadera dama y tratarla como tal. –
- FIUUU. Tendré que darle algunas lecciones a Cornwell, alguien no ha obtenido lo que quería. Ese beso mojigato de buenas noches que te ha dado como si fuera tu nana en lugar de ser grato te ha puesto de buen humor, ¿no es así, Annie Brighton? –
- Eres un patán.-
-No, soy realista y directo, no me gusta andar con idioteces y por lo tanto iré directo al punto que necesito tratar contigo. –
- ¿Cómo? –
- Ven aquí, timidita. Vamos a bailar y te explicaré. Necesito que me ayudes en algo. –
- ¿Y qué te hace creer que te ayudaré después de que te comportas como un total patán, duquecito? –
- Aprendes rápido eh. Creo que me agradas después de todo, sin mencionar lo de Cornwell claro. Ahora, respecto a tu pregunta, fácil, por Candy. Lo que te pediré es por ella y si ella está bien, yo estaré bien y siendo tú su amiga, imagino que también lo estarás ¿no te parece? –
- Buen punto, Grandchester, bailemos entonces. –
Terry y Annie bailaron dos piezas y a Candy le parecieron mil ¿qué estaba tramando Terry? primero bailaba con Patty y ahora era con Annie ¿acaso se había propuesto conquistarlas a ellas también?
- Cálmate, definitivamente estás perdiendo la razón Candice White Andley. –
- ¿Dijiste algo, Candy? –
- Eh nooo… sólo tarareé un poco la canción eso es todo…
- ¿El vals? –
- Eh si, el Vals…
- Tú sí que eres rara, enfermera sexy.
Candy se distrajo un momento con Patrick, vamos el chico estaba tratando con todo agradarla, se merecía un poco de atención. Ese Grandchester ya tendría su merecido después. Un solo momento bastó para perderle la pista a Terry.
- ¿Pero dónde se metió?
- ¿Te refieres a mí, pecosa? Me permites, creo que es mi turno de bailar con la dama, con permiso. – Terry hizo a un lado a Patrick y se movió con Candy al otro lado de la pista dejando a Patrick parado delante de todos los invitados.
- ¿Cómo te atreves a hacerle eso a Patrick? –
- Así que se llama, Patrick, eh. Y bien, señorita pecas ¿para qué me buscaba? –
- Yo no te buscaba. –
- Claro que sí. Te eh estado observando también. –
- C C Claro que no… pero… a decir verdad, pensaba hacerlo más tarde, así que, ya que estás aquí, aprovecharé para decirte una cosa. ¿Qué es lo que tramas bailando con Patty y Annie? ¿A qué estás jugando? ¿Estás tratando de provocarme? ¡Porque no pienso permitir que te aproveches de ninguna de las dos! –
- Pecas, esto es más bien un interrogatorio de la policía especial secreta. ¿No te parece? –
- ¡Terryy, no te hagas el gracioso! –
- Está bien, no te enojes o se te verán más las pecas. JAJAJA. No pretendo nada, pecosa, sólo estoy pasando una velada agradable, ¿acaso no fuiste tú la que dijo que todas las damas aquí presentes se morían por bailar conmigo? Bueno como se trata de tus amigas, decidí complacerlas, por ti. Todo por una vieja amiga pecosa! –
- Terry basta ya. Suéltame no quiero seguir bailando. –
Terry acercó a Candy lo más posible a su cuerpo, quería fundirla a él y permanecer unido a ella por toda la eternidad, de pronto Candy ya no se resistía más y en cambió se había relajado en su pecho. En ese momento se vio interrumpido.
- Disculpa, pero creo que de nuevo habrá un cambio de pareja, con permiso. –
- En ese caso, tendrás que buscarte otra. –
- Terry, por favor, no discutas, todos nos observan. –
- No te preocupes, Candy. Sólo le explico al caballero que tú no estás disponible. –
- Angelique, creo que debemos irnos, ahora. –
- ¿Angelique? ¿De qué diablos hablas? Ella no se llama Angelique. –
- Terry, por favor. Patrick, recuerda que mi nombre es Candy y en cuanto termine la pieza iré contigo, ahora por favor, espérame en el balcón ¿quieres? –
- ¿Quién se cree este tipo que es para decidir por ti? Se supone que no estás comprometida con nadie. Yo te amo Ange y sé que no te soy indiferente, así que, no veo por qué debo esperar a que este ¨caballero¨ termine de bailar contigo, no lo quiero cerca de ti, no me gusta cómo te acerca a él. –
- ¿Qué estupideces…
- Terry por favor te lo pido, un escándalo no. Entiende, no me importa esta gente, te lo pido por la salud de mi tía abuela, un disgusto de este tipo podría matarla, por favor, Terry. yo me encargaré. Iré a hablar con Patrick y regresaré a explicártelo todo, ¿de acuerdo?
- Bien, Candy, pero estaré alerta, este imbécil no me inspira nada bueno. Ten cuidado, pecosa. –
- Si, Terry, todo está bien. Ahora, suéltame para que pueda ir con Patrick. –
El brazo de Terry mantenía a Candy en su abrazo y cerca de él, Terry sentía desesperadamente la necesidad de mantenerla junto a él y no dejarla ir con Patrick ni siquiera dejar que se acercara a ella.
- Terry, por favor…
- ¿Sucede algo, princesa? La mayoría de los invitados los están mirando ¿se han dado cuenta de eso? –
- Todo está bien, Albert, ¿verdad Terry? –
Terry no respondía, sólo miraba fijamente a Patrick y éste le sostenía la mirada.
- Terry, ¿sucede algo con Candy? – Preguntaba Albert a Terry –
- Sólo irá a conversar con este imbécil unos minutos, me quedaré cerca para asegurarme de que esté bien. –
- ¿Porqué no habría de ser así? ¿Acaso hay algún problema con tu amigo, Candy? –
- Nada, Albert, lo que pasa es que Patrick no está muy bien de salud, apenas se recupera de amnesia, sabes. Eso es todo, tu sabes que eso puede ocasionarte que te irrites de la nada o te alteres de repente. Iré a hablar con él y todo se solucionará, por favor, atiendan a los invitados por mí y ayúdenme a que no se den cuenta de la pequeña fricción de hace un momento. –
- Está bien, princesa, yo me encargaré de los invitados pero estoy de acuerdo en que Terry permanezca aquí cerca, no se acercará a ustedes, sólo estará atento a cualquier cosa. –
- Pero que es todo esto, ¿por qué habrían de cuidarla de que yo le haga algún daño? yo amo a Ange. –
- ¿Ange? –
- Te explicaré más tarde, Albert. Ahora, ¿podrías soltarme, Terry? Por favor. –
- Candy… estaré aquí. – Terry abrazó a Candy una vez más y besó su frente y rozando sus labios rápidamente la soltó y se alejó de ella con un paso hacia atrás. –
Candy turbada, caminó hacia Patrick y caminaron al balcón.
- Ange, quiero decir, Candy. ¿Qué es lo que hay entre ese tipo y tú? no sé cómo pude contenerme cuando te besó. Yo puedo hacerte muy feliz, sólo acepta venir conmigo, vámonos esta noche, deja toda esta falsedad, yo te daré todo lo que necesites. Confía en mi Candy, sé libre, sé libre a mi lado, juntos, recorreremos el mundo entero, te mostraré lugares maravillosos. Ven conmigo, por favor. –
- Patrick, desde que te conocí me pareciste impulsivo y posesivo, creo que se debe a lo que te sucede, apenas te estás recuperando de tus lesiones, no te has recuperado de la amnesia. Yo no puedo irme, no puedo seguirte. –
- Sólo déjame probarte que lo que te digo es verdad, por favor. –
- Todo lo que dices es muy lindo y maravilloso pero no es real, yo no deseo una vida recorriendo un lugar y otro y otro sin descanso. ¿Qué fue lo que me has dicho esta noche cuando me encontraste? Que había dejado de correr, tenias razón entonces cuando me despedí de ti en Inglaterra, tenias razón, si huía, si había pasado la vida huyendo corriendo de un lugar a otro, si me hacía falta algo y lo he encontrado. Soy feliz aquí, con mi familia y ese testarudo es una persona muy importante y especial para mí y le agradezco que se preocupe por mi aun y cuando yo le he hecho mucho daño. Patrick, yo no quiero hacerte daño, estoy cansada de hacer sufrir a los demás y sin siquiera proponérmelo. –
- Pero…
En ese momento el piano de Annie y el violín de Patty comenzaron a sonar y Candy sabía que Patty únicamente se unía a Annie cuando Candy iba a cantar y definitivamente, ella no iba a cantar. Fue entonces que, la melodía no era conocida por ella pero la voz, definitivamente era la misma que la acompañaba cada noche en sus sueños y cada día en su realidad.
(**)This time, This place
Misused, Mistakes
Too long, Too late
Who was I to make you wait
Just one chance
Just one breath
Just in case there's just one left
'Cause you know,
you know, you know
That I love you
I have loved you all along
And I miss you
Been far away for far too long
I keep dreaming you'll be with me
and you'll never go
Stop breathing if
I don't see you anymore
On my knees, I'll ask
Last chance for one last dance
'Cause with you, I'd withstand
All of hell to hold your hand
I'd give it all
I'd give for us
Give anything but I won't give up
'Cause you know,
you know, you know
That I love you
I have loved you all along
And I miss you
Been far away for far too long
I keep dreaming you'll be with me
and you'll never go
Stop breathing if
I don't see you anymore
So far away
Been far away for far too long
So far away
Been far away for far too long
But you know, you know, you know
I wanted
I wanted you to stay
'Cause I needed
I need to hear you say
That I love you
I have loved you all along
And I forgive you
For being away for far too long
So keep breathing
'Cause I'm not leaving you anymore
Believe it
Hold on to me and, never let me go
Keep breathing
'Cause I'm not leaving you anymore
Believe it
Hold on to me and, never let me go
Keep breathing
Hold on to me and, never let me go
Keep breathing
Hold on to me and, never let me go
Candy miraba fijamente a Terry mientras él le sonreía sólo a ella. Esa mirada azul, esa sexy sonrisa que la derretía, sin duda lo estaba haciendo ahora.
- Y la parte que me faltaba, Patrick... es él. –
Candy caminó al centro de salón y Terry comenzó a caminar hacia ella.
- Hola, pecosa. –
- Hola, revoltoso con guitarra brillante. –
- De hecho, creo que va conmigo, eh. Mis ojos brillan más ¿usted qué opina, señorita pecas? –
- Opino que te verías más buenmozo si dejarás de llamarme "PECAS".
- Bien, creo que podré vivir sin ser tan atractivo. – Terry le guiñó un ojo y tomó a Candy entre sus brazos.
- ¿Me darás esa oportunidad, pecosa? –
- ¿Cuál oportunidad? No sé de qué me hablas. –
- Pero si lo acabo de decir. –
- ¿En serio? yo lo único que escuché de ti fue una canción. –
- Entiendo. Bien. Albert, amigo, dame una mano con MI guitarra. ¿Te fijaste que bien que va con mis ojos? ¿Notaste cómo brillaban? –
- Claro Terry, todo mundo lo notó. –
Terry miró fijamente a Candy sin dejar de sonreír y sin tomar atención a la broma de Albert, tomó su pequeña y delicada mano y sin soltarla comenzó a arrodillarse frente a ella.
- Terry, ¿qué haces? ¡Todos nos miran! ¡Ponte de pie! –
- Voy a preguntarte correctamente lo que querido hacer desde hace mucho tiempo, ya que, hace sólo un momento sólo canté ¿lo recuerdas, verdad? –
- P P Pe Pero, Terry... Yo sólo... bromeaba... Terry por favor... –
- Damas y caballeros, representantes de la prensa, esta noche quiero que sean testigos de uno de los momentos más importantes de mi vida. Candice W. Andley ¿me haría el honor de aceptar mi proposición para cortejarla, con la sincera finalidad de darle serenidad a mis noches y vida a mis días aceptando ser mi novia? –
Las hermosas esmeraldas de Candy, se nublaron de repente.
- Terry… yo…
- Oh hermosa Julieta… termina con la oscuridad de mis días y di que si, haz feliz a este despojo de corazón, pues el resto que lo completa lo tienes tú, amada mía. –
- Pero es que… yo…
- Te amo Candy Andley, acepta, no me rechaces, por favor, mis nudillos heridos están de tocar y mi fe a punto de quebrar, di que si, Candy y sálvame de mi soledad. –
- Terry, es que yo quiero... –
Terry besó la mano de Candy, se puso de pie, la miró intensamente buscando una señal en los de ella y al parecer la encontró porque fue en ese instante que sus miradas destellaron al encontrarse que Terry la besó con delicadeza.
- Te amo, Candy. – Le susurró Terry en su boca. –
- Te a m o…
Candy apenas terminó de responder a Terry cuando sintió que sus piernas no la sostuvieron más y su cuerpo se desvaneció entre los brazos de Terry, quien con su mirada desorbitaba veía en cámara lenta como la mujer que amaba, por quien tanto había luchado se desplomaba en sus brazos, inconsciente.
By
DaNi
(¨) The Climb - MIley Cyrus
(**) Far away – Nickelback
Aquí les dejo un pedacito más de mi mega drama.Espero que les haya gustado, tal vez ahora que mis actualizaciones son más distanciadas una de otras, pues no tendrán el hilo de de lo que sucede, trtaré de no tardarme tanto en la próxima actualización.Hasta pronto.Kisses & huggies
*¨¡Ama, besa, entrégate, brinca, baila, diviértete, ponte guapa, sonríe, grita, disfruta, vive; pero más que nada, deja que la vida te despeine!¨*
From:
*La DaNi*
