Los ojos se me cierran inevitablemente después de escuchar la silenciosa despedida de Gale. No es la primera vez, al final siempre me acaba llamando para disculparse.
Sonrío contra la almohada y dejo que mi mente se turbe cada vez más, esperando al momento en que lo oiga llamar, y lo escuche decir las mismas palabras de siempre.
—Lo siento Madge… ¡pero no has de dejarme dormir tanto!
Entonces yo le contestaré que lo perdono y que si se va a dormir a las tres es normal que luego no tenga una pizca de sueño. Entonces colgaré y me quedaré tranquila.
Pero un grito rompe mis cavilaciones. Viene de la ventana, de la calle. Salgo de la cama corriendo a ver qué ha pasado. La muchedumbre me impide ver nada. Un escalofrío me retuerce en corazón y no puedo evitar empezar a hacer suposiciones. No, no ha podido ser él, es absurdo… ¿pero entonces? Mi cabeza esta a quilómetros de donde debería estar. Inconscientemente bajo las escaleras por el camino más corto, pasar por la tintorería. No veo a Hazelle, supongo que ha salido también.
Salgo de la tintorería y la muchedumbre me impide ver nada. Pero algo se impone a los gritos de la gente. Los lloros de Hazelle. Rápidamente me hago sitio entre la gente, que al ver mi estado se aparta sin dudar. Y entonces lo veo.
Tirado, en el suelo, con los ojos cerrados, y rodeado de un charco de sangre que cada vez se hace más grande está Gale. Mis piernas se mueven solas, disociadas de mi mente. No siguen a ningún impulso que pueda controlar. Caigo a su lado, arrodillada, y cuando veo mis lágrimas mojando poco a poco su inerte brazo, me doy cuenta de que lloro.
Alguien me aparta de él. Mejor, pienso, debe ser una pesadilla. Pero me voy dando cuenta poco a poco de que es real. Que Gale está… está… oh, no…
Mi mente es un completo manojo de nervios, de órdenes, de lamentos y de furia. Intento zafarme de los que me agarran, y entonces me sientan en una especie de ambulancia. El rostro de Gale queda a mi lado, y un montón de médicos lo intentan reanimar. Hazelle llora en mi hombro, pero yo no puedo moverme.
Al cabo de unos interminables segundos un doctor grita.
—¡Está estable!
Todos suspiran de alivio, Hazelle abandona mi hombro pero yo sigo sin poder hacer nada. Sin poder mover un solo músculo. Me he quedado aletargada.
Al cabo de no sé cuánto tiempo Hazelle me sacude el brazo y me dice que hemos de entrar en el hospital. Sinceramente, no me hace ninguna ilusión. Pero me obligo a moverme, porque sé que él hizo lo mismo por mí. Gale…
Miro a Gale desde la silla, junto a su camilla, veo como respira. Los médicos dicen que está bastante bien, solo se ha roto un brazo y tiene varias magulladuras por todo el cuerpo. Me hundo más en el asiento ¿Que voy a hacer?
No está despierto. Me han explicado varias veces porqué no está consciente, pero no lo entiendo. En mi cabeza ahora solo entra que Gale no está, que dentro de un mes voy a tener a Mayslee y que si no está para verlo… bueno, en teoría no pasará nada, pero quiero que vea nuestro bebé cuando nazca. Solo eso.
Alguien pica a la puerta. Supongo que es Hazelle, así que digo sin pensar.
—Adelante
Pero quienes entran no son nada más ni nada menos que Finnick Odair, Annie Cresta, Katniss, Peeta y otra chica que rápidamente reconozco como Johanna Mason. Otra vencedora ¿Que hace aquí?
—Hola Madge… -Dice Finnick, que al parecer es siempre el portavoz.
—Hola chicos… ¿cómo…?
—Hazelle nos llamó –Responde rápidamente Peeta. Las demás mujeres parecen conmocionadas por el estado de Gale, excepto Annie, que parece embelesada por algo que lleva entre un manojo de mantas.
—¿Annie? –Pregunto, empezando a comprender que es lo que oculta toda esa tela.
—Oh, perdona Madge… ¡lo lamento mucho!
Finnick sonríe un poco, pero pronto vuelve a poner esa cara mustia. Me acerco a Annie para contemplar su bebé, cuando de pronto.
—Madge ¿estás embarazada? –Chilla Katniss.
Cuando asiento levemente todo el mundo aparta sus caras largas y empieza a felicitarme y a elogiarme. Katniss y Peeta me abrazan, y Annie me muestra su bebé. Sonrío al ver que es pelirrojo. Pero pronto toda esta alegría se disipa y vuelvo a mi sitio junto a Gale. Suspiro, y los demás se calman.
Johanna se acerca a mí y me acerca su mano. Se la estrecho. Se va.
Me quedo un poco confusa. Pero lo entiendo. Si pudiera, yo también saldría corriendo de aquí. Katniss y Peeta, después de despedirse, se marchan también. Finnick y Annie tampoco tardan mucho más. Volvemos a estar solos.
Apoyo mi barbilla en la baranda de la camilla. Siento su respiración un poco más cerca, y eso me tranquiliza. Parece dormido. Está dormido. Pero tiene que despertar. Despertará.
N/A
¡Bueno bueno! Siento este cap tan corto y malo, pero estoy en plenos finales. Prometo un desenlace digno para este fic.
Gracias por las reviews, nos vemos en: Ahora no.
