Ya tenía un buen rato de no publicar nada, pero no había dejado de escribir y cuando me di cuenta tenía varios capítulos terminados, así que subiré un par este fin de semana.
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Retrospectiva
Se habían sentado uno al lado del otro en la playa, con los hombros rozándose. Sousuke tenía la vista fija en el amplio océano. Lucía afligido, como si el peso de lo que estaba a punto de contar lo aplastara. Makoto lo miraba por el rabillo del ojo y se mordía el labio. De pronto se moría de ganas por escuchar lo que Sousuke tenía que decirle. Y es que aunque no quisiera admitirlo en verdad quería saber qué había sido de su vida. Sousuke tomó entonces una bocanada de aire y dijo:
—Así es como empieza la historia de un tal Yamazaki Sousuke.
S & M
Era el mayor de los varones. Había tenido la dicha de tener una familia cálida que lo amaba. Había tenido la dicha de tener una madre amorosa que adoraba a sus hijos. Sólo que esa madre amorosa había nacido con un cuerpo débil. Sus constantes problemas de salud mantenían a un pequeño Sousuke despierto durante largas noches, aun cuando su padre insistía en que todo estaba bien. Había crecido viendo cómo su padre los protegía y les daba todo su amor. Su padre se había convertido en su ejemplo de vida, tantas veces había pensado "quiero ser como papá". Así pues, Sousuke se había convencido a sí mismo que tenía que proteger a sus hermanas, incluso a Miho, aunque ella fuera mayor que él.
Ese deseo de convertirse en un gran hombre, así como su padre, había llevado a Sousuke a ser sumamente exigente consigo mismo. "Tengo que ser el mejor", era lo que estaba siempre en su mente. "Tengo que ser como papá". Sousuke era un estudiante modelo y gran atleta, destacaba en todo lo que hacía, aun cuando en casa nunca le exigieron nada. Mientras persiguiera la espalda de aquel que era su modelo a seguir, no iba a rendirse. La admiración que sentía por su padre, que se dedicaba en cuerpo y alma a su familia, era así de intensa.
Así fueron las cosas hasta ese fatídico día en el que había escuchado algo que quizás nunca debía haber escuchado. Había bajado al cuarto de lavado para dejar la ropa sucia, como lo hacía todos los fines de semana. Su madre estaba hablando por teléfono. Pero… un momento, ¿ella estaba… llorando? Sin atreverse a entrar, Sousuke escuchó con atención la voz entrecortada de su madre.
—Ahora estoy segura, Reika, Ryu tiene una amante —los ojos de Sousuke se abrieron como platos. Una amante. Podía ser un niño pero sabía lo que eso significaba —Sí, me dijo que iba a una conferencia. Sí, tal y como dijiste, encontré mensajes de una mujer llamada Sayaka en su buzón. Yo… —su madre era incapaz de controlar el llanto —no sé qué hacer, Reika. Incluso encontré lápiz labial rojo en varias de sus camisas y yo no uso labial rojo. No sé qué hacer, en verdad que no lo sé. Siento que no tengo fuerzas para…
De pronto la respiración de su madre se volvió dificultosa y Sousuke comenzó a preocuparse. Cuando su madre se ponía así no vaticinaba nada bueno. Cuando escuchó que su madre se desplomaba en el piso, dejó de esconderse y se apresuró a entrar. Su madre está tendida en el suelo y con una mano sobre el pecho, de lado del corazón. Tenía los ojos cerrados con mucha fuerza, por lo que no parecía haberse percatado de que Sousuke estaba ahí. Entonces el pequeño tomó el teléfono y marcó el número de emergencias, tal y como su padre los había instruido a él y a su hermana. Su madre fue llevada al hospital, donde permaneció durante una semana antes de que se le permitiera volver a casa.
Después de ese día, Sousuke vio a su padre bajo una luz diferente. Inevitablemente, su actitud para con él cambió. Pasó de ser su modelo a seguir, a convertirse en "el hombre que engaña a mamá". La distancia entre padre e hijo porque el enterarse del engaño de su padre también cambió su actitud. No soportaba que ningún hombre se acercara a sus hermanas. Y las cosas empeoraron cuando su madre murió. Cuando Miho comenzó a salir con Goro, Sousuke había hecho hasta lo imposible para que se separaran. Sousuke estaba convencido de que Miho terminaría sufriendo, porque para él Goro no valía la pena.
Su actitud le ganó varias peleas bastante feas con su hermana mayor. No fue hasta que Goro lo enfrentó y soportó la paliza que le dio que Sousuke se dio cuenta de que quizás sí podía empezar a confiar en él. "Los hombres somos unos seres despreciables", se decía constantemente. Al final, irremediablemente Sousuke se había terminado por convertir en la clase de hombre que más odiaba. Un playboy. Se acostaba con cualquiera que demostrara interés en él y que lograra captar su atención por más de diez minutos. No hacía distinción entre hombres y mujeres y siempre era discreto en su actuar para no dañar su imagen o la imagen de su familia. Cuando se dio cuenta en lo que se había convertido, su relación con su padre, irónicamente, comenzó a mejorar.
Jamás iba a olvidar el rencor que le tenía por todo el dolor que le había causado a su madre, pero resolvió que, si iban a tener que vivir bajo el mismo techo, lo mejor que podían hacer era "llevar la fiesta en paz". Iba a continuar protegiendo a sus hermanas de cualquier abusivo que quisiera acercarse a ellas y también le iba a tocar cuidar de la molestia de cabello rosa, su ruidoso e hiperactivo medio hermano, Kisumi, a quien sus hermanas, por alguna razón, adoraban con locura.
S & M
—Ese fue el primer suceso que me marcó —dijo Sousuke a Makoto, incapaz de mirarlo a la cara y ver su reacción —Aunque ahora me parece algo tonto, parece que sí fue un gran golpe para el pequeño Yamazaki Sousuke que idolatraba a su padre como si fuera un superhéroe que luchaba contra el mal.
El segundo suceso importante era uno del que Makoto ya tenía conocimiento. La traición del primer amor de Sousuke, Yazaki Aki. Sousuke volvió a revivir ese momento, sólo para demostrarle que ahora estaba más que superado. Es cierto que en su momento Sousuke había amado a Aki con locura. También era cierto que ella era quien lo había cambiado, quien había traído luz a su vida cuando más lo necesitaba, quien le había enseñado lo que era el amor. Hasta, claro, el momento en que ella también lo había traicionado. Sousuke muchas veces se había preguntado si ella en verdad lo había amado.
—El Dr. Uozumi es mi salvador y le estaré eternamente agradecido —continuó —Sin él probablemente mi vida seguiría siendo un caos. Tampoco podré agradecerle a Maki lo suficiente por recomendármelo.
Sousuke todavía recordaba cómo se le había erizado la piel cuando Maki le había contado su historia. De pronto se había sentido como un niño llorón. Su sufrimiento jamás podía a compararse con todo lo que Maki o el mismo Makoto habían sufrido. Maki había llorado cuando le contó que en algún momento llegó a odiar a su hijo, porque sus ojos le recordaban a los del bastardo que le había destrozado la vida. Había sido en ese momento cuando Maki había decidido que era el momento de buscar ayuda. Porque ella estaba consciente de que Makoto no tenía la culpa de nada.
Así fue como la valentía, el apoyo y la comprensión de Maki lo habían inspirado a dar el paso y buscar ayuda él también. Reconocer que tenía un problema y no sentirse avergonzado por ello. Le había tomado dos largos años estar completamente curado. Dos años para que la herida que cargaba desde su niñez sanara. Dos años para que volviera a creer. En las personas. En el amor. Dos años para darse cuenta de cuáles eran sus verdaderos sentimientos hacia Makoto y cómo había sido un idiota por no querer admitir antes lo mucho que lo amaba, lo mucho que significaba para él.
—Por supuesto que las cosas nunca fueron fáciles y más de una vez quise renunciar. Fue Maki quien me obligó a mantenerme firme. De hecho, aunque me avergüenza admitirlo, ella fue quien se llevó la peor parte durante todo este tiempo. Fui tan cruel con ella que durante un tiempo no me atrevía a mirarla a la cara. Estaba tan avergonzado y ella seguía siendo tan buena conmigo que me hacía sentir asco de mí mismo.
Con el tiempo, la gran carga que llevaba sobre sus hombros había desaparecido. Totalmente recuperado, Sousuke supo que era el momento de concentrarse en sus estudios y, más importante tomar una decisión. Un día, se había presentado ante el presidente de Samezuka y, llenándolo de halagos y agradecimientos le dijo que iba a renunciar. Le explicó sus motivos y se disculpó una y otra vez, manteniendo la cabeza agachada, pues no se atrevía a mirar a los ojos al hombre que tanto había hecho por él. Cuando hubo terminado, la oficina se quedó en silencio. Después de un minuto, el hombre tomó la palabra:
—Lo has encontrado, ¿verdad? —dijo —El sueño que quieres perseguir —Sousuke lo miró, sorprendido, pero asintió con la cabeza —Entonces lucha, Sousuke. Conviértete en el hombre que siempre quisiste ser.
Al marcharse Sousuke de Samezuka, uno de los hermanos menores del presidente había tomado su lugar. Sousuke mentiría si dijera que no se sintió culpable durante algún tiempo al pensar en que había abandonado el lugar y a la gente que tanto le habían dado. Sin embargo, sabía que así era mejor. Finalmente sería capaz de hacer lo que quería, de perseguir su sueño, como había dicho el presidente. No había olvidado la oferta de su padre de viajar a Australia, pero aún no se sentía preparado para ello, sentía que tenía que esforzarse más. Renunciar a Samezuka le dio la oportunidad de dedicarle más tiempo a su familia. Iba a la casa de sus padres más a menudo, jugaba con los gemelos, incluso había jugado baloncesto con Kisumi para ayudarlo a prepararse para la temporada universitaria. Demonios, que incluso había acompañado a Takeuchi a comprarle un anillo de compromiso a Chigusa. Todos notaron que, poco a poco, Sousuke había comenzado a cambiar para bien.
Y junto con el cambio que había tenido para con su familia, apareció alguien que hizo que algo dentro de él se revolviera. Durante una salida con sus antiguos compañeros de Samezuka, había conocido a una chica. Era pequeña y delgada, de cabello castaño corto y unos grandes ojos verdes. Era amable, hermosa, recatada y, luego de varias salidas, ella le había confesado a Sousuke sus sentimientos. "Estoy enamorada de ti, Sousuke-kun", había dicho. Sousuke no estaba seguro de cómo sentirse. Era cierto que ella le hacía despertar sensaciones que hacía tiempo pensaba haber perdido. Se besaron luego de la confesión. Comenzaron a salir, pero después de un mes, Sousuke se dio cuenta de que no podía hacerlo. Aunque había comenzado a quererla, él jamás sería capaz de corresponderle de la forma en que ella lo merecía.
—Hay alguien más, ¿verdad? —había dicho ella, con lágrimas en los ojos, pero con una sonrisa en los labios —Entonces está bien. Te deseo toda la felicidad del mundo, Sousuke-kun.
—Puede que ya no tenga oportunidad con esa persona —respondió con amargura —Pero no puedo hacerte esto. En verdad lo siento, pero no quiero lastimarte.
—No te preocupes, yo entiendo —dijo ella —Sólo… me gustaría pedirte un favor, Sousuke-kun —el aludido asintió con la cabeza —Si en verdad quieres a esa persona, lucha por su amor.
Sousuke se graduó con honores y en tiempo récord de la Universidad de Tokio. Tomó entonces la beca para continuar con su formación en Australia y dentro de poco había aterrizado en Brisbane. Continuó con sus estudios en medicina deportiva y en poco tiempo lo habían invitado a trabajar con la asociación australiana de surf, donde había permanecido hasta que aplicó para la plaza disponible como médico para atletas de alto rendimiento del Victoria Sports Center. Así era como finalmente se había reencontrado con Makoto.
S & M
—¿Sabes?, venir a este país pronto se convirtió en una tortura para mí. Porque sabía que tú te encontrabas aquí, a sólo unas horas de distancia. Sin embargo, estaba decidido a cumplir mi promesa. Aunque realmente nunca pude cumplirla del todo, porque aunque dije que no te volvería a ver, —de repente sus mejillas se tiñeron de un ligerísimo tono carmín —seguí toda tu carrera por televisión —Makoto, que había estado llorando al escuchar la historia, comenzó a reír, sintiéndose halagado.
—Parece que todos hemos cambiado un poco, ¿verdad? —dijo Makoto, separándose de Sousuke, cuando por fin pudo calmarse. El mayor asintió con la cabeza y volvieron a sentarse uno al lado del otro.
—Nuestros padres finalmente tuvieron su luna de miel. Se fueron de viaje a Grecia durante un mes completo y Hayato se quedó en casa de Miho. Se ha convertido en todo un hermano mayor para los gemelos.
—Supe que Hayato está tomándose la natación muy en serio —Sousuke asintió con la cabeza.
—Muchos han comenzado a verlo como la nueva "joven promesa del backstroke". Quedó en segundo lugar. Con los gemelos, pues, Ran se ha vuelto una fanática del butterfly stroke, pero Ren se ha inclinado más al fútbol. Debiste ver a Goro, casi llora —el castaño rió.
—Tengo que asegurarme de regresar a Japón para la boda de Chigusa.
—Puedes apostar que no te lo perdonará si no estás ahí. Le ha dicho lo mismo a Kisumi antes de que se marchara para jugar en Alemania.
Makoto sonrió, limpiándose los restos de lágrimas. Su familia estaba bien y eso era lo más importante. Sousuke estaba bien, se había recuperado y había dejado atrás los demonios de su pasado. Pero, ¿ahora? ¿Qué era lo que iba a suceder? Sousuke le había dicho que lo amaba, que iba a esperarlo, pero, ¿qué era lo que sentía él? ¿Aún lo quería? ¿Qué había sentido al escuchar esas palabras? ¿Estaba dispuesto a intentarlo de nuevo?
S & M
Había una rosa con una nota que decía "buen trabajo" en su casillero. Makoto sonrió levemente, mientras ponía la rosa cuidadosamente sobre su maletín, mientras se echaba la chaqueta encima para regresar a su habitación. Ya no se sorprendía porque el mismo ritual se había repetido por un mes completo. Sousuke siempre se escabullía a los vestidores para dejar la rosa en su casillero, mientras él terminaba su entrenamiento. Katya había sido quien lo descubrió la primera vez y él, sin creérselo, la había seguido y lo había visto con sus propios ojos. Salió del gimnasio, despidiéndose de sus compañeros que ya no se sorprendían y suficiente lo habían molestado los primeros días. Todos se habían acostumbrado a ver a Makoto caminar hacia su dormitorio con una rosa en su mano.
Cuando Makoto lo había confrontado para satisfacer su curiosidad – y la de Katya – Sousuke se había convertido en un manojo de nervios – demasiado adorable para su propio bien – y se había sonrojado a hasta las orejas, mientras soltaba un "es sólo un detalle", con voz entrecortada, antes de excusarse alegando que tenía trabajo pendiente. Makoto sintió algo extraño en su pecho y algo parecido a mariposas en el estómago, mientras sostenía la rosa contra su pecho. "Ah, entonces así es como se siente que te quieran", pensó. Este era un Sousuke completamente distinto al que había conocido. Entonces ese era el verdadero Sousuke, el que se ocultaba detrás de una muralla que había construido tras años de decepciones y sinsabores.
Makoto de repente sintió que quería ver más. Quería conocer más a este Sousuke a quien le había tocado madurar tal vez más rápido de lo que hubiese querido. Mientras abría la puerta de su dormitorio, Makoto se dio cuenta de que en verdad quería acercarse más a él. No estaba seguro de quererlo tanto como para soltarle "esa" frase, pero no podía negar que Sousuke cada día le parecía más y más atractivo. Se preguntó si era acaso posible que se volviera a enamorar de él como lo hizo en el pasado, cuando todavía era un adolescente ingenuo.
Más bien, ¿alguna vez dejaste de amarlo?, decía una vocecilla en su cabeza. Sacudió la cabeza y se metió en la ducha, dejando la ropa tirada en el camino. Dejó que el agua tibia se llevara sus – absurdos – pensamientos y se relajó debajo de la regadera. Se demoró más de lo normal y cuando salió encendió la computadora para tener su acostumbrada conversación con su madre. Cuando la videocámara se activó, Makoto vio a su madre caminar de un lado a otro en la cocina, alcanzando condimentos, cortando verduras. La vio echarlo todo en una olla antes de voltearse y sentarse en una de las sillas del comedor.
—¿Pasó algo bueno? —preguntó Maki, apoyando la barbilla en ambas manos.
—¿Por qué lo preguntas? —dijo Makoto, mirando extrañado a su madre.
—Hay un aura distinta alrededor de ti. No sé cómo explicarlo, pero es como si resplandecieras. Y no vayas a decirme que es el "cielo australiano" porque tu habitación está completamente oscura —el castaño esbozó una sonrisa —Entonces, ¿ha pasado algo? ¿Estás llevándote bien con Sousuke? —ante la mención del nombre de su hermanastro, Makoto no pudo evitar recordar las rosas y sonrojarse. Su reacción por supuesto no pasó desapercibida para Maki.
—Sí, ya sabes, lo normal —la mujer arqueó una ceja —Como sea, ¿estás emocionada? Haru-chan va a casarse dentro de poco, ¿ya has escogido tu vestido?
—No te atrevas a evitar esta conversación, Tachibana Makoto —le dijo ella, riendo al ver cómo su hijo volvía a sonrojarse —Sabes que puedes hablarme de lo que sea, ¿verdad?, no voy a juzgarte.
—Lo sé, mamá. Es sólo que… ni siquiera yo mismo entiendo qué está pasando. Sousuke… él ha cambiado. Mucho. Es como si…
—¿Cómo si este fuera el "verdadero Sousuke"? —Makoto volvió a asentir —Es lo mismo que pensamos todos cuando el Dr. Uozumi finalmente le dio de alta. Estoy segura de que este es el tipo de persona en la que Sousuke se hubiera convertido desde el principio de no haber tenido un pasado tan doloroso. Es adorable, ¿verdad?, que detrás de esa fachada inexpresiva, exista un hombre tan comprensivo y atento. Porque estoy segura de que tú también te has dado cuenta y eso es lo que te tiene pensativo. Mako, ¿tienes miedo?
—¿E-Eh?
—¿Temes volver a enamorarte de él?
—Temo no haber dejado de amarlo jamás, mamá. No quiero salir lastimado otra vez, pero… nunca pude hacerlo de nuevo, ¿sabes?, estar en una relación con alguien. No sé qué es lo que debería hacer. Sousuke… él me dijo que me amaba —de repente el rostro de Makoto se contrajo en una mueca de confusión y frustración —Dijo que me esperaría. Pero, ¿qué pasa si se cansa de esperar?
—¿Estás diciendo que quieres que espere por ti? —inquirió su madre. Makoto abrió los ojos, sorprendido con las palabras que acababa de pronunciar.
—Yo… no lo sé. Estoy confundido. No sé qué es lo que debería hacer o sentir. ¿Qué hago, mamá? —se echó el cabello hacia atrás, frustrado —¿Cómo debería actuar enfrente de él? ¿Qué es lo que voy a hacer con estos sentimientos que ni siquiera yo mismo puedo comprender? Hace un mes podía haber actuado indiferentemente, pero conforme más me acerco a él, conforme más conozco este lado de él, más… más me confundo.
—Conócelo. Mako, date la oportunidad de conocerlo, de acercarte a este "nuevo" Sousuke. No estoy diciendo que tienen que estar juntos como antes. No si así no lo quieres, pero no tengas miedo de acercarte a él, después de todo, es tu hermano.
Makoto asintió, sintiéndose un poco menos atribulado luego de haberlo conversado con su madre. Era increíble lo mucho que le ayudaba el simple hecho de charlar con ella, aunque fuera sólo un rato. Durante bastante rato más, madre e hijo continuaron hablando de cosas triviales. Maki se despidió con un "¡no te olvides de comprar el regalo de bodas para Haru y Rin!". No tenía idea de qué comprarles, así que, sin pensárselo demasiado, tomó el celular y tecleó un mensaje:
¿Quieres acompañarme mañana a buscar un regalo de bodas para Haru y Rin?
Presionó el botón de "Enviar" antes de poder arrepentirse, arrojó el celular al colchón y se cubrió el rostro con una almohada. Ahora sólo le quedaba esperar la respuesta.
S & M
Rin había escupido medio refresco en la pantalla de su computadora, por lo que, fastidiado, se había puesto a limpiarla con un trapo. Reprochó a Sousuke por no haberlo prevenido antes de soltar la "bomba" y, una vez satisfecho con la limpieza de la pantalla, volvió a acomodarse en la silla y miró a Sousuke como si le hubiese aparecido una tercera cabeza. Sousuke rodó los ojos y se estiró en su silla. Rin podía ser tan dramático a veces.
—¿Estás hablando en serio? —Sousuke asintió con la cabeza —Se lo contaste. Todo —volvió a asentir —Se lo dijiste. Le dijiste que lo amabas —asintió una vez más —Y que lo esperarías —así sin más, Rin se echó a reír, apretándose el estómago que comenzaba a dolerle.
—Creo que ya te has burlado suficiente, idiota.
—Espera, espera, ya me calmo —se limpió las lágrimas que se habían salido por tanto reírse —Ah, ahora así. Bueno, después de la declaración al estilo manga shoujo, ¿qué sigue? ¿Dejar notas en su casillero? —Rin se echó a reír de nuevo cuando Sousuke desvió la mirada, delatándose —No puedo creerlo, —dijo, sujetándose el estómago —¿en qué clase de sujeto te has convertido, Sousuke?, te has ablandado. Aunque no es que esté diciendo que es algo malo. Entonces, ¿qué vas a hacer? —el más alto se encogió de hombros.
—No tengo idea de en qué está pensando Makoto. No parece que le moleste mi cercanía, pero tampoco creo que esté avanzando mucho.
—Hombre, apenas ha pasado poco más de un mes desde que se reencontraron —dijo Rin —Después de todo lo que pasó entre ustedes, no puedes esperar que el chico se arroje a tus brazos y te declare su amor. Tienes que darle tiempo.
—Creo que la paciencia no es mi mayor virtud, además… —Sousuke extendió la mano para alcanzar su celular —Oh. Hablando del Rey de Roma —leyó el mensaje —Oh.
—¿Un mensaje de tu príncipe azul? —bromeó Rin. Sousuke frunció el ceño.
—Quiero que lo acompañe de compras mañana.
—Oh, parece que alguien tiene una cita mañana —canturreó el pelirrojo —Entonces te dejaré para que vayas a escoger un atuendo para tu cita con Makoto. ¡No vayas a arruinarlo intentando besarlo o algo!
—Eres un idiota, Rin —espetó el de cabello negro, con una sonrisa torcida —Gracias —añadió, en voz casi inaudible.
—¿Quién demonios eres? —replicó Rin, fingiendo que le daba asco su reacción —¡Mejor me voy!
