¡Hola gente que no conozco! Espero que estén de maravilla y tranquilos… no como yo, que gracias a la huelga de profesores estoy jodida en materia de exámenes… jajajaja… en serio… ¡SALVENME!
No importa, solo quería desahogarme… ahí seguiré, pa´lante como el elefante…
Meroko-Y-Chan
…..
Davis se sintió acosado por los ojos mieles de su mejor amiga. Es como si lo estuviesen taladrando fuertemente.
Soltó un bufido al ver que ella no decía nada. Estaba ahí, quieta, callada, y con una expresión indescifrable en su rosto. Tomo asiento en la silla de oficina de la habitación de la castaña y apoyo sus codos en las rodillas a la vez que con sus manos revolvía más su cabello. Sabía porque Mimi lo sacó de clases.
Fue en ese momento que Mimi habló- Así que explotaste- comentó acercándose a él.
-¿Fueron Tk y Kari, no?- cuestiono malhumorado.
-Sí, aunque técnicamente fue Kari quien me envió el mensaje- admitió jugueteando con su collar- ¿Has subido tus calificaciones?
Una sonrisa apagada, y no del todo animada se curveo en los labios del moreno mientras él asentía- Un poco, necesito unos puntos más.
-Muy bien, sabía que podías lograrlo. Ese es mi campeón-Kari maso menos le explico la situación, pero no hacía falta gran cantidad de detalles. Bien sabía la situación por la que su amigo estaba pasando. Su propia determinación y orgullo estaban en juego.
Davis la miró con escepticismo. Enarcando una ceja con incredulidad- ¿Campeón? En este momento me siento como el perdedor más patético del mundo, te equivocas de persona Meems.
La castaña sintió una presión en el pecho… jamás pensó ver a Davis tan… agotado anímicamente. Y no permitiría que él se viese así otra vez. Su amigo es un joven extrovertido, feliz y enérgico. No un muchacho cansado, desanimado y demacrado. Frunció el ceño. Ese mocoso se ha estado descuidando…
Acabo con la distancia entre ellos y sujeto el rostro de él entre sus manos, obligándolo a mirarla sin otra opción- No lo creo. Tú siempre has sido mi campeón. Y lo sigues siendo, Davis. Escucha bien lo que te voy a decir… ¿Sabes que pienso de tu entrenador? Que el muy estúpido puede irse al infierno. Si él en sus prehistóricos tiempos hubiese pasado por todo el desorden que nos ha tocado pasar en el colegio, el grandísimo cretino estaría acabado. Tú que iniciaste este semestre con dificultades demás has logrado llevar a tu equipo a una final estatal, y estás logrando recuperar tu calificaciones, sin embargo, no seas tonto, que veo claramente que te estás descuidando y no estás durmiendo bien. Si te preguntas porque estás tan distraído en los partidos, no solo culpes a los exámenes, no duermes y comes solo chatarra… bueno… yo también lo hago, pero no solo eso. Tu cuerpo se deteriora…
-Mimi no quiero reprobar- dijo con seriedad- Quiero graduarme con los chicos. Quiero tener ese jodido título y restregárselos en la cara a todos los que dijeron que yo era un imbécil que solo podía jugar al futbol…
-Y yo lo sé- lo interrumpió dejándole un pequeña caricia en la mejilla- Sé bien lo que quieres. Pero si no te cuidas no puedes esperar estar saludable y atento en un partido. Ni siquiera en uno amistoso o de práctica, todos te quieren motivado y decidido. Eso es lo que esperan de un capitán. Lo que esperan de un compañero animado. Y lo que yo espero de mí mejor amigo- Davis esquivó la mirada de Mimi y se puso de pie. Ni siquiera sus palabras de motivación podían hacerlo sentir mejor. Al menos a ella no la estaba tratando como a Kari… le debía una disculpa a la menor de los Kamiya…
-¡Eso es lo que me tiene harto!- exclamo frustrado. No notó cuando Mimi contuvo el aliento… ella vio los ojos de su amigo cristalizarse- ¡Todos esperan todo de mí! ¡Y no puedo ni siquiera tomarlo con calma! Mimi…estoy en mi limite- ahora fue él quien se acercó a la oji miel y apoyo su cabeza en el hombro de ella- siempre he dicho que hay que dar todo, pero es como si estuviera acabado… no sé a dónde llegar…
Con lentitud fue rodeando a Davis con sus brazos, era increíble… él estaba sin rumbo…- Deja de decir eso- susurro afligida. Él estaba como ella cada vez que el mundo se le venía abajo, nadie sabía que aun en el presente, seguía luchando con sus fantasmas. Lágrimas cayendo por su rostro cuando quería estar sola.
Momentos en los que se sentían solo como niños perdidos, tratando de encontrar un amigo y un camino para volver. Sin saber a dónde ir…
-En ese caso…- dijo con suavidad. Una voz que casi nunca usaba. Con nadie- Me perderé contigo. Nunca nos separaremos…
Ambos lo sabían… encajaban como dos piezas de un corazón roto.
-Davis…- lo separo solo lo suficiente para mirarlo a los ojos- yo no te presiono, ni lo haré. Porque estoy segura de que puedes. Creo en ti.
-¿Si?- la expresión de niño perdido en el rostro del muchacho resultaba adorable. Incluso la persona más alegre tenía sus altos y bajos.
-Claro que sí- le dedico una gran sonrisa- Solo no te descuides, campeón. No quiero que te enfermes. Tienes que estar sano para ganar ese maldito título y el mentado campeonato.
-Gracias Meems- dijo sonriendo débilmente- A decir verdad estoy agotado.
Mimi puso los ojos en blanco- ¿No me digas? Tú que te crees el rey del mundo te descuidas- camino en dirección a su mesa de noche y tomo su celular y las llaves del auto- Andando.
-¿A dónde vamos?
-A tu casa por tus cosas. Le diré a tu madre que te quedarás por un tiempo aquí. Para vigilarte, grandísimo descuidado- se quejó frunciendo el ceño.
-¡Hey, estoy convaleciente! ¡Trátame con amor!- dijo haciendo un puchero. Mimi había logrado subirle un poco el ánimo. Sin duda la oji miel era la mejor.
-Si. Y si te sigues descuidando, yo te voy a dejar convaleciente hasta tu muerte.
…
-Hubiese pagado lo que fuera por ver al gran Yamato Ishida nervioso al estar en medio de su ex y su actual novia.
Zakuro alzo las cejas en dirección a Mimi. La castaña tenía un descaro divertido- ¿Hablas en serio?
-Por supuesto. Jamás he visto a Matt nervioso y menos por una situación así. Sería digno de una fotografía- comento riendo.
-Eres tremenda, Mimi- negó divertida al percatarse del brillo malicioso en los ojos de la joven junto a ella. Con Mimi caminaba por uno de los muchos extensos pasillos del centro comercial de Tokio. Luego de varios intentos, consiguió que la castaña accediera a ir de compras.
-¿Entonces ya no le quieres?
-Creo que no. Con decirte que no me molesto en absoluto verlo tomado de la mano con Sora. Más bien sentí alivio. Me imagino que estuve eclipsada por un supuesto gran amor que no era verdad- Sujetó mejor las cinco bolsas que cargaba y suspiró - Todavía nos falta una buena cantidad de tiendas a las que hay que ir.
-Tienes suerte que no tenía nada que hacer, sino ya me habría hartado de caminar, así me distraigo.
Entraron a una de las boutiques preferidas de la peli negra, y esta al salir del vestidor para mirarse mejor en el espejo grande, le hablo a Mimi.
-¿Y cómo va todo en el paraíso?
La castaña mientras se sujetaba el ultimo botón de una blusa negra, se dio la vuelta y vio a Zakuro con un vestido purpura- Ese va con tus ojos. Me gusta.
Puso sus manos en la cintura y sonrió con perspicacia- No evadas mi pregunta. ¿Algo anda mal?
Se encogió de hombros-Hemos tenido unas cuantas discusiones por tonterías, ya incluso me aburren. ¿Qué rayos le pasa a Tai?- se preguntó entrando de nuevo al vestidor- la oji violeta la escuchaba desde afuera.
-¿Cuál es la razón?
-No sé… celos supongo. Pero no tiene justificación. Los dejo pasar, pero no te imaginas cuanto me tengo que contener. Tai no era tan celoso como ahora.
-¿Celos de quién?- cuestiono cuando Mimi salió con su ropa propia dirigiéndose a pagar las prendas.
Mimi suspiro cansada. No tenía humor para recordar la última discusión con el moreno- De Michael- contesto. Zakuro ya conocía a Michael, así que no había razones para iniciar una habitual explicación.
-Eso no tiene sentido… ese Michael es tu ex, desde hace más de dos años. Es más, él y tú ni siquiera son amigos. ¿Estás segura que es por celos, específicamente a él?
-Oh muy segura- admitió. Firmó la factura que la cajera le entregó y Zakuro la siguió. Luego de unos minutos llegaron a un Starbucks que se ubicaba en una gran terraza del recinto. El piso era de una madera rustica reluciente y los sofás dispuestos para los clientes de color crema. El abastecimiento en realidad era bastante grande, incluso con tanta gente adentro, aun había suficiente espacio como para que no estuviese abarrotado.
Mimi y Zakuro caminaron casi arrastrando sus bolsas del cansancio hasta una parte alejada, junto al muro del balcón hecho de madera enroscada en una especie de trenza.
No pasó mucho tiempo para que una camarera tomara las órdenes de ambas jóvenes y luego de unos minutos, Zakuro sostenía en sus manos un vaso de té de frambuesa y Mimi un Frapuccino.
-No conseguirás que se me olvide lo que me dijiste en la tienda- le recordó alzando las cejas- Anda, cuéntame. Tienes una futura psicóloga a tu disposición.
La oji miel soltó una risa y dejo su bebida sobre la mesa- Es tal y como te lo dije. Tai está celoso de Michael. No lo entiendo. Es mi ex novio. Desde hace tres años. ¿Vez alguna razón para que Tai se ponga así?- cuestiono apoyando su mejilla en su mano.
-Bueno… no ayudas si no me dices los supuestos motivos que lo pusieron celoso.
Hizo un poco de memoria y recordó la última vez que el moreno en cuestión se mostró celoso. Hace dos días- El domingo fuimos a ver una película, y cuando acabó y mientras caminábamos hacia el estacionamiento, le comente a Tai que la película que vimos era la última de una saga que inicio hace seis años.
-¿Y eso lo pone celoso, porque…?
-Porque también dije que la primera película de la saga que vi fue cuando estaba en América y fue Michael quien me la recomendó y me llevó… claro, nos acompañaron nuestros otros amigos.
-¿Y aun así preguntas porque?- dijo incrédula- Mimi. Los actuales odian que hablen de los ex.
La castaña frunció el ceño y negó- En ese entonces Michael no era mi novio. Ni quisiera me gustaba. Solo era mi amigo.
-Eso no importa. En la actualidad él…
-ahora él no es nada- la interrumpió haciendo una mueca- Cuando dije tal cosa solo recordé un buen momento del pasado. Y queda claro que antes de ser novia de Michael él era uno de mis mejores amigos, y el primero que hice cuando me mude. Aunque no quiera. Él forma parte de mi pasado, sea para bien o para mal. Y prefiero que sea para bien. Se molesta porque hablo de mi ex en tiempos muy pasados, y piensa que soy paranoica al ponerme celosa de Sora. Es lo mismo, Tai recuerda los momentos que tuvo y tiene con ella al ser mejores amigos, y no menciona nada de sus micro- momentos como novios, yo tampoco lo he hecho.
-Sí que estás en una encrucijada, Mimi- hablo impresionada. Sí que habían dramas en el mundo, tantos, que no eran necesarias las telenovelas- ¿Y qué harás?
-No sé… no veo a Tai desde ese día. Y no hemos tenido clases de idiomas, tampoco hemos hablado por mensajes, ni nada. Pero eso se ha vuelto costumbre, cuando alguno se enoja, ponemos distancia- suspiro recostándose contra el respaldar del sofá.
-¿Quieres decir que solo esperan a que con el tiempo se les quite el enojo?- Mimi asintió bajo l expresión desencajada de Zakuro- ¿Le has dicho a Yolei?- volvió a asentir- ¿Hizo drama?
Miró a la oji violeta y nuevamente asintió, indignada- Por supuesto que hizo drama. Estamos hablando de Yolei. Ella dice que deberíamos hablar y dejar de encomendarle la reconciliación al viento y al sol. Y también que aunque los celos de Tai sean verdaderamente estúpidos, no mencione a Michael.
-Estoy de acuerdo con ella. No hables de él. Ni como el amigo que fue. Mejor hablemos de un tema más animado- dijo sonriendo- Ya tendrás más tiempo para solucionar los conflictos en el paraíso.
Un nuevo suspiro surgió de sus labios y miró a Zakuro. Poco convencimiento reflejado en sus orbes mieles.
Solucionar los conflictos…
….
-¿Y bien? ¿Sigues sin acostumbrarte?-Kari cuestionó divertida ante la expresión cómica que Yolei hizo en dirección a la cocina.
Ambas jóvenes se encontraban en la sala de estar mientras que Davis hacía sabe Dios qué cosas en la cocina.
La peli morada rio- A decir verdad. Sí. Solo ha pasado una semana, y con Mimi y la poca delicadeza que tiene para dar las noticias. El que Davis se fuera a quedar un tiempo aquí me cayó de golpe. Y uno bien fuerte. Si no me equivoco hace tres días me quede dormida en el sofá y me desperté abruptamente gracias a que él me lanzo un almohadazo.
Ella subió sus cejas- ¿Y por qué?
-Mi camisa se había subido hasta casi mi mostrar mi sostén- dijo avergonzada. En realidad le causaba escalofríos el pensamiento de saber que Davis vio su ropa interior superior. No era un hecho que se atrevería a contarle a cualquiera.
Ante su expresión, la castaña estallo en risas. Y como para que la tranquila y considerada Kari riera tan hilarantemente quería decir que la situación realmente lo ameritaba.
-Pero… aun no entiendo porque te lanzó un almohadazo.
-El muy idiota dijo que fuera considerada con la salud mental y emocional de los demás, porque no quería quedar traumado ante semejante visión. Y que tuviese presente que había un hombre en la casa- comentó cruzando los brazos- Bueno…. Si es que a eso…- señalo con la cabeza al moreno que estaba completamente ajeno a la conversación femenina- … se le puede llamar hombre.
-Eso sí es típico de Davis- afirmo. Se le había hecho extraño que el muchacho fuera tan educado con Yolei sin algún comentario mal intencionado. Desvió su mirada en la fijo en la espalda de su amigo. Él parecía estar en su mundo, y al parecer si estaba cocinando. Davis lucía un poco más animado desde que se vino a vivir temporalmente al apartamento de las chicas….ahora era más que cierto que el convivía excelente con ellas como para poder vivir en un lugar con dos chicas…. aunque tratándose de Davis y lo que dijo Yolei, él se creía el hombre y responsable tanto de Yolei como de Mimi- Pero supongo que Mimi dio buenos argumentos para que aceptaras, sabiendo que Davis y tú tienen un amistad un poco irregular…
-No me dio mucho detalle- se encogió de hombros- Pero sé que cuando se trata de Davis, Mimi es muy… atenta. Digo, es su mejor amigo. Si no fuera por el ADN diferente, ellos serían hermanos… para ella no es nada extraño llegar y verlo aquí. Es como si fuera un hábito de toda la vida, y eso que Davis no pasaba TODO el tiempo estando aquí.
-Ustedes tres están conectados… pero…- la sonrisa divertida de Kari cambio drásticamente y desconcertó a la otra joven…. Había… una sonrisa pícara…. ¿En Kari?- ¿Cómo va todo con Izzy?
Todos los colores subieron al rostro de Yolei Inoue, no obstante y sin darse por enterada una sonrisa boba bailó en sus labios- ¿Q-que… I-Izzy? No ha pasado nada, y no digas esas cosas como si él y yo estuviéramos saliendo o algo similar, solo somos amigos, y creo que él tiene bastante claro ese punto…
-Tú dijiste que te había invitado a almorzar…
-Y lo hizo, pero como compensación de una broma… he almorzado con él otras veces, pero no es nada especial como si fuese una cita.
-Eso es porque tú no lo quieres así. No sé porque, pero algo me dice que no le eres indiferente a Izzy… y tienen muchísimo en común…
-Ah diablos…- saltaron en sus lugares cuando Davis habló de pronto- Yo solo quiero almorzar y tengo que soportar chismes femeninos… solo espero que no me vuelva afeminado- se quejó frunciendo el ceño. Un segundo después mostro una sonrisa escalofriantemente burlona y miró directamente a Yolei- ¿Así que te gusta Izzy, eh?- Yolei se paralizó y Kari abrió muchos sus orbes rubíes- Interesante… un consejo señoritas, no hablen en voz tan alta de cosas que no quieren que alguien más se entere… ¿Izzy?- repitió riendo- Esto me servirá en el futuro. Continúen con su plática. Yo estará en mi habitación- tan campante y despreocupado como interrumpió la conversación, así Davis se retiró dejando escapar una ligera risa.
-Estoy en peligro absoluto- afirmo espantada. Definitivamente el imbécil de Davis la tendría a mecate corto al saber que a ella le gustaba Izzy- Ese miserable me va hacer la vida imposible…
-Ese es nuestro Davis. Me alegra que este volviendo a la normalidad… -
La puerta de entrada se abrió y Mimi entró bufando. Sus ojos mieles viajaron por el recinto y se detuvieron en Kari- Tu hermano está afuera, él te llevara a casa- dijo con tono cansino. Las otras dos jóvenes no pasaron por alto el humor nublado que la castaña mayor traía.
Kari se levantó y miró a Yolei- Queda pendiente nuestra charla. Mimi convéncela de que Izzy la trata diferente que a nosotras. Y despídanme de Davis, así no retraso a Tai. Nos vemos luego- tomo del sofá su mochila y salió cerrando la puerta.
Yolei vio expectante a la recién llegada y está suspiro- ¿Por qué me ves así?
-¿Volvieron a discutir?
-Lo típico. Ya es una rutina- contestó quitándose su abrigo azul- ¿Davis ya llegó?
-Creo que está comiendo, y dijo algo raro….
-¿Qué dijo?
-Que iba a estudiar.
Mimi rio suavemente ante la mueca de Yolei y camino hasta la habitación de huéspedes, ahora habitación de Davis sin notar que su mejor amiga la estudiaba con preocupación.
…
Días después…
Al salir del ascensor, Mimi camino a paso lento hacia el departamento de Tai. Rogaba a Dios para que ni Matt, ni Izzy, ni nadie en general estuviera con el castaño.
Bastante duro iba a estar la situación como para tener que hacer lo que decidió en frente de más personas. Toda la noche anterior y buena parte de ese día se la pasó pensando y meditando, pero era algo inevitable y debía ser sincera con él para no hacerle daño, explicarle porque lo hizo y que la disculpara por los disparates que le fuera a decir.
Cuando al fin estuvo frente al departamento. Llamó tocando con suavidad, tres veces la puerta. No se tardó en abrir la puerta.
Tai parpadeo sorprendido- Hola… ¿Qué haces aquí, preciosa?- cuestiono para luego sonreír coqueto y tomar la mano de Mimi ágilmente para atraerla y depositar un casto beso en sus labios. Un beso que la oji miel sintió como una bofetada.
-"Sonríe"- se dijo a sí misma y lo hizo. Solo esperaba que él no notara algo malo- Eso es una indirecta ¿Acaso quieres que me vaya?- inquirió.
-No. Es que generalmente siempre llamas cuando vas a venir.
Ella le sonrió nuevamente en respuesta y caminó sin ver realmente a los ojos curiosos de su novio.
-¿Vas a tomar algo?
-No, gracias. Así está bien- contesto haciendo que el joven tomara asiento mientras que ella se quedaba de pie frente a él.
Algo no andaba bien. Normalmente Mimi bromeaba desde el primer momento en que llegaba. El hecho de que sea tan… cortes y que este mirándolo como si pudiera trasmitirle a él lo que está pensando. Estaba seria y tal vez un poco nerviosa. Incluso podía jurar que al abrir la puerta ella suspiro con alivio exagerado. Parecía que tenía tiempo aguantando la respiración.
-Tengo que contarte algo Tai- dijo con decisión. Quizás demasiada.
-Muy bien, pero siéntate Mimi, parece que te vas a desmayar. Y me estás poniendo nervioso. Me recuerdas a mamá cuando estaba por castigarme.
Mimi se encogió de hombros y negó. Técnicamente ella estaba muy, muy cerca de un colapso.
- Descuida, así estoy bien, en serio. Mira Tai voy a ser sincera contigo, pero antes de que me vayas a interrumpir, que sé que lo querrás hacer, déjame acabar.
El moreno solo asintió.
-…- tomo unas siete bocanadas de aire que se le estaba acumulando dolorosamente en el pecho.
-Me estas asustando- dijo preocupado.
-Se acabó - era difícil decir esas palabras tan cortas y simples, tanto para el que las dice como para el que las escucha. Mimi estaba entrando en un huracán que la llevaba lejos, y en efecto ella quería irse, lo pensó por tanto tiempo y eso era mejor. Él no merecía sufrir más.
Tai no daba crédito a lo que escuchó, al principio creyó que Mimi estaba tomándole el pelo, pero ella estaba ahí sin inmutarse de ninguna forma y observándolo fijamente. ¿En que estaba pensando? Ambos permanecieron en silencio por un prolongado tiempo. La observo con asombro. Hizo ademán de querer decir algo, pero ella le dedico una mirada severa.
-No preguntes porqué- pidió con una mezcla de irritación y pesar en su voz.
-¿Qué no te pregunte?- contesto molesto- ¡Que no te pregunte! Mimi de qué diablos estás hablando… ¿De qué se trata esto? Merezco una explicación. Que yo sepa no he hecho nada para que decidas acerca de una relación que es de dos personas. ¡Ah! ¡Y yo soy la otra persona!
-Lo sé… y también sé que no has hecho nada, Tai.
Rio con ironía- ¿Entonces qué es?- era dolor esa molestia que estaba sintiendo en su pecho. No quería perder a Mimi, pero era frustrante que ella quisiera terminar con él sin ninguna explicación razonable. No podía contener la rabia que le burbujeaba.
-Desde hace un tiempo hemos estado discutiendo tantas veces que ya perdí la cuenta- explico seria- y discutiendo por el mismo tema. Pasas reclamando que comparo cada situación que pasamos con las que viví con Michael, pero la verdad es que tú lo haces. Yo salí con él, eso lo tengo claro, y sí, es cierto que de vez en cuando lo recuerdo como una memoria agradable que disfruté. Pero no significa que por ejemplo vayamos a dar un simple paseo y ya este llorando a mares porque cuando me tomas la mano se me viene a la mente el rostro de Michael. Si estoy contigo es por algo Tai o bueno… lo estaba.
-Deja de decir eso.
-Y tú deja de interrumpirme. Dios… solo déjame decirte adiós antes de que nos acerquemos más. Es obvio para mí que mi pasado siempre estará en medio de los dos, para bien o para mal, Tai. Hay que dejar de hacernos daño. No es que… que no te quiera, porque eso es mentira. Es más fácil así…. No llevamos tanto tiempo… si… si permitimos que pase más tiempo, el golpe será peor.
-No eres adivina Mimi. No sabes que va a pasar a la vuelta de la esquina- reclamo frustrado.
¿Por qué Tai no dejaba las cosas así como estaban? Cada vez que preguntaba porque ella estaba haciendo eso, se estaba destrozando por dentro.
-Solo dejémoslo hasta aquí.
-Ya me harte. Esto no es solo por lo que acabas de decir-
-¡Por supuesto que lo es! ¿Acaso crees que te oculto algo, eh? Dime… respóndeme esto Tai… ¿No te sientes molesto cuando recuerdo mi pasado, aunque sea sin intención?
Evadió la inquisitiva pero firme mirada de Mimi. Claro que lo molestaba. Ella debía superar lo que vivió hace tiempo. Tenía que seguir adelante por completo, dejar de ser tan apegada a todo lo que le recordaba a su pasado. Incluso a veces notaba cuando la oji miel se quedaba observando las fotos de la preparatoria en las que salía Washington. Ese tipo no estaba en su vida, en cambio él sí.
-… ¿Lo ves? Si te he hecho daño y me siento mal por eso. Es lo último que quise- hablo al notar la evasión del castaño- Tai… estaba perdida… y en serio que fui afortunada cuando me encontraste pero eso fue peor… porque mis fantasmas aun rondan. Y ahora me estás mirando y lo que siento me da miedo- Mimi sabía que lo iba a echar de menos más que nunca, y deseaba fuertemente que hubiera otra forma- Me doy cuenta, estás viendo que mis palabras solo te pueden hacer daño. Es mejor irme… ¿Qué más quieres?- pregunto confundida. Bastante difícil le era hablar con ese palpable nudo en su garganta- no me hagas darte más razones, Taichi.
El aludido clavo sus achocolatados orbes en ella de nuevo- ¿Es que acaso hay más, señorita Tachikawa? Adelante, enumere las razones.
Ella abrió sus ojos a lo grande sorprendida por la repentina acidez en las palabras del muchacho, de repente empezó a sentirse como en un interrogatorio. Le estaba dando explicaciones, pero si se molestaba en verdad, la situación acabaría peor.
-Anda, habla. Dime la enorme lista de motivos por los que estás mandándome al diablo.
De un momento a otro comenzó a sentirse exhausta -¿Seguro? Porque me imagino que no tienes tiempo, debes de estar apurado por ir a ver a Sora- soltó furiosa apretando sus puños con fuerza- escuche que discutió con su madre… otra vez y debe estar llorando mientras espera a que su guardaespaldas vaya a protegerla de que también se quiebre una maldita uña.
-¿Qué demonios tiene que ver Sora en esto?- pregunto desconcertado por el brusco giro de la discusión.
-Acabas de pedirme más motivos. Ahí tienes otro. Siempre que Sora tiene un problema aunque sea el más estúpido del planeta corres a auxiliarla, incluso a pesar de que tal vez solo se le haya perdido su cuaderno de bocetos.
-Ella es mi mejor amiga… esto es ridículo. Es como comparar también tu amistad con Davis.
-Yo no llamo a Davis mil veces a la semana para quejarme de la vida que tengo, sé cuándo él tiene cosas importantes o por lo menos las respeto. Sora cree que tiene una propiedad en ti y un maldito derecho de autoridad, ella chasquea sus dedos y tú estás de hombro a hombro para ella. Se ha vuelto egoísta a su manera, pero como ella es uno de tus más grandes tesoros tienes que defenderla de todo.
-Son estúpidos estos celos hacia Sora.
-Entonces todos somos estúpidos celosos, porque incluso Matt piensa lo mismo, cuando Sora está mal ella corre a tus brazos en lugar de ir con él, que es su novio. Ambos dejan de lado a los demás y no digas que no, porque sabes bien que es cierto. Es más no sé porque estás molesto, anda y corre con Sora. Debes estar deseando ir por tu primer amorcito.
Ahora era una discusión sumamente agitada, Tai estaba de pie de lo exaltado que se sentía y Mimi cruzaba los brazos sobre su pecho, casi clavándose las uñas en sus ante brazos. En ambos jóvenes el hielo reinaba y era un ambiente intimidante. Los dos estaban furiosos y se retaban con la mirada. Era el colmo hasta el punto al que habían llegado.
-Créeme que si estuviera aun enamorado de Sora, no estaríamos teniendo esta discusión- argumento fríamente. Un golpe bajo para Mimi. Tai estaba restándose puntos a él mismo.
-Entonces ve por ella. Corre…. Protégela de las adversidades. Veo que no te diste cuenta… tu amiga pelirroja te usó durante mucho tiempo, y lo sigue haciendo… solo que ahora es más difícil para ti aceptarlo, como ahora dices que ya no la amas… ¿Quién se ocultaba en tus brazos cuando peleaba con su novio, aun sabiendo que tú la amabas? Eres lamentable Taichi, el pobre y noble muchacho que se dejaba, o quiero decir, se deja manipular por una mujer disfrazada de paloma blanca- Mimi sentía cristalizar sus ojos, pero ella no iba a llorar en frente de él. Su corazón iba en descenso…
- ¡ESTO YA ES SUFICIENTE!-grito. No toleraría más ofensas hacia Sora.…-YO NO AMO A SORA. DEBERÍAS SABER…
-No te atrevas a decirlo, ya no más….- lo interrumpió alarmada.
-¿Qué….?
-¡No lo digas!- se quejó tapándose los oídos- no quiero que digas eso algo referente… ¡Porque yo no quiero, ni pienso amarte!- grito cerrando también sus ojos. No quería estar en una relación en la que no estaba tranquila.
Nuevamente la habitación quedo en silencio. Lo único audible era la agitada respiración de Mimi. Nadie desearía estar en la posición de la oji miel. Frente a los ojos dolidos, indignados, iracundos e incrédulos de Tai.
-Eso lo cambia todo- exclamo lúgubremente- Ese maldito discurso era todo una burla, muñeca. Después de todo si eres como pensé en un principio. Nada cambio para bien. Solo se trata de ti quitando el espacio de aburrimiento y jugando con los demás. Una princesa caprichosa y endemoniada que se ríe de todos. Solo fui un imbécil crédulo que cayó en la red del diablo…- el veneno que derramaban las palabras del moreno era ofensivas al cien por cien para Mimi que estaba al borde de írsele encima para golpearlo. Todo lo que le dijo, las palabras más hirientes, fue porque él la estaba provocando, ella era explosiva, y en efecto exploto como una bomba atómica, lanzando palabras que eran como puñetazos en el abdomen- ¿Te divertiste? Tengo un alago para ti, eres un perfecta actriz y he escuchado que para ser actriz solo se necesita ser una gran mentirosa y embustera.
Estaba luchando por controlar ese temblor insoportable en su interior. Le dolía el pecho-Suficiente, ahora soy yo la que estoy harta. Me largo de aquí. Retiro lo que dije al principio. NO siento mandarte al diablo. Ahora me doy cuenta que tú al igual que Michael, siempre que algo no les sale como quieren, hacen una estúpida rabieta. Buen trabajo Kamiya, lo superaste por mil puntos.
Luego de dedicarle una mirada asesina y despectiva al muchacho, camino a grandes zancadas hasta la puerta, no obstante la peligrosa y amenazante voz de Tai la detuvo en seco.
-Puedo ser igual que él, o mucho peor. Pero yo no influí para que intentarás quitarte la vida.
Mimi quedo helada y en un pestañear se acercó a Tai como una depredadora. Entre ellos los silencios peligrosos se estaban haciendo comunes. Ya que al terminar él de pronunciar esa frase, el único sonido capaz de escucharse fue el estruendo de la mano de la castaña estrellarse en la mejilla de Tai. Hecho esto la joven se marchó dejando un rastro de fuego en el suelo y salió de la residencia azotando la puerta tan fuerte que las ventanas del lugar retumbaron como si hubiera un temblor.
Tai quedó inmóvil en su sitio… su ira incontenida ha sido liberada, pero no del todo. No encontraba las palabras para explicar cómo se sentía.
Sintió aun el ardor en su mejilla, donde los dedos de ella quedaron marcados como una burla hacia él.
Esta vez, si estalló completamente- ¡MALDITA SEA!- estampo su puño contra la pared varias veces, el dolor enviando una corriente en todo su brazo, sin embargo no le importaba. No le importaba que sus nudillos sangraban, que en la pared quedó una grieta con manchas rojas de su propia sangre, ni mucho menos que en el proceso pateo una mesa y la quebró- ¡MALDITA SEA! ¡ESE DESGRACIADO SE METIO EN MI VIDA POR ELLA! ¡TODO ESTO ES SU CULPA! ¡NO QUIERO VOLVER A VER A ESA MUJER EN MI VIDA!
Su ira fue regulándose y recordó inmediatamente todo lo que dijo…
"Pero yo no influí para que intentarás quitarte la vida…"
Los ojos fríos y furiosos de Mimi…
Por un segundo creyó haberse pasado con ese comentario, no obstante, ella le dio argumentos mucho más bajos. No se arrepentía.
Cerró sus ojos con fuerza…
-No serás nadie en mi vida…- murmuro con rencor.
Ya no le importaba nada de ella. Podía volver a América en el jodido momento en el que le plazca. Desaparecer del continente y le daría igual. Esa mujer se divirtió por mucho tiempo jugando con él y también lo hizo echándole en cara situaciones por las que tiempo atrás se atormentó. Se metió con su mejor amiga, respaldándose de su mejor amigo.
Nunca más… borraría cualquier sentimiento hacia ella que quedase en su interior. Sus recuerdos, todos y cada uno… sus besos, sus sonrisas, sus abrazos, todo, porque a final de cuentas, fue un patético teatro.
Mimi Tachikawa jamás volvería a ser parte de su vida.
….
La lluvia golpeaba con fuerza mientras el auto de Mimi avanzaba a una velocidad riesgosa sobre el pavimento inundado.
Mil veces era un desgraciado. Un imbécil. Jamás lo creyó capaz de dar semejante golpe bajo.
-Lo odio… lo odio…
Sollozos se escapaban de sus labios… el temblor que lucho por manejar había ganado la batalla y se expandía por su cuerpo, burlándose de ella.
Imágenes se formaban en su mente con miles de recuerdos que odiaría por siempre, palabras susurradas al oído serían guardadas como acido vertiéndose sobre ella…
Eres lamentable Taichi….
Detuvo abruptamente el auto al ver como este se desviaba y se apagaba a la orilla del camino. Afortunadamente no había otros vehículos alrededor, pero no logro salir bien librada. La bolsa de aire no funciono y su rostro golpeo con fuerza el volante.
¿Cómo todo termino de esa maldita forma? Ambos se odiaban, era un hecho rotundo. No un odio como el que se tenían cuando ella regreso de Florida, no. Un odio profundo y lleno de rencor.
Salió del auto y azotó la puerta. No le dio ninguna importancia al torrente de lluvia que caía sobre ella, mojándola por completo en poco tiempo. Se quedó ahí, frente a su apartamento, sin pensar en nada y furiosa con la vida, con ella misma, y con Taichi.
Al entrar en su habitación, el piso no tardo en mojarse, después de todo, al salir del auto y no entrar a la residencia, fue a caminar por tres horas sin rumbo y ahora contaba con la suerte de que Yolei estaba en casa de Kari.
Fue hacia el espejo del armario y observo con amargura su reflejo. Lucía patética, mojada de pies a cabeza, el cabello enredado, el golpe en su cabeza.
Una lágrima logro escaparse de su barrera de indiferencia y con rabia la apartó, otro sollozo huyó.
Miró la pared junto a su cama, varias fotografías enmarcadas de sus seres queridos, tomó una botella de crema y la arrojó contra ciertas fotografías, cuyos marcos se destruyeron debido al impacto en el suelo.
Era una estúpida, permitir entrar en su vida a un cretino de la misma calaña que Michael Washington, incluso ahora el rubio le parecía mejor persona que Kamiya.
No se lo perdonaría jamás.
Poco a poco fue perdiendo la fuerza en sus piernas y calló de rodillas sobre la alfombra. Pensó en su percepción de lo que estaba ocurriendo antes de la bomba…
"lo extrañaría" "te miro y lo que siento me da miedo"
Solo por un momento dejaría correr la ira y la decepción, y porque no, el dolor infringido en su interior.
Sujeto con fuerza la alfombra bajo su cuerpo y lágrimas bajaron por su rostro, cayendo en sus piernas húmedas-Te odio… nunca más… no eres nadie. ¡TE ODIO TAICHI KAMIYA! ¡ERES EL SER MAS DESPRECIABLE!
Una completa tonta. De su mente destruiría cualquier recuerdo asociado con ese sujeto. Sus bromas, el cómo jugueteaba con su cabello cuando estaba por dormirse, la calidez que sentía cuando susurraba en su oído, sus abrazos, y sus malditas promesas.
De ahora en adelante Taichi Kamiya sería un fantasma más en su vida.
….
Primero que todo…. ¡No me maten! ¡EL DRAMA HA VUELTO GENTE! ¡Y CON GANAS! Si, si y sí. Lo de arriba es cien por ciento cierto. Los castaños "consentidos" se mandaron al diablo y de vuelta. Se dijeron de todo y hasta más….
Bye. Bye a la pareja de chocolate…. Y créanme cuando les digo que el drama va a durar bastante a partir de aquí, si piensan que antes de esto hubo drama, no se imaginan lo que les espera…
¿Cómo se tomarán los demás el que Tai y Mimi terminarán?
¿A qué fue fuerte esa mega discusión? Se dieron por donde más duele y con toda la intención…
Moraleja… no piense que Meroko será puro romance, eso sería la blasfemia más grande del mundo.
Y bueno… mi regalo para ustedes es un capitulo que resulto extenso….
Y…
A mi querida Estefania! This is for you my chama! El drama de hoy es tuyo….
Adiosito! NOS LEEMOS PRONTO!
Meroko mode off
