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Advertencia: Escenas fuertes con contenido violento y subido de tono, para gente con criterio formado... Entras a una zona minada.

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CAPÍTULO 36

DESOLACIÓN EN EL NORTE PROFUNDO

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Dedicada a las víctimas del terremoto y posterior tsunami que atacó el noreste de Japón. Igualmente a los "Liquidadores", valientes héroes que perecieron saneando las áreas de la planta nuclear de Fukushima en el año 2011.

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"Recuerdo aquella etapa de nuestras vida donde pensamos que jamás nos volveríamos a ver. Pero lo cierto es que siempre estuvimos destinados a ser el uno para el otro por encima del odio, de la guerra, incluso de las fuerzas de la naturaleza. Si volviéramos a nacer o si retrocediéramos el tiempo aquí estaríamos nuevamente, ella y yo, yo y ella..."

–De los diarios completos del Almirante Rick Hunter.

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Hotel Miyagi- Japón

La luz del encendedor iluminaba su rostro. Ella lo contempló como si fuera un ángel. No supo cuantos segundos pasaron. Ella levantó su mano y acarició su mejilla con suavidad para que corroborar que era real. Él cerró los ojos y acarició la mano de ella, sobre su mejilla. Entonces todo fue oscuridad. El encendedor cayó al piso apagándose al instante.

-Rick... mi amor...

-Lisa...

Lisa sintió como él la atrajo hacia sí con fuerza. Sintió sus labios sobre los de ella. Un beso apasionado que fue el preámbulo para lo que vendría después. Ambos besándose y acariciándose como si el mundo se fuera a acabar al día siguiente. En un instante perdieron el control del tiempo y el espacio y se encerraron en su propio universo.

Al estar todo oscuro y sin encontrar la cama, Rick la tomó entre sus brazos y la recostó a la pared mientras ella rodeaba el cuerpo de él con sus piernas y lo abrazaba por el cuello, al tiempo que se besaban descontroladamente. De alguna manera percibieron la peinadora, justo al lado. Empezaron a desvestirse.

Parcialmente desnudos, Rick la hacía suya mientras los quejidos de satisfacción de Lisa empezaban a excitarlo aún más. Entonces el pasó su lengua por los pechos de ella, succionándolos y acariciándolos.

Él terminó de rasgar las vestiduras de ella con locura y ella las de él. No supieron en qué momento rodaron por la alfombra del cuarto, ya totalmente desnudos y excitados. Él la poseía como nunca lo había hecho, salvaje, duro, alocadamente. Ella pedía fundirse en él. Cambiaron de posición y ella entonces estuvo al control. Lisa arriba, en perfecta armonía con los movimientos de sus cuerpos. Solo ella podía enloquecerlo de ese modo, deliciosamente, ardientemente. Fue por esto que en un nuevo lapso, él nuevamente quedó sobre ella para demostrar dominio y marcar su territorio definitivamente.

Besos, furiosas embestidas, movimientos, caricias, posiciones, palabras, excitación... Así fue transcurriendo el tiempo, aquella noche inolvidable. No recordaron cuándo, ni en qué parte de la oscura habitación encontraron la cama, pero cuando lo hicieron empezaron a amarse de nuevo. Esta vez no tan violento, pero igual de apasionado. Allí el fue más calmado y sereno. La ternura se apoderó entonces de ellos al alcanzar por segunda vez un orgasmo al unísono que dejó a Lisa llena de lágrimas y llorando desconsoladamente. Amanecía. La claridad se colaba por la ventana, la brisa marina se sentía algo fría.

En la cama, Rick se dio cuenta de que ella tenía frío. Tomó una sábana haciendo que ambos se cubrieran bajo la misma. Luego, estrechó a Lisa entre sus brazos trayéndola hacia él. La besó en la frente y limpió las lágrimas de ella con los besos de sus labios.

-Nena, ¿porqué lloras?.

-Tuve tanto miedo de perderte. Es que... te amo tanto... –Lisa pasó su brazo encima del hombro de Rick y se aferró aún más a él, resguardándose en su pecho –No se que haría sin ti. No puedo vivir sin ti.

-No me gusta verte llorar, lo sabes –Rick limpió las lágrimas de ella, esta vez con sus manos –¿Te acuerdas cuando estuvimos atrapados a merced de Dolza y pude rescatrte de la mano de aquel zentraedi que derribé con los disparos?

-Sí...

-Tú pretendías que yo te dejara allí para morir. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Ese día me di cuenta que eras la mujer más valiente que había conocido en mi vida, pero también que tenías un gran corazón y una enorme sensibilidad. No te lo había dicho antes pero ese día pudo observar la ternura de tus ojos y me dije, ¿Acaso hay algo más hermoso que esta mujer? –Rick la apretó aún más contra sí –Jamás te hubiera dejado allí, Lisa... y nunca podría dejarte, porque te amo.

-¡Rick, perdóname! –ella se emocionó más –Si tan solo pudiera retroceder el tiempo, yo...

-Shhhh –él colocó su dedo sobre los labios de ella –Olvidemos todo el pasado. Yo estoy dispuesto a hacerlo, por favor.

Lisa lo miró unos segundos, ¿sería fácil?. La respuesta era algo abismalmente imposible de negar: No. Pero en esos momentos solo entregarse mutuamente en cuerpo y alma como antes de que todo sucediera era lo se aprestaba en ese lapso mágico en el que la vida mostraba una oportunidad para ambos.

Ella asintió. Hubiera preferido hablar al respecto para desahogar sentimientos y hacer una especie de catarsis, pero si él le pedía eso, entonces lo complacería.

-Hagamos el amor de nuevo –dijo él, yendo sobre ella.

Un profundo beso, el calor de sus cuerpos. Simplemente no podían parar. Era algo sumamente adictivo, como si sus almas se unieran en un idilio arrollador que bajaba hasta las profundidades y subía hasta el mismo cénit.

Posteriormente y por largo rato, ladeados, pegados el uno al otro, observaban sus rostros con fascinación, como si hubiera sido la primera vez que habían hecho el amor. Azul y verde. Sus miradas, sus pupilas enigmáticamente unidas. Ambos sonreían. Entrelazaron sus dedos, se abrazaron nuevamente. Jadeantes, agotados. El stress de los últimos días, el cansancio de lo vivido, pero sobre todo felices por reencontrarse. Así, finalmente cayeron rendidos en un profundo sueño.

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Cementerio de Miyagi

Habían pasado dos días desde el incidente donde perdiera la vida la que fuera el gran amor de Masato Kaneshiro, la terrorista Natasha Kerenski.

Acompañado de Oats, Hess y Satori, bajo un día algo soleado, Masato depositaba un ramo de flores sobre la tumba de aquella mercenaria, líder Scavanger de Ucrania. Se extrañó cuando vio que en la tumba había una pequeña muñeca de madera, una matrushka rusa. ¿Quién la habría dejado?. Miró para todos lados, pero todo estaba en solitario. Quizás alguna pequeña niña que vino con alguien a visitar otra tumba la perdió mientras jugaba.

Su mente pareció avistar tiempos pasados. Pero aquellos pensamientos se disiparon cuando Satori le comentó que los demás terroristas, incluyendo a Takayama, Rangers y Kell, habían sido enterrados por miembros de la guardia de Miyagi en fosas comunes. Su estómago sintió asco y repulsión hacia toda esa tropa de bandidos que mataban a su propia raza. Eran peores que los zentraedis.

Satori puso su mano sobre el hombro de Masato.

-Masato, ahora ella está en paz.

-Es una pena. Era tan hermosa y dulce cuando la conocí.

-Ahora todo pasó.

Masato asintió. Colocó sus lentes oscuros y caminó apoyado de un bastón, pues todavía estaba resentido de la herida de bala en la pierna. Junto a Satori, Oats y Hess bajaron la colina rumbo a la limusina militar que los esperaba. Una vez adentro, el chofer arrancó motores y emprendió marcha hasta el aeropuerto pues a excepción de Satori, los demás debían regresar a Macross. Masato miraba el paisaje con nostalgia a medida en que se alejaban de aquel paraje.

Al llegar al aeropuerto unos soldados les esperaban para ayudarlos con el equipaje.

-¿Todo listo? –preguntó Satori a uno de ellos.

-Sí, señor.

Los condujeron por un pasillo y luego a través de una puerta que daba hacia una pista de aterrizaje donde les esperaba una nave privada que los llevaría de vuelta a Macross City. Se introdujeron por una puerta especial donde varios soldados los esperaban. A Lo lejos podía verse alguna gente transitando a través de los pasillos que conducían hacia otros sectores.

-¿Ya está lista la avioneta? –preguntó Satori a otro soldado.

-¡Sí señor!

-Perfecto –indicó.

Oats, cuyo brazo estaba en cabestrillo, miró hacia el área aledaña, todo alrededor. Luego a los otros tres.

-Satori, según nos indican todo está listo, pero no veo a Rick por ningún lado. ¿No se supone que debe estar aquí?

-Como ustedes no trajeron su celular, Rick me llamó temprano en la mañana. Él no vendrá.

-¿Qué? –Oats se extrañó –Pero eso es imposible. Cuando estamos en este tipo de misiones la consigna es no salir del área sin que estemos todos, especialmente el comandante.

-¿Acaso sucede algo? –preguntó Hess –Rick no acostumbra a perderse así. ¡Esto no me gusta! ¿Qué explicación te dio?

-No me dijo más nada y obviamente yo no le pregunté. Pero no lucía alterado.

-¡Pues no nos iremos sin Rick! –dijo Oats –Todo esto es muy raro.

-Calma...–dijo Masato –Rick está bien. Yo se lo que sucede y porqué no regresará aun a Macross.

-¿Qué fue lo que pasó? –Oats se acercó a Masato con una cara de angustia.

-Lo que sucede es que... La capitana Hayes está aquí. Él está con ella. Creo que desea algún tiempo para poner en orden su vida personal.

-¿Cómo dices? -Satori abrió los ojos en señal de sorpresa –¿Que Lisa Hayes está aquí?

-Masato asintió.

Oats y Hess impactados miraron a Masato, luego se miraron entre los dos y después miraron a Satori quien también estaba en shock. Por último ninguno de los tres pudo evitar tirar una soberana carcajada al unísono.

-¡Jajajajajaja!

Oats tubo que recostarse a Hess para reír bien.

-¿Cómo no lo supuse? Obviamente es lo único que podría interferir en sus planes. Ya habían demorado demasiado esos dos en regresar.

La risa de Oats y Hess fue bajando de intensidad en cuanto vieron que Masato estaba algo serio.

-No pensé que Lisa estuviera aquí –dijo Satori –¿Rick lo sabía?

-No, fue casualidad.

-Oye, Masato, -preguntó Oats con suspicacia– ¿Tu querido jefe, Jack Archer, sabe que ellos están aquí?

-No entiendo tu pregunta.

-Eso quiere decir que Lisa y Archer terminaron.

-¡Michael! –le reclamó Hess –¡No seas idiota! ¡Ese no es asunto nuestro!

Masato prefirió no contestar. En verdad no sabía a ciencia cierta qué diablos le diría a Jack. No solo le falló en la misión, si no que conspiró para que Rick se reencontrara con Lisa. Sentía que había traicionado a Jack y que lo que le vendría sería la expulsión del Escuadrón Lobo. Qué sentimiento tan fuerte era imaginarse fuera de su querido escuadrón. Hasta la muerte de Natasha le había cambiado en pocos días toda la perspectiva que tenía de la guerra.

Miró hacia un lado en la distancia a través de los pasillos por donde pasaba la gente, su mente estaba en blanco. Sin embargo, algo pareció llamar su atención. A través del ventanal le pareció ver una cara conocida. Su corazón se aceleró, el bastón calló al piso. Caminó unos pasos y aún cojeando empezó a correr.

-Masato, ¿qué sucede? –preguntó Hess extrañado –No creo que la pregunta de Oats haya sido para tanto.

-¡Masato! –Satori y los demás corrieron tras él extrañados cuando vieron que corrió más rápido en incluso se saltó la barda lateral de acceso que daba hacia aquellos transeúntes.

Algunos guardias le llamaron la atención pero hizo caso omiso. Masato, violentamente se abrió paso entre la gente que caminaba. Empujó a todo aquel que le estorbaba y empezó a perseguir a una mujer rubia vestida de negro. Por un momento la perdió de la mira pero luego la empezó a correr de nuevo cuando pensó que la había divisado.

La mujer caminaba rápido. Estaba de espaldas. Con fuerza, Masato la agarró por los hombros y la derribó. La mujer gritó aparatosamente.

-¡Ahhh!.

-¡Masato! –gritaron los otros tres llegando al lugar.

-¡Policía, ayuda! –dijo la mujer cuando Masato la volteó –¡Este loco me quiere matar!.

-¡Diablos! –dijo Masato agitado por la carrera –Discúlpeme señorita. La confundí.

-¡Es usted un salvaje! ¡Aléjese de mí! –ella le dio un carterazo –Lo demandaré por daños y perjuicios.

-Masato, ¿qué diablos significa esto?

-Lo siento, Satori, es que juraría que vi a Kelly Kerenski, la hermana de Natasha. Estaba seguro que era ella.

-¿Kelly Kerenski? –Oats cruzó los brazos –Ella está en la cárcel. Creo que el impacto de la muerte de Natasha te está afectando demasiado.

Satori dio sus disculpas a la joven y luego explicó a los guardias el motivo del extraño comportamiento de su amigo.

-Muy bien. Ahora sí. Todo está listo y por suerte la policía entendió. Aquí son muy estrictos con los ataques a civiles –Satori indicó el camino.

-Supongo que sí –fue lo último que dijo Masato, mirando a todos lados mientras caminaba.

Finalmente, Oats, Hess y Masato cruzaron la pista. Se despidieron de Satori agradeciéndole por todo y abordaron la avioneta que los llevaría de regreso a Macross.

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Debido los sucesos acaecidos en Japón con el grupo terrorista, el almirante Global había ordenado a Claudia instrucciones precisas para Rick, sobre los procedimientos a realizar en dicho país, al tiempo que le daba una nueva misión de reordenamiento militar de la base de aquella Prefectura, Miyagi. Al menos debería permanecer por un mes en dicho país junto a Lisa.

En una estación cercana en las afueras de Miyagi, Rick y Lisa se abordaron un tren que los llevaría a un poblado boscoso en una zona turística a dos horas de allí. Él pasó su brazo por el hombro de ella. Sonrieron. Miraron el paisaje que sobresalía tras las notas octubrinas de un sol radiante que tiernamente iluminaba las flores que se esparcían a lo largo de la carretera.

Luego de dos horas de viaje, el tren se detuvo. Era poca la gente que se veía en aquella estación de pueblo. Rick tomó su morral y la maleta de Lisa y al alejarse de la plataforma ella notó que un hombre con uniforme militar los esperaba junto a un jeep. Rick le habló en japonés agradeciéndole. Él hombre parecía muy emocionado, le entregó las llaves, les hizo una reverencia y luego un saludo militar. Posteriormente se alejó en otro carro.

-Rick, ¿Qué fue eso?.

-Es un oficial de las RDF de esta dependencia –dijo poniendo las cosas en la parte trasera del vehículo – Le llamé temprano para que nos esperara aquí con un jeep. ¡Sube!

Él abrió la puerta del carro y ella se subió. Rick tomó el cinturón de seguridad y lo prensó sobre el torso de ella.

Mientras conducía, Rick notó que Lisa veía todo a su alrededor con fascinación, pero de pronto quedaba pensativa por lapsos.

-¿Sucede algo?.

-Es increíble como mi mundo militar se reduce a la nave y a los rangos altos mientras tú conoces a cada uno de los componentes y estamentos de la milicia en las regiones. Me siento refrigerada y torpemente altiva.

-Cariño, somos militares, pero nuestro trabajo, aunque tenga un mismo objetivo, es diametralmente opuesto.

-Pero ambos son igual de importante, ni uno por encima del otro. Espero que siempre tengas eso en claro.

-No me gusta como suena eso.

-¿Porqué? Se supone que todo es equitativo.

-Me gusta que estemos encima el uno del otro, aunque también debajo.

-¡Jajajaja! ¡Eres un pervertido!

Lisa se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. Por un instante sintieron aquella misma sensación de confortabilidad íntima de cuando iniciaron su matrimonio. Veinte minutos después llegaron a uno de los lugares más hermosos y menos dañado por las batallas que pudieron haber conocido. Lisa pensó estar en el paraíso. Querían pasar un par de semanas allí antes de partir al centro de Miyagi nuevamente.

Era una casa tradicional japonesa antigua, no tan opulenta, pero bastante acogedora, rodeada de decenas de árboles de Sakuras y de flores de ciruelo.

-Rick, ¿qué es este lugar?.

-Es la casa donde íbamos a quedarnos los chicos y yo cuando pensamos que Takayama y sus secuaces estaban en esta área de Miyagi –respondió introduciendo las maletas al cuarto principal –Satori me ayudó a conseguirla y le pagamos por adelantado al dueño. Cuando la vi me pareció tan hermosa. Verdaderamente nos lamentamos por habernos quedado solo un par de horas.

-¿Quién es el dueño?

-Un anciano militar retirado que vive en Tokio.

-¡Es preciosa! –Lisa miró por los alrededores -¿Por qué no habrán parajes como estos en New Macross o Ciudad Monumental?.

-Es lo mismo que me pregunté cuando la vi.

Se quitaron los zapatos antes de entrar, por tradición. En la parte residencial del mismo, Lisa vio que había unas pinturas muy antiguas de militares japoneses y maestros de aquel lugar, algunos kanji, un altar y en el centro en una repisa pegada a la pared, una enorme espada de samurai.

-¿Y esto? –dijo rozando la empuñadura con sus dedos –Es una Nihonto.

-Es la reliquia del dueño. ¿Sabes sobre katanas?

-Mi padre las coleccionaba.

Rick fue hacia la cocina y desde allá le habló a Lisa.

-¿Tienes hambre? Prepararé algo de comer.

-¿Hay comida?.

-La señora que cuida la casa llenó la despensa en la mañana. Pero imagino que ya se retiró. Mientras estemos aquí tendrá los días libres, según me dijo el hermano del dueño de la casa.

-¿Y dónde está el hermano del dueño?

-Vive en la casa que está al lado. La que vez allá –Rick señaló por la ventana hacia una pequeña colina desde donde se veía una casa igual de maravillosa que aquella –Él es un médico, según supe.

-Que interesante.

-Entonces, ¿comerás algo? –Rick regresó nuevamente a la cocina.

-Sí, comeré lo que sea.

Lisa sonrió maliciosamente. Como una niña que hace una travesura, miró que Rick no regresaba y sacó la espada de la empuñadura con cuidado, hasta que finalmente la desenvainó.

Era hermosa, probablemente una Uchigatana, pensó. Vio la marca de su forjador y su rostro en el reflejo de la misma. Recordó las veces que el sensei Hisamori daba esas lecciones a Rick y a Ryu. A Ella nunca le había dado curiosidad siquiera por tocar aquellas katanas del fallecido sensei, tampoco la colección de katanas de su padre, misma que Karl River tanto admiraba. Era una pena que aquellos tiempos los sintiera tan lejanos.

Así se estuvo un tiempo, como hipnotizada por aquella joya bélica, hasta que él regreso.

-Lisa, ¿qué haces?.

-Eh... Lo siento –ella inmediatamente envainó la espada al ver que Rick llegaba con una taza de te y unos bocadillos –Solo quería verla de cerca.

-Siempre haz sido una gata curiosa. Toma... –Rick le dio el plato con lo que traía.

Lisa miró a su alrededor buscando los sillones, pero no encontraba ninguno.

-Parece que no hay donde sentarse.

Rick sonrió.

-Cariño, es una casa japonesa tradicional. Debemos sentarnos en los tatamis.

-Claro, ¿Cómo olvidarlo? –dijo mirando aquellos almohadones especiales para sentarse en el piso.

-Sabes, me hubiera gustado que mi hijo estuviera acá con nosotros.

-Lo extraño mucho –añadió Lisa –Pero se que estos días con Claudia la pasará de maravilla. Ella suele consentirle todos sus caprichos y darle todo lo que le pide.

-Este tiempo solos, tú y yo... –Rick tomó la mano de ella –Se que será favorable para cuando regresemos con él, juntos los tres nuevamente, como debe ser.

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La mañana siguiente, en la tarde, decidieron dar una caminata por los alrededores. Así apreciaron de la belleza de aquellos enormes jardines. Ambos deseando una vez más que Roy estuviera con ellos, aunque muy en el fondo sabían que aún tenían que sanar muchas heridas. Ese tiempo era algo que necesitaban con urgencia para poder empezar denuevo.

El jardín era encantador, diseñado por el dueño de aquella imponente casa, tenía miles de pies cuadrados de amplitud. El sitio era una obra de arte auténtica que unía piedras, agua y la vegetación en la armonía más maravillosa. Pinos y olivos podados bellamente. Las cataratas y las charcas, decoradas con islas simbólicamente-formadas, añadía a la serenidad de los alrededores un elíxir a los sentidos.

Las piedras naturales habían sido seleccionadas con cuidado según su forma, el color y el tamaño. Las cercas del bambú, los faroles de los alrededores, los mosaicos y puertas de madera de la casa en sí, todo era bello y otorgaba un atmósfera muy especial que es acentuada por el uso de rocíos de agua en las azaleas, los rododendros y camelias. Definitivamente era mucho mejor que estar en Tokio o en New Macross.

Casi caía la tarde y entraba la noche cuando el frío empezó a hacer merma en ello, sin embargo fue el preámbulo perfecto en esa ocasión. Lisa agarró una ramita de flor de ciruelo y la olió placenteramente, cerrando los ojos.

-Su aroma es delicioso, ¿no crees Rick? –le preguntó ella acercando la ramita a la nariz de Rick.

Él no se inmutó siquiera en ver aquella rama. Estaba totalmente cautivado observando a Lisa. Ella se extrañó cuando él tomó la rama y la dejó caer al piso... Pero entendió cuando en unos segundos él se prensó a ella, entre sus brazos y la besó apasionadamente, dejándola sin aliento.

Las gotas de lluvia los devolvieron a la realidad. Separaron sus rostro y miraron hacia arriba viendo las grisáceas nubes. Luego se miraron así mismo, húmedos por aquellas gotas de agua. Ella contempló sus ojos azules, su mirada asesina que al mismo tiempo la mataba y la devolvía a la vida, llena de amor y adoración hacia él.

Rick la cargó en brazos, así subió y atravesó parte del paraje que los devolvía hacia la calidez de aquella estancia donde estaban conviviendo circunstancialmente.

Entraba ya la noche...

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-Rick!...

Intensamente se aferraban mientras hacían el amor. Lisa no sabía de dónde agarrase para atenuar el placer que le causaba el cuerpo de él, pues no lo hacían sobre la cama, sino sobre el futón sin respaldar.

No le quedó más que buscar apoyo en la pared del cuarto mientras sentía la excitación recorrerla de una manera indescriptible. Ella, boca abajo, de rodillas, con sus manos presionando la pared. Él la prensaba con sus manos por su cintura y besaba su espalda hasta su cuello. Finalmente una de sus manos se sumergió entre la espesura del cabello de Lisa hasta ceñirlo, rozando su cabeza, él la atrajo hacia sí, haciendo que ella quedara verticalmente pegada a su pecho. Rick aún tras ella sin dejar de besar ahora su cuello y hombros. Bajando la intensidad de las embestidas.

-¡Diablos, Rick, no te detengas!

Él sonrió. Sabía que usualmente a ella le encantaba de esa forma, cuando él sacaba su lado sexualmente salvaje. El pasó su mano por el muslo de lisa, subió por su cadera y cintura y finalmente sus pechos y demás partes eróticas de su cuerpo. Luego, la empezó a penetrar con mayor intensidad.

Lo siguiente que él hizo, provocó que Lisa clavara sus uñas en el brazo de él. Ella sonrió sorprendida; un placer casi infernal tanto como celestial recorría su ser.

Ante idílico romance, la noche fue transcurriendo. Ya más calmados, en la tranquilidad del reposo, finalmente se quedaron dormidos a profundidad.

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En el Satélite fábrica las cosas para Jack iban de mal en peor. Ante su falta de concentración, no le había ido nada bien en su última prueba con los ciclones. Antes de empezar el día se enfrascó en una discusión con Hiro y luego en una pelea a puños con Edwards. Luego de la amonestación escrita que les diera el almirante Global, ya al final del día, posterior a la práctica, algo salió mal. Algunos cables del prototipo de Jack se reventaron provocando que el ex mercenario cayera al piso estrepitosamente y haciendo que perdiera el conocimiento.

En su travesía, acostado en la camilla mientras era llevado a la clínica del Satélite Fábrica, Jack apenas si podía distinguir la voz de Helena, y luego la de los doctores. Finalmente lograron estabilizarlo. Dos días después fue dado de alta. Regresó a su habitación, molesto consigo mismo, sin hablar con nadie. Solo quería estar solo.

Al día siguiente de haber regresado, escuchó el timbre de su habitación. Sonó varias veces antes de que contestara furioso.

-¡No quiero ver a nadie!

-Jack, soy yo... Helena. Necesito hablar contigo.

Jack suspiró. Miró hacia la entrada. Era la única persona en ese Satélite a la que jamás le negaría aquella petición.

La puerta se abrió y Helena entró. Lenta y cautelosamente. Hasta que con suavidad ella cerró la puerta a sus espaldas... Él estaba allí, frente a ella. Semidesnudo, acabado de salir de la ducha, con tan solo una toalla prensada a su cintura.

-Lo siento, no pensé que estuvieras tan informal -ella miró hacia otro lado.

-Acabo de ducharme... –dijo él dándole la espalda y buscando unas cosas en los cajones donde guardaba su ropa.

-Me informan los doctores que ya te encuentras bien en un 98 por ciento.

-Así es.

-Jack, podrá sonar prematuro, pero debes regresar al proyecto de los prototipos. Sino, todo lo que ha hecho el doctor Lang por ti, habrá sido pérdida de tiempo.

-Solo deseo regresar a la Tierra y a la base, con los chicos, en vista que ya se realizaron los actos de base Sara.

-¿No escuchaste lo que dije sobre el Doctor Lang?. Además, el almirante Global, la unidad científica en general, todos en el equipo te necesitan!

-Sabes que le dije a Global que no deseo estar en el proyecto. No estoy en condiciones mentales para eso –Jack la miró –Global es astuto, imagino que habló contigo porque sabes que eres la única a la que no le negaría la entrada a esta habitación. Mi respuesta es que me salgo. Estoy fuera de este estúpido proyecto.

-¡Ya basta de actuar así! Estás comportándote como un niño. Ni siquiera te estás alimentando bien. Devuelves los alimentos casi completos. ¿Por qué tanta depresión? ¡No eres el Jack que conocí!

-Estoy harto de que todos me exijan. ¡Todos cambiamos Helena. Además no estoy de humor para sermones!

Jack encontró sus interiores finalmente, dejó caer su toalla al piso, dejándolo desnudo ante Helena. Ella se sonrojó y se dio la vuelta.

-Al menos deberías tener más recato mientras te vistes, capitán –dijo ella aún de espaldas –A pesar de que estoy aquí en tu habitación, vine por orden de Global, por lo tanto es algo oficial. No deberías dejar que te viera expuesto.

-¡Por favor, Helena, no seas ridícula! –Respondió poniéndose sus interiores –Me haz visto desnudo muchas veces. Conoces todo de mí. ¿Cuál es el problema contigo?.

-Sabes que eso no es cierto –ella se volteó y fue hacia él –Sabes que no conozco todo de ti. Incluso creo que ahora te desconozco. Y no hablo de tu físico, sino de tu forma de ser.

-No seas absurda -respondió mientras se ponía sus interiores.

-Yo se lo que te sucede... Es ella, Lisa...

Jack frunció el ceño.

-¿Y qué con Lisa?...

-Te duele que haya regresado con Rick. No lo soportas. Eso te está matando –Helena apretó los puños –Deja ya de ser tan estúpido y acepta que ella estuvo contigo solo por despecho.

Jack se acercó a Helena y la agarró por los brazos.

-¡Eso no es cierto!

-¡Ella no te ama!

-¡Cállate!

-Ten el valor de aceptar que perdiste. Rick te ganó.

Jack empezó a estremecerla, pero Helena no se detenía.

-Eso te mata, lo sé... y eso me mata a mí también, porque soy más estúpida que tú.

-¡Te dije que te callaras! –Jack la llevó contra la pared mientras le apretaba por los hombros.

-¡Me lastimas!.

Helena empezó a llorar y Jack se dio cuenta que la estaba lastimando al apretarla tan fuerte.

-Helena, lo siento. No quise lastimarte –él la atrajo hacia sí, contra su pecho –Perdóname... En realidad, todo lo que toco lo lastimo, y eso me duela más que nada.

Él la abrazó contra sí, más fuerte, mientras ella lloraba.

-No debí haber venido. Es tonto pensar que podría hacerte regresar al proyecto.

Jack se separó de ella y se sentó en la esquina de la cama.

-Me guste o no, todo lo que haz dicho es la verdad. Los ojos de Jack se cristalizaron. ¿Para qué engañarme? Ella lo ama a él. Creo que el dolor más grande lo recibí en mi orgullo.

Helena se acercó a él, quien estaba cabizbajo. Agarró el mentón de él con su mano e hizo que la mirara.

-La vida sigue, Jack. Uno no puede obligar a quien no lo ama a que permanezca a su lado –Luego ella le dio un beso en la frente –Debo irme. Espero que puedas superar esto de una manera en que aún no lo he podido hacer yo contigo.

Helena iba a separarse de él para ir hacia la puerta, pero ella sintió que él la agarró por la mano.

-Quédate conmigo...

-¿Qué?

-Te necesito.

-Estoy harta de ser utilizada. Te he dado muchas oportunidades, pero entonces Lisa regresa y todo lo hecha a perder. Ella se interpone una, y otra, y otra vez en nuestro camino. Lo siento Jack, pero me voy.

-No te irás... -él la apretó más fuerte -Tú y yo, estamos en la misma situación y lo sabes.

-No es a mí a quien quieres en tu cama –respondió ella.

-Pero tú sí me quieres a mí, en esta cama... Por eso viniste.

-¡Suéltame! ¡Me voy en este instante! -le gritó indignada.

-Me deseas, Helena... –dijo sin dejar de verla –... Global no te envió. Tú le pediste a Global venir a hablar conmigo.

-¡Eso no es cierto! ¡Eres un idiota egocéntrico –ella mintió. En verdad Jack tenía la razón...

-Te conozco más de lo que tú me conoces a mí, Helena –Jack se levantó y la atrajo hacia sí –Dime que no lo quieres y no te retendré.

Helena iba decirle que no, pero la voz sencillamente no le salía. Tenerlo así, cerca de ella era demasiado intenso, era una emoción que la dominaba por completo, un delicioso infierno.

Pensó que tendría dominio de sí misma cuando era ya demasiado tarde, cuando ya estaba desnuda sobre la cama, jadeante, bajo el cuerpo desnudo de Jack.

Para esa altura ya no le interesaba qué sucedería mañana, solo quería disfrutar de ese instante, porque solo en sus brazos era feliz.

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Varios días habían pasado. Dormir en ese enorme futón ya no era problema para Lisa. Lo encontraba ahora bastante cómodo, contrario a los primeros días, no precisamente porque el sexo representara un problema.

Sin embargo, las noches subsiguientes le fue un dificultad conciliar el sueño, sentía que a Rick también. Allí, lejanos, apartado de todo y de todos, pero el recuento de los daños ocasionados por las precuelas de sus actos, aún los perseguía.

Esa madrugada, en medio de la oscuridad, ambos dormían profundamente. Rick se vio inmerso en una pesadilla. En la misma veía flores de cerezo cayendo del cielo y a su norte un camino. Recorrió el camino y vio a Lisa puesta de un kimono, dando vueltas con los brazos abierto, sonriente. Se veía hermosa. El la contemplaba. Parecía ser un sueño fructífero hasta que escucho el sonido de una bala. El kimono blanco de Lisa se tiñó de rojo y ella se desplomó. Rick gritó y corrió hacia ella. Estaba muerta.

-¡NO! ¡LISA!

Agitado despertó quedando sentado.

-¡JACK!... ¡Qué pasa! –dijo ella exaltada, quedando de inmediato sentada sobre el futón.

No conforme con la pesadilla, mientras las gotas de sudor corrían por su cuerpo, Rick recibió una puñalada frontal al escuchar que ella dijo ese nombre. ¿Cómo era posible que ella se hubiese equivocado de esa forma?.

Por unos segundos quedó en shock, luego prendió la lámpara que estaba en el piso, al lado del futón, y de manera indignada volteó a ver a Lisa. Ella prácticamente temblaba, quizás por la impresión. Luego empezó a llorar.

-¡Rick, lo siento!

Lisa se levantó del futón rápidamente, se colocó el kimono y salió del cuarto con rumbo a la sala.

En la sala, ella se cayó sentada sobre el tatami. Simplemente no podía creer lo que había hecho. ¿Cómo pudo hacerlo?.

-Dios, ¿qué fue lo que me paso?, ¿Cómo diablo pude hacerlo?, ¿Por qué mencioné a Jack?, ¿Cómo pude confundirme así? ¡Soy una estúpida!

La respuesta era sencilla, había convivido varios meses con Jack, y durante ese tiempo, él solía tener pesadillas en las noches. Se había acostumbrado a eso. Jack despertaba sobresaltado y de paso ella despertaba también por el sobresalto de él. Jack solía abrazarla. Lisa lo sentía algunas veces tembloroso, unas pocas incluso llorando cuando en las mismas veía a su madre y hermanas masacradas. Ella entonces se levantaba y le buscaba un vaso de agua. A veces solo le tocaba el cabello hasta que se quedara dormido mientras se abrazaba a ella, conversaban al respecto, o terminaban haciendo el amor. Las primeras semanas sus pesadillas eran casi a diario, luego se fueron reduciendo a una o dos veces por semana hasta que finalmente las mismas fueron mermando.

En cambio, Rick raramente se levantaba sobresaltado por algún mal sueño. Solía dormir calmado y su sueño era realmente pesado.

En medio de la oscuridad de la sala, Lisa era apenas alumbrada por el resplandor de la luna. De pronto, la luz se encendió. Rick se acercó a donde estaba y se sentó frente a ella.

-Rick, siento mucha vergüenza –decía llorando –Tienes todo el derecho de estar molesto conmigo. Pero si lo mencioné, fue porque...

-... ¿Estás bien? –él la interrumpió.

-No, no lo estoy.

-Olvidemos lo que pasó. Solo fue una equivocación.

Ella lo miró sorprendida. Ese definitivamente no era el Rick que ella conocía. Sobresaltada se puso de pie.

-¡No Rick. Nada esta bien! Tú lo sabes. No podemos hacer como si nada ha pasado, como si nada nos ha afectado. Te conozco y me conoces. Queremos que esto funcione pero no lo podemos hacer si no sacamos todo lo que tenemos dentro.

-Lisa, No... –Rick apretó la alfombra... –Olvidemos lo que pasó. Nadie existe entre nosotros dos.

-¡Basta Rick! No seamos hipócritas. A ambos nos duele todo el daño que nos hemos hecho.

-¡No quiero hablar de eso!.

-¡Pues yo sí! –Ella gritó –Sí seguimos así, un día explotaremos. A mí me duele que te hayas acostado con Kiyora y Lena Rigby, tanto como sé que a ti te duele que estuve con Jack.

-¡Maldición, te dije que no quiero hablar!.

Rick salió furioso de la sala y se alejó hacia el otro extremo del portal. Se sentó bajo la luz de uno de los faroles. ¿Problema? ¡Claro que existía un problema! Por qué seguir negándolo. No comprendía a Archer, cómo era él capaz de de perdonar todo, de pasar por alto todo, y él no. Su orgullo... su maldito orgullo... quizás ese orgullo suyo había sido tan culpable como Archer, como él mismo, como todos

Luego de unos minutos de sosiego volvió a la sala. Lisa le estaba esperando. Ella levantó la mirada cuando él empezó a hablar.

-Todo este tiempo. Hasta yo mismo me desconozco. Creo que ya no soy el mismo.. –dijo viendo lo estúpido que había sido consigo mismo al adquirir una personalidad fría que no le pertenecía en vez de aflorar toda la rabia que sentía como usualmente era su costumbre –Quizás soy peor que Archer.

-Rick, no digas eso. No tienes idea de lo que es ser Jack Archer. Él ha conocido el sufrimiento de la manera más intensa posible desde que era un niño. Él no está bien del todo. Psicológicamente tiene muchas secuelas de su terrible infancia.

-Debo reconocer que al menos él no es un machista orgulloso como yo. Traté de olvidar todo y hacer como si nada hubiera pasado, porque a él no le interesa nada que haya sucedido antes en tu vida, solo el hecho de estar contigo –Rick tomó una bocanada de aire –¡Pero no puedo! En verdad me duele todo lo que haz hecho y me duele lo que yo he hecho también.

Lisa cerró los ojos para contener las lágrimas.

-Pese a ser tan orgulloso y obstinado, tú... solías ser tan dulce. Por ello me enamoré de ti.

-Pues no soy el mismo, ni nunca lo será –Rick volteó el rostro y la miró con un dejo de nostalgia –Si queremos seguir juntos tenemos que soportar las consecuencias de los actos que cometimos y que han venido sucediendo desde que él apareció –añadió Rick –Se que te molesta el hecho que producto de mi rabia me acosté con Lena Rigby aquella vez, y luego con Kiyora, pero el tiempo no se puede retroceder. Solo puedo decirte que lo lamento, Lisa, y me arrepiento de ello. Lena no significó nada y a Kiyora solo le tengo alta estima por todo lo que ha logrado consigo misma. Ella sabe que jamás podré corresponderle.

-¿Haz estado con Minmei? –le preguntó.

-No.

-Entonces lo demás no me interesa, porque se que lo demás ha sido circunstancial. Incluso Kiyora, por más extraño que me parezca ahora pese a que ella fue el detonante de la molestia.

-¿Crees que aún amo a Minmei? –Rick se sorprendió con aquello.

-Hay veces que... no lo sé. Solo puedo decir que aún existe es brillo en tus ojos cuando la vez en persona, en la televisión, en alguna foto, o cuando escuchas alguna canción de ella. Y lo cierto es que por mas que lo intento no puedo evitar sentir celos.

-Ella siempre será especial para mí, pero no de la manera en que supones.

-¿Y cual es esa manera, Rick?.

-La quiero, y siempre la querré, pero como una persona especial en mi vida, no como mi mujer... Ya no la deseo, ni me visualizo con ella. No después que conocí el amor contigo.

-¿Me estás diciendo lo que quiero escuchar? ¿O me estás diciendo la verdad?.

-Te digo la verdad.

Lisa se incorporó.

-Es lo mismo que me ocurre con Jack. Es una persona especial para mí, pero no lo amo. Ha cometido muchísimos errores –Lisa empezó a frotar sus manos –...pero él se ha arrepentido. Pese a todo, sé que Jack sería capaz de dar la vida por mí.

-¿Por qué lo mencionaste al despertar? ¿Lo extrañas?.

-Él solía tener pesadillas cuando dormía y aquello me despertaba. Aún no está bien a un cien por ciento luego del coma.

-No soporto el hecho de que dormías con él, Lisa –Rick agarró su negro cabello –Vivías allí, eras su mujer. Probablemente paseaban en las tarde, conversaban, hacías el amor con él en las noches. Sencillamente odio pensar en eso.

-Nada que pueda decirte quitará esa molestia de ti.

-Incluso lo elegiste a él –Rick le reprochó –Ese día te pedía que vinieras conmigo y tú... Lo elegiste a él. ¿Por qué?.

-Fue una mezcla de muchas cosas, Rick. Estaba muy herida.

-Quizás fue mi propia culpa. Prácticamente mi actitud y mis acciones te arrojaron a sus brazos.

-No fue tu culpa,... ¡fue mi culpa!. Debí decirte todo desde el principio. Fui una estúpida.

-Solo hay algo que quiero saber, Lisa –Rick fue hacia ella, la tomó por los hombros y le habló mirándola fijamente a los ojos –¿Qué pasó el día que Minmei te vio salir de casa de él?.

Lisa se puso fría como una gota de lluvia y adquirió una palidez casi fantasmal. Sabía que había llegado el momento de decirle toda la verdad. TODA la verdad.

-Tú estabas allí cuando yo hablé con Jack. Estabas allí dentro, con él. ¿Por qué me traicionaste? ¿Por qué lo hiciste? –la mirada de Rick empezaba a cristalizarse –Para ese entonces tú y yo éramos felices y no existía ningún problema. ¡Por qué, Lisa!.

Lisa empezó a respirar entrecortado. Caminó unos pasos hacia otro lado de aquella estancia, alejándose de él. No había alternativa.

-Yo no te traicioné, Rick. Nunca lo hubiera hecho. Todo fue producto de las circunstancias.

-¡Cuáles fueron esas circunstancias, Lisa, porque no encuentra una maldita explicación! -Rick argumentó con enojo –Estoy decidido. Si no encuentro una explicación lógica, me alejaré definitivamente de ti, porque nuestra relación no tendría sentido. Todo se acabará.

Lisa tembló con aquella aseveración. Era todo o era nada. Tendría que decírselo de una buena vez.

-Jack... –recordó con el semblante pálido –Él no estaba bien. Él aún estaba resentido de todo. Su esperanza de regresar conmigo lo hizo mantenerse en firme por 10 años y cuando me encontró su corazón quedó destrozado al saber que yo estaba contigo. Eso lo hizo aflorar una especie de patología que permanecía oculta hasta ese entonces.

-¿De qué estás hablando?.

-¡Por favor, no me interrumpas! –Lisa se acercó a la ventana –El me llamó la noche anterior y me dijo que yo seguía siendo legalmente su esposa. Me dijo que hablaríamos del tema en su casa durante un almuerzo. Al día siguiente yo asistí. Debía decirle que sus intentos serían infructuosos. Al principio fue cordial, pero luego se alteró cuando le aclaré que yo te amaba a ti... Él se puso molesto y me ofendió, yo le respondí con una cachetada y él se sintió herido y humillado. Luego se puso como loco y...

-... ¿Y qué, Lisa? ¿Qué sucedió después?.

-¿Qué diablos iba a decir? ¿Qué explicación te iba a dar si me veías allí? Cuando llegaste solo quería morirme de la vergüenza, pero yo no planeé nada. Cuando escuché que te habías marchado, quise salir de allí y regresar a casa, pero no pude. Yo no quería que ocurriera...

Rick se alarmó. Con la respiración agitada caminó hacia ella. La agarró por el brazo, hizo que ella girara y lo mirara al rostro.

-Lisa, ¿qué me estás queriendo decir?.

Lisa empezó a llorar

-Pensé que se detendría, pero no pude detenerlo.

-¡Lisa! –Rick le gritó mientras respiraba algo agitado –¡Me estás queriendo decir que Jack te tomó a la fuerza!

-Su psiquis, no estaba del todo bien. Todo se salió del control. Parecía como loco. Él sentía que tenía derecho sobre mí.

-¡Lisa, ese maldito te violó! –Rick sintió que sus piernas no podía sostenerlo. Del impacto se alejó de ella y llevó sus manos hacia su cabeza, como no queriendo escuchar nada.

-Cuando quiso acercarse a mí nuevamente yo... le disparé... –Lisa lloraba y parecía fuera de control.

Rick no podía asimilar lo que estaba escuchando, ahora todo parecía tener sentido... Él empezó a recordar los sucesos de aquel día. El rostro de odio con que Jack lo miró, el intento de suicidio de Lisa y todo lo que vino después. Rick se acercó nuevamente y la agarró por los hombros.

-¡Por qué nunca me lo dijiste, Lisa! ¡Cómo diablos me ocultaste algo así! –Ella parecía en shock. Rick tuvo que estremecerla para que volviera en sí.

-¡Por que no quería que ocurriera un desastre entre ustedes! Además, luego supe que él se estaba muriendo. Entró en coma y pensé que él moriría y yo tenía cargo de conciencia.

-¿Para evitar un desastre? ¿Y qué diablos crees que ha ocurrido todo este tiempo? –Rick no podía creer lo que estaba sucediendo –... Y lo peor, ¿cómo pudiste luego estar con él durante estos últimos meses luego de lo que te hizo?

-Realmente lo odié, lo odié por mucho tiempo hasta que me di cuenta que necesitaba ayuda. Yo me sentía culpable de que él hubiera reaccionado así. Él quiso acabar con su vida. Yo necesité terapia y él también. Ambos estuvimos asistiendo durante varios meses donde unos psicólogos. Realmente se arrepintió.

-¡Eso no justifica nada! ¡Es un monstruo! ¿Cómo puedes justificarlo?. ¡Acaso no te das cuenta que es aún es un mercenario cruel y despreciable de la peor calaña!

Rick tiró al piso todo lo que estaba puesto en la peinadora aledaña, incluyendo unas porcelanas antiguas. Estaba fuera de control. Por varios minutos Lisa tuvo que verlo como él estaba, enfurecido, asqueado del actuar de Jack y disgustado por el actuar de ella misma. No encontraba justificación alguna para ello.

Él sintió que un calor le recorrió la médula espinal. Se levantó furioso. Abrió la puerta con brusquedad haciendo que la misma se estremeciera, y sin interesarle tumbó dos cuadros y rompió una maceta en el acto, sobre los cimientos aledaños a la puerta. Pero aquello no le importaba solo necesitaba aire para respirar. Agarró uno de los faroles que estaba prendido y que pendían del techo. Y en medio de la noche, a esa hora fue a caminar, lejos de ella. No quería sentirla a su lado, ni siquiera verla.

-¡Rick! –Lisa lo llamó varias veces, pero él ni siquiera la contestó.

La madrugada era fría y estaba en ese punto de oscuridad tan sombría de esas que solo se notan poco antes de que el sol tire sus primeros rayos de luz.

Rick corrió sin saber siquiera a donde se dirigía. Ya nada sería igual. Corrió tanto y tan rápido que cuando se detuvo, recostado al tronco de un enorme árbol, empezó a jadear, no porque le faltara el aire, aquello era poco para su contextura atlética, sino porque una indecible angustia oprimía su pecho. La luz de su farol se fue diluyendo y advirtió que casi se había perdido al caer sentado allí mismo. Molesto y acongojado se sentó en aquel lugar mirando el amanecer. Solo deseaba matar a Jack.

Sudaba frío. Agarró la tierra con rabia y soltó un grito infrahumano, un rugido cavernoso cuya vibración se perdió en las tinieblas absolutas. Era como haber soltado un monstruo que habitaba dentro de él. El monstruo de la furia y la decepción. Un par de lágrimas, cansancio, frustración. Finalmente se tendió allí, acostado sobre la tierra húmeda, y con la frialdad que da cualquier certidumbre, valoró los hechos nuevamente, uno a uno. Una especie de catarsis muy, muy profunda.

-"Rick, no seas estúpido, cuando se ama a una mujer uno lucha por ella. El orgullo solo sirve para alimentar un corazón vacío" –Le pareció escuchar a Roy Fokker mientras cerraba los ojos.

-¿Cómo pudo ese mal nacido hacerle eso?... Y cómo pudo ella perdonarlo... Cómo diablos pudieron estar juntos de nuevo –lloró de la rabia, lo hizo como si fuera un niño pequeño. Jamás podría perdonar a Jack. Quizás a ella tampoco.

En la casa, Lisa se postró afuera en el portal por mucho tiempo, esperando a que regresara, pero finalmente se rindió. El frío, el remordimiento, la tristeza y el cansancio la estaban matando. Le temía a la oscuridad, siempre le temió desde niña. Aún así no vaciló estar allí sola sentada alumbrada tan solo por dos faroles de luz tenue. Las gotas de lluvia empezaron a caer por el lugar y Lisa se preguntó si Rick estaría bien.

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El camino en tren de regreso hacia Miyagi fue totalmente distinto al primero. Rick no estaba de humor para conducir, por lo que prefirió usar esa vía. Para la tarde, sentados en la misma cabina pero separados, en asientos distintos, uno frente al otro. Rick mirando todo el tiempo hacia el paisaje a través de la ventana. Lisa igual, aunque ocasionalmente lo miraba a él. Lucía triste, molesto, lejano, casi no le había hablado, ni siquiera sabía lo que iba a pasar de ahora en adelante y como ella lo entendía, tampoco había hecho un esfuerzo por hablarle.

Esa madrugada había regresado con su corazón hecho trizas. La ignoró por completo. Se dio un baño y empezó a empacar sus cosas. Solo se había limitado a decirle que regresarían. Habían pasado casi un mes juntos en aquel lugar que parecía el paraíso. Pero lo que pensó sería la mejor forma de reconciliación para él y Lisa, se había vuelto en un infierno al punto de la ruptura.

Horas después llegaron a la habitación del hotel al mediodía, Rick puso las maletas en el piso del cuarto, luego se sentó en la cama pensativo. Lisa necesitaba aire, se sentía un poco mareada. Fue hacia la puerta del balcón y la abrió, dejando que el aire marino entrara.

Él le habló sin siquiera verla.

-No sé que harás tú. Imagino que regresarás a Macross. Yo parto mañana hacia Denver. Debo cumplir con unos compromisos que adquirí.

-¡Mientes! –ella seguía mirando hacia el mar –...Lo que quieres es alejarte de mí.

-Puedes creer lo que desees. Nuestra relación no tiene sentido, Lisa. Perdonaste a un hombre que te hizo un daño incalculable. Eso solo lo logra el amor... Y obviamente no puedes amarnos a los dos a la vez. Quédate con él. Total, legalmente él es tu esposo.

Lisa se volteó y fue hacia él.

-¡Qué estupideces estás diciendo?.

-¡No son estupideces! –Rick se levantó y quedó frente a ella –Jamás te perdonaré... y en cuanto a Jack, lo retaré a un duelo en cuanto regrese a Macross. Los dos no cabemos vivos ni en este, ni en ningún planeta de la galaxia.

-Rick, por favor... –Lisa le decía suplicante -Te amo...

Ella lo tomó por el brazo, pero el se sacudió bruscamente y se alejó de ella.

-¡También lo amas a él!.

-No!... Rick... ¡Por favor, yo te amo a ti!

-Pues mataste todo dentro de mí... –Rick fue hacia la ventana y observó el mar – Y si no fuera por nuestro hijo, en verdad me hubiera arrepentido de haber dejado a Minmei por ti.

Lisa no daba crédito a lo que estaba escuchando, le parecía que todo era una pesadilla. Sintió que caería al piso desmayada por tan profundo dolor, podía sentir el filo de un puñal dentro de su corazón. Él ni siquiera había volteado a verla mientras dijo aquello. Seguía allí, impávido, con los brazos cruzados, mirando hacia el mar.

Tomó fuerza de donde no las tenía, pero tenía que decirlo. Fue hacia él, lo tomó por el brazo e hizo que girara, y que la mirara a los ojos.

-¿Arrepentido?... ¿Arrepentido de mí, Rick? -Lisa no podía creerlo –¿Eso es lo que piensas, Rick Hunter?. ¿Es tu última palabra?

Él dudó por unos segundos, sus ojos estaban cristalizados por la tristeza, pero su rabia era mayor.

-Sí... Ojalá nunca hubieras ido a mi puerta aquel día de diciembre. Me hubieras evitado toda esta estupidez.

Lisa respiró hondo, secó sus lágrimas y lo miró con una firmeza que él nunca había visto antes en ella.

-Definitivamente tú no eres aquel hombre del que me enamoré. Ese hombre ya no existe... Jack me ultrajó físicamente, pero tú haz ultrajado mi alma. Cuando regrese, espero no verte en esta habitación.

Diciendo esto, Lisa tomó su cartera, fue hacia la puerta y salió de allí.

Rick quiso llamarla, pero no pudo. Parecía como si los sonidos de vocales y consonantes no salían de sus cuerdas vocales. Sencillamente era un dolor dual, recíproco.

Cayó sobre la cama, agobiado, hastiado, cansado.

-¿Cómo pude decirle eso? –se reprochó –Siempre he sido un maldito bocón.

Allí, tendido sobre la cama en el cuarto del hotel, mirando el techo. Su irritación se había diluido inexplicablemente, mermada por la congoja y sensibilizado por la soledad que le provocaba la ausencia de la persona que más había amado en el mundo. Quizás había necesitado herirla de manera brutal para sacarse el clavo. Ahora sensible y consciente más que nunca de que ella realmente había sido una víctima en la lucha entre él y Jack Archer, se arrepentía profundamente.

Había decidido ir a buscarla, pero el cansancio físico de toda una noche en vela y el cansancio espiritual de las ofensas proferidas hicieron su efecto en él. Mejor esperaría a que regresara y le diría que...

-En realidad, no se qué decirte, Lisa... –se dijo somnoliento hablando consigo mismo –Pero lo cierto es que pese a todo lo que ha pasado no puedo dejar de amarte.

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Lisa había bajado por el elevador profundamente afectada. No había más lágrimas por sus mejillas. Estaba considerando seriamente la posibilidad de que se le habían terminado. Serían la 1:00 pm cuando se alejó del hotel, prefirió caminar por las calles aledañas. Caminó varios metros y llegó hasta la playa. A su alrededor muchas personas se bañaban sobre las olas. Se sentó un rato sobre la arena y meditó.

-No voy a defraudar a quienes tienen la confianza en mí. Iré a Tirol contigo o sin ti. Te amo demasiado, pero no tú en verdad nunca me amaste, Rick... Sigues amando a Minmei.

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Serían las 2:00 de la tarde cuando algo extraño despertó a Rick de su sueño. Su cama empezó a moverse. Abrió los ojos, quedó sentado cuando supo que no solo era su cama, también todo lo demás. Se levantó y buscó la esquina del cuarto.

-¡Qué diablos está pasando!.

El temblor duró casi 5 minutos, primero fue bastante intenso, luego bajó la intensidad pero sin dejar de sentirse. Durante ese lapso, no pudo dejar de pensar dónde estaría Lisa. Algunos cuadros de la pared cayeron al piso y los gritos de las personas se escuchaban desde afuera. Al finalizar abrió la puerta y salió hacia el pasillo. Vio que varios de los inquilinos del hotel también habían salido.

-¡Fue un temblor! –Dijeron algunos alarmados.

-La región es propensa a temblores, pero este ha sido bastante fuerte. Han ocurrido ya 5 temblores en menos de 9 días –añadió una de las mucamas que lucía bastante asustada.

-Debemos evacuar el edificio! –Gritó alguna gente

-Cálmense todos! –Rick les indicó –Llamaré a la agencia regional de desastres de las RDF. Existe la posibilidad de que exista una réplica de peor magnitud o de que haya sido causado por alguna otra cosa.

Rick corrió nuevamente hacia el cuarto. Maldijo porque no tenía su celular consigo. Además estaba preocupado por Lisa. Miró hacia todos lados y vio el celular de ella en la mesita de noche junto a la cama. Marcó a la agencia Regional de Desastres de las RDF. Luego de varios intentos pudo comunicarse.

-Aquí, agencia de Miyagi.

-Hola, habla en comandante Rick Hunter, identificación 3459023-B32-RDF

-Verificado, comandante. ¿En qué podemos servirle, señor?

-Necesito un reporte de lo ocurrido. La gente está alarmada y precisamos darle una explicación.

-Aún no está del todo claro, señor, parece que el epicentro del terremoto se ubicó en el mar, frente a la costa de Honshu, 130 kilómetros al este de aquí. Los últimos reportes que tuvimos es que allá el terremoto fue de 9.0 grados y acá en Sendai fue casi de 7.0, toda la semana ha ocurrido pequeños temblores, pero no de esta magnitud.

-Me preocupa que el epicentro se haya dado en el mar. Por favor, mantengan comunicada a la población.

Rick terminó la conversación. Debía buscar a Lisa cuanto antes. Corriendo fue debajo de la cama y buscó su zapatos. Estaba seguro que no se había ido muy lejos. La conocía lo suficiente como para saber que no era de alejarse en lugares desconocidos, ni siquiera luego de una discusión entre ellos. Al terminar de colocarse los zapatos escuchó un extraño ruido, algo que le causó calosfríos. Se levantó, lentamente fue hacia el enorme balcón del cuarto, abrió la puerta de vidrio y salió hacia la terraza de dicha habitación.

Miró hacia los alrededores, alguna gente caminaba de un lado hacia el otro por las calles, la piscina del hotel e incluso la playa, ya que, acostumbrados a los temblores y como aquel último no había ocasionado daños aparentemente profundos, continuaban divirtiéndose a esa hora del día, las 3:30 de la tarde. A primera vista todo parecía lucir bien, pero no era así. Rick entonces levantó la mirada hacia el horizonte marino. Los vellos de su cuerpo se crisparon al notar que la brisa, en vez de correr hacia los lados o hacia él, le empujaba hacia afuera, como si dentro de su habitación existiera una especie de abanico que le empujara hacia el mar, casi como succionándolo de manera ilógica. Lo que vino después lo aterró...

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Lisa había estado sentada en la playa luego de la discusión, allí tuvo que aferrarse a la arena, al igual que diversas personas que pululaban por aquellos parajes, cuando sintió el movimiento telúrico. Luego de eso. Ayudó a los salvavidas evacuar a algunos bañistas y surfistas que se encontraban dentro del agua. Cuando vio que la mayoría de la gente volvía a la normalidad, decidió regresar al hotel caminando. Ya casi cerca, prefirió caminar unas cuadras más allá, no tenía ánimos para regresar al hotel, total, estaba segura de que Rick ya no estaría allí, y como su vuelo no salía hasta dentro de tres días, no quería deprimirse encerrada en esa habitación.

La amabilidad de la gente fue algo que la reconfortó. Una señora que tenía un puesto de ventas con artesanías le insistía para que le comprara unas carteras típicas de Sendai. Ella suspiró.

-¿Qué más da? –dijo resignada –Creo que llevaré algunas de estas carteras. Al menos debo agradecerle a Claudia y a Mildred todo lo que han hecho por mí durante mis momentos más difíciles.

De pronto, sintió un frío extraño en su cuerpo. Una brisa helada que le crispaba los poros. Dicho viento arrebató el sombrero que llevaba la vendedora y lo arrojó por los aires hasta caer el piso. Un niño que caminaba cerca lo recogió y devolvió a la vendedora.

-Qué raro –dijo la vendedora mientras se volvía a colocar el sombrero.

-¿Qué raro? –Lisa se extrañó –¿Qué cosa?

-La brisa. Está soplando al revés.

-¿Al revés?

-Sí... Siempre sopla desde el mar hacia acá. Hacia adentro de Sendai, y no lo contrario.

Un extraño ruido le dio una mala espina. Como por inercia Lisa miró en dirección al mar, pero desde allí no podía verlo, ya que estaba a varias cuadras de la playa.

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En el hotel, Rick permanecía allí, en el balcón del edificio, sintiendo como el viento hacía una especie de succión desde adentro de tierra firme hacia el mar. Consternado, vio como las olas iban en retroceso, desde la costa hacia el mar abierto.

El corazón de Rick se aceleró. Abrió sus ojos horrorizado ante lo que veía. En ese momento solo pensó en Lisa. Hubiera sido capaz de saltar del edificio, pero obviamente era demasiado alto. Salió corriendo y alcanzó las escaleras como pudo. Sabía que vendría un desastre.

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Lisa escuchó algunos gritos a la distancia, seguido de un extraño ruido, como una especia de estampida combinada con un fuerte crujido. Ahora sentía que una gran ventolina arremetía desde el mar hacia el centro del pueblo. De repente escuchó la voz de Rick. Un grito de desesperación. Lo vio correr hacia ella.

-LISA, CORRE!

No había tiempo de volver al hotel, no había tiempo de pensar, analizar o rezar. Lisa sintió como Rick la agarró por el brazo y la obligó a correr tan rápido como pudo.

-ES UN TSUNAMI!

Lisa pensó que debía ser una pesadilla. Aquello no podía estar pasando como si fuera una película de terror. La gente corría despavorida tropezándose unos con otros, mujeres, niños, ancianos, todos!

Por mucho que corrieron, nada podía con la rapidez de aquellas aguas. A diferencia de una gigantesca hola, simplemente era una especie de marea que parecía no encontrar un límite para regresar hacia el mar, simplemente se adentraba más y más por los callejones de aquel lugar.

Bastaron solo unos minutos para que impactara contra la gente, entre los que se encontraban Rick y Lisa. El agua fue llegando cada vez más fuerte y las calles se fueron llenando de abajo hasta arriba como si se tratara del mismo efecto de cuando se llena un vaso de agua. Era una inundación poderosa.

Rick y Lisa sintieron la embestida del agua, una corriente monstruosa. En medio del revuelo Rick hacía lo imposible para mantener a Lisa a su lado. Con su brazo izquierdo la estrechó contra sí, mientras que con el derecho hacía ingentes esfuerzos por luchar contra la fuertísima corriente y los obstáculos que encontraba a su pasó.

Pero hubo un momento, decenas de metros más adelante, en que la desesperación de Lisa pudo más, al notar que era muy difícil mantener ese ritmo. La fuerza de la corriente los arrastraba, los sumergía mientras nuevamente salían a flote. Los gritos desesperados de la gente que igualmente era arrastrada se transformó en una especie de sinfonía mortuoria capaz de erizarle los pelos a aquellos que habían logrado refugiarse en los lugares más altos de los edificios.

En ese instante, una fluctuación extraña hizo que Rick perdiera el control de la situación y en un par de segundos avistara que Lisa ya no se encontraba a su lado.

-Rick!...

Lisa desesperada sintió que el mundo se le venía encima. Trató de nadar hacia un costado para tratar de agarrarse de la puerta de un carro que había sido arrastrado, pero no lo logró. Contrario a eso, el agua siguió arrastrándola.

Más adelante, no supo cómo, sorpresivamente pudo sujetarse a un poste caído que por su ángulo daba hacia el balcón de una casa de alto.. Sentía frío, miedo y desesperación. Lloraba desconsoladamente pensando lo peor sobre Rick. Ni con la Lluvia de la Muerte había sentido algo tan tenebroso como aquello. Allí permaneció unos segundos hasta que el empuje del agua se hizo insoportable. Estaba a punto del colapso cuando sintió que la agarraron por el tronco. Era Rick, que asombrosamente pudo avistar su paradero.

-Rick!

-Lisa, resiste!

El ruido que provocaba la marejada era tan atroz que se les hacía inclusive algo difícil poder escucharse estando tan cerca.

-Trata de sostenerte fuerte y sube por el poste hasta llegar al balcón.

-No puedo! No podré hacerlo!

-Escúchame! Sí puedes!

-No!

En unos minutos pensó que ambos serían tragados allí mismo por tan tempestuosa fuerza.

-Señora, venga! Trate de subir! -Le gritó un hombre que estaba en el balcón y le hacía señas con el brazo para que subiera.

-No podré hacerlo! La corriente es muy fuerte! -dijo ella, mirando a Rick

-Sí puedes! -le gritó él -Pasaste peores cosas en la Base Alaska.

Lisa respiraba agitadamente. A duras penas pudo seguir agarrando el poste. La intensidad e la corriente se incrementaba. Rick se prensó con más fuerza al palo y con el otro brazo ayudó a que Lisa pudiera agarrarse con fuerza, al tiempo que iba subiendo por dicho poste.

Lisa finalmente tomó la mano del hombre que estaba arriba. En ese instante sintió que podrían estar a salvo. Pero cuando pensó que las cosas estaban saliendo mejor, la fuerza de la corriente se volvió tan monstruosa que Rick no pudo sostenerse por más tiempo.

-Rick, dame la mano! -le gritó ella desesperada.

Rick a duras penas pudo agarrar la mano de Lisa. Trataba de sostenerse, pero la intensidad en contracorriente era tan grande que corría el riesgo de que ambos furan arrastrados nuevamente, por lo que debió tomar una decisión. Miró fíjamente a los ojos de Lisa. Ella frunció el ceño, pero luego hizo un gesto de aterradora sorpresa, al sospechar lo que él iba a hacer...

-¡Rick! ¡No!...

-Lisa, nada de lo que dije antes fue cierto. No me arrepiento de haberte elegido... Te amo... y siempre te amaré... -añadió -...Dile a Roy que lo amo.

Dicho esto, soltó la mano de Lisa.

-¡RICK!... !RICK!

Ella hizo ingentes esfuerzos por tirarse al agua para ir tras él, pero el hombre la levantó con sus brazos en medio de los pataleos de ella, y la colocó dentro del balcón.

Como el dolor de una daga en su corazón, Lisa tuvo que ver frente a sus ojos como Rick se perdía entre las aguas del tsunami, hasta finalmente desaparecer frente a ella.

-¡Suélteme! -gritaba angustiada -Rick!

-¡Señora, ya no hay nada que hacer! -dijo el hombre- Él se ha ido.

-¡Quíteme las manos de encima! Debo ir tras él!

-¡Acaso no entiende que él arriesgó su vida para que usted estuviera a salvo! -le gritó- ¡Si usted se tira al agua ahora, la corriente la devorará! ¡Usted morirá y lo que él hizo habrá sido en vano!

A Lisa no le importó eso. Forcejeó con el sujeto hasta donde pudo, pero finalmente calló desmayada de forma inesperada.

El hombre la estremeció, pero ella no despertaba. Confundido, miró hacia el terrible panorama. El agua seguía su curso aterrador...

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Metros más adelante, la Furia del agua hizo que un objeto contundente golpeara a Rick en la cabeza. La luz fue desapareciendo de la mirada de Rick. Sus brazos perdieron toda fuerza, haciendo que pareciera un simple muñeco inanimado. Las sombras fueron cayendo sobre él, quien se hundía. Inerte, estático, solo escuchaba el eco de los sonidos.

Era tan grande el nivel del agua del tsunami que parecía que se encontrara en el fondo del mismo mar. En el fondo del agua, allá abajo, todo era tranquilidad, una tranquilidad mortuoria, fantasmagórica. Millones de pensamientos se agolparon en él. Su infancia, el circo aéreo, su padre, Roy, Minmei, los escuadrones, Lisa, su hijo... sintió su cuerpo liviano, flojo, vacío... sintió el agua rodeando su ser y dentro de sí... Sin aire, sin luz, sin nada...

Sus ojos se fueron cerrando. La muerte estaba cerca...

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Helena sencillamente no podía dormir, abrazada al torso de Jack solo pensaba en que si había hecho lo correcto. Habían hecho el amor varias veces durante la noche, de una forma sin precedentes, como si no lo hubieran hecho en muchísimos años. Él tan apasionado y ella sin inhibiciones. Ella se preguntaba si finalmente había valido la pena todo. Lo amaba, cada vez más y no podía seguir engañándose.

Lo contemplaba mientras dormía. Con suavidad acariciaba su cabello y esporadicamente le daba pequeños besos en su pecho, en su mejilla y en su boca. Se sintió feliz... No obstante, observó que Jack empezaba a inquietarse, como si tuviera una especie de pesadilla. Helena se incorporó quedando sentada.

-Jack... -le dijo con suavidad

El ex mercenario abrió los ojos y parpadeó varias veces. Helena lo miró fijo. Su rostro reflejaba una terrible angustia.

-Helena...

-¿Qué te sucede? Haz empezado a sudar y tu respiración es agitada. ¿Fue acaso una pesadilla?

Jack se incorporó quedando sentado. De un envión quitó la sábana que cubría su cuerpo desnudo y se levantó como el rayo... Sin comprender nada, Helena vio como él se acercó hacia la enorme ventana de su habitación y de manera violenta corrió las gruesas cortinas, dejando la vista expuesta hacia el planeta tierra.

-Jack, ¿qué es lo que te sucede?

-No lo sé... siento que algo malo ocurre.

-Es solo una pesadilla.

-Pero era tan real.

Helena fue hacia él.

-¿De qué se trataba?

-Era sobre.. -él dudó unos segundos -Era sobre Rick...

Helena frunció el ceño.

-¿Sobre Rick? Entonces me imagino que tu preocupación es otra cosa... -Helena cruzó los brazos. Ella estaba segura que tenía que ver con Lisa.

-Era tan real...

-Claro... Y me imagino que Lisa también estaba en tu pesadilla.

-Sí... pero fue a él a quien vi morir.

-Qué conveniente... -dijo ella con ironía.

Ignorado sus reclamos, Jack seguía mirando hacia el planeta Tierra, como inerte. De pronto, su celular sonó. Sin dudarlo, fue hacia la mesita de noche y lo tomó. Cuando vio el nombre de Claudia en la pantalla, su corazón dio un vuelco.

-Es Claudia... -le dijo a Helena.

Helena observó que Jack necesitó sentarse para amortiguar el peso de la noticia que estaba recibiendo. Ignoraba a ciencia cierta qué era, pero debía ser lo suficientemente grave cuando vio que Jack no podía emitir sonido alguno.

.

.

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En el sueño, ella estaba en una especie de hermoso valle lleno de flores conocidas como Diente de León... eran las mismas flores que Rick había avistado aquella vez que monitoreó el área, luego de dos años de a Lluvia de la Muerte. Ella lo vio caminar, pero en sentido contrario a ella. Corrió tras él y lo abrazó por la espalda. Él se detuvo. Entonces ella sintió que su cuerpo estaba frío como de muerte.

Agitada, Lisa despertó en una especie de camilla. Confundida miró hacia todos lados y notó que estaba en un hospital. Una intravenosa en su mano reveló que no había estado del todo bien.

Recordó los desesperantes sucesos vividos y una aterradora tristeza se apoderó de ella al pensar en Rick. Rápidamente destrabó la intravenosa y saltó de la cama. Durante su caminar se dio cuenta que el hospital era un caos. Cientos de heridos por todos lados, en sillas, en camas improvisadas. Logró llegar hasta un balcón y ver el desastre que había dejado el tsunami. Kilómetros de áreas seriamente dañadas, algunas todavía inundadas.

Una voz la despertó de su letargo.

-¿Quién la autorizó para salir de la cama?

Lisa volteó y vio a una enfermera como de unos 50 años.

-¿Quién me trajo?, ¿dónde estoy?, ¿cuánto tiempo ha pasado?.

-Son muchas preguntas al mismo tiempo -le respondió -La trajo un hombre que dijo que la había rescatado. Está usted en el hospital de Miyagi. Llegó con un cuadro e hipotermia, deshidratación y baja de presión bastante severa y han pasado 3 días desde que ese maldito temblor provocó el tsunami... Ahora venga conmigo.

-!No!... -Lisa se quitó del amarre de la enfermera -Debo salir a buscar a mi esposo. Él debe estar por algún lado. Se que esta vivo.

-Jovencita, el 90 por ciento de las mujeres que han sido rescatadas solas, dicen lo mismo que usted. Y lo cierto es que las esperanzas no son nada alentadoras.

-Pero yo se que Rick es diferente. Se que debe estar vivo. Por eso debo buscarlo, quizás está aquí. De seguro lo está. Mire, el es Rick Hunter, por favor, ayúdeme.

-¿Rick Hunter? ¿El comandante de las RDF?.

-Sí, es él.

-Entonces usted es...

-Soy la capitana Lisa Hayes, ¡por favor, necesito su ayuda!

La enfermera llevó su mano a su boca, en señal de desconcierto. Lisa vio como casi corriendo, la enfermera se dirigió a la recepción del hospital e hizo una llamada. Cuando regresó le habló con seriedad.

-Ya le informé a la administración -le indicó a Lisa -Las RDF envió un comunicado esta mañana. Ellos los están buscando, a usted y a su esposo.

-Entonces ayúdeme a buscar a Rick, por favor. Él quizás esté en este hospital, herido.

-Lo siento, señora Hunter, pero ya buscamos, y lo cierto es que él no está aquí.

-¡Entonces debo salir a buscarlo!.

-No, usted necesita reposo aún.

-¡Pero yo estoy bien!.

-Bajo su condición, no puede ir a ningún lado, o una impresión podría afectar su estado.

-¿Bajo mi condición?... ¿De qué condición está usted hablando?.

-¿Acaso no lo sabía? Usted está embarazada.

Lisa no podía creer lo que le estaba escuchando. Se sentó en una silla que estaba cerca para evitar desmoronarse allí mismo. Ante la mirada de la enfermera, lloró durante varios minutos, no sabía si de tristeza o de alegría. Luego llevó sus manos a su vientre. Eso cambiaba muchas cosas. Más sin embargo, no iba a rendirse. Ahora más que nunca necesitaba al padre de sus hijos a su lado.

-¡Necesito a Rick! No puedo quedarme sentada aquí sin saber de él!

-Se que es duro para usted, señora, pero la administración del hospital tiene órdenes precisas de no dejarla salir de aquí hasta que lleguen personas de las RDF a buscarla.

-¿Qué?... ¡Pero cómo se atreven!.

Lisa vio que dos soldados de las RDF de esa región estaban cerca. Por sus rangos avistaba que eran unos sargentos de las fuerzas especiales de la marina del área de Miyagi. Lisa fue hacia ellos.

-¡No me van a detener!.

-Señora, lo sentimos, pero las órdenes fueron no dejarla salir de aquí -dijo uno de ellos.

-¡Soy superior de ambos y mis órdenes son que se larguen en este momento y me dejen buscar a mi esposo!

-Capitana, los oficiales locales de las RDF llevan 20 horas buscándolo.

-¿Acaso no me escucharon? ¡Déjenme en paz! ¿Quién del alto mando dio estas estúpidas órdenes de retenerme en este maldito hospital? ¡Si fue el coronel Sato, pues también soy su superior!

-Las órdenes vinieron expresas del Almirante Global.

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.

Anochecía cuando una fuerte tormenta se desató sobre Miyagi. Si bien es cierto, a Lisa se le fue prohibido salir del hospital general, al menos podía movilizarse dentro, pese a que los dos oficiales no la dejaban sola. Así se fue hasta el cuarto de urgencias. Con cada herido nuevo que legaba su corazón daba un vuelco. Pero lo cierto era que no había rastros de Rick.

Pidió el teléfono e hizo llamadas locales a cuanto hospital existía en dicha región y en las regiones cerca. Llamó a las estaciones de policía, las televisoras, las radios, y otros establecimientos hasta donde pudo, ya que el cableado de las comunicaciones habían sido fuertemente impactadas por la marejada. A través de una computadora que le fue dada, trató de comunicarse con Claudia, pero desde ese punto de Japón se le era extremadamente difícil por el daño ocasionado.

Al cabo de unos días, finalmente le dieron las pertenencias de ella y de Rick que habían dejado en el hotel. Fue un momento terrible cuando abrió el maletín de Rick. Su ropa, sus cosas. Tomó una de sus camisas entre sus manos, olió su perfume y la estrechó contra su pecho.

-Rick... por favor, regresa a mí...

En ese instante, escuchó mediante el televisor de su habitación de hospital la desgarradora noticia que a una semana de la tragedia no se había encontrado el cuerpo del comandante de las RDF y que probablemente cesarían en la búsqueda. Eso aunado a nuevos ataques Scavangers liderizados por Gorian.

-¡No!... ¡Son unos mal nacidos! ¡No pueden detener la búsqueda! !Déjenme salir de aquí!.

-Capitana Hayes, por favor, cálmese... -Le dijo uno de los oficiales.

Desesperada, entró en una especie de ataque nervioso, arremetió verbalmente contra los guardias que aún permanecían en la puerta de la habitación y tiró al piso el plato de comida que le había llevado la enfermera.

-¡Maldita sea, no quiero comer! ¡Solo deseo salir a buscar a mi esposo! -dijo furiosa

-Señora, esto no le hace bien a su bebé -le recordó la enfermera.

-¡Lárguense todos! ¡Quiero estar sola! -Empezó a tirar al piso todo lo que encontraba. Luego, miró hacia la ventana y fue hacia allá, abriéndola al acto.

El viento con lluvia se coló por la habitación. Estaba en un 3er piso.

-Oiga, ¿que cree que va a hacer? -Lisa intentó salir por la ventana para deslizarse por la escalera de emergencia, pero los guardias la detuvieron.

-¡Suéltenme, mal nacidos! -forcejeó como una leona. Estaba decidida a salir de allí y buscar a Rick.

-¿Qué está sucediendo aquí?...

Los guardias se detuvieron al ver al hombre frente a ellos. Al ver el uniforme del hombre y la cara de pocos amigos que tenía, se alertaron.

-¡Quítenle las manos de encima en este instante!

-¡Jack!...

Lisa dio gracias a Dios por volverlo a ver. Nunca se había alegrado tanto en los últimos dias. Pensó que al menos ahora no estaría sola.

-Ella quiere huir, señor -dijo uno de los custodios.

Lisa se desprendió de los custodios y fue corriendo hacia Jack, rompiendo a llorar entre sus brazos de forma desconsolada, como no lo había hecho hasta ahora... Tanto los guardias como la enfermera no supieron como reaccionar en ese momento.

-Jack... -alegó entre sollozos -Rick no aparece por ningún lado, creo que está muerto y es mi culpa...

-No, no pienses así... -Le dijo con un dolor entre su pecho al ver el desconsuelo que ella presentaba.

-Él se soltó... -le indicó- ...Se soltó de mi mano para que la corriente de agua no nos llevara a los dos...

Jack la sintió temblorosa, fría, desesperada, desencajada, como nunca antes la había visto. Solo le quedó estar allí para ella, abrazarla con todas sus fuerzas posibles.

-Déjennos solos... -Le dijo a los custodios y a la enfermera, quienes salieron de allí en ese instante.

Afuera, Helena, que había regresado también a la Tierra y había decidido acompañar a Jack y a parte del escuadrón Lobo en el rescate de Rick y Lisa, contemplaba aquella escena con una serie de sentimientos encontrados. Silenciosamente se acercó a la entrada de la habitación y sin que se dieran cuenta, cerró la puerta, recostándose sobre ella.

-¿Por qué, Lisa? ¿Por qué siempre llegas a arruinarlo todo cuando él y yo empezamos una y otra vez... -Helena se sintió culpable de sentir aquello cuando caviló que esta vez no solo era eso. Rick podía estar muerto y ella no hacía más que pensar en sí misma.

Adentro, Lisa parecía inconsolable. Presa de una especie de ataque de nervios, Jack trataba de estabilizarla. Ella no se le despegaba. La parte del uniforme de vuelo sobre su pecho estaba prácticamente mojado por las lágrimas. Y es que Jack y algunas unidades del Skull y el Wolf Squadron habían estado ayudando a encontrar heridos y cadáveres, junto con los oficiales del área durante las últimas dos horas. Tiempo en el que habían arribado a Miyagi.

-Fue horrible! ¡Fue... fue mi culpa, Jack!

-No te martirices con eso... -Con sus pulgares, Jack le secó las lágrimas que corrían por sus mejillas, una vez ella tuvo la fuerza de verlo al rostro -...Entiendo el proceder de Rick, yo hubiera hecho lo mismo. Tú debías permanecer a salvo. Nosotros somos reemplazables.

-Las autoridades dicen que van a cesar la búsqueda porque ya llevan una semana buscándolo. Por favor, no lo permitas.

-Lisa, las autoridades llevan más días buscándolo y nuestras unidades llevan varias horas en el mismo recorrido. No hay rastros de él. No hay nada que podamos hacer. Además hay ataques de Scavangers en distintos puntos de Miyagi.

-¡No me interesa! ¡Deben seguir buscándolo!

-El reglamento es claro. En estos tiempos de guerra solo se puede buscar a un civil por tres días y a un oficial del rango de Rick por una semana. Peor aún si hay atentados zentraedies.

-¡Conozco el maldito reglamento! -ella insistió -Además, ¿cuándo demonios le haz hecho caso al reglamento? ¡Nunca!. Eres el único que puede ayudarme.

Ella se arrodilló ante él.

-¡Por favor, Jack, te lo imploro!

-Lisa, por favor, esto no es necesario -Él la tomó por los brazos e hizo que se incorporara.

-Rick es un hombre fuerte y luchador, como tú. Estoy segura que debe estar vivo. Además, es un hombre de un gran corazón. Pese a todas las diferencias entre ustedes dos, él hubiera hecho lo mismo por ti.

Jack caviló unos segundos. Respiró hondo. Le dio un beso a Lisa en la frente y luego la atrajo hacía así en un fuerte abrazo contra su pecho.

-¿Le hubieras pedido a Rick por mí?.

-Sí... claro que sí...-dijo con enorme franqueza.

El ex mercenario cerró los ojos. Cuántos sentimientos encontrados. Si Rick no aparecía quizás pudiera haber una oportunidad de que Lisa volviera con él. Pero por otra lado recordó a su mente vinieron los pensamientos de cuando Rick lo sacó de la Cárcel en Australia y le devolvió el sitial dentro de la armada tanto a él como a su escuadrón... Entoncesro dentro de la oscuridad de sus pensamientos la imagen de Roy Focker surgió de la nada...

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Jack subió a la azotea del enorme hospital, donde había dejado su varitech en modalidad halcón. Allí también estaban Sunshine, Sangriento también en sus naves y junto a ellos Danka y Cassidy como copilotos de los dos primeros.

-Muy bien. Iremos al sector el sector Sur, siguiendo el curso que tomó a marejada -les dijo a ambos.

-¿Cómo? -dijo Sunshine -Pero ya esa área la peinamos y no encontramos nada. Los chicos del Skull tampoco.

-Pues lo haremos de nuevo.

-Jack, creo que Sunshine tiene razón esta vez -dijo Sangriento -Esa ha sido el área más buscada y no hay rastros de Rick.

-No me interesa cuántas veces tengamos que hacerlo. Es una orden la que les estoy dando. Se lo prometí a Lisa.

-Entiendo -dijo el cherokee, quien luego se dirigió a los demás -Ya escucharon al capitán. ¡Andando!

Luego que los demás se había marchado, Jack se disponía a abordar su nave cuando escuchó la voz de Helena.

-Jack, esto me duele mucho porque Rick era un gran hombre. Pero sabes que es pérdida de tiempo. No es justo que Lisa actúe egoístamente y tú le sigas el juego. Estamos siendo atacados por Scavangers. Hay mucha más gente que necesita tu ayuda.

-No lo hago solo por ella, también por Roy Focker. Es algo que supera todo entendimiento.

-¿A qué te refieres?

-No lo se. Pero por alguna extraña razón creo que Rick no ha muerto.

-Esas son tonterías. Un soldado no puede basarse de premoniciones. Hay que ser frío en estos casos y todo indica que él murió.

Jack la miró con el ceño fruncido.

-Ya se lo que puedo esperarme de ti, el día que a mí me ocurrieres algo.

-Sabes que siempre me preocupo por ti. Precisamente, no quiero que te pase nada. No es justo que siempre seas tú quien arriesges tu vida.

-Si crees que él está muerto, entonces lo que no debiera ser justo para tí es que el cuerpo de un gran soldado de la categoría de Rick, esté tirado por allí como un perro.

-¡No mientas y admítelo! Lo haces por congraciarte con ella -insistió Helena- Tú siempre deseaste que él estuviera fuera de tu camino. Creo que se te cumplió el deseo.

Jack detuvo su paso, pero no estaba de humor para continuar con la discusión. Siguió caminando e ingresó a su nave... Helena lo vio desaparecer entre la humead del día.

La pelirroja permaneció allí en la azotea del edificio. El viento sobre sus largos cabellos. Caminó hacia el borde y bromeó sobre sí misma y la posibilidad de saltar de aquel edificio. Cada vez que él estaba cerca, resultaba que al final lo sentía más lejos.

Miró hacia los alrededores y pudo ver la triste escena. Todo cuanto alcazaba a ver su vista estaba destruido. Heridos llegando al hospital. Algunas luces a lo lejos avistaban del combate entre scavangers y militares. Era como estar en un infierno.

-¿Es usted la comandante Helena Chase? -preguntó una enfermera llegando al lugar.

-Sí.

-Las comunicaciones fueron reestablecidas. Tiene una llamada de la comandante Claudia Grant.

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Ya en la recepción del hospital, Helena entró a un cubículo especial y por medio de una laptop atendió la video llamada de Claudia.

-Helena, ¿han sabido algo de Rick?

-Negativo. Aún lo están buscando.

-El almirante Global se ha comunicado con el consejo de seguridad. Ha pedido que extiendan la búsqueda de Rick por dos días más. Se que será difícil, pues Japón está siendo atacado en varios puntos. Además, han empezado una serie de atentados zentraedis en New Macross... -Claudia lucía acongojada -Pero lamentablemente, yo no tengo esperanzas. De estar vivo, ya habría aparecido.

-Coincido contigo. Tristemente creo que el buscarlo es una pérdida de tiempo.

-Al menos debemos recuperar su cuerpo... -Insistió -...Si no estoy allá es porque no quiero dejar al niño en una guardería. El pobre ya me está preguntando por sus padres. Llegó a oír por la televisión una noticia al respecto, y tuve que mentirle.

-Pobre niño... -Helena suspiró.

-¿Cómo está Lisa? Traté de comunicarme con ella, pero al parecer está descansando ahora.

-Está desvastada. Te lo puedes imaginar -Ella hizo un alto -Aunque ahora que está Jack imagino que estará más tranquila.

-Siento cierto tono de reproche en tu voz.

-¿Qué puedo decirte? Nada que no haya experimentado antes -Helena frunció el seño- Siempre que Jack y yo tratamos de reconciliarnos, algo le sucede a Lisa y él corre tras ella.

-Amiga, te entiendo. Pero Lisa no tiene la culpa de eso.

-¿No?... ¿entonces quien la tiene? -Helena manoteó el escritorio – Estoy harta de vivir bajo su sombra. Desde niñas siempre me quitó todo. Obtenía los primeros puestos de honor, fue primera en la academia, y la primera en ser asignada en el SDF-1 mientras yo me tuve con conformar con irme a la fría Base Alaska de asistente de su padre. Ella va a comandar la más grandiosa nave de todos los tiempos mientras yo me tengo que conformar con recibir sus órdenes. ¿Por qué? Si tenemos la misma maldita preparación... Solo fueron unas décimas de puntos, Claudia, solo eso... Pero lo peor es que me quitó a Jack, el único hombre que en realidad he amado en toda mi vida... ¿Cómo esperas que no esté harta de ella?.

Claudia respiró hondo unos segundos y luego le habló.

-Me parece increíble que pienses de esa forma cuando ustedes han sido amigas desde niña... ¿Tu problema es que Lisa tuvo más muñecas que tú?... Pues te recuerdo que si no fuera por Lisa, el almirante Hayes, no hubiera pagado tus estudios cuando tus padres murieron... Además no tienes idea de lo que ella ha pasado. Su prometido murió en Base Sara, pasó muchas penurias con Rick por culpa de Minmey y ahora que tiene una familia ella pierde a su esposo. No sin antes pasar un infierno por culpa de la obsesión de Jack hacia ella..

-Pero...

-¡Cállate y escuchame! -Claudia la interrumpió -Deja de comportarte como Izzy Randal, a la cual tanto criticabas por inmadura, y comportate más como Lisa. Te guste o no, ella al menos toma las decisiones sean buenas o malas y trata de ayudar a los que están a su alrededor. Debería darte verguenza pensar de esa forma en estos momentos en que Rick pudiera estar muerto... Y si Jack no concreta nada contigo, no es por culpa de Lisa, sino por su propia estupidez.

Claudia seguía infranqueable en sus argumentos.

-Aún así yo...

-Eres hermosa, Helena... Roy me contaba que en la academia muchos chicos te pretendían... Él estuvo muy enamorado de ti, tanto así que rivalizó con Edwards por ti. Pero siempre echaste a perder todo por tu actitud altiva y egocéntrica... Aparte que lo hiciste a un lado cuando Jack apareció en tu vida, y se supone que eran los mejores amigos. No tienes moral para criticar a Lisa... Nadie la tiene... -Claudia enfatizó -...Y ahora me disculpas, pero no quiero seguir charlando contigo. Cambio y Fuera.

La morena acabó la conversación. Helena quedó allí estática, inerte, como si su pasado le hubiera venido de un solo envión. Llevó sus manos a su rostro y en silencio empezó a llorar.

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Max Sterling comandaba aquella misión...

-Dieciséis horas... dieciséis malditas horas dando vueltas una y otra y otra vez alrededor de toda el área donde arrazó el tsunami, y nada de ti, amigo... -Se dijo a sí mismo.

Al otro extremo, Michael Oats, Rudolph Hess, Jimmy Harlow, Kevin Van Corenland y Anthony Lucca, ya agotados. No es que estuvieran molestos con Max por asignarle una misión como esa, al contrario, no querían cesar por tratarse de Rick, sino que tenían mucho tiempo sin hacer una misión de búsqueda tan larga.

Por el otro lado, unidades del Wolfpack utilizaban las más sofisticadas retroescabadoras para buscar entre los escombros. Los hallazgos eran espelusnantes. Centenares y más centeneras de cuerpos ahogados, aplastados o impactados por el temblor y la mayoría por la furia marina.

Algunos se veían forzados a batallar contra las fuerzas de Gorian, combinadas con las apariciones esporádicas de esa zentraedi sanguinaria, Lyss Gruaca... Las fuerzas de resistencia entonces se dividían en patrullajes de 5 horas en tríos de cazas, en el que se cargaban solo 1 de combustible. Esto a razón de tener más agilidad de combate, mientras naves de apoyo continuaban con la búsqueda.

Dos días más pasaron...

Mientras Jack y el escuadrón Lobo trabajaban independiente a su ritmo y manera, Max debía cumplir con las órdenes dadas por el alto mando, les tocaban patrullas de 7 horas ese día, por los atentados quadronos. Acompañaba a dos nuevos prototipos, los logans, los varitechs del Skull Squadron se dispersaban cada tres horas, porque los cazas coloniales no tenían la autonomía de volar tantas horas seguidas.

No habían señales de Rick...

Max estaba triste y fastidiado. En realidad todos lo estaban. Para el Skull era el más grande golpe jamás recibido, desde la muerte de Roy Fokker...Al cabo de las 48 horas siguientes, todos estaban agotados. Habían olvidado que sus cuerpos no daban para más. Física, pero aún más, moralmente destruídos.

El día en que les informaron que no podían dar continuar con la búsqueda, por infructuosa y que hacía necesario que regresaran a Macross, Max Sterling, Jack Archer y los demás estaban en el hangar de las RDF de Miyagi.

Max Sterling entró en un ataque de ira. Tiró el casco al piso maldiciendo la mala fortuna de Rick, y luego rompió a llorar frente a todos, recostado de la parte delantera del Skull-001 en forma de Halcón que le había servido para buscar a su verdadero dueño durante esas semanas.

Max lloró como un niño, desconsolado. Una mano sobre el Skull y otra sobre su rostro. Varios más tampoco contuvieron sus lágrimas. Rudolph Hess lloraba sin poder parar, maldiciendo; Jimmy Harlow, muy afectado, decía que no podía estar pasando aquello; Tony Luca y Kevin Van Corenland se resistían a bajar de sus nave, como negándose a esa realidad y Michael Oats prefirió alejarse para que no vieran sus lágrimas.

Los miembros del Escuadrón Lobo presentes allí también se sentían afectados, pues gracias a Rick ellos habían dejado una vida de desenfreno hostil en Australia, mientras otros salieron de las garras de la cárcel, el exilio y demás castigos impuestos por Donovan y Sukova.

Sangriento y Sunshine eran los más consternados con aquello. Danka, Luna y Red Cassidy, que también se habían unido a la búsqueda los últimos dos días, permanecían allí callados, observando como sus compañeros del Skull lucían desconsolados.

Jack miró todo el panorama a su alrededor. Max y los Skull supremamente abatidos, y los de su esuadrón, bastante decaídos...

-Eres un maldito hijo de perra, Rick Hunter -dijo muy en silencio, para sí -Cómo diablos vienes a morir de esa forma, por un maldito tsunami.

Jack se alejó de allí, unos pasos, buscando el baño... Una vez dentro fue hacia el lavablos. Allí se miró al espejo sin poder dar crédito a lo que él mismo veía. Sus ojos cristalizados por la humedad. Al parpadear, dos lágrimas cayeron por sus mejillas... Tan rápido como pudo lavó su cara con muchísma agua. No podía negarlo, pero muy dentro de su corazón también sentía una profunda tristeza. Recordaba a su amigo Roy Focker y pensaba que la había fallado... y encima... ¿Qué le diría a Lisa?

-No puedo creer lo que veo. Pensé que estarías alegre de que el comandante Hunter estuviera muerto.. -Jack se incorporó y volteó la mirada desde donde venía aquella voz voz...

-¿A qué te refieres?

- No seas hipócrita, Archer... Ahora tienes el camino libre con la esposa de mi comandante.

Era Michael Oats. Quien había entrado allí varios minutos antes, y callado, había bajado la tapa del asiento del servicio para sentarse allí solitario y romper a llorar por la muerte de Rick... Al percatarse de la presencia de Jack, quiso encararlo.

Jack se secó la cara con su antebrazo y lo miró fíjamente.

-Lo que haga o no haga con la que legalmente es mi mujer, no es asunto tuyo.. -Su tono sonó molesto e irónico -...Además, no estoy llorando. Esas son estupideces de maricas como tú...

-Siempre me haz caído mal... ¡Nunca me engañaste! Le advertí a Rick sobre ti, pero él no me hizo caso. Rick era demasiado bueno como para avistar tus oscuras intenciones. Ojalá fueras tú el que estuvieras muerto. Le harías un favor a muchos.

-No tengo la culpa de que seas un piloto mediocre. Tampoco tengo la culpa de ser mejor que tú en la cama, ni de que Izzy te dejara como a un perro... -alzó la voz -...Y no tengo la culpa de que tu comandante no supiera nadar bien.

-¡Eres un hijo de perra! -Oats se abalanzó hacia él.

Kevin, quien iba entrando al baño en ese momento, vio la escena y se apresuró a llamar a los demás.

-¡Capitán Sterling! ¡Oats y el capitán Archer están peleando en el baño!

-¡Pero qué diablos! -Max secó sus lágrimas de un envión y corrió hacia esa área, seguido de Sangriento y los demás chicos del escuadrón Lobo y el Skull.

Todos corrieron hacia esa dirección. Al llegar, vieron a Jack haciéndole una llave a espaldas de Oats, lo que le impedía respirar bien, mientras que con su mano izquierda le tenía un puñal puesto justo al lado del cuello.

-¡Jack, suéltalo en este instante! -Max se acercó despacio hacia ellos.

-¡No te metas, Max! Puedo arreglármelas. Eso no detendrá mi odio! -gritó Oats

-¡Cierra la boca, estúpido! -le gritó Max a Oats.

-Max, dile a este maldito, que la próxima vez que intente atacarme, lo mataré como a un perro... -Dicho esto le dio un enorme empujón.

Oats cayó al piso respirando agitadamente. Tratando de tomar aire tosiendo. Hess y Harlow fueron a asistirlo.

Jack salió de allí furioso, seguido de Sangriento, Sunshine y los demás.

-Te lo mereces por bocón. La próxima vez no te salvaré el pellejo -le dijo Max a Oats. Luego, él salió de allí con paso firme.

Afuera, Sangriento reyenó a Jack con reproches.

-¡Tenías que lucirte! ¿Ni siquiera en un momento como este puedes controlar tu maldito instinto?.

-¡Vete a la mierda, hijo de perra!

-¡No!, ¡vete tú a la mierda, imbécil!

El ex mercenario prefirió ignorarlo. Estaba tan furioso que optó por seguir su rumbo lejos de todos.

Cerca del baño, los otros del escuadrón Lobo suspiraban, pues ya estaban acostumbrado a eso, pero los chicos del Skull se miraban atónitos al ver el trato entre Jack y Sangriento, carente de todo protocolo militar.

Para la noche, todos estaban tan cansados y golpeados anímicamente que casi ninguno salió de sus respectivas barracas asignadas provicionalmente en la base de las RDF de aquella región. Apesadumbrado, Max hacía sus maletas para su regreso a New Macross, cuando escuchó el timbre.

-Jack... No pensé que fueras tú.

-¿Puedo pasar?

-Claro...

El exmercenario entró y se sentó en una silla aledaña.

-Quiero disculparme por lo de esta tarde.

-No fue tu culpa. Conozco a Michael y se hasta dónde puede llegar su idiotez.

Jack iba a prender un cigarrillo, pero recordó que Max no fumaba... en realidad ninguno del escuadrón Skull lo hacía... Entonces prefirió guardar la cajeta.

-Supe que hace poco regresaste del hospital. Imagino que fuiste a ver a Lisa.

-Sí... Fue muy duro para mí darle esta noticia -Añadió Max.

-Supongo que, no hay consuelo en ella.

-Jack, he pasado por muchas cosas en mi vida. La muerte de mis padres, la muerte de mi mejor amigo, Ben Dixon, la muerte del comandante Fokker, la pelea cuerpo a cuerpo con la líder de las quadronos, hacerla mi esposa, aguantar groserías de la gente por haberme casado con ella, situaciones extremas en el campo de batalla... Pero la muerte de Rick... y encima ser yo quien tuviera que decírselo a Lisa, ha sido lo más duro que me ha sucedido. Ella no tiene consuelo. Rick era mi mejor amigo y tampoco encuentro consuelo.

-Lo siento, Max...

-Si Miriya algún día me faltara... no creo soportar un golpe así.

-Yo... no se qué decir, ni que hacer...

-Ya no han nada que hacer, Jack... -Max quedó estático unos segundos, pero luego volvió en sí y e habló nuevamente -...Pensé que estarías con Lisa ahora. Digo, ella es legalmente tu esposa y ya no hay nada qué te impida volver con ella.

-No me alegro de la situación, si es lo que piensan tú y los demás del Skull.

-Lo siento, Jack, no quise ofenderte.

El ex mercenario se levantó de la silla, pasó su mano por su cabelo y respiró hondo.

-Le prometí encontrarlo, y no pude...

-No se puede cumplir con una promesa de este tipo.

-Llamé al hospital, pero Helena me informó que Lisa dormía. También me dijo que Lisa prefiere estar sola. Iré mañana temprano. Hoy, no quiero abrumarla.

- Pasado mañana partiremos. El alto mando ordenó sacar a Lisa de aquí y llevarla a Macross cuanto antes, incluso en contra de su voluntad si es necesario. Obviamente porque el permanecer aquí es más doloroso para ella. Los Scavangers que quedan pueden ser controlables por las RDF de este lugar... Supongo que regresarás a New Macross con nosotros...

-Tal vez...

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.

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Hospital de Miyagi.

Helena se había quedado velando por el sueño de Lisa. Le había prometido a Claudia y a Jack que se haría cargo de ella hasta el regreso de todos a New Macross, el dos días.

Sentada en una silla, cerca de la cama donde Lisa dormía, producto de unos sedantes, la pelirroja la observaba, recordando algunas escenas del pasado de ambas. Cómo se habían conocido siendo niñas, pues sus padres habían sido muy amigos. Las veces que jugaron juntas en New York, cuando corrían por las llanuras de Australia, cuando conocieron a Karl River. Sí, aquella vez que Lisa le contó que estaba enamorada. Helena lloró aquel día, pues sentía que Karl River, indirectamente, le había quitado a su mejor amiga.

Helena recordó aquellas veces en Sidney cuando, a escondidas del almirante Hayes, acompañaba a Lisa a sus encuentros con Karl. Ella siempre cerca, vijilando que nada más allá de lo tolerado por una señorita descente fuera a suceder. Recordó especialmente esa vez cuando cerca de un lago empezó a llover, Lisa le dijo que se refujiara con ellos dentro de un campanario abandonado, pero Helena prefirió retirarse y dejarlos solos...

La pelirroja regresó a la realidad. Empezó a empacar la ropa de Lisa. Cuando hubo terminado, también arregló algunas camisas de Rick que ella había sacado, dentro de la bolsa. Una de ellas aún Lisa la conservaba fuertemente estrechada a su pecho, en su cama.

Helena sintió un profundo dolor por lo que estaba sucediendo. Recordó la vez que conoció a Rick, un hermoso chico apenas entrando a la adolescencia. Ella, Roy y Jack solían tomar paseos dominicales y en una ocasión rick fue con ellos.

-Qué lejano me parece todo...

Tratando de tomar aire fresco, Helena salió de la habitación. Por esa noche ella debía regresar a su barraca asignada en los escuadrones de Miyagi, junto con los demás. Al menos allá podría hablar con Jack.

Para su mala fortuna, se encontró con una persona que era bastante desagradable para ella. Una mujer rubia, puesta de una bata de laboratorio. Una científica, la cual husmeaba entre los expedientes de Lisa. Era Lena Rigby.

-¿Se puede saber qué haces tú en este lugar?

-Vaya, vaya, Helena Chase -dijo Lena cerrando el expediente.

-Te hice una pregunta. Tú lugar es en la enfermería de la cárcel de Macross, no aquí.

-Obviamente vine porque quise constatar por mis ojos si era cierto o no que Rick no aparece.

-Pues es verdad. Hoy entró oficialmente a la lista de desaparecidos y con nulas probabilidades de ser hayado vivo. Ahora ya no tienes nada que hacer aquí. Devue el expediente de Lisa a su lugar.

-¿Por qué tan huraña? -Lena fue irónica- No me digas que es porque Lisa está esperando un hijo de tu adorado tormento, Jack Archer.

-¿De qué estás hablando? -Helena se alarmó.

-¿Acaso no te lo había dicho el mediocre doctor de este lugar? -Lena abrió el espediente -Aquí lo dice claramente, ella está embarazada y obviamente debe ser de Archer. Digo, él es su legítimo marido.

-¡Eso es imposible! -Helena palideció. Le quitó el expediente a Lena y verificó.

-¿Lo ves?.

-Aquí dice que tiene aproximadamente un mes de embarazo... ¡pues Jack y Lisa tienen más tiempo de estar separados! ¡Ella lo abandonó y se fue a vivir con su hijo a un apartamento!...

-¡Jajajaja! ¡Pero qué estúpida eres! -Lena se burló y le volvió a quitar el expediente -..Y qué te hace pensar que de vez en cuando no se veían en su apartamento, o en cualquier otro lado.

-¡Conozco a Lisa, y ella no es así!

-Pero dudas de Jack... ¿verdad? -insinuó con una malévola sonrisa.

-¡Te repito que ellos tienen casi tres meses de estar separados! Además, Jack ha estado todo este tiempo en el Satélite Fábrica!

-¡No seas idiota! Lisa se estuvo revolcando con los dos durante el último año y finalmente dejó a Rick por irse tras Archer... Claro que esto fue porque descubrió las infidelidades de Rick... -Lena sonrió - Rick no la amaba, estaba harta de ella y por eso se acostó conmigo. Rick estuvo con Lisa solo por protocolo.

-Tú no tienes ni la más remota idea de lo que ha sucedido todo este tiempo, pues te la haz pasado de amante barata de la mitad de los soldados de las RDF... O es que acaso crees que la gente ignora que tu y Fisher tienen un romance dentro de la cárcel. Al parecer tu atención no es solo médica, sino también conyugal.

Lena miró hacia todos lados, pues Helena había hablado en voz bastante alta y la gente al rededor había escuchado claramente lo expuesto por ella. Algunos comentaban en voz baja. A Lena pensó que la tierra se la tragaría allí mismo, pues pensaba que su "relación" con Fisher era ultra secreta... Agarró a Helena por el brazo y la llevó hacia una esquina. Helena allí se la quitó de encima de un empujón.

-¿Quién te dijo lo de Fisher?.

-Se más de ti de lo que crees, doctora Rigby. Tengo informantes por todos lado, así que ni se te ocurra compararte con Lisa, porque ella y tú son muy diferentes. Tú si eres una zorra sanguinaria, y quien provocó toda una serie de eventos desafortunados al querer humillar a Lisa en la fiesta de Marjorie Prix...

-¡Ella se lo merecía!.

-¡Pues, te guste o no, el hijo que Lisa espera es de Rick, no ded Jack!. Ellos estuvieron juntos aquí en Miyagi el último mes y medio. Ellos se amaban. En cambio Rick a tí te odiaba, solo sentía asco y desprecio hacia tu persona. Solo fuiste una mujer de una noche de copas.

-¡Cállate!... -Lena hizo un intento por darle una cachetada a Helena, pero ésta llamó a los guardias.

-¡Guardias! Esta mujer intentó agredirme y pretende agredir a la capitana Hayes. Arréstenla y llévenla a la estación de policía... -Dijo Helena, quitándole de paso el expediente.

-¡Enseguida, comandante!

-¿Qué? ¡Pero eso no es cierto! ¡Maldita bruja. Me las pagarás!

-Asegúrense que mañana tome el primer vuelo a New Macross, o de lo contrario deberá permanecer presa hasta el próximo año.

En medio de una pataleta, los guardias metieron a Lena en el patrulla y partieron hacia la comisaría. Helena fue corriendo a la habitación de Lisa. Tenía que hablar con ella. Pero ella permanecía profundamente dormida por los sedantes. Helena necesitó sentarse y tomar aire. Estaba casi segura de que el hijo que Lisa estaba esperando era de Rick, pero ella tenía que confirmarlo. Con Rick muerto, ella presentía que Jack querría volver con Lisa, además, el divorcio de ambos aún no estaba resuelto porque él había puesto todos los obstáculos posibles para dilatarlo, Lisa seguía siendo legalmente la esposa de Jack... y si el hijo que ella estaba esperando era de Jack, ese sería el fin de toda esperanza de Helena de regresar con él.

No sabia cuándo Lisa despertaría y ella no tendría la paciencia para esperar. La incertidumbre la estaba matando. El único que podía hacer era peguntarle a él personalmente. Debía ser muy cuidadosa, pues dedujo que si Jack no le había comentado nada era porque ignoraba lo del embarazo de Lisa.

.

.

Base de las RDF de Miyagi.

Era casi media noche. A Jack se le había hecho casi imposible conciliar el sueño. Trataba una y otra vez, pero no podía. Sus pensamientos estaban anclados a todo lo que estaba ocurriendo. Pensaba en Lisa, en las muertes de Roy y Rick, en Helena, en Claudia. Nisiquiera el pensar en Enzra lo había atormentado tanto. Eso era algo que prácticamente había superado gracias a Lisa, al tiempo que estuvo con ella. Esa noches que ya le parecían tan lejanas, pero que fue una de las épocas más gratas y dulces de su vida.

Sí, aún la amaba, y mucho...

Sus ojos se fueron cerrando con el transcurrir del tiempo. Estaría prácticamente dormido cuando sintió un extraño ruido. Un estallido a lo lejos, como especie de una bomba o algo así. Con la respiración agitada se levantó. Se notó bañado en sudor, quitó su camiseta, quedándose solo en su pantalón largo de dormir. Descalzo fue hacia el lavablos. Era extraño, que con ese bombazo la alarma de la base no hubiera sonado, y más extraño aún era notar que había empezado a llover.

Miró por la ventana. A lo lejos en el cielo se veía un gran destello de luz de multicolores que subía hasta el cielo. Era hermoso, como un arcoiris vertical... Corrió la cortina y vio a una pequeña niña allí afuera, en medio de la pista, toda empapada. Tendría como unos 8 años. Ella miraba hacia la habitación de Jack. De pronto un escalosfrío inundó su cuerpo haciendo que todos los poros se le crisparan.

-¿Pero qué diablos?...

Sin dudarlo, aún descalzo salió corriendode la habitación sin innmutarse siquiera en cerrar la puerta. Bajó las escaleras y salió hacia la pista, buscando a la pequeña. La lluvía empezó a caer un poco más fuerte. Miró hacia todos lados, pero ella ya no estaba. Empezó buscarla, y la vio correr a lo lejos, hacia las afueras de la base. Jack corrió tras ella.

Era imposible. Por más rápido que corriera él no le daba alcance. Incluso llegó un momento en que se sintió inexplicablemente agitado y se tuvo que sostener de un árbol, pues había llegado a un área boscosa y de paso había perdido de vista a la niña.

Cuando recuperó el aliento, empezó a correr nuevamente, abriéndose paso entre herbazales hasta que finalmente llegó a una especie de suburbio. Empezó a mirar por los alrededores y se dio cuenta que la niña estaba meciéndose suavemente en un pequeño columpio de un parque aledaño.

Despacio fue hacia ella, para no asustarla. Cuando estuvo detrás, Jack agarró la soga del columpio y la detuvo, haciendo que la niña se levantara del mismo y quedara de frente a él. El ex mercenario se acercó, puso una rodilla en tierra y le habló.

-Pequeña, estas no son horas de estar fuera de casa, además, está lloviendo...¿qué hacías en la base frente a la ventana de mi habitación?.

La niña aún con la mirada hacia el piso le contestó.

-Te estaba buscando.

-¿A mí?... Pero si nunca te había visto antes...No se quién eres...

La pequeña levantó el rostro. Sus ojos azul turquesa se clavaron en los de Jack. Una mirada que a él le pareció conocida.

-Cuando yo sea grande me voy a casar contigo... -dijo sonriendo.

Jack la miró extrañado. Quedó absorto ante aquel comentario. Pero ante la inocencia de la pequeña y su respuesta incoherente, prefirió aterrizarla en la realidad.

-Pequeña, eso es imposible. Además deberías regresar a tu casa. Tus padres son unos inconscientes al permitir que escapes de tu casa.

Jack se levantó y miró hacia los edificios buscando indicios de alguien que estuviera buscando a la niña.

-Niña, ¿Dónde están tus padres?... ¿Dónde vives?.

No habían pasado ni cinco segundos cuando Jack se percató que la pequeña había empezado a correr. La vio alejarse por detrás de los edificios. El ex mercenario empezó a correr tras ella nuevamente, y al doblar por el edificio, en vez de la ñina, se encontró con una mujer que parecía estarlo esperando. Ella estaba allí, a 20 metros de él, entre aquel callejón.

-Oiga, ¿usted a visto a una niña?. Ella entró por aquí. Usted debió verla.

Jack se fue acercando hasta quedar solo a 10 metros de ella, quien permanecía estática. Mirando hacia el piso.

-¿Lisa?...

La chica levantó la mirada al escuchar la voz de él... No, no era Lisa. Pero sí una mujer muy parecida a ella. Alguien quien no le parecía conocida.

Ella se veía triste. Jack sintió palpitar su corazón. Era como si algo muy profundo dentro de él le provocara una especia de inigualable nostalgia... Se acercó más, quedando frente a ella. Sus ojos, azul turquesa, mirándolos fíjamente. Él trato de tocar el rostro de ella, pero agarró su mano, luego se acercó a él. Jack pudo sentir su aliento cuando le habló al oído.

-En la distancia y en el tiempo...

No supo cómo, pero aquella voz le parecía conocida...Aún así él no podía recordarla.

Ella entonces besó los labios de Jack. Un beso tierno y profundo que lo dejó sin aliento. Con los ojos cerrados, no supo si fueron muchos o pocos los segundos, cuando abrió los ojos, la vio alejarse, corriendo.

-¡Espera!... ¿Quién eres?...

Jack corrió tras ella, pero finalmente la perdió de vista. Había corrido tanto que no se había dado cuenta que estaba en la misma ruta por donde había pasado el tsunami... Miró la desolasión al rededor de él, sintió la fría humedad de la calle bajo sus pies. Inexplicablemente, mientras avanzaba veía decenas de personas sin vida a lo largo de esa fatal ruta.

-Pero esto no puede ser. La policía local recogió los cadáveres y nosotros recogimos todos estos escombros.

De pronto escuchó un mosntruoso ruido que venía desde su espalda. Al voltearse, se dio cuenta que una marejada venía hacia él.

-¡DIABLOS!..

Jack corrió tanto como pudo, pero el agua pronto lo alcanzó. Luchó, pero no podía librarse del poder de aquel tsunami. Pronto entró a una especie de remolino que llevó hasta la desembocadura de un río. En contra corriente, se agarró de un tronco flotante. Empezó a toser. Pensó que ya estaba a salvo cuando cayó por una especie de catarata de 25 metros de alto.

Se hundió hasta las profundidades. Pensó que había muerto irremediablemente. Pero una extraña fuerza lo empujó hacia arriba, llevándolo hasta la orilla. Tosió por vario minutos. Se volteó y quedó boca arriba, exhausto. ¿Qué diablos era todo eso que le estaba ocurriendo?.

-¡Debes apresurarte!

Jack se incorporó tan pronto escuchó aquella vocesita. Era la pequeña niña nuevamente.

-¡No puede ser!

La niña emprendió carrera desapareciendo tras el espesor del bosque. Jack corría tratando de alcanzarla. La perdió de vista cuando unos riscos taparon el paisaje. Al mirar hacía atrás vio que estaba en las afueras de Miyagi. De hecho bastante lejos... ¿Cómo diablos había llegado a un lugar tan lejano? Eran cientos de kilómetros, casi en otra prefectura, una cercana a Fukushima. Fue entonces que notó que estaba cada vez más cerca de aquel destellos de arcoiris que subía verticalmente hasta el cielo.

Ya no pudo encontrar a la pequeña. En su lugar vio una caravana de gitanos que pasaron cerca de él. Eran aproximadamente treinta carretas, una especie de circo. Miró la carpa del primero, "Circo del Norte Profundo"... Le llamó la atención una mujer que venía a mitad de la caravana. Ella se acercó a Jack. Era una mujer madura, de piel tostada y ojos saltones de color verde.

-Disculpe, ¿usted ha visto a una niña por esta área?

La mujer tomó la mano de Jack, miró su palma y luego le habló.

-Está por allá. Sube a la montaña. -Señaló hacia el oriente.

Pensando que se trataba de la dirección donde se podría encontrar la pequeña, emprendió carrera hacia la montaña totalmente rocosa. Corrió varios minutos hacia la pendiente y estando allí arriba pudo ver varias cosas. A su derecha, el camino que conducía hacia Miyagi; a la izquierda, el lugar desde donde salía el arcoiris, era como una especie de planta nuclear destruída; y al centro, asentemientos de desfoliators. Probabemente sicarios y terroristas del lugar.

Jack se agachó cuando notó que uno de ellos pareció avistar su presencia. Con cuidado se arrastró lo más cerca que pudo. Era como un pueblo abandonado, unas 20 casas en estado deplorable. Se acercó lo más que pudo. Allí, oculto entre unos árboles pudo ver el tatuaje de la organización terrorista de la difunta Natasha Kerenski, otros más con el del grupo de Fukio Takayama.

Claro, eran los terroristas sobrevivientes de la operación realizada por Rick. Se habían amontonado en ese lugar. Jack sonrió. Regresaría a Miyagi, regresaría con su nave y les dispararía a todos con su misil, para que volaran en pedazos como cucarachas. Estuvo a punto de darse la vuelta para regresar, cuando vio a la pequeña niña correr hacia una de las casas, aquella que se veía más grande y de mejor aspecto.

-¡Diablos!...

Jack maldijo, pues sabía que esa no podía ser hija de ninguno de ellos. La mayoría sin hijos, y los pocos que tenían familia, siempre la mantenían alejada. Entonces la pequeña estaba en peligro.

Observó a un terrorista que estaba orinando alejado, cerca de un árbol. Fue hacia él y con mucha fuerza le viró el cuello, matándolo al instante. Tomó el arma y fue tras la niña. Fue escurridizo al vagar de pared en pared con el arma en la mano. Finalmente llegó a la casa donde la niña había entrado.

Con cuidado se fijo por una ventana que estaba abierta. Aparentemente la casa estaba sola. Corrió el telaje que hacía de cortina. El viento empezó a soplar haciendo que la cortina se alzará. Jack entonces tomó el telaje en su mano y miró hacia adentro de la casa. Extrañamente la niña no estaba... Pero cuando vio hacia una esquina, vio una cama y alguien que dormía en ella.

-De seguro es el líder de los sobrevivientes terroristas -Pensó.

Con cuidado, entró por la ventana. Se acercó cuidadonsamente a la cama, encañonando al sujeto. Era extraño, pero la persona estaba cubierta por una sábana, como si estuviera muerta. Jack no acostumbraba a disparar a nadie a quien no le viera la cara.

Con su mano derecha aputaba, y con la izquierda, finalmente alcanzó la sábana para de un envión descubrir el rostro de aquella persona.

-¡No puede ser!

De la impresión, el arma se le cayó al piso y se disparó sola.

Salió de su impresión cuando notó que varios terroristas entraron a la casa.

-¡Dispárenle! ¡Es Jack Archer!

Jack, a duras penas, pudo escapar de las balas, tirándose por la ventana. Cayó de lado. Su dolor realmente era intenso.

-¡Jack! -Escuchó que gritaban... y de repente, la voz de aquella multitud se hizo en una sola voz femenina. Una mujer rubia se acercaba a él, quien aún permanecía en el piso -...Jack...

La imagen de la mujer rubia se fue disipando para dar paso a la imagen de una mujer pelirroja, cuya voz le era muy familiar.

-Jack, ¿te encuentras bien?...

Era Helena. Ella tuvo que pedirle la llave del cuarto de Jack al oficial encargado, ya que llevaba varios minutos llamándolo desde afuera y él no le contestaba, por lo que se preocupó.

-¡Jack! ¿Qué sucedió?

Cuando ella entró, lo vio tirado en el piso al lado de la cama y se alarmó. El exmercenario, se volteó sobre el piso y abrió poco a poco los ojos.

-Helena... ¿dónde estoy?.

-Cómo que dónde estás... En tu habitación. ¿Por qué estás tirado en el piso?.

Jack se incorporó y miró para todos lados. Tocó su cuerpo y vio que estaba seco. Rápidamente se incorporó cavilando que efectivamente estaba en su habitación, ni siquiera se había quitado su camiseta de dormir. Helena lo miraba extrañado, él lucía realmente confundido.

Jack fue hasta su mesita de noche y tomó un vaso de agua. Luego se sentó en la cama.

-¿Te sucede algo?...

-Fue muy extraño. Tuvo una pesadilla, pero fue demasiado real. Podía sentir el agua, esa niña corría, un tsunami me atrapó...y vi a Rick...él estaba allí...

-Jack, se que esto de Rick es intenso para ti, pero no hay nada que podamos hacer.

-¿Acaso no recuerdas la noche que estuvimos en el Satélite Fábrica? Tuve una pesadilla similar y resulta que la desgracia fue cierta.

-Cariño, todo esto es solo es coincidencia -Ella acarició el cabello de él -... Rick está muerto. Tenemos que aceptarlo, en especial Lisa.

-Ella... ¿está bien?.

-Emocionalmente destrozada, pero es una mujer fuerte y debe entender que tiene un hijo por el cual velar.

Helena no sabía cómo abordar a Jack, pero de alguna forma tenía que saberlo. Eran casi las dos de la mañana y no pretendía irse a su habitación sin despejar la duda que la estaba matando.

-Jack, se que es tu vida privada, pero, quisiera saber algo sobre Lisa y tú.

-¿Qué cosa?.

-¿Hace cuánto tiempo ella se fue de tu casa?... Es decir, aquella vez...

-Hace 3 meses y 2 días con 13 horas y... -miró el reloj- ...poco más de dos minutos.

-Llevas muy bien el conteo de ese tiempo.

-Me hiciste una pregunta. Solo la respondo. ¿Y para qué quieres saber eso?.

-Lo que en realidad quiero saber es si durante ese tiempo, en aguna ocasión tú... la volviste a ver.

-¿Qué quieres decir?.

-Ya sabes... ¿Alguna vez ustedes dos volvieron a acostarse?.

Jack pareció bastante incómodo con la pregunta. Frunció el ceño y miró fijamente a Helena.

-¡Por Dios, Helena! No es momento de hablar de algo como esto.

-Siempre he tratado de complacerte en todo, Jack. Ahora solo te pido que me contestes esta simple pregunta.

-¿Cómo diablos me iba a volver a acostar con ella si al día siguiente partí hacia el Satélite Fábrica?

-¡Usualmente haces lo que se te viene en gana, desobedeciendo a quien sea! Tu pudiste haber regresado a la tierra en tu nave sin que nadie lo supiera e ir corriendo tras ella...

Jack respiró hondo y se pasó las manos por su cabello. En realidad ella podía llegar a ser muy terca.

-¡Tu imaginación no tiene límites! ¿En qué maldito momento hubiera podido hacerlo sin que se formara un problema y por ende otro escándalo que estuviera en los titulares de esa maldita isla?.

-¡Solo respóndeme! ¡No me iré de aquí hasta saber la verdad!

-¡Maldición! ¡Si eso dejará que me atocigues con preguntas estúpidas, pues no!, ¡Nunca me escapé y no volvimos a estar juntos!... ¿Contenta?...

-Jack, ¿me lo dices en serio?...

-Sí...

-Lo sabía -dijo Helena con una sonrisa -Ella se acercó a Jack y lo abrazó.

-Helena, ¿qué está sucediendo?...¿Por qué esta pregunta sin sentido?

-Lo que sucede es que...

Ella le diría a Jack en ese momento que Lisa estaba esperando un bebé de Rick, pero en ese preciso instante escucharon a lo lejos una explosión. El sonido era hueco, debido a la distancia donde provenía.

Jack se crispó. Recordó el sueño y caviló en que estaba lloviendo... Persuroso hizo a un lado a Helena y corrió hacia la ventana. Apartó la cortina y miró alrededor de toda la pista, pero ni rastros de la niña. Alzó la mirada y pasmado vio el destello de luces de colores de forma vertical que subía hasta el cielo.

-No...puede...ser...

-¿Qué? ¿Qué pasa? Te vez angustiado...

-Esto es tal como mi sueño. Pero la niña no está.

-¿Niña?...¿Qué niña?

-Helena, el doctor Weiss, psiquiatra con el que me estuve atendiendo luego de lo que le hice a Lisa, me dijo que cuando Edwards y sus secuaces me atacaron, el impacto de bala que me rozó el cerebro me produjo una fiebre tan alta durante el coma, que incidió en mi cerebelo. Desde ese entonces, mis pesadillas han sido cada vez menos constantes, pero suelo tener a algo como presagios, premoniciones, como si viviera primero algo que va a pasar después. De niño tuve algunos de esos sueños poco después de a muerte de mi familia, pero nunca al nivel en que los he tenido ahora... -El ex mercenario se acercó a la ventana, bajó el rostro y cerró sus ojos -...Esto solamente se lo había contado a Lisa. Solo ella lo sabía.

No pudo evitar recordarla. Pese al daño que le había ocasionado a Lisa, de ella solo había recibido afecto y comprensión. Las largas caminatas por la playa, cuando jugaban cartas o ajedrez, cuando tocaban alguna melodía en el piano, cuando veían películas juntos, o aquellas conversaciones luego de hacer el amor una y otra vez, tan intensamente que dolía en lo más profundo de su corazón, tal cual y le estaba doliendo en ese momento. Y por más que le parecía extraño, también en ese momento le dolía no poder amar a Helena de la forma en que quería amarla. Aún no... No mientras Lisa estuviera allí pegada a su corazón como un tatuaje en el alma.

Helena pareció adivinar lo que sentía él en ese momento en el que no quería mirarla al rostro, por lo tanto tiró un salvavidas y siguió el tema como si no supiera nada.

-¿Te refieres a Deja Vu?...

-¡Eso!... Sí... Eso fue exactamente lo que dijo el médico -Jack se movía de un lado al otro con los pensamientos revueltos -Al principio pensé que era una estupidez, pero luego todo pareció encajar.

-¿Pero qué tiene esta vez de especial?

-En este sueño vi a Rick, no se si vivo o muerto, pero él estaba allí, a las afuera de la ciudad.

-Jack, no le des más vuelta a esto. Rick está muerto. Cuesta aceptarlo, pero es así.

Sorpresivamente la alarma de la estación empezó a sonar de manera aparatosa, mientras una voz salía de los altoparlantes de la base.

-Atención, a todas las unidades. Vayan a sus posiciones. Recibimos una alerta de la Base de Fukushima.

Confundido, Jack se dirigió a la puerta para ver qué era lo que sucedía, abrió la puerta y miró hacia los pasillos. Decenas de soldados empezaron a salir de sus barracas, camino hacia sus respectivos puestos. El ex mercenario corrió por uno de los pasillos tratando de alcanzar a alguien.

-Jack, ¿a dónde vas? Tal vez es un problema local! -le gritó Helena.

Pero Jack, descalzo, giró por la esquina hasta alcanzar a uno de los soldados locales.

En la habitación, Helena escuchó que el celular de Jack empezaba a sonar. Tomó el celular y vio que se trataba de Lisa, según apareía en el identificador de llamadas. Iba a tomar la llamada pero en ese momento Jack entró avisándole que el soldado le había dicho que había estallado la Central Nuclear de Fukushima, a unos kilómetros al noroeste de esa localidad..

-¡Esto es serio! -se alarmó Helena.

En ese instante, Helena decidió no contestar la llamada de Lisa y optó por apagar el celular, pues sabía que en ese momento la prioridad era el reestablecimiento de la planta y salvaguardar las vidas humanas. Disimuladamente, colocó el celular donde estaba y le habló a Jack, quien se avistaba a cambiarse de ropa.

-Jack, necesitaré que me lleves a la Agencia Especializada de Energía Nuclear de Fukushima.

-¿Qué?... Pero en este tipo de situaciones debo ir con los locales para tratar de mitigar los daños posibles.

-¡Primero debemos saber el estado de la planta, qué tan grave es, y el radio de acción! Debes llevarme a donde te dije.

-¿Y qué pretendes? Sabes que en estos casos no me despego del Wolf-1. No estaré sobre un jeep. Sabes perfectamente que los desfoliators utilizan este tipo de ocasiones para atacar.

-Iré contigo en el Wolf-1... Solo dame unos segundos, me pondré mi traje de vuelo, mientras tú te alistas.

-Pero... Helena...

-¡No pienso discutir más con usted, capitán!. No Le estoy preguntando. Le estoy dando una orden.. ¿O tengo que recordarle que también soy su superior?.

Hubo una pausa. Un silencio estresante. Jack la miró molesto, pero ella no iba a recular.

-Sí, señora. Como usted ordene... -le respondió él, molesto de que ella hiciera uso de su rango en un momento como ese.

-Muy bien. Espéreme listo, en su nave.

Jack la vio desaparecer por los pasillos de aquella base, con rumbo a su habitación. Giró rumbo a los vestidores y se apresuró a ponerse su traje de vuelo. Con los minutos, ya listo, el ex mercenario tomó su celular para llamar a Lisa. Se extrañó de que estuviese apagado. Quiso prenderlo para llamar al hospital para ver como estaba ella, pero el altoparlante volvió a sonar indicando que la situación de la planta nuclear era caótica. En vista de eso, prefirió dejarlo apagado y salir corriendo hacia la pista.

Por otro lado, minutos después, puesta de su traje de vuelo, Helena caminó rápidamente por el hangar de la base.

-Comandante Chase, este casco de seguro le quedará bien -Le dijo uno de los soldados encargados de asistir al Escuadrón Lobo.

-Gracias... -Helena miró el casco -No subía a un Varitech desde hacía muchos años, aunque se tratara de estar en el puesto del copiloto.

Miró hacia el horizonte. Vio partir a las unidades locales, pues las unidades matrices de las RDF aún no debían salir hasta tanto no se supiera la magnitud. En la pista la esperaba Jack, dentro del Wolf-001, ya listo...Jack se levantó del asiento principal para ayudarla a ascender, pero ella se negó aduciendo que no era una imbécil. Jack se encogió de hombros. La conocía perfectamente como para saber que cuando quería sentirse autosuficiente, nadie la detenía...

Así despegaron rumbo a sus asignaciones.

.

.

.

Lisa se había hartado de estar en el hospital. Se hizo la dormida frente a Helena y las demás enfermeras, y luego del incidente entre ésta y Lena Rigby, se quitó las intravenosas, tomó el morral de ella, echó allí las pertenencias de Rick, la puso en su espalda, abrió la ventana, camino por los bloques hasta la escalera de emergencia y bajó sin que nadie la viera, no sin antes tomar las llaves de un Hummer que le habían asignado a Helena y escapar con el mismo por las calles de Miyagi.

Tomó su celular y llamó a Jack varias veces, pero por alguna extraña razón él no le contestaba.

-Diablos, Jack, ¿dónde estás?... ¿por qué no me contestas?...

No quería llamar a Max, pues sabía que él la obligaría a regresar a Macross. Lisa no pensaba irse de allí sin Rick, vivo... o muerto. Fue al lugar del siniestro, pero no pudo acercarse lo suficiente. Estaba cercado y varios guardias y unidades de las RDF custodiaban el lugar. Decenas de máquinas aún ayudando a recojer los escombros.

Manejar por aquella área por donde pasó el tsunami fue muy duro para ella. Pero tenía que hacerlo. Volver a ese lugar era un infierno en vida. Cerró los ojos, escuchó el crujir del agua, la voz de Rick, su mano, su mirada, y como se perdía entre la fuerza devastadora de la marejada... Se bajó del auto. Empezó a caminar por aquellos mismos lugares. Así estuvo unos minutos, puesta de una gorra y unos lentes oscuros evitando ser reconocida, hasta que vio a alguien familiar. Corriendo fue hacia él, quien estaba puesto de un uniforme de vuelo del escuadrón Lobo.

-¡Masato!

-¿Capitana Hayes? -Masato fue a su encuentro en cuanto ella se quitó las gafas -¿Qué está haciendo aquí? Pensé que ya había regresado a New Macross.

-Masato, no me iré de aquí sin Rick, o sin su cuerpo, pero no me iré sin él.

-Lamento mucho lo del comandante. Es una gran pena y enorme pérdida para todos.

-Estoy tratando de comunicarme con Jack, pero no me contesta. Sé que el me puede ayudar.

-Yo no lo he visto. Llegué hace pocas horas en mi nave y la realidad es que la tomé del hangar sin el permiso de él. Todo con el ánimo de ayudar a encontrar a Rick. Estacioné mi nave cerca de la playa.

-Gracias -Lisa fue hacia el y lo abrazó -Al menos se que cuento contigo.

-¿Recuerda usted cual fue el lugar exacto donde el tsunami los interceptó?

A Lisa le fue más fácil introducirse en aquel laberinto de escombros ya que la policía local no ponía impedimentos al ver a Masato con uniforme de vuelo de las RDF. Lisa recordó la ubicación del Hotel, el cual aún permanecía en pie, pero bastante maltrecho. De allí caminaron varios metros hasta llegar al irreconocible lugar donde la señora tenía el puesto de ventas.

Allí no pudo evitar llorar. Lo hacía en calladamente escondiendo sus lágrimas bajo las gafas oscuras, que eran de Rick.

-Todavía no me repongo de la experiencia vivida, me encontraba aquí en este punto, comprando unas cosas posterior al movimiento sísmico y en eso escuché un ruido difícil de distinguir, era como una maquinaria pesada que estremecía la tierra acompañada de crujidos que no podía identificar, luego escuché el grito de Rick y cómo me tomó de la mano y me gritó que corriera. Cuando miro hacia atrás veo ante mis ojos un muro de agua en cuya cima iban ramas, troncos, tablas, gente etc. corrimos a la calle principal sin saber por o a donde subir. Se nos unieron otras personas algunas casi desnudas, sin zapatos. De pronto todo era agua, permanecimos agarrados hasta que llegamos a otro punto...

Lisa corrió rápidamente, abriéndose paso por los escombros, Masato corría tras de ella, pero ella parecía no escucharlo.

-¡Lisa, espera!

Ella corría muy rápido, siguiendo la ruta por donde el agua los había arrastrado. Varios minutos después llegó al poste frente a la casa de alto donde finalmente perdió de vista a Rick, mientras el hombre desconocido la ayudaba.

-La claridad del día me permitió verlo claramente. En cosas de segundos todo era un desastre y el agua quería como matarnos. Sucumbimos ante la marejada, tratábamos de agarrarnos de lo que fuera que estuviera a nuestro alcance, pero resbalábamos en las piedras sueltas, en parte ayudándonos con las manos. Ya casi no veía nada por la desesperación. Lo llamé... quería abrazarlo, pero el inistía en que subiera, para salvarme yo. Él sabía que ya era tarde, conciente que al abrazarnos sería mas terrible nuestra muerte ya que empezaríamos a hundirnos en la desesperación del remolino, pero en ese momento sentí la imperiosa necesidad de abrazarlo y ser abrazada aunque no quisiera, sabía que si me soltaba no lo vería más...

Lisa empezó a llorar. No pudo evitarlo. Masato fue hacia ella y le colocó la mano en el hombro.

-Imagino lo difícil que es esto para usted. Pero debe recordar hacia qué lado tomó.

-Solo se que la corriente lo llevó en línea recta.. Luego se hundió y no lo ví más. De pronto todo se nubló sobre mí y después desperté en el hospital.

Lisa y Masato seguirían hablando pero en ese momento escucharon una especie de bombazo, un sonido seco, como una especie de estallido bastante alejado. Igualmente se percataron de que algunas naves empezaban a alejarse de ese lugar y la gente parecía inquieta. Segundos más tarde, Masato recibía una llamada donde le informaban que había que evacuar a las personas que vivían cercana a la planta nuclear de Fukushima, pues varios reactores habían estallado.

-¡No puede ser! -Lisa estaba consternada por todo lo que estaba sucediendo. Lo peor le vino cuando miró hacia el cielo y vio una especie de ráfaga de colores que se elevaba. La última vez que vio algo así, fue con la radiación emanada cerca de Base Alaska luego de la lluvia de la Muerte.

-Capitana Hayes, debo retirarme para ayudar a la evacuación. Cientos de miles de personas corren peligro. Creo que lo mejor para usted es que regrese al hospital.

-No voy a quedarme en ese maldito hospital mientras Rick está quien sabe dónde y mientras todos corran peligro.

-¡Estamos hablando de radiación. Esto incluso la expone a usted al peligro! -Masato le habló -Incluso en contra de su voluntad deberé llevarla con el capitán Sterling. Ustede debe regresar a Macross.

-¡No!

Lisa caviló en ese instante. No solo era ella, también el bebé estaba esperando. Se sintió abrumada por toda esa situación. Qué se suponía que debía a ser. Nunca se había sentido tan abismalmente sola, desesperada y oprimida... Molesta ante el dilema de sentirse impotente, dio la media vuelta y corriendo se alejó de Masato.

-¡Capitana Hayes!

Masato fue tras ella, pero unos metros más adelante resbaló y calló en un área fangosa. Cuando se levantó, corrió tan rápido como pudo, sin embargo cuado iba a darle alcance, ella encendió el carro y se alejó de allí rápidamente.

Finalmente sus pensamientos se volcaron en Jack. Sentía que solo en él podía confiar. Pero ¿Dónde estaba?...

.

.

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En la Agencia Especializada de Energía Nuclear de Fukushima, un experto en energía nuclear y encargado de dar los reportes, le explicaba a Helena la gravedad de la situación.

-La situación es muy crítica, comandante Chase. Se dieron explosiones en los edificios que albergan los reactores nucleares, fallos en los sistemas de refrigeración y liberación de radiación al exterior, registrados como consecuencia de los desperfectos ocasionados por el terremoto.

-Por favor, quisiera que fuera más explícito en lo que me está diciendo. Debo presentar un informe al alto mando de las RDF, y realmente quisiera que me diera los detalles completos.

-Mire, los primeros fallos técnicos se registraron el mismo día en que se produjo el sismo anterior al tsunami, es decir, el viernes 11 de marzo. Pero hasta hoy pararon los sistemas de refrigeración de dos reactores y de cuatro generadores de emergencia, provocando una fusión del núcleo parcial en los reactores 1, 2 y 3, explosiones de hidrógeno que destruyeron el revestimiento superior de los edificios que albergan los reactores 1,3 y 4. La explosión de hoy dañó el tanque de contención en el interior del reactor 2. También hay incendios en el reactor 4. Además, las barras de combustible nuclear gastado almacenadas en las piscinas de combustible de las unidades 1-4 están empezando a sobrecalentarse.

-Nuestro temor, comandante Chase -añadió otro de los cientítficos -es que el reactor 3 empleaba un combustible especialmente peligroso denominado "MOX", formado por una mezcla de uranio más plutonio sucumba a tal efecto y estalle. Si esto se filtra sería una catástrofe incluso para todo el perímetro de la plataforma continental de Japón.

-¡Por Dios!

Helena se alarmó en sobremanera.

-¡Señores! -añadió Jack -... En base a mi experiencia recomiendo evacuar a las personas en un radio de veinte kilómetros alrededor de la planta, extendiendo luego este radio a treinta y posteriormente a cuarenta. Empecemos con los trabajadores de la planta. Imagino que ya sufriero una fuerte exposición a radiación. Sobre los reactores, hay que actuar de inmediato para evitar incluso daños colaterales. También intuyo que necesitarán Liquidadores.

-Así es, capitán... -asintió el primer científico.

-¡Liquidadores!... -el corazón de Helena dio un vuelco.

Los Liquidadores... personas que arriesgan su vida para desintoxicar las áreas contaminadas por radiación, tal como sucedió en los años 80 en Chernobyl y también luego de la lluvia de la muerte en el 2010.

-¿Sucede algo, Helena? -perguntó Jack.

-¡Dios mío!... -Helena hizo un gesto de terror al saber que todos estaban expuestos a una radiación -Exponerlos a ser Liquidadores es llevarlos a la muerte.

-Es la única opción de mitigar un daño que pudiera ser fatal... -recalcó Jack

Ella recordó a su difunto padre, el vice almirante Arthur Chase. Con el paso de los años él había fallecido al sucumbir ante un cáncer, precisamente por prestar servicios como voluntario para ser Liquidador en Chernobyl en 1986, cuando Helena aún no había nacido. Murió en 1996, cuando ella tenía 10 años y su madre dos años después. Desde ese entonces Donald Hayes la había recibido en su casa como hija adoptiva, pues Helena era su ahijada.

-¡Jack, lo único que te pido es que no te unas a ellos! -Helena fue hacia él suplicandole, tomándolo por los hombros.

-Pero entiende que no es una decisión que pueda evitar. Deberé hacero si es necesario. Soy un capitán de las RDF y no permitiré que mis subalternos arriesgen su vida mientras yo permanezco alejado del peligro.

Jack no pretendía discutir con ella. La decisión ya estaba tomada. Él le dio la espalda y siguio conversando con los científicos sobre la metodología a utilizar para amortiguar la catástrofe. Más atrás, y en ese preciso momento, Helena recibió una llamada al celular de Max Sterling.

-Helena, es Max. Hay dos problemas nuevos.

-Por favor, Max, no me des peores noticias.

-El primero es que Gorian y sus Scavengers han vuelto a atacar por el área sur. Necesitamos refuerzos.

-Daré la orden inmediatamente. ¿Cuál es el segundo problema?

-Lisa se ha escapado del Hospital y no la encuentran. Por favor dile a Jack que mande a alguien de sus que corra peligro. Cambio y fuera.

Helena suspiró. Todo era como una especie de pesadilla. Pensó en lo que hacer, pero consideraba que primero era lo primero. Para ella el bien común estaba por encima del individual.

-¿Sucede algo? ¿Quién llamó? -preguntó Jack

-Era Max Sterling. Dice que Gorian ha vuelto a atacar por el área sur. Necesitarán refuerzos. Tú y los chicos del escuadrón deberán hacerse cargo mientras llegan los del escuadrón Alpha.

-Eso lo pueden solucionar ellos. Están solo a 5 minutos de llegar. La prioridad es la planta nuclear.

-Por ahora el escuadrón de Rampar de Nueva Zelanda se encargará de descontaminar el área nuclear.

-¡Ellos no tienen la experiencia adecuada, son novatos! ¡Es es una misión suicida para esos chicos!

-¡Yo estoy a cargo de esta misión, y hasta que no disipen las fuerzas de Gorian, no quiero verte cerca de esa maldita planta nuclear, y esa es mi última palabra, capitán Archer!

-¡Diablos! -Jack dio un manotazo a la mesa cercana a él, tan fuerte que Helena se asustó. Pero ella no iba a recular en su decisión.

El exmercenario tomó el casco de mala gana y salió de allí como alma que llevaba el diablos. Helena también tomó su casco y fue tras él... Ella tampoco pretendía decirle que Lisa había escapado del hospital, pues estaba segura que Jack dejaría todo lo asignado y se hiría corriendo a buscarla. Prefirió callar. Lisa seguramente estaría bien, ella era una militar experimentada y sabría arreglárselas sola. Para Helena la prioridad en ese momento era acabar con Gorian y reestablecer la seguridad del lugar, e igualmente mantener a Jack alejado de la idea de ingresar al grupo de Liquidadores de Fukushima.

Ya en la pista, Jack despegó y se dirigió al suroeste.

-¿Hacia a donde te diriges? -Le preguntó Helena, quien iba en el asiento del copiloto.

-Te dejaré en la base. No pretendo ir a batalla contigo de copiloto. No te expondré al peligro. Además quiero que averigues sobre el estado anímico de Lisa... Tengo varios días incomunicado con ella y siento que algo no anda bien. Por favor ve al hospital y hazle compañía. No quiero que esté sola.

-¡Ella está bien! ¡Lo que te debe preocupar ahora es acabar con Gorian!.

-¿Acaso no te puedo pedir un maldito favor?.

Seguirían discutiendo, pero en ese momento, Jack pudo avistar como un reflejo que un misil venía hacia él. A duras penas logró esquivarlo. Helena entró en pánico.

-Por todos los cielos, ¿Qué diblos sucede?...

-¡Sujétate, Helena. Nos atacan!.

Jack pudo estabilizar su nave. Era la primera vez que lucía asustado, pero no por él, sino porque su copiloto era Helena y no quería que nada malo le sucediera a ella. Miró a la distancia. Pudo ver que el Quaddlum Rae que iba contra él era aquella asesina zentraedi, Lyss Gruaca, a la que Leonard había nombrado Mechangel, el ángel de la muerte. Tanto así que hasta el mismo Zeraal la llamaba así. Ella, la nueva líder Quadronos luego de la captura de Kiyora.

Mechangel volvió a atacar a Jack, este vez desde los laterales por la izquierda y luego por la derecha, incluso a lo lejos, la tierra temblaba bajo los impactos. Jack miró miró hacia atrás y vio que Helena estaba a punto de entrar en un estado de pánico, pero él debía maniobrar.

-¡Helena, te necesito estable! Debes mantenerte firme, ya que mis giros y maniobras son muy bruscas!

-¡Hazlo!..

Jack cambió de modalidad. Él no estaba acostumbrado a ser la presa, sino el cazador. Giró de manera sincronizada y sacó el misil y disparó... Helena podía sentir el sonido de los misiles, y el crugir de los impactos. Luego una ración de proyectiles que sacudieron la nave.

Mechangel era un hueso muy duro de roer. Ella esquivaba todo y volaba muy rápido. Cuando Jack cambiaba a modalidad fighter ella se concentraba en las alas, y en el lugar donde sabían que estaban ubicados los tanques de combustible de los cazas.

De pronto, Helena se vio de cabeza, cuando Jack giró para volver a modalidad Battloid. Ella miró el velocímetro, mientras descendíamos a 800 kilómetros por hora para esquivar el ataque de Mechangel. El combate se estaba extendiendo, pues ni Jack ni Lyss Gruaca sucumbían. Hubo un momento en que Lyss distrajo la atención del ex mercenario al disparar hacia unos poblados. El pudo enviar proyectiles para amortiguar los disparos, pero ella aprovecho y disparó acestando un roce cerca del área donde estaba Helena... Helena gritó aterrorizada cuando se sintió girar por los aires. De paso, el pánico de Helena desconcentraba a Jack.

-¡Jack! ¡Tengo miedo!... ¡Vamos a morir!

Jack maldijo a Mechangel. Si algo le llegara a pasar a Helena, el buscaría a esa maldita zentraedi y la matería como a la perra que era... Lyss fue hacia Jack y ambos forcejaron, él en modalidad Battloid... Helena pudo ver el rostro de Lyss a través del cristal, su mirada de muerte.

-¡Cierra los ojos, Helena! -le gritó Jack al notar que Lyss la miraba fijamente a ella, como arma psicológica para afectarlos a ambos.

Helena cerró los ojos mientras se moría del miedo. Luego sintió una especie de impacto. Jack dio un garrotazo con el misil a Lyss haciéndola retroceder, pero ella pudo recuperarse y darle un manotazo al Battloid de Jack, tratando de aturdirlo. Esto hizo que el Battloid cayera unos metros más allá. Debido a la presión y ante el terror que sentía por la batalla, finalmente Helena se desmayó en su asiento.

El ex mercenario se recuperó, se levantó rápidamente.

-Helena, ¿estás bien?...

Jack palideció al ver que Helena no contestaba. Supo entonces que se había desmayado.

-¡Maldita perra zentraedi, ahora verás!.

Jack no quería usar mas pestaciones, pues estaban ambos muy cerca de poblados y podrían verse afectados. Lyss fue hacia él, pero Jack esquivó el ataque. El ex mercenario subió por los aires, tratando de alejar a Mechangel de los poblados. Ella finalmente fue tras él por tercera ocasión.

-¡Maldición, es muy rápido! -puntualizó Mechangel a sí misma, molesta al no poder darle alcance a Jack.

Cuando se reencontraron sobre el mar, siguió la batalla. En un descuido, Jack le había asestado en una pierna a la armadura de la quadronos, pero esta envió una lluvia de fuegos para alejar a Jack, haciendo que uno de ellos impactara una parte de la nave de Jack en momentos en que este cambiaba de modalidad Battloid a Fighter y haciendo que girara por los aires mientras Lyss huía de la batalla evitando que Jack acabara con ella pues estaba herida.

Jack no supo cómo se las arregló para salir de los giros, pero cuando lo hizo se encontró sacando su cañón disparando hacia Mechangel, quien se vió en la necesidad de alejarse por los costados. Evitó el mar y movió su palanca hacia el terreno. Se recuperó de la caída en modalidad fighter y su ala izquierda golpeó el terreno en un ángulo de 35 a 40 grados. Inmediatamente, el ala derecha golpeó el suelo. El avión se volcó y rodaron casi 200 metros por la tierra. Era la aprimera vez que a Jack le sucedía algo así. La verdad había batallado muy incómodo, debido a la prescenia de Helena, pero además de eso debía reconocer que Lyss Gruaca era una gran quadronos. Estaba casi seguro que ella, Mechangel, estaba un poco por encima inclusive de Miriya y Kiyora.

Respiró hondo y movió un poco su cuello para estabilizarse. Quitó su casco, abrió la carlinga y enseguida fue hacia Helena. Le quitó el casco y tomó entre sus manos el hermoso pálido rostro de su comandante.

Varios minutos transcurrieron. Helena fue abriendo sus ojos poco a poco para encontrarse con el rostro de Jack. Ella, aún en sus brazos, movió sus ojos celestes mirando todo a su alrededor. Al ver que estaban ambos con vida, que habían descendido de la nave y que estaban en el suelo, se aferró a Jack en un enorme abrazo que él le devolvió y empezó a llorar.

-Jack, tuve mucho miedo. Pensé que íbamos a morir -Le dijo sin dejar de abrazarlo y depositando sus lágrimas en el pecho de él.

-Ya todo pasó...

-¡A esto es a lo que ustedes los pilotos de combate se exponen diariamente. No quisiera que lo hicieras nunca más. No quiero perderte, Jack. No quiero que mueras. No podría vivir sin ti!... ¡Te amo!...

Ella besó los labios de Jack y él correspondió al beso, profundamente.

-Tampoco soportaría si algo te pasara... -Le dijo él cuando separaron sus labios. Luego la abrazó.

Estaba sumido en sus pensamientos cuando algo llamó su atención. A la distancia, como a unos 15 metros aproximadamente, una caravana compuesta por treinta carretas, pasaba a paso rápidol huyendo de Miyagi y en extremo contrario a Fukushima. Era una especie de circo. Miró la carpa de la primera carreta, "Circo del Norte Profundo".

-Jack, ¿qué sucede?. -le preguntó Helena al ver que él se había quedado perplejo al ver aquello.

-Espera, ya regreso.

El ex mercenario fue corriendo hasta estar lo más cerca posible de la caravana. Miró hacia todos lados y finalmente la vió. Allí estaba ella, una mujer madura, de piel tostada y ojos saltones de color verde.

-¡Es usted!...

La mujer miró a Jack, se bajó de la carreta en que iba y se acercó a él.

-¿Acaso te conosco, muchacho?

-Yo... yo la he visto en mis sueños.

-Pues yo nunca te había visto. ¿Qué quieres?.

-No lo sé... En el sueño yo solo buscaba a una niña que nunca había visto antes y luego encontraba a una persona que todos creemos muerto.

La mujer miró fíjamente los ojos de Jack. Luego miró hacia todos lados. Finalmente le hizo una petición.

-Soy Kotonoha, la gran clarividente...Dame tu mano...

Jack estaba tan perplejo que apenas si se dio cuenta cuando la mujer tomó la mano de él, en vista de que había quedado estático. Miró su palma un buen rato y luego le habló.

-Tu haz vivido una vida trágica. Mucha sangre y muerte. Haz perdido a mucha gente. Las lineas de tus manos son confusas, como si todavía tu destino no estuviera escrito, presente y pasado se chocan, espacio y tiempo se confunden... -Ella quedó perpleja mirando la mano de Jack, luego la cerró y le habló -La persona que buscas no ha muerto. Está muy cerca.

-¿A dónde está?...

La mujer señaló hacia el oriente, donde había una montaña.

-Gracias!

El se iba a retirar, pero ella lo llamó.

-La persona a la que crees amar, no es a la que amas realmente. ¡Aun no la conoces! -Le gritó -...¡Ten cuidado! ¡Algo malo sucederá a alguien que quieres si no es prudente!

Jack hizo un alto, pero él debía seguir. Corrió y se acercó a Helena.

-¡Helena, ven! -Le dijo ofreciéndole la mano para que subiera nuevamente a la nave. Ella fue y finalmente se sentó en el puesto el copiloto. Pero se extrañó cuando vio que el regresó a tierra.

-¿A dónde vas? -preguntó ella cuando vio que él tomaba unos puñales que escondió en la parte trasera de sus botas, al igual que dos armas cargadas de municiones amarradas a su cinturón, y una escopeta corta Remintong alrededor de su espalda... -Jack, ¿qué es todo ese armamento?¡debemos regresar a la base! La nave necesita reparaciones y ambos debemos ser examinados por un médico.

-Espérame aquí. Debo buscar algo.

-Pero...

-Helena, prométeme que pase lo que pase, no te bajarás de esta nave. Mantén la Carlinga cerrada. El ventilador te permitirá respirar. Si vez que demoro, te repito que por ninguna circunstancia vayas a bajar. Solo enciende el trasmisor y llama a Sangriento o a Sunshine para que vengan por ti.

-Jack, no me asustes...

-Sólo haz lo que te digo.

El ex mercenario dio un salto al suelo y emprendió carrera hacia la montaña totalmente rocosa. Corrió varios minutos hacia la pendiente y estando allí arriba pudo ver varias cosas que efectivamente había visto en su sueño. A su derecha, el camino que conducía hacia Miyagi; a la izquierda, a lo lejos bastante distante, el lugar desde donde salía el arcoiris, casi indivisible, obviamente por el estallido de la central nuclear; y al centro, lo que temía, asentemientos de desfoliator.

Jack se agachó cuando notó que uno de ellos pareció avistar su presencia. Todo parecía encajar. Con cuidado se arrastró lo más cerca que pudo. Era el mismo pueblo abandonado, unas 20 casas en estado deplorable como en sus sueños. Se acercó aún más. Allí, oculto entre unos árboles pudo ver el tatuaje de la organización terrorista de la difunta Natasha Kerenski, otros más con el del grupo de Fukio Takayama. Era increíble que algo así le estuviera pasando, obviamente por ningún lado veía a la extraña niña de sus sueños.

No quería perder tiempo, si regresaba a Miyagi para pedir refuerzos, quizás al regresar ellos ya no estarían allí, ya que veía que la mayoría de ellos se alistaban para abandonar el lugar.

Observó a un terrorista que estaba orinando alejado, cerca de un árbol. Sonrió, sabía qué hacer. Fue hacia él y con mucha fuerza le viró el cuello, matándolo al instante. Fue escurridizo al vagar de pared en pared con sus armas el arma en las manos. Finalmente llegó a la casa principal, aquella donde había visto entrar a la niña en sus sueños.

Con cuidado se fijo por una ventana que estaba abierta. Aparentemente la casa estaba sola. Corrió el telaje que hacía de cortina. El viento empezó a soplar haciendo que la cortina se alzará. Jack entonces tomó el telaje en su mano y miró hacia adentro de la casa. Sus poros se crisparon cuando vio hacia la esquina, vio una cama y alguien que dormía en ella, exactamente igual a lo que había visto mientras soñaba.

Con cuidado, entró por la ventana. Se acercó cuidadonsamente a la cama. Esta vez no lo encañonó. La persona estaba cubierta por una sábana, como si estuviera muerta, pero una venoclisis en su brazo le avistó que aún vivía... Finalmente alcanzó la sábana para de un envión descubrir el rostro de aquella persona.

-¡Dios mío! ¡No puede ser!...

Era Rick Hunter...

Jack tocó su rostro y vio que tenía mucha fiebre. Él realmente tenía un semblante terrible. No estaba muerto, pero podría morir. Constató que casi no tenía pulso.

Se impresionó mucho, pero no dejó caer el arma. Contuvo sus emociones, respiraba agitadamente, pero fue hacia la ventana que estaba al lado de la puerta y miró disimuladamente. Allí estaba ella, Kelly Kerenski, hermana de la difunta Natasha, reconocía a ambas pues la misión que había llevado a cabo Rick lo había hecho buscar información al respecto. Jack había conocido a Natasha, pero no a Kelly, ya que ella era una chiquilla cuando Natasha ya andaba en sus andanzas terroristas...

¿Pero qué diablos hacía Kelly con Rick?

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Conforme el tiempo pasaba, la situación parecía empeorar en todo el noroeste de Japón.

La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial (NISA) elevó el nivel de gravedad del incidente a 7 para los reactores 1, 2 y 3, el máximo en la escala INES, el mismo nivel que alcanzó el accidente de Chernobyl de 1986, aunque mil veces por debajo de la lluvia de la muerte.

Dada la magnitud del incidente, las autoridades declararon inmediatamente el "estado de emergencia nuclear", procediendo a la adopción de medidas urgentes encaminadas a paliar los efectos del accidente. Así, con la ayuda de organismos nacionales, internacionales, las fuerzas armadas y las RDF, se evacuó a la población residente en las zonas adyacentes con un aumento progresivo del perímetro de seguridad.

Al pasar las horas se fueron tomando nuevas decisiones, como inyectar agua marina y ácido bórico en alguno de los reactores, suministrar yoduro de potasio a la población o desplazar los vuelos de la aviación civil del entorno de la central afectada. Las medidas adoptadas, tanto las dirigidas a controlar el accidente nuclear como las enfocadas a garantizar la estabilidad económica del país.

Las brigadas científicas, las RDF, lideradas por el escuadrón Skull y varios otros, y los equipos especializados, tenían varias funciones, entre las que se encontraban, devolver la electricidad a la central, apagar los incendios que se declaraban en la misma, limpiar la zona de escombros, enfríar las piscinas de los reactores nucleares mediante el bombeo de agua desde tierra con camiones cisterna y por vía áerea, y el sellado de grietas por donde se filtraban las partículas radioactivas al mar y al aire.

Las personas que trabajaron en la central tenían que ir cubiertos con trajes protectores, máscaras y en algunos casos bombas de oxígeno, para verse afectados los menos posible por la radiación además de portar un medidor de radiación para poder abandonar la zona en cuanto los niveles de radiación fueran más altos de los permitidos legalmente.

Luego de su discusión con Masato, Lisa estuvo dando vueltas sin rumbo fijo por la aquella ciudad. Ya entrada esa noche, había decidido que lo mejor era regresar al hospital, luego de analizar que al menos allí podría llegar Rick herido en cualquier momento. Todo menos perder las esperanzas.

La enfermera le reprendió fuertemente por su desaparición, pero ella no le hizo caso. Le pidió unas mudas y se puso una ropa de enfermera para ayudar a todos los heridos que estaban llegando de diversas partes, víctimas tanto del tsunami como de la explosión de la planta nuclear de fukushima, los hospitales del noreste del Japón estaban abarrotados.

Prácticamente no se cabía en aquel hospital, los heridos estaban por doquier. Los peores eran aquellos que venían con horribles quemaduras por la radiación, la mayoría trabajadores de la planta. Todos habían sido asignado a diversos centros hospitalarios del país.

Pero lo peor estaba por llegar. Los primeros Liquidadores caídos empezaban a abarrotar aquellos recintos clínicos.

Como ella ya estaba mejor, Lisa cedió su cuarto a tres enfermos con camas improvisadas para su atención. Ella había preferido dormir en uno de los sillones del vestíbulo. Casi siempre bajaba y ayudaba en la sala de emergencias.

-¡Enfermera, ayúdeme! ¡Me duele mucho! -gritó un joven en una camilla, con una intravenosa en su mano.

-No soy enfermera, pero dígame que necesita. Yo lo atenderé.

El joven soldado en estado deplorable mostraba quemaduras en sus piernas y torso. Era un muchacho de las RDF de Nueva Zelanda. Su escuadrón había ido a ayudar a evacuar y a servir como parte del grupo de Liquidadores. Pero sobrepasó el tiempo de esposición a la radiación. El traje hecho de plomo le había provocado llagas en la cara.

Aquel chico le recordó al Rick de sus inicios. El joven sargento de tan solo 18 años, tan joven e inmaduro como temiblemente valiente. En realidad, la tristeza por la pérdida hacía que casi todo a su alrededor le recordara a él..

-Se que voy a morir, no resisto el dolor -Lisa apretó la mano del muchacho -Por favor, máteme.

Para Lisa, eso fue como una punzada en su yugular. Cómo él le iba a pedir eso.

-De ninguna manera. Usted va a vivir.

-¡No, Por favor!

-Soldado, soy la capitana Lisa Hayes. ¡Míreme a los ojos!. No deje de luchar.

El soldado enseguida la reconoció. Sí, era ella, Lisa Hayes. Desde adolescente había querido conocerla, a ella y a Rick Hunter. Sonrió al ver a su heroína.

-Sabe, quería ir con ustedes en la misión de los maestros de la Robotechnia... pero no podré, capitana. Lo siento.

-¡Claro que puedes, solo resiste! ¿Dime, como te llamas?.

-Frank... Frank Robson. Soy teniente 2do del escuadrón Rampar de Nueva Zelanda.

-Vamos teniente Robson. ¡No se rinda!. Aquí estaré con usted.

Una enfermera que fue atender al chico, le suministro una inyección para amortiguar el dolor. Luego ella miró a Lisa con tristeza y le hizo un gesto de negación con la cabeza, lo que indicaba que el chico no sobreviviría. Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas cuando el soldado empezo a hablarle, aún con su mano aferrada a la de Lisa.

-Lamento mucho la pérdida del comandante Hunter. Era una inspiración para todos... Soy católico, sabe... Quizás tenga la dicha de encontrarme con él en el paraíso.

Lisa sintió que el chico apretó muy fuerte su mano y empezó a temblar un poco. Luego de eso se calmó, respiró profundamente y murió. Lisa con delicadeza cerró los ojos del muchacho... Consternada, lloró desconsoladamente, por el soldado y por su situación actual; aquellas palabras del soldado también le daban a entender la triste realidad que ella se negaba a aceptar. Rick había muerto. Le dolía en el fondo del alma. Se recostó a la pared cercana y se deslizó por la misma hasta quedar sentada. Solo dos cosas le daban la fuerza para seguir adelante, su pequeño Roy y el bebé que venía en camino.

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Jack tenía que encontrar la forma de sacar a Rick de allí, o de seguro esta vez sí moriría, pero estaba rodeado de terroristas, sicarios y mercenarios, todos bajo las órdenes de Kelly Kerenski por lo que podía ver. Miró hacia sus alrededores por la ventana, eran al menos 20. Entonces debía atrapar a la reina para poder negociar con ellos. Miró en la habitación y se fijó que había un gran armario. Lo abrió con cuidado y se introdujo dentro de él.

Habían pasado 10 minutos cuando Kelly, acompañada de un doctor entraron a la habitación. El doctor, quien lucía asustado revisó a Rick y luego de examinarlo le habló a la terrorista.

-Señorita, le repito lo que le dije ayer, él está muy grave. Creo que tiene hemorragia interna.

-Mira idiota, haz lo que tengas que hacer para salvarlo... -le gritó -¡Lo quiero vivo!

-No tengo los insumos necesarios. Él necesita ir a un centro médico. Por su semblante intuyo que le quedan solo algunas horas de vida.

-¡Pues ve al hospital con dos de mis hombres y busca lo que tengas que buscar, pero de aquí él no se mueve!

Dos hombres entreron y se llevaron al médico camino al Hospital de Miyagi para robar insumos médicos para el cuidado de Rick... En tanto que Jack desde adentro del armario pensaba que ahora quedaban 18 hombres... Por su parte, Kelly quedó sola en la habitación. Se hincó ante él, acarició su cabello y su rostro,

-Estarás bien, amor mío -Con delicadeza besó los labios de Rick -... Te amo...

Volvería a besarlo, pero Kelly sintió como la tomaban por los brazos desde atrás, le quitaban el arma y la encañonaban en el oído con una pistola.

-Esto es muy tierno y conmovedor, casi me haces llorar.

-¿Quién eres? -preguntó nerviosa.

-Eso no importa. Solo quiero que le digas a uno de tus esbirros que saque a Rick de aquí en este momento. Lo montaremos en un carro y lo llevemos al hospital de Miyagi, o te juro que te mato como a la perra que eres.

-¿Ah sí? -En ese momento Kelly apretó el botón de una sortija que llevaba en la mano. Un extraño ruido empezo a emanar desde su carro. Sus subordinados corrieron inmediatamente con dirección a la casa para ir en su auxilio.

-¡Maldita ramera, ya verás! -Jack agarró a Kelly por un brazo y la estrello tan fuerte contra la pared que el golpe que se dio en la cabeza la aturdió por completo, haciendo que cayera desmayada al piso -...Me haz hecho un favor.

Desde adentro, Jack cerró las ventanas de madera con sus respectivas trancas para que nadie pudiera entrar por allí, tomó a Rick con cuidado y lo colocó en el piso y colocó a Kelly al lado para que cualquier bala perdida le cayera a ella y no a él, luego tiró el armario cerca de la puerta de entrada para usarlo como resguardo, sacó el rifle que llevaba atado a la espalda y empezó a tirar cañonazos contra los hombres. Dos, cuatro, ocho, once caían muertos...

Jack, tirado en el piso, las gotas de sudor bajo su frente, sus ojos brillaban como en sus mejores tiempos de mercenario...

Cuando hubo un silencio se levantó con cuidado. Entonces giró por el suelo y llegó hasta la otra ventana, sacó un palo de escoba que se encontró y se dio cuenta que nadie disparó. Sabía que ahora vendrían por detrás. Con nervios de acero le colocó el silenciador al rifle, se asomó por la ventana y le disparó a dos francotiradores, uno que estaba en un campanario y otro que estaba en la ventana de una casa cercana. Eran los dos que estaban afuera, esperando que saliera para liquidarlo. Quedaban cinco.

Entró por la puerta de una casa vacía que quedaba a un costado de aquella, abrió la venta y salió por allí, caminó con cuidado a la derecha, pudo ver que tres de los hombres estaban detrás de la casa intentando abrir la ventana. Desde ese punto los encañó y disparó, muriendo los tres al instante. Quedaban dos.

Esos últimos se montaron a un carro queriendo escapar. Jack tiró el rifle al piso, saco una potente pistola y disparó a las dos llantas traseras a una distancia considerable. El auto se estrelló. El ex mercenario fue hacia allá caminando, uno de ellos salio del carro y emprendió huída, Jack le disparó por la espalda. El último estaba herido y atascado dentro del carro.

-No, no me mates... por favor...

El ex mercenario sonrió. Se alejó unos pasos. Cuando estuvo cerca de la casa se volteó y le disparó al tanque de gasolina del carro. El auto explotó en ese instante. Sabía que si lo dejaba con vida sería un riesgo que no estaba dispuesto a correr. Regresó a la casa. Con su bota hizo a Kelly a un lado, tomó a Rick y lo volvió a colocar en la cama.

Kelly solo sintió que un balde de agua bañaba su cara. Tosió varias veces revolcándose de dolor. Abrió los ojos y vio la silueta de un hombre bastante alto, pero aún no lo distinguía bien. Le dolía mucho la cabeza.

-Levántate. Tenemos que llevar a Rick al hospital de Miyagi.

-¿Dónde están mis hombres?

-Muertos...

-¡No, no puede ser! ¿Quién eres?...

-¿Quieres saber quien soy? -Jack la agarró por el cabello como a un perro y la levantó con fuerza. Kelly se quejó del dolor...

-¡Ahhhh, maldito, me lastimas!

Jack la llevó hacia un espejo que estaba pegado en la pared contraria. Se colocó detrá de Kelly, pegándola contar su cuerpo y la agarró por el cuello, casi afixiandola, obligándola a que ambos se vieran al espejo.

-¿Ahora sí me vez, Kelly Kerenski?

-¡Tu rostro... yo te he visto!

-Me cojí a tu hermana un par de veces, antes de que fuera la mujer de Masato. Pero eso no debería extrañarte, ella era una perra, igual que tú -Jack la miró fijo -... Tu padre, Vitali Kerenski, fue el primero en apodarme Gigante Asesino, cuando yo tenía 15 años.

-¡Jack Archer!... -Kelly sintió un miedo indescriptible al sentirse en los brazos de él...

Ella apenas lo recordaba. Tantas historias aterradoras que había escuchado sobre él, uno de los peores mercenarios de todos los tiempos... Jack la sintió temblorosa entre sus brazos.

-Huelo tu miedo... -él se acercó al oído de ella y después bajó para oler su cuello -¡Pero muerta no me sirves! Te necesito para llevar a Rick a Miyagi...

La tiró al piso. Kelly cayó aparatosamente, presa del pánico. El terror se apoderó de ella como nunca antes lo había sentido. Jack era como un lobo al acecho... El exmercenario escuchó que un carro se acercaba. Eran los dos terroristas que Kelly había enviado con el médico al hospital de Miyagi a buscar insumos para Rick, ya estaban de regreso. Al venir por el camino se dieron cuenta que algo había sucedido. El carro se etacionó a unos metros de la casa.

-¡Quién quiera que sea, suelte a Kelly en este momento! -gritó uno de ellos.

-No están en posición de exigir. Tiren sus armas o la mato.

-¡Steeve! ¡Vladimir! ¡Hagan lo que él dice! ¡Es Jack Archer! -gritó Kelly desde adentro -Mató a todos y me tiene de rehén.

Afuera, Steeve y Vladimir se miraron uno a los otros. Sabían que Jack era de temer, pero por insólito que pareciera, ellos si tenían algo para negociar.

-Pues nosotros también tenemos un rehen -gritó uno de ellos. Su nombre era Steeve Murdor, de hecho el segundo al mando después de Kelly. Un sicario de temible. Alto, de ojos grises, cabellos rubios, buena presencia y contextura atlética. Bien parecido, pero sumamente cruel.

De Steeve Murdor se decían tantas cosas. Una de ellas era que él había sido el verdadero amor de Natasha Kerenski, pero que ella se alejó de él cuando descubrió que le había sido infiel con su propia hermana. Entonces ella volvió con Fukio Takayama. Sin embargo, eventualmente se volvió amante de Steeve mientras seguía con Fukio.

-¡Dejen de hablar idioteces. Ya oyeron a su jefa. Hagan lo que pido o la mato como a una cucaracha! -Jack estaba encañonando a Kelly.

-Entonces yo tendré que matar a esta hermosa pelirroja que me encontre entre los árboles -añadió Steeve -Creo que es compañera tuya. Helena es su nombre.

Jack tembló al saber que habían la habían capturado... Kelly vio el rostro de terror del ex mercenario y sonrió.

-¡Jack! -gritó Helena, desesperada desde afuera.

-¡Tira tus armas, Jack, o Helena morirá! -le gritó Steeve.

-¡Maldición! -Jack tomó sus armas y las tiró por la ventana. Los hombres entraron con Helena y la tiraron al piso, ella cayó aparatosamente.

-¡Helena! -Jack fue hacia ella y la tomó por los brazos -¡Te dije que no bajaras de la maldita nave!.

-Lo siento, Jack. Demorabas, y luego escuché disparos y me preocupé -dijo entre sollozos.

Jack sintió el un golpe en su cabeza y cayó de bruces al piso. Kelly se había puesto de pie y con la cacha de una pistola le dio un golpe a Jack. Luego vino Vladimir y empezó a golpear a Jack en el estómago. Helena gritó horrorizada.

-Me las vas a pagar, maldito -Kelly reía, pues había triunfado después de todo -Serás mi mayor trofeo. Ya me imagino los titulares de los periódicos "Kelly Kerenski, heredera del grupo terrorista Kerenski, acaba con la vida del mejor mercenario de todos los tiempos y capitán del Escuadrón Lobo de las RDF, Jack Archer el gigante asesino"... jajajajaja! ¡Seré una leyenda!

-¡No, por favor! ¡Déjelo! -Helena lloraba.

-¡Tú cállate, muñequita estúpida! -Kelly dio unas órdenes, mirando ahora a Vladimir...-Vladimir, consigue unas silla y ata a Archer.

-¿Por qué no lo matas de una buena vez? -preguntó Steeve.

-¡No!... Primero quiero que sufra, como haré sufrir a Rick Hunter cuando se recupere.

Helena se crispó al escuchar el nombre de Rick. Hasta ese momento se percató de la presencia del hombre en la cama. Entonces corrió de inmediato hacia él.

-¡Rick!... ¡Por Dios, estás vivo!... -Pero él lucía muy mal, y no respondía -¡Hay que llevarlo a un hospital o morirá!...

-¡Aléjate de él, mosca muerta!... -Kelly tomó a Helena por el cabello y la tiró al piso. Luego la encañonó.

-¡Eres una salvaje!...

-Para Jack tengo planes, pero tú no me sirves para nada, así que te acabaré en este instante -Kelly la estaba dispuesta a acabar con ella.

-¡No te atrevas! -Jack amarrado y sentado en la silla le gritó -Si quieres mátame ya. Pero deja que ella se vaya.

Kelly miró a ambos y rió aparatosamente.

-¡Jajajajajajajaja! No puedo creerlo... Están enamorados. Pues igual no me importa. La mataré y punto.

-¡Espera, Kelly! -dijo Steeve, yendo hacia Helena. Él la había observado desde el mismo instante en que la atrapó, allí, detrá de los arbustos huzmeando a hurtadillas. Ella le había llamado la atención de inmediato.

Steeve fue hacia Helena y le acarició el rostro y los labios. Ella temblaba del terror. Luego él quitó el gancho que sostenía en lo alto de su cabeza haciendo que su cabello pelirrojo cayera como cascada hasta su cintura. Luego con sus manos rompió bruscamente la parte superior del uniforme y sostén de Helena, dejándola expuesta desde sus caderas hacia arriba.

-Ella es muy hermosa. Más hermosa aún que Natasha... -dijo Steeve fascinado al ver tanta belleza-... Me gusta mucho. Quiero divertirme con ella.

Helena, llorando, cubrió sus pechos. Sentía una verguenza indescriptible al ver las mirada de Steeve, Vladimir y Kelly sobre ella. Encima, ver a Jack amarrado y golpeado sin poder hacer nada la destruía por completo.

-¡No la toques! ¡Te mataré si lo haces! -Jack le gritaba toda clase de improperios, pero Vladimir le empezó a golpear con a cacha de su pistola.

Kelly sonrió. Le gustaba la idea de que Steeve se divirtiera con Helena. Ese sería el peor castigo para Archer.

-No estás en posición de exigir nada, Archer... -Le dijo Steeve mientras tomaba a Helena del brazo.

-¡No! ¡Quítame las manos de encima, te desprecio! -gritaba Helena -...¡Jack!...

-Si le pones un solo dedo encima a Helena será mejor que me mates, porque si llego a salir con vida de esto, juro que te buscaré y te mataré de la peor forma posible -Le dijo Jack, con una furia incontroble.

-¡Basta de amenazas! -Kelly le dio una cachetada a Jack -...Llévate a esa mujer de aquí y haz con ella lo que quieras.

A pesar de los forcejeos de Helena, el hombre la haló y la sacó de allí. Jack apretó los puños y los dientes por la rabia. Sus ojos se cristalizaron por el odio y la impotencia. Ese hombre iba a violar a Helena, y estaba seguro que luego de violarla la mataría, pues así operaban ellos.

-Vladimir, ¿dónde está el doctor? -preguntó Kelly yendo hacia su otro secuaz.

-Ese viejo quiso escapar, y tuve que matarlo.

-¡Maldición!... ¿y ahora qué haré?...Él no puede morir. -Kelly se acercó a Rick -...Mi amor, resiste, tú y yo tenemos que estar juntos.

-¡Eres una loca imbécil! -Le gritó Jack - ¡Acaso no vez que él se está muriendo!...

-¡Cállate!

-¡Morirá si no va a un hospital!

Kelly fue hacia Jack y se sentó sobre él.

-Sabes, él mató a mi hermana Natasha. Al principio me molestó mucho, pero luego comrpendí que me había hecho un favor. Yo quedaba al mando de los hombres sobrevivientes de la masacre contra ella, Fukio y los demás. Me había hartado de ser la sombra de mi hermana. Escapé de la cárcel y por coincidencia supe que él estaba aquí. Trató de burlarse de mi en el hotel de Fukio. Y yo no me quedo con ninguna humillación... Lo busque y vi que estaba con esa mujer que era su esposa, Lisa Hayes. Busque todo sobre ella en internet. Supe que ella también era tu mujer. Dime algo Jack ¿qué tiene ella, que tanto tú como Rick la desean tanto?...¿Qué diferencia puede haber entre esa mujer y yo?...

-Ella es una dama, en cambio tú eres una puta. Además, tú eres una mediocre; Natasha al menos era una gran mercenaria.

Kelly ignoró sus ofensas y siguió hablando.

-Lisa Hayes... Yo la tenía en la mira. Ese día la seguí, estaba en la playa, pero había gente y no podía matarla desde allí. Luego ella se movió hacia otro lugar por el temblor y fue hacia el puesto de una mujer que vendía enseres. Me escondí entre las pilastra y la encañoné. ¡Estuve a punto de matarla, pero el maldito tsunami la salvo!... ¡Jajajajajaja! Puedes creerlo. Una trajedia la salva de la muerte. Yo tambien quedé atrapada. El tsunami me arrastró. Finalmente salí a flote cuando subí al techo de una casa. Entonces vi a un hombre inconsciente flotando entre los restros de un árbol atascado en una esquina. Dos hombres a mi lado lo rescataron y cuando lo voltearon, ¡Sorpresa! Era Rick Hunter... el tsunami me lo trajo a mí. Él es mío ahora.

-¡Rick se está muriendo! ¿Acaso eso es tan difícil de entender, pedazo de zorra estúpida?.

-Él va a vivir, es fuerte. Y cuando despierte, capturaré a Lisa Hayes y frente a sus ojos la mataré. Eso lo haré porque se burló de mí el día que mató a mi hermana -Kelly sonrió -Luego me quedaré con él. Será mi esclavo para siempre.

-¡Estás más demente de lo que pensé!.

-¿Eso crees?... -Kelly metió la mano dentro del pantalón de Jack y agarró su miembro -Ahora que estás así amarrado también me puedo divertir contigo. Me encantan los hombres guapos y peligrosos.

Jack tuvo un plan, sabía que el lado débil de su difunta hermana Natasha era el sexo, y por la manera en como se comportaba Kelly, comprendía que era genético.

-Sabes qué... Tienes razón...¡al diablo con Helena y Lisa!... Tú eres mejor que ellas -Jack sonrió -...Y yo soy mejor que Rick... ¿Por qué no dejamos toda esta mierda y escapamos los dos? Estoy harto de las RDF, quiero volver a ser un mercenario, y necesito una mujer valiente como tú, a mi lado.

-No trates de engañarme, Archer.

-Te lo digo en serio. Esto de sodomizarme sexualmente mientras estoy amarrado es algo que me excita mucho. Solo una verdadera mujer como tú hace estas cosas. Eso me gusta.

-¿Me lo dices en serio?...

-Sí...

-Sabes, desde muy joven veía tu fotos en los periódicos de Ucrania y escuchaba a Natasha y a otras chicas hablar sobre ti y fantasear contigo. Siempre me gustate. Pero como siempre, Natasha me robaba a todos los hombres que me gustaban.

-¡Bésame!, -Le dijo Jack... Kelly fue a besarlo, pero él la esquivó... -Antes dile a Vladimir que salga. No quiero que tengamos sexo frente a él.

Kelly le hizo una seña a Vladimir. El hombre salió. Jack temió que fuera hacia donde Helena. Él debía apresurarse.

Empesaron a besarse aparatosamente. Kelly se quitó sus pantalones. Jack pensó que esa mujer estaba más loca de lo que creía, pero habiendo conocido a Natasha, no lo dudaba tanto. Ella bajó los interiores de Jack y se sentó sobre él. Kelly empezó a moverse sobre el ex mercenario, los quejidos de satisfacción de ella innundaban el cuarto. Ella lo besaba en su boca, oido y cuello mientras tenía sexo con él. Pero el problema era que ella no soltaba la pistola que tenía en su mano.

-Esto es aburrido...

-¿Por qué? -preguntó ella.

-No puedo tocarte, ni puedo cargarte, ni acariciarte... Tengo un cuchillo en la parte trasera de mi bota. Desamarrame y tendrás el mejor sexo de tu vida.

-¡Definitivamente eres mi alma gemela! -Kelly estaba tan excitada que tomó un cuchillo y con algo de fuerza soltó las sogas -...Me quedaré con los dos, contigo y con Rick... Así podré emular a Natasha. Sabes, ella estaba con Fukio y con Steeve al mismo tiempo...

-Te gustará...

Jack se levantó y la cargo mientas se besaban. Luego cayo sobre ella, en el piso y la empezó a penetrar fuertemente una y otra vez.

-Muero del placer... -Kelly sonrió y cerró los ojos...

Ella creía que moriría del placer, pero en ese instante sintió una punzada, un dolor agudo en su pecho.

-Morirás, pero no de placer, si no de dolor... -Le dijo Jack al oído -... No hay nada mejor que morir mientra se tiene sexo.

Kelly miró a los ojos de Jack. Luego bajó la vista, miró hacia su pecho y vio el puñal clavado en su corazón... Para Kelly todo fue oscuridad, debilidad y falta de aire. Sus ojos se fueron cerrando hasta que finalmente murió.

Jack se levantó y colocó sus pantalones rápidamente. Salió de la casa y le disparó a Vladimir en la frente. El hombre cayó muerto de forma instantánea. Luego corrió de forma desesperada por todos lados, buscando a Helena.

-¡Helena!...

Finalmente llegó a una casa donde escuchó unos ruidos y pateó la puerta, Steeve estaba allí terminando de colocarse nuevamente los pantalones. Helena yacía frente a él, en el piso desnuda, llorando.

-¡Pero qué diablos!... -Vladimir iba a sacar una pistola para dispararle a Jack, pero éste le cayó encima a golpes.

-¡Maldito hijo de perra! -Jack lo golpeo una y otra y otra vez.

Steeve reaccionó tirándole un puñado de tierra a la cara. Jack se quitó la tierra inmediatamente y sacó el puñal que tenía en su otra bota. Steeve también sacó el suyo. Ambos empezaron a pelear dentro de aquella enorme casa, puñal contra puñal. Steeve le tiraba todos los enseres que encontraba a Jack, incluso una especie de mesa, pero este lo esquivó, agarró a Steeve por el brazo y lo estrelló. Steeve cayó al piso contundentemente y su puñal fue a dar a un lado. Se fueron a los puños. Steeve era fuerte y sabía muchas técnicas de combate cuerpo a cuerpo, casi tanto como Jack. Defensa estilo Israelí, Tang so do, y otras más.

Así estuvieron forcejeando por varios minutos. Steeve agarró otro puñal y casi raya a Jack en el pecho... Jack patió el puñal a lo lejos y fue hacia él. Quiso ahorcarlo con sus manos, pero luego se arrepintió. Empezó a pegarle en la cara. Le pegó tantas veces que el rostro del hombre estaba irreconocible. Luego lo haló por el cabello y lo arrastró por todo el centro de aquella aldea. Steeve gritaba del dolor. Posteriormentele quitó la ropa y lo amarró a un árbol.

Steeve empezó a insultar a Jack.

-¡Qué diablos vas a hacerme!... Mátame de una vez, maldito asesino. Eres una basura igual a mí. Tú eres una deshonra, mátaste a Enzra cuando en realidad no eras su hijo, eres un maldito bastardo que solo merece la muerte como un perro.

Jack ignoraba sus insultos. Estaba concentrado en hacer que Steeve sintiera el más alto grado de dolor que hubiera conocido en su vida. Con el hombre desnudo y amarrado, Jack se acercó a él y lo miró fíjamente. Steeve le escupió el rostro. Jack se limpió con su brazo.

-Ella es muy hermosa, ¿verdad?... ¿Es tu mujer? -le preguntó Steeve con cinismo -Pues me la cojí una, y otra, y otra vez y eso nunca lo vas a poder cambiar. En realidad no la iba a matar. Cambié de opinión. Me iba a quedar con ella...Jajajajaja!

Steeve hablaba para enfuerecer a Jack, pero este no decía una sola palabra.

-Pidió que me detuviera, pero no lo hice. Al contrario, se lo hacía más duro... Ella te llamaba, pero tú no estabas allí para ella...

Jack lo miró de una manera asesina, sus ojos brillaron. De repente la sonrisa de Steeve se borró de su rostro y un miedo aterrador se apoderó de él... Jack hizo un movimiento rápido y fuerte y con sus dedos hizo un movimiento casi irreal y le sacó el ojo derecho a Steeve... Lueg tiró el ojo al piso y con su bota lo aplastó.

-¡Ahhhhh! Maldito! -Steeve gritaba horrorizado. Por su rostro corría la sangre y lo peor era que como estaba amarrado no podía ni estremecerse del dolor.

Pero Jack no había terminado con él. Tiró el ojo a un lado, puso una rodilla en tierra y con un cuchillo agarró el miembro de Steeve y se lo cortó. El hombre creía que iba a morir allí mismo del dolor, y efectivamente ante un nivel tan alto de sufrimiento, casí se desmayó.

-Si no te encuentran, morirás desangrado y serás la cena de la alimañas... Y si te encuentran y te salvas, vas a ser una escoria humana... -Jack tiró los genitales del Steeve a un lado-...Ningún hombre debe violar jamás a una mujer.

Jack fue hacia la fuente de la aldea y lavó sus manos rápidamente. Sentía asco y repulsión. Empezó a vomitar. Se enjuagó el rostro y luego se dirigió nuevamente hacia donde estaba Helena, quien parecía sumida en un estado de shock. Él quiso tocarla, pero ella lo evitó.

-Helena, perdóname, no pude evitarlo, yo... -él acarició el cabello de ella, quería acunarla y quitarle todo el peso de ese infortunio que le había ocurrido.

Ella, en posición fetal, tapaba sus senos. Finalmente la estrechó contra su pecho y ambos lloraron abrazados.

-No fue tu culpa...

-¡Maldición, no pude protegerte!...

-Fue mi culpa Jack, no debí bajar de la nave... -dijo mientras lloraba copiosamente -...Pero eso ya no importa...

-Sí, sí importa... Dios... ¡Esto me duele tanto!.

Jack lloró por lo que acababa de ocurrir. Fue entonces que recordó aquellas palabras de Enzra antes de morir, "Nadie escapa del infortunio, en la vida todo lo malo que haces se devuelve, Jack... Todo".

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Hospital de Miyagi.

Caía la noche cuando Lisa se mantenía ayudando a los soldados y demás heridos que llegaban al hospital. Se sentía agotada, pero era la única forma de mantenerse con la mente ocupada, para no pensar en Rick.

-Capitana Hayes, le traje algo de caldo -le dijo una enfermera -Si usted no tiene hambre, hágalo por su bebé.

-Gracias.

La enfermera se llamaba Ayami Tanabata. Una mujer madura de complexión delgada que había atendido a Lisa desde el primer día de haber llegado al hospital.

-Luego de comer, debería cambiarse de ropa, ese uniforme está todo manchado de sangre -la enfermera añadió -después tome una siesta. Al bebé no le hace bien que usted no descanse. En el primer piso le arreglé una habitación donde yo usualmente descanso. Es pequeña, pero tiene un camarote bastante cómodo, una ventana para ver hacia el mar, y un baño. Todo está limpio.

-Es usted muy amable.

A los minutos, Lisa terminó de tomarse el caldo. La enfermera seguía a su lado.

-Miss Tanabata ¿Por qué se preocupa tanto por mí?.

-El comandante Hunter en una ocasión me salvó la vida. Fue hace varios años cuando yo era enfermera en el hospital de Macross. Fue el día de la batalla entre el capitán Max Sterling con la zentraedi que ahora es su esposa, Miriya Pharino. Ella golpeó con su brazo parte de un edificio donde yo me encontraba, pues iba de salida de mi turno. Todo fue escombros y la oscuridad me nubló. Cuando desperté vi al comandante Hunter sacarme de ese lugar. Me cargó y me llevó hacia el hospital. Él tenía aún puesto su pijama de paciente y una venda alrededor de su cabeza, pues todavía no se había recuperado de unas heridas que sufrió en batalla. Desde la ventana de su habitación, él había visto los destrozos de la famacia, y aún en su estado, y descalzo, bajó corriendo las escaleras para ayudarnos, sin importarle la batalla que se realizaba afuera. Me salvó no solo a mí, sino también al dueño de la farmacia, un anciano muy noble. Él lo cargó y lo llevó a urgencias. Luego por lo que supe, evacuó a todas las personas del edificio. Poco después, todo el edificio se derrumbó... Hubiéramos muerto de no ser por él.

-Ese es mi Rick... -Con algo de nostalgia Lisa sonrió. Pese a todo le alegraba que todos recordaran a Rick con cariño.

De pronto, escuchó el ruido de una ambulancia que venía del sector de urgencias. El alto parlante empezó a llamar al mejor médico de hospital y varias enfermeras, entre ellas a Miss Tanabata. Vio un movimiento extraño de gente. Algunas enfermeras y médicos corrían de un lado al otro.

-¿Qué está sucediendo?

-Me están permanezca aquí.

Lisa se levantó, esperó unos minutos, pero no quiso esperar más. Algo le decía que fuera hacia urgencias. Dejó el plato de sopa en una mesa y corrió hacia allá. Al parecer alguien muy importanten había llegado, porque hasta donde veía a lo lejos, la ambulancia venía escoltada por algunos miembros de la policía local.

Lisa empezó a respirar agitadamente cuando se dio cuenta que en la camilla que llevaban estaba Helena Chase.

-¡Helena! -Lisa fue hacia ella y le tomó la mano. Pero ella no le respondía. Estaba con los ojos abierto, pero con la mirada perdida.

-Ella estará bien. Solo está en estado de Shock -dijo el paramédico que la llevaba.

-¿Pero qué le sucedió?.

-El expediente es confidencial. Usted deberá hablar con su médico de cabecera.

Lisa quedó estática sin entender nada. Giró nuevamente y vio que de la ambulancia bajaban a otra persona. Al parecer en grave estado, ya que tenía muchos aparatos prensados a su cuerpo y al mentos cuatro paramédicos lo llevaban. Su pulso se aceleró y una enorme desesperación y tristeza se apoderó de ella al pensar que se tratara de Jack y que estuviera grave.

-¡No!... Jack...

Iba a correr hacia la camilla, pero en ese momento vio que Jack se bajaba de la ambulancia.

-¡Jack!.

Lisa gritó tan fuerte a través del pasillo, que a pesar del ruido de la sala de urgencia, Jack pudo escucharla. Lisa vio cómo el exmercenario se abrió paso entre la gente, mientras aún terminaban de colocar unos sueros a la persona que venía en la camilla. Finalmente llegó hasta donde ella estaba... Lisa lo abrazó fuertemente y empezó a llorar.

-Gracias al cielo que estás bien. Temí que algo te hubiera sucedido a ti también

Jack la estrechó contra sí. Luego le habló.

-Yo estoy bien...

Lisa se separó, pero lo vio mal anímicamente. Él tenía los ojos hinchados como si hubiera estado llorando. Además un moretón cerca del ojo y un pequeño hematoma cerca del labio, sin contar un razguño en su cuello. Como si hubiera estado en una pelea cuerpo a cuerpo.

-No, tú no estás bien... ¿Qué fue lo que sucedió?

-Nada...

-¿Cómo que nada? Solo mírate.

-¡Te repito que yo estoy bien!... pero él está muriendo.

-¿Muriendo? ¿A quién te refieres?...

- A Rick.. Te prometí que lo encontraría, y lo encontré... -Jack miró hacia el área donde estaba la camilla.

El corazón de Lisa de un vuelco. Pensó que se desmayaría allí mismo de la emoción. Temblorosa miró hacia el enorme pasillo. Caminó lentamente mientras veía que los paramédicos empezaban a entrar por el pasillo rumbo al quirófano. Era como si viera todo en cámara lenta, ni siquiera escuchaba bien el ruido, solo el eco de las voces. Era como si el mundo entero se hubiera esfumado. Para Lisa solo existía aquella persona que yacía en la camilla... Entonces aceleró el paso hasta finalmente correr y alcanzar a los paramédicos. Miró el rostro del paciente y sintió que todo el peso de la fuerza de gravedad le caía encima en ese mismo instante.

-¡DIOS MÍO... RICK!

Pese a la oposición de los paramédico y las enfermeras, Lisa tomó la mano de Rick, fría como un témpano de hielo. Todos corrían con la camilla, su semblante era de muerte.

-Señora, aléjese! -le gritó una enfermera.

-¡Él es mi esposo!

-Él necesita ser operado urgente. Tiene una hemorragia cerebral interna.

-¡No me iré de su lado!.

Entraron a la sala de operaciones. Lisa vio como colocaron a Rick en la cama. Tres cirujanos se apresuraban a atenderlo y un arsenal de enfermeras hacían los preparativos.

-No tiene signos vitales!

-Golpe precordial!

-No reacciona!

-Tiene otro paro cardiaco; la taquicardia es ventricular sin pulso palpable!

-Tiene hemorragia interna!

-Apliquen Epinefrina!

-Necesitaremos más sangre! Su tipaje es AB negativo según dice su dogtac!

-Choque eléctrico!

-¡Rick! -Lisa empezó a llorar -¡Sálvenlo!

-¡Sáquenla de aquí! -gritó uno de los cirujanos.

Una enfermera trató de sacar a Lisa, pero ella reaccionó como una pantera.

-No me toque!

-No entorpezca nuestro trabajo.

-¡No me iré!

Lisa escuchó como se dispararon con sonidos los aparatos atados a Rick. Uno de los médicos necesitó suministrarle electroshock para revivirlo. Al cabo de unos segundos finalmente lo logró.

-Por Dios... ¡Rick, no mueras!

-¡Sáquenla ya! -gritó otro médico.

Dos enfermeras luchaban con ella para sacarla nuevamente, pero ella se resistía. Realmente estaba hecha una fiera. Finalmente, Lisa sintió unos brazos a travez de su cuerpo, inmovilizando sus movimientos.

-¡Lisa, no lo hagas más difícil, los doctores necesitan hacer su trabajo!

-¡Jack, suéltame!.

-Lo siento.

Jack la alzó y se la echó al hombro, sacándola de allí en ese instante. Ella pataleaba contra él, pero obviamente no le servía de mucho. Jack la llevó cargada hacia el 1er piso, ya que en los instantes en que él estuvo afuera, Miss Tanabata se le acercó y le pidió ayuda, insitiendo en que calmara a Lisa y que tratara de llevarla a su habitación para que se calmara, antes de que la sacaran del hospital por entorpecer la labor.

-¡Déjame volver! Tengo que estar con él...

Jack la introdujo al cuarto y cerró la puerta.

-¡Debes calmarte! Esa enfermera, Tanabata, dice que la operación durará 8 horas.

-¡Déjame salir! -Lisa forcejeó con él, pero Jack no se quitaba de la salida- ¡No me voy a calmar!

Hastiado de la actitud intransigente de Lisa, el ex mercenario levantó su mano y le dio una cachetada... Lisa cayó horrorizada al piso. Se llevó la mano a su rostro para amortiguar el dolor de aquel golpe y miró a Jack con desazón. Jack le habló de una manera directa y fría.

-Todo está en manos de los médicos y de Dios. Si entras a esa sala de operaciones solo serás un estorbo tanto para los doctores como para él... Rick está luchando por su vida, lo peor ya ha pasado... -Los ojos del ex mercenario empezaron a cristalizarse -... No tienes idea de lo que Helena y yo tuvimos que pasar para rescatarlo... Yo no importo, pero ella... A ella le destrozaron su espíritu.

Jack se deslizó por la puerta suavemente y cayó sentado al piso. Lisa lo miró con extrañeza, pero sabía que en el fondo él tenía razón. No había nada que ella podía hacer ahora, solo esperar. Pero también sabía por las palabras de él que algo muy malo había sucedido. Finalmente, ella se acercó a él, olvidándose del dolor de la chachetada.

-Jack, ¿qué fue lo que sucedió?... ¿Dónde estaba Rick?, ¿Qué pasó con Helena?, ¿Por qué estás todo golpeado?

-Los terroristas del grupo de Kerenski lo tenían secuestrado... y uno de ellos -Jack apretó los puños -...El maldito la violó...

-¡No puede ser!... -Lisa se horrorizó al escuchar aquello. Miró a Jack con angustia y vio que dos lágrimas caían de las mejillas de él.

-Todo ha sido mi culpa. Es mi karma. Siempre daño a los que me rodean.

-Jack, lo siento tanto -Ella lo abrazó muy fuerte aunque él parecía desconsolado -No fue tu culpa. ¡No!... Las cosas solo suceden. Perdóname, he sido una egoísta inconsciente.

-Ella no se merecía esto... Y tú tampoco de merecías lo que te hice aquella vez -Jack rememoró el pasado -Todos solíamos ser así, crecimos tomando a las mujeres que queríamos, así nos enseñaron, a la fuerza si era nacesario. Para nosotros eso era lo normal...

-Ya eso quedó en el pasado. Se que Helena saldrá adelante de todo...Ella va a necesitar mucho apoyo y comprensión -Lisa lo aferró más hacia sí -...Y yo te he perdonado. Por favor, perdónate tú mismo de una buena vez. Gracias a ti, Rick está luchando por su vida.

-No soy de piedra, Lisa. Me siento harto de tanta inmundicia a mi alrededor. Creo que mi pasado siempre me atormentará.

-Te prometo que me mantendré calmada y estable para darles fuerzas a Rick, a Helena y a ti... Lisa se acercó a él y beso su frente con ternura -Ahora quiero que te calmes y me cuentes todo lo que sucedió. No quiero que lleves ese peso por dentro tú solo. Quiero compartir tu dolor. Sabes lo que dice el doctor Weiss, que hablando se sanan las heridas porque sacas tu pesar,. Ya lo sabes, cuéntame Jack...

.

.

Abajo, en el mismo hospital, Max Sterling y los demás del escuadrón Skull corrían por los pasillos hasta que se toparon a unas enfermeras que asistían a los doctores y a las demás enfermeras dentro de la sala de operación.

-Enfermera, soy el capitán Max Sterling. ¿Es cierto que el comandante Hunter está allí dentro?.

-Así es, capitán, lo están operando.

-¡Sí!... -Max se abrazó a Miriya, quién había llegado junto a otras unidades unas horas antes para dar apoyo ante la catástrofe del noreste de Japón.

Los demás se empezaron a abrazar también y a saltar de alegría. Michael Oats se alejó un poco y cuando nadie lo vio, cayó sobre una rodilla en el piso y empezó a llorar como un niño.

-¡Maldición, Rick! ¡Sabía que no podías estar muerto!.

La enfermera Tanabata empezó a contestar el exhaustivo interrogatorio de Max, al tiempo que les explicaba a todos sobre el estado delicado de Rick.

-El capitán sufrió una hemorragia interna. Además llegó con un alto grado de deshidratación. Es una proeza que esté vivo, aún no lo comprendemos. Ya lleva 1 hora de operación, todavía faltan 7 horas más... Aparentemente es un coágulo en el cerebro lo que lo está afectando. Esperemos que sobreviva y esperemos también que no quede en estado vegetativo cuando despierte.

Max se estremeció ante aquellas palabras. Sus ojos se cristalizaron... Miriya lo abrazó.

-Rick es fuerte, Max. Lo conoces mejor que yo.

Max se separó de su esposa y miró hacia su alrededor. Heridos por doquier, algunos incluso seguían llegando. Otros eran dados de alta y otros llevados a la morgue.

-¿Dónde está Lisa?.

-La capitana Hayes entró en deseperación dentro del quirófano y el capitán Archer tuvo que calmarla -le dijo Tanabata.

-¿Jack está aquí?.

-De hecho fue él quien encontró al comandante Hunter.

Todos los del escuadrón Skull se sorprendieron ante esa noticia. Menos Oats, que salió al paso hablándole a Max.

-Max, ¿No será que Archer tenía secuestrado a Rick para quedarse con su mujer, y luego se arrepintió y lo trajo?

-¡No seas idiota, Oats! ¿Cómo se te ocurre pensar eso? -le gritó Miriya.

-Muchachos, todos estamos agotados y estrezados por lo ocurrido -les indicó Max- Pero se perfectamente qué haría Rick en un momento como este si alguno de nosotros estuviera en esa cama y afuera hubiera un caos. Él nada podría hacer por ninguno de nosotros, solo rezar. Pero allá afuera él combatiría como un tigre o ayudaría a quien lo necesitara. Por lo tanto, no debemos estar aquí. Al menos no todos.

-Yo puedo quedarme, Max -indicó Miriya -Los mantendré informados, y si me necesitan solo debes llamarme y saldré a donde sea solicitada.

Max le indicó que sí. Luego le dio un beso en los labios.

-Muy bien, Miriya se quedará. Los demás vengan conmigo, ya dispersamos a los Scavangers, ahora nos necesitan en Fukushima... -Dicho eso, todos salieron del lugar.

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Unos 20 minutos transcurrieron. Miriya tomaba un café mientras esperaba sentada en una silla a unos metros de la sala de operaciones cuando a lo lejos vio a Sangriento y Sunshine entrar corriendo. Ella los llamó y ambos acudieron a su encuentro. Le dijeron lo felices que estaba todo el escuadrón Lobo por el regreso de Rick. Los demás miembros del escuadrón aún se encontraban ayudando con las evacuaciones de Fukushima, ya que la gente debía alejarse de aquel lugar contaminado, por lo que solo ellos dos regresaron, ya que habían recibido informes de que Jack y Helena había aparecido con Rick.

-Llevo media hora aquí y ún no he visto a ninguno -dijo Miriya -Jack debe estar con Lisa. Ella se puso muy mal al saber el estado delicado de Rick.

-¿Y Helena dónde está? -preguntó Sangriento.

-No la he visto, quizás esté con ellos.

-Negativo -dijo Sunshine quien acababa de hablar con una enfermera y ahora se unía a ellos -La enfermera me dice que Helena está en un cuarto en el siguiente paballón. Al parecer sufrió algún tipo de daño.

-¡Desconocía sobre eso! -dijo Miriya.

-No te preocues, nosotros iremos a verla. Luego esperaremos a que Jack aparezca -dijo Sangriento

-Averiguaré que sucedió con ella -dijo Sunshine, presintiendo que algo no andaba bien.

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El médico había terminado de realizar una serie de exámenes físicos a Helena para descartar cualquier tipo de patología. Asímismo, una psicóloga había ido a hablar con ella, pero ella no quería hablar con nadie. Solo había querido estar sola. Se sentía como la peor mujer del mundo. Cerraba los ojos y rememoraba lo ocurrido. Era como un infierno en vivo.

Secó sus lágrima y trató de calmar su ansiedad, pero en ese instante se abrió la puerta y Sunshine y Sangriento entraron a su cuarto.

-Helena... -Sunshine fue hacia ella y la abrazó.

-¿Qué hacen ustedes aquí? Yo estoy bien, no tengo nada. No me ocurrió nada.

Ella no quería decirle a nadie lo que le había pasado, pero afuera ellos habían hablado con el doctor y éste, muy confidencialmente les reveló lo ocurrido y la forma en que estaban llevando el caso.

-Ya sabemos todo... -dijo Sangriento de pie junto a la ventana -...Solo espero que Jack le haya dado la peor muerte de su vida a ese malnacido.

Helena entonces se aferró más a Sunshine y empezó a llorar.

-Siento tanta verguenza... Me quiero morir. ¡No quiero que nadie más sepa lo que me pasó!

-No, no fue tu culpa... -Sunshine la seguía abrazando. No sabía qué más decirle -...Y no te preocupes, nadie más lo sabrá.

-Helena, quiero saber si el hombre que te hizo esto esta muerto... -dijo Sangriento con un odio indescriptible -¿Quién fue?

-Sangriento, ¿esto es necesario? -le preguntó Sunshine -No ves que ella está sufriendo...

-Ella debe hablar para sacar su dolor. Si se queda callada se consumirá del dolor y su psiquis se verá afectada. Una vez más, Helena, ¿quién fue?...

-Fue... Fue un terrorista del grupo de Kerensi. Un tal Steeve Murdor -dijo temblorosa y secándose sus lágrimas.

-Se quien es ese hijo de perra -dijo Sunshine -Un terrorista inglés. Amante de Natasha desde que ella estaba con Masato, hasta sus últimos días scon Fukio.

-¿Está muerto? -preguntó Sangriento, insistente -¡Quiero saber si Jack lo mató o no!

-Debe estarlo -respondió ella -...No sé que le habrá hecho Jack. Solo recuerdo escuchar sus gritos de dolor. Decía algo sobre sus ojos y no se qué mas. No puse mucha atención. Me tapé los oídos porque no quería escuchar su voz.

Sangriento sonrió...

-Ya imagino que clase de muerte le habrá tocado. Lo tenía merecido -Él se acercó a ella y a Sunshine - Ahora solo te pido que te repongas y que sigas adelante. Estás viva y eso es una suerte sabiendo todo lo ocurrido.

-Yo, no lo se... me siento tan abrumada...

-Escúchame bien, Helena, algo así jamás, pero jamás te volverá a ocurrir -enfatizó Sangriento -Te lo juro por el espíritu de mi hermana que une a este escuadrón.

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.

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Jack se duchaba dentro del baño de aquella habitación que la enfermera Tanabata le había preparado a Lisa. La presión del agua caía sobre su cabeza mientras que la espuma del jabón bajaba por su cuerpo. Lo necesitaba. Se sentía sucio y asqueroso. Hacía tanto tiempo que no vivía una experiencia como esa que había pasado. Tantos años como mercenario, pero de hace unos años hacia acá le asqueaba el olor de la sangre de terroristas y asesinos. ¿Cómo pudo formar parte de esa vida?.

Miró hacia una tablilla al lado de la ducha. Allí había colocado el puñal que siempre le acompañaba. Lo tomó.

-¿Qué diferencia hay entre Steeve y yo? -dijo en voz baja mientras miraba su puñal.

Pensó entonces en hacerse daño...

Afuera, en el cuarto, Lisa se cambiaba la ropa por una muda nueva, pues la anterior estaba toda ensangrentada debido a su contacto con los afectados por los desastres. Trataba de estar en calmada, pero lo cierto es que la situación de Rick y todo lo que Jack le había contado sobre sucedido para el rescate la había afectado mucho, sobre todo lo ocurrido a Helena. Él le había contado absolutamente todo, incluso la engorrosa situación íntima entre él y Kelly, y como ésta estuvo a punto de matarla, si no fuera por la aparición del tsunami.

Lisa no podía creer que existieran en el mundo mujeres de tan bajos instintos como Kelly, y tampoco que una desgracia como un tsunami hubiera sido la causa de que ella estuviera en ese momento con vida. Tomó el traje de vuelo de Jack y su ropa ensangrentada y las metió en un cartucho el cual cerró. Luego, recibió una llamada a su celular.

-Capitana Hayes, soy yo, Masato. Quería saber si es cierto lo que dicen sobre el comandante Hunter. ¿Es cierto que apareció?.

-Me alegra saber de ti nuevamente -Lisa sonrió -...Así es. Jack lo encontró, y en este momento lo están operando . Durará 6 horas más en el quirófano.

-Estoy seguro que todo saldrá bien -Masato también sonrió -Acá en la basa de Miyagi los soldados están pendientes de la salud del comandante.

-Muchas gracias, amigo.

-También quería ver si se le ofrecía algo.

-En realidad sí...

Lisa le pidió a Masato que fuera a las barracas de Jack y Helena en la base, y las trajera a la habitación donde ella estaba en el hospital... Luego de eso, Lisa tomó el teléfono y llamó a recepción. La enfermera le informó que aún estaban operando a Rick y que no había ocurrido nada fuera de lo normal hasta ese momento, también Miriya Sterling se encontraba en el área del lobby cerca a la de operaciones.

-Gracias, señorita... -ella se alegró de saber que su amiga estuviera allí -...y por favor, informele a la Capitana Sterling que bajaré en unos minutos -le indicó a la enfermera.

Cerró el teléfono al mismo tiempo que cerró los ojos. Si algo le llegara a pasar a Rick, ella moriría allí mismo del dolor. Tocó su vientre, anhelando que él pudiera cargar en brazos al bebé que esperaban. Muy pocos sabían de su existencia, ni siquiera Jack lo sabía.

De pronto, miró hacia la puerta el baño. Pensó que Jack se demoraba mucho. Fue hacia allá y lo llamó.

-Jack, ¿estás bien? - ella le preguntó, pero él no contestaba.

-¿Jack?...

Lisa abrió la puerta y entró. Fue hacia la ducha e hizo la cortina a un lado. Vio entonces a Jack allí debajo de la regadera, de pie, con el puñal en su mano a punto de cortarse las venas de la muñeca.

-¡Qué diablos haces! -Lisa no supo de donde sacó fuerza, pero entró a la ducha y le arrebató el puñal tan fuerte que incluso se hirió en la acción.

El puñal cayó al piso. Ella cerró la regadera y luego lo apretó fuertemente por sus brazos.

-¿Qué estupidez ibas a hacer?

-¡Soy un malnacido igual o peor que ese maldito que ultrajó a Helena! Estoy harto de vivir para joder a los demás.

Lisa entonces le dio una cachetada de tal magnitud que lo estremeció.

-¡Te la devuelvo, porque ahora eres tú quien la merece. Basta de estupideces, Jack! -Ella volvió a tomarlo por los hombros – El pasado no se puede revertir, al menos no por ahora.

-¡Siempre daño a todos!. ¿Acaso no lo entiendes?... Hasta tú haz vivido mi brutalidad en carne propia.

-¿Donde está el Jack que evitó que yo cometiera una locura conmigo misma aquella vez bajo la lluvia?... ¡el Jack que me llevó a su casa y me cuidó!

-No soy tan fuerte de espíritu como todos piensan...

-¡Cállate y escúchame!... Estás así porque estás hastiado y cansado. Es normal. Tú siempre eres el fuerte y hay veces que la energía se acaba. Sin embargo no puedes permitirte ese lujo... Tu escuadrón te necesita, Helena te necesita y yo también te necesito...Pero no quiero un Jack débil que piensa que no merece vivir -Ella lo tomó por el rostro aún mojado -Yo quiero de regreso ese Jack que entró por la puerta del hospital luego de salvar a Rick. Ese mismo Jack que me ha devuelto la fortaleza para soportar lo que está sucediendo en este instante con todos. Quiero a ese Jack devuelta... Fuerte, con exceso de confianza, egocéntrico, pedante, como sea, pero te quiero de vuelta ¡en este instante!...

-Lisa, yo...

-Rick está luchando por su vida, mientras tú pretendes otra cosa contigo mismo.¡Me decepcionas!

Jack cerró los ojos y suspiró hondo. Pasó la mano por su cabello húmedo como ordenando sus pensamientos. Ella lo miraba, esperando su reacción... Finalmente él la miró firmemente a los ojos. Ámbar y esmeralda se encontraron nuevamente.

-Perdóname...

-Prométeme que no intentarás esta estupidez que parece contagiarnos a todos en algún momento de nuestras vida... ¡Prométeme eso, Jack!.

El la miró sintiendo un poco de verguenza por lo que había hecho.

-Te juro que no lo volveré a hacer.

-Bien...

-No se cómo lo logras, pero solo tú puedes hacerlo... Solo tú conoces esta vulnerabilidad en mí... -El tomó entre sus manos el rostro de Lisa, también mojada por el incidente -...Todo es tan confuso. Todo esto que ha pasado ha cambiado mi vida abruptamente. Me duele mucho lo que le ha pasado a Helena, no tienes idea cuanto. Ahora siento que tengo la obligación de no dejarla sola...Pero aún así no puedo dejar de amarte, Lisa.

-Jack, por favor, no lo hagas dificil para mí... No en este momento en que Rick está allí en esa sala de operaciones -Lisa tomó sus manos entre las de él -...Sabes que lo que siento por ti es muy profundo, pero no puedo engañarte, yo lo sigo amando a él, ahora más que nunca cuando estuve a punto de perderlo.

Él le diría algo más, pero en ese momento escucharon unos toques en la puerta y una voz que les hablaba desde afuera.

-¡Capitana Hayes, soy yo, Masato!... ¡Le traje lo que me ordenó!...

-¿Masato? ¿Qué se supone que viene a hacer él aquí? -Le dijo Jack entre estrañado y molesto, pues él no había terminado en buena forma su relación de amistad y trabajo con quien fuera su amigo por muchos años, debido a su actitud de preferencia hacia Rick en la misión contra Takayama, Kerenski y los demás.

-Le pedí que te trajera tu ropa y la de Helena -Le contestó Lisa mientras salía la ducha y se encaminaba a abrir la puerta.

Lisa abrió la puerta y se encontró con Masato, quien llevaba en sus manos las maletas.

-Gracias por venir.

Masato iba a dejar las maletas allí y marcharse pero vio que Lisa tenía un poco de sangre en su mano derecha.

-¡Lisa, estás herida! ¿Qué te sucedió?

-No es nada...

Alarmado por la herida, Masato entró a la habitación, haciendo a Lisa a un lado. Dejó las maletas en el piso y corrió a tomar y mirar la mano de ella

-Necesitaré llevarte a la enfermería para que curen tu mano. Además estás empapada. ¿Qué sucedió?.

-Mi mujer no necesita que la lleves a ningún lado. Yo me encargaré de ella... -Jack salió del baño y se dirigió hacia él -...Y para ti, ella no es "Lisa", sino Capitana Hayes.

Sonrojada, Lisa se apresuró a conseguirle una toalla para que se cubriera, pues estaba desnudo. Él amarró la toalla a su cintura y rápidamente tomó unas gazas que estaban a la vista, las empapó en alcohol, tomó la mano de Lisa, colocó el paño sobre la mano e hizo que ella cerrara el puño.

-Lo siento, Lisa, no me había percatado de la herida. ¿Te duele mucho?.

-No te preocupes, Jack, es solo un razgón.

-¿Qué le hiciste? -preguntó Masato, con el ceño fruncido.

-Yo no le he hecho nada -Le contestó Jack mirando a Masato con disgusto -Y te agradecería que en este momento te largaras de aquí. Tu presencia me molesta. Ya no tienes nada que hacer cerca de mi mujer. El trabajo que te asigné terminó en el mismo momento en que me traicionaste.

-Lo siento. Solo quería asegurarme de que ella estuviera bien -Le dijo. Luego se dirigió a Lisa -Pensé que usted había regresado con el comandante Hunter. No sabía que aún estaba con él.

-Esto no es lo que parece... -dijo Lisa bastante incómoda, pues sabía que Masato estaría pensando que ella había vuelto con Jack. No quería que las cosas se malinterpretaran-... Jack y yo solo resolvemos una situación personal.

Jack quería írsele encima a Masato, pero prefirió gritarle...

-¡Pero qué diablos te sucede, imbécil!... ¡Lo que haga o no haga mi mujer no es asunto tuyo! ..Ella está bien... Ahora lárgate de aquí antes de que yo mismo te saque.

Masato bajó la mirada y se limitó a escucharlo. Realmente entendía la reacción de Jack. Se sentía traicionado y con justa razón. Ellos habían sido amigos muchos años. En verdad en ese momento Masato se sintió como una especie de cucaracha.

-¡Jack, basta! -Lisa se puso por delante de Masato -Él evitó que yo fuera aquel antro de perdición de Fukio Takayama donde se formó esa masacre... Si no fuera por él quizás yo estaría muerta ahora.

-Se lo agradezco, pero ahora quiero que se large, que regerse a Macross y que deje en el mi Hangar la nave que está usando, porque me pertenece. Él la tomó sin mi permiso. Él ya no partenece más a mi Escuadrón.

-Entendido, capitán, me iré en este momento -dijo Masato.

-¡Tú no te vas a ningún lado, Masato! Al menos no, fuera de Japón... -le gritó Lisa -...El capitán Archer debe entender que estamos en una situación de crisis y que no podemos darnos el lujo de rechazar unidades. Necesitamos reforzarnos, no debilitarlos.

-¡Yo puedo hacer mil veces lo que él hace! Cualquiera de los chicos del escuadrón pueden hacerlo... -Le dijo Jack- ... Solo me pongo otro taje de vuelo y parto enseguida hacia Fukushima... Por mí, él puede irse al infierno.

-¡Tú te quedas en este hospital acompañándome!... -le gritó Lisa tratando de que Jack se cayara de una vez por todas.

-Capitana Hayes, no hay problema -añadió Masato- Yo acato las órdenes del Capitán Archer. Aunque él no lo crea yo le tengo estima y agradecimiento. Él fue quien me entrenó y quién me incorporó a la armada. Tomé la nave que he usado por tantos años, sin su permiso, por lo tanto debo devolverla.

-¡Aquí mando yo! -Lisa apretó los puños mientras le hablaba a Masato, pero sin dejar de mirar a Jack-... y mi orden es que Masato regrese a sus funciones dentro del equipo de ayuda para la Prefectura de Sendai. Una vez regresemos a Macross, tú tomarás la decisión que amerites -Luego se volteó y le habló a Masato-... Gracias por tu atenciones. Espero tu reporte para la noche.

Masato inclinó su cabeza ante Lisa, luego miró a Jack, pero vio que éste estaba tan furioso que prefirió salir de allí antes de que la situación se saliera de control. Cuando finalmente se retiró, Jack descargó contra Lisa.

-¡Maldición, Lisa! ¡Odio cuando me desautorizas delante de mis soldados! -le gritó.

-¡Tú te lo buscaste!... Él es un excelente soldado y lo sabes. No mezcles lo personal con lo miltiar.

-¡No confío en él!.

-¡Pues yo sí! -Lisa insistió -...Y te advierto que si lo vas a echar de tu escuadrón, le diré a T.R. que lo acepte en el escuadrón Ghost.

-Masato jamás aceptaría pertenecer al escuadrón Ghost. Él no soporta a Edwards.

-No lo afirmes tanto. Los seres humanos solemos aceptar ciertas situaciones incómdas cuando estamos bajo presión.

-¿Por qué no lo envías al Skull, y punto? Ahora él se ha vuelto un servil de Rick.

-Eso no te dolería tanto como verlo en el Escuadrón Ghost.

Jack miró a Lisa e hizo un gesto de admiración y luego de rara sorpresa con sus ojos, como diciendo que ella lo conocía más de lo que creía. Ella era lo suficientemente cínica como para saber que en realidad si había alguien que odiaba por encima de todos ese era T.R. Edwards.

-No te atreverías...

-Rétame...

-Pareces hermana de Sangriento. ¿Acaso se pusieron de acuerdo para torturarme con la misma amenaza?.

-Quizás somos quienes más te conocemos... -Lisa fue hacia él y le puso las manos en los hombros -Jack, todos debemos estar unidos, no peleados. El enemigo está allá afuera. Si continuamos en discordia seremos presa fácil para Zeraal, y la misión a Tirol será un fracaso.

-Lisa... -el ex mercenario la tomó por la cintura -... ¿En verdad me necesitas a tu lado?.

-No solo te necesito yo, Jack... Helena también te necesita.

Él respiró hondo y miró hacia un lado con pesar...

-Claro...

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.

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Habían transcurrido 7 horas desde que empezó la operación de Rick. Era extraño, pero la agitazón y el movimiento que existía en la sala de urgencias y alrededor del hospital, había reducido relativamente. Ahora los pasillos se veían más despejados y se escuchaban más calmos.

Lisa permanecía en el Lobby contiguo al portón que cerraba el acceso hacia la sala de operaciones. Ella estaba sentada junto a Miriya en un gran sofá que les habían habilitado para que estuvieran cómodas. Ambas estaban desconsoladas, pero Lisa parecía no encontrar consuelo en nada. Se sentía muy agotada, comía poco, ya que por su embarazo todo le daba náuseas. La ansiedad le provocaba mareos y solo rogaba a Dios por no vomitar.

Se recostó al hombro de Miriya. Esta hechó su brazo a un lado y la abrazó. Ámbas mujeres dándose ánimos. Empezaron a recordar anécdotas graciosas de cuando Rick y ella se odiaban, luego cuando se enamoraron y así sucesivamente hasta que llegaron al matrimonio. Eso dio un poco más de ánimos a Lisa, quien no dudaba de que Rick saldría bien de todo eso.

-Cuánto ha cambiado nuestras vidas desde entonces...

-Dime algo. Antes de toda la desgracia que ocurrió ¿Ya sabía Rick estás esperando a su bebé?...

Lisa se sorprendió. Levantó la cabeza del hombro de Miriya y la miró .

-¿Cómo lo supiste?...

-¿Acaso crees que o me había dado cuenta? ¿No pensabas decírmelo?

-Solo lo sabía Helena, porque se enteró accidentalmente. La verdad es que aún no quiero que nadie más se entere. Mi familia materna siempre ha tuvo la tradición de anunciar los embarazos luego del tercer mes.

-Lo cierto es que nadie me lo dijo. Para mí es evidente... -Miriya sin reparo alguno agarró los pechos de Lisa y los apretó con suavidad -...Solo mira tus senos, están más vaporosos de lo que suelen estar.

-No seas exagerada... -Lisa, sonrojada, quitó las manos de Miriya de sus pechos -...Solo tengo poco más de un mes.

-Pues yo si noté el cambio en tu cuerpo inmediatamente. Además tienes un semblante distinto al habitual...-Miriya sonrió -...Rick estará tan contento con su nuevo hijo.

Al escuchar esa afirmación, Lisa llevó sus manos al rostro y empezó a llorar.

-Quiero a Rick de vuelta...

-Vamos, Lisa, no te pongas así. Pensé que estabas más calmada.

-Me muero si él muere. No soportaría mi vida sin él... Lo amo tanto.

-Piensa en que a ese bebé que viene en camino no le combiene que estés así. Ellos no son como nosotros los zentraedis que venimos de máquinas clonadoras, lo sabes mejor que yo.

-Tienes razón.

Lisa limpió su rostro y se estabilizó.

-¿Haz pensado en algún nombre para el bebé?.

-Se llamará Rick, como su padre.

-...Y si es una niña.

-¿Una niña?.. Pues, no había pensado en eso.

En ese instante, Lisa vio que Jack se acercaba a donde ellas estaban. El llegó frente a ellas, se agachó, abrió un paquete que traía y les entregó sendas tazas de café.

-Esto al menos las mantendrá tibias -dijo.

-Gracias... -le dijo Miriya

-Jack, también quiero agradecerte que le donaras sangre a Rick -agregó Lisa -Haz dado por su vida más que cualquier otra persona.

-Se lo debía. Él me donó sangre cuando yo estuve grave. Ahora quedamos a mano.

-...Y dime Jack... -Miriya añadió – ¿Aquellos terroristas están todos muertos?.

-Sí.

-Qué bueno. Al fin todos se fueron al infierno. Lo tenían merecido. Me hubiera gustado enfrentarme a la tal Kelly para destruírla con mis propias manos. No entiendo cómo pudo secuestar a Rick tantos días a expensas de que estaba gravemente herido. ¿Y cómo murió? ¿Le disparaste?...¡Cuéntame!

-¡Miriya!... Creo que Jack no desea acordarse de eso... -Lisa le hizo una seña con la mirada.

Jack permaneció callado, pues el recuerdo no le era grato, pero Miriya insistía en el tema.

-¿Y cómo está Helena?.

-Ella aún duerme debido al efecto de unos sedantes que le aplicaron.

-No he tenido tiempo de abordar más sobre el asunto. Solo se que rescataste a Rick de manos de aquella terrorista desquiciada pero ¿qué fue exactamente lo que le sucedió a Helena? ¿La hirieron? -preguntó la zentraedi.

El ex mercenario no supo qué responder, miró a Lisa como pidiendo una vía de escape. Entonces Lisa tomó la palabra, para maquillar la cruda verdad de lo que le sucedió.

-Helena quedó algo traumada debido a todo lo que vio. Las muertes de esos terroristas, la preocupación de ver a Jack luchando contra ellos y el estado en que esa psicópata tenía a Rick. Todo eso le produjo un colapso nervioso muy intenso.

-Me lo puedo imaginar. Ella no está acostumbrada a ver este tipo de hostilidad cuerpo a cuerpo.

Jack se puso de pie y suspiró. En realidad sabía que Helena no quería que nadie más se enterara de lo que le sucedió. Luego de eso, decidió regresar a la habitación de ella. Miriya siguió en su respectivo interrogatorio.

-Oye, Lisa. ¿Jack tampoco sabe que estás embarazada de Rick?.

-No.

-¿Y por qué no se lo haz dicho?.

-Ya te dije que no quiero que más nadie lo sepa, por ahora. Esto es algo muy íntimo para mí.

-Pero dentro de pronto será notorio.

-Pues hasta entonces todo lo sabrán. Por ahora mi hijo solo es asunto mío y te pido por favor que no se lo digas a nadie, ni siquiera a Max.

-Como gustes.

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Dentro de la habitación de Helena, Jack tomó el asiento aledaño, lo acercó a la cama donde ella permanecía dormida y tomó su mano entre las suyas. Con dulzura la besó. Luego permaneció así con su mano entrelazada a la de ella. La miraba con tristeza.

La enfermera Tanabata, amiga de Lisa, le tocó atender a Helena. En ese instante ella regresó para acomodarle la intravenosa, pues Helena se había deshidratado.

-Usted es el capitán Archer, ¿no es así? -le preguntó la enfermera.

-Si.

-Soy Miss Tanabata. Permítame felicitarlo. Usted fue quien rescató al comandante Hunter.

-Gracias.

-Se que está triste por lo que le sucedió a ella. Pero mi experiencia en estos casos me dice que si la persona afectada recibe apoyo de la persona que ama, sin duda alguna saldrá adelante.

-¿Cómo ha estado ella?.

-Gracias a Dios el doctor le descartó cualquier tipo de patología. Su trauma es emocional. Ella se ha levantado de la cama muchas veces, la hemos tenido que sacar a la fuerza de la ducha, pues se siente sucia.

-Dios...

Aunque no había tenido la culpa, Jack se sentía muy culpable de lo que le había sucedido a Helena. Pese a todo ella era una mujer de un carácter muy dulce y era muy especial tanto para él como para su hijo J.B y para la mayoría del Escuadrón Lobo, ya que trabajaron bajo sus órdenes en Base 6.

Sus pensamiento se remontaron al pasado, cuando la conoció de la mano de Roy Focker. Roy le había contado que estaba loco por una mujer muy bella, y que debido a eso tenía problemas personales con Edwards, pues él también la pretendía. Para ese entonces, Jack tenía un tiempo saliendo con su compañera de equipo, Izzy Randall.

El día que conoció a Helena fue lluvioso. Él llegó con Izzy al departamento de Roy y de hecho fue él quien los presentó. Jack supo entonces que Roy no se había quedado corto cuando la describía como una gran belleza. Al chocar sus manos él sintió que ella temblaba un poco, y desde ese día, por alguna razón ella evitaba mirarlo directo a los ojos. Él aún no entendía muchas cosas, pues el recuerdo de Lisa aún lo martirizaba.

Así pasó el tiempo. Cuando Jack, Hiro e Izzy fueron trasladados a Base-6 en Detroit. Allí se reencontró con Helena. Ella sería su superior. Lucía su cabello recogido, su uniforme señido y su atrayente temperamento enigmático y altivo, calmado y sereno. Roy y ella ya habían terminado y pese a los ingentes intentos de Roy de invitarla nuevamente a salir, ella se había negado. Entonces Roy fue trasladado a la Isla de Macross y eventualmente reinició una relación con una exótica morena, Claudia Grant.

En Base 6, la relación entre Izzy y Jack se fue debilitando en la misma medida en que él y Helena empezaban a romper el hielo; de una relación profesional dieron paso a una cálida amistad y luego a un tórrido romance. Fue una época feliz en su vida hasta que con el tiempo fue trasladado a Base Darwin en Australia. La distancia y el recuerdo de Lisa terminó por acabar con esa relación.

Jack seguría sumido en sus pensamientos hasta que recibió una llamada a su celular. El ex mercenario contestó de mala gana al escuchar la voz detrás del aparato. Era Gunther Reinhardt.

-Archer, no hubiera querido llamar a tu celular, pero como comprenderás Lisa y Miriya no contestan al suyo, y obviamente las líneas telefónicas de ese hospital de segunda categoría están trancadas.

-¿Qué quieres?

-Supe que Helena tuvo un accidente. Exijo saber qué le pasó y si está bien.

Jack cerró los ojos mientras suspiraba. En ese mismo instante quizo estrellar el aparato al piso o tirar por el excusado. No estaba de ánimos para discutir con nadie.

-No eres quien para exigirme nada. Helena está a salvo ahora y eso es lo que importa.

-¡Imagino que tú tuviste la culpa de lo que le sucedió, pues me informaron que estaba contigo. Si algo le pasa a Helena te responsabilizo directamente a ti, Archer!

-Si tienes algún problema conmigo, espera a que yo regrese a Macross. Solo dime el día, lugar y la hora para partirte la cara... -le respondió -Por ahora te agradecería que no vuelvas a llamar a mi número privado porque detesto escucharte... Por lo demás, puedes irte a la mierda...

Jack apagó el celular y luego lo tiró cerca de una silla aledaña. En esos momentos no estaba de humor para aguantar la verborrea estúpida de Reinhardt. Se concentró solo en ella. Tomó su mano nuevamente y deseó que nada de lo que que le había sucedido, le hubiera ocurrido.

-Helena, mi hermosa Helena... -dijo en voz baja besando la mano de ella -... Le hice una promesa a Lisa, y en el proceso de cumplirla pagaste una terrible consecuencia... Si pudiera retroceder este maldito tiempo...

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En el lobby, Lisa y Miriya entraban en pánico cuando vieron a las enfermeras correr hacia la sala de urgencias. A lo lejos veía a varias de ellas pasar con insumos médicos mientras mencionaban el nombre del comandante Hunter.

-¿Qué está pasando con Rick? -Lisa se levantó y corrió hacia la entrada del cuarto de urgencias.

Desde afuera, ella podía escuchar los gritos de los médicos.

-Tercer electrochoque!

-Descarga de 360!

-Despejen!

-uno, dos, tres!...

-Vamos comandante Hunter, ayúdenos!

-Aumenten oxígeno!

-Más gazas!

-Necesitamos más sangre!

-Aplíquenle más Epinefrina!

-Dije que necesitaremos más sangre!

Lisa pensó que moriría allí mismo. Sintió que todo le daba vueltas. Miriya pudo percatarse de ello y la agarró antes que cayera al piso.

-¡Lisa, por favor, reacciona! -Miriya llamó a una de las enfermeras que estaba en recepción. Ella llevó algo de alcohol para reanimarla.

-¡Miriya, Rick se me va a morir!

-Señora, cálmese! -dijo una enfermera -Acaban de informarme que pudieron estabilizar al comandante. Ya tiene pulso nuevamente.

Lisa rompió a llorar por enésima vez. No sabía cuánto más iba a resistir aquello.

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Era casi de noche cuando Miriya trajo algo de comer para Lisa y para Max, quien hacía poco había donado sangre para Rick y luego dispuso esperar con ellas por el resultado de la operación. Puesto de ropa particular y habiendo pasado una serie de exámenes que probaban que no tenía ningún tipo de radiación en su cuerpo, Max tomaba algo de caldo instantáneo mientras miraba a Lisa caminar de un lado al otro.

-Lisa, debes calmarte!.

-Cuánto más va a durar la operación? ¡Ya van más de 8 horas!

En el lobby también estaban Michael Oats, Rudolph Hess y los demás del Skull. Igualmente estaban Sangriento, Sunshine y Luna Vilanova. Los demás del escuadrón Lobo que se encontraban en Fukushima se habían expuesto a bajas cantidades de radiación y les estaban haciendo análisis.

-No se que diablos hacen esos del escuadrón Lobo aquí -renegó Oats a Hess -... Son discípulos Archer. En el fondo solo desean que Rick muera. No soporto a ninguno de los idiotas de ese maldito escuadrón. Ojalá Rick nunca los hubiera traído.

-Michael, por un minuto quisieras que dejaras de decir estupideces -le dijo Hess -Si no fuera por Jack, el comandante no estuviera luchando por su vida.

Luna, que había estado por la cafetería, trajo un poco de café a Hess.

-Rudy, esto es para ti. Se que no haz comido nada desde que llegaste. Pero se que esto te mantendrá mejor.

Hess se levantó enseguida, miró a Luna con una sonrisa y algo nervioso le agradeció por su gesto.

-Gracias Luna. Yo... te lo agradezco.

Se sonrojaron cuando sus dedos se rozaron al momento del intercambio del café.

-De nada... -Ella también le sonrió y luego se alejó un poco y regresó al lado de Sunshine y Sangriento.

Michael Oats miró la cara de Hess y renegó con la cabeza.

-Ahh... ya entiendo... Con razón defiendes tanto a ese escuadrón. Imagino que te estas cogiendo a esa mujer.

-Claro que no! ¿Acaso para ti todo gira al rededor del sexo?.

-Si...

-¡Idiota!

Ambos seguirían argumentando, pero en ese momento se abrió la puerta del pasillo que daba hacia la sala de operaciones y apareció el cirujano.

El corazón de Lisa empezó a latir a mil por horas. Corriendo, fue hacia él y lo miró con los ojos enjuagados por las lágrimas.

-Por favor, dígame que mi Rick está bien.

-Está vivo...

Todos los allí presentes empezaron a aplaudir. Agunos se abrazaban. Otros lloraban.

-Gracias a Dios...

Hess fue hacia Lisa y ambos se abrazaron. El médico luego se dirigió a ella.

-Señora, paso a explicarle la situación del comandante, así que póngame suma atención. Él tuvo una Hemorragia subaracnoidea por fuerte impacto, afortunadamente no hubo hematomas ni dislocación de las vértebras que le pudieran dejar parapléjico, pero sí hubo algo de daño a la sección del bulbo donde están los centros de respiración y cardiovascular por lo que tuvo varios paros respiratorios durante el proceso dentro del quirófano, y aunque sobrevivió a la operación, el comandante aún está grave. Él ha entrado en une estado de Coma de cuarto grado.

-¿Qué quiere decir con eso?.

-Lo que trato de decirle es que su cuerpo no tiene reacción al dolor, reacción de las pupilas, ni reflejos de protección. Se mantiene con vida gracias a las máquinas, pero considero que debe ser trasladado con sumo cuidado a New Macross, ya que allá tienen aparatos más sofisticados y por lo tanto tendrá más probabilidades de regresar del coma.

-Dios mío... -Lisa no sabía si alegrarse o llorar.

-Ahora todo depende de él -añadió el doctor -... Igualmente le advierto que si llegara a despertar él podría, o no podría, enfrentar problemas de movimiento, de reconocimiento, o de habla. Sus esperanzas de vidas son de 50 por ciento. Por ahora eso es todo.

-Rick es fuerte. Sé que lo logrará.

Luna fue hacia Lisa y le puso la mano en el hombro.

-Si aquella vez Jack pudo salir del coma, Rick también saldrá... Estoy segura que lo hará.

Lisa puso su mano sobre la mano de Luna. Todo era cuestion de fe.

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Varias horas habían pasado luego de la operación. Rick había sido trasladado a un cuarto privado de cuidados intensivos, dos cuartos más allá del cuarto donde aún permanecía Helena.

Jack había estado tan cansado que se había quedado dormido sentado, junto a la cama de Helena, su rostro apoyado sobre sus brazos, a un costado de la cama de ella. Jack sintió que lo tocaban. Abrió los ojos y aún asueñado se incorporó para ver que Helena ya había despertado.

-Solo acaricié un poco tu cabello -le dijo.

-No te preocupes, yo también acaricié el tuyo, aunque dormías profundamente.

-Me alegra que estés aquí conmigo. Me siento como una basura.

-No, no digas eso -el ex mercenario tomó el rostro de ella y pegó su frente a la suya -Eres tan importante para mí, como no tienes idea.

-Te necesito, Jack. No quiero que me dejes sola.

-Yo haré lo que sea por ti, Helena.

Helena aguanto el llanto. Miró fijo hacia el techo por un rato, luego se incorporó y quedó sentada.

-¿De veras harías lo que fuera por mí?

-Sí... Cualquier cosa que me pidas con tal de que superes esta situación. Quiero que vuelvas a ser la Helena de antes.

-Yo... lo que más quiero en el mundo es tener una familia -Helena lo miró fíjamente -Yo... quiero ser tu esposa, Jack. Quiero que te divorcies de Lisa. Quiero que te olvides de ella para siempre... Quiero que nos casemos cuando te divorcies de ella. Solo contigo me siento segura y protegida. Eso es lo único que me haría totalmente felíz. De lo contrario, jamás podría serlo.

Jack calló. No supo qué decir en ese momento. Él aún amaba a Lisa y eso era algo que difícilmente cambiaría, pero si Rick vivía, y él estaba seguro de que así iba a ser, ella iba a regresar con él ahora más que nunca luego de que él reapareciera por sobre la muerte. Por otro lado Helena, su dulce Helena, ella lo amaba y había pasado tantas penurias en su vida, la peor de todas, esa que le acababa de ocurrir. Él no podía evitar sentirse culpable por ella. Definitivamente esa decisión cambiaría el rumbo de sus vidas.

-¿Jack?...

-Sí, Helena... -Jack se pudo de pie -Cuando regresemos a New Macross llamaré a mi abogado y firmaré mi divorcio con Lisa. Luego, nos casaremos.

Helena sonrió y se aferró a él... Jack correrspondió el abrazo y acarició varias veces su largo cabello.

-Jack, soy tan felíz. Te amo.

Jack sintió un cúmulo de sentimientos encontrados. Luego de eso, ya nada lo ataría a Lisa. Era como si un pedazo de su corazón se razgara. Pero Helena lo necesitaba.

-Yo... también Helena... Yo, también.

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Dentro del cuarto de cuidados intensivos Lisa permanecía sentada en una silla al lado de la cama de Rick. No se le despegaba ni a sol, ni a sobra. No podía dejar de mirarlo, allí, entubado. Lucía pálido y sereno. Entrelazó su mano a la de ella para otorgarle calidez.

De pronto, entró una enfermera con una enorme inyección.

-Oiga, ¿Qué es eso que le va a poner? -preguntó Lisa, mientras fruncía el ceño.

-Es una solución especial anticoagulante.

-¡Quiero ver la hoja médica!.

La enfermera pasó el historial clínico y Lisa efectivamente constató que era necesario aquello... Ella preguntaba y verificaba cada vez que las enfermeras entraban a atenderlo. La utilización de elementos tecnológicos de diagnóstico e intervención, la administración de ciertos medicamentos, tales como sedantes y anestésicos, la realización de procedimientos y controles frecuentes de constantes vitales,hacían parte de los cuidados que se brindan a los pacientes que presentan una enfermedad crítica y que estaban hospitalizados en una Unidad de Cuidado Intensivo, y ella era consciente de eso. Pero debía procurar que todo sobre Rick estuviera en orden. No peritiría que su cuerpo fuera malogrado o que alguien intentara agradirlo.

-Capitana Hayes -dijo el que ahora era médico de cabecera, entrando a la habitación -Soy el doctor Akira Sakurai. Las enfermeras me indican que usted revisa todo antes de suministrarle el tratamiento al comandante y exige cosas que están fuera de lugar. Por favor, no entorpezca nuestra labor o deberé mandar a sacarla de esta unidad.

-Lo siento, pero no confío en nadie. No se si existan terroristas, zentraedis o scavangers, incluso gente de las RDF que quiera acabar con mi esposo por algún ajuste de cuentas. No me voy a mover de este cuarto y le advierto, los soldados del Escuadrón Skull y el Escuadrón Lobo están bajo mis órdenes y solo debo abrir la boca para que ellos acaben con quienes pretendan sacarme de aquí, ya sea a usted o la maldita junta directiva de este hospital!. Exijo, porque quien está aquí no es un perro. Es mi marido y lo defenderé de quien sea.

El galeno suspiró. Realmente vio a Lisa tan determinada a cumplir su amenaza, que tuvo que desistir de la idea.

-Muy bien. ¿Qué es lo que desea?.

-Quiero las mejores atenciones para mi esposo. El no es cualquira. Él es Rick Hunter, el comandante de las RDF, una de las personas que ha salvado más vidas que todos ustedes juntos, y como tal, demando un trato preferencial.

Lisa le hizo una serie de peticiones al médico. Luego de eso, él salió y ella volvió a sentarse en su silla y tomó nuevamente la mano de Rick... A ella le dolía tanto verlo con esos aparatos sobre y dentro de su cuerpo y que los mismos reflejaban la gravedad de lo que estaba padeciendo. Eran necesarios pero también causaban molestias. Además, eran elementos extraños al cuerpo que conducían al deterioro en físico y psicológico, aunque el paciente estuviera dormido. Por ello Lisa se constataba de que cada vez que lo atendieran, lo hicieran con sumo cuidado, para que no malograran su cuerpo.

-Mi amor de mi vida, por favor, regresa a mí. Te necesito tanto Rick... -Ella le habló con dulzura y besó la mano de él una y otra vez -...Se que me escuchas, por favor, no te vayas. Te necesito. Roy te necesita y también el bebé que viene en camino. Sabes, estoy embarazada. Vamos a tener un bebé. Otro hermoso bebé como tu tanto deseabas. Te amo. No me dejes...

Lisa escuchó que tocaron la puerta del cuarto y luego la abrieron con suavidad.

-Lisa, ¿quérias hablar conmigo? -preguntó Max Sterling.

-Sí, Max. En ausencia de Rick, tú estás acargo del Escuadrón Skull y permanecerás allí hasta que él se recupere. Asigna a alguien para que en tu ausencia lidere el escuadrón Angel.

-La más indicada sería Miriya, pero después de lo sucedido con Edwards y los Ghost, ella no desea ser más líder de escuadrón, y conoces la política de Rick, él no obliga a nadie a ser Jefe..

-Coincido con él... Su intención antes de todo esto era que Miriya volviera al Escuadrón Skull, y así será. Reasígnala a su puesto. Oats y Hess son excelentes unidades, pero jamás tendrán en nivel que tienen tú y Miriya. Ellos se quedarán como Skull 3 y 4.

-Gracias, Lisa.

-Es lo justo. Es lo que él hubiera heho... -dijo sin dejar de mirar a Rick – Por otro lado, quiero que arregles todo para que en dos días partamos hacia New Macross. Ya le dije al doctor que avisara al Hospital de allá.

-Entendido.

-¿Dónde está Jack?.

-No lo hemos visto afuera, creo que debe estar con Helena.

-Necesito que mantengan vigilada el área. No sé quien pueda ser enemigo. Quiero que tú y Jack asignen a algunos de los chicos para que vigilen. Se que no es su trabajo, pero no confío en nadie, solo en ustedes. A esta habitación solo podrán entrar los médicos y las enfermeras, y las mismas deberán verificarse con los soldados que estén de turno, asignados por ustedes.

-¡Dalo por hecho!.

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Había cerrrado la llamada y se había fumado tres cigarrillos seguidos, solitario, al final del pasillo cerca de la salida de emergencia, en un balcón alejado. Desde allí podía ver parte del mar y parte de la ciudad. ¡Cuánta desolación en aquellas profundidas del norte de Japón!

Casas destruídas y escombros por doquier, aunque ya los escombros prácticamente habían sido recogidos en su totalidad. Los heridos atendidos y los muertos incinerados.

Meditaba... Meditaba. en la promesa que le había hecho a Helena. No había vuelta atrás. Solo tendría que llegar y firmar...

Botó el último corte, abrió la puerta y regresó al pasillo del hospital. Caminó lentamente hasta que finalmente se detuvo cerca del vidrio de la habitación de cuidados intensivos donde pernoctaba Rick. Allí pudo verla a ella, Lisa, de espaldas a la ventana, sentada en una silla junto a la cama de él. Agarraba su mano y esporádicamente acariciaba el cabello de él... Ella, Elizabeth Hayes, su esposa, acariciando a otro que no era él. Acariciando a quien ella realmente consideraba su esposo, Rick Hunter.

Una serie de sentimientos encontrados se apoderaron de él. Estaba seguro de que si Rick no existirera Lisa haría una vida a su lado. Se acercó aun más a la ventana, algo ladeado, colocó su codo en los mosaicos sobresalientes que sostenía la ventana y sostuvo su barbilla entre su mano. Por más que lo intentara, de forma inexplicable, no lograba entender cómo no podía desear que Rick muriera. Tantas veces lo pensó y ahora esa idea le parecía abominable. Sí, de alguna manera tanto Lisa, como Helena habían hablandado su corazón.

Estaba tan sumido en sus pensamientos que ni siquiera lo oyó acercarse a él.

-¿Qué se siente ser el nuevo héroe de moda? -le preguntó Sangriento mientras enfocaba también su mirada en Rick y Lisa, a travez del cristal.

Jack lo miró de reojo unos segundos y puso la vista nuevamente en los otros dos.

-¿No se a que te refieres?.

-Pasaste de ser el más odiado por el Escuadrón Skull, a ser el más admirado por ellos.

-Dudo que Oats quiera besar mi trasero. Sabes que me odia como si le hubiera matado a la madre.

-Todo el mundo sabes que son celos personales de ese idiota... Pero los otros realmente están en deuda contigo.

-Lo que ellos piensen no me interesa. Lo hice por Lisa, no por nadie más, ni siquiera por él.

-Jack, por el amor de Dios, aleja definitivamente de tu ser el odio que sientes por Rick... Ya déjalos en paz... No quiero ser una hormiga en tu trasero, pero ¿Acaso no te das cuenta de que ella lo ama a él?. Estoy seguro de que si te da la gana pudieras retenerla a tu lado, pero de qué te serviría tener su cuerpo, si no tienes su alma...

-No necesito tus estúpidos sermones de cherokee que me martirizan el ego... Sé lo que tengo que hacer.

-Enfócate en Helena. Mira todo lo que ella ha pasado. Sé que no ha sido tu culpa, pero ella sí te ama verdaderamente, además, ella es hermosa y...

-... Me voy a divorciar de Lisa y me voy a casar con Helena... -Jack le interrumpió bruscamente, haciendo que Sangriento quedara en shock.

-¿Qué estás diciendo?

-Lo que oístes.

Sangriento sonrió y puso las manos en los hombros de Jack.

-¡Esa es la mejor noticia que me puedes dar! -el cherokee le dio un abrazo que Jack pareció no corresponder -...Vaya, no pensé que yo tuviera tanto poder de convencimiento en menos de dos minutos.

-No seas idiota, claro que no!... Hablé con ella esta tarde y decidí que eso era lo mejor para todos -Jack volvió a ver hacia adentro del cuarto -...No la amo ni remotamente como amo a Lisa, pero sí la quiero muchísimo. La quiero tanto que soy capaz de romper el último lazo que tengo con la mujer que amo para casarme con ella. Haré lo que tenga que hacer para que Helena sea feliz. Además, estoy seguro que ella es la única mujer que con el tiempo probablemente hará que saque a Lisa de mi corazón.

-Así se habla. Debemos celebrar este compromiso.

-Dudo que podamos celebrar. Max habló conmigo hace un par de minutos antes. Lisa desea que permanezcamos en el hospital por las siguientes 48 horas.. Hasta nos mandaron a habilitar las habitaciones de los médicos residentes las cuáles están ahora a nuestra disposición. Debemos cuidar que nada pase en un radio de 30 metros del hospital, ni mucho menos adentro. Además, Max y yo tenemos que asignar sendas unidades de los escuadrones a que vigilen la puerta y el pasillo de la habitación de Rick. Casualmente allí viene el primero del Skull a hacer guardia.

Sangriento volteó y vio que Jimmy Harlow se acercaba, hasta finalmente quedar de pie frente a la puerta de la habitación de Rick.

Harlow, quién antes hubiese ignorado a Jack, se cuadró ante él y le hizo un saludo militar que obviamente Jack devolvió. Luego con una postura firme, cruzó los brazos y se aprestó a quedarse de pie, custodiando la entrada del cuarto de Rick.

Sangriento le habló bajo a Jack.

-¿Lo ves?... Ellos ahora te respetan.

-Si... claro -respondió con tono de poca impotancia.

-¿Y tú a quien vas a asignar?.

-¿Quiénes están?.

-Sunshine y Luna desde hace tiempo. Hace poco llegaron Danka, Xé, Red y Johny -Sangriento añadió -...No te recomiendo a Sushine, pues se lleva bastante mal con este chico, Harlow...

-¿Qué hay de Luna?..

-Ella no ha dormido en todo el día y los otros acaban de llegar de una dura jornada... Aunque hay alguien que llegó hace unas horas y está fresco.

-¿Quién?

-Masato... -Sangriento sonrió con suspicacia...

Jack hizo un gesto de molestia con el rostro, miró hacia un lado y cruzó sus brazos.

-Él ya no es uno de nosotros. Será mejor recibido en el Skull, por su nuevo jefe.

-Vamos, Jack. Desde que llegó no se ha despegado de nuestro escuadrón.

-¡No insistas con esa pendejada!... No quiero saber nada de ese traidor.

-Tú sabes que él jamás podría pertenecer a otro escuadrón. Él preferiría dejar el ejército. De hecho ya me lo dijo. O es el Escuadrón Lobo, o renuncia a la armada.

-¡Pues que renuncie!

-Él solo hizo lo que creía correcto, eso no quiere decir que no te quiera, aprecie y estime. ¿Cuántas veces no nos hemos peleados tú yo por nuestras diferencias, y aquí estamos?. No permitas que lo asignen al escuadrón Ghost. Ellos no se merecen un soldado como él, con todos los conocimientos que le enseñaste.

Jack miró intensamente al Cherokee por unos segundos, luego se dio la media vuelta para ir rumbo a la habitación de Helena, quedando hombro a hombro a su lado, pero contrario hacia donde miraba Sangriento, y le habló firme, mientras mantenía la vista hacia el pasillo aledaño al cuarto de Helena.

-Dile a ese maldito hijo de perra que la próxima vez que desobedesca mis órdenes, yo mismo haré que se retire del ejército porque quedará tan lisiado de la paliza que le daré que no servirá ni para limpiarle el culo a los del Escuadrón Ghost -...Dicho esto se retiró del área hacia el pasillo, rumbo a la habitación de Helena.

Sangriento sonrió. Dio unos pasos y llegó lentamente al área del lobby, específicamente a la sala donde estaban los chicos del escuadrón Lobo. Allí buscó a Masato. Le dijo absolutamento todo tal cual como Jack le había dicho...

Postrado afuera de la habitación de Rick, el teniente Jimmy Harlow solo escuchó el sonido de unos aplausos, luego vio que Masato, sonriente, se acercó hacia donde él estaba, frente a la puerta de la habitación de Rick. Terminó por acomodar su arma en la funda que pendía de su cintura y quedó allí parado junto a Jimmy Harlow.

-¿Por qué tan contento, Masato? -preguntó Jimmy -...Son cuatro horas que debemos estar aquí de guardia. No veo el motivo de tu alegría.

-Es una larga historia...

-Al menos yo me alegro que te hayan mandado a ti, y no a tu amigo "Sunshine". No lo soporto.

-Creo que las diferencias entre nosotros debemos superarlas. Mira a nuestros capitanes. Estoy seguro que todo volverá a hacer como al principio, como cuando nos reencontraron en Australia. Al final, debemos comprender que el enemigo está afuera.

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Dos días habían pasado. Todo estaba listo para el traslado de Rick hacia la Macross. Sería en una nave especial, cómoda y bien equipada para él que el doctor Lang, recién llegado del Satélite Fábrica, había dispuesto junto dos médicos y tres enfermeras de la unidad científica de Macross. Junto a ellos viajarían las unidades de los escuadrones Skull y Lobo, para evitar cualquier intento de ataque. Lisa y Helena viajarían en una nave más pequeña que la nave donde iría Rick, pero igual de cómoda. El piloto era un oficial de la CDS.

En los vestidores, Jack se alistaba para salir al hangar. Colocaba sus guantes y tomaba su casco. Tenía un semblante de preocupación. No había podido dormir bien. Había tenido una especia de pesadilla con Lisa y Helena. Las veía en peligro. Una especie de enorme remolino que las deboraba. Veía salir a Helena del mismo, pero no a Lisa.

Tenía un mal presentimiento, por ello había preferido escoltar él mismo con el Wolf-001 a la nave donde viajarían ellas. Con todo lo que había sucedido, ni siquiera le había comentado a Helena que el sueño que tuvo la otra noche coincidió mucho con lo vivido. Claro, cómo comentarle después de lo que le había ocurrido a ella.

Empezó a dedicir que aquello que soñaba o percibía realmente era más una carga que un privilegio. Cerró aquel casillero, respiró hondo y bajó las escaleras rumbo a los hangares.

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A Lisa no le gustaba la idea de no ir en la misma nave que Rick, pero dadas las circunstancias, lo principal era que él llegara a Macross cuanto antes.

Sabía que al llegar, una batería de periodistas les caería encima, por lo que había dado órdenes estrictas a Claudia para que evitara a toda costa la intromisión de periodistas y gente en general tanto en la pista de aterrizaje como en el área del hospital donde Rick estaría.

Todos listos en la pista, con mucho cuidado, Rick fue introducido a la nave y con él, el séquito hospitalario y científico. La prensa de Tokio, Miyagi, Kyoto y Osaka, entre otros, cubría aquel evento. Varios de la prensa trataron de accesar a Lisa, pero la guardia local se los impedía. Finalmente ella accedió a hablar.

-Tomaré tan solo unos minutos para decirles que agradezco a todos por la ayuda que me brindaron cuando el comandante Hunter no aparecía. Ustedes son un país de avanzada y estamos seguros que saldrán adelante. El comandante Hunter resurgirá, así como ustedes lo harán. Estoy segura que sí. Podrán contar con la ayuda de las RDF, siempre que lo soliciten.

Lisa miró a su alrededor y vio que Jack acababa de llegar al área puesto de su traje de vuelo y el casco bajo el brazo. Ella aprovechó para atraérlo hacia sí, hablando en voz alta.

-Capitán Archer, si me permite.

Jack fue hacia ella sin entender que pretendía hacer. Ella lo tomó del brazo y le habló a la prensa.

-Señoras y señores de Japón. Quiero decirles que la vida del Comandante Hunter se la debemos a este hombre que ven aquí a mi lado, el Capitán Jack Archer. Él arriesgó su vida por encontrarlo, enfrentándose al resto de la peligrosa organización criminal que pretendía resurgir para continuar co sus siniestros planes. Siempre le estaremos agradecidos, tanto a él como a la comandante Helena Chase. Ambos serán condecorados a nuestro regreso a Macross. Eso es todo lo que tengo que decir por ahora.

La gente empezó a aplaudir. Los flashes de las cámaras ahora estaban sobre ellos. Jack miraba a Lisa con algo de verguenza, pues no estaba acostumbrado a eso. Algunos trataron de hacerles unas preguntas, pero él se nego. Prefirió escoltar a Lisa hacia la nave, en el siguiente hangar. La prensa finalmente se retiró, dejando el lugar vacío.

Entonces, Lisa y Jack empezaron a caminar lentamente por el hangar rumbo al otro lado, callados y pensativos. A Lisa le extrañó esa actitud de Jack, pues el siempre le buscaba conversación. El corazón de él dio un vuelco, cuando ella lo detuvo con su mano, agarrándolo por el antebrazo.

-Jack ¿sucede algo?. Estás muy callado y... te noto algo preocupado.

-No es nada. Solo... espero que todo salga bien para Rick. Además...

Lisa no lo dejó terminar. Ella hizo un movimiento rápido y lo abrazó por los hombros, aferrándose a su cuello y colocando su cabeza en su pecho.

-Te quiero, Jack. Te quiero muchísimo -le dijo ella con un profundo cariño -...Jamás terminaré de agradecerte el hecho de que salvaras la vida de Rick... Sabes que no me cabe duda que él hubiera hecho lo mismo por ti.

El casco de Jack fue a dar al piso... Él pasó sus manos por la espalda de Lisa y miró hacia arriba tratando de que ese momento terminara, pero ella seguía allí aferrada a él. Eso era un tormento para el ex mercenario, quien permaneció silencioso e inerte, hasta que por impulso, tomó el rosto de ella entre sus manos e hizo que la mirara.

-Me quieres, pero lo amas a él...

El ex mercenario ahora lo entendía. Era el mismo sentimiento que él sentía por Helena. La quería, pero no la amaba como a Lisa. Esa espiral se repetiría una, y otra, y otra vez, por o que había decidido acabar definitivamente con eso.

-Cuando lleguemos a Macross te firmaré el divorcio. Después, me casaré con Helena. Ahora podrás ser feliz con Rick... -Le dijo mirándola fijo -Solo quiero que sepas que siempre te voy a amar.

Dicho esto le dio un profundo beso que tomó a Lisa por sorpresa. En realidad todo lo que le había dicho en menos de 10 segundos había sido una sorpresa para ella... Ese era Jack Archer, siempre llenando su vida de sorpresas, de intensidad, de adrenalina. La hundía en el fango tanto como la llevaba al cielo.

Jack se separó de ella antes de que no tuviera fuerzas para cumplirle a Helena... No quiso verla más al rostro. Tomó su casco del piso y dio unos pasos.

-Debo irme. Es mi hora de partir.

-Jack, yo...

Pero él la ignoró y siguió caminando. Lisa se quedó estática allí, viéndolo caminar hasta llegar al Wolf-001, abordarlo y luego bajar la carlinga. Su estupor fue interrumpido por la voz de Max.

-Lisa, te he estado buscando. Ya es hora de que abordes la nave.

-Sí...

Caminó con Max hacia el otro hangar, en la entrada de la nave, de pie, estaba Helena Chase, quien había sido escoltada por Sangriento mientas Lisa había estado dando la entrevista...

Luego de dejar a Lisa allí junto a Helena, Max y Sangriento se alejaron con rumbo a su nave.

Miriya, ya lista, sería la primera en partir, luego Sangriento por el escuadrón Lobo, y así sucesivamente hasta que la nave que transportaba a Rick despegara, luego partiría la nave donde iban Helena y Lisa, y al final Max y Jack, escoltando la nave donde iban ellas.

Helena y Lisa se encotraron allí, juntas allí. Era primera vez que se veían luego de los sucesos. Puestas de sus trajes de vuelo ajustados, botas altas, guantes y una especie de gorro militar muy parecidos al de las aeromozas, en fin, bien arregladas, con sus cabellos recogidos. Ambas lucían hermosas. Era como si quisieran llegar a Macross revitalizadas luego de todo lo ocurrido.

-Helena...

-Lisa...

Se dieron un beso en ambas mejillas...

-Me alegro que estés repuesta.

-Gracias. Y yo me alegro de que Rick esté con vida.

Entraron a la nave y se sentaron la una frente a la otra. Abrocharon sus cinturones. La puerta se cerró. El ambiente era tenso entre ambas. El piloto encendió la nave, pero luego de unos minutos Lisa empezó a preocuparse porque la nave no despegaba. Agarró un teléfono que estaba a su lado y le habló al piloto.

-Teniente Flanagan, ¿por qué demoramos tanto para despegar?

-Lo siento, Capitana Hayes, pero no me gusta el sonido que escucho en el motor. No pretendo arriesgarme. Esta nave es algo antigua y aunque dicen que recibe buen mantenimiento, prefiero que los mecánicos la revisen nuevamente.

-¡Rayos! ¿y cuánto podría demorar la revisión, teniente?

-Dos horas.

-¡Que!... ¡Imposible! -dijo Lisa, obsecada -...Una hora es todo lo que puedo darles.

Cerró el teléfono y maldijo.

-Lisa, ¿Qué sucede? -preguntó Helena.

-A Flanagan no le gusta como se escucha el motor. Le di una hora para que lo revisen.

-¿Y qué pasará ahora? ¿Toda la misión deberá esperar?

-¡De ninguna manera!... Rick no resistiría sin los insumos que necesita y que le aguardan en el Hospital de Macross.

Lisa tomó inmediatamente el teléfono y llamó a Max. Le dio una serie de órdenes cambiando la formación previa.

Jack esperaba ansioso dentro de su caza. De lejos venía la nave y ya le empezaba a preocupar el hecho de que aún no despegaban. Algo no andaba bien. Miró hacia un lado y luego hacia arriba. Un sol radiante caía sobre ellos.

Dos segundos más tarde escuchó la voz de Max a travéz de su radio.

-Aquí Skull 001 a Wolf 001. Cambio de planes. Los Skull 3, 4, 5, 6 y 7 escoltarán la nave donde viajan la capitana Hayes y la comandante Chase. Los Skul el Escuarón Lobo deberán escoltar la nave de la Unidad científica donde va el comandante Hunter, cambio.

Jack frunció el ceño. Definitivamente algo no estaba bien.

-Max, ¿qué está sucediendo? ¿Porqué han cambiado la formación?.

-Están revisando el motor de la nave para que no haya fallos. Ayer lo revisaron, pero Flanagan no quiere correr riesgos. Eso tomará entr horas, lamentablemente cada minuto que pasa es vital para Rick, por lo tanto, Lisa prefiere que la nave científica parta de inmediato y que nosotros escoltemos dicha nave.

-¡De ninguna manera! -Jack insitió -No me muevo de aquí si no es para escoltar la nave donde van ellas.

-Jack, no obstaculices algo que es tan sencillo. No ha sido decisión mía. Lisa ha dado las órdenes y hay que acatarlas. Y las órdenes es que Tú, Miriya, el ecuadrón Lobo y yo preservemos la seguridad de la nave científica, la cual debe partir en este momento. Si la decisión no te gusta, deberás discutirlo con ella, pero de antemano sabes cuál será su respuesta. Te recomiendo que no pierdas el tiempo. Usaremos la Formación crucero de mar, irás a la popa. Cambio y fuera.

Max cortó la comunicación. Jack maldijo. Sabía que si le daba la gana podía hacer lo que quisiera, eso incluía quedarse esperando la nave donde iban ellas y decirle a sus muchachos que aguardaran, pero no estaba de humor para discutir ni con Max, ni con Lisa... A Lisa la conocía demasiado como para saber que no cambiaría de opinión.

Max partió, seguido de Miriya. Luego partió la nave científica. Después partieron los chicos del Escuadrón Lobo, quienes irían a los lados y por último partieron Jack y Sangriento, cuya posión era la retaguardia.

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Una hora después...

Para alivio de Lisa, el motor fue revisado con éxito y finalmente la nave pudo partir. Ellas iban escoltada por Michael Oats, Rudolph Hess, Kevin Van Corenland, Jimmy Jarlow y Tony Lucca.

Helena miró por la ventana de la nave. Realmetne quería alejarse lo más posible de aquel lugar que le había traído tanta desgracia. Lo único que la consolaba era que muy pronto se casaría con Jack... Lisa también hizo lo propio. Con tristeza miraba aquella tierra destruída que tantas emociones le había traído a su vida en tan corto tiempo. Solo deseaba llegar rápido a Macross para ver a su hijo y para correr al lado de Rick.

Llevaban casi una hora de vuelo y ambas prácticamente no habían cruzado palabras. Helena leía un libro, mientras que Lisa miraba a la distancia por la ventana. No miraba nada en especial, solo las nubes que iban y venían. De vez encuendo, Helena la miraba de reojo sin que ella se diera cuenta. Finalmente, ella rompió el hielo.

-Imagino que debes estar más tranquila.

Lisa la miró algo incrédula. Pues se sorprendió que ella finalmente hablara.

-Porsupuesto. Por fin llegaremos a casa.

-No solo lo digo por eso... -Helena bajó el libro y lo puso sobre sus muslos -...Me refiero a que finalmente Jack te dará el divorcio. Imagino que te lo dijo.

-Sí, ya me lo hizo saber... -Lisa sintió algo de intensidad en sus palabras... -También me dijo que se casarán una vez nos divorciemos... Se que serán felices. Él es un gran hombre y sé cuánto lo amas.

-Finalmente él se dio cuenta de que también me ama.

-Supongo que sí...

-Lisa, solo quiero pedirte que no interfieras en mi matrimonio con Jack.

-¿A qué te refiere con "interferir"? No entiendo cuál es tu punto.

-Solo deseo que te alejes de él. No lo busques, ni lo ocupes para nada personal tuyo. Incluso le pediré a Jack que no vayamos a la misión de Tirol. Lo he pensado bien y creo que lo mejor es que él y yo nos quedemos en la Tierra. Así evitaremos situaciones incómodas para los cuatro.

Un rostro de aparente disgusto se reflejó en Lisa. Ella sentía que Helena estaba siendo atrevida e injusta.

-Me parece increíble que por tu falta de confianza en ti misma excluyas a uno de los mejores pilotos de las RDF de la misión a Tirol. Las REF lo necesitarán.

-Hay otros que pueden ocupar su lugar. Por ejemplo Edwards y el Escuadrón Ghost.

-Estás siendo egoísta. Si tanto dices que Jack te ama, entonces no tiene nada que temer.

-No temo, solo evito situaciones engorrosas.

-Si pretendes tener a Jack Archer en una especie de burbuja, te irá muy mal con él. Pareciera que no lo conoces como dices conocerlo. Él es un espíritu libre y usualmente termina haciendo lo que le viene en gana, siempre hace todo lo contrario a los parámetros normales. Entonces terminará aburriéndose de ti.

-Si se aburre o no, eso es algo que a ti no te debe importar.

-Helena, baja la daga... -Le indicó Lisa, metafóricamente, queriéndole decir que se calmara-...No soy tu enemiga. Tienes todo a tu favor para ser feliz. No te autodestruyas ni mates tu propia felicidad. Yo amo a Rick. Él es el padre de Roy y del hijo que estoy esperando y ansío que recobremos la felicidad que teníamos antes de que pasaran todas las desgracias que nos han ocurrido... Y tu te casarás con Jack, pero la armada es a parte. Es algo universal que va más allá de cualquier problema personal. No mezcles una cosa con la otra.

-Lo que Jack y yo decidamos no será asunto tuyo. Tú solo dedicate a tu esposo, que yo me dedicaré al mío.

Lisa no podía creer lo que estaba escuchando. Helena realmente estaba muy cambiada. Ambas mujeres se miraban fijo. Lisa no iba a permitir que ella interfiriera con lo que Lang tenía previsto para Jack durante el trayecto a Tirol, porque entonces nada de lo que había pasado tras su regreso habría valido la pena. Pero eso era algo que arreglaría despues. Por ahora su prioridad era la salud de Rick y el hijo que estaba esperando de él. Ya había tolerado suficientes sustos y disgustos.

Helena y Lisa. Desde niñas habían sido como hermanas, pero ahora todo había cambiado... Tal vez nunca volverían a ser las amigas que habían sido en el pasado.

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En la nave científica. Lang miraba directamente el monitor cardiovascular de Rick. Los latidos de su corazón eran estables, al igual que su pulso. Él mismo tomó una linterna pequeña, abrió los párpados de Rick y observó sus pupilas. Su iris era de un azul intenso, casi violeta.

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En su subconsciente, Rick caminaba por un camino muy largo lleno de árboles. Se sorprendió, pues hasta hacía poco había estado sentado en una barca en medio de un mar tranquilo. La barca lo había dejado en una playa, y de repenté se encontró por aquel sendero.

Una risa lo hizo desviar la mirada hacia un lado. Era la risa de una pequeña niña. Rick buscó por todos lados, pero no lograba verla. Siguió entonces el sonidos de la risa por varios minutos hasta que finalmente llegó a un paraje...

Flores de cerezo caían del cielo. Vio a Lisa puesta de un kimono, dando vuelta, sonriente agarrada de ambas manos con una pequeña niña muy parecida a ella. Eran hermosas. Él las contemplaba.

-Acaso esa niña... -pensó en su subconsciente -... Sí, ella es mi hija...

Ellas se percataron de la presencia de Rick y ambas le tendieron la mano. Él caminó hacia ellas... Puso una rodilla en tierra y quedó a la altura de la pequeña. La miraba con fascinación.

-Mi hija -le dijo sonriente -...Eres tan linda... Eres todo lo que siempre soñé.

Parecía ser un sueño fructífero hasta que escuchó el sonido de unas balas. Rick miró hacia un lado y vio que el kimono blanco de Lisa se tiñó de rojo y ella se desplomó. La pequeña niña desapareció en ese instante. Rick gritó y corrió hacia Lisa... Ella estaba muerta.

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Lang cerró la pupila de Rick y de pronto vio como el líder Skull empezó a respirar agitadamente. Las pulsasiones en el monitor ahora eran irregulares. Su pulso se aceleró...Lang llamó al médico, y en ese instante en que volvió la vista hacia Rick el científico pudo notar algo de movimiento en los dedos de su mano izquierda, entonces, tomó la mano de él y le habló.

-Se que estás allí, Rick, se que lo estás... Te necesitamos de vuelta... -le dijo cerca del oído.

...Y entonces, aunque con debilidad, finalmente Lang sintió algo de presión en su mano... Con alegría, el científico sonrió... Sabía que el líder Skull estaría de vuelta antes de lo que todos pensaban.

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Continuará...

Siguiente y Penúltimo capítulo de Rick y Lisa: La Saga

-TUMBA AL RAS DE LA TIERRA

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Agradecimiento muy especial a Mónica Maldonado. Motor que me empujaba diariamente a actualizar esta historia.

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