Elecciones
Cuando llegó a casa, Regina y los niños la acogieron tan bien que su incipiente migraña se fue instantáneamente.
«¿Dónde estabas?»
«En el despacho, te lo he…»
«No me mientas Emma. Si quieres que te dé una oportunidad, tengo que confiar en ti. Y mintiéndome abiertamente, no ganarás mi confianza»
«Estaba en casa de Snow y David…»
«Niños, subid, Emma y yo tenemos que hablar» dijo ella con un tono que le dio escalofríos a Emma por la espalda. Los niños no rechistaron, sabiendo muy bien lo que ese tono sugería.
«¿Tus padres? ¿De verdad?»
«Quería aclarar las cosas»
«¿Por qué me mentiste?»
«Mi idea primera era ir al despacho, pero en el camino…quise cortar por lo sano»
«Tenías miedo de que David apareciera por aquí, así que te adelantaste»
«…»
«¿Qué tal fue todo?»
«Oh, genial, descorchamos el champán para festejar la noticia, ¡imagínate!»
«Sí, me lo imagino…»
«Digamos que finalmente la tormenta no fue lo que esperaba» ironizó ella
«Has sido valiente por enfrentarlos, pero terriblemente estúpida y egoísta»
«¿Egoísta? ¿En serio?»
«Sí. Quieres que vivamos como una pareja, pero, sin embargo quieres afrontar los problemas sola»
«Yo…Sí, tienes razón. Pero quería protegerte, tengo el derecho, ¿no? Soy un poco…el hombre en nuestra pareja, el caballero de armadura, y todo eso…Y pensaba que era mi deber proteger a la mujer que amo. Es comprensible, ¿no?»
«Sí, eso está bien. Pero te recuerdo que no soy una mujer débil. Puedo protegerme, proteger a mis hijos y proteger a la mujer que am…con la que comparto mi vida»
Emma no señaló la duda de Regina, encontrándola demasiado conmovedora, y prefirió abrazarla dulcemente
«Entonces, resumiendo: yo quiero protegerte, tú quieres protegerme y las dos queremos proteger a nuestros hijos» La besó suavemente en los labios, después en la frente «Venga, vamos»
«¿Qué vamos a hacer ahora?»
«Ahora, a comer, ¡tengo hambre!»
Regina puso los ojos en blanco: esta mujer era un verdadero estómago con patas, algo que compartía con su hijo.
«Entendido»
Una vez en la cocina, Emma y Regina se relajaron un poco, incluso dejándose ir ante algunos gestos y alusiones.
«¿Ah, sí, de verdad?»
«Evidentemente»
«Ok, ¿cuántos?»
«¿Parejas?»
«Hm. Hm»
Regina frunció el ceño pellizcándose el labio inferior
«Diría que unos veinte…»
«¿En…serio?» dijo asombrada Emma
«En verdad, no, se acerca más a la treintena…»
«Bah, mierda…»
«Pero tranquilízate, ninguno contó realmente. Solo estaban de paso por mi vida»
«Pero cada uno de ellos fue una referencia, supongo»
«¿Si comparaba sus proezas sexuales? Seguramente, sí, pero era inconscientemente»
«Bien, descubro una nueva faceta tuya que me asombra…¡Y todo mientras hacemos la ensalada!» dijo ella levantando los utensilios con los que estaba elaborando la ensalada.
Regina esbozó una sonrisa, porque aunque no estaba acostumbrada a compartir confidencias tan íntimas, Emma tenía el don de calmarla…
«No temas, no tengo la cuenta exacta»
«¿Todos los sirvientes y los guardias del castillo pasaron por tu cama?»
«No, teníamos un centenar de guardias…No tuve tiempo para todos»
Emma paró y frunció el ceño mirando a Regina. Esta contenía una sonrisa pretenciosa, divertida de tomar el pelo de esa forma a la bella rubia.
«Y dime…¿Cuándo tendré yo el derecho de tocar a la reina?»
«Pronto, querida, pronto»
«Es una locura, te tiras a un guardia de paso, pero yo, ¿yo ni siquiera tengo el derecho de meterte mano?»
«Emma, te comportas como una adolescente. No vayas a darle ideas a Alice»
Emma rodeó la isla y se pegó al cuerpo de la bella morena abrazándola tiernamente antes de hundir su nariz en su cuello, al que acaricia con sus cabellos, rozando su mentón.
«Me vas a volver loca, lo sabes»
«Muy bien, si quieres una fecha…Me entregaré a ti la noche del baile de las flores»
Emma se separó rápidamente de la joven apoyando sus manos en sus hombros
«¿Te estás quedando conmigo?»
«No» respondió, divertida
«Sí, sí, te ríes de mí…Espera…¡tu fiesta de las flores es dentro de tres semanas!»
«¿Y? ¿No creerías que ibas a tenerme tan fácilmente?»
«¡Pero soy tu Amor Verdadero!¡No es justo esperar tanto tiempo! En los cuentos, la princesa encuentra a su príncipe, que la lleva en su caballo blanco hasta su reino, se casan al día siguiente y esa misma noche consuman su matrimonio porque deben vivir felices y con muchos niños!» dijo ofuscada.
Regina no pudo evitar reírse a carcajadas al ver la expresión de Emma
«Deberías verte, pareciera que acaban de anunciarte que tu gato ha muerto aplastado»
«¡Te burlas de mí! ¡Y además te regodeas! Eres una verdadera sádica y malvada»
«Ya te lo he dicho querida, nunca se cambia realmente» dijo ella con un tono ronco digno de la Evil Queen que una vez fue.
Emma echaba chispas: ¡no antes de tres semanas! Mientras tanto, debía conformarse con lo poco que consentía Regina en darle.
«Estoy decepcionada…»
«Tengo la impresión de que solo esperas de mí el sexo…»
«No, por supuesto que no, pero…¡me enervas!»
Regina se rio antes de depositarle un tierno beso en los labios, calmando instantáneamente a la rubia.
«Eres un monstruo…» murmuró Emma contra su boca
«Lo sé…»
«El baile de las flores, ¿eh?»
«Exacto»
«Divertido: entonces me ofrecerás tu flor…»
«Oh, ¡qué poético!»
«Para que haya baile de las flores…el alcalde debe decretar que lo habrá»
«¿Por qué me miras? Yo ya no soy alcaldesa»
«Lo sé…Se ha hablado de elecciones en el consejo…»
«¿Ah, sí?»
«Sí…Y créeme los candidatos son uno más incompetente que el otro»
«¿Qué quieres decir?»
«Está Archie»
«Es listo»
«Es blando. Como consciencia tiene su lugar, pero para llevar todo un pueblo…»
«Bien, ¿quién más?»
«Tenemos a Leroy…»
«Combativo»
«Pero impulsivo. Y francamente, entre tú y yo: ¿un enano a la cabeza del pueblo, en serio?
«…»
«Después, está Whale»
«Es una de las personas importantes del pueblo»
«¡Es Frankenstein! No dudó en volver a revivir a un muerto. No estoy segura de que sea la mejor elección»
«Cierto»
«Y finalmente David»
«Creo que es la mejor elección, ¿no? Tiene alma de líder»
«Sí, podría ser: echa de menos el castillo, la espada y las sensaciones fuertes. Le gustaría regresar. Sé que estaría cómodo en ese papel, pero, sinceramente, y entre tú y yo, se te pueden reprochar muchas cosas, pero hay que reconocerlo, has dirigido este pueblo durante 28 años de maravilla. Creo sinceramente que deberías presentarte»
«¿Y quién votaría por mí?» dijo divertida
«Yo…Ruby…Archie, cuando comprenda que no tiene oportunidad, Marco…»
«Oh, cuatro personas de alrededor de un millar…Gran victoria a la vista»
«No, fuera bromas, deberías hacerlo. ¡Eso demostraría que has cambiado!»
«No, lo único que la gente verá y pensará es que deseo retomar el poder en el pueblo»
«…»
«No te enfurruñes. Además, no quiero cometer el mismo error que con Henry. Consagré mucho más tiempo a mi papel de alcaldesa que a mi hijo, hoy, no quiero repetir lo mismo con Alice»
«¡Haré campaña por ti!»
«Claro, así todos tendrán sospechas…si tus padres no hacen correr el rumor sobre nosotras antes»
«Nunca lo harán. Lo creería más de Ruby que de ellos»
«Lo dudo…pero ya lo veremos»
Regina besó tiernamente a Emma, mientras que esta apoyó sus manos en sus caderas
«El baile de las flores…en serio…» suspiró totalmente frustrada contra su piel.
«Euh…¿Molestamos?»
Las dos mujeres se separaron, con un ligero rictus de contrariedad en sus rostros.
«¿Sí, Henry?»
«Tenemos hambre…»
«Está lista…llegáis a tiempo para poner la mesa»
Los niños hicieron una mueca antes de asentir, mientras que las dos mujeres acabaron la comida.
Los seis días siguientes fueron un verdadero calvario para Emma y Regina.
Para no alimentar los rumores, habían decidido no salir juntas por el pueblo. De esta manera, Regina hacía la compra sola, iba a buscar a los niños sola e iba a Granny's sola, mientras que Emma permanecía, la mayor parte del tiempo, en su oficina, acompañada por su padre que no le dirigía la palabra, y aún menos miradas, cosa que la frustraba tanto como la enfadaba.
La tensión era pesada, pero ninguno de los dos quería, orgulloso, dar su brazo a torcer y dar el primer paso. Así, David patrullaba más a menudo y Emma prefería visitar a la gente para ver si, después de la tormenta, todo volvía a estar en orden. Todo para evitar encontrarse juntos en el mismo sitio más de una hora.
La situación era insoportable, porque además tenía una repercusión cuando volvía a casa: cansada y enfadada, ya no dedicaba realmente tiempo a Regina, que se pasaba sola todo el día, y a quien le gustaría un poco de atención por la noche.
«¡Qué otro día de mierda…!»
«Parecen que se acumulan de un tiempo a esta parte…»
«Tú lo has dicho. Por cierto, gracias por la comida, ha estado deliciosa»
«Gracias»
«Voy a tomar una ducha»
Desapareció en el cuarto de baño, mientras que Regina se cambió y se metió bajo las sábanas. Los niños ya estaban en la cama desde hace tiempo, y su momento cotidiano en el salón alrededor de una copa de vino se había hecho corto, porque Emma había mostrado signos de fatiga, obligando a Regina a acortar la velada para ir a acostarse.
Y ahora, sabía lo que iba a pasar, porque, más o menos, es lo que había pasado todas las noches de esa semana: Emma se quedaría un buen cuarto de hora bajo una ducha caliente, y después vendría a echarse en la cama. Rumiaría su enfado contra su padre y denigraría el menor de los gestos que él haya podido hacer durante el día, después cuando Regina intentara entablar una conversación, Emma se dormiría sin consideración, dejando a Regina otra vez sola para dormirse.
«Oh, ¡qué bien!» dijo ella saltando literalmente a la cama «¡Este día ha sido una mierda sobre otra!»
«Hm. Hm…»
«Y David…¿Nuevo capricho? El sillón de la alcaldía…Pronto le va a pedir a Snow que le haga los carteles»
«Hm, hm…»
Emma frunció el ceño antes de darse la vuelta y ver que Regina tenía los ojos cerrados, la nariz hundida bajo el edredón.
«¿Estás…durmiendo?»
«Hm…»
«Espera, ¿te cuento mi día y te duermes? Bien, di si te aburro» se enfadó Emma lo que hizo que Regina abriera los ojos inmediatamente
«Espero que estés bromeando. Todas las noches me cuentas las mismas cosas como que David ha sido un cretino durante todo el día, como que tu día ha sido extenuante. Lo capto…»
«Sí, pero…¡Pensaba que podía compartir algo contigo!»
«¿Y yo? ¿No te gustaría que compartiera algo de mi día contigo? ¿Mis frustraciones, mis deseos?»
«¡Evidentemente! ¡Pero no lo haces!»
«¿La razón? ¡Porque te duermes antes! Después de contarme que tu día ha sido una mierda, te duermes sin un remordimiento, me dejas en la estacada»
«Lo siento por estar tan cansada…»
«Lo sientes, está claro»
Regina se puso de lado, dándole la espalda a Emma que se mordió el labio inferior.
«Regina…»
«…»
«Yo…lo siento…de verdad…hey…»
Apoyó su mano en el hombro de la joven, pero esta no se movió. Emma se enderezó y la hizo girarse a la fuerza y colocó cada una de sus piernas a cada lado de la cintura de la bella morena
«Pero, ¿qué estás…»
«Shh…» la besó lánguidamente «Voy a hacer algo para que ninguna de las dos se duerma…» la besó de nuevo, contenta al ver que Regina no la rechazaba, es más, la escuchó gemir dulcemente contra sus labios. Deslizó sus manos por el cuerpo perfecto de su compañera, mientras que esta puso las suyas sobre las caderas de la bella rubia.
Dulcemente, Emma desabotonó uno a uno los botones de nácar del pijama de satén de Regina, desvelando un generoso escote. Sintió los dedos de Regina acariciarle suavemente la espalda, infiltrándose bajo la camiseta, subiendo ligeramente.
Sus besos se volvieron más febriles, más intensos, Emma dejando caer en cascada sus besos por el cuello de su amada, embriagándose de su perfume, mientras que una de sus manos se atrevió a aventurarse bajo la tela del pijama para posarse dulcemente en un pecho.
Era la primera vez que tocaba el pecho de la bella morena, siempre se lo imagino suave y tierno. Rozó con el extremo de sus dedos la punta endurecida por sus caricias, después sus labios descendieron lentamente desde su cuello a su clavícula para acabar posándose en ese preciado tesoro que tanto había deseado desde hacía días, haciendo nacer un ligero suspiro de éxtasis en Regina.
Esta hundió sus manos en la cabellera dorada de Emma, profundizando el contacto, pero, como un electroshock, al sentir a Emma morder su carne y su lengua acariciar su pecho, la empujó violentamente.
«¡Hey! Casi me rompo la…»
«No, ¡no debemos! ¡Me lo prometiste!»
«…» Emma se volvió a colocar en su lado, mientras que Regina cerraba frenéticamente su blusa
«Lo siento…pensaba…»
«¿Que el sexo arreglaría los problemas?»
«Pero, ¿qué problema?»
«¡El que tenemos desde hace varios días y del que pareces no darte cuenta!»
«Está bien, lo siento. No lo entiendo. Explícate»
«¡Paso mis días sola!»
«Tienes a los niños»
«Ellos salen, se divierten juntos. ¡Yo freno mis ganas de ir a verte a la comisaria o de querer salir contigo por la noche, simplemente para no ser vista contigo por el pueblo. Estoy sola y cuando vuelves a casa, no haces sino hablar de ti, de ti, y otra vez de ti…ah, no, perdón, hablas de David y de cuánto ha arruinado tu día!»
«…»
«Estoy cansada Emma. Cansada de pelear sin cesar contra todos para probarles que estoy a la altura, que soy capaz de tener mis hijos conmigo, de tenerte conmigo. La gente nunca confiará en mí»
«¡Llegará!»
«Pero, ¿cómo? Estoy al margen del pueblo, al margen de todos. ¿Qué diferencia habría si me fuera?»
«Espera, ¿irte?»
«Yo…he pensado en mudarme»
«No piensas lo que estás diciendo, ¿no?»
«¿Por qué no?»
«Pero, ¿la frontera? Tu memoria»
«No fui víctima de la maldición, Alice tampoco. Esa pérdida de memora solo afecta a los afectados por la maldición»
«No, no es verdad, y ¿Hook, entonces?»
«Gold lo había drogado»
«¿Perdón? ¿Qué?»
«Gold sabía muy bien, así como yo, que la maldición solo afecta a la memoria de los habitantes. Para los demás, como Gold o yo, solo se trataría de la pérdida de la magia»
«¿Pensabas…decírmelo algún día?»
«El tema nunca salió»
«¿Y cómo sabes que Gold drogó a Hook?»
«Me lo dijo cuando volvíamos al centro. Le administró una sustancia comparable a la "Maldición oscura concentrada en botella". De esa manera, Hook también habría sido tocado por la maldición, y de ahí su pérdida de memoria al franquear la línea»
«Me has mentido»
«No, no dije nada, es diferente»
«¡Mentir por omisión sigue siendo mentir! Y además…¡no vas a dejar el pueblo! Ni tú ni Alice. Piensa en Henry, ¿qué va a pensar? ¿Que lo abandonas? ¿Crees que no se va a hartar de que sus madres lo abandonen sin cesar?»
«Sobre ese último punto, te recuerdo que yo no tengo nada que ver si tú lo abandonaste al nacer. Por mi parte, las circunstancias son diferentes, él comprenderá mis motivaciones, estoy segura. Él percibe que yo no estoy bien con esta situación: la gente me odia, no los puedo culpar, pero estoy cansada de luchar por nada»
Emma se levantó saltando de la cama
«¿Dónde vas?»
«¡Voy a gritarle al mundo, o al menos a este pueblo, que te amo, que vivo contigo y que, digan lo que digan, me trae sin cuidado!»
«¡Son las once de la noche!»
«Sí, bueno…entonces, ¡lo haré mañana!» se resignó volviendo a la cama.
«Eres ridícula. ¿Quién te escuchará? ¿Y crees de verdad que eso cambiará la visión que la gente tiene de mí? Pensaran inmediatamente que te he hechizado…»
«Oh, pero ellos tendrían razón, tú me has embrujado» dijo con una sonrisa «Regina…prométeme que no dejarás el pueblo con Alice bajo el brazo…Quédate conmigo y con Henry»
Regina suspiró, enternecida por el gesto enfurruñado de la joven. Le acarició la mejilla
«No puedo prometerte tal cosa. Pero te prometo que no huiré. Si decido partir, antes hablaré contigo»
Emma ya no estaba tranquila: detestaba a todo el mundo, a sus padres principalmente por hacer que su compañera huyera. Nunca se había imaginado que Regina pudiera partir de ese pueblo. Pero, ¿no sería esa posibilidad la mejor solución? Marcharse los cuatro, vivir en Boston, lejos de todo este caos que eran los cuentos de hadas…
No, huir de los problemas no los resolvería, y Snow y David nunca la dejarían marcharse, ya que ellos no podrían franquear la frontera sin perder su memoria.
De nuevo acostadas la una al lado de la otra, Emma no pudo evitar que sus pensamientos se desviasen hacia las caricias que había querido concederle a Regina pocos minutos antes…
«Hey, di…»
«Hm…»
«¿Cómo hemos pasado de "Te muerdo los pechos" a "Voy a dejar el pueblo"? Eso puede ser algo hiriente para mis nuevas competencias»
Regina no puedo sino sonreír ante el reciente recuerdo de los labios de la bella rubia sobre su piel. Se giró hacia su compañera
«No lo sé…Pero es prometedor…» dijo con un guiño sugerente.
«¿Ah, sí? Pues de nada…» Se inclinó hacia Regina y apoyó delicadamente una mano sobre uno de sus pechos por encima del satén «Son atrayentes»
«Llegamos a un acuerdo»
«No, no, tú concluiste tú sola ese estúpido y frustrante acuerdo…Yo propongo la idea de poder meterte mano a mi voluntad sino que tú me toques» dijo ella mientras volvía a desabotonar su blusa.
«¡Para inmediatamente!»
«Oh, no…Sé que te gustó, temblabas cuando te tocaba»
«¡Nunca he dicho que fuera frígida! Simplemente digo que deberíamos esperar al baile»
«Tengo la sensación de esperar a la noche de bodas…» gruñó la bella rubia
«Eso volverá todo más excitante, ¿no? Ese pequeño adelanto ha sido bastante apetecible»
«¡Precisamente! ¿Cómo voy a poder vivir estos 15 días habiendo ya saboreado tu piel?»
«Tu ardor causará tu pérdida. Y no estoy segura de que no te sientas defraudada»
«¿Estás de broma o qué? Dios mío, Regina, te desvalorizas tanto…Sin embargo, eres perfecta, tu cuerpo es perfecto y tus pechos son perfectos…¡Se adaptan perfectamente a mis manos y a mi boca!»
«¡Emma!» dijo ella golpeando el hombro de Emma lo que provocó la hilaridad de ambas mujeres. Después, se acurrucaron cada una en los brazos de la otra.
«No te marcharás sin mí, eh…»
«…»
«Regina, me asustas, sabes…Tengo miedo de que un día al volver ya no te encuentre ni a ti ni a Alice bajo este techo»
Regina, cuyo hombro servía de almohada improvisada a Emma, jugaba con un mechón de cabello de la bella rubia.
«No tengas miedo, nunca haría algo parecido. Pero sé que si me siguieras, y técnicamente podrías hacerlo, tus padres morirían. Nunca te impondría tal elección»
«No habría elección que hacer, será algo natural para mí. Pero es una idea, eh…Cuando me harte de estar rodeada de idiotas, huiremos a Boston o Nueva York»
«Eres idiota…» suspiró Regina cerrando los ojos.
«Lo sé…Pero soy tu idiota» certificó Emma cerrando también los ojos.
Casi a la vez se durmieron sin pensar que los días que vendrían serían moviditos.
Y los dos días siguientes fueron tan duros como los anteriores, con la diferencia de que ahora las elecciones fueron convocadas para poner un poco de orden en ese pueblo que, sin un verdadero líder, se estaba convirtiendo en una "feria de imbéciles" como le gustaba llamarlo a Emma. Evidentemente, los candidatos fueron numerosos y pocos estaban a la altura.
Cuando Emma preparaba el salón del ayuntamiento para el primer debate entre los candidatos, se sorprendió al ver a aparecer a sus padres.
«¿Emma? ¿Te molestamos?»
«Hm…» balbuceó la joven, poco dispuesta a hablarles
«¿Podemos…hablar?»
Super…
«Emma…yo…» David miró a Snow que lo animó dándole una palmada en el hombro «Lo siento»
Emma dejó lo que estaba haciendo, soltó la silla que tenía en las manos y los miró
«¿Perdón?»
«Me has escuchado. Yo no…no pensaba…»
«Al contrario…» gruñó la bella rubia que retomó su actividad
«Emma, escúchale, por favor»
Una vez más, se detuvo, golpeando una silla contra el suelo, haciendo sobresaltar a sus padres.
«Bien. Te escucho, pero sé breve»
David dio un paso, tomando de todas maneras algunas precauciones.
«He pensado los pros y los contras, en fin, he reflexionado sobre la situación…Tú y Regina…Me he equivocado»
«…»
«Yo… a mí me cuesta, al contrario que a Snow, convencerme de que tú eres mi hija, ese bebé que tuve en mis brazos, que protegí con dientes y uñas de esa misma mujer con la que ahora compartes tu vida. Todavía lo encuentro surrealista…»
«¿Intentas disculparte o ahondar más en la llaga?»
«Yo…Perdóname, no estoy acostumbrado. El hecho es que esta situación todavía me es extraña, pero…Me equivoqué. Me equivoqué al no darte tiempo para que te explicases, tiempo para darte una oportunidad. Si se muestra de verdad que…es ella con la que quieres vivir, entonces…mi deber de padre es protegerte, es verdad, pero también de estar feliz si tú eres feliz. Es el deseo de un padre, ver a su hija realizada como mujer, como madre…como esposa»
«…»
«No digo que debas casarte, nada más lejos…» dijo él precipitadamente
«Todavía no es el caso»
«¿Todavía?»
«David…» lo interrumpió Snow
«Vale, en fin…todo esto para decir que…estoy dispuesto a darle una oportunidad, una última oportunidad»
«…»
«Emma, ¿me has escuchado?»
«Sí…»
«¿Y?»
«¿Qué? ¿Quieres que te felicite por hacer tu mea culpa delante de mí cuando es a Regina a quien debes pedir perdón?»
«…»
«Las ha acusado de utilizarme, le has dicho cosas de las que nunca te hubiera creído capaz, no me has mirado a los ojos ni una sola vez. Te doy asco. ¡No solo porque esté con Regina, sino porque estoy con una mujer!»
«Emma…Sí, es verdad que estoy sorprendido al sabor que eres…en fin…Pero lo he pensado y, si eres feliz, eso es lo importante»
«Ni siquiera consigues decirlo»
«…»
«Dilo. ¿Qué soy?»
«Emma…»
«Dilo»
«Eres gay» dijo amargamente
«Soy lesbiana. Lo soy y vivo con Regina Mills. Soy feliz con ella, soy feliz con los niños. Desde que me planté aquí, en todo este caos, ahora solo hay una cosa de la que estoy segura y es ella. Os quiero…Habéis hecho lo que habéis podido como padres, y os lo agradezco, pero…ahora hay que pasar página. Esa historia de "te encontraré siempre" es bonita, pero solo se adapta a vosotros. Yo no vivo en un mundo encantado, no vivo en un castillo…vivo aquí, en Storybrokke, con una mujer. No tiene nada de cuento de hada, pero es mi historia»
«Lo sé, y…acabaré por ver las cosas como tú. Estoy sorprendido por la noticia, no puedes culparme por ello. Pero todo se normalizará. Yo estoy dispuesto a dar un paso hacia ella, hacia vosotras»
«Ya lo has dado»
«Lo sé, aún no lo es todo, pero hay que comenzar por algún lado»
La atmosfera se relajó ligeramente, Snow esbozó una pequeña sonrisa y se acercó a su hija.
«Estamos dispuestos Emma. Queremos que seas feliz. Y si es con Regina con la que has encontrado esa felicidad entonces….es que así debía ser»
«Gracias»
«¿Quieres…ayuda para preparar el salón?» dijo tímidamente David.
«Sí, estaría bien. Tengo algo que pediros»
«¿El qué?»
«Venid»
«¿Y después hago así, no?»
«Exacto. Cuidado con las cascaras. Henry, ¿te las apañas con los plátanos?»
«Sí, ¡mira!» dijo mostrando con orgullo los trozos de plátano cortados torpemente
«Ten cuidado con el cuchillo, por favor»
«¡No hay problema!»
No era extraño que Regina compartiera una actividad culinaria con los niños, que lo pedían a menudo. La mayor parte del tiempo, ayudaban con el postre, y hoy no era excepción: tarta de plátano y sirope de chocolate.
Esos momentos íntimos, que se multiplicaban desde que el colegio había acabado, eran muy apreciados tanto por la bella morena como por los niños.
«Y después echamos la harina, ¿verdad?»
«Sí, cariño»
«¡Me encanta cocinar!» dijo la pequeña, orgullosa de haber conseguido cascar perfectamente los huevos
«Si te gusta, hay que persistir. Quizás te conviertas en una gran cocinera» dijo divertida Regina antes de que un sentimiento de nostalgia la invadiera: miró a su hijo y a su hija y se los imaginó de repente dentro de diez años: probablemente habrían acabado sus estudios, tendrían novio y novia, querrán ciertamente, para desespero de sus madres, hacer sus vidas en sus casas…
«¿Sueñas?»
«¿Qué? Perdón, ¡la harina!»
Cuando estaba cogiendo el bote de harina, la puerta sonó
«¿Eres tú Emma?»
«Sí, hola»
«Vuelves muy…» Regina dejo de hablar al ver a Snow y David detrás de la rubia. Al ver el gesto de sorpresa de su compañera, Emma se explicó
«Oh, euh…vienen en son de paz, prometido. Es más, les gustaría además decirte algo»
«Niños, hacemos un descanso. Vayan a limpiarse»
Salieron rápido no sin que Henry hiciera antes un saludo a sus abuelos.
«Podemos…pasar al salón si quieres»
Regina asintió e invitó a la pareja, y Emma los siguió al salón. Snow y David se sentaron en el sofá, mientras que Regina y Emma se sentaron en frente. Un corto silencio planeó antes que Snow lo rompiera.
«Hm…Regina, como sabes, yo estaba al corriente de lo vuestro…y sabes ahora lo que yo pienso»
«Exacto»
«David ha…reaccionado…»
«De manera excesiva, es verdad. La situación era para ello»
«Regina, yo no quería ser descortés o inoportuno…ni que mis palabras fueran hirientes, yo…solo es que con el pasado que tenemos contigo, era evidente que no iba a reaccionar positivamente»
«Me doy cuenta de ello»
«Querría excusarme. Y…si pudiéramos comenzar de cero, haría mis esfuerzos»
«Es…honorable, gracias»
Regina estaba sorprendida ante tal cambio de la situación y de comportamiento, pero aceptó el esfuerzo. Se relajó un poco antes de sentir una mano sobre la suya, la de Emma.
«De hecho…están aquí para pedirte una cosa»
«¿Qué?»
«Regina…desearíamos que te presentases a las elecciones» dijo Snow.
«¿Pe…perdón?» soltó riéndose la morena, pero perdió en seguida la sonrisa irónica al ver el gesto grave y casi solemne que enarbolaban Snow, David y Emma. «Es…una broma, ¿verdad?»
«No. Sabes perfectamente que el pueblo sin una cabeza visible, un líder está abocada al desastre»
«Estáis vosotros ahí»
«Oh, sí, estamos, pero…no tenemos las competencias necesarias para dirigir un pueblo»
«Dirigir un pueblo es menos complicado que un reino»
«En realidad no…las competencias requeridas son diferentes y es evidente que ni David ni yo tenemos idea, ni fuerzas para evitar el hundimiento de este pueblo»
«¿Y creéis que yo sí?»
«¡Por supuesto! Lo has dirigido durante 28 años. Eres la única que lo conoce muy bien»
«…»
«Por favor, Gina, eres la única competente» suplicó su compañera
«Pero nadie votará por mí»
Todos se miraron antes de que Snow volviera a tomar la palabra
«Al menos preséntate, después ya veremos»
«¿Y sufrir una nueva humillación? La noche del 4 de julio fue suficiente, gracias»
«Al menos piénsalo, tendrás nuestro apoyo»
Tras estas palabras, Snow y David se levantaron, seguidos de Emma que los acompañó hasta la puerta, y después volvió al salón.
«Hey…¿estás bien?»
«Necesito una copa» dijo Regina levantándose y dirigiéndose hacia el mini bar que no ofrecía sino whisky.
«Sabes…todo parte desde la mejor de las intenciones…no veas nada mezquino o una nueva oportunidad para humillarte. Realmente lo desean…»
«Es idea tuya, ¿verdad?»
Emma se quedó parada: cuando Regina utilizaba ese tono frío y seco, temblaba como cuando la bella morena era su rival.
«Yo…les sugerí tu candidatura sí»
«¿Sientes piedad por mí?»
«¿Qué? No, por supuesto que no. Te lo he dicho, creo que eres la única capaz de dirigir este pueblo. No lo he hecho para que te sientas mejor de cara al pueblo, sino para que el pueblo vaya a mejor gracias a ti»
«Nadie me votará»
«Te equivocas» dijo ella tendiéndole una hoja
«¿Qué es esto?»
«Los diez avales necesarios para poder presentarse»
Regina cogió la hoja y miró los nombres, y sonrió
«Ruby, Granny, Snow, David, ¿Archie?»
«Sí, ha comprendido que no tiene lo que hay que tener»
«Marco, ¿Killian?»
«Bah, es un habitante…»
«Belle, Gold y tú»
«Voilà»
«¿Es una broma? Estas personas son…»
«Influyentes en la comunidad…Sí, ok, Ruby no, pero confiesa que sus falditas cortas y sus escotes pueden ser una ventaja»
«Emma, es muy amable, pero…aunque estas diez personas voten por mí, quedan todos los demás…y la mayoría me detesta»
«Te enfrentarás a Whale y Leroy…tienes todas las oportunidades»
«¿David ya no se presenta?»
«Sí, pero…»
«Cuando tienes una idea en la cabeza…»
«Lo sé, es mi gran triunfo»
«Permíteme que emita una objeción a eso»
«¡Hey!» dijo golpeándole un hombro «Entonces, ¿qué hacías con los niños?»
«Un pastel de plátano»
«Ah, genial, ¡tengo un hambre!»
«Como siempre»
«¡Oye!» se molestó una vez más, y le golpeó el hombro.
«Regina, ¿estás lista?» gritó Emma desde el final de las escaleras, preparada para salir
Los niños esperaban en el porche, mientras que la bella morena se hacía de rogar. Al cabo de diez interminables minutos, cuando Regina se dignó finalmente a bajar, Emma soltó tal suspiró que incluso Regina lo oyó desde lo alto de las escaleras.
«Lo siento. Dudaba»
«¿Sobre qué?»
«Mi ropa»
«Siempre has estado muy segura de eso»
«Lo sé, pero…es diferente»
«¿Regina Mills tiene miedo?»
«En absoluto»
«Hm, hm…»
«Lo que está en juego es…»
«¿Creía que te daba igual estas elecciones? ¿Que las apuestas ya estaban echadas de todas maneras?»
«De todas maneras…nunca toleraré una dejadez con respecto a mi ropa»
«Estás perfecta, como siempre» la tranquilizó la bella rubia con un dulce beso en sus labios
Se unieron a los niños, fuera, y se subieron al Mercedes para dirigirse el centro del pueblo.
A Regina le parecía que todos los habitantes estaban presentes. Ella no había hecho campaña, Emma se encargó de eso por ella y apenas sacó la cabeza fuera de su casa desde que había empezado toda esta historia y el rumor, fundado, de su presentación a las elecciones.
No sabía cómo la gente había reaccionado ante eso, ni cómo reaccionarían ante su presencia, en ese momento, en el ayuntamiento para el debate.
«Niños, vayan a coger sitio, ahora vamos»
Ellos asintieron antes de correr hacia el ayuntamiento, dejando solas a las dos mujeres.
«Hey, todo va a ir bien, ¿ok?»
«Eso no lo puedes garantizar»
«¿Qué ha sido de la mujer fuerte y segura de sí misma de hace unas semanas, eh? ¡Tu discurso es perfecto y los vas a dejar boquiabiertos!»
«…»
«Venga, respira profundamente y vamos, ya va a empezar, no vayamos a llegar tarde»
La estrechó entre sus brazos antes de darle un beso en su frente
«No querría bórrate tu soberbio pintalabios» dijo ella para explicar su gesto.
Después dadas de la mano entraron en el ayuntamiento.
Emma tenía la sensación de deja vu: desde detrás de la inmensa cortina, podía ver a Henry y Alice en primera fila, al lado de Ruby. Sonrió y echó un vistazo hacia atrás: todos los candidatos estaban ahí: Whale, Leroy, que para la ocasión se había puesto un traje, y Regina, separada, manteniendo en sus manos temblorosas sus notas. Snow y David finalmente llegaron.
«Bah, con retraso…Déjenme adivinar: ¿otro episodio de bañera?»
«¡Emma!» le recriminó Snow, con las mejillas rojas «¿Cómo va Regina?»
«Nunca la había visto tan nerviosa…¡Se diría que va a presentar una tesis!»
«Algo parecido»
«¿Pensáis que saldrá bien?»
«¿Te preocupas por ella?»
«Un poco, sí. Yo…no deseo que se sienta otra vez decepcionada…una vez más por mi culpa»
«Todo irá bien. Bueno, voy con los niños. David, te confío a nuestra hija»
«Voy a ver a Regina, va a ser la hora»
David le sonrió antes de ir a ver a Leroy y a Whale para los últimos preparativos, mientras que Emma llamó la atención de Regina, que estaba concentrada en sus notas.
«Hey, va a empezar»
«¿Dónde estarás tú?»
«Los niños me han guardado un sitio en primer fila junto a ellos. ¡Estaremos todos ahí por ti!»
«Gracias»
«¡Los vas a machacar! Pero no lo olvides, todos creemos en ti, llegue esto a buen término o no. Habrás tenido el valor de enfrentarse a ellos…no tienes nada que reprocharte. Estamos orgullosos de ti. Te amo» le susurró en la oreja antes de marcharse y desaparecer tras las cortinas, dejando a una Regina nerviosa, pero ahora con más confianza.
Después de todo, ella ha encarado situaciones mucho más graves y más impresionantes. Si se mira bien, su vida entera era más impresionante que esos pocos minutos frente a los habitantes que le prodigaban un odio y un rencor sin igual.
«Regina, ¿preparada?» le preguntó David. Ella respondió positivamente «Bien, entonces, allá vamos»
Él desapareció tras la cortina, y ella se encontró sola junto a los otros dos oponentes que no le dirigieron ninguna mirada. Se sentía bien sola…hasta que la cortina se abrió y fue cegada por los focos dirigidos al escenario. Al escuchar los nombres de sus oponentes y los aplausos que siguieron, dio un paso hacia atrás antes de escuchar su propio nombre de boca de David, seguido de algunos aplausos, principalmente provenientes de la primera fila.
Se sentó en su silla, triturando entre sus manos las hojas, mientras que David daba la palabra al primer candidato: Leroy. Como se lo había imaginado, su discurso fue breve y demasiado rudimentario. Leroy prometía esencialmente trabajar para encontrar un modo de volver al país encantado, lo que algunas personas en la sala aclamaron.
Después fue el turno de Whale. El discurso era más concreto, más preciso. Regina incluso reconocía que algunas ideas eran bastante buenas y que su discurso en su conjunto era muy bueno, era un serio oponente. Pero en su perfección, Whale no parecía conmover al público presente, totalmente impasible en su mayoría. Después, cuando Whale hubo acabado de hablar, y parecía que sería su turno, David tomó la palabra
«Amigos. Antes de continuar, quería deciros algo. Como habéis podido ver, la lista de los candidatos para alcalde del pueblo ha cambiado. Archie se ha retirado…así como yo mismo» Algunos clamores como «ohhh» se elevaron de la multitud «Lo he hecho para dejar mi lugar a …Regina Mills, aquí presente» algunos murmullos se oyeron, algunas frases como «más bien la reina malvada» o incluso «la bruja…»
«Escuchad, escuchad. Sí, todos sabemos quién es, y lo que ha hecho. Pero también debemos reconocer que para este pueblo ella fue una alcaldesa impecable, seria y segura. Yo…yo creo en ella, en sus capacidades para este puesto. Ella es la única que conoce este pueblo y su funcionamiento. Hoy, necesitamos a una persona que comprenda nuestras personalidades a las que todavía nos estamos adaptando. Conoce este pueblo y sus ideas, que ella ahora misma os expondrá, son dignas de tener en cuenta. Es por eso por lo que yo me retiro de la candidatura, porque creo en ella…Y invito a la gente que iba a votar por mí, porque creían en mí, en mis ideas, en mi valor, que vote por Regina Mills, a quien le doy todo mi apoyo»
Otra vez un zumbido de murmullos se elevó de la sala antes de que David le diera la palabra a Regina. Esta, aún conmocionada por las palabras de David, dudó antes de acercar al estrado en el centro del escenario, sobre el que colocó sus notas ya arrugadas. Recorrió la sala con la mirada antes de posarla en rostro más amigables: Henry, que levantó los dos pulgares en signo de apoyo, Alice que le ofreció la más hermosa de las sonrisas y finalmente Emma cuya mirada llena de amor le hinchó el corazón y le dio algunos gramos de coraje que necesitaba para tomar la palabra.
Cerró brevemente los ojos, inspiró profundamente y retomó la prestancia de una reina, esa mujer con ese carisma señal de la casa.
Solo con escuchar sus primeras palabras, era evidente que Regina sabía de lo que hablaba: mencionó el presupuesto, los proyectos que podían realizarse, el Baile de las flores así como otras cosas que se podrían llevar a cabo para dinamizar el pueblo…No decayó, no pestañeó. Emma estaba subyugada por su presencia y la autoridad de la que hacía gala, ella que, pocos minutos antes, temblaba como un flan.
Solo habló algunos minutos, pero Emma no desvió su mirada ni un segundo de ella. Después, ella se sentó, aliviada antes de mirar a Emma que le dedico una de sus hermosas sonrisas.
A continuación, David tomó la palabra para informar sobre los próximos actos: el debate entre los candidatos, y después la fecha de la votación. Finalmente, invitó al público a abandonar con calma el ayuntamiento.
Voilà, todo había terminado. Habría parecido eterno, pero solo había transcurrido una hora.
Emma se precipitó hacia los bastidores para buscar a Regina
«Ahhhh, ¡has estado genial!»
«Gracias. ¿Tú…tú sabías que David me daría su voto?»
«No, no sabía nada, pero no me sorprende. Y con su apoyo, tienes más posibilidades de ser elegida»
«No echemos campanas al vuelo. No porque lo haya pedido, la gente obedecerá su palabra»
«Ya lo veremos. Bueno, ¿y si vamos a acabar este bello día a Granny?»
«Con gusto»
Parecía que todas las miradas estaban puestas en ella…No, de hecho, era una certeza. Hacía tiempo que no iba a Granny's con los niños y con Emma.
«Hey, respira…Todos están admirando tu increíble belleza…¡Están celosos de mí!» intentó tranquilizarla Emma al ver a su compañera ligeramente tensa.
«Gracias…» dijo Regina con una tímida sonrisa poniendo su mano en su brazo
«Venga, vamos a coger una mesa, una buena comida, y volvemos a casa. Porque es lo que hacen las familias normales, ¿no?»
Regina le sonrió antes de seguirla hacia la mesa. Las miradas se hicieron menos insistentes, dando lugar a algunos murmullos a su paso. Imaginaba muy bien el contenido de esos rumores, pero prefirió dejarlo pasar.
Pronto fueron atendidos por una sonriente Ruby.
«Hey, ¿cómo estáis? Regina quería decirte que…has arrasado hace un momento»
«Gra..gracias Ruby»
«¡Les has cerrado la boca a todos!»
«A saber si será eficaz, será un misterio»
«No te infravalores de esa manera, yo estoy segura de que vas a ganar»
«¡Ruby! Los clientes» le dijo Granny desde detrás de la barra
«¡Sí! Bien, ¿qué os pongo?»
La comida pasó en cierta calma, los niños no dejaban de hablar del baile. Imaginaban que sería grandioso, como un baile de disfraces en el que los invitados estarían vestidos suntuosamente, como en las cortes reales, con máscaras en la cara bailando al son de la música.
«Y después, podríamos elegir al rey y la reina del baile»
«Sí, tendrían coronas y todo»
«Bien, niños, vamos a dejarlo ya…y vamos a parar con los refrescos también»
«Pero, ¡sería genial!»
«Todavía falta que el futuro alcalde decida llevarlo a cabo»
«Pero el futuro alcalde serás tú, y además la gente estaba muy entusiasmada cuando mencionaste el hecho de hacer revivir algunas tradiciones, incluido el baile»
«…»
«Todavía no hemos llegado a eso. Antes están los debates. Contra Leroy será pan comido. No se puede decir que sus ideas sean muy brillantes. Y además tú tienes más labia que él»
«Con Whale será otra historia»
«Whale…es demasiado estricto, demasiado rígido…de hecho es un coñazo»
«¡Emma! ¡Tu lenguaje!»
«Perdón. Pero, es verdad…es tan…psicorígido…»
«¿No es eso lo que pensabas antes de mí? Me acuerdo bien de tus palabras»
«Sí…Pero desde entonces, he cambiado de opinión…Y además, paso mis días y mis noches contigo»
«¡Emma!»
«Buenos días otra vez» interrumpió Snow acompañada de David que acababan de entrar en Ganny's «Regina, venía a felicitarte, tu discurso ha sido muy elocuente»
«Gracias»
«¿Podemos unirnos a ustedes?»
«Por supuesto»
Emma se pegó a Regina para dejar sitio a Snow, mientras que los niños se pegaron para que David se sentara a su lado.
«David…no he tenido la ocasión para darte las gracias por…tu intervención»
«Era normal y justo. Y tendrás mi apoyo hasta el fin de la campaña»
«Hablando de eso, tengo una idea para un cartel que podría causar sensación en las calles del pueblo»
«Emma…has pensado a lo grande»
«Todo es poco para ti» dijo ella guiñando un ojo a su compañera.
«¡Qué día!» dijo Emma tirándose a lo largo de la cama
«Sí, demasiado para una vez, yo que no estoy acostumbrada a estos modos»
«Ganarás, ¡estoy segura!»
«Dime…¿tus motivaciones no serán más…personales?»
«¿De qué hablas?»
«Bien…¿no estarás motivada en verme de alcaldesa desde que estas al corrientes de la fiesta de las flores? ¿Aún más desde que te dije que nos acostaríamos esa noche?»
«No sé de lo que hablas»
«Ya: ¿no quieres verme de alcaldesa para que instaure esa fiesta con el fin de que se celebre y que por la noche…me entregue a ti?» dijo ella divertida
«¿Qué? ¿De verdad piensas que soy tan superficial?»
«Superficial no, interesada sí. Y puedo entenderlo…Soy bastante atractiva para que decidas hacer campaña por mí»
«¡Estoy indignada!» dijo falsamente Emma «¿Cómo puedes creer que la finalidad de todo esto es el simple hecho de hacer el amor contigo esa noche?»
«Entonces, ¿no verías ninguna objeción a que quiera cambiar la fecha de…nuestra primera vez?»
«¡Hey! ¡Eso no es lo que decidimos!» se enfadó Emma poniéndose de pie en la cama
«¿Por qué te enfadas de esa manera si la fecha del baile importa poco?»
Emma se enfurruñó, cogida en falta, antes de sentarse con las piernas cruzadas en la cama
«No es justo… Espero desde hace días, ¡semanas incluso!»
«Solo dos. Y no he dicho que la vaya a retrasar…»
«Bah, ya es demasiado. Yo…tengo la sensación de ser una pervertida a tu lado: siempre queriendo, pidiendo, mientras que tú, tú te quedas impasible. Roza lo ofensivo para mí. De acuerdo, admito que la perspectiva de hacerlo la noche del baile me excitaba, pero no es por esa razón que quiero que seas alcaldesa. Lo quiero porque lo mereces y ese puesto está hecho para ti, siempre lo ha sido»
«Emma…Pase lo que pase con el puesto de alcalde, hay una cosa que sí ocurrirá: una noche entera contigo…haciéndote el amor hasta que pierdas la respiración» le dijo en un murmullo en su oído, haciendo temblar a la bella rubia.
«Para…no tienes derecho a hacer eso…» suspiró Emma
«¿Si no qué?» Regina deslizó sus dedos por el torso de su compañera, parándose entre los pechos antes de seguir su camino hasta el ombligo, dibujando formas invisibles.
«Regina…yo…para»
«Si no…¿qué?» le mordisqueó el cuello, como un vampiro ávido de sangre y de carne fresca, sus dedos se deslizaron subrepticiamente bajo la camiseta de Emma, rozando su piel con su dedo índice. Su lengua tomó el relevo de sus dientes y pronto múltiples besos se sembraron por su cuello y su mandíbula.
Emma estaba inmóvil, completamente crispada sobre la cama, apoyándose en esta con los brazos tendidos hacia atrás, ofreciendo su busto al apetito de Regina
«Regina…»
La mano de la bella morena estaba bajo la camiseta, su índice rozaba la tela, al parecer lycra, del sujetador que dejaba imaginar cuán prometedoras y generosas eran las curvas de la bella rubia.
A medida que su mano, pero también sus labios, ganaban terreno, Emma sentía sus últimas barreras caer. Sabía que Regina jugaba con ella y que no tardaría en interrumpir las caricias. Pero, mientras tanto, disfrutaba de esas tiernas atenciones, imaginándose lo que vendría más adelante.
Después sintió que Regina la empujaba hacia atrás, tendiéndola dulcemente en la cama, antes de levantarle la camiseta y depositarle algunos besos, rozando sus costillas, jugando con su ombligo. Subió por el esternón y agarró con sus dientes el sujetador, y tiró de él con una sonrisa sádica.
«¡Eres…una bruja!» pronunció Emma, dejando caer la cabeza hacia atrás.
Regina besó el escote de Emma antes de alzarse, con una sonrisa en los labios, y de volver a colocar la camiseta en su lugar.
Bajó de la cama para dirigirse al cuarto de baño, dejando a una Emma colmada, pero terriblemente frustrada. Se incorporó y vio salir a Regina con su pijama de satén algunos minutos más tarde.
«Puedes moverte, me gustaría acostarme»
«¡Te odio!»
Regina se echó a reír antes de que Emma se moviera para que Regina se acostara.
«Eres cruel, ¿lo sabes, no? Jugar conmigo de esa manera…Tengo la sensación de ser…uno de tus animales de compañía»
Regina la miró antes de esbozar una pequeña sonrisa
«Eres mucho más que eso, créeme. Pero es verdad que los viejos hábitos no se pierden fácilmente y…me gusta divertirme. Así que, si quieres jugar…»
«¡Eres sádica! Sádica, cruel, pero terriblemente excitante. ¡Eres alucinante!»
«Pero te gusta eso…»
«Lo adoro. Tú…Di, ¿me harás el amor como lo hacías con tus sirvientes?»
«¿Quieres decir que…te gusta ser dominada?» dijo divertida
«De hecho…me gustaría solo…que me amaras como las amabas a ellas»
«No. Yo no las amaba. Yo jugaba con ellas, las trataba como criadas, animales con los que pasaba mi tiempo. No sentía un real apego por ellas, ni ningún amor. Si me pides que te trate como a ellas, es imposible, simplemente porque eres mucho más importante, muy diferente a ellas. No te considero como a un animal de compañía, sino como mi compañera porque yo…te quiero. Y es por eso por lo que no quiero precipitarme contigo. Porque hacer el amor contigo reviste una importancia mucho más grande que todo lo que haya podido hacer antes. Ya te lo he dicho, pero….todas mis relaciones, fueran sexuales o sentimentales, fueron dolorosas y sin verdadero sentimientos. Hoy, tengo la ocasión, la oportunidad de disfrutar finalmente una relación amorosa y compartida…Tengo ganas de tomarme mi tiempo contigo, de descubrir todo lo que puede ofrecerme tal relación, incluido el lado sexual»
«¿Sabes? Cada vez que hablas de nosotras en esos términos, comprendo por qué te amo...y por qué estoy enamorada de ti» dijo Emma mientras se desvestía y se acurrucaba junto a Regina «Me gusta cuando hablas de amor, al menos del nuestro»
«¿Comprendes lo que quiero decir?»
«Absolutamente, y estoy muy orgullosa de que pongas tantas esperanzas en nosotras, mete algo de presión, pero al mismo tiempo me vuelve terriblemente adicta a ti. Y si quieres esperar, entonces esperaremos. ¡Con tal de que nuestra primera noche sea inolvidable!» ambas sonrieron «¡Y además…lo que acabas de mostrarme es muy, muy prometedor!»
«Estoy feliz de que lo comprendas»
«¡Yyyy, si tienes ganas de recomenzar este tipos de cosas, que sepas que estoy enteramente a favor!»
Regina se echó a reír
«No lo dudo. Así como que….lo que he podido entrever me ha gustado»
«¡Y no has visto nada! Espera que saque mis habilidades especiales de "Primera vez con la mujer que amo", ¡no te lo vas a creer!»
«Espero que no las hayas sacado antes…»
«No, no, te lo he dicho, nunca he tenido a una mujer antes que a ti. Nado en aguas turbulentas»
«Encantadora manera de decirlo»
«Hm…» suspiró Emma apretándose un poco más contra la bella morena, que aceptó con placer ese agarre «Buena noches Gina»
«Buenas noches Emma»
«¿Estresada?»
«No, todavía no, pero si continúas dando vueltas a mi alrededor, ¡creo que sí me voy a estresar!»
Dos días habían pasado desde la presentación de los candidatos y hoy era el día crucial: ¡el debate!
De nuevo en la sala de conferencias del ayuntamiento, los candidatos esperaban detrás de la corina burdeos a que se les llamasen. Regina estaba acompañada por Emma que parecía, a primera vista, mucho más nerviosa que la bella morena.
«Lo siento, pero…¡nunca me han gustado los debates!»
«Sí, creo acordarme…» dijo ella recordando el debate frente a Sidney Glass cuando las elecciones para elegir nuevo sheriff.
«Whale parece confiado»
«Sí, lo está»
«Y tú, ¿cómo estás?»
«Me lo has preguntado ya cuatro veces y la respuesta es la misma: estoy bien. He preparado mi discurso, las preguntas»
«Ya sabes…él va a atacar con la cuestión de que fuiste la instigadora de la maldición y cosas como esas…»
«Lo sé. Y estoy preparada para esos ataques»
«Y ya sabes, él tampoco es un santo. Lo de Daniel…»
«Lo sé, pero si puedo evitar el tema, lo preferiría»
«Sí, lo entiendo, pero él no dudará en utilizar todas las guarradas…»
«Y no se equivocaría. Mi habilidad será demostrar que yo soy mucho más que eso»
«Te amo tanto» dijo Emma agarrando su rostro entre sus manos.
«Por favor, ten cuidado, no estamos solas»
Emma retiró rápido sus manos, apenada por no poder darle ánimo a su compañera como querría.
«Venga, voy a sentarme, y no lo olvides, si tienes la más mínima duda, mírame, estaré ahí»
«Lo sé, gracias»
«Señoras. Regina, ¿estás lista?» dijo David
«Sí»
«Entonces, comenzamos»
«Hasta más tarde» murmuró Emma guiñándole un ojo
Después Regina se hundió en sus notas antes de ver a Whale plantarse delante de ella
«Regina»
«Whale»
«Buena suerte»
«Gracias»
«La necesitará» dijo él con una sonrisa que casi hizo sentir escalofríos en la espalda a la joven
«¿Qué quiere…?»
«Si fuera usted, me retiraría»
«¿Discúlpeme?»
«Sencillamente hay cosas que no le gustaría ver divulgadas delante de la asistencia»
«…»
«Su pasado es demasiado pesado, pero todavía hay cosas que debe revelarnos»
«¿Qué significa…»
«Caballeros, señora, es la hora» cortó David abriendo la cortina. Whale se alejó con su gesto de placer que ella le conocía muy bien por haberlo visto en su rostro el día en que la maldición fue rota y llegó, con la turba, a la puerta de su casa para matarla.
«Damas y caballeros, están hoy aquí para asistir al debate entre nuestros tres candidatos al puesto de alcalde»
Los aplausos sonaron cuando los tres candidatos entraron, Emma soltó algunos "wowo" levantando los puños como un fan de futbol en las gradas, lo que hizo nacer una tímida sonrisa en los labios de Regina.
Cada uno tomó asiento y esperó el comienzo de las preguntas. Rápidamente el temperamento explosivo de Leroy salió a la luz, lo que demostró que definitivamente él no estaba en su ambiente. Su alocución fue, una vez más, muy corta y poco convincente. Después fue el turno de Whale, cuyo discurso fue varias veces interrumpido por las preguntas del público. Había que ser sinceros, él era muy hábil y tenía, más o menos, respuesta para todo: para aquellos que deseaban marchar, él prometió poner un equipo consagrado exclusivamente a la búsqueda de una solución…
A continuación, una vez acabó, fue el turno de Regina que, algo menos confiada, ocupó su sitio en el estrado. Presentó su programa, algo bastante ligero y clásico, pero eficaz. Una vez su alocución hecha, esperó las preguntas que tardaban en empezar. Entonces Granny se levantó: «¿Qué le responde usted a los que todavía le tienen miedo? ¿No cree que su estatus…bueno, su antiguo estatus de bruja y reina caída podría hacerles creer que si no la votan podría vengarse de ellos?»
«Bien…Sus miedos y sus dudas son justificadas, no puedo negarlo. Pero he cambiado, no sabría cómo demostráoslo. Ahora, tengo una familia y estoy a la escucha. Sé que este pueblo podría pasar de mí, pero…creo, en el fondo, que habiéndolo creado yo misma, conozco las necesidades del mismo. No tengo ninguna intención de vengarme en ninguno de ustedes si no salgo ganadora»
«¿Por qué se ha presentado…» se elevó otra voz «sabiendo que este pueblo hace algunos meses la habría degollado?»
«Porque…porque he aprendido a amar este pueblo, al igual que he aprendido muchas cosas desde que la maldición fue rota. He cometido errores, los aceptó y he pagado el precio por ellos…y lo seguiré pagando. Quizás sea el comienzo de mi redención…»
Vio algunas cabezas asentir, lo que la alivió un poco.
«Habla de familia Regina…» Whale acababa de tomar la palabra levantándose y llegando a su altura «¿Podría ser más precisa?»
«¿Perdón?» Él levantó una ceja, sonriendo «Tengo a mi hijo, Henry, y a mi hija, Alice»
«Sí, por supuesto…sus hijos» se acercó a ella «También tiene a Emma Swan, ¿no es verdad?»
Regina se puso recta y lo miró llena de odio, lo que hizo que Whale mostrara una gran sonrisa sádica en su rostro.
«No entiendo»
«¿Es verdad que la sheriff Swan vive actualmente bajo su techo?»
«Es…correcto»
«Bien, bien. ¿No cree que su situación le da ventaja para pretender el puesto de alcalde?»
«¿Mi situación?» frunció el ceño la bella morena
«Ser la pareja de la sheriff, por supuesto»
En ese momento, durante unos segundos, un pesado silencio se produjo en la sala antes de que rumores, toses, murmullos se escucharan…Regina estaba inmóvil, una corriente de aire frío parecía recorrerla, sentía vértigo.
Emma, por su parte, estaba en su sitio echando chispas, sus manos crispadas sobre sus pantalones. Entonces sintió una mano posarse en la suya en un gesto tranquilizador, era Snow.
«Cálmate…»
«¡Whale!» cortó David
«¿Qué? Oh, perdón…¿Debía ser un secreto? Pero si pretende ser la cabeza visible del pueblo, este tiene el derecho de saber con quién está tratando»
Emma fue a levantarse, pero Snow se lo impidió
«No, es su pelea»
Regina parecía devastada, totalmente perdida, le hubiera gustado apoyarla, protegerla como lo había prometido.
«Dr. Whale, no creo que la vida privada tenga nada que ver cuando se trata de dirigir un pueblo»
«Entonces, ¿no niega que usted y la sheriff Swan son pareja?»
Ella se pellizcó los labios y lanzó una rápida mirada a Emma que estaba tan estupefacta e inquieta como ella. También vio a Snow tan preocupada como su hija. David estaba preparado para saltar, pero Regina se aclaró la garganta antes de ponerse recta.
«Es correcto»
Los rumores de la gente no la hicieron desviar la mirada de Whale al que miraba intensamente.
«Estoy de pareja con Emma Swan ya desde hace un tiempo. Efectivamente vive bajo mi techo con su hijo»
Whale vaciló ante esa franqueza antes de que, de una forma teatral, abriera los brazos.
«¿Cómo confiar en usted si camina de la mano con la policía del pueblo? ¿Cómo creer que no habrá coerción? Y no es la primera vez que se acuesta con el sheriff de este pueblo, creo saber» dijo haciendo clara referencia a Graham.
Cuando se disponía a responder, Emma, no soportando más, se levantó.
«¡Suficiente! Subió al estrado para encararse a Whale «¿Cuál es su problema, Whale?»
«No tengo ningún problema. Este pueblo verá si decide elegir a esta mujer, a esta…bruja»
«Debe verse en apuros cuando cae tan bajo Whale. No sé si debo estar consternada o divertida»
«Este pueblo nunca estará seguro si esta mujer permanece a la cabeza. Nadie confía en ella, ¿cómo podríamos pensar que es la persona ideal cuando ha sido ella quien nos ha metido en esta pesadilla?»
«¡No se entera de nada Whale! No ha comprendido nada sobre este pueblo, no sabe nada de su funcionamiento, no sabe nada de sus habitantes. Habla de Regina como una bruja…Pero, ¿seguro que está usted en condiciones de juzgar a la gente…Frankenstein?»
Varios «ohhhh» se elevaron desde el público mientras que Whale retrocedía un paso.
«Dr. Whale. He cometido mis errores, cierto, pero cada habitante de este pueblo tiene, ahora, una doble personalidad con la que tendrán que lidiar. Este pueblo es también un ser con el que habrá que lidiar para que no pierda su esencia»
«Bellas palabras de la mujer que ha encarcelado al pueblo entero durante 28 años»
«Lo reconozco, soy culpable»
«Pero no ha pagado por sus crímenes. Y pretende ahora volver a la cabeza del pueblo»
«He pagado, mucho más de lo que pueda imaginar. Y si piensa que esta elección es cuestión de poder, se equivoca. Este pueblo no necesita un líder, David, aquí presente, podría perfectamente hacer ese papel, pero mientras se espera a que se encuentre una solución para hacer marchar a los que lo desean, este pueblo no debe extinguirse. Es menos una cuestión de poder que de supervivencia. Los habitantes necesitan a este pueblo, como este pueblo necesita a sus habitantes para continuar viviendo»
«…»
Emma se quedó a un lado, impresionada de que su compañera se haya recompuesto tan rápidamente. Whale se quedó asombrado, inmóvil y sobre todo, callado, David decidió retomar las riendas del debate.
«Bien…yo…yo creo que hemos acabado. Al menos que haya más preguntas para Regina Mills»
Una mano se levantó…Marco.
«Regina…entonces, ¿usted está…con Emma?»
«Así es»
«¿Piensa que podrán trabajar juntas sin ser influenciadas por sus sentimientos respectivos?» preguntó
«Sí, lo creo. Miss Swan y yo somos bastante profesionales para separar las cosas y mantenernos cada una en nuestras funciones»
Marco le sonrió asintiendo con la cabeza antes de volverse a sentar. Así acabó el debate. Todos se encontraban en bastidores y Whale no desaprovechó la ocasión para buscarle las cosquillas una vez más a Regina.
«Sin rencor, espero, es el juego» dijo él tendiéndole la mano. Regina miró la mano, después el rosto antes de sonreírle de forma pretenciosa. Pero Emma surgió como un león de su jaula y agarró a Whale por el cuello.
«Usted, especie de…»
«¡Emma!» Ella se detuvo al ver la sonrisa de Whale. Regina apoyó su mano en su hombro y Emma se calmó inmediatamente. Soltó su agarre y se dio la vuelta junto con Regina. Cuando escuchó una risa detrás de ella, se giró y le dio un derechazo fulgurante a Whale que perdió el equilibrio.
«¡Auch!» Sacudió su mano antes de agarrar a Regina por la cintura y de alejarse con ella para unirse a David y Snow en la entrada.
«¡Estoy contenta de que todo haya acabado!» resopló Regina
«Y nosotros. Regina, yo no sabía que él iba a hacer eso…»
«No te preocupes. De todas maneras, algún día tenía que saberse. Solo estoy feliz de que los niños no hayan tenido que presenciarlo»
«Estoy de acuerdo. Este Whale…Espero sinceramente que la gente no sea tan estúpida como para votar por este cretino»
«La gente votará según su consciencia Emma, poco importa el resultado, todo está hecho y dicho»
«¡La ventaja es que ahora puedo hacer esto!» dijo aferrando más la cintura de Regina y apretándola contra ella bajo la mirada aún de sorpresa de los padres de la bella rubia
«Emma…»
«¿Qué? Ahora voy a poder invitarte a cenar o a salir a dar un paseo por la playa o al bosque sin que la gente se haga preguntas. Esta noche todo el pueblo lo sabrá»
«…»
«Pero…te pido disculpas anticipadamente»
«¿Por qué?»
«Porque por mi culpa, te arriesgas a perder»
«No digas eso. Nunca te culparía. ¡Y si la cosas son así, pues que así sean!»
Emma deslizó una mano en la de Regina.
«La votación comenzará mañana por la mañana, ahora…vamos a buscar a los niños»
Regina asintió y así se marcharon hacia los coches acompañadas por David y Snow. Esta tomó la palabra
«De todas maneras, me preguntó cómo Whale lo ha sabido…Quiero decir, habéis sido bastante discretas»
«Oh, a veces basta con soltar una mentira para desvelar la verdad. Él solo ha dicho que Emma vivía bajo mi techo y ha dejado que la gente dedujera lo que él quería. Fue una jugada de póker de su parte»
«Sí…¡Espero, en todo caso, que mi golpe de póker se mantenga en su cara un tiempo!»
«La violencia no arregla nada, sé de lo que hablo»
«¡Te ha insultado! Y a mí también. ¡No me voy a dejar insultar por Frankenstein!»
«Cálmate, creo que por hoy ya te has enervado bastante. Volvamos a casa, estoy cansada»
Se separaron y cada uno volvió a su casa. Cuando el coche se paró frente a la casa de Regina, la puerta de entrada se abrió y Henry y Alice salieron corriendo para conocer las noticias. Saltaron a los brazos de sus madres respectivas antes de comenzar con las preguntas. Evidentemente eludieron la parte de Whale. Entraron en casa donde las esperaba la niñera de turno, Ruby.
«Entonces, ¿cómo ha ido?»
«Niños, vayan a ponerse el pijama por favor»
«Pero, todavía es temprano»
«¡Vamos a hacer una tarde en pijamas!» anunció Emma
Los gritos de alegría de los niños hicieron nacer en las dos mujeres dos hermosas sonrisas. Los niños subieron las escaleras de cuatro en cuatro, dejando a sus madres con Ruby.
«¿Tan mal ha ido entonces?»
«No, a penas. Te anuncio que Regina y yo hemos salido oficialmente del armario»
«¿En serio?»
«No hemos tenido elección. Whale nos puso entre la espada y la pared»
«¿Lo sabía?»
«Parece ser. ¡Pero Regina ha estado sensacional! Ha estado elegante. ¡Pero yo le he dado un puñetazo!»
«¿Te has peleado con él?»
«No, realmente…No tuvo tiempo de reaccionar» dijo ella con orgullo
«No hay nada de lo que enorgullecerse, podría haberse vuelto contra ti…o contra mí»
«¡Por eso esperé a que todo hubiese acabado para pegarle!»
Regina puso los ojos en blanco ante la actitud infantil de Emma.
«Bien, ahora os dejo, ya le pediré a Granny que me cuente todo con detalle. Buenas noches chicas, ¡nada de locuras, eh!»
Ruby se marchó dejando solas a las jóvenes con los niños, lejos del tumulto de las elecciones que mañana durante todo el día agitaría al pueblo. Con respecto al día siguiente, Regina ya había previsto quedarse en su casa y no moverse hasta saberse los resultados, cosa que Emma no pudo negociar.
«¿Regina?»
«Hm…»
Emma se echó encima de la bella morena que dormía profundamente. La besó entre los omoplatos.
«Gina…son más de las diez»
Ante esas palabras, Regina abrió los ojos
«¿Me has dejado dormir?»
«Lo necesitabas»
«¿No vas a ir a la comisaria?»
«Me he tomado el día, David está al corriente» dijo ella multiplicando los besos entre sus omoplatos «Voy a ocuparme de ti…»
«Si eso incluye lo que pienso…»
«Hm…¿sería tan malo querer dar placer a mi compañera? Quiero decir, no hay nada más normal que un masaje o alguna atenciones carnales…¿Es tan malo querer complacerte?» dijo mientras sus labios se desplazaban de un hombro al otro pasando por su cuello tierno y fino.
Regina se giró, mirando esos ojos golosos de la bella rubia.
«¿Los niños?»
«Están levantados, los he puesto a ver un DVD»
«¿Desayuno?»
«Cereales y tostadas…»
«Has pensado en todo»
«Evidentemente…» murmuró antes de hundir su nariz en el cuello de su compañera, pero esta la frenó «Regina…solo algunas caricias…»
«Sabes bien que si te ofrezco eso, no podrás evitar querer más»
«…»
Regina se enderezó y tumbó a la bella rubia en la cama
«Pero yo…yo podría detenerme» dijo ella devorándola con los ojos, tanto que Emma se vio presa de temblores.
«¡Oh, no, prefiero no hacer nada si te vas a parar en mitad del asunto!»
«¿Entonces…» hizo deslizar su índice a lo largo de la mandíbula de Emma «quizás…» lo bajó por todo su cuello, acariciando su carótida «no debería…» se detuvo entre sus pechos «detenerme ahora?» agarró un pecho, haciendo sobresaltarse a Emma. De golpe y porrazo, Regina pegó vigorosamente sus labios a los de Emma y comenzó un ardiente beso en el que sus lenguas jugaron con la decencia.
La mano de Regina masajeó el pecho derecho de la bella rubia antes de bajar algunos centímetros y deslizarla bajo la camiseta, rozando su ombligo antes de volver a subirla dulcemente y de acariciar sus generosas curvas, pellizcando entre sus dedos finos las puntas que iban endureciéndose a medida que las caricias de Regina se hacían más insistentes.
«Hm…Espera»
Regina se separó, frunciendo el ceño, sorprendida
«¿Qué, ya no quieres? ¿Tú que me has dado la lata para que llegue este día?»
«Yo…¿creía que debíamos esperar a la noche del baile?»
«Finalmente la paciencia no es mi credo»
«¡Qué cambio radical…¿y por qué esta mañana?»
«Porque necesita cambiar de ideas y tu cuerpo es un perfecto remedio para eso» dijo divertida mientras Emma se pellizcaba los labios, pensando que lamentaría lo que iba a hacer durante días: agarró la mano de Regina y la retiró de debajo de su camiseta, ante la mirada sorprendida de Regina «¿Qué te pasa?»
«Yo…no, no quiero que ocurra de esta manera…Yo…quizás sea una estupidez, pero me gusta mucho la idea de que ocurra la noche del baile, lo encuentro romántico: pasaremos la velada juntas, bailaremos, comeremos, incluso bailaremos con unos vestidos majestuosos. Te encontraré la más bella del baile y…a medianoche, volveremos a casa las dos, Ruby aceptará quedarse con los niños y…pasaremos nuestra primera vez las dos, solas aquí haciendo temblar las paredes con nuestros gritos de placer. Te haré el amor toda la noche hasta que caigamos dormidas de agotamiento, una contra la otra. Será mi noche más hermosa junto a ti…Creo que lo más excitante de todo eso será desvestirte, quitarte ese vestido de fiesta que te pondrás, desanudando los lazos de tu corsé, levantándote las enaguas…Sí, tengo una idea muy clara de lo que será nuestra primera vez…esa idea me agrada»
«Si es realmente lo que quieres, entonces, ¿por qué has insistido tanto cada día para que hiciéramos el amor?»
«Bah…encontraba ese pequeño juego divertido: yo me lanzaba y tú me rechazabas de manera sexy. Me excitaba…»
«¿Un juego, eh?»
«Pensaba que también tú lo querías…»
«Oh, es lo que quiero. Tu visión de nuestra primera vez me es agradable hasta el punto de que la estoy visualizando como si ocurriera ahora mismo ante mis ojos. Y también tengo decir que me gusta»
«Entonces, ¿estamos de acuerdo? ¿Esperamos al baile?»
«Esperamos al baile»
Se sonrieron antes de que Emma saliera de la cama
«Vamos con los niños»
«Ya voy»
«Di, ¿no estás estresada?»
«¿Por?»
«Por lo de hoy, los resultados»
«La suerte ya está echada. No lamento nada, al menos lo he intentado. Te doy las gracias por eso»
«¿Por qué?»
«Por haberme empujado a hacerlo. Quizás sea lo que cambie las cosas con respecto a la opinión de la gente sobre mí»
«¡De nada! Venga, vamos, ¡tengo muchas ganas de tortitas!»
El día pasó y tanto Regina como los niños y Emma se quedaron encerrados en la casa, alejados de lo que pasaba en el pueblo y del tumulto de las elecciones municipales.
Las horas pasaron y Emma podía sentir los nervios de Regina: esta, para ocupar la mente, pasaba el tiempo en la cocina, las manos en la harina y en los huevos…
«Eres una monada…»
Regina levantó la cara, cubierta de harina, lo que hizo sonreír a Emma.
«¿Te ríes de mí?»
«En absoluto, al contrario. Cada día que pasa, me hace darme cuenta de cuánto te amo» dijo ella abrazándola, entrecruzando sus manos sobre su vientre «Hm…hueles bien» dijo hundiendo su nariz en la cabellera negra de su compañera.
«Huelo a huevos y a masa de pastel…»
«Completamente mi estilo: bella y apetitosa»
Cuando Regina se disponía a replicar, tocaron a la puerta. Intercambiaron una mirada antes de que Emma fuera a abrir y de que Regina se lavara la cara.
«¿Snow?»
«Hola Emma…David me ha dicho que te cogiste el día…»
«Sí. ¿Ha pasado algo?»
«La votación ha terminado. Vamos a anunciar los resultados en el ayuntamiento. Regina está invitada a ir junto con los otros candidatos»
«Oh…¿las estadísticas?»
«No sé nada. Una oficina ha sido dispuesta para hacer el escrutinio, no he podido entrar»
«Ok, yo…ya vamos. Preparamos a los niños y nos unimos»
«¿Cómo está Regina?»
«Oh, ya la conoces: fiel a ella misma. Clase y sobriedad. Pero la noto un poco nerviosa»
«Es comprensible, sobre todo que…»
«¿Qué?» Snow dio un paso hacia atrás, haciendo una señal con la cabeza a su hija para que la siguiera. Emma salió, cerrando tras ella la puerta «¿Qué pasa?»
«Los rumores sobre vosotras se han extendido. Whale no ha parado de comentar lo de vuestra pareja»
«Si eso le divierte…Y además ya no son rumores. Los rumores son comentarios si fundamento…Ahora, todo está confirmado, ya que hemos salido de armario»
«Lo sé…Emma…no todos son tan abiertos de mente como yo o Ruby. La homosexualidad nunca fue una cuestión que se tratara en nuestro mundo»
«Oh, ya sabes, es como en todas partes: siempre ha existido aunque nadie hable de ello. Quizás es un tema tabú, y comprendo…»
«Sí. Podría no jugar en su favor»
«Bueno, pues peor para ellos. Ahora que todo el mundo lo sabe, no nos vamos a esconder»
«Pero también podría ayudarla. Ser la pareja de la salvadora…pude dar confianza a la gente»
«Lo espero. En todo caso, yo confío plenamente en ella para dirigir con justicia este pueblo»
«Bien…nos vemos en el ayuntamiento, no tardéis»
«Ok»
Snow se alejó y Emma entró en la casa donde se encontró con Regina, inmóvil en mitad del hall
«¿Algún problema?»
«¿Eh? No, no. Era Snow»
«¿Qué quería?»
«Decirme que la votación ya ha acabado y que están contando los votos. Los candidatos están invitados a ir al ayuntamiento para conocer el resultado»
«Oh…»
«¿Vamos?»
«Evidentemente»
«Bien, ¡Niños, vístanse, vamos al centro!» gritó ella
«Tan encantadora…» ironizó Regina
«Sí, también yo lo creo» ironizó a su vez Emma «Venga, prepárate tú, ¡vamos a afrontar a los curiosos!»
Había una multitud en ese final de jornada, y el calor era pesado en el interior de la sala. El ruido ambiente hacía nacer una incipiente migraña en el bello y pequeño cráneo de Regina.
«Hey, ¿estás bien?» preguntó Emma poniéndole una mano en su brazo.
«Bien…yo…tengo ganas de que todo termine»
«Yo también. Venga, el último tramo. Valor, estaré en primera fila con los niños» Le dio un ligero beso en la mejilla antes de partir. Se cruzó con Whale, que tenía un ojo morado, y no pudo evitar esbozar una sonrisa de orgullo y satisfacción.
Después, por tercera y última vez, la cortina burdeos se elevó para dejar aparecer a los tres candidatos que tomaron asiento en sus respectivos asientos. Después, David hizo su aparición con un sobre en la mano.
«Bien. Gracias por haber participado todos en la votación. Al no tener referencias en el pasado, se puede decir que la tasa de participación ha sido muy elevada. Y tenemos un nuevo alcalde»
Algunos murmullos se elevaron, mientras que Emma se removía en su asiento. Henry posó su mano en la suya en un gesto tranquilizador
«No te preocupes, todo irá bien»
«Sí…»
David abrió el sobre y contuvo el aliento antes de inclinarse hacia el micrófono.
«Bien. Con 21 votos…Leroy» Algunos aplausos de cortesía antes de que David retomara la palabra «Nos queda el doctor Whale y Regina Mills…»
Regina ya estaba feliz al saber que había sacado más votos que Leroy, pero también y sobre todo más de 21 votos, lo que era muchos más de los 10 que Emma había recogido para ella.
«Bien…Con una victoria aplastante de 781 sobre 232, nuestro nuevo alcalde es…¡Regina Mills!»
Emma saltó de la silla y aplaudió hasta casi reventarse las venas de las manos, seguida pronto por Henry y Alice, y después por toda la sala. A Regina le costaba creérselo hasta que David le tendió la mano.
«¿Regina?»
Entonces, se levantó y avanzó hacia el estrado.
«¡Trampa!» gritó Whale saltando de la silla, antes de que David se pegara a él, agarrándolo por el cuello.
«¡Una palabra, Whale, y le encierro en una celda!» Lo empujó para que volviera a sentarse.
Regina esperó a que la gente y las aclamaciones se silenciaran.
«Yo…os doy las gracias por la confianza que habéis depositado en mí para que dirija este pueblo. Os prometo que haré todo lo que esté en mi mano para mantenerlo en pie y hacerlo prosperar»
Después de algunas fotos oficiales para el periódico del pueblo, Emma se acercó a ella y le saltó a los brazos
«¡Enhorabuena! ¡Lo sabía!»
Después Henry y Alice se unieron al abrazo colectivo. Algunos miembros de la comunidad se acercaron a felicitar a la nueva alcaldesa.
«Vas a poder volver a ocupar tu oficina»
«Efectivamente. Creo que lo que se avecina será…intenso»
«Te ayudaremos»
«Pero, ahora, ¿y si vamos a celebrarlo a Granny's, eh?»
Dadas de la mano se dirigieron a pie a Granny's. La noticia corrió como la pólvora.
«¿Sabes una cosa?»
«¿Qué?»
«Estoy orgullosa de salir con la alcaldesa del pueblo»
«…»
«¿Qué?»
«Nada…me decía que si he sido elegida es seguramente en parte gracias a ti»
«¿Por qué dices eso?»
«La gente confía en ti más que en mí. Así, al salir conmigo, ellos pueden ver que no debo ser tan malvada como creían…»
«¡Y además, no se imaginan cómo besas de bien! En fin, si eso contara para ser un buen alcalde…»
«Emma…»
«Poco importan las razones, eres de nuevo la alcaldesa, es lo que mejor que te podía pasar, a excepción de mí, por supuesto»
«¿Qué quieres decir con eso?»
«Has estado encerrada en casa las 24 horas. Ahora, vas a poder volver a tu oficina y tener legitimidad en este pueblo. Vas a poder ir a comprar o venir a Granny's sin que nadie quiera poner tu cabeza en una pica»
«Encantador…»
«Di mamá, ¿eso quiere decir que vas a procurar que la fiesta de las flores tenga lugar?»
«Veremos…»
«¿Eh? ¿Cómo que veremos? Me habías prometido que haríamos el am…euh que…haríamos…en fin ya sabes» se enfadó Emma.
«Emma, veremos eso más tarde, por favor» insistió Regina señalando a los niños que caminaban delante. Emma se enfurruñó antes de sentir la mano de Regina aferrar la suya un poco más. Cuando la miró, Regina le ofreció su más bella sonrisa.
La sorpresa fue total cuando la pareja entró en el restaurante: una inmensa pancarta había sido colocada encima de la barra con letras de colores "Enhorabuena Regina", se lanzó confeti y copas llenas de champán parecían solo esperar los labios para ser saboreadas.
«¿Estabas al corriente?»
«En absoluto» se encogió de hombros Emma
«Fui yo, en fin nosotros» dijo David, acompañado de Snow, cada uno con una copa en la mano
«Es…muy amable» dijo vacilante Regina
«Toma» dijo Snow tendiéndole una copa de champán, mientras que David le tendió una a Emma. Después de haber brindado por el nuevo alcalde del pueblo, todos se relajaron y disfrutaron, sobre todo Regina. Al contrario que en la noche del 4 de julio cuando todos la evitaban, esta vez Regina fue acaparada por todos, tanto que Emma no pudo decirle dos palabras, pero estaba feliz por ella. Regina tenía finalmente la redención que se merecía.
«Mamá, estoy cansado…» dijo Henry, con sus ojos que mostraban signos de sueño.
«Sí, vámonos…» dijo ella acariciándole la mejilla, y miró a Regina que parecía, por una vez, relajada. No querría romper ese momento, pero no podía imponerles una hora más a los niños.
«¿Regina?»
«¿Sí?»
«Los niños están cansados, nos vamos a casa…»
«Voy»
«No, no, escucha, quédate, estoy segura que David te llevará más tarde»
«Pero…»
«Es tu noche, ¿ok? ¡Disfruta!»
«…»
La besó en la mejilla antes de marcharse con los niños. Regina los vio alejarse por la ventana, tenía una mirada de pena, pero Archie se acercó a ella, y la acaparó de nuevo.
Cuando terminó de arropar a Henry, tocó en la puerta de Alice, esta estaba sentada cerca de la ventana, con un oso de peluche en los brazos.
«¿Alice? ¿No duermes?»
«No lo consigo…» pero esas pequeñas pupilas color esmeralda mostraban su estado de cansancio. Emma entró en la habitación y se sentó frente a la pequeña.
«¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?»
«No…»
«Entonces, ¿qué?»
«…»
«Sé que nuestra relación no hay sido fácil para ninguna de las dos. A veces todavía nos cuesta…Pero, sabes que si lo necesitas, también puedes contar conmigo. Que seas la hija de Regina no quiere decir que no pueda ayudarte o guiarte si puedo hacerlo»
«Yo…»
«¿Sí?»
«Tengo miedo de echarla de menos»
Emma comprendió rápidamente lo que la pequeña quería decir. Alice había demostrado ser muy inteligente y Emma la habría ofendido si no lo comprendiese.
«Tú sabes…va a estar ocupada ahora, pero…ella te quiere, no lo dudes nunca. Creo que lo necesitaba para sentirse otra vez viva. No significa que no lo fuera con nosotros, pero le faltaba algo»
«…»
«No puedes negar que quedarse encerrada en esta gran casa no es lo mejor para ella»
«En otro tiempo, habría venido con nosotros esta noche sin dudarlo…»
«Lo sé, pero…Ahora tiene responsabilidades que le competen. Y creo verdaderamente que necesita reconocer públicamente su error. Además, la han elegido, debe agradecérselo con algo de atención, ¿no?»
«Sí, quizás, pero…¿y nosotros?»
«Oh, ¿crees de verdad que Regina es del tipo de personas que cometen dos veces el mismo error? ¿Piensas que nos va a dejar de lado?»
«No lo sé…Quizás estas elecciones han sido una mala idea»
«Pero, no» dijo acariciándole la mejilla, con un gesto tranquilizador, antes de colocarle un mechón negro detrás de su oreja «Venga, a la cama»
«Ok»
Derrotados por el cansancio, los niños no tardaron en dormirse. Emma no lograba conciliar el sueño. Pensaba en las palabras y en las inquietudes de Alice. Dio vueltas en la cama, enrollándose en las sábanas, incapaz de pegar ojo. Miró el despertador: casi eran las 3 de la mañana.
Sintió un pinchazo en el corazón, porque le hubiera gustado que Regina se hubiera dado prisa en volver con ella, pero finalmente, ¿no era ese el precio que tenía que pagar para que Regina se integrara en el pueblo?
Escucho unos ruidos sordos provenientes de la planta baja. Se incorporó, frunciendo el ceño y escuchó pasos en las escaleras. Apagó rápidamente la lámpara de la mesilla de noche y se dio la vuelta unos segundos después. La puerta de la habitación se abrió despacio. Algunos pasos ligeros cerca de la cama, después un ruido sordo seguido de un «auch» contenido.
«¿Regina?» se giró Emma encendiendo la lámpara: vio a la bella morena masajeándose dolorosamente su rodilla derecha.
«Lo siento, te he despertado»
«No, yo…no estaba durmiendo…vuelves tarde…»
«Sí, se me ha pasado el tiempo sin que me diera cuenta, lo siento»
«No, no te disculpes. ¿Qué tal ha ido?»
«Uf…Fue…extraño. Aquellos que me abucheaban antaño, esta noche, me felicitaban» se dejó caer en la cama mientras se quitaba con dolor los zapatos. Emma se enderezó y le masajeó los hombros tiernamente «Hm…¡qué bien!»
«Estoy dispuesta a ocuparme de ti cada noche…después de un duro día de trabajo en la oficina»
«¿Y tú, quién se ocupara de ti, eh?» dijo en un suspiro de satisfacción, echando la cabeza hacia atrás.
«No te preocupes por mí…yo me las apaño» Regina frunció el ceño antes de ponerse recta y girarse hacia Emma, con un rostro serio «¿Qué?»
«¿Algo no va bien?»
Decididamente, Emma era un libro abierto para Regina. No era la única que tenía un super poder…pero sin embargo, no quería estropear ese bello día dedicado a su compañera, así que sonrió y la besó en la punta de la nariz.
«Todo está bien. Solo estoy cansada por quedarme despierta esperándote»
«Otra vez lo siento por la hora tardía. David debía traerme, pero tenía una copa de más y tuvimos que desviarnos hacia el apartamento de Snow para dejarlo»
«No, ¿en serio? Me hubiera gustado verlo…»
«Créeme, si quieres guardar una imagen gloriosa y caballeresca de tu padre, mejor que no lo hayas visto»
«Ven, acuéstate»
«Voy a tomar una ducha primero»
«Ok»
Y al final, cuando Regina salió del cuarto de baño, Emma dormía profundamente. Ella sonrió, un tanto desilusionada, antes de acostarse y darse la vuelta hacia Emma. Apartó de su rostro un mechón dorado antes de pegarse a ella, apoyando su brazo libre sobre las caderas de la joven. Hundiendo su nariz en el hueco de su cuello, murmuró «Buenas noches Emma» antes de dormirse ella también, completamente desfallecida.
