Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer y la historia pertenece a la gran She Isn't Here, yo sólo traduzco.
Aviso: La siguiente historia es rated M, tiene contenido sexual, violencia y mal lenguaje.
Gracias por dejarme sus comentarios, aprecio cada uno de ellos. Gracias también a quienes agregan la historia a sus alertas y favoritos. También a quienes sólo leen. Me alegra que les siga gustando la historia. Espero que les guste el capítulo, a leer...
Ménage
Capítulo 37 – Los días entre el caos y la paz
A veces, pensó Bella, tienes que aceptar el hecho de que con lo bueno viene lo malo. No todo va a ser perfecto, pero se puede llegar condenadamente cerca. Esto…nada de esto había salido como ella esperaba. Nunca supo exactamente qué esperar, pero ella sabía que esperaba. Se dio cuenta de pronto de que tendría que dejarlo ir si quería ser feliz. La vida iba a ser buena de ahora en adelante.
Pasaron dos semanas después de la entrada de Bella al hospital, a un paso de la muerte, siendo un desastre sangriento a merced de los médicos y la suerte, que ella fue capaz de salir. Ella lo estaba haciendo muy bien, le dijo Carlisle. Tendría una cicatriz y tendría que tener cuidado por un rato, pero se había recuperado por completo.
Ella realmente no había dormido la noche anterior, estando demasiado entusiasmada con la posibilidad de salir del hospital. Finalmente. Habían sido unas semanas agitadas. Estaba su proceso de curación, hubo noticias sobre Laurent, y su padre…
Bella tuvo el débil deseo de decirle adiós al edificio mientras desaparecía detrás de ella. ¡Espero no tener que poner un pie en cualquier lugar cerca de ti otra vez!
Ella no podía esperar para llegar a casa. Echaba de menos su casa y su cama. Incluso extrañaba la ducha. Echaba de menos las noches de películas malas y las reuniones nocturnas en la cocina. Todo.
Jasper estaba muy feliz de llevar la silla de ruedas, a pesar de sus protestas.
-Puedo caminar por mí misma.- Pero ambos sabían que no era cierto.
Él la besó en la cabeza. –Pero me gusta empujarte. Y si yo no lo hago, Emmett lo hará, y ya sabes lo loco que Emmett puede llegar a ser.- Oh sí. Ella podía imaginarse totalmente a Emmett haciendo una carrera a través de los pasillos asustando a los trabajadores y a los pacientes.
Emmett sonrió, escuchando el comentario de Jasper. –Puedo ser bueno.-
-Sí, claro.- Edward dijo.
Bella amaba esto; amaba que estuvieran con ella y que hubiera normalidad de nuevo.
Edward la cargó para subirla al coche, lo que era completamente innecesario, ya que Bella, a pesar de su debilidad actual, no estaba tan frágil como para necesitar ese tipo de ayuda. Pero ella no discutió. Le gustaba tener sus brazos alrededor de ella y sentir su cuerpo pegado al suyo. Le gustaba demasiado.
Bella gimió cuando Edward le abrochó el cinturón. –¿Cuánto tiempo ha pasado desde que hicimos el amor?-
Edward se quedó inmóvil, con las manos en su cintura y su aliento caliente en la frente. –Hace casi tres semanas.- Él contestó, con la garganta seca.
-¿Y cuánto tiempo más hasta que se me permita follarlos bien?-
Edward se estremeció, una sonrisa torcida formándose en sus labios. –Yo diría que tan pronto como estés lista.-
-Carlisle dijo que tengo suerte de que el daño no fuera peor.- Bella dijo. –Pero todo está intacto contra todo pronóstico.-
-Tienes suerte.- Edward acarició su mejilla. –Creo que debes tener un ángel, de lo contrario yo diría que fue un milagro. Estoy agradecido de que estés aquí, y que estés bien en su mayor parte. Y cuando te hayas recuperado, voy a hacerte el amor durante horas. ¿De acuerdo?-
Bella asintió con la cabeza. Le encantaba la idea.
Jasper conducía a casa, Edward y Emmett flanqueando ambos lados de ella en el asiento trasero. Todos ellos estaban más que listos para irse.
Bella insistió en caminar la corta distancia hasta la puerta por sí misma cuando llegaron a casa. Sus piernas temblaron y cedieron casi tan pronto como empezó a caminar, y Emmett la atrapó.
-Está bien, cariño, sólo estás fuera de práctica, eso es todo.- Emmett la tranquilizó, al ver lo molesta que estaba.
Tal vez, pero todavía le molestaba como el diablo no poder moverse normalmente. Tenía que enfrentar el hecho de que iba a depender de ellos más de lo normal por algún tiempo. Oh bueno. Supéralo.
Jasper abrió la puerta y entraron. Se veía exactamente como lo había hecho cuando se fue. Bella cerró los ojos, disfrutando de los tenues olores y la sensación de hogar.
-Oh, es bueno estar de vuelta.-
-Te ha extrañado.- Edward dijo. De hecho, la casa parecía solitaria y abandonada sin la presencia de las cuatro personas que la habitaban. Ellos habían vuelto a casa de forma intermitente para cambiarse de ropa y ducharse, y habían pasado menos de una hora allí.
-¿Quieres dar un vistazo?- Edward preguntó.
Tan tonto como sonaba, Bella necesitaba echar un vistazo a esta hermosa casa de nuevo. Ella había creído cuando huyó todas esas semanas atrás, que nunca la volvería a ver. Pero ella amaba esta casa y le encantaba todo lo que representaba.
Seguridad.
Su primera vez haciendo el amor.
Ser amada.
Felicidad.
Familia.
Hogar.
Jasper fue el que la llevó en sus brazos esta vez. Él la acompañó en cada habitación. Él realmente no estaba admirando los muebles y las paredes como ella. En su lugar, él la observaba. Ella se veía contenta. Jasper sintió, quizá por vez primera, que estaban finalmente seguros. Ella iba a quedarse. No dudaba de eso ahora. Ella estaba allí para quedarse, y ellos iban a estar juntos. No tenía que preguntarse si podría funcionar. Eso se acabó.
El tour de la casa acabó rápido, y Bella se resistía a admitir que estaba cansada. Estaba pagando por su noche de insomnio.
-¿Quieres tomar una siesta?- Era como si Jasper leyera su mente. Bella aún tenía que acostumbrarse a eso.
-Supongo.- Bella esperaba no sonar como un niño que se resiste a su siesta de la tarde. –No puedo esperar hasta que todo esto termine. Sólo quiero estar de vuelta a la normalidad.-
-Y hasta entonces,- Jasper empujó para abrir la puerta del dormitorio, -nosotros cuidaremos de ti. ¿Qué te parece?-
-Divertido.- Bella replicó.
Me hace sentir como una inválida. Sin embargo Bella no tenía intención de quejarse demasiado. Tuvo suerte, y ella lo sabía. Su espíritu independiente había sido marcado junto con su cuerpo, eso era todo. Era una herida de batalla, y se curaría con el tiempo. No todo el mundo podía decir eso.
Edward se había ido a la cocina a preparar el almuerzo de todos. Emmett estaba en la ducha. Eran sólo Bella y Jasper por un corto tiempo. Él la acostó en la cama, quitándole los zapatos y los calcetines.
Debajo de su fachada de calma, se estaba volviendo loco. Ella estaba allí acostada, hermosa y perfecta, en su cama. Y él no podía hacer nada al respecto. Mierda.
La mirada de Bella lo agarró con la guardia baja. Lo quemó. Ella lo deseaba. Él llamó su atención, y encendió su propia excitación. Ella tenía la misma lucha que él. Él la anhelaba, y ver que ella lo deseaba debilitaba su resolución. No era inusual para él desearla en más de un sentido. Él sólo…la necesitaba. Siempre. No exactamente así, pero en todos los sentidos.
Después de que el caos había terminado, iban a establecerse y vivir tranquilamente. O cualquiera que fuera su versión de "tranquilidad". Eso fue lo que Jasper decidió la noche en que Bella había recibido un disparo. Después de que les habían dicho que ella estaba viva, Jasper sabía exactamente cómo quería que fuera su vida juntos. Él ya había tenido lo básico, pero ahora era una imagen vívida en su mente. Desde que había perdido casi todo su futuro, el de todos, anhelaba aún más.
Quería hacer el amor con Bella todos los días, permanecer en cama todo el fin de semana y ser perezoso. Él quería panqueques en la cama los domingos y no vestir absolutamente nada. Él quería ir a cenar con sus padres una vez a la semana o cada dos semanas, lo que fuera. Él quería tener un perro. O dos. Quería que el vientre de Bella se hinchara con su hijo y los de su hermano. Quería despertar cada día realizado, lo que iba a ser fácil siempre y cuando Bella estuviera con él. Ella era el factor principal. Quería olvidar a toda la gente mala y todo el dolor. Quería sanarla a ella y a sí mismo. Él sólo quería estar con ella como había deseado siempre, sin el desorden, la violencia y la preocupación.
Quería que ella lo mirara como en ese preciso momento por el resto de sus vidas.
Él pasó la mano por su pantorrilla. –¿Hay algo que pueda hacer por ti, querida?-
Bella se estremeció. –No…te deseo.-
-¿No? ¿Crees que no puedo ayudarte con eso?-
Bella negó con la cabeza.
-¿Tienes dolor?-
-No.-
-¿Estás incómoda?-
-No.-
-¿Y qué te hace pensar que no te puedo ayudar?- Jasper sabía exactamente cómo iba a ayudarla. Esto no era demasiado, ¿verdad? No. Esto era perfecto. Todo lo que Bella pudo hacer fue quedarse debajo de él, sin palabras, mientras él le bajaba pantalones, arrojándolos a un lado de la cama. Él la miró lascivamente por un buen rato, sus dedos dolían por tocarla. Se deshizo de sus bragas, y se perdió con eso. Echaba de menos verla así, ser capaz de llevarla a su placer, tocarla.
El corazón de Bella se aceleró mientras Jasper llevaba la mano a su centro, pasando la palma de su mano contra sus rizos. Él acarició con dos dedos sus labios, sorprendido por lo que descubrió.
-Nena, estás mojada.- Él gimió. Ella estaba tan receptiva, tan lista para él. –¿Esto es por mí?- Jasper masajeaba su clítoris, deleitándose en la forma en que Bella reaccionó.
-Sí, es todo por ti. Por favor, Jasper, no te detengas. Te necesito.-
Jasper no necesitó que se lo dijera dos veces. Con reverencia, le abrió las piernas, sus dedos acariciando sus muslos. Acercó sus labios a su núcleo, pasando su nariz a lo largo de su raja. Bella se retorció, una de sus manos tirando suavemente de su cabello.
-Por favor, Jasper…-
Jasper cumplió, chasqueando su lengua para saborearla.
-Oh, Dios…- Bella echó la cabeza hacia atrás, a punto de llorar por lo bien que se sentía.
Jasper degustó su sabor, su olor. Él realmente había extrañado esto. Tentativamente, sumergió su dedo índice dentro de su apretado agujero, complacido cuando ella reaccionó de forma tan positiva. Él todavía tenía miedo de hacerle daño, pero ella no mostraba ningún signo de dolor o de malestar.
-Sí, Jasper, por favor tócame. Por favor. Te necesito.- Bella rogó.
Jasper chupó su clítoris, su cabello haciéndole cosquillas en sus muslos, que ella había sujetado firmemente alrededor de su cabeza. Ella repetía su nombre como una oración y Jasper lamía ávidamente en respuesta.
Bella estaba tan en el borde que se corrió después de sólo unos minutos. Jasper le dio un último beso a su centro antes de levantarse y extenderse por su cuerpo. Él enterró la cara en su cabello mientras Bella perezosamente dibujaba círculos en su espalda sonriendo tontamente.
-Te amo.- Ella susurró, sin querer dejarlo ir. La sensación de él encima de ella era uno de sus mayores placeres.
El corazón de Jasper estaba lleno. –También te amo. Dios, te amo.- Él empezó a chupar su cuello, necesitando más. Porque nunca era suficiente.
-Jasper…- Bella se movió debajo de él. Su erección empujó su muslo. –Jasper, déjame cuidar de ti.-
Jasper se detuvo. La miró. –Cariño, no es necesario hacer nada por mí. Esto es todo para ti. Quiero que te sientas bien. Puedes devolver el favor cuando estés mejor. ¿Recuerdas?- Él sonrió con malicia. –Te voy a destrozar.-
Bella frotó su pierna contra su polla. –Estoy deseando que llegue. Pero en este momento, quiero hacer que te corras.-
Jasper gimió, deseando desesperadamente dejar que lo hiciera, pero estaba teniendo una pelea consigo mismo. –No quiero que te esfuerces. No tienes que hacer nada. Puedo ocuparme de eso.-
De ninguna manera. Ellos habían estado descuidados desde hace semanas, y Bella no estaba dispuesta a dejarlo ir por más tiempo. Ella quería amarlos de esta manera otra vez, y Bella sabía que iba a conseguir lo que quería en este momento. Podía ver a Jasper desmoronándose ante ella, incapaz de resistir.
Él tragó saliva, temblando de deseo. –¿Qué…qué…?- No tenía la menor idea de lo que ella quería hacer. ¿Era demasiado pronto para tener sexo? ¿No sería malo para ella? Todavía no le había preguntado a su papá. Ella estaba sanando bien, ¿pero y si el agravaba su lesión?
Pero Bella tenía todo planeado. –Te quiero en mi boca.- Ella se limitó a decir.
Jasper inhaló fuertemente. ¿Por qué tiene ella que tentarme todo el tiempo? Bella silenciosamente le dijo lo que pretendía, guiando sus manos a sus caderas y haciendo un gesto para que se moviera hacia arriba.
Él vaciló, inseguro. Estaba un poco sorprendido por su audacia, a pesar del sexo desenfrenado que habían tenido antes.
-Jasper, no seas tan modesto. Normalmente saltas sobre mí.- Bella dijo.
-Es sólo que no quiero exagerar. Tal vez deberíamos esperar.-
-Jasper,- entonces Bella tiró de la cremallera, impaciente, -estos pantalones se tienen que ir, ¿de acuerdo? Ahora, te amo, y quiero tu polla en mi boca. ¿Lo entiendes? Ya que todavía no podemos hacer el amor, esta es la mejor opción, y para ser honesta, me gusta hacer esto para ti.-
-¿En serio?-
-Me encanta. ¿Ahora vas a hacerme esperar?-
La polla de Jasper se movió. Ella era tan jodidamente sexy. Era imposible que se le resistiera.
Él se colocó encima de ella, y con un gemido de satisfacción, se deslizó dentro de la boca de Bella. Tuvo cuidado de no ir demasiado lejos. Él no quería ahogarla. Pero Bella estaba preparada para él. Ella relajó su garganta, levantando sus manos para agarrar su erección. Jasper se contuvo, tan doloroso como era hacerlo. Él sólo metió un par de centímetros en un primer momento, tanteando el terreno, por así decirlo. Bella parecía perfectamente bien con eso, sin embargo. Ella quería más de él. Bella lo chupó, su lengua jugando con su polla mientras de deslizaba dentro y fuera de su boca. Apretó suavemente su polla, estirando sus labios en una sonrisa cuando Jasper gruño.
-Dios Bella, eres tan buena en esto, cariño.- Él mantuvo los ojos cerrados, concentrándose en la sensación de su caliente y húmeda boca y sus deliciosos labios rosados envueltos alrededor de su pene. Ya podía sentir su inminente liberación.
Bella apretó suavemente sus bolas, y eso lo superó. Él creció en su boca, su grito de éxtasis quedó atrapado en su garganta. Salió de ella con la energía que le quedaba y se puso a un lado, tirando de su ropa de nuevo en un intento de modestia. Él también le arregló la ropa. Su cara estaba sonrojada por su orgasmo, y él tenía la mayor sonrisa en su rostro. Bella pensó que era hermoso.
-Gracias, Bella.- Él la llevó a su pecho- -Oh, te amo tanto. Me haces tan feliz, mi amor.-
Bella se acurrucó aún más en él. –Ustedes me hacen feliz. No tienen idea. Me salvaron, en más de un sentido. Mi vida no significaba nada antes de que ustedes llegaran.-
Ella apoyó la cabeza sobre su pecho, sintiéndose segura y amada.
Jasper entrelazó sus dedos en su pelo. –No cariño, tú nos salvaste. No éramos casi nada sin ti, lo sabes. Eras la pieza faltante. Eres nuestro milagro. Nuestro milagro ardiente, quien, puedo decir, tiene un jodido-cuerpo-caliente.-
Bella se rió. –Lo que tú digas, amor.-
-Amor. Me gusta eso.-
Edward había terminado de preparar la comida para entonces y entró en el dormitorio. Se acercó a la cama donde Bella y Jasper estaban. –El almuerzo está listo.-
Jasper asintió con la cabeza, volviéndose hacia Bella. –¿Quieres comer ahora o estás demasiado cansada?-
Bella estiró los brazos por encima de su cabeza, separándose de Jasper. –Vamos a comer. Si duermo ahora voy a estar despierta toda la noche.-
Jasper se sentó. –Voy a cambiarme. ¿Está Emmett todavía en el baño?-
-Sí.- Edward respondió.
Jasper besó a Bella en la mejilla. –¿Tienes ganas de levantarte? Siempre podemos comer en la cama.-
-No, no quiero ser innecesariamente perezosa.-
-Te ayudaré.- Edward se ofreció. –Puedes irte a cambiar.- Le dijo a Jasper. Edward estaba más que listo para tener unos minutos a solas con Bella. No habían sido muchas las oportunidades últimamente. Jasper captó el mensaje y se fue.
Edward tomó a Bella en sus brazos, sorprendiéndola. –Estoy tan feliz de que estés en casa.- Él suspiró en su pelo.
-Yo también. Este es el único sitio en donde quería estar.- Bella dijo. –Aunque creo que la cama se ha olvidado de nosotros.- Ella hizo un mohín, con un brillo travieso en los ojos.
-¿Ah?- Edward levantó una ceja. –¿Cómo es eso?-
-Me temo que tenemos que romperla de nuevo.- Bella dijo, con expresión intrépida.
-Hmm…bueno ha pasado un tiempo. Creo que lo responsable sería romperla en la mayor brevedad posible.-
-¿Cuándo?- Sí, Bella aún estaba caliente como el infierno. La proximidad de Edward no estaba ayudando. En absoluto.
Edward no sabía cómo responder a eso. Se daba cuenta de lo mucho que todos querían arrancarle la ropa y llegar a ella, pero obviamente tenían que tener cuidado. Debería llamar a su padre.
Sí, eso era exactamente lo que iba a hacer. Cuanto antes mejor.
-No lo sé, amor, pero pronto. ¿Qué clase de novio sería yo si dejo que mi amor sufra? Y, lo más importante, ¿mi pobre y descuidada cama? Está en extrema necesidad de acción.-
-No podemos permitir que eso continúe.- Bella dijo.
-No, no podemos.- Edward se inclinó para besarla en los labios, pero Bella lo detuvo, sonrojándose hermosamente.
Edward se detuvo, confuso. El reconocimiento apareciendo. –Le diste una mamada a Jasper, ¿verdad?- En realidad no era una pregunta. Él sabía que era verdad.
Bella asintió, un poco avergonzada.
Edward le tocó la entrepierna con la mano, sonriendo. –¿Hizo lo mismo por ti?-
El rubor de Bella se hizo más profundo. –Sí.-
-Bien.- Edward se conformó con besarla en la mejilla. Él no estaba interesado en la idea de probar el semen de Jasper en su boca. Pero estaba contento de que alguien estuviera satisfecho. Bella necesitaba la atención, y Jasper estaba igual de mal. Deseaba que Bella hiciera lo mismo por él, pero no lo iba a pedir.
-Voy a lavarme los dientes.- Bella dijo.
Edward se rió entre dientes. –Está bien. Conseguiré mi beso más tarde. ¿Estás bien para caminar?-
Bella frunció el ceño. Probablemente no. Pero se probó a sí misma, poniendo sus pies firmemente en el suelo y levantándose. Se sorprendió al ver que no se tambaleaba o se caía.
-Creo que estoy bien.- Ella dijo, pero Edward la ayudó de todos modos, sólo para estar seguro. La llevó a la puerta del baño, asegurándose de que ella no se desvaneciera de repente. Ella se metió en el baño, su visión volviéndose borrosa rápidamente por el vapor.
Oh sí. Emmett. Ella había olvidado que él todavía estaba allí. Le gustaba tomar duchas largas y calientes. Bella sintió la tentación de echar un vistazo a través de la cortina, pero tal vez no era tan buena idea. No le gustaría mojarse en ese momento, y conociendo a Emmett, la arrastraría allí con él.
En realidad, esa era una idea brillante…para otro momento. Bella trató de ignorar su frustración. Siempre habría tiempo para ese tipo de diversión más tarde.
Y vaya que estaba mirando hacia el futuro.
Bella sacó su cepillo de dientes, limpiando el vapor del espejo con su palma. Inmediatamente se arrepintió.
¿Cómo me puse tan fea? Ugh. F-E-A. Me veo muerta.
Su cabello era un desastre, su rostro estaba pálido. Bueno, más pálido que de costumbre. Tenía bolsas debajo de sus ojos, y su cara se veía demacrada. Ella contempló brevemente la idea de que la bala realmente la había matado y ella estaba en un limbo extraño. Un feo limbo.
Unas manos se envolvieron alrededor de sus caderas, haciendo saltar a Bella. Emmett estaba de pie, desnudo y mojado, detrás de ella. –Que agradable sorpresa.- Ronroneó él. Él levantó su largo cabello lejos de su cuello y empezó a mordisquear la piel detrás de su oreja. Bella sintió su erección empujando en su espalda.
No otra vez. ¡No puedo manejar tantas tentaciones!
Bella no podía dejar de salir al encuentro de su palpitante polla. No llevaba una toalla. Ella podía ver su figura borrosa por el vapor en el espejo, y era suficiente para ponerla húmeda. Una vez más. Parecía que cualquier cosa que sus hombres hicieran la excitaba. De hecho, ni siquiera tenían que estar haciendo algo. Ella todavía quería follarlos locamente. El sentir la polla grande de Emmett le hacía volverse loca.
-Yo he venido para lavarme los dientes.- Bella explicó débilmente. Emmett continuó sus atenciones, completamente absorto. –Tal vez debería irme para permitir que te vistas.- Oh, pero ella no quería irse.
-Me gusta estar desnudo.- Emmett coló su mano alrededor de su pecho y pellizcó el pezón. –Y me gusta que tú estés desnuda. Mm…quiero estar dentro de ti.- Él gimió, empujando en su trasero. –Te deseo.-
-No podemos.- Bella dijo.
Emmett abruptamente dejó lo que estaba haciendo. –¡Dios, Bella, lo siento! No estaba pensando.- Él le dio la vuelta. –¿Te sientes bien?-
Se estaba cansando seriamente de que todo el mundo le preguntara eso.
-Estoy bien. Pero sé que tengo que tomarlo con calma por un rato. Pueden ser un par de semanas más.- Será mejor que esas semanas pasen volando rápido.
-Así es.- Emmett dio un paso atrás, cogió el cepillo de dientes y apretó un poco de pasta en él. –Abre grande.-
-Emmett, ¿qué estás haciendo?-
-Estoy cuidando de ti.- Emmett dijo como si fuera obvio.
Bella se rió. –Emmett, al menos puedo hacer eso por mí misma.-
-No, insisto. Te lo prometo, en las siguientes semanas, tendrás que hacer casi nada. Sólo ponte mejor. Incluso voy a aprender a lavar la ropa sin arruinarla.-
Bella lo miró con recelo. –No exageres.-
-Ahora abre tu boca.- Emmett le indicó, el maestro en él saliendo a flote. Bella lo hizo, pensando que discutir era inútil. Emmett se veía serio y cómico mientras le cepillaba los dientes. Esa era probablemente la forma en la que se veía en el aula, pensó.
Bella sintió una punzada ante eso. No fue hace mucho tiempo que recibieron un ultimátum por la escuela. Todo fue debido a una desafortunada falta de maestros sustitutos. Las circunstancias habían trabajado en contra de los Cullen en esta ocasión. Bella trató de convencerlos para volver al trabajo, aunque sólo fuera por un corto tiempo. Ellos eran obstinados, sin embargo. Se negaron a dejarla sola en el hospital, incluso con la garantía de que Esme y Carlisle estarían con ella a menudo durante el día. No era lo suficientemente bueno. Así que ellos irrumpieron en la escuela al día siguiente y descaradamente se negaron a trabajar. Esto causó un poco de revuelo, de hecho. Jane y Violeta estaban cerca y no estaban contentas de que los hombres de sus sueños estuvieran siendo despedidos. Protestaron. Incluso algunos de los estudiantes que escucharon la noticia protestaron.
Una hora después de haber salido, Jasper, Edward y Emmett habían vuelto a Bella con amplias sonrisas en sus rostros.
-Así que supongo que eso es todo.- Bella todavía no estaba contenta con su decisión. –No parecen demasiado satisfechos consigo mismos.-
Ellos sonrieron, pero no dijeron nada.
-Entonces, ¿cómo les fue?- Bella quería saber. –¿Discutieron, pelea de puños, bofetadas de perras? Tienen que darme algunos detalles.-
Emmett se sentó a horcajadas en una silla junto a la cama. Él estaba un poco demasiado feliz, en opinión de Bella. –Oh, hubo discusión. Tuve una pelea de puños con el director, pero lo tuve demasiado fácil. Soy demasiado fuerte y viril para la mayoría de la gente.-
Bella rodó los ojos. –¿Qué van a hacer ahora? Dijeron que tienen suficiente dinero para vivir un rato, pero deben comenzar a pensar en la búsqueda de su próximo trabajo pronto.-
-No te preocupes por eso.- Jasper le dijo, y Bella no dejó de notar que él estaba más feliz de lo normal. Así también estaba Edward. Por Dios. Ella sabía que estaban esperando el momento, pero se veían positivamente mareados, como si apenas pudieran contener un ataque de risa. Ahora eso no estaba bien.
-¿Cómo no preocuparme por eso?- Bella respondió.
-Confía en nosotros. Tenemos todo bajo control.- Edward dijo.
-¿Qué significa eso exactamente?- Bella resopló. Estaban jugando con ella, y a ella no le gustaba.
-Eso significa que no tienes nada de qué preocuparte. Tenemos todo cubierto.- Edward tosió en su mano, escondiendo una sonrisa, pero Bella lo atrapó.
-¿Quieres parar? Dime qué diablos está pasando.- Ella exigió.
Se miraron el uno al otro, en silencio, aceptando dejar de torturar a Bella.
-Está bien, está bien.- Jasper levantó las manos en señal de rendición. –Esto es lo que pasó. Fuimos a la escuela, nos dirigimos directamente a la oficina del director y le dije que nos despidiera, porque de ninguna manera en el infierno íbamos a trabajar hoy.-
-¿Y?-
-Y le dijimos que Emmett todavía se está recuperando, y que alguien que amamos entrañablemente está en el hospital y no estamos dispuestos a estar lejos por mucho tiempo.-
-Así que él los despidió.- Bella dijo. –Que cabrón.-
Emmett dio una palmada. –No del todo.- Dijo alegremente.
-¿Qué quieres decir?-
-Lo que quiere decir,- Edward dijo, -es que no hemos perdido nuestros trabajos. Él nos estaba mintiendo. Pensó que si nos presionaba, volveríamos, pero él no esperaba que nosotros realmente lo enfrentáramos. Pensé que hablaba en serio.-
Bella lo miró boquiabierta. –¿Quieres decir que todavía tienen sus puestos de trabajo?-
-Así es.- Jasper dijo. –No creo que puedan darse el lujo de deshacerse de nosotros, así que el director se retractó de lo que dijo y nos dijeron que podíamos tener tanto tiempo fuera como lo necesitáramos. No remunerado, por supuesto.-
Bella lo miró con recelo. –¿Y están de acuerdo con eso? Pensé que querían renunciar.-
-Pensamos que sería mejor no apresurarnos.- Edward dijo. –¿Por qué renunciar cuando tenemos una buena oportunidad? Tal vez vamos a dejarlo con el tiempo, pero en este momento estamos aprovechando. Sé que encontrar otro trabajo no va a ser fácil, así que vamos a ahorrarnos el problema por un tiempo. Mientras tanto, conseguimos pasar las próximas semanas contigo.-
Bella casi no lo podía creer. Ella no esperaba ese giro de los acontecimientos en absoluto.
-¿Cuánto tiempo están pensando tomarse?- Bella preguntó.
-No mucho.- Emmett respondió. –Sólo un mes o dos.-
.
Ellos todavía no sabían cuando iban a regresar. No era seguro, dijeron. No lo suficientemente seguro. Laurent todavía estaba en libertad. Bella estaba un poco molestar por eso. Pero era cierto. Pocos días después de que Bella se reuniera con el Jefe Swan, él les informó que Laurent había cruzado la frontera hacia México. Eso fue lo que el FBI le dijo. También estaban participando, lo cual no era sorprendente teniendo en cuenta el tipo de delitos cometidos.
El padre de Bella estaba siendo acusado de…señor, ella ni siquiera podía contar cuántos crímenes. Pero eran muchos. Estaban consiguiendo todas las pruebas que podían. Su casa fue registrada. Encontraron todo lo que Bella había descrito y mucho más. No había manera de que él se saliera con la suya. Bella pensó que su padre tenía que ser un poco estúpido por dejar toda esa evidencia en la casa. Posiblemente no se imaginó que lo atraparían, o que ella hubiera dicho algo. Él era así de engreído.
Y su mamá…
Bella había llorado el día en que se enteró de que los restos de Renée fueron localizados. No fue fácil de encontrar, pero después de dos días de búsqueda, la policía la encontró.
Los abuelos de Bella eran otra cosa. Bella no los había conocido bien de todos modos, pero ella lloró su pérdida. Su abuela había muerto hace cinco años, pero su abuelo estaba vivo. Y se encontraba en buen estado de salud. Bella se iba a encontrar con él uno de estos días. Él sabía que ella estaba viva ahora, sabía lo que le había sucedido a su hija y lo que su yerno les hizo. Iba a ser un infierno de reunión.
No hacía falta decir que habían sido un par de semanas tumultuosas. Bella se alegraba de que todo había terminado y que ella estaba en casa. Tenía que admitir que estaba un poco nerviosa debido a la libertad de Laurent. Él no merecía estar libre, pero no había nada que ella pudiera hacer al respecto.
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-Escupe.- Emmett le dijo. Bella lo hizo. Llenó un vaso de agua para ella. –Ahora enjuaga.-
Bella puso las manos en sus caderas. –No soy una niña, Emmett.-
-Lo sé, pero me gusta tener autoridad. Además, eres linda cuando estás enojada. Estoy considerando la idea de despintar tu ropa para que me grites.-
Bella negó con la cabeza. –Eres un bicho raro.-
-Un bicho raro sexy. Ahora enjuágate para que te pueda besar.-
Esa era una motivación.
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Hola, hola! ¿Qué les pareció el capítulo? Bella ya regresó a su casa, ella y Jasper no se pudieron aguantar las ganas jajaja ya muchas semana sin hacerlo, pero ya pronto se recuperará completamente. Los chicos no renunciaron ni los corrieron, si que tienen suerte estos guapos maestros. James está detenido y le están sacando todos sus trapitos al sol, el que preocupa es Laurent, pero espero que pronto lo atrapen. En fin, ¿qué me dicen ustedes? Esperaré ansiosa sus comentarios.
El siguiente capítulo ya es el último, y luego el epílogo, waaa es triste terminar con la historia pero a la vez me alegra superar el reto. El capítulo siguiente lo subiré hasta el viernes y no el martes porque es bastante largo y me tomará un poco más de tiempo terminarlo. Así que nos leemos el viernes :) Que tengan un excelente fin de semana.
Un abrazo
Kelxi Ylönen
