CAPÍTULO 36

Estaba agotado. Había estado haciendo muchas guardias la última semana ya que al día siguiente nos íbamos a Mystic Fall para pasar Acción de Gracias con Bill y Jenna.

Para mi desconcierto Caroline estaba en la cama cuando llegué a casa. Se despertó cuando entré en la habitación, donde no esperaba encontrarla durmiendo.

- Oh, cariño, lo siento – me disculpé – No pensé que estuvieras dormida

- Lo siento, Nik, estaba agotada – dijo incorporándose en la cama.

Me acerqué a saludarla pero cuando se sentó, se llevó la mano a la boca y salió disparada hacia el cuarto de baño. La observé confuso y fui tras ella para encontrarla volcada sobre el retrete.

- Ángel, qué sucede? – pregunté acercándome

Levantó la mano y la apoyó débilmente en mí para empujarme.

- Vete, no hace falta que veas esto – dijo antes de que un nuevo espasmo la asaltara

Me agaché a su lado para sostener su cabello y acariciar su espalda mientras vomitaba.

- Qué sucede, cariño?

- He tenido un día fatal – confesó cuando se levantó y bajó la tapa del retrete para sentarse en ella

- Algo te ha sentado mal? – pregunté y le acerqué un vaso con agua

- Supongo que sí. No sé qué pudo ser, pero he estado todo el día con vómitos, y estoy exhausta.

No pude evitar sonreír. Si mis sospechas eran correctas, no se trataba de un simple trastorno estomacal.

- Qué? – dijo recelosa al ver mi sonrisa

- Nada

- Por qué sonríes?

- Nada, cariño – dije besándola en la frente – pero estás segura que es algo que has comido?

- Qué quieres decir?

- No deberías ya haber tenido el período? – pregunté posando mi mano en su vientre

- Oh, no – dijo convencida de tener razón – No estoy embarazada

- Por qué estás tan segura?

- Porque no me siento igual que cuando quedé embarazada antes – explicó aunque dudosa

- Eso no tiene nada que ver, no todos los embarazos son iguales

- Pero es que entonces no había tenido vómitos ni náuseas…

- Puede que ahora sí los tengas

- Pero las náuseas deberían ser matutinas… - discutió

- No necesariamente – rebatí y me miró desconfiada

- Tú crees?

- No lo sé, ángel, pero es posible. Llevamos más de dos meses casados y no hemos tomado precauciones ni una sola vez – dije sin dejar de sonreír

Se levantó y caminó hasta detenerse frente al espejo. Se la veía pensativa y me preocupó que no le hiciera ilusión.

- Qué sucede, cariño? – dije acercándome por su espalda y abrazándome a ella – No tienes ganas de tener un bebé?

- Oh, no. Claro que sí – confesó y una solitaria lágrima rodó por su mejilla – Es que no me lo esperaba

- Aún no es seguro, pero supongo que podríamos hacerte una prueba para asegurarnos

- Podríamos hacerla ahora? – preguntó entre esperanzada y temerosa

- Por supuesto. Bajaré a la farmacia ahora mismo – dije besando su mejilla y saliendo del departamento.

Ya era tarde y la farmacia de guardia era de las más alejadas, pero quince minutos después entraba nuevamente en el lavabo con la bolsita de plástico de la farmacia. Caroline continuaba de pie frente al espejo acariciando con ternura su abdomen.

- Lo siento, tuve que recorrer media ciudad – dije exageradamente entregándole el palito de plástico que había dentro de la caja rosa – Haz pipi en el palito mientras yo leo las instrucciones.

Abrazado a ella esperábamos el resultado frente al espejo. Mi sonrisa se plasmó en mi cara cuando vi marcarse la segunda rayita que indicaba definitivamente que Caroline estaba embarazada. A través del espejo la vi palidecer apoyándose contra mí. Nuestras miradas se cruzaron en el espejo cuando levantó la cara y tímidas lágrimas corrieron por su rostro.

- Hey, ángel – dije volteándola de frente a mí – Tranquila, cariño, no llores

- Oh, Nik, estoy tan feliz – susurró apretándose contra mí calmando mi temor – Pero tengo tanto miedo…

- No hay nada que temer, preciosa. Todo estará bien, ya verás.

- No quisiera que volviera a suceder…

- Shh – la corté – No volverá a suceder. Verás que todo estará bien.

Levanté su rostro para observarla.

- Te amo, Ángel – dije y la besé con toda la ternura que me desbordaba.

- Te amo, Nik – asintió acurrucándose en mis brazos

Al día siguiente concertamos una visita urgente con Meridith para tener la confirmación antes de viajar a Mystic Fall esa tarde.

Meridith se alegró por nosotros al saber que habíamos solucionado nuestros problemas, y más al comprobar que Caroline estaba nuevamente embarazada. Le hizo una ecografía y varios análisis y nos confirmó el embarazo de siete semanas. Con sus recomendaciones y las recetas de vitaminas y ácido fólico nos fuimos a celebrar antes de volver a casa para recoger las maletas y poner rumbo al aeropuerto.

Pasamos la semana de vacaciones en Mystic Fall y aunque nos divertimos mucho, Caroline estaba teniendo unos días complicados. Tenía náuseas, mareos y vómitos durante todo el día y nada de lo que comía se mantenía en su estómago mucho tiempo.

Bill y Jenna estuvieron felices cuando les dimos la noticia. No habíamos discutido si contarles o no, siendo el embarazo tan reciente, pero fue imposible ocultarlo cuando Caroline devolvió el desayuno por segunda vez.

No tuve más opción que compartir mucho tiempo con mi suegro ya que mi esposa dormía prácticamente el día entero. Bill se mostró muy amable conmigo y complacido con lo feliz que encontró a Caroline; y realmente ser el padre de su próximo nieto me granjeó gran parte de su afecto.

El sábado a la tarde llegamos a Nueva York tras un viaje larguísimo desde Richmond con una escala de 5 horas en Atlanta que dejó a Caroline extenuada.

- Ahora tú te irás a la cama y yo prepararé la cena – le decía a Caroline mientras metía la llave en la cerradura y abría la puerta.

- Al fin llegas… - dijo a nuestras espaldas una voz que odié reconocer

Caroline se pegó a mí cuando nos giramos. Desde las sombras de las escaleras, Amara se adelantó para quedar bajo el foco encendido del pasillo.

- Amara, qué haces tú aquí? – pregunté irguiéndome y cogiendo la mano de Caroline que temblaba junto a mí.

- Inocentemente Esther le dijo a mi madre que volvías hoy a la ciudad. Hace horas que te espero. Tenemos que hablar.

- No debiste esperar, no tenemos nada que decirnos.

Me giré y poniendo la mano en la espalda de Caroline la guié dentro del departamento. Amara se coló dentro cuando me demoré para coger las maletas.

- Qué quieres, Amara? – bufé al entrar

- Acaso crees que puedes terminar nuestra relación así como así? Sin decirme nada siquiera?

- Te dije todo lo que tenía que decirte – expliqué exasperado – Es más, te lo dije varias veces, solo que tú te empeñaste en no escuchar

- Y qué tenía que hacer? Te di los mejores años de mi vida – gritó haciéndome sonreír

- Venga ya, Amara. Ambos sabemos que viviste muy bien tu vida mientras estábamos juntos.

- Creo que tengo derecho a exigir una explicación – demandó

- De acuerdo – accedí perezosamente antes de dirigirme a Caroline – Vete a la cama, ángel – le susurré acercándome para dejar un beso en sus labios – Estás cansada. Yo prepararé algo para cenar.

Caroline asintió y cogiendo su bolso de mano se metió en nuestra habitación. Me volteé hacia Amara cuando Caroline cerro la puerta y me recosté en la pared cruzando los brazos sobre mi pecho.

- Bien. Qué quieres?

- No vas a invitarme a entrar?

- Basta ya, Amara. Qué quieres?

- Dice mi madre que te has casado con esa chamaca

- No se te ocurra meterte con Caroline – gruñí

- De verdad crees que saldrás tan campante luego de humillarme como lo has hecho?

- No ha sido mi intención humillarte

- Y cuál ha sido tu intención entonces? – gritó furiosa

- Crees que lo he hecho para humillarte? – reí cínicamente – Tú estás loca. Ni siquiera he pensado en ti. No he pensado en ti desde que te fuiste a Europa, no pienso en ti ahora, y por Dios que puedes estar segura que no pensé en ti ni un segundo cuando me casé con Caroline. Sólo he pensado en ser feliz y sin dudas lo he logrado porque nunca he sido tan feliz como lo soy ahora.

- De verdad crees que será tan fácil para ti?

- Sabes, Amara, estoy hartándome de tus amenazas. Di lo que tengas que decir de una vez y márchate que quiero atender a mi mujer.

- Te hundiré, Klaus. A ti y a tu familia. – me amenazó

- Hazlo – la reté

- Hablaré con Bonnie. Le diré la verdad sobre Kol

- Hazlo

- Mi padre dejará la clínica de Michael

- Hazlo también

- Te arrepentirás – gritó furiosa viendo mi pasividad

- Puedes estar segura que sin importar lo que hagas, nunca me arrepentiré de mi matrimonio con la mujer de mi vida. – dije mientras abría la puerta haciéndole espacio para salir

- Ya lo creo que sí. Ya lo verás – gritó nuevamente saliendo del apartamento

Cerré la puerta y cuando me volteé para dirigirme a la cocina me encontré a Caroline que me miraba nerviosa desde la puerta de la habitación mientras retorcía sus manos.

- Hey, cariño – dije yendo rápidamente hasta ella – Por qué no descansas?

- Tu familia me odiará, Nik. – dijo y las lágrimas rodaron por sus mejillas

- No digas tonterías

- Ya no le caigo bien a tu padre – explicó – Si además tiene problemas en la clínica por mi culpa…

- Nunca será tu culpa, Ángel. Si Amara está desquiciada, eso no puede ser tu culpa

- Pero… - quiso discutir y puse mi dedo sobre sus labios para que no dijera nada

- Sin peros, no es tu culpa, basta. Tú sólo tienes la culpa de ser tan guapa – ronroneé tomándola entre mis brazos y restregándome contra ella – De ser tan guapa y tenerme completamente loco por ti

Finalmente sonrió y se recostó contra mi pecho.

- No dirás más tonterías sobre culpas y esas cosas?

- No – suspiró

- Entonces vete a la cama y te llevaré la cena

- De acuerdo – aceptó – Estamos muertos de hambre – resaltó el plural arrancándome una sonrisa y haciéndome olvidar el desagradable encuentro con Amara.

X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-

REVIEW

FELIZ AÑO 2015!:-)