Seguí a Izz como que fuese un fantasma por el salón, saludé de forma educada a todos y cada una de las personas con las que nos cruzamos, ellos me miraban con cara extraña y querían fijarse en los detalles de mis colmillos, vi aparecer a Adrian que como de costumbre iba con un vaso en la mano, no sé cómo se las arreglaba para siempre conseguir tragos, en ese momento habría dado lo que fuese por tener uno, aunque en mi estado de cansancio podría perfectamente caer en coma si bebía una gota de alcohol, sin contar que podría quebrarme un pie, andaba con zapatos de tacón.
- Tienes cara de que en cualquier momento te saldrán alas y escaparás - me dijo Rose que acababa de llegar a mi lado
- Cuando eso pase, te llevo conmigo? - le pregunté en un susurro
- Te lo ruego - me dijo suplicante - me siento como un bicho raro
- Somos dos - le dije
Izz y Lissa estaban en su ambiente, ambas congeniaban a la perfección en ese mundo de la realeza, con Rose estábamos un poco más apartadas, en un momento mi mirada se cruzó con la de Adrian y miles de cosquillas recorrieron mi cuerpo, lo vi acercase y le hice un gesto para que no lo hiciera.
- Por St Vlad - dije - que no haga nada estúpido – pedí
- Lo dices por Adrian? - me preguntó Rose
- Si, ya veo que sale con las noticias en plena cena - le dije nerviosa
- No te preocupes, iré a hablar con él - me dijo ella
Vi a Rose caminar en su encuentro, lo tomó del brazo y se lo llevó más lejos, respiré un poco más tranquila, aunque justo en ese momento hizo su ingreso al salón la Reina Tatiana, todos se arrodillaron, los imité, ella saludó con un movimiento de manos y dio la orden para que nos levantásemos, rodee los ojos, la realeza y sus formalidades sin sentido, quien en su sano juicio pide que se arrodillen con vestido de fiesta y tacones?!.
- Estoy segura de que acabo de cortarme un tendón de la pierna - le dije a Lissa e Izz
- No seas exagerada Sev - me dijo Lissa riendo
- No es posible que puedan derrotarte unos tacones - rio Izz
- No sé cómo caminan con ello... daría lo que fuese por unas zapatillas - suspiré
Nos ordenaron que ocupásemos los asientos en la gran mesa, no sé si por coincidencia o por obra y gracia de Adrian, es que quedamos sentados frente a frente, a mi derecha estaba Izz y a mi izquierda un Moroi que debía de tener nuestra edad o un par de años más, me observó de arriba abajo cuando estuve a su lado.
- Acaban de darme unas ganas enorme de asesinar al Moroi que está a mi lado - le dije a Izz en un susurro - debe de estar haciéndose muchas imágenes para sus sueños húmedos
- Sev! - me dijo para que me silenciera - no están acostumbrados a ver Dhampir vestidas así, él es Aiden Dashkov
- Eso explica todo, un Dashkov, claramente solo ve Dhampir desnudas - le dije
- Mejor que tengas cuidado con esa pierna - me dijo divertida
Miré mis piernas y me fijé que el vestido se había deslizado y dejado todo a la vista, con un movimiento rápido arreglé la tela para taparme, en ello encontré la mirada de Aiden, estaban con los ojos casi fuera de sus órbitas, Adrian al parecer notó mi incomodidad y empezó a hablar.
- Cómo has estado Aiden? - le preguntó
- Ehh - dijo sonrojado - bien, hace tiempo que no te veo en el Club - le dijo a Adrian
- He estado ocupado - dijo secamente, en sus ojos veía una pizca de odio
- Esto tiene pinta de no terminar bien - le dije a Izz
- Mi primo esta ahora estudiando - le dijo Izz a modo de respuesta a Aiden
- Has vuelto a la facultad? - preguntó Aiden con una risa
- Algo parecido - dijo Adrian bebiendo de su copa
No dijimos nada más, la cena comenzó con un pequeño discurso de la Reina del cual no presté mucha atención, el típico blabla de que ella quería y escuchaba a sus súbditos y que debían de estar más unidos que nunca luego de los recientes ataques.
- Los guardianes harán todo su esfuerzo para proteger a los Moroi - dijo la Reina
- A los Moroi de la realeza - dijo Rose que estaba sentada al lado de Adrian
- Shhh - la hizo callar Lissa
- Debemos de estar unidos en estos tiempos difíciles - siguió la Reina - ahora a disfrutar del banquete
Me fijé que la Reina miró a Adrian y este le sonrió y levantó su copa en respuesta, me dolió el estómago de pensar que era su sobrino favorito.
- No te has sentado con tus padres, Adrian - le dijo Lissa
- Prefiero mejor compañía - dijo Adrian y me guiñó un ojo
- Ni que lo digas que es mucho mejor - dijo Aiden mirándonos a Rose y a mi
- Qué viene después de la cena? - pregunté
- Eso depende de lo que quieras hacer - me dijo Adrian de forma sugerente
- Hay una especie de baile - me explicó Lissa
- Pero escuché que estaban organizando una fiesta los más jóvenes - dijo Izz mirando a Adrian
- Puede que sepa algo - dijo Adrian misterioso
- Como sea, supongo que estamos invitadas? - preguntó Izz haciendo un gesto abarcándonos a todas
- Eso dalo por hecho prima - dijo Adrian vaciando su copa
Aiden siguió metiéndose en nuestras conversaciones de tanto en tanto, sobre todo cuando Rose o yo hablábamos, ya nos había invitado a su casa en dos ocasiones en lo que iba de velada, y nosotras pasábamos olímpicamente por alto sus insinuaciones.
- Ustedes que serán guardianas - nos dijo de pronto Aiden - que piensan del ataque a la escuela?
Estaba en proceso de comerme un bocado del postre, pero con la pregunta se me fueron las ganas de comer, lo que menos quería esa noche era pensar en esas preocupaciones, una imagen de un grupo de Strigoi se me pasó por la mente y resbaló la cuchara de mi mano, la que hizo estrépito al caer en el plato, sentí un escalofrío por la espalda y la sensación de mareo se intensificó, se me revolvió el estómago, sólo Adrian que me miraba fijamente notó el cambio en mi rostro, su mirada fue de preocupación.
- Lo de la escuela fue un acto horroroso - dijo Lissa
- Los guardianes deben de dar una demostración de poder, vencer a todos los Strigoi - dijo Rose
- Pero los guardianes no atacan sin más - dijo Izz
- Eso es lo que nos lleva a vivir con miedo - dijo Rose
- Los Moroi también deberían de ayudar a vencer a los Strigoi - dijo Lissa
- Piensas que los Moroi deberían de unirse a la lucha? - preguntó Aiden como si ella dijese una locura - esa es tarea de los guardianes
- Es una lucha tanto de ellos como de nosotros - dijo Izz
No pude seguir escuchándoles, el malestar se intensificaba, me disculpé diciendo que debía de ir al tocador, me levanté intentando no tropezarme con mis propios pies y salí por una de las puertas laterales, para mi suerte en el pasillo no había nadie, me apoyé en la pared y cerré los ojos intentando calmarme, la imagen que había pasado por mi mente era igual a la que Izz había descrito mientras intentaba leer los "recuerdos" de la energía del Strigoi, era posible que la viese yo también?, era más probable que el cansancio me estuviese jugando una mala pasada, me odié a mí misma por no llevar la pulsera que me había dado Danila.
- Estás bien? - escuché que me preguntaban
Abrí los ojos lentamente, frente a mi estaba Danila con cara de preocupación
- Estabas en servicio? - le pregunté, no lo había visto en el salón
- Si, pensé que me habías visto - dijo con una sonrisa
- No he prestado mucha atención a los detalles - dije mientras me paraba recta
- Estás bien? - preguntó otra vez
- Si, no me pasa nada - le dije
- Te he observado mucho en estos meses, no me puedes mentir - me dijo cruzando los brazos
- Es una larga historia - suspiré - no puedo contarla ahora
- Es algo grave? - preguntó preocupado
- Depende de cómo lo mires - dije moviendo mi cabeza de un lado a otro
- Entonces lo es... - dijo seguro - tienes problemas con tu magia?
- Algo así - admití
- Y la pulsera que te di? - quiso saber al notar que no la llevaba
- La he dejado en mi habitación - dije triste - debí traerla
- Si quieres puedo ir por ella - me dijo seguro
- Vas a husmear en mi habitación? - le pregunté con una sonrisa - quieres leer en mi diario de vida?
- No eres de las que lleva un diario - me dijo con una sonrisa
- Tienes razón - pensé unos momento - está bien, la pulsera esta encima de la mesa de noche - expliqué y le entregué las llaves de la habitación
- Vuelve a la fiesta, cuando vuelva te la entregaré - me dijo
- Muchas gracias - le dije - en verdad que me siento fatal, pero no quiero preocupar a nadie
- Sabes que puedes contar conmigo - me dijo aferrando mi hombro - pero...
- Lo sé - le dije - debo de contarte lo que pasa
- Hablaremos más tarde - me dijo y lo vi alejarse
Respiré profundamente un par de veces y volví al salón, ya se habían levantado todos de la mesa, y la estaban moviendo hacia una esquina, había varios grupos hablando entre sí, una música suave comenzó a escucharse.
- Estás bien? - me dijo Adrian cuando llegué donde estaban
- Si, no pasa nada - le dije con una sonrisa
- Faltan sólo una hora para Año Nuevo - dijo Lissa emocionada
- Lástima que no pueda darte un beso de celebración - me dijo Adrian acercándose a mi oído
- Ya podremos estar juntos más tarde - le dije alejándome
- Te estas tomando esto muy en serio - me dijo un poco molesto
- Tú sabes por qué - le dije seria
- Adrian! - escuché a mi espalda, me di vuelta, ahí estaba la Reina
- Tía – dijo Adrian acercándose y dándole un beso en la mano
- Me alegra de que hayas venido - le dijo ella - esperaba que no repitieras lo de Navidad
- No podría Tía - dijo Adrian guiñándole un ojo
- Izz - le dijo la Reina - veo que has traído a la señorita Astakhov de compañía
Al escuchar mi nombre se me detuvo el corazón por un momento, sólo atine a hacer una reverencia
- Supe lo que sucedió en el verano - dijo la Reina mirándonos a ambas - me alegra de que hayan salido ilesas
- Fue sólo cosa de suerte, su alteza - dijo Izz quitándole importancia
- Ambas tienen excelentes cualidades - dijo la Reina - estoy segura que podremos hablar de eso en una ocasión más propicia
- Excelentes cualidades - corroboró Adrian, me dieron ganas de darle un golpe
- El guardián Andreev está haciendo un buen trabajo? - me preguntó directamente la Reina
- Si, su Majestad - dije intentando sonar tranquila - nos ha ayudado a todos
- Cómo has estado Vasilisa? - le preguntó la Reina - como siempre Rosemarie está cerca de usted - eso tuvo un claro tono de reproche
- He estado bien, su Majestad - dijo Lissa - Rose ha sido un excelente apoyo
Me impresioné en la forma en que Lissa dijo eso, a pesar de que había sonado tranquila se notaba que había un dejo de molestia con respecto a lo que había dicho la Reina de Rose.
- Espero que nos visite en la Corte más seguido - le dijo la Reina a Lissa - sería bueno para usted, como última de los Dragomir, involucrarse más en la política
Sin darle tiempo a Lissa de contestar se alejó de nosotros, suspiré, eso había sido un poco más tranquilo de lo esperado, y por una extraña razón la Reina Tatiana había sido más dura con Rose que conmigo.
