Descargo de responsabilidad: Shingeki no Kyojin es de alguien rico llamado Hajime Isayama.
La portada es propiedad de meronpan.
37. Mamá
Carla Yeager era una madre ejemplar. Dulce, bondadosa, y sobre todo amorosa.
Cuando Grisha llegó una noche lluviosa con una niña menuda y de apagados ojos negros, Carla la recibió con los brazos abiertos al calor de su hogar. Le dio una familia cuando había perdido a la suya, le brindó el cariño que tanto necesitaba, le abrazó y durmió a su lado aquellas oscuras noches de pesadillas. Pero sobre todo, le dio su amor de madre, ese amor inagotable que arropó a Mikasa con fuerza arrebatadora y la envolvió como un dulce aliento.
Mikasa ahora está consciente de que tuvo dos madres. Una la trajo al mundo, la otra la engendró en su corazón. Dos mujeres diferentes, pero que la amaron y lucharon por ella hasta el final.
Carla sólo tuvo un hijo biológico, Eren, pero no dudó ni un momento en dar su vida también por ella. Cuando aquel monstruo de escalofriante sonrisa apareció, Carla, inmovilizada por los escombros de su casa, luchó con todo lo que tenía para poner a salvo a sus hijos. Incluso si eso significó mentir.
Como respuesta a una plegaria no formulada, Hannes llegó y se llevó a los aterrados niños a cuestas. Carla le agradeció en lo más profundo de su corazón, pese al miedo por su inminente muerte.
Con lágrimas en los ojos, como última visión de este mundo contempló a sus hijos siendo llevados a un lugar seguro por el soldado. Luchar no serviría ya de nada, pero al menos, había ganado la batalla por la vida de sus hijos. Carla estaba aterrada, pero aliviada de que al menos, con su muerte, sus niños podrían escapar. El monstruo la levantó en el aire, y entonces todo terminó.
Esa fue la última imagen que Mikasa tuvo de su madre, imagen que quedaría grabada a fuego en su memoria para siempre. La mayor muestra de amor que pueda existir, el sacrificio por el bien de otro. Mikasa decidió entonces que cumpliría su promesa a Carla, así ella también tuviera que entregarse a la muerte.
Mikasa, de pie ante una pequeña tumba, porta su uniforme con las bellas Alas de la Libertad a sus espaldas. Deja un ramo de flores que ella misma recogió, y saluda en silencio.
«Lo hemos logrado. Finalmente, somos libres… Mamá.»
«Lo sé, hija…»
Mikasa parpadea, incapaz de procesar lo que acaba de oír. Pero cuando una calidez familiar la envuelve en un abrazo que añora, no puede evitar rendirse, y dejar salir un par de lágrimas. Carla está allí, con ella.
Siempre lo ha estado. Y ahora Mikasa, no lo olvidará.
Quise escribir esto por el día de la madre a uno de los personajes más olvidados del fandom, pero que sin duda, es uno de los más honorables: Carla Jaeger. Hoy, en algunos países latinos se celebra el día de la madre, y qué mejor forma de celebrarlo que honrando a una de las mejores madres que existe en el mundo del manga.
—Fanfiction, 10 de mayo de 2015.
Corregido el 14 de octubre de 2015.
