Disclaimer: Victorious y sus personajes no me pertenecen.
—Quiero tener sexo.
Eso, ya, lo dije, dicho, listo. ¿Ahora qué?
Gayle, mi terapeuta, me mira como si algo le incomodara o ¿qué sé yo?, como si hubiese nombrado al innombrable o algo.
—Bien, ¿con quién?
—Emm…
¿Y eso qué importa? Bueno, ¿qué le importa a ella con quién?, debería darle lo mismo, aquí la que tiene el problema soy yo, no la persona con quien lo voy a hacer.
—¿Estás saliendo con alguien?
Y ahí está la interrogación que no quería tener si lo hablaba con Nya, por ejemplo. No quiero darle explicaciones, solo que me diga qué tengo que hacer para poder tener sexo y no morirme.
—No.
—¿Entonces? ¿Quién es la afortunada?
Hmm, seguro, super afortunada Jade. Siento que, en este momento, tendría que tener tanto cuidado conmigo como si fuera hecha de cristal y eso no es justo para ella, no es una fortuna, por eso quiero saber qué debo hacer. Claro, sí le cuento lo que siento ella va a entender y no le estoy diciendo nada.
—Es Jade, quiero… Jade, ella.
—Ya veo. Pensé que habían terminado.
Inteligente deducción, Gayle.
Por Dios, ella sabe todo de mi vida he estado en terapia por los últimos cuatro meses y medio, ¿por qué me pregunta esto? Ahora solo quiero que me trague la tierra.
—Bueno, pues… emm…
—¿Están saliendo?
—No.
Mátenme. Sigue con las preguntas y juro que, tal vez, Nya no hubiera hecho tantas.
—Dime por qué quieres tener sexo con Jade si no están en una relación, o es que…
—¿Necesito darte una razón?
—¿Puedes darme una?
Genial, ahora tenía que justificarle las ganas que tenía de tener un orgasmo… con Jade.
—Emm… Bueno, yo… emm… ella es linda y… más que linda, es guapa, atractiva, eso… y me gusta.
Ajá, súper elocuente respuesta, digna de un fappeador de trece años que encuentra a su compañera de escuela muy caliente.
—Entonces lo harías por satisfacer una atracción, por saciar un placer físico.
Aj, qué incómodo es todo esto, en serio. Súper incómodo, re-incómodo.
—Mmhm —asentí con mis labios presionados para adentro y ya había leído de esto en «El lenguaje de tu cuerpo», un libro que te habla sobre son los gestos delatadores que los seres humanos usamos inconscientemente. Yo, en este preciso instante no quiero hablar, me resisto y por eso me como los labios.
—Bien, entonces, quiero confirmar que no haya entendido algo mal. —Se acomoda, se limpia la garganta y me mira—. Quieres tener sexo con Jade porque le tienes ganas.
Wow, eso se escucha tan mal y superficial y… mal, o sea, si quiero hacerlo y sí, le tengo ganas a mi ex-novia, pero se escucha como si quisiera forzarla o algo y estuviera pidiéndole permiso a mi adulto superior.
—Algo así.
—¿Algo así?
—No… Me refiero a sí, quiero… ya sabes, hacerlo con Jade, pero no solo porque le tenga ganas.
—Entonces esto es emocional.
Okey, esta tratando de confundirme. ¿Qué quiere que le conteste? Sí, para que me diga que no debería o, no, para que me diga que tampoco debería.
—Emm…
—A ver, no estoy tratando de tenderte una trampa —me aclara y deja su libreta a un lado. Esta conversación acaba de volverse demasiado seria y ese no era el punto—. Tuviste una relación algo difícil con Jade, desde que se hicieron amigas en el Café, luego lo del falso bebé, lo de la huída, el reencuentro y lo del Centro, ahora esta nueva amistad que ha sido difícil de llevar para ti y para ella. —¿Si ven? Ella sabe de todo lo que me ha pasado, no necesita preguntarme nada.
—Aja… —Es lo único que digo.
—¿Qué sientes por Jade?
Respiro profundo y ya, me doy por vencida, abrí la caja de Pandora y esto es lo que tenía adentro, una serie de reflexiones y nada de ayuda.
—Es mi ex-novia… y como ya dijiste… me gusta.
—Porque es guapa, ¿no?
—Aja.
—Y porque es especial para ti.
—Sí, eso también.
—¿Qué sientes por ella?
¿Otra vez la misma pregunta? ¿No la acabamos de responder, o bueno, ella por mí?
—No entiendo a qué te refieres.
—Tori… —menciona mi nombre como si no le hubiera sacado cero en el examen—, tus sentimientos para con Jade son más que evidentes. Estas enamorada.
—Yo… —No sabía si debía negarlo o qué, lo que si sabía es que no tomaría una negativa como la verdad—. Puede ser.
—Te lo pregunto para ver si tú entiendes las implicaciones que esto tiene y tendrá para las dos.
—Entones crees que no es una buena idea.
Bien, entendido, ahora cambiemos de tema.
—Creo que debes entender las consecuencias de tus deseos antes de embarcarte en ellos. ¿Por qué decidiste contarme sobre lo que querías hacer?
—¿Por qué? —Ella asiente y espera por mi respuesta—. Pues porque todavía tengo algunas condiciones que no puedo ignorar y no quisiera que en medio de… —Hago una seña tratando de darme a entender—… vaya a morirme o algo.
—Entonces te preocupa que tu condición te limite y te sobrepases en el acto.
Dios, todo suena tan mal, tan matemático y calculado, cero emoción… y…
… Por supuesto, por esto es que hace mil preguntas sobre qué siento por ella.
—No quisiera iniciar algo que no pueda terminar o… hacerla sentir culpable si algo me pasa.
—Has subido de peso a 102 libras, estamos fuera de la zona de peligro —dice ¿dándome ánimos?—. Sin embargo, todavía fluctúas mucho en tu peso.
Y ahí se fueron todas mis esperanzas, genial. Deberé continuar en el banquillo de suplentes y eso es lo que más me preocupa.
Gayle me mira, supongo que lee en mis gestos mi decepción.
—Mira, haremos unos exámenes para saber cómo van tus niveles de todo en general y veremos qué nos dicen. —Me informa escribiendo la tremenda cantidad de exámenes que debo hacerme—. Quitaremos toda duda de tu condición física.
—Y… ¿si paso los exámenes, puedo tener sexo?
—Hasta que vengan los resultados, haremos unas sesiones en las que nos enfocaremos en tus emociones.
—Entiendo… pero…
—¿Pero?
—¿Si los paso, puedo tener sexo?
Y ahora me mira con curiosidad y ya veo mil preguntas venir. ¡Aj!
—¿Jade te está presionando?
—¡¿Qué?! No, para nada. Ella no sabe que yo… —Me detengo porque ahora noto en su expresión algo que reconozco muy bien. Es la cara con la que yo misma traté de convencerme que no debía tener esta charla. Esa que me gritaba que no estoy lista para ese paso aun.
—Entonces, no lo han hablado.
—Pues, en realidad no… —¡Dios, qué difícil se me hace hablar de esto!
—Tori, tú estás esperando que te diga que puedes tener sexo. Pero la persona con la que quieres tenerlo, y a quien amas, no tiene idea de tus intensiones. ¿Has pensado en qué pasaría si te dice que no? El rechazo puede, como antes, llevarte a una recaída.
Sí, lo sé. Lo he pensado tanto, pero quisiera creer que, si va a acostarse con alguien, me escogería a mí en lugar de Beck o Meg.
—Sí, lo he pensado es solo que… hace unas semanas, un mes —me corrijo—, ella me preguntó si podía tocarme y yo le dije que no aun y…
—Empecemos por ahí. ¿Por qué le dijiste que no?
—Hmmm, yo sentía que estaba muy delgada y que… ella se asustaría y se alejaría de mí. No quería que ella… que me vea desnuda.
—Sientes vergüenza de tu cuerpo y en este punto es normal. Tú crees que antes de todo esto eras más atractiva, cuando tú y Jade se hicieron novias —enuncia lo obvio—. ¿Crees que esa es la razón por la que terminaron juntas?
—Sé que, si me ve ahora, no pensará igual de mí.
Gayle vuelve a tomar el cuadernillo y hace unos apuntes. Toma unas notas pasadas y las revisa con cuidado.
—Cuando Jade y tú fueron novias, tú pesabas 105 libras. Estás casi en ese peso.
—Aun no llego a él.
—Okey, vamos a parar aquí y voy a decirte de frente el problema con la pregunta que me hiciste al principio de la sesión.
Diablos, ¿qué dije? No entendí nada.
—No puedes permitirte enfocarte en el peso. Eso no es un paso para atrás, es un salto de diez metros y empezaras a caminar de espaldas.
¡Oh, no! Maldición…
—La meta no es llegar a 105 libras para que te sientas como la de antes y puedas conquistar a Jade con un orgasmo.
Auch, eso dolió.
—Tu meta no tiene que ver con el peso o cómo te ves físicamente, va más allá. Es un compromiso con tu salud.
Hmm, okey, me desvié del camino.
Diablos, demonios, ¡maldita sea!
—Tori, tendrás sexo cuando estés lista, tanto física como emocionalmente y, esto último y tu estado de salud, es lo que más me preocupa.
Definitivamente es un no. No puedo tener sexo.
—Deja de pensar que es tu físico lo que a Jade le gusta o que es lo que la atrajo a ti. Deja de pensar qué es lo más importante, no lo es —me dice con mucha preocupación y seriedad.
Esto es grave, es uno de los pasos en el camino incorrecto. Hacerme concierte de mi necesidad de llegar a un peso fijo, plantearme una meta basada en el peso. Si caigo en esto y continuo, me convertiré en una mas de esas chicas de la clínica y… No, no voy a caer.
—Estoy segura de que Jade o cualquier otra chica que llegue a tu vida, se fijara en ti por tu personalidad, pasará de tu físico. Así que deja de preocuparte por él.
Y ahí está la respuesta a todo.
Yo no puedo tener sexo. Jade quiere tener sexo. Jade va a tener sexo, pero no conmigo. Jade va a enamorarse de alguien y se olvidará de mí.
Y yo, de todas maneras, ya di ese salto de diez metros, porque no me di cuenta cuándo fue que comencé a contar las libras y eso se volvió mi enfoque para ser feliz y reconquistar a Jade.
Tal vez mis tías tengan razón y sea mejor dejar la escuela, estudiar en casa, concentrarme en recuperarme.
¿Quién sabe?, quizá.
Nota de autor:
Jo, jo, jo. Otro esta semana y ya están listo el siguiente también así que tal vez lo suba para el viernes.
Todo depende, ¿lo quieren?
Por cierto, NoName, no, jamás podría abandonar mis historias, solo que viajé a visitar a mi novia y pues, con el trabajo y el día a día, todos se me complicó.
Bueno, ahora me voy que debo hacer compras de mercado para la semana y esas cosas. Suerte y adior.
