Felicidad
Hermione estaba sola en su pieza, en pijama, sentada sobre su cama abrazando sus rodillas y viendo lo vacía que se veía su cama sin Remus a su lado.
Harry ya había subido a su pieza hace más de media hora y probablemente ya estaba dormido o estaba hablando con Ginny por el espejo encantado que le había regalado Sirius en su quinto año. Remus debía estar solo en su habitación ya que Teddy pasó el día en la casa de su abuela para que Remus pudiera disfrutar con el resto de la Orden.
Ni Charlie ni Remus le dijeron de qué habían hablado en la biblioteca, lo cual la tenía algo nerviosa. Al menos parecía que nada malo había pasado ya que ninguno parecía más herido de como los había dejado, pero aun así quería saber. Charlie solo se dignó a susurrarle en el oído un "Mañana vuelvo a Rumanía, pequeña, pero cualquier cosa escríbeme" y luego usar la red Flu como el resto de los Weasley. Remus, por otro lado, siempre tenía a alguien conversando con él y cuando al fin todos se habían ido, Harry estaba con ellos.
Nerviosa, Hermione se cuestionaba si era correcto ir a ver a Remus, como el resto de las noches. Por un lado quería aprovechar porque Remus debía volver a Hogwarts al día siguiente y sabía que en el castillo ya no podrían dormir juntos, pero por otro, que pensaba Remus de su relación después de lo que había pasado con Charlie.
¿Y si Charlie le había prohibido verla?. Sabía que era absurdo, no solo porque el pelirrojo le había dicho que no se entrometería, sino porque él no es más que un amigo, no tiene ningún poder sobre ella como para prohibirle algo. Pero por muy absurdo que fuese, no podía quitarse la imagen de Charlie, dando un puñetazo directo al rostro de Remus, serio como nunca lo había visto, amenazante y ¿comparándola con Nymphadora Tonks?.
Hermione se sentía como cuando sus padres la habían llevado a una montaña rusa a los diez años. Sentía el mismo nudo en el estómago y un mix de emociones que se podían resumir entre emoción, felicidad y miedo. Felicidad después de que lo que Remus le había dicho después de enterarse de sus estúpidos celos de Lavender Brown y miedo, porque nunca había pensado en Tonks.
Pero necesitaba verlo, el simple hecho de ver su cama vacía le hacía sentir que iba a pasar una noche fría y solitaria, no como las anteriores, que habían sido literalmente perfectas.
- Estás volviéndote dependiente, Hermione - se retó a si misma levantándose de su cama y colocándose sus pantuflas.
Aun sin decidirse, salió de su habitación para dirigirse al baño. Al verse en el espejo, pudo notar que aun tenía un poco de confeti de las bombas explosivas de los Sortilegios Weasley que Ron había liberado en algún punto de la noche y a pesar de que se había cambiado de ropa, sentía un poco de olor a licor en ella, probablemente por los tragos que habían sido derramados encima de ella (y sobre todos, en realidad) mientras bailaban.
Hermione agitó la varita y el confeti que estaba entrelazado en su cabello empezó a flotar en el aire y dirigirse directo al tarro de la basura. Algunos de los papelillos seguían atrapados y tuvo que sacarlos a mano, mientras maldecía por lo bajo a Ron por utilizar confeti cerca de su cabello. ¡Él sabía lo difícil que era controlar su cabello!.
Había querido encararlo antes de que fuera a la Madriguera, pero el pelirrojo la esquivo eficazmente durante todo el intercambio de despedidas. Por un segundo pensó que él estaba enojado con ella, pero no había ninguna razón por la cual él pudiera estarlo, al fin y al cabo, a pesar de haber terminado una relación amorosa se habían visto durante la semana y habían disfrutado el tiempo juntos, no solo como conocidos, sino como verdaderos amigos. Pero en vez de preocuparse, Hermione supuso que Ron la conocía demasiado bien, sabía que estaba enojada por el confeti en su cabeza y simplemente estaba escapándose de ella para no recibir un "Oppugno" como en sexto año
Sacando esa cadena de pensamiento de su cabeza, se enfocó en seguir arreglándose y con otro movimiento de varita, sacó el olor a alcohol y luego de asegurarse de que no hubiese nada más que hacer con magia, se cepillo los dientes mientras tenía una batalla interna sobre si ir o no a ver a Remus.
Al salir del baño, rodeó su cuerpo con su brazos al sentir el frío del pasillo y empezó a caminar. Se detuvo frente a la puerta de Remus, no se escuchaba ningún sonido dentro de la habitación, solo el ruido de elementos moviéndose en el primer piso, probablemente de Kreacher que estaba entusiasmado limpiando el desorden de la re inauguración de Grimmauld Place.
- Eres una Gryffindor - se repitió la bruja frente a la puerta cerrada de Remus - eres una...
La puerta se abrió antes de que ella posara el puño para tocarla, dejando a ver a Remus en pijama. Hermione se tomó un tiempo para analizarlo, tenía una sonrisa diminuta, pero que no llegaba a sus ojos, se notaba cansado como siempre se veía en los días después de su transformación. No parecía asombrado de verla y tampoco enojado, pero si se veía algo incómodo.
Igual que ella.
Aun sin saber que decir, sonrió un poco y pudo notar que los hombros tiesos del licántropo se relajaron, dando a entender que todo estaba bien. Él le dio un paso hacía atrás, dejando un espacio para que entrara a la habitación y cerró la puerta cuando ya estaba dentro. Al darse vuelta se encontró con la mirada expectante de la chica.
Ninguno se movía o decía nada, hasta que Hermione, aun con un nudo en la garganta por todo lo que había pasado, se lanzó a a sus brazos, apretándolo contra la pared para besarlo apasionadamente.
Remus no tardó en responder.
Hermione presionó sus caderas contra el hombre lobo y jugó con su cabello mientras su cuello era atacado con besos y mordiscos que la llevaron a gemir. Los brazos de Remus bajaron por el torso de la bruja, rodeando su busto, rozando las costillas, apretando sutilmente su cadera y finalmente posando sus manos en sus muslos. Por instinto Hermione se impulso para que Remus la elevara y poder rodearlo con sus piernas.
Entre gruñidos de pasión y besos profundos, Remus caminó cargándola hacía la cama, casi perdiendo el equilibrio cuando Hermione decidió presionar aun más su pelvis contra él, haciendo que la fricción los llenara de anticipación. Sin soltarla, Remus se dejó caer de espaldas al colchón y Hermione no quiso esperar.
Separando un poco el torso, Hermione lanzó su varita a un extremo de la cama, cruzo sus brazos sobre sus caderas sujetando con firmeza su camisón azul y empezó a subirlo mientras meneaba sus caderas. Las manos de Remus estaban en sus caderas mientras veía como se iba revelando, centímetro a centímetro, un poco más de piel.
Era una imagen sumamente erótica y lo tenía expectante, disfrutando de su cabello descontrolado, los labios rojos por haber sido mordidos por él y el aroma a avellanas que siempre tenía sobre ella.
Además estaba esa nueva seguridad que nunca antes había visto en la bruja. Ella siempre cruzaba su brazo frente a ella para ocultar su figura, se aseguraba de colocarse de tal forma que sus cicatrices de guerra no fueran evidentes, como si al verlas él la encontrara menos atractiva. Ahora estaba mostrándose con naturalidad, sin miedo, siendo libre y era imposible no sentirse aun más atraído a ella.
Igual de lento como subía el camisón, Remus empezó a subir sus manos para llegar a sus senos, pero Hermione lo detuvo negando con su cabeza, deteniendo sus caderas y colocando la mirada más malvada y sexy que Remus le había visto a la chica. Obedientemente, Remus bajó sus manos a su caderas, y Hermione siguió levantando su camisón como antes.
Así Hermione siguió, llevó al limite al mago, deteniéndose cada vez que este subía sus manos instintivamente para explorar su cuerpo. Cuando el camisón pasó su cabeza y cayó sobre la cama, Remus la atrajo a su cuerpo para besarla con fuerza y control.
Llevó sus brazos sobre sus cabezas y rodó su cuerpo para quedar sobre ella, sosteniendo sus muñecas mientras la seguía besando. No necesitaban palabras para comunicarse, era una lucha de control, una pequeña venganza por el juego con el camisón, que los excitaba más y más a cada segundo.
Remus soltó sus labios para recorrer su mandíbula, morder su lóbulo y atacar su cuello mientras la escuchaba vociferar positivamente, mientras luchaba por soltar sus brazos para poder disfrutar del cuerpo de su pareja.
Mientras una de sus manos la mantenía inmovilizada, la otra bajó con agilidad hacía su busto, rodeándola pero sin aprovecharse, simplemente para desesperar a la bruja que arqueaba su espalda pidiendo más contacto con su cuerpo. Sus besos empezaron a bajar a su clavícula, humedeciendo con besos y marcando con los se detuvo y aun sujetándola la miró a los ojos para ver lo que él causaba en Hermione. Lo miraba suplicante al darse cuenta que se había detenido, movía sus pelvis para llamar su atención y se mordió el labio desesperada.
Aun jugando, Remus bajo su rostro para pasar su lengua sobre su pezón y pudo sentir como la bruja se estremecía bajo su cuerpo. Esperó un momento antes de repetir la acción y se sorprendió al escucharla rogar por más.
- Por favor - gimió Hermione casi sin oxígeno - Remus.
Y no quiso hacerla sufrir más, porque por más que le gustaba verla implorar por más, él también deseaba seguir adelante, así que masajeó uno de sus senos con la mano libre, aun sujetando sus muñecas con la otra y empezó a devorar con su boca el segundo seno. Uso su lengua, sopló para cambiar temperatura, la rosó con sus dientes y cuando cambio de seno, su mano libre empezó a bajar por su cuerpo hasta llegar a la tela de algodón de la ropa interior de la chica.
Jugó con el elástico y pasó sus dedos sobre la tela, excitándolo aun más al darse cuenta que el algodón estaba completamente húmedo. Sintió como la bruja lucha por liberar sus brazos, pero no la soltó porque con solo mirarla podía darse cuenta que lo estaba disfrutando.
- Remus - repitió la chica arqueando su espalda en busca de fricción - te necesito.
- ¿Para qué? - se burló Remus dejando que sus dedos empezaran a jugar en sus partes intimas desesperándola aun más - dime.
- Oh, Remus, te necesito - repitió la chica mordiéndose el labio, cerrando sus ojos y sin poder formar una oración completa - a ti, dentro, ahora.
Remus presionó dos dedos dentro de ella, sin importarle como el elástico de la prenda intima de la chica empezaba a ceder por el movimiento. Hermione chilló de placer y perdió el poco control que tenía sobre la situación, chilló, gimió y repitió su nombre una y otra vez pidiendo más y más. No podía enfocar su vista de tanto placer y no supo por cuanto tiempo Remus uso sus mágicas manos en ellas, podía haber sido diez segundos o diez minutos, pero ella solo se enfocó en sentir como se construía una presión bajo su vientre que terminó liberándose por su cuerpo no una sino que dos veces.
Sentir sus paredes internas contraerse contras sus dedos y escuchar a Hermione perderse en el placer que él suministraba hizo que perdiera la concentración y liberó las muñecas de la chica, que a pesar de estar aun disfrutando de los efectos posteriores del clímax se aprovechó para rodear su cuello y atraerlo hacía ella y besarlo con más fuerza de la que nunca había aplicado sobre él.- Mucha ropa - jadeó Hermione entre besos y manos que empezaban a desabrochar la camisa que él estaba usando.
- Mucha ropa - repitió Remus casi hipnotizado por el momento.
Torpemente e intentando no dejar de besarse, lograron dejar de lado el pijama de Remus y los ya inutilizables calzones de la chica. Remus agarró la varita de Hermione, apuntó a su vientre para realizar el hechizo anticonceptivo y volvió a dejarla de lado para disfrutar de la bella bruja que lo empujaba para que se recostara de espaldas y la dejara subirse sobre él.
Sus manos apretaban sus muslos, ayudándola a acomodarse y apenas sintió el calor de su interior al rededor de su miembro, sintió como la sangre explotaba dentro de él. Estaba perdido en el sube y baja de sus caderas, el rebote perfecto de su busto y por el trazo rojo que se estaba formando sobre su pecho gracias a las uñas de Hermione.
Su nombre salió de su boca, así como algunos halagos que surgían de la nada con cada movimiento de cadera. En ese momento no importaba que ahora alguien sabía lo que tenían. Las palabras de advertencia de Charlie se habían desvanecido y solo quedaba la petición de que disfrutara y fuera feliz.
Porque en ese momento de pasión, él era feliz, se sentía vivo una vez más. Y así, mientras sentía que volvía a vivir y miraba como Hermione echaba su cabeza hacía atrás y su interior empezaba a convulsionar sobre él, sintió como llegaba al límite del cayó sobre él, acomodando su cabeza en su pecho e intentando recuperar un ritmo cardíaco normal. Sus pieles estaban sudadas por el esfuerzo. Remus la rodeó con sus brazos, cerró los ojos y se dispuso a disfrutar como sus respiraciones agitadas, empezaban a calmarse y a coordinarse entre unos minutos de silencio y tranquilidad hasta que se separaron para acomodarse bajo una de las frazadas, sin ni siquiera preocuparse de volver a colocarse sus pijamas.- No sabía si querías que viniera - confesó tímidamente Hermione apoyando su cabeza en el costado del torso del hombre lobo.
- Yo no sabía si querías venir - comentó Remus mientras atraía los píes congelados de la chica a los de él para calentarlos.
Hermione sonrió mientras sentía como sus piernas se entrelazaban. Era obvio que todo había ido bien con Charlie, sino Remus ya hubiera dicho algo, pero aun así sentía que tenían que hablar de lo que había sucedidol. Siempre se había sentido cómoda hablando con Remus, pero siempre habían tenido la regla de no hablar sobre lo que tenían y lamentablemente, el hecho de que Charlie los descubriera e hiciera preguntas tan comprometedoras, cambiaba las reglas del juego.
Era obvio que ninguno de los dos quería abordar el tema, no cuando aun disfrutaban del placer de haber tenido relaciones sexuales hace solo unos minutos. Pero Hermione se moría por dentro por hacer preguntas de lo que estaba pasando. Ella no hablaba para irritar a las personas, como algunas veces había insinuado Severus Snape, sino que lo hacía porque su mente no la dejaba en paz hasta sacar de su sistema lo que neuronas hacían conexiones sin parar, colocándola en situaciones plausibles y otras más radicales. Desde que Charlie los aprobaba, hasta que Minerva McGonagall los descubría y despedía al hombre lobo. Pasó mentalmente por todo lo que dijo el pelirrojo, sus preguntas demasiado personales y como le había hablado a Remus.¿Qué tan serio es esto?, ¿A dónde va lo que tienes con Hermione?A ella también le gustaría sabes las respuestas a esas preguntas, pero tampoco sabía que respuestas la calmarían, por eso nunca lo hablaban. No sabía si quería algo serio con Remus, un hombre casi veinte años mayor que ella, viudo, con un hijo y que más encima era su profesor. Pero tampoco quería terminar lo que tenían. ¿A caso no era posible tener esta perfecta conexión para siempre? Mantener las buenas conversaciones y las caricias, el sexo y esa certeza de que hay alguien en caso de emergencia, que está ahí a tu lado.
Tampoco podía dejar pasar el pequeño gran detalle de que Charlie estaba comparándola con Tonks, la persona más distinta a ella que se le pudiera ocurrir. Incluso encontraba más semejantes entre ella y la controlada Narcissa Malfoy que la sociable Nymphadora Lupin.
Aunque la comparación no era lo que la complicaba, era la insinuación de que estaba siendo utilizada como una forma de superar la muerte de su esposa. Siempre supo que era una posibilidad, ella era la madre de su hijo, era su esposa, mientras que ella era simplemente una alumna, la mejor amiga del hijo de su mejor amigo. Ella estaba allí para ayudarlo como él estaba para ella, no debería estar preocupándose por algo que no debería importarle, si al fin y al cabo alguien también podría decir que Remus es un remplazó para superar a Ron.
Ni siquiera sabía si le dolía la comparación, porque sabía que no debería dolerle bajo ningún aspecto y Charlie no debería estar exigiendo a Remus que tuvieran una futuro, si al fin y al cabo no tenían una relación de pareja.
Pero ¿A quién estaba engañando?, le dolía, desde la insinuación de ser usada para olvidar a Tonks, hasta el hecho de que no podía confiar en que la relación que tenían duraría más de un mes más.
Todo le dolía.
- ¿Remus? - murmuró con preocupación al tener la revelación.
- Dime - respondió Remus con pasó unos segundos pensando en que diría. Habían tantas dudas en su cabeza, tanto que quería descubrir, pero al final, no quería saber algo específico, no quería abrumarlo, no quería complicar lo bueno que tenían.
- Voy a extrañar esto - murmuró Hermione moviendo un poco su cabeza contra su pecho.
Remus no dijo nada al principio, simplemente inclinó su barbilla, besó la frente de la chica y con sus brazos la atrajo más hacia él. Era una gesto tanto posesivo como de ternura.
- Yo también - confesó cuando Hermione ya pensaba que no le diría nada.
- ¿Tienes que irte mañana? - siguió Hermione.
- Si - suspiró Remus somnoliento - debo estar listo a primera hora.
Hermione sabía que Remus debía volver a Hogwarts antes que ella, era una de las razones por las que se había levantado de la cama para verlo. Los profesores de Hogwarts tienen vacaciones al igual que los alumnos, pero tienen que volver por lo menos un día antes para tener reuniones docentes y preparar la llegada de los alumnos al castillo. Lo único que podía cambiar esta regla, era si hubiese un tipo de emergencia personal o, en el caso de Remus, la luna llena se interpusiera en el calendario.
- ¿Pasarás a ver a Teddy en la mañana? - siguió Hermione sin querer de dejar de escuchar su voz.
- Quisiera - respondió el hombre lobo - pero creo que si voy a verlo, no querré ir a trabajar.
- Por lo menos irá a verte unos fines de semana - le recordó Hermione - y cada vez falta menos para terminar el año escolar.
- La idea de pasar todas las vacaciones juntos es lo que me mantiene trabajando - sonrió acariciando su pelo - no puedo esperar a tenerlo por más de unos cuantos días conmigo.
- El tiempo pasará rápido - sonrió Hermione levantando su cabeza para mirar a Remus - cuando estás con él te ves feliz, tu rostro cambia.
Se quedaron mirando, aun con las piernas entrelazadas. Remus tenía la barbilla pegada al pecho por mirar hacía abajo a la bruja que lo analizaba minuciosamente. Eran casi las cuatro de la madrugada y aun así, Hermione lo miraba como si fuera una de las materias que estaba aprendiendo, le sonreía sutilmente, de tal manera que le dejaba claro que era honesta al cien por ciento, que de verdad le preocupaba su felicidad.
Y las palabras de Charlie Weasley aparecieron en su cabeza y se dio cuenta que eran momentos como ese que hacían a Hermione una persona importante.
- Tú también me haces feliz - susurró Remus sin pensar en lo que estaba diciendo.
A penas las palabras salieron de su boca, pudo sentir el pulso de Hermione se aceleraba, sus mejillas se enrojecían y sus parpados se abrían en sorpresa. Era la primera vez que alguno de los dos decía algo tan comprometedor en voz alta, algo sobre sentimientos y por un segundo pensó en disculparse, pero no tuvo tiempo de considerarlo, porque sin aviso, el cuerpo de Hermione se había encaramado en su pecho para cubrir sus labios con los suyos.
No era un beso exigente, pero si algo desesperado. Remus podía sentir el alivio que sus palabras habían causado en la chica y se dio cuenta de que Charlie tenía razón, Hermione merecía más que una pseudo relación de conveniencia. Hermione merecía saber que era importante para alguien, escuchar halagos honestos y sentir que alguien estaba a su lado por lo que ella era.
Debía ser honesto y decirle lo que la conversación con Charlie le había revelado, sin importar las consecuencias que pudiera traerle. Era una decisión arriesgada, pero decidió jugársela, agarrando su cintura a penas ella había separado sus labios y mirándola fijamente.
- Eres increíble, Hermione - le susurró con honestidad - no sé que hice para tenerte a mi lado, pero estoy agradecido que estés conmigo.
- No soy... - empezó a quejarse la chica.
- Quiero que me escuches - le interrumpió Remus acercando su rostro al de ella, mostrándole que hablaba en serio - Eres increíble, lo quieras aceptar o no.
Hermione se estremeció, si bien ambos se tenían una extrema confianza y tenían una relación física, jamás se habían dicho cosas así. Era una sensación nueva y estimulante que la tenía completamente abrumada.
Tímidamente Hermione bajó su mirada, pero Remus la detuvo, sacando una de sus manos de su cintura y posándola en su mejilla, obligándola nuevamente a verlo. Quizá no podía hacer promesas para el futuro, pero podía convencerla de las verdades del presente. Decirle lo que al parecer nadie le había dicho antes.
- Lo digo en serio - le aseguró Remus, convencido por el momento de que era lo correcto - no hablo de tu inteligencia, hablo de ti, de como siempre confiaste en mi y como, incluso cuando tienes tus propios problemas, te tomas el tiempo de preocuparte de Harry, de Teddy, de mi - Remus la miraba directamente a sus ojos, perdidos en ellos, pero sabiendo que sus mejillas estaban completamente rojas y que se estaba mordiendo el labio como siempre lo hacía - Eres especial, Hermione, no porque eres la bruja más inteligente de tu generación, sino porque eres considerada, fiel, compasiva. Eres respetuosa, pero no temes luchar por lo que crees, decir lo que piensas o defender a los que lo necesitan. Siempre tienes algo para dar, eres completamente interesante y si eso no fuera suficiente... - la atrajo aun más hacía él colocando su cabeza entre su melena para susurrarle en el oído - ...eres una mujer sumamente hermosa.
- ¿Hermosa? - tartamudeó Hermione.
- Completamente hermosa - repitió el hombre lobo mirándola directamente a los ojos.
Hermione se mordió el labio nerviosa. No se trataba de que ella creyera que fuera poco atractiva, simplemente no estaba acostumbrada a que alguien se lo dijera con tanta honestidad, como si fuera un hecho irrefutable.
- ¿No me crees? - le preguntó Remus rozando sus labios en los de ella - eres hermosa, con tus mejillas tan inocentes que se sonrojan con solo decir un halago, tus ojos expresivos y tus labios que saben mejor que cualquier chocolate - sus besos bajaron rítmicamente al cuello y sus manos a su cintura - una piel suave y firme, que pide ser recorrida - Remus había perdido el control de sus palabras, seguía hablando mientras suministraba suaves besos en su clavícula y masajeaba la piel de la chica con sus manos, convencido de todo lo que decía - unas curvas prominentes y adictivas - sus manos bajaron a sus caderas y clavó sus dedos en su piel - puedo seguir hasta que deba irme a Hogwarts, Hermione, cada parte de ti es increíblemente atractiva - sus labios se posaron en el inició de su busto, le dio un pequeño mordisco y apretó sus manos en sus gruesos muslos - tus piernas son... Merlín, Hermione, ¿De verdad no me crees cuando te digo que eres hermosa?
Hermione intentó responderle, pero estaba sobre estimulada entre besos, caricias y palabras seductoras, ¿en verdad esperaba que pudiera decir algo?, porque no creía que fuera muy considerado esperar una respuesta mientras la sujetaba como si fuera lo más preciado en el mundo mágico.
- Me gustaría no saber que tienes que irte - confesó Hermione sonriéndole - seguir así - sonrió frotando su mejilla en el hombre lobo - y no tener que pensar que en unas horas más volverás al castillo, donde no podemos hacer esto.
- Lo sé - murmuró Remus - sé que Charlie tiene razón, que mereces...
- No, Remus - le cortó Hermione - Charlie no sabe nada sobre lo que necesito y tú... - Hermione besó su pecho -... me haces bien, esto es perfecto tal y como es.
- ¿Estás segura? - le preguntó Remus.
- Tú - le aseguró Hermione con honestidad - me haces feliz.
Remus besó su frente y la sujetó contra él. No había mucho más que decir, ninguno de los dos estaba preparado para decir algo más comprometedor, así como tampoco estaban listos de escucharlo.
Muchas gracias por los comentarios y por los que aunque no comenten, están agregando a favoritos y siguiendo la historia, muchas gracias a los que se han preocupado por mi salud y mandan PM, ya estoy mucho mejor, aun intentando recobrar toda mi energía, pero feliz disfrutando de los cuidados de mi propio Remus Lupin, mi esposo. Espero hayan disfrutado mucho este capítulo, algunos me habían pedido algo más íntimo, creo que todos nos merecíamos esto y debo decir que me encanta que me digan que les gusta leer.
Quiero que sepan que Hermione tiene un enredo, quiero que recuerden que vivió una guerra, que perdió a sus padres, que tiene una relación con un hombre lobo, 20 años mayor que ella, viudo y con un hijo y que a pesar de todo lo que siente, no sabe que quiere sacar de la relación con Remus. Por eso será muy difícil, a pesar de todo lo que siente, que ella diga te quiero o te amo.
No sé lo que crean ustedes, pero para mi una de las admisiones más importantes para una pareja, a parte de un te quiero o un te amo, es un "me haces feliz", porque le da un poder a la otra persona sobre ti. Te hace vulnerable porque si alguien tiene la capacidad de hacerte feliz, es muy probable que también tenga la capacidad de hacerte infeliz.
Escriban en las paredes, avergüéncense y díganle a alguien que los hacen felices.
Simona Polle
