Capítulo 36: Cambio de residencia
Shelke cerró la cremallera de la única maleta que Cid le había traído a Vincent para que guardase sus cosas. Casi un mes había transcurrido desde su batalla final con Genesis, estuvo una semana en coma y tres más en recuperación. Los médicos finalmente habían dado el visto bueno y muy pronto el ex Turco podría regresar nuevamente a su apartamento en Edge sin problema alguno. El piloto estaba inclinado sobre el marco de la gran ventana evitando así que el humo de su cigarrillo impregnara la habitación, Shelke sacudió sus manos y luego las posó en forma de jarra sobre su cadera.
–Creo que esto es todo– proclamó la chica con realización.
–Les agradezco mucho la ayuda.
–Bueno, yo solo traje la maleta, pero supongo que de nada– respondió Cid a la vez que daba la última calada a su vicio de la calurosa tarde.
Shelke se acercó a Vincent con cepillo en mano, sus ojos que ahora eran adornados por un brillo de ilusión se alzaron para encontrarse los del alto hombre.
–¿Quieres que cepille tu cabello? Está bastante desaliñado.
Vincent parpadeó un par de veces y Cid ahogó una risa desde su posición, no podía negarse a esa carita, además tampoco tenía deseos de arreglar su cabello por sí mismo.
–De acuerdo– se sentó en el borde de la cama y Shelke rodeó la misma para quedar de rodillas sobre el colchón a sus espaldas. Comenzó a cepillar suavemente con una sonrisa poco común en ella, Vincent hacía un inventario de balas y revisaba la condición de Cerberus.
–Que escena tan tierna. Debería tomarles una foto– mofó Cid.
–Basta ya, y deja de fumar en la habitación– replicó el azabache.
–Bah, pareces mi esposa.
Momentos después Cloud, Barret y Reeve llegaron al lugar, traían algunos materiales consigo y una pequeña bolsa con dulces.
–Marlene te manda esto, Vince. Más te vale que te lo comas y que te guste– amenazó Barret alzando la voz. El pistolero asintió con la cabeza a la vez que tomaba uno de los caramelos y se lo ofrecía a la chica de cabellos naranja.
–¿Y bien Shelke? ¿Qué es lo que harás? ¿Vendrás con nosotros? – preguntó Cloud cruzándose de brazos y ladeando la cabeza.
La chica concluyó con su faena en la cabellera de ébano y se llevó una mano al pecho, pensativa; sentía que su corazón se iba a salir. Luego de unos segundos, elevó su cabeza con convicción y frunció el ceño –He decido quedarme con Reeve.
El Comisionado asintió satisfecho a la vez que entornaba los ojos. Vincent giró su cabeza de un lado a otro, contrariado –¿De qué me perdí?
–Le planteé a Shelke la posibilidad de quedarse a aquí en el cuartel General. La llegada de Felicia le inspiró mucho, pienso que obtendrá un mayor crecimiento personal aquí que en el bar...Sin ofender, Cloud.
–En absoluto. Tiene la oportunidad de hacer una nueva vida, debe escoger el camino que ella realmente desee– afirmó el rubio con humildad. Una chica con la edad y apariencia de Shelke no debía limitarse, debía aprovechar sus capacidades e inteligencia lo mejor que pudiese.
Vincent se volvió para contemplar a la eterna niña, sus mejillas estaban rojas y sus ojos color zafiro parecían impregnarse lentamente con lágrimas –¿Es esto lo que realmente quieres?
Ella asintió temblando, temía de cada paso que daría de ahora en adelante, pero sabía que esta vez no estaría sola –Felicia también cayó en manos de gente inescrupulosa, experimentaron con ella y casi muere en el proceso...pero gracias a la ayuda de sus seres queridos logró salir adelante y ahora es una gran científica. Quiero eso para mí...sé que puedo hacerlo.
–Felicia aceptó tomarla como aprendiz. Estoy seguro de que muy pronto Shelke también formará parte del prestigioso Departamento Científico...justo como su hermana. Yo le respaldaré en todo, así que no debes preocuparte Vincent– el arquitecto se acercó y rodeó al pistolero por el cuello –Puedes venir a visitarla siempre que quieras– dijo a la vez que le guiñaba un ojo.
Vincent suspiró, cerró sus ojos unos momentos y seguidamente tomó las manos de Shelke entre las suyas –Esfuérzate mucho. Tienes todo mi apoyo– la cereza del pastel fue aquella maravillosa sonrisa que siempre la embelesaba.
Ella mostró sus dientes blancos a la vez que se encogía un poco de hombros –Muchas gracias– su voz tintineaba anunciando un próximo llanto, pero antes de ceder se arrojó de lleno a los brazos del ex Turco y le rodeó por el cuello rebozando de felicidad. Vincent quedó estático unos segundos, luego se relajó y le acarició la parte alta de la espalda dulcemente.
–¡Que conmovedor!– exclamó Cid dispuesto a encender otro porro –¿Y tú que vas a hacer, Vince? ¿Volverás a Edge y seguirás trabajando para el fetichista de gatos mecánicos?
–Es lo que tenía planeado...aunque aún debo arreglar algunas cosas...
–¿Qué cosas? ¿De qué hablas?– preguntó Barret alzando una ceja. Cloud le propinó un codazo disimulado en el costado indicándole que se callara –¡Hey! ¡¿Cuál es tu problema?!– exclamó con estridencia, el rubio se llevó una mano al rostro avergonzado.
–Eres un idiota, Barret.
–¡¿AH?! ¿A qué viene eso?
–Vincent tiene muchas cosas que aclarar con Yuffie. Supongo que es un tema incómodo y nadie quería tocarlo, lamentablemente tu falta de discreción alertó a todos– explicó Shelke ahora con su acostumbrada falta de expresión.
Barret dio un paso al frente y apretó su puño con fuerza –Yo ni siquiera sabía que había pasado algo entre ellos dos, ¡así que no me culpen! De cualquier forma, Yuffie ya se fue a Wutai, ¿cierto?
Cloud le golpeó en la parte posterior de la cabeza con la palma de su mano, una enorme vena comenzó a surcar su pálida frente –¡Cierra la boca de una vez!
–¿Yuffie volvió a Wutai?– inquirió Vincent mientras se erguía de golpe. La habitación quedó en completo silencio, todos permanecían cabizbajos procurando esquivar la dureza en la aquella mirada de fuego. El azabache masajeó su entrecejo intentando disipar un mareo repentino –¿Cuándo se fue?
–Esta mañana– informó Cloud con firmeza.
–¿Y cuándo pensaban informarme de esto?
–La situación es bastante complicada, Vincent– intervino Reeve con adustez –Su padre está en serias condiciones de salud...
El pistolero apretó los dientes y nudillos, al fin lograba entender todo; esa era la razón por la cual emprendió viaje hacia Wutai con tanta prisa un mes atrás, eso también explicaba sus extraños comportamientos y su actitud depresiva. Lamentablemente fueron atacados y lesionados...probablemente la situación en su país había empeorado durante todo este tiempo –Pero pudo haberse despedido al menos...–
–Muchachos, ¿pueden darme unos minutos a solas con Vince?– solicitó Cid con excesiva seriedad. Los presentes asintieron en sincronía y sin decir más abandonaron el recinto.
–¿Vas a golpearme de nuevo? Esta vez me pienso defender– amenazó Vincent.
–No te golpearé si te comportas como el adulto que eres– Cid tomó asiento en un pequeño banco de madera, se inclinó un poco hacia adelante y dejó reposar ambos brazos sobre sus rodillas –¿Comprendes lo delicada que es la situación de la mocosa, cierto? Si lo peor ocurre, ella es la heredera legítima al trono. Su clan casi pierde el liderazgo de Wutai por su ausencia tan prolongada, ya su padre no estaba en condiciones para dirigir un país.
Vincent quedó sin aire por breves instantes –Ciertamente es grave lo que dices, pero al estar allá las cosas deben solucionarse– intentó disimular su impresión ante todo lo que se le estaba explicando, ¿cómo Yufie pudo ocultarle algo tan espinoso? –El clan Kisaragi no dejaría que se les arrebatara el poder así como así.
–Puede que tengas razón– Cid se reclinó hacia atrás, colocó ambas manos detrás de su cabeza y alzó la vista al techo –Pero a ella le toca recorrer un camino muy empinado. El resto de los clanes probablemente estén al acecho, quizás el hecho de ser una mujer y de paso tan joven alborote la situación...Solo estoy haciendo conjeturas, no tengo la más maldita idea de cómo funcionan las cosas en ese pedazo de tierra olvidado por los dioses.
–¿A qué quieres llegar con todo esto, Cid?
El piloto suspiró y se puso de pie lentamente frente a Vincent –Sé lo que sientes por ella, pero creo que necesitas que alguien te abra un poco la mente. Si pretendes enseriarte debes comprender el gran peso que esa chica lleva sobre sus hombros, ella no tiene tiempo para juegos. No puedes seguir con esa actitud de mierda que mostraste en el bar– Vincent alzó una ceja con recelo, ¿acaso Cid estaba intentando proteger a Yuffie?...¿protegerla de él? –No me veas así, eres uno de los hombres más sensatos que conozco, yo solo...
–Estas insinuando que quiero jugar con Yuffie...
–No– respondió el rubio tajante –Insinúo que llevas contigo traumas terribles y perfectamente comprensibles y eso hace que tomes decisiones aceleradas o incorrectas. Yuffie necesita a alguien que no desaparezca cuando le venga en gana y que pueda apoyarla en sus próximos deberes...No puedes seguir idolatrando una imagen detrás de una cascada.
Indignado, Vincent tomó el cuello de la camisa del piloto y alzó su puño amenazante. Cid no se inmutó.
–Te molestas por qué sabes que hablo en serio. Piensa muy bien qué carajos vas a hacer.
Por primera vez Cid contempló aquella expresión en el rostro del ex Turco, impotencia, estupor y dolor combinados todos a la vez. Vincent bajó al piloto rápidamente, tomó una chaqueta que reposaba en el barandal de la cama y se dirigió a la puerta.
–¿A dónde crees que vas?
–Necesito tomar aire.
El pistolero subió a la azotea, estaba apoyado del barandal y permitía que el viento jugara con su cabello como quisiese. Hace más de media hora que estaba allí, reflexionando una y otra vez las severas palabras de Cid.
–Él tiene razón...No quiero ser una carga más para ella con todos mis problemas–
Escuchó la pequeña puerta de metal abrirse tras de sí pero la ignoró por completo. Unos pasos fueron escuchándose cada vez más cerca hasta posicionarse justo a su lado.
–Jo, ¿qué haces tú por aquí tan solo, eh?
–Iba a hacerte la misma pregunta.
Reno se encogió de hombros, buscó en su bolsillo y sacó una cajetilla de cigarros –No está permitido fumar dentro del hospital, pero nadie habló sobre fumar encima del hospital– el muchacho extrajo un porro y se lo ofreció al azabache –¿Te unes?
Vincent negó con la mano –A penas termino de recuperarme, no fumaré.
Reno hizo una mueca sobre actuada de descontento mientras introducía el cigarro en su boca –¿No se supone que eres un super humano?... tú te lo pierdes, eh– y luego de encenderlo exhaló el humo de su primera calada con desidia. Vincent continuó con su vista fija al infinito sin turbarse.
El pelirrojo se colocó de espaldas al barandal apoyando ambos brazos a la vez que miraba al azabache de reojo –¿A qué viene esa cara tan larga? Concluimos la misión exitosamente, todos están recuperados y las materias ya están custodiadas por la Organización...– El hombre ignoró por completo al Turco, éste frunció el ceño, tomó una nueva calada y dejó salir una risita molesta –¿Yuffie?– Vincent gruñó, aquel tipo le exasperaba y más cuando le trataba con tanta confianza de la noche a la mañana –Supe que volvió a Wutai. Ni siquiera se despidió la muy ingrata, eh.
Vincent mantenía su silencio solemne, pero casi sin darse cuenta fue bajando su cabeza poco a poco, abatido. Reno notó el rechinar de sus dientes, dejó escapar un suspiro de hastío y decidido clavó su mirada en las orbes rojas que anteriormente le intimidaban –¿Por qué no vas tras ella?
–Tiene asuntos más importantes que atender, no deseo estorbarle. Después de todo se fue sin avisar– respondió él cortante, no quería hablar de ese tipo de cosas con tal sujeto.
–¿Y si ella está pensando lo mismo? Quizás cree que sus nuevas responsabilidades serán un estorbo para ti...– Vincent alzó la mirada, contrariado, pero continuó escuchando sin interrumpir –¿No sería muy estúpido? Huyendo uno del otro por sus inseguridades sin fundamento. Me dan risa, eh– Reno se irguió completamente, arrojó la colilla restante e introdujo ambas manos en sus bolsillos –Eres muy importante para ella y no hay que ser un genio para darse cuenta, siempre me hablaba de ti de una u otra forma...por eso no quise insistir demasiado.
–¿Insistir?
–Déjalo, déjalo– indicó él haciendo un ademán con la mano –Te conozco muy poco, pero parecías muy decidido a salvarla y traerla a casa...No veo como alguien así puede ser un estorbo. Pero es mi humilde opinión, eh.
–Yo...
–Tú la quieres...No te debería importar nada más entonces.
Vincent frunció su ceño y le lanzó al Turco una mirada gélida, normalmente éste se sentiría amedrentado, pero en esta ocasión estaba extrañamente tranquilo –¿Desde cuándo te volviste consejero personal?
–El mundo está lleno de muchas sorpresas. Apresúrate que cobro por hora, eh– respondió el chico ampliando su sonrisa cómplice.
Vincent exhaló, asintió con la cabeza y con pasos largos se dispuso a retirarse del lugar. Antes de cerrar la puerta se dirigió de nuevo al pelirrojo sin girarse completamente –Gracias...sin tu intervención ella no hubiese podido sobrevivir.
Reno permaneció observando el umbral de metal por unos minutos hasta que finalmente se volvió para contemplar el paisaje que se alzaba a sus espaldas –Soy muy bueno en esto, eh.
El ex Turco bajó con rapidez las escaleras y tomó el elevador que lo dejaría en el piso donde estaba su habitación. Corrió a la puerta y la abrió de golpe, dentro estaban Cid y Reeve revisando algunos papeles, ambos se giraron alertados por la abrupta irrupción.
–Ah, Vincent. Justo estábamos hablando de ti– comentó Reeve con su típica serenidad.
–No tengo mucho tiempo para conversar, ¿cuándo me darán de alta los doctores?
–Mañana a primera hora. Precisamente venía a mostrarte esto– el hombre barbudo se acercó y le ofreció un documento en cuya esquina superior izquierda se visualizaba una fotografía tamaño carnet de él. Varios de los campos estaban llenos con sus datos personales:
Nombre: Vincent Valentine
Edad: 27 años
Lugar de nacimiento: Kalm
Tipo de sangre: A
Dependencia: Departamento de Inteligencia e Investigación
Rango: Soldado de élite miembro de Arcana.
Alias: La Mort (La Muerte)
–Reeve cree que aún está en Shinra, ahora quiere crear un grupo de élite como SOLDADO o los Tsviest dentro de la WRO– Cid se volvió a mirar al Comisionado con asco –Serás cabrón, ¿no pudiste inspirarte en algo más serio? ¡¿Por qué nombres de cartas de Tarot?! ¡Tú fetiche con las mierdas de la fortuna me tiene hasta los huevos!
El hombre barbudo le sonrió abiertamente al piloto y luego de ignorar por completo aquel argumento se giró hacia Vincent –Nos hemos encargado de crearte una nueva identidad, finalmente estas integrado a la sociedad normal. Tus registros en Shinra fueron totalmente eliminados. Oficialmente, bienvenido a la WRO– proclamó Reeve orgulloso e inflando pecho. Vincent lo miró con sus ojos bien abiertos, sus manos temblaban ligeramente. Tantos años de espera y anhelos, su pasado finalmente había sido borrado de la memoria del mundo...y ahora estaba complemente comprometido a borrarlo de la suya propia.
–No sé qué decir...– las palabras no le salían, sentía un ligero cosquilleo en el estómago producto de la ansiedad pero no le resultó incomodo en lo absoluto.
–Lo único que debes decirnos es qué colocar aquí– indicó Cid a la vez que señalaba un campo vacío en el formulario con su dedo índice: "Lugar de residencia"
Vincent elevó su mirada de golpe y se encontró un Cid extremadamente risueño, éste le guiñó un ojo y Reeve le dio una palmada en el hombro en respaldo. El pistolero cerró los ojos y sonrió ampliamente, por primera vez en muchos años se dejó experimentar por completo una felicidad plena.
–Wutai.
En la planta baja del Séptimo Cielo, Barret ayudaba a trasladar un par de maletas hasta la furgoneta de Reeve estacionada al frente, Tifa cepillaba el cabello naranja de la ex Tsviet a la vez que intentaba consolar a Marlene, quien ya tenía los ojos rojos de tanto llorar.
–Marlene, le romperás el corazón a Shelke– dijo la luchadora con tono afligido.
–Es que no comprendo porque todos decidieron irse a la vez. ¡No es justo!
–Vamos hija, no te pongas así, es el ciclo de la vida, cada quien debe buscar su propio camino– explicó el gran hombre de brazo mecánico.
–Además les visitaremos seguido, no tienes que afligirte– secundó Tifa.
–Y nosotros también les daremos una vuelta de vez en cuando– intervino Reeve desde el marco de la puerta. Sintió un empujón tras de sí, era Cloud abriéndose paso junto con Denzel.
–Eso no lo dudo, deshacernos de ti es casi imposible– bromeó el rubio a la vez que le daba una palmada en el hombro –Estamos en casa.
–Bienvenidos. Llegaron justo a tiempo– respondió Tifa con una enorme sonrisa. Cloud se acercó hasta su posición y sin importarle que Shelke y Marlene estuviesen acompañándola, tomó su barbilla y le dio un rápido beso en los labios.
–Aun no me acostumbro a esto...– comentó Denzel en voz baja.
La ya molesta Marlene saltó de su asiento, apretó cara y reclamó con voz estridente –Cállate, ¿no me digas que no estas contento con la relación de Cloud y Tifa?
Denzel negó con ambas manos, luego se rascó detrás de la cabeza con nerviosismo –No es eso...de hecho estoy muy feliz, solo es que es raro.
–¡El raro aquí eres tú!
–Ya, ya, todos estamos muy felices por el par de tórtolos. Basta de pelear– interrumpió oportunamente Barret.
Shelke bajó del regazo de Tifa, acomodó su falda y dubitativa volteó a ver a Reeve.
–¿Estas lista?– preguntó él, jocundo como siempre.
La niña asintió, temblaba un poco pero estaba decidida, ese fue el camino que escogió –Lista.
–Bien. Supongo que nos despedimos por un tiempo muchachos. Roguemos que el Planeta no necesite demasiado de sus servicios otra vez.
–Más vale, porque con el servicio de mensajería Strife y el bar estaremos bastante copados– contestó Cloud apoyando su brazo izquierdo sobre la barra con despreocupación. Reeve dejó escapar una corta risa satisfecha y con la mano le indicó a Shelke que saliera primero. Ella se giró, miro a Tifa con aflicción pero sonrió como pudo, la mujer se puso de cuclillas y la abrazó con fuerza.
–Cuídate mucho Shelke, aprende todo lo que puedas– le dijo con voz ahogada –Aquí siempre tendrás un hogar, ven cuando lo desees.
–Gracias...por todo...– la eterna niña le devolvió el abrazó y enterró su rostro entre su cuello y sus largos cabellos castaño oscuro.
Intercambiado un par de miradas que solo expresaban buenos deseos para ella, Shelke avanzó y junto con Reeve abandonó el bar. Luego de escucharse el vehículo que les serviría de transporte alejarse, Marlene volvió a sollozar.
–Primero Vincent, luego Yuffie y ahora Shelke...
–Todos estarán bien, estoy segura de que muy pronto volveremos a verlos– le dijo la luchadora a la vez que le acariciaba la cabeza y entornaba sus ojos.
–Hablando de eso...¿qué ocurrió con Vincent al final?– preguntó el siempre despistado Barrret desde la barra.
Tifa se arregló el flequillo con gracia y soltó un suspiro burlón –Seguramente recibiremos noticias de él al comunicarnos con Yuffie.
Barret giró su cabeza hacia Cloud, como si estuviese pidiendo una explicación; el espadachín se cruzó de brazos y sin más ignoró a su compañero –¿Qué ocurrirá con su apartamento?
–No sabría decirte...pero oí que se lo alquilarían a uno de los Turcos.
–¡¿REALMENTE NADIE ME VA A EXPLICAR QUÉ CARAJOS ESTÁ PASANDO?!– exclamó Barret con voz de trueno.
Los destellos carmesí del ocaso comenzaban a arropar el humilde pueblo de Wutai, el trinar de los pájaros que volaban hacia sus refugios y el viento cómplice era lo único que se escuchaba allá en lo alto del Da-Chao, aquel lugar en el que Yuffie solía encontrar paz; sólo en medio de ese específico silencio lograba escuchar sus propios pensamientos. Extrañó mucho todo eso, Da-Chao era su lugar favorito en todo el mundo, ya se había convencido de eso hace unos años luego de recorrer gran parte de Planeta con sus propios pies. Desde lo lejos Wutai se veía demasiado pequeño al igual que sus problemas, pero sabía que al descender aguardaban por ella una gran lista de obligaciones y quehaceres que en el fondo no se sentía en condiciones de enfrentar –¿Cómo avanzará esta tierra teniendo a alguien como yo de Líder?…– Apretó entre su puño el corto pantalón verde que ahora vestía, parte del uniforme ninja tradicional del clan Kisaragi, tomó una bocanada de aire intentando menguar la inclemencia del llanto, debía ser fuerte.
Escuchó un ligero movimiento tras de sí, algo que un oído no entrenado sería incapaz de detectar, se giró de golpe y adoptó posición de ataque. Al descubrir quién producía el ruido, bajó la guardia de repente y dejó caer sus brazos pesadamente sin mostrar en sus rasgos el estupor que comenzaba a consumirla.
–Vincent...– La capa roja y desgatada ondeaba con el viento al igual que sus cabellos de ébano, él la miró fijo sin intención alguna de bajar la cabeza o mostrarse débil. Yuffie se impacientó ante la falta de respuesta o movimiento, frunció el ceño y dio un paso atrás tensando de nuevo su cuerpo –¿Qué haces aquí?
–Buscándote– respondió sin rodeos –Te fuiste sin despedirte y simplemente no podía dejar las cosas así.
–Tsk...¿de qué habría servido?...es muy doloroso...– evitó la mirada fija acercando su mentón al pecho con rapidez –Ya no quiero causarle más problemas a nadie.
–Tú nunca causaste...
–¡Claro que sí!– le calló ella alzando la voz –¡Casi mueres por mi culpa!...Genesis me usó solo para hacerte daño...– la ninja se cubrió el ojo izquierdo con su mano y mostró sus dientes en una mueca de impotencia –Además, el clan Kisaragi casi pierde el liderazgo por culpa de mi ausencia, mi padre está muy enfermo y no presté atención a ninguna de sus llamadas ni a las de los 4 Wusheng...Reeve tiene razón, ya no soy una niña, tengo que asumir las responsabilidades y dejar de arrastrar a la gente conmigo.
–Yuffie...no tienes por qué llevar toda la carga tu sola.
La chica mostró una sonrisa cínica y alzó su cara con prepotencia –¿Y qué se supone que debía hacer?...No podía pedirte que dejaras toda la nueva vida que estabas construyendo solo para venir al pueblo más recóndito conmigo...
Vincent entrecerró los ojos y dio un par de pasos hasta quedar frente a frente con Yuffie, ella no volvió a bajar su rostro aunque el simple hecho de mirarlo le abatía. Esas orbes rojas la mayoría de las veces hablaban por él, y Yuffie comenzó a sentir una repentina calma entibiándole el pecho.
–¿Y si te dijera que tengo un nuevo plan?
–¿Eh?...
–Yo...estuve sin rumbo por demasiado tiempo...y finalmente comienzo a sentirme en paz, todo gracias a ti– Vincent tomó aire, su corazón latía con fuerza y su boca se secaba velozmente, temblaba aunque no era visible gracias a la enorme capa –Mi lugar es aquí...contigo. Quiero ayudarte a restaurar este bello país...el lugar de nacimiento de mi madre...y el tuyo.
–Vincent...– él la hizo callar colocando una mano sobre su cabeza, comenzó a despeinarla con sus leves caricias.
–Ya lo he decidido...y nada de lo que digas o hagas me hará cambiar de parecer.
Yuffie apretó sus labios y lentamente le fue dando la espalda para nuevamente contemplar el cielo infinito. Tomó aire –Creí haber dicho que no quería volver a verte con esa mugrienta capa– reclamó con intransigencia.
–Hmp...puedes quitármela cuando desees– poco a poco la fue abrazando por detrás y colocó su mentón sobre la coronilla de la chica, el olor de lirios que tanto le encantaba comenzó a embriagarlo.
Yuffie suspiró derrotada, luego sonrió sintiendo que la alegría se le desbordaría del pecho, tomó con sus manos las de Vincent que ahora le rodeaban por debajo del esternón y dejó que una pequeña lagrimilla recorriera su mejilla derecha.
El sol poco a poco terminó de ponerse detrás del horizonte, Vincent lo miraba con un sentimiento inefable que lo llevó a reflexionar. Su vida tarde o temprano tendría un punto y final, quizás no podría salvar el día con la misma fuerza y efectividad que le proporcionaban sus demonios, pero justamente por eso es que ahora debía vivir con intensidad y esforzarse por proteger a los seres que amaba. Ahora todo era efímero y debía atesorarlo. Ese es el precio que debió pagar para finalmente alcanzar su redención y paz...ese es el precio de ser un mortal.
Fin
Notas de la autora: Realmente casi lloro al terminar de escribir...empecé está historia hace casi 9 años, la retomaba y la dejaba constantemente, pero finalmente le pude dar el final que tenía pensado desde el inicio y eso me hace inmensamente feliz. Estoy orgullosa por haberlo logrado. Espero hayan entendido la posición de Cid y no se haya interpretado como alguien que quería desanimar a Vincent, la idea era hacerlo reflexionar para que dejara las dudas y culpas sin sentido, de esa forma él y Yuffie no sufrirían...y se logró el cometido ;)
Muchísimas gracias a todos los que me apoyaron durante estos 9 años, especialmente gracias a Bechan hermosa por siempre darme ánimos e ideas, fuiste una gran y hermosa influencia en este proyecto, sin ti probablemente no habría tenido la motivación de terminar esto :)
Gracias a Squaresoft/Enix por crear este maravilloso juego que aún 19 años después sigue inspirándonos a muchos. Las leyendas nunca mueren.
Y bueno...futuros proyectos: No creo que vuelva a dedicarme a algo tan largo como esto. Tengo pensado realizar drabbles acerca de la vida de Vincent y Yuffie, antes, durante y después de este fic y a lo largo de todas las compilaciones de la saga; todo dependerá de mi tiempo libre e inspiración. Quisiera hacer algunos bocetos o dibujos de personajes y vestimentas mostrados en esta historia, pero mis dotes artísticos han empeorado con los años, jaja. De cualquier forma este es mi deviantart: YuffieDark. Si hago algo así lo estaré subiendo por ese medio.
Igualmente pienso profundizar luego en este nuevo equipo de élite creado por Reeve para resguardar el Planeta y que se ha bautizado como Arcana. Vincent ya está asignado como el arcano La Mort o la Muerte, Yuffie probablemente termine siendo L'Étoile o La Estrella. Tengo algunas ideas en mente, veamos si puedo materializarlas en historias cortas.
¡Hasta pronto!
