Capítulo 36.
Schneider terminó el entrenamiento y se dirigió a las duchas, como era la costumbre. En el camino, Karl se quitó la camisa y la arrojó a un lado para darse una rápida ducha (vaya, que buena escena, móndriga Elieth xD). el alemán presentía que había algo raro, Genzo se había retirado del entrenamiento diez minutos antes porque le informaron que tenía una llamada urgente. El portero se había puesto muy serio y había abandonado el campo, dando la impresión de que la llamada no le darían buenas noticias.
¿Qué le habrá pasado a Wakabayashi?.- preguntó Sho, mientras él. Stefan y Karl según terminaban de vestirse.
(Solo imagínense esta escena: Schneider y Levin en toallita diminuta, escurriendo agua...)
Quien sabe.- Levin se encogió de hombros.- Pero no eran buenas noticias, eso era evidente.
Por la cara que traía, sí.- asintió Karl.- No era nada bueno.
Quizás le avisaron que su novia decidió fugarse con otro.- bromeó Sho.
No es gracioso.- gruñó Karl.
Andas muy sensible, ¿te sientes identificado?.- se burló el chino.
Vete mucho a... .- reclamó Schneider, de mal genio.
Ya, sí que te sienta mal no tener a tu rubia cerca.- finalizó Sho, ignorando el mal genio de su compañero.
Sin embargo, si Karl parecía estar de mal genio, Genzo parecía estar mucho peor. Llegó a los vestidores cuando Stefan y Sho ya iban de salida y apenas si hizo caso de sus saludos de despedida. El japonés llegó a desnudarse (voy a caer en paro) y se metió a bañar (me cae, me muero), y si bien parecía no tener ganas de hablar con nadie, Karl decidió esperarlo, algo le decía que quizás el hombre necesitaba compañía. Genzo salió después de mucho rato (también escurriendo y envuelto en una toallita, ah, quien fuera toalla...) y miró apenas a Karl, le dio la espalda y comenzó a vestirse (no entiendo para qué, pero bueno xD).
No pareces estar de buen humor.- comentó Karl, luego de un rato.- ¿Sucedió algo?
Nada.- respondió Genzo, casi de forma autómata.
No pareces tener cara de "no sucedió nada".- insistió Schneider.- No es que me interese, pero no luces muy bien que digamos.
Genzo miró brevemente a Karl y después volvió a darle la espalda. El portero siempre había sido muy hermético con respecto a su vida personal y no le gustaba comentarla con nadie, pero en esos momentos se sentía un tanto impotente y desesperado, así que no pudo evitar soltar una confesión desesperada.
Odio el sistema de salud.- gruñó Wakabayashi, en voz baja.
Bueno, eso ya es algo.- dijo Schneider.- Pero a menos que te hayan inyectado mal por algún medicamento no necesitado y que por eso no puedas usar tus asentaderas como se debe, no entiendo a qué viene el comentario.
¿Desde cuándo eres cómico?.- cuestionó Genzo, mirando a Karl con cara de "hello con tu hello".
Desde que Elieth me mandó al cuerno.- replicó Karl.- ¿Vas a decirme o prefieres quedarte bufando como toro?
Genzo lo dudó por unos momentos. Abrirse con otra persona no era algo a lo que estaba acostumbrado, y mucho menos si esa otra persona era Karl. Éste, sin embargo, parecía no tener malas intenciones, quizás quería corresponderle el favor por haberle dicho sobre Elieth.
De todas maneras, no serviría el decírtelo.- replicó Genzo.- No va a cambiar la situación.
Quizás no, pero qué más da, fingiré que estoy sordo y no escucharé nada.- replicó Karl.- ¿Qué tanto es lo que tanto te afecta? ¿Lily decidió no venir a Alemania?
Sinceramente, ojalá fuera eso.- confesó Genzo.- No sería tan grave, podría ir yo a buscarla en ese caso pero... No es eso...
Genzo hizo otra pausa, y Karl comenzó a pensar que él no iba a decirle nada, así que hizo el ademán de retirarse pero entonces el portero habló, en voz muy baja.
Mi abuelo se está muriendo.- musitó Wakabayashi, aun dándole la espalda a Schneider.- Y no se puede hacer nada.
¿Tu abuelo?.- Karl se sorprendió de escuchar a Genzo mencionar a alguien de su familia, algo que nunca había hecho.- ¿Qué es lo que tiene?
Una falla grave del corazón.- respondió Genzo.- Lo han visto miles de médicos y ninguno pudo ayudarlo, así que ya no le queda mucho tiempo de vida...
Lo lamento.- dijo Karl, sinceramente.- ¿En dónde está él?
En África.- respondió Genzo.
¿África?.- se sorprendió Karl.- ¿Qué hace ahí cuando debería estar en algún hospital?
Cumpliendo el último sueño de su vida.- explicó Wakabayashi.- Dado que él no quiere morir al lado de una familia que no se merece cuidarlo en sus últimos días de vida, lo convencí de hacer el viaje que tanto deseaba hacer desde que tenía mi edad.
Karl estaba sorprendido, pero no por el hecho de que el abuelo de Genzo anduviese en plan de Indiana Jones, sino por el hecho de que el tono de voz que usó el japonés para referirse a su familia fue de desprecio y rechazo absoluto. Schneider estaba sorprendido, él siempre pensó que Wakabayashi no hablaba de su familia debido a que era más bien reservado, pero al parecer había otra cosa más de fondo.
"Todo por partes", pensó Karl, buscando algo qué decir que no escuchara tan idiota o vacío.
Entiendo.- asintió Karl.- ¿Sucedió algo grave entonces? ¿Acaso te hablaron para decirte que...?
No, afortunadamente, no.- negó Genzo.- Me habló su mayordomo, quien se fue con él de viaje, para decirme que va a venir a Alemania porque mi abuelo está empeorando. Lo peor del caso, es que no sé cómo ayudarlo.
Quizás vino a atenderse.- sugirió Karl.
No, vino a despedirse.- musitó Genzo, agachando la cabeza.- Él me prometió que cuando sintiera que su fin estaba cerca, vendría a decirme adiós.
(Aw, pobrecito, yo te consuelo, Genzito).
Karl volvió a sorprenderse, pero esta vez por la fortaleza que estaba mostrando su más grande rival en esos momentos; se notaba que la noticia no era algo fácil de asimilar, sobre todo porque al parecer el abuelo Wakabayashi era el único familiar que Genzo tenía en estima, o al menos eso le parecía a Karl, y sin embargo, el portero no se notaba ni decaído ni triste, ni siquiera le había vacilado la voz. Ésa fortaleza y determinación era una de las tantas cosas que Karl admiraba en su compañero, amigo y adversario.
Entiendo entonces que no estés de buen humor.- comentó Schneider.- Yo me sentí igual, sino es que peor, cuando mi madre murió...
Creo que tu caso fue peor.- dijo Genzo.- Yo al menos espero poder despedirme de mi abuelo, pero tú... Bueno...
Lo sé.- suspiró Karl, pensando un poco en Lorelei.- No importa, será igual de doloroso, así que puedo decirte que te comprendo. Y lo lamento, porque no va a ser fácil.
Genzo y Karl se miraron por algunos momentos, asimilando el hecho de que al parecer habían dejado de lado por un momento su rivalidad para convertirse en amigos. La vida que de verdad podía ser irónica...
Qué conversación tan más rara estamos teniendo.- comentó Genzo, sonriendo levemente.- Esto ha sido lo más cerca que he estado de darte las gracias y de sentir que alguien me comprende.
Empiezas a hablar como mi hermana.- gruñó Karl.- Por favor, no lo hagas más cursi de lo que ya es. Deja de charlar con Marie, te está pegando las frases idiotas de sus novelitas rosas.
Lo intentaré.- Genzo no pudo evitar reírse.- Pero gracias, de cualquier manera.
¿Ya terminaste?.- Karl se encogió de hombros.- Hay que darnos prisa antes de que tus admiradoras empiecen a reunirse para ver si hoy sí consiguen quitarte la gorra.
Son tus admiradoras, no las mías.- replicó Genzo.- Vamos ya.
Los dos jóvenes salieron entonces de los vestidores y vieron a Sho hablando con un grupito de chicas que gritaba y hablaban como guacamayas. Levin estaba recargado contra un poste, bastante aburrido e ignorando los gritos de sus admiradoras, quienes le pedían un autógrafo o alguna prenda interior de ropa. Karl y Genzo se detuvieron un momento, al ver que las chicas comenzaban a gritar más fuerte al darse cuenta de su presencia.
Por cierto, Wakabayashi.- comentó Schneider, deteniendo a su compañero.- ¿Qué fue lo que hizo tu familia para que tu abuelo no quiera estar cerca de ella en sus últimos momentos de vida?
Sacar a Lily de mi vida a fuerza de patadas.- contestó Genzo, con cierta rabia y amargura en la voz.
Karl ya no respondió y no intentó preguntar nada más, ya que Genzo había vuelto a ser él y se había vuelto a encerrar en sí mismo, por lo que en definitiva no abundaría más en el asunto.
¿Estás listo para correr?.- preguntó Genzo, después de un rato.
Nunca lo estoy.- replicó Karl.- Pero ya qué.
El "mar de hormonas", como los jugadores del Bayern Munich llamaban a sus seguidoras, comenzó a gritar y alborotarse cuando Genzo, Karl, Stefan y Sho salieron de las instalaciones del equipo para dirigirse a sus automóviles. Como siempre, la seguridad del lugar intentó contener a las locas chicas, pero no faltaron los manoseos y tortazos (o sea, golpes en el trasero xD) a los pobres jugadores. Al final, Stefan se acomodaba el cabello ya que alguna loca fan lo había despeinado y se dirigió a sus compañeros.
¿Alguien quiere una cerveza?.- preguntó.- Solo eso me hará borrar el hecho de que casi me violan.
Los otros tres, riendo, estuvieron de acuerdo.
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Lily esperaba a que la tripulación del jet de Jean subieran sus cosas al aeroplano y acomodaran a Hyogeki, la cual había aceptado casi a regañadientes el estar encerrada por un rato en una jaula. Lily miraba casi como hipnotizada el avión, pensando en miles de cosas que no tenían ningún sentido...
¿Estás bien?.- le preguntó Débora.- Estás muy seria.
Solo pensaba.- respondió Lily.
¿En el hombre que viste ayer?.- quiso saber Deb.
Sí.- suspiró Lily.- Él es... Bueno, alguien importante, y no sé, saber que se está muriendo... No es algo que pueda aceptar así como así...
El doctor Lacoste ha aceptado en revisarlo, ¿no?.- preguntó Deb.- Quizás él pueda ayudarlo, es de los mejores doctores del mundo.
Sí, pero presiento que el tío Jean no va a poder hacer mucho.- musitó Lily.- Es como si viera la Marca de la Muerte en la cara del señor Daisuke...
Deb contuvo una expresión de sorpresa; la "Marca de la Muerte" era una expresión que se hizo popular entre los estudiantes de medicina cuando Lily fue una de ellos, ya que durante las prácticas y guardias en el hospital, cuando Lily pasaba visita con todos los médicos y estudiantes, ella veía a un paciente y podía decir si estaba destinado a morir o a vivir, independientemente de lo que se le hiciera. Lily no sólo tenía el don de curar a la gente, sino también de predecir si alguien ya estaba en sus últimos momentos de vida, y esto era porque después de que ella fue coronada y recibió la totalidad de sus poderes, recibió también la orden de que no podía salvar a todos los que estuviesen muriendo con su fuerza, sino solo a aquellos a quienes ella no les viese una calavera en la frente, una marca que al parecer solo Lily podía ver. Así pues, en la escuela de medicina, bastaba con que Lily mirara a un paciente a la cara para decir si iba a vivir o a morir. Sorprendidos de que la joven estudiante acertara en todos los casos, un médico del hospital de París le preguntó cómo era que Lily sabía quién moría o quien vivía, y ella respondió muy seria que veía una marca en el rostro de todos los que estaban por morir. Esto fue tomado a manera de broma por el médico, por supuesto, pero el rumor de la Marca de la Muerte se corrió por todo el hospital y se hizo tan famoso que incluso los estudiantes se turnaban para pasar visita al lado de Lily y verla predecir alguna muerte cercana. Jean Lacoste, después de saber esto, prohibió los pases de visita a los pacientes con más de tres estudiantes y castigó a los que le pedían a Lily hacer alguna predicción; sin embargo, la Marca de la Muerte quedó permanentemente como leyenda.
Así pues, si Lily había visto la Marca de la Muerte en Daisuke Wakabayashi, era porque irremediablemente iba a morir. Débora intentó decirle algo a su amiga, algo que la ayudara a superarlo, pero por experiencia sabía que Lily no se sentía mejor con nada después de ver la Marca de la Muerte en alguno de sus pacientes, no se diga en uno de sus amigos...
Lo lamento.- comentó Deb, en voz baja.- ¿Se lo has dicho?
No hizo falta.- negó Lily, mirando a Daisuke quien hablaba con Jean.- Él lo supo primero que yo...
Deb abrazó a su amiga por un momento, antes de subir al jet. Lily se soltó después de un rato y dejó entonces que Tabatha, Rika, Elieth, James y Mine subieran primero, y al final solo quedaron Daisuke, Jean y Lily.
Gracias por permitirme viajar con ustedes.- comentó Daisuke a Jean.- Mi nieto estará ansioso por verme.
No hay de qué.- dijo Jean, cortésmente, sin olvidar que el nieto era Genzo.- ¿Irá por usted al aeropuerto?
No sabe que voy hacia allá, así que no creo.- negó Daisuke.- No se preocupen por eso.
La sola idea de que Genzo fuese al aeropuerto le había puesto a Lily la carne de gallina y le puso el corazón a latir a mil por hora, aunque se tranquilizó un poco (y también se decepcionó) cuando escuchó que Genzo no iría a buscar a su abuelo al aeropuerto.
Sea como fuere, el jet despegó rumbo a Alemania y comenzó a no mucha altura para evitar que Daisuke tuviera problemas con su enfermedad, aunque hubo un momento en donde al hombre le estaba costando trabajo respirar. Daisuke sentía que se le estaban haciendo agua los pulmones y comenzó a jadear en busca de aire, y Lily le colocó una mascarilla de oxígeno mientras Jean le pedía a los pilotos que descendieran un poco más. Lily miraba a Daisuke casi llorar por lo mal que se sentía, y si bien ella veía muy clara la Marca de la Muerte en su frente, se negaba a aceptarla.
Él vio entonces a Lily ponerle las manos en el pecho y cerrar los ojos, respirando muy profundo y concentrándose. Ella entonces murmuró unas palabras que Daisuke apenas alcanzó a oír.
Por favor, aun no.- pidió Lily, en voz muy baja.- Deja que alcance a ver a su nieto...
Daisuke entonces sintió en su pecho una energía muy fuerte y cálida saliendo de las manos de Lily y de repente la opresión que lo invadía y que no lo dejaba respirar desapareció de pronto. Cuando Jean volvió, encontró a Daisuke más tranquilo y a Lily cuidándolo. El doctor Lacoste nunca terminaría de entender cómo era que su protegida pudiese encargarse de casos que ni él mismo podía resolver en ocasiones...
Una vez en Alemania, Jean le insistía a Daisuke para que acudiesen a un hospital cuanto antes, pero Daisuke se negaba a hacerlo. Los dos hombres discutían acaloradamente por este hecho y no se dieron cuenta de que alguien se dirigía hacia ellos.
¿Abuelo, ocurrió algo?.- Genzo se acercó con rapidez a su abuelo.- ¿Estás bien?
¡Genzo!.- exclamó Daisuke, sorprendido.- ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Cómo supiste que…?
¿Qué llegabas hoy?.- interrumpió el portero.- James me lo dijo. ¿Qué ha pasado, está todo bien?
Genzo procuraba ignorar el hecho de que Jean lo taladraba con la mirada y se enfocó en su abuelo, el cual obviamente no esperaba verlo ahí y abrió y cerró varias veces la boca, buscando qué decir.
Todo está bien, Genzo, vámonos ya.- dijo Daisuke, tomando del brazo a su nieto y echando a andar con él.
Pero… .- trató de detenerlo Jean.
Ya estoy bien, doctor.- lo cortó Daisuke, dándole a entender con la mirada que lo mejor era irse cuanto antes.- No te preocupes, y gracias por todo.
Daisuke intentó irse, pero Genzo se había quedado estático, mirando fijamente a alguien por detrás del hombro de Jean, alguien que no lo había visto a él… Lily llegó hasta ellos, muy preocupada por Daisuke, y con ganas de pedirle a su tío que la dejara llevarlo ella misma al hospital.
Señor Wakabayashi, no se vaya aun, tiene que ir al hospital a revisarse.- pidió Lily.- Podemos disminuir la cantidad de líquido que se forma en sus pulmones y…
¿Yuri?.- preugntó Genzo, en un hilo de voz.
Lily, asustada, sorprendida, con el rubor en la cara y el corazón a mil por hora, volteó a ver a Genzo, quien sentía que los seis años transcurridos se esfumaban en un instante…
