Hola a todos! Este ya es el último capítulo del fic. Esta vez la narradora es Contessa y cuenta cómo después de reencontrarse con Ciel, Contessa decide arreglar un asunto pendiente. Espero que os guste.

Capítulo 36: ese vampiro y una nueva amiga

Habían pasado varios años desde que Ciel me encontró y empezamos a vivir juntos en un pueblecito de Japón.

Vivíamos felices y sin preocupaciones pero aun así había algo que me inquietaba. No podía vivir tranquila con Ciel hasta que aclarara un asunto que tenía pendiente desde hacía cincuenta años.

Finalmente, decidí solucionar mi pequeño problema. Preparé mis maletas y le dije a mi tío que informara a Ciel de que volvería en un par de semanas. Si Ciel se enteraba y venía conmigo las cosas serían más complicadas.

Me fui de casa y empecé un largo viaje. Lo peor de todo fueron los viajes en barco, como vampiro que soy odio el agua y por consiguiente los barcos pero para salir de Japón necesitaba coger un barco forzosamente. Luego, un tren y, finalmente otro odioso barco. Todo para llegar a mi destino: Londres.

La ciudad había cambiado bastante en cincuenta años pero aun así pude orientarme perfectamente. Hacía un sol impropio de la ciudad por lo que tuve que recurrir a uno de mis parasoles para proteger mi sensible piel.

Vagué por la ciudad hasta encontrar lo que buscaba: una mansión palaciega en el centro de la cuidad. Llamé a la puerta y me abrió un mayordomo bajito y bastante mayor. Pregunté por la señora de la casa y el mayordomo me dejó pasar y me hizo esperar en un saloncito mientras informaba de mi presencia.

Mientras esperaba, dos personas entraron en la sala. Eran un chico y una chica de unos treinta años, rubios y de ojos azules y los dos muy parecidos.

- ¿Quién es usted?- me preguntó la chica sorprendida por encontrar visitas

-Soy Contessa…- no sabía que apellido usar. Mejor el de soltera- Contessa Blaire.

-¿Y a qué ha venido? – me preguntó ahora el chico.

-A ver a la señora de la casa.

Me sentía un poco intimidada pero con mi apariencia de unos trece años tampoco podía defenderme de ese interrogatorio. Aunque seguramente querían preguntarme más cosas el mayordomo llegó y me dijo que podía hablar con ella. Me había salvado.

Me despedí de los chicos y seguí al mayordomo por las escaleras hasta el despacho donde estaba ella: habían pasado cincuenta años pero apenas había cambiado. Algunas arrugas en el rostro y unas pocas canas eran la única prueba del paso del tiempo en ella. Pero era ella, sin duda: Elizabeth Middelford, cincuenta años más tarde.

-No puede ser- dijo muy sorprendida- ¿Contessa?

-La misma- le dije con una sonrisa, la saludé y me senté en uno de los sillones de la habitación

-¿Pero si habías muerto?

Es cierto, ella no sabía nada de mi plan para huir. Así que le conté todo lo que pasó aquella vez y con todo quiero decir todo, hasta lo que pasó con Ciel después de mi "muerte".

-Ya veo- dijo- No has cambiado nada

-Bueno, es que soy un vampiro

-¿Y cómo está Ciel?

-Bastante bien. Sigue igual que hace cincuenta años aunque ya está aprendiendo a ser más autosuficiente.- dije orgullosa de él.

Elizabeth parecía feliz de saber eso. Al parecer, tras mi "muerte" Ciel se había vuelto incluso más sombrío y distante que antes.

-Contessa- me dijo- Si has venido aquí es por algo importante, ¿me equivoco?

Elizabeth había cambiado. Ya no era la niña inocente con la que peleaba por el amor de Ciel. Ahora era una mujer madura capaz de adivinar las intenciones de una cría como yo.

-Quería hablar contigo de lo que pasó hace cincuenta años.- le dije más seria- Llevo un par de años viviendo con Ciel pero creo que nuestra relación no puede ir bien hasta estar segura de que tú estás bien. Ya sabes… él era tu prometido y yo te lo quité y por eso…

-No tenías que haberte preocupado- me dijo con una sonrisa- Es cierto que cuando me enteré de que Ciel y tú estabais juntos tuve ganas de matarte.

-Y casi lo consigues.

-Es cierto- me contestó- Cuando te fuiste vi la oportunidad de recuperarlo pero se le veía muy afectado por tu muerte. Siempre parecía cansado, con ojeras y caminaba como si le pesara su propia existencia. Su estado me preocupó pero no sabía qué hacer para ayudarle. Pensé que se le pasaría con el tiempo pero al final no fue así. Finalmente me di por vencida cuando Ciel se enfrentó a mi madre para romper nuestro compromiso y se marchó. Ahora entiendo sus acciones, todo eso lo hizo para volver contigo.

Me habían contado que le madre de Elizabeth era una mujer de mucho carácter y a la que Ciel le tenía mucho miedo. No podía creerme que Ciel se atreviera a enfrentarse a su temible tía por mí.

-Tras uno años me casé- continuó- y tuve dos hijos maravillosos.

Así que esos dos eran sus hijos ya decía que me resultaban familiares, eran iguales que su madre.

- Así que no te preocupes.- me dijo con dulzura- No te guardo rencor.

Esas palabras me conmovieron. Por fin había conseguido el perdón que andaba buscando.

-Me alegro- le dije con una sonrisa.

Elizabeth se levantó con dificultad por su edad y me dio un sincero abrazo al que correspondí.

-Si Ciel es feliz a tu lado. Con eso tengo suficiente.

-Gracias, prima Elizabeth.- le dije sinceramente. A partir de ese momento, Elizabeth ya sería siempre parte de mi familia.

Ambas nos despedimos efusivamente y me fui de vuelta a casa. Tras otro largo viaje llegué a casa donde me estaba esperando Ciel que al verme corrió hacia mí y me besó.

-¿Dónde estabas?- me preguntó preocupado.

-Visitando a una amiga

FIN

(y esta vez de verdad)

El fic llega a su fin pero espero que sigáis leyendo los otros fics que vaya publicando. Nos vemos dentro de poco bye bye.