Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

TOCANDO FONDO

CAPÍTULO 36

Edward

Las cosas no estaban siendo fáciles con Bella.

La amaba y, deseaba y necesitaba estar con ella, pero había momentos en los que no estaba seguro de que Bella estuviera tomando nuestra relación de una forma tan sana como debería.

Solo esa mañana habíamos hablado por teléfono cinco veces. No es que fueran llamadas sin razón, pero algunas de ellas sonaban a excusa.

No quería plantearme siquiera que las cosas entre nosotros no pudieran salir bien, pero solo necesitaba estar seguro de no estar siendo dañino para ella.

Sin poder quitar esos pensamientos de mi cabeza, me encontraba acabando mi día de trabajo.

—Hola, Edward —la voz de Victoria sonó a mi lado mientras guardaba los últimos informes del día.

Llevaba meses sin verla, desde que ella había marchado de la ciudad, pero verla después de tanto tiempo y recordando los buenos momentos que habíamos pasado juntos cuando aún creía amarla, me provocó un agradable sentimiento.

Victoria era una mujer grandiosa y durante mucho tiempo había estado seguro de que la amaba lo suficiente como para, tarde o temprano, llegar a convertirla en la mujer con la que compartiría mi vida.

Pero todo había cambiado la noche en que había muerto Seth Swan.

Ese día había conocido a quien a la postre se convertiría en mi mujer, en aquella que algún día esperaba ocupara aquel lugar que alguna vez había imaginado para Victoria.

Si bien la ruptura con Victoria había sido dura, ambos éramos adultos y sin lugar a dudas podíamos afrontarlo con madurez y tal vez quizás llegar incluso a ser amigos.

Me levanté de mi asiento para acercarme a Victoria y darle un cálido abrazo.

—¡Hey, Vicky! ¿Qué haces tú aquí? —inquirí con cariño.

—Ya sabes —sonrió —Puro trabajo.

—Creía que estabas en San Francisco.

—Regresé hace ya dos semanas.

—¡Oh, vaya! ¿Y qué tal te ha ido?

—Muy bien. —reconoció sonriendo con orgullo —El caso fue un éxito.

—No esperaba menos de ti.

—Gracias. ¿Y tú qué tal? ¿Tendrás tiempo para un café?

—Desde luego que sí —acepté encantado de pasar un rato en compañía de una buena amiga —Dame cinco minutos.

Tardé unos tres minutos en reunirme con Victoria en la entrada de la estación, después de dejarle un mensaje a Bella para informarle mis planes.

El día era especialmente soleado y cálido por lo que caminamos juntos hasta nuestra cafetería favorita y nos ubicamos en la terraza.

El camarero dejó frente a nosotros el que había sido nuestro pedido habitual durante mucho tiempo, un café negro para mí y para Victoria, un capuchino y una porción de Cheesecake de frambuesas que ella me obligaría a compartir para no sentir que estaba consumiendo demasiadas calorías.

No pude evitar sonreír cuando me enseñó la cuchara con un trozo del pastel, esperando que la comiera.

Sin evitar reír acerqué mi boca a la cuchara y engullí el exquisito trozo.

Ese primer café dio paso a un segundo y éste a un tercero, cuando nuestra charla se extendió un par de horas.

Victoria me contó todo sobre su trabajo y su estadía en San Francisco, yo le expliqué sobre el mío.

Hablamos sobre su familia y la mía.

Victoria se interesó por Alice y Esme y yo hice lo propio con su hermana.

La charla era amena y distendida pero yo sentía claramente como rodeábamos el tema que nos había llevado a la ruptura, sin atrevernos a tocarlo.

Fue Victoria quien finalmente lo trajo a colación.

—Hace un par de semanas me encontré con Bella Swan —dijo sorprendiéndome de que Bella no me lo hubiese comentado —Dijo que esperaba obtener pronto la custodia de su hermana.

—Sí —respondí aún pensativo sobre ese encuentro —Le dieron la custodia definitiva, ya ha ce un par de semanas que Leah se ha ido a vivir con Bella. Ha comprado una nueva casa en Los Feliz para ellas y están viviendo allí.

—Oh, vaya. Supongo que eso es bueno. ¿Cómo lo ha tomado Esme? Estaba muy encariñada con la niña.

—Y aún lo está —reconocí —Pero tampoco es que hayan perdido el contacto. Esme sabía que lo mejor para Leah es vivir con su hermana, al fin y al cabo es su familia, pero aún son parte de la familia… —expliqué.

Victoria mantuvo su mirada fija en la taza que tenía frente a ella y su voz sonó trémula cuando habló. No pude evitar sentirme incómodo y algo culpable.

—¿Aún mantenéis contacto con ellas, entonces?

Supe que tenía que ser sincero con ella, aunque doliera.

—Bella y yo estamos juntos.

Victoria levantó su vista observándome sorprendida.

—¿Juntos?

—Sí. Tenemos una relación.

—¿Una relación? ¿Un… noviazgo?

—Sí.

—Oh, vaya. —exclamó sorprendida —No me lo esperaba, aunque no sé por qué, ya que siempre fue más que evidente que te sentías atraído por ella.

—Lo siento —dije con sinceridad ya que realmente lamentaba herir a mi amiga.

—No, está bien. ¿Desde cuándo estáis juntos?

—Un tiempo.

Victoria mordía su labio inferior, incómoda.

—¿Estabais juntos cuando tú y yo…?

—No —sentencié —Nuestra relación comenzó después que tú te marcharas. —aseguré tranquilizándola —Siempre te he respetado y te respeto, Vic. Me conoces. Sabes cómo soy.

—Sí, lo sé —sonrió con tristeza —Supongo que quería asegurarme que sigues siendo el hombre que siempre creí que eras. Entonces… ¿estás enamorado?

—Creo que sí —sonreí pensando en mi chica —O estoy muy cerca de estarlo. No ha sido fácil y por momentos no lo es, pero lo estamos intentando y está resultando.

—Me alegro por ti, Edward. Y ella ¿cómo está? Le ha costado mucho dejar sus adicciones.

—No ha sido fácil pero lo está logrando. Se está embarcando en un proyecto empresarial y le está yendo bastante bien para ser que apenas está comenzando.

—Vaya, bueno, me alegro por ti. Y por ella, también.

—Gracias, Vic.

—Solo quisiera preguntarte algo pero espero que no te lo tomes a mal.

—Dime.

—¿Crees que habiendo salido hace tan poco de una vida llena de adicciones y dependencia, está preparada para un relación de pareja realmente seria?

—¿Tú crees que no lo está?

—No lo sé, Ed. No la conozco. Y tampoco quiero opinar…

—Me interesa tu opinión —aseguré y era cierto. Me interesaba mucho la opinión de Victoria.

A lo largo de su carrera y, habiendo sido parte de algunos proyectos que trabajaban en ambientes complicados y con gente conflictiva, Victoria sabía mucho sobre los tratamientos que seguían personas en la situación de Bella.

Sabía que su opinión podía ser útil, profesional y razonable.

Victoria se lo pensó antes de hablar.

—No quiero darte mi opinión… —dijo lastimosa.

—Vamos, Vic. Dime lo que piensas.

Después de pensárselo un momento, la chica por fin habló.

—De acuerdo, pero no quiero que te lo tomes al pie de la letra porque yo no conozco a Bella y no sé la relación que tenéis ni cómo es ella y cómo ha sido su recuperación…

—Sí, de acuerdo, dime lo que piensas.

—Las personas adictas y más como Bella, que fue adicta durante tanto tiempo, pueden no tener fácil mantener una relación de pareja sana ya que, por su personalidad dependiente, podrían poner a su pareja como su nuevo objeto de dependencia. A veces, necesitan de su pareja de la misma forma enfermiza que necesitaban las drogas o sustancias de las que fueran dependientes. No digo que éste sea el caso de Bella —se escudó rápidamente —Solo digo que a veces, les cuesta ser independientes y saber vivir sanamente de forma autónoma —explicó haciéndome sentir incómodo.

—A veces temo no ser bueno para ella —reconocí apesadumbrado.

—No creo que no lo seas. ¿Por qué lo dices?

—No sé. Esme también piensa que tal vez Bella se podría estar haciendo adicta a mí y no sabría manejar que nos distanciáramos.

—¿Has intentado distanciarte de ella?

—Un poco. —reconocí —He intentado tomar algunas guardias extras para ver cómo lo lleva ella…

—¿Y cómo te ha ido?

—Yo lo he pasado muy mal —sonreí —Preferiría pasar todo el tiempo con ella pero lo he hecho para ver cómo lo lleva Bella y creía que lo estaba llevando bien, pero… no sé…

—¿Pero qué?

—Creo que podría estar desarrollando algunas obsesiones.

—¿Algunas obsesiones?

—No lo sé. No estoy del todo seguro. Pero no tengo ni idea qué hacer ya que no quiero alejarme de ella, pero tampoco quisiera hacerle daño. ¡Qué sé yo! Es complicado.

—Sí, lo imagino.

—¿Qué crees que debería hacer? —inquirí esperanzado.

—Ah, no, Edward —se excusó Victoria rápidamente recostándose en su asiento —No me preguntes eso a mí. No puedo ayudarte.

—¿Por qué no?

—Porque pensarías que lo hago por despecho o por interés y tal vez algo de eso hubiera también, así que prefiero no inmiscuirme.

—No te inmiscuyes —aseguré —Eres mi amiga y me interesa saber tu opinión.

—No, Edward —discutió —No soy tu amiga. Soy la mujer que está enamorada de ti. Soy la mujer que te ama y que volvió de San Francisco con la esperanza de volver contigo. No voy a decirte que creo que deberías alejarte de Bella hasta que ella aprenda a ser independiente, porque sonaría como si yo buscara que tú quedaras libre y en parte también es lo que yo desearía.

—¿Crees que tendría que dejarla hasta que aprenda a ser independiente? —pregunté ignorando todo lo demás.

Victoria suspiró derrotada.

—Sí, es lo que creo. Es lo que pienso que sería más sano. Para ambos. —aseguró dejándome preocupado y pensativo.

Para cuando Victoria y yo nos despedimos con un cálido abrazo, mi cabeza daba vueltas y vueltas sobre sus palabras.

En estado autómata subí a mi coche y conduje hasta la casa de Bella.

Cuando aparqué aún no tenía una decisión tomada.

Tampoco la tenía cuando llamé a la puerta.

Cuando la puerta se abrió, solo sabía que tendría que hacer algo.


Aquí nueva actu.

Ya sabéis, dos capis y el epílogo.

Espero que lo disfrutéis.

Gracias a todos por los alertas, favoritos y reviews.

Recordad que os espero en Las Sex Tensas de Kiki, y también en mis otras historias.

Besitos y gracias por leerme!