Naruto es de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener a todos ustedes.
La Historia Original es de Kresley Cole de la novela "Inmortales de la Oscuridad."les recomiendo leer su sagas son súper… y obvio que como son super quise hacer adaptación de una de sus historias en un SASUSAKU
#Libro5
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CAPÍTULO 35
Mientras Sasuke esperaba a que le preparasen la comida, aprovechó para llamar a Shisui.
—¿Sabes algo sobre Tsunade?
—Nos ha vuelto a suceder lo mismo. Estábamos a punto de cogerla y... se desvaneció — contestó el otro, rascándose la cabeza.
—¿Una mortal ha conseguido escapar de ti? Joder, Shisui, ¡se nos está acabando el tiempo! Necesito que estés al cien por cien.
—Tengo una muy buena pista. Esta vez la atraparé.
El demonio parecía estar muy seguro de sí mismo, pero cuando colgó, Sasuke no estaba convencido de que aquello fuera a terminar bien.
Además, había empezado a darle vueltas a otra idea, una manera de que todo el mundo consiguiera lo que quería. Sería extremadamente peligroso. Más arriesgado que nada de lo que hubiera intentado jamás.
Si ese plan fallaba, todos saldrían perdiendo.
A lo largo de su vida, Sasuke siempre había salido victorioso. Pero cuando la había cagado, sus pifias habían sido espectaculares.
Debería seguir con el plan de Itachi y cumplir con la misión según las instrucciones de su rey. Sasuke debería sacarse su otra idea de la mente.
«Pero ¿y si...»
—¿Qué? —exclamó Sakura.
—Lee se ha atribuido todo el mérito de la ponencia presentada —le explicó Mei. — Madara pensó que quizá se había olvidado de mencionar tu nombre, pero más tarde lo oyó hablar con los de recursos humanos de Akatsuki. Lee insistía en que tú casi no habías participado en ninguno de vuestros proyectos. Y, conociéndote como te conozco, sé que es justo al contrario.
—Lo hice todo yo —respondió Sakura algo ausente.
—No debería habértelo contado hasta que estuvieras en casa.
—No, has hecho bien. Te agradezco que me lo hayas dicho.
—¿Qué vas a hacer? —le preguntó Mei.
—No lo sé. —Era imposible que Lee fuera capaz de hacerle esa jugarreta.
«¿Hasta qué punto le conoces?»
—Sakura, si hablas con Lee, puedes decirle de dónde has sacado la información. Madara está muy indignado.
Apropiarse de la investigación de un compañero era lo peor que se podía hacer en su pequeña comunidad. Todos los doctorandos trabajaban muy duro y protegían con uñas y dientes sus proyectos. Por no hablar de que en su campo de investigación cualquier descubrimiento podía valer millones, incluso miles de millones.
Madara gozaba de mucho prestigio entre sus colegas. Si decía que Lee había hecho algo así, Lee iba a terminar crucificado...
Después de colgar con Mei, Sakura se sentó atónita en la cama. Ella siempre había creído que su novio nunca la traicionaría sexualmente, pero ¿la había traicionado académicamente? ¿Por eso había insistido tanto en que terminara el nuevo código?
No, no, seguro que había una explicación razonable para todo aquello. Seguro que todo era un malentendido. Tal vez Madara no le hubiera oído bien.
Lee era una buena persona. Era normal. Lo llamó al móvil. Respondió antes de que terminara el primer timbrazo.
—Lee, me alegro de encontrarte. ¿Tienes un minuto para hablar?
—Por supuesto. Mi próxima intervención no empieza hasta dentro de una hora.
—Mei me ha llamado...
—¿Oh? ¿Para qué?
Sakura se puso en guardia. Había algo distinto en Lee, un temblor en su voz que antes no había detectado.
«Está nervioso.»
Podía percibirlo con total claridad.
«Sentidos de valquiria.»
El beneficio de la duda quedó completamente descartado.
—¿Cuándo presentaste nuestro trabajo, te atribuiste todo el mérito?
—¿De qué estás hablando?
—¿Les dijiste a los de Akatsuki que yo casi no había participado en ninguno de nuestros proyectos?
—¡Yo jamás haría tal cosa! Por supuesto que no. Sé mejor que nadie cuánto has contribuido a todos los proyectos...
—Ahórrate la representación. Sé que estás mintiendo. Lo noto en tu voz.
Se quedó callado.
—Quizá te haya quitado un poco de importancia —reconoció al fin,
—pero lo he hecho por nosotros. Ya sabes que las grandes firmas de nuestro sector prefieren contratar a hombres. Yo tengo más números de que me cojan. Además, piensa en la casa que podríamos comprarnos. Tú ni siquiera necesitarías trabajar.
—Pero ¿quién te has creído que eres? —Estalló Sakura tras coger aire.
—¿No necesitaría trabajar? Yo nunca he necesitado hacerlo, a mí me encanta mi trabajo. ¿Ése ha sido tu plan desde el principio?
—No tengo ningún plan. Somos un buen equipo, siempre que yo sea quien esté al mando. Al fin y al cabo, soy el hombre.
—¿Qué diablos significa eso?
—Tenemos que seguir juntos, trabajar juntos. De ese modo seremos imparables.
Aquel hombre la quería por su cerebro. O, mejor dicho, por lo que su cerebro podía llegar a hacer por él.
—Sé realista, Sakura. Tú apenas puedes ir a clase sin mí. ¿Cómo crees que te iría en el mundo laboral?
—Oh, Dios mío. —Sus ojos empezaron a echar chispas. ¿Cómo lo había llamado Sasuke? Ah, sí...
—¿Sabes una cosa, jodido imbécil? ¡Puedes quedarte con tu maldito trabajo! —Fuera cayeron unos rayos y Sakura se sintió mejor.
—Estoy trabajando en algo mucho más importante. Algo que va a sacudir los cimientos de nuestra industria.
—Sakura, espera...
—No vuelvas a ponerte en contacto conmigo jamás. O te arrancaré las pelotas. —Colgó.
«Respira, respira.»
Se quedó esperando a que aparecieran las lágrimas. No sucedió.
Lo único que sentía era un gran alivio.
«Qué liberador...»
Ya no se sentía culpable, ni insegura.
Ahora ya no había ningún obstáculo que se interpusiera entre ella y Sasuke. Si el demonio se le insinuaba de nuevo, ella no volvería a rechazarlo. Sólo de pensarlo, sintió un cosquilleo.
De hecho, tal vez pudiese empezar ella. Sasuke no sabía lo que le esperaba...
—El macho ha vuelto con comida... —Se quedó mudo al verla frente a él, vestida sólo con un picardía de seda negra que a veces se ponía para dormir; uno que hacía que se despertara excitado y que siguiera estándolo durante horas.
—No tengo hambre. —Había bajado la intensidad de las luces y abierto la cama.
—Pero tienes que comer —contestó él ausente mientras Sakura se acercaba.
Tenía los ojos plateados.
—Tal vez me apetezca comer otra cosa. —Cogió la bolsa de la comida y la hizo a un lado. Sasuke frunció el cejo.
—¿Eh, qué ha pasado desde que me he ido?
—He roto con Lee.
El corazón de Sasuke empezó a latir desbocado, y ella se dio cuenta.
—Veo que te gusta mucho la idea, ¿eh? —Sonrió.
—¿Y por qué no iba a gustarme? Pero ¿por qué ahora?
—Se ha apropiado de mi labor de investigación. Y andaba detrás del código en el que estoy trabajando ahora.
El se quedó quieto, con los ojos rojos de furia.
—Voy a arrancarle el cuello por hacerte esto.
—Oh, dices unas cosas tan dulces, demonio. —Se puso de puntillas y le dio un cariñoso beso en los labios.
Decidido a matar a Lee de todos modos, Sasuke se relajó un poco.
—Sé cómo llegarte al corazón, ¿a que sí?
—Lo he llamado jodido imbécil —dijo, desabrochándole el cinturón.
—Esa es mi chica. —Él le quitó la parte de su picardía, y luego se quitó la camisa .
—¿Te me estás insinuando para vengarte de él?
—Puede ser. —Le bajó la bragueta.
—Me parece bien.
Y cuando Sasuke creía que la situación no podía ser mejor, Sakura se mordió el labio inferior y dijo:
—Me dijiste que habías soñado con que te besaba entre las piernas. ¿Qué pasaría si quisiera intentarlo?
Tratando de mantener la calma, él le sonrió.
—Que te convertirías en mi chica preferida...
Desnudos por fin en la cama, Sakura empezó a besarle el torso y a Sasuke le costó tragar. ¿Se atrevería?
«Atrévete, Sakura...»
Atrapó su erección con la mano y se la acarició una vez con la lengua, y luego otra. No tardó en recorrerle toda la punta.
—Eso es, Sakura —gimió él, —justo así.
—Sabes bien —murmuró ella fascinada.
Sasuke luchó consigo mismo para no mover las caderas y hundirse en los cálidos labios de Sakura, pero el instinto de hacerlo era muy poderoso.
—Ponlo dentro de tu boca —suplicó. Ella lo hizo, y él arqueó la espalda al instante.
—¡Dios! ¿Qué me estás haciendo?
Sakura se apartó en seguida.
—¿Estoy haciendo algo mal?
—Todo es demasiado perfecto. —Le acarició la cabeza y la guió de nuevo hacia abajo.
—Tengo miedo de terminar antes de tiempo.
Con una sonrisa de satisfacción, ella acarició su pene con la mejilla y siguió con lo que hacía. Sasuke le apartó el pelo de la cara para poder verla dándole aquella clase de placer. Una fantasía hecha realidad. Después de tanto tiempo. Dobló la rodilla y levantó la pierna para que Sakura quedara a horcajadas encima de él, y poder sentir su húmedo sexo sobre la piel.
Ella gimió, uno de esos gemidos agudos que lo hacían perder el control y necesitar darle placer con urgencia. De inmediato, la cogió por las caderas y se la acercó.
—¿Sasuke? Me gustaba... —Se interrumpió al ver dónde la había colocado, con las piernas separadas a ambos lados de su cabeza. La boca de ella quedaba justo encima de la erección de él.
—Pues esto te va a encantar —gimió Sasuke antes de hundir el rostro entre los muslos femeninos y empezar a lamer aquellos rizos rosados. El sexo de Sakura estaba ardiendo, y su piel era exquisitamente suave. Sasuke sintió que estaba en el paraíso.
Pero Sakura se quedó petrificada.
—¿Sasuke? —Parecía no saber qué hacer.
Él clavó los talones en el colchón y levantó las caderas hacia arriba. Tras unos segundos de incertidumbre, ella volvió a rodear su miembro con los labios, hambrienta. La tímida virgen había desaparecido y en su lugar había una ávida y seductora valquiria dispuesta a dar tanto placer como el que iba a recibir.
Con las manos abiertas encima de las nalgas de ella, Sasuke la sujetó firmemente mientras la joven deslizaba su sexo por encima de los labios de él.
Cuando hundió un dedo en su interior, Sakura separó más las piernas y gimió de placer. Estaba perdiendo el control. Rayos y truenos resonaban por todo el edificio, haciendo temblar las paredes.
Sasuke quería que aquello durase para siempre, pero él también estaba al límite.
«Ella tiene que terminar primero.»
Movió el dedo hacia adentro y hacia afuera, apresando al mismo tiempo el clítoris entre sus labios y recorriéndolo con la lengua.
Sakura gritó y lo devoró por completo. Sus gemidos envolvían su erección y Sasuke cayó por el abismo. Ella alcanzó el orgasmo y él gritó y la lamió, siguiéndola al instante...
Luego se tumbó a su lado, completamente exhausta, y ambos trataron de recuperar el aliento.
—¿Quién iba a decir que los demonios eran tan deliciosos? —comentó mientras él la acurrucaba a su lado.
—Demonio. Singular. No se te vayan a ocurrir según qué ideas.
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Lo disfrutaron ... Yo si jjejejeje lo veo en la próxima actualización
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