Capitulo 35

Todo al olvido.

La primera vez que Rachel llegó a clase, la caída ante sus compañeros, piedra, papel o tijeras en los descansos, karaokes en la habitación de Rachel, la casita del árbol de Spencer, el diente roto de Rachel, el diario de Lucy, Columbia, el primer beso de Rachel con Ron, el primer beso de Quinn con Josh, la nota del buzón, la estrella dorada, la fiesta de cumpleaños de Rachel, el encuentro en la secundaria, las animadoras, Beth, Puck, Finn, las nacionales, aquél viaje a Nueva York, aquél golpe en la nariz, el baile de promoción, el beso en la fiesta de Emily, la película de vampiros, Amber, el viaje a L.A, el Chevrolet Colorado, la noche en el desierto, la fiesta de Spencer, la habitación de la mansión de Ashley, los tatuajes de Rachel, su olor, su sabor, su mirada, su sonrisa, su tacto, la cena en la azotea, Londres, la fiesta de despedida, la exposición del museo, la casa, los besos en la ducha, el desayuno cada mañana, la cena de navidad, los regalos de papa Noel, el árbol de navidad que se quemó, los globos de San Valentín, la orquídea de Barbra, la cena de aniversario, el reloj de la abuela Rose, su muerte, Cathy, Jason, Leisha, peleas, sonrisas, amor, billar, fotos, Hollywood, estrellas, tequila, pasión, celos, dolor…AMOR.

Todo quedaba guardado en lo más profundo de la mente de Quinn, dentro de una cajita, en la esquinita mas escondida, cerrada bajo llave y sin esperanzas de volver a ser recordado por la rubia.

Rachel no conseguía conciliar el sueño durante aquellas noches. Había regresado a la casa de Quinn todos los días tras el rodaje. Judy y Cathy dormían en la habitación de la rubia mientras ella lo hacía en la de invitados. Su rutina diaria se vio alterada. Tras rodar en el set, se dirigía hacia el hospital para visitarla y terminaba el día en la casa, cuidando del pequeño Nemo que cada día extrañaba más a Quinn.

Santana y Brittany dormían en casa de Shane. Tenían planeado estar durante cuatro días pero tras el accidente, alargaron la estancia, siempre con el consentimiento de Shane, que casi que las obligaba a mantenerse cerca de la rubia. Al fin y al cabo, eran las únicas a las que recordaba.

Leroy abandonó L.A tras dos días junto a su hija, vivir en San Diego le permitía regresar siempre que Rachel lo desease.

Pero tras aquellos primeros días, las visitas de Rachel al hospital fueron menguando. El intenso rodaje de la serie la mantenía apartada desde las 6 de la mañana hasta la de la noche, en las que ya no podía acceder al hospital.

Quinn seguía su recuperación. A la pérdida de memoria se le sumó una pequeña infección que la mantuvo más días encerrada entre aquellas cuatro paredes. No había conseguido recordar absolutamente nada de lo que los médicos pensaban y las esperanzas iban disolviéndose.

Solo el psicólogo, Robert, creía en la total recuperación de la rubia. El doctor había comenzado una terapia con Quinn. Salir de aquel hospital iba a ser demasiado duro para la rubia y debía estar preparada. Las largas horas de conversación crearon un pequeño vínculo de amistad entre los dos.

Robert era divertido, un chico amable, inteligente y con una educación exquisita. Quinn había aprendido a confiar en él y se sentía bien cada vez que tenía sesión. Las horas se hacían mas cortas cuando el doctor entraba en aquella habitación y Quinn lo agradecía.

S: Hola rubia- Santana entraba en la habitación- mira lo que te traigo- esbozaba una sonrisa mientras le mostraba una enorme caja de bombones.

Q: Oh…dame, dame- suplicó la rubia abandonando la cama.

J: Quinn…no te levantes con tanta rapidez…te vas a marear.

Q: Estoy bien mamá…no tengo mareos.

S: Hey…-se detuvo apartando los bombones- ¿puedes comerlos?

Q: Claro…

J: Ya se comió una caja hace un par de días, se la trajo Shane y no duró apenas…

Q: Es que aquí nadie me trae cosas ricas…- sonreía.

J: No te quejes…el doctor Scholes te trajo golosinas

S: ¿El doctor Scholes?- preguntó divertida- ¿me estoy perdiendo algo?

Q: No…me regaló eso solo para que le tuviese confianza, lo hace con los niños pequeños y a mi me trata igual.- bromeó.

C: Judy- interrumpía Cathy desde la puerta- tienes una llamada…

La madre de Quinn abandonó la habitación, dejando a su hija y a Santana a solas.

S: ¿Qué pasa con el doctor Scholes?- preguntó curiosa.

Q: Nada, que va a pasar- respondió volviendo a la cama- es muy amable y trata de ayudarme.

S: Ya… ¿y esa sonrisita?-

Q: ¿Qué sonrisa?- trató de ocultarla.

S: Oh dios Quinn, ¿no me estarás diciendo que te…?

Q: Shhh…no digas nada, a mi no me pasa nada con Robert, eso solo que es buen chico…

S: ¿Robert?, ¿lo llamas por su nombre de pila?

Q: Es mi psicólogo San, me obliga a tener confianza con él.

S: Ya, pues voy a tener que hablar yo con ese tan Robert.

Q: ¿Por qué?-

S: ¿Cómo que por qué?...Está intentando flirtear contigo y eso no va a suceder mientras yo esté aquí.

Q: ¿Cómo?... ¿por qué?, ¿por qué no puede flirtear conmigo?

Santana palideció. Acaba de descubrir que estaba hablando demasiado.

S: Porque antes de que haga eso, tiene que mantener una entrevista personal conmigo…soy yo la que le da el visto bueno.

Q: Ah…ahora entiendo.

S: ¿Qué entiendes?

Q: Rachel

S: ¿Qué?- preguntó sorprendida.

Q: Rachel me dijo que yo no tenía novio, imagino que tu filtro los bloqueaba ¿no?

Santana soltó una carcajada. Por un momento pensó que Quinn sabía su historia con la morena pero tras oír aquello, toda aquella tensión se convirtió en risas.

S: ¿Rachel te dijo eso?,

Q: Si…yo le pregunté y ella me contestó, ¿no es cierto?

S: más o menos… ¿te dijo que no tenías novio o que no habías tenido?

Q: Que no tenía…pero, ¿he tenido?

S: Quinn, mírate, eres toda una mujer, aunque parezcas una cría atacando esos bombones, has vivido la secundaria, te has graduado, estas en la universidad… ¿crees que no has tenido parejas?-

Q: Hablas en plural… ¿he tenido muchos novios?

S: Si…has tenido mas de uno…incluso hemos compartido- sonreía.

Q: ¿De veras?... ¿por qué no me dijo eso?

S: Tiene sus motivos…

Q: ¿Qué motivos?-

S: Estás preguntando demasiado, rubia.

Q: No… ¿por qué?... ella me dijo que había conocido al gran amor de su vida, que había sido la persona mas afortunada del mundo, ¿por qué a mi nadie me cuenta que tal me fue?

S: ¿Te dijo eso?- preguntó completamente sorprendida.

Q: Si…y la envidié…no solo porque ella ha vivido eso, sino porque si yo también lo viví, no consigo recordarlo.

S: Entonces, ¿para qué quieres saberlo?

Q: Es mi vida San, quiero saber si he sido feliz, al menos tener esa tranquilidad.

S: Pues cuando venga Rachel, se lo preguntas…

Q: No me va a decir nada, estáis todas amenazadas por los médicos.

S: Si…pero tu pregúntale, dile…Rach, ¿crees que alguna vez viviré un amor como el que tu has vivido?- sonreía con travesura.

Q: ¿Crees que me contestará?

S: No creo que haga falta, te bastará con observar su gesto para saber la respuesta.

Q: ¿Eso significa que si lo viví?

S: No lo sé- bromeaba- pero Rachel te dará esa respuesta.

Q: Muy bien, le preguntaré…aunque no se cuando, hace días que no viene.

S: Está bastante ocupada con el rodaje, creo que están a punto de terminar la temporada y entonces podrás preguntarle.

Q: Bueno…eso si viene a verme…creo que no le gusta mucho venir.

Santana volvía a sonreír provocando la confusión en Quinn.

S: Escúchame rubia, si Rachel no viene, es porque no puede, si tuviese ese tiempo, te aseguro que tendrías que echarla tu…es muy intensa y pesada.

Q: A mi me cae bien, creo que es simpática.

S: Ya…simpática- sonreía.

Q: No juegues conmigo, ¿me oyes?...que no recuerde nada no significa que sea estúpida.

S: Nada de bromas- respondió cambiando su gesto y provocando una sonrisa en Quinn.

T: Rachel, ¿te encuentras bien?-Tina hablaba en voz baja tratando de evitar que el resto de actores escuchasen nada.

R: Si…solo estoy un poco cansada- respondió con apenas un susurro.

T: Solo una tanda más de preguntas y listo, serás libre- sonreía.

Una tanda más, pensó. Aquello le gustaba, estaba en una sala de actos, sentada en una silla en mitad de un escenario, flanqueada por sus compañeros de reparto y frente a una multitud de adolescentes que gritaban sus nombres ficticios en cuanto surgía la ocasión.

Aquel encuentro con fans no fue el primero de su carrera en Hollywood, ya había vivido algunos con Leonard durante la gira y con el resto de chicos al comienzo de las grabaciones, pero aquel era distinto.

Los fans eran distintos, más efusivos y las preguntas de la presentadora eran más divertidas.

A pesar de que Rachel mantenía su pensamiento alejado de todo aquello, no podía evitar reírse con algunas de las cuestiones que le hacían, sobretodo, aquellas que hablaban de su personaje en la serie.

Era ese tipo de entrevistas las que le gustaban. Los fans simplemente buscaban al artista, no se inmiscuían en su vida privada y eso le beneficiaba y le enorgullecía.

Había comenzado la última tanda de preguntas. Varios fans, ganadores de un concurso de la cadena de televisión que emitía la serie, fueron acercándose al escenario. Tendrían el privilegio de preguntar directamente a los actores y saludarlos.

Tres chicos y dos chicas subían al escenario. Se postulaban al margen derecho del escenario, a escasos metros del elenco de actores. Con nerviosismo fueron formulando preguntas. Cada uno había elegido a su actor/actriz favorita y las sonrisas fueron apareciendo conforme aquellos chicos preguntaban.

Llegó el turno de una de las chicas, ocupaba el cuarto lugar y nerviosa se dirigió hacia Rachel. La morena la observaba con dulzura. Tendría unos 16 o 17 años, una tímida sonrisa y dos enormes ojos verdes que conjuntaban a la perfección con una tez bronceada.

La presentadora le dio vía libre para que formulara su pregunta.

-Rachel- pronunció con dificultad- hace dos días que le pedí a una chica que fuese mi pareja- el silencio inundó la sala, Rachel la escuchaba con atención- pero me dijo que no podía ser mi pareja hasta que yo no le demostrase que la quería. Ella es una de tus mayores fans y hoy estoy aquí solo por ella… ¿podrías ayudarme a convencerla?-

Los compañeros de Rachel se miraban confundidos, los agentes, relaciones públicas, ejecutivos etc…que esperaban en el backstage esperaban impacientes la respuesta de la morena.

Rachel parecía tranquila, la imagen de la chica le producía ternura y veía en sus ojos que no estaba haciendo aquello con malas intenciones.

R: Ok...- respondió levantándose del asiento y dirigiéndose hacia la chica- ¿está ella aquí?- preguntó rodeándola con su brazo por encima de los hombros.

-No…está en España, por eso no ha podido venir a verte.- respondió con dificultad.

R: Entonces, asegúrate de que alguien grabe esto y se lo enseñe, ¿no crees?

-Si…lo están grabando mis amigos- respondió con una sonrisa dirigiéndose al público.

R: Bien…escúchame- se acercó – hace unos años, yo estaba en una situación parecida a la tuya, quería sorprender a una chica y no sabia como hacerlo- las caras de todo el elenco de la serie y la de los productores palidecieron al escuchar aquellas palabras, mientras Rachel permanecía ajena a lo que acababa de confesar.- así que descubrí que cantarle una canción sería buena idea… ¿te atreves a cantar conmigo?

-Si…-respondió con rotundidad.

R: Bien, ¿Cómo se llama esa chica?-

-Michelle-

R: Ok, Michelle- miró al público- esto es para ti.

R: Do you hear me?

I'm talking to you

Across the water across the deep blue ocean

Under the open sky, oh my, baby I'm trying

GirI hear you in my dreams

I feel your whisper across the sea

I keep you with me in my heart

You make it easier when life gets hard
I'm lucky I'm in love with my best friend

Lucky to have been where I have been

Lucky to be coming home again

Ooh ooh ooh

Rachel entonaba a la perfección aquella canción con la compañía de aquella chica y las palmas del enloquecido público, marcando el ritmo de la canción.

La emoción de aquella adolescente se hacia patente al terminar aquella especial dedicatoria, que Rachel había hecho para su chica. Tras un emotivo abrazo, la morena volvía a tomar asiento entre sus compañeros y seguir con aquel encuentro.

L: Rachel- susurró Leonard- ¿Qué has hecho?

R: ¿Qué he hecho de qué?- preguntaba con disimulo.

L: ¿Has dicho que querías impresionar a una chica?

R: Si…

L: ¿Cómo que sí?, los productores te van a matar.

R: Leo, tengo cosas más importantes de las que preocuparme.

S: ¿Sabes ya cuando te dan el alta?

Q: Ni idea, pero no creo que me dejen más tiempo aquí.

S: Bien…porque te tienes que recuperar pronto, voy a necesitar tu ayuda.

Q: ¿Ayudar a qué?

S: El mes que vienes es el cumpleaños de Britt, me ha pedido algo que no se si voy a poder conseguir, pero si lo consigo, tenéis que estar ahí.

Q: ¿Qué ha pedido?

S: Prefiero no decírtelo aun…pero tu vete preparando por si tenemos que viajar.

Q: ¿Viajar?... ¿Dónde?

S: Hawái…- espetó sonriendo.

La conversación se vio interrumpida por la llegada de Judy. Su gesto contrariado fulminó las sonrisas de ambas chicas.

S: Quinn, es un secreto, así que no comentes nada aun, ¿Ok?

J: ¿Qué secreto?

Q: Mamá…como comprenderás, no tienes porque enterarte de los asuntos de Santana.

S: Tranquila Quinn, ella si lo puede saber…- sonreía.- Judy, estoy preparando una fiesta de cumpleaños para Brittany y es probable que sea en Hawaii, le estaba comentando a Quinn que se tiene que recuperar pronto.

J: ¿Hawaii?, Bueno, eso depende de lo que digan los doctores, además me temo que éstas semanas vas a estar un poco…ocupada.

S: El cumpleaños es el mes que viene, así que tendremos tiempo.

Q: ¿Qué tengo que hacer estas semanas?- preguntó curiosa.

J: Cathy ha conseguido trasladar tu historial a Columbia, quiere que te vean en una clínica especializada en neurología y nos vamos a marchar allá en cuanto te den el alta…

Q: ¿Columbia?... ¿Y que se supone que voy a hacer con mis cosas?, no se que tengo, no se nada pero imagino que algo tendré, ¿No?

J: Tranquila, solo serán un par de semanas si todo va bien, he hablado con Bette y no hay problema con tu trabajo y también he estado en la universidad, ya veremos como arreglar ese asunto, ¿ok?

Q: ¿y mi casa?

J: No va a pasar nada Quinn, Shane se encargará de cuidarla y también está Rachel, seguro que está dispuesta a estar allí mientras tu estés con nosotras.

Quinn no volvió a sonreír. Marcharse de la que se supone que era su casa, aunque no la recordaba, iba a suponer un esfuerzo. Había pasado los últimos días algo nerviosa sabiendo que iba a volver a su hogar, y ahora aquella confirmación de su madre había eliminado cualquier atisbo de emoción.

Tres de los productores de la serie, el director de la misma y Tina, esperaban impacientes la llegada de Rachel tras el encuentro con los fans. Tras aquel acto, la morena había recibido la orden por parte de Tina para acudir a los estudios. Aquel pequeño incidente sobre el escenario era la gota que colmaba la paciencia de los ejecutivos.

Rachel llegó con calma, tranquila, completamente segura de que lo que había dicho no tendría porqué tener consecuencias.

R: Hola- saludó con una enorme sonrisa.

T: Pasa Rachel- Tina invitaba a la morena a tomar asiento.

Rachel accedió sin perder la sonrisa de su rostro.

R: ¿Qué ocurre?- preguntó despreocupada.

-No creo que estés en la posición adecuada para bromear, sabes muy bien lo que sucede- uno de los hombres habló.

R: No, no estoy bromeando, es solo que no sé que sucede, ni por qué me habéis llamado.

-Ya te lo advertimos- prosiguió ante la atenta mirada del resto- has hablado de chicas cuando te pedimos que no lo hicieras y para colmo lo haces en un encuentro con fans, ¿Quién te piensas que eres?-

R: ¿Yo?...yo soy Rachel Berry.

-No eres nadie aun para ir de diva, ¿lo entiendes?, ¿Quién es Rachel Berry?...-

R: Vamos a ver- se levantó- Rachel Berry siempre ha sido una chica que no se ha avergonzado de nada. Mis padres son gays, tengo amigos gays, vivo rodeada de lesbianas y yo he estado y estoy enamorada de una chica. Rachel Berry ha soportado muchas cosas durante su vida y jamás a renegado de lo que es…no voy a cambiar, lo dije al principio y lo sigo diciendo ahora.

-No vamos a permitir que tires abajo todo lo que hemos conseguido, ¿lo entiendes?, no solo es eso, también despediste a tu relaciones publicas y no has vuelto a contratar a ninguna, enviaste un comunicado de prensa para desmentir la relación con Leonard, aun sabiendo que eso nos vendría bien con el publico adolescente. No vamos a permitir que hagas y deshagas a tu antojo.

R: Perfecto, pues renuncio.

T: ¿Qué?...Rachel, cálmate- interrumpió Tina.

R: No Tina, ya estoy cansada, ¿de que sirve que actuar si no me dejan disfrutarlo? No voy a estar toda mi vida escondiéndome, no he hecho nada malo…no salgo borracha en fotos, no tengo malas compañías, no provoco escándalos y hago mi trabajo a la perfección, no veo motivo alguno de queja, y vosotros solo os preocupáis porque yo mienta diciendo que estoy saliendo con un compañero y porque no se conozca que en realidad he estado con una chica. No, no voy a permitir eso, no puedo hacerlo, y tú- miró a Tina- tienes que comprenderme.

T: Yo te comprendo Rachel, pero esto es un negocio, funciona así, por desgracia y no puedo hacer nada, más que intentar que pienses las cosas antes de hacerlas y tal y como te dije, dejes pasar un tiempo hasta que todo vaya sobre ruedas.

R: No…de ya te digo que no. Si me quieren en la serie, tendrá que ser tal y como soy, si no…me voy.

-¿Estás dispuesta a dejar todo?- preguntó otro de los productores.

R: Yo quiero triunfar, pero no a costa de mi felicidad ni de la de los que me rodean. ¿Cómo creen que se sienten mis padres si me ven negando que me enamoré de una chica?, ¿Creen que es justo que yo haga eso?...Yo he luchado, se han burlado de mi por tener dos padres y siempre me he sentido orgullosa de ellos, tengo amigos que han sufrido durante su adolescencia por ese mismo tema, les han golpeado, se han reído de ellos, no puedo renegar de ello…no sería yo, no sería Rachel Berry.

-Pues no vamos a permitir eso- espetó el hombre más mayor.

-Tranquilo- interrumpió otro de los productores- no podemos prescindir de Rachel, es una de las protagonistas y tiene miles de fans- recriminó a su compañero- Rachel- se dirigió a la morena- ahora vais a estar de vacaciones, vas a tener tiempo para pensar y recapacitar y nosotros también, ¿Qué te parece si aplazamos esta reunión para cuando vengas de vacaciones?

R: Yo no tengo inconvenientes, ya les he dicho que pienso y como voy a actuar, si vosotros necesitáis pensarlo, pues allá vosotros.

S: Quinn, será mejor que me vaya, Britt debe de estar por salir del zoológico y he quedado en pasar a recogerla.

J: ¿Qué hace en el zoológico?

S: Está preparando una tesis y necesitaba algunos informes de no sé qué animales.- respondía confusa- ha querido aprovechar que estábamos aquí.

J: Ah…muy bien, me alegro que se esmere en su carrera…espero que tu también estés estudiando mucho.

Q: Mamá…Santana es mayorcita, sabe lo que tiene que hacer.

S: No se preocupe, he descubierto la profesión de mi vida y no voy a desaprovechar la oportunidad.

J: Así me gusta.

Santana sonreía mientras se acercaba a Quinn para despedirse de ella y de su madre. Tras varios comentarios se dispuso a abandonar la habitación pero la llegada del psicólogo la detuvo frente a la puerta.

-Oh… ¿ya te vas?- preguntó portando una enorme sonrisa.

S: Eh…si, pero si quieres me quedo- sonreía.

-Como quieras, traigo una buena noticia para mi chica favorita- espetó colándose en la habitación y acercándose a Quinn.

S: Me quedo- murmuró volviendo a entrar en la estancia.

-Quinn, tengo algo que te va a encantar-

Q: ¿Me traes más golosinas?- bromeó.

-No, pero si quieres, esta noche puedes salir a comprarlas tú.

J: ¿Cómo?- interrumpió Judy.

-Quinn, esta noche puedes dormir en tu casa si lo deseas, tienes el alta medica.

Santana, Judy y Quinn se miraron incrédulas. Era extraño. Normalmente las altas llegaban por la mañana, pero en aquella ocasión eran casi las 7 de la tarde.

J: ¿Tiene el alta?, pero… ¿Cómo es posible?

-Veréis, yo sé que por norma general hay que esperar a la mañana, que pase el doctor y decida si te da el alta o no, pero he estado hablando ahora mismo con él, te la iba a dar mañana y como sé que tienes muchas ganas de volver y conocer tu casa, pues…lo he convencido para que firme la autorización ahora…

Q: Oh…gracias…gracias- espetó completamente emocionada- mamá…vamos, trae mi ropa- se mostró efusiva.

-Hey. Tranquila, te daré el alta solo si me prometes que vas a estar calmada.

Q: Lo prometo- respondió colocándose la mano en el corazón.

-Y también me tienes que prometer que ésta noche, nada de discotecas ni alcohol…solo cena en casa y a dormir, ¿de acuerdo?

J: Tranquilo Doctor, yo me encargo de que cumpla.

Q: Lo voy a cumplir, pero por favor mamá…prepara mi ropa, ¡ya!- exclamó provocando la carcajada de los tres.

Rachel había conseguido salir viva de aquella reunión. Sabia que se había mostrado como una chica caprichosa, pero no podía mentir más, no se sentía capaz de engañar no sólo a ella y a Quinn, sino que también lo hacia a su familia, a sus amigos, a todos sus fans. Rachel simplemente quería ser ella, y si tenia que confesar que estaba enamorada de una chica, lo iba a hacer, le gustase o no a la gente.

Otro día más se le había pasado la hora de poder visitar a Quinn. Por suerte, aquel seria el último día que le ocurriría. Aun le faltaban dos semanas para estar de vacaciones, ahora vendrían más actos, entregas de premios, presentaciones etc…pero le dejaban un horario más amplio para poder visitar a la rubia.

Cómo cada día, se dirigió hacia la casa. Se detuvo en el restaurante Tailandés que tanto gustaba a Quinn para comprar algo de comida. Las dos últimas noches, Judy y Cathy habían dormido en la casa y pensó que llegar con comida, sería un gran detalle y una tranquilidad, ya que no tendrían que preparar nada.

La casa aún estaba vacía, Nemo permanecía dormido y a su lado una pequeña nota de Shane.

"Lo he sacado a pasear y ha hecho todo lo que tenia que hacer, incluso se ha desquitado con mi alfombra, solo necesita un poco de la comida esa que le dais y que no sé donde la guardas. Tú estrella. Firmado: Shane."

Rachel mostraba una enorme sonrisa tras leer la nota y rápidamente dejó la comida que el cachorro necesitaba dentro de un pequeño cuenco.

Preparó la mesa y guardó la cena mientras llegaban Cathy y Judy. Una ducha era todo lo que necesitaba para recuperarse de aquel día tan complicado y extraño.

Q: Tengo la sensación de recordar ésta calle- espetaba la rubia mientras bajaba del coche.

J: ¿Si?-

Q: Si…no sé, es extraño pero es como si supiera que sí he estado aquí.

C: Bueno, eso es buena señal, a lo mejor al entrar en la casa recuerdas algo más.

Q: No lo sé, pero vamos

Las tres se dirigían ya hacia la casa. Quinn miraba a todos lados, buscaba algo que pudiese hacerle recordar aquel lugar, pero todo le resultaba extremadamente extraño. El jardín delantero, la puerta, las flores, aquella alfombra de bienvenida, todo le resultaba ajeno, pero la emoción de estar allí era superior.

La puerta se abría y era Quinn la primera en pisar el hogar. Todo permanecía a oscuras a excepción de una lamparita que iluminaba el salón.

C: Has dejado la luz encendida.

J: Habrá sido Shane, ya sabes que a Nemo no le gusta la oscuridad.

Q: ¿Quién es Nemo?-preguntó mientras no dejaba de observar la estancia.

J: Mira allí- espetó señalado hacia la cesta en la que dormía el pequeño.

El gesto de Quinn fue espectacular al descubrir al cachorro completamente dormido.

Q: ¿Es mío?- preguntó en voz baja tratando de no despertarlo.

J: Si hija, aun no entiendo como Santana te lo regaló.

Q: ¿San me lo regaló?, ¿Por qué no me lo habéis dicho?... ¿que trauma me puede causar que me digáis que tengo a esta ricura de perro?

J: Yo solo sigo órdenes…

Q: Es precioso…es hermoso…adoro a San- susurró sin dejar de mirar al animal- ¿Dónde está el baño?

J: Es esa puerta- le indicó- ¿Qué ocurre?, ¿te encuentras mal?

Q: Mamá, relájate…necesito entrar en el baño y nada más… ¿ok?

J: Ok…será mejor que ayude a Cathy a preparar tu cama.

Quinn ignoró el último comentario y se dirigió hacia la puerta. Una extraña sensación la invadió. Un suave olor se apoderó de ella y sintió como el corazón se le encogía. Recordaba ese olor a vainilla, pero no sabía de qué.

El baño estaba a oscuras, solo unos titubeantes destellos dejaban entrever que algo sucedía en su interior. Quinn fue abriendo con delicadeza la puerta y recorrió con la mirada toda la estancia, hasta detenerse en la bañera. Unas pequeñas velitas iluminaban alrededor de la misma, su corazón palpitaba, sentía que había vivido aquello alguna vez en su vida. Una sensual y delicada pierna asomaba y de pronto, de la bañera emergió Rachel, que delicadamente apartaba el agua de su rostro.

No podía apartar la mirada de aquella escena. Aquella chica, de piel morena, cubierta por una fina capa de agua que la hacia brillar a la luz de las velas, aquella larga melena mojada y ese olor la habían hipnotizado.

Rachel sintió la presencia y tras despejar su rostro de espuma, dirigió su mirada hacia la puerta.

Palideció. Quinn más que una persona parecía una aparición fantasmal. Los días de hospital habían dejado un blanquecino tono de piel, acompañado de unas ligeras ojeras que daban un aspecto tétrico a la rubia. Su mirada no era menos terrorífica. Silenciosa, fantasmagórica, hipnotizada. Rachel se asustó y trató de recomponerse en la bañera con un ligero movimiento. Se alzó rápidamente sin apartar la vista de la rubia que permanecía inmóvil, petrificada, tratando de averiguar de donde provenían aquellas sensaciones, hasta que fue consciente del susto que acababa de recibir la morena y reaccionó.

Q: Rachel…lo….lo siento- espetó con dificultad tratando de tranquilizar a la chica.

Rachel mantenía su rostro de terror de pie, metida en aquella bañera y tratando de cubrirse.

R: ¿Quinn?... ¿qué haces aquí?- preguntó apenas con un hilo de voz.

Q: Me dieron el alta- respondió tratando de mirar fijamente a los ojos de la chica y no detenerse en ninguna otra parte del cuerpo desnudo de la morena.

R: ¿Ahora?- preguntó extrañada-

Q: Si…mi…mi madre y Cathy están fuera…no….no sabía que estuvieras aquí…- tartamudeaba.

R: Lo siento, estaba tratando de relajarme, no sabia que venías…yo

Q: Tranquila…tranquila, está todo bien…termina de ducharte y ahora…te veo fuera… ¿ok?...

R: Ok…-respondió automáticamente.

Quinn se quedó durante unos segundos más pensativa, con la mirada fija en Rachel y lo espectacular que resultaba su figura en aquella situación.

R: ¿Estás bien?- preguntó al ver que Quinn se mantenía fija observándola.

Q: Eh…si…si, ya…me voy.