Autora: StunningSunset

Traductora: nekoumori

Disclaimer: Ninguno de los lugares o personajes me pertenece, pertenecen a Masashi Kishimoto, y en caso de que haya un OC a StunningSunset.

888888888888

La cara de Sakura estaba completamente inexpresiva, lo que contrastaba mucho con manera en que las emociones burbujeaban peligrosamente en ella, preparadas para entrar en erupción en cualquier momento en un estallido de violencia. Apretó los dientes enfadada.

Hapasadodemasiadotiempodesdequesehaido,surastrosehadesvanecido¡Esecabrón!

"Sensei…"

"No te preocupes, Tachibana-san, yo no soy la que va a acabar herida." Ladró ella. "Tengo que usarlo como ejemplo."

Toranosuke se rascó la nuca incómodo.

"Si… Ano… Ve… ¿Con cuidado?"

Negando con la cabeza, Tohru simplemente le preguntó qué iba a hacer primero.

"Puede que no tenga un rastro, pero tengo el veneno. Y sé exactamente dónde puedo conseguir información…"

-:-

El viento abrasador del desierto forzó los guardas a protegerse la cara un momento. Cuando el viento paró, levantaron la mirada de nuevo y se preguntaron cuando la figura había aparecido en la distancia.

La figura fue acercándose y pudieron ver un sombrero negro y hombros delicados cubiertos por una bata de médico completamente negra.

"Hay, ¿no es esa la pequeña sensei?" Preguntó uno de los guardas a su compañero.

"Creo que sí."

No tardaron en confirmar cuando la recién llegada paró frente a ellos, cara severa, su cuerpo entero denotando tensión.

"Soy consciente de que no es el mejor momento para venir a Suna, ya que el Kazekage todavía debe estar furioso conmigo, pero necesito ver la Anciana Chiyo." Dijo sin más preámbulo. "Para evitar causar problemas, voy a esperar aquí. Por favor decile que voy a esperar tanto como haga falta."

Y así se cruzó de piernas, se acurrucó en su bata, y dejó colgar el cuello un poco para protegerse del sol.

-:-

Esperó un día entero bajo el sol abrasador, luego la fría luna, nunca moviendo ni un músculo, antes que una figura saliera de la aldea oculta. No levantó la mirada cuando la figura paró frente a ella, ni reconociendo su presencia, ni ignorando a su visitante.

"Has venido de muy lejos y has esperado un día entero para verme, niña. ¿Qué es tan importante que esperarías tan pacientemente sin garantía alguna que me verías?"

Durante un largo tiempo, solo el viento rompió el silencio. Entonces Sakura contestó con voz algo ronca. "Alguien se ha atrevido a ir contra la única norma que mantengo en mi casa. Vino y envenenó uno de mis pacientes mientras yo no estaba. Quiero encontrar a ese hombre."

"¿Y qué te hace pensar que puedo ayudarte con eso?" Preguntó la vieja y arrugada mujer.

"He conseguido extraer el veneno. Por lo menos, deberías poder reconocerlo y decirme quien lo podría haber creado."

"Ne, sensei." Contestó la viejo con levedad. "si, como piensas, el culpable es un ninja de mi aldea, ¿qué te hace pensar que le delataré?"

La cara de Sakura se ocultó más en las sombras, si eso era posible.

"Este hombre es un nuke-nin, para empezar. Si puedes identificarlo, estoy dispuesta a dároslo cuando acabe con él." Contestó Sakura con aire ominoso.

La Anciana no habló por un largo momento, y Sakura sabía que estaba pensando en qué hacer. Por eso, le dio un último empujón.

"Estoy segura que no es Akasuna no Sasori, ya que si hubiera sido él, mi paciente, igual que mi gente, estarían ya muertos, así que eso debería limitar el número de sospechosos."

Chiyo asintió firmemente, enderezando su espalda del todo, y se la miró con determinación en la mirada.

"De acuerdo, Sakura-sensei. Voy a encontrar el nombre de tu envenenador. Por favor, espera aquí hasta que vuelva, para que tu presencia no perturbe los ninja de esta aldea. Aunque si fuera tú, me pondría algo más ligero. Deberías haber elegido una bata blanca para venir aquí."

"La sangre no se ve ropa negra, pero no te preocupes por mi. Voy a esperar tanto como sea necesario, Chiyo-baa-sama." Aceptó Sakura con igual determinación.

Una breve sonrisa pasó por la cara de la Anciana antes de desaparecer dentro de Suna.

Y así Sakura esperó un día más.

-:-

"Shirameki Kazuo. Ese es el nombre del hombre al que estás buscando."

"Muchas gracias, Chiyo-baa-sama. Te debo una." Dijo Sakura, finalmente poniéndose en pie después de dos días sentada encima de una piedra.

"Cógelo, y consideraré que estamos en paz."

"Hecho."

Y así de fácil, Sakura desapareció en el viento, el calor y la arena.

Losiento,Gaara-kunAunqueahoraestoycercadeti,nocreoqueseacorrectoparaverteenestacondiciónNoquieroquemerecuerdescomoaunapersonaasesina.Temerecesalgomejordemi.

-:-

ShiramekiKazuo

No tardó mucho encontrarle en su libro Bingo(1). Y tardó aún menos en recordar todo lo que se podía saber sobre él, desde su apariencia hasta sus técnicas. Y entonces la caza empezó de verdad.

Sabía la dirección general en la se había ido, gracias a Toranosuke y Tohru, pero el rastro había sido viejo cuando ella se había ido, y por eso recurrió a peinar los varios pueblos y aldeas que había es esa dirección con la esperanza de encontrar una palabra, un susurro sobre el hombre. Y fue en el bar de una aldea, que a penas podía ser llamado bar, que encontró la pista que buscaba.

-:-

Estaba lloviendo a mares cuando la puerta del destartalado establecimiento se abrió. Las cabezas de algunos clientes se giraron a ver el recién llegado, esperando ver uno de los aldeanos que había sido echado de su casa por su esposa. Sus ojos nublados e inyectados de sangre se abrieron como platos al ver a una pequeña y delicada niña con un sombrero demasiado grande entrar con confianza. Fue hacia la barra, se sentó en un taburete con remilgo, y puso su mejor cara inocente.

"Ne, nii-tan." Dijo ella con una sonrisa pequeña y avergonzada al camarero de la barra. "Estoy buscando a mi nii-chan. Ha estado fuera durante taaaanto tiempo, y ahora kaa-chan está muy enferma, ¡y el doctor ha dicho que se morirá pronto, y tengo que encontrarlo antes de eso, nii-tan! ¡Kaa-chan ha dicho que quiere verle antes de morir, nii-tan! Por favor, ¿le habéis visto?" Preguntó ella con lágrimas en los ojos, mirando al hombre con grandes ojos que eran una henge.

El camarero la miró, su corazón derritiéndose al ver a la penosa niñita, y Sakura sonrió maliciosamente en su mente.

¡Tetengo!¡Horadelgolpedegracia!

Cogió el sombrero en sus pequeñas manos y miró al hombre fuerte detrás del mostrador por encima del borde del gran sombrero.

"Onii-chan, él… este sombrero es la única cosa que me dejó para que le recordara… Por favor, nii-tan… si le has visto…" Suplicó ella con lágrimas en los falsos ojos, tirando de los hilos de su corazón.

"Por supuesto, cariño, pero no sé si ha venido aquí. ¿Qué aspecto tiene?" Preguntó él, poniendo un vaso de agua delante de ella.

"Bueno… ¡Es muy fuerte! ¡Y grande! ¡Un poco como tú! Pero su cara es más como la de ese onii-san." Dijo ella, señalando un hombre al otro lado de la habitación, haciendo el camarero siguiera su dedo con los ojos. "Eto… Tiene los ojos negros, como yo, ¿ne? Y… ¡y el cabello lila!"

Y luego ella le miró expectante, linda como solo un niño inocente pude ser – o un ninja fingiendo serlo.

"Bueno… he visto a un tipo como ese, pero… fue hace dos semanas, creo. Iba hacia Niji, si lo recuerdo bien."

"¡Waah! ¡Muchísimas gracias, nii-tan!" Exclamó Sakura con las mejillas rosadas y una gran sonrisa que no tuvo que fingir, ya que realmente estaba llena de júbilo. La única cosa que tuvo que reprimir fue la sonrisa de tiburón.

Saltó del taburete, se puso el sombrero de nuevo, y con una última despedida, salió corriendo del bar, dirección directa a Niji.

-:-

En Niji, hizo lo mismo, con las adaptaciones apropiadas para asegurarse que no la podían rastrear hasta ahí, y se enteró que se estaba dirigiendo a Hisataka. Y de allí descubrió que le habían visto en Asahi en la parte alta de la ciudad. Parecía que estaba cortando bastante la distancia entre ellos. Por supuesto, eso podía ser por el hecho que estaba funcionando únicamente gracias a las píldoras soldado y no dormía o descansaba como una persona que no estuviera loca haría. Ella sabía que estaba afectando su cuerpo, pero el tiempo era esencial y no tenía intención de dejar ir a su presa.

¿Asahi?EsmáslistodeloquepensabaAlomejortengounaoportunidaddeencontrarleallíantesdequesevaya.

Yasísusonrisasádicaseamplió.

-:-

El señor de Asahi era un hombre a quien le gustaba tener buena reputación entre su gente y, más importante, entre los demás señores. Y no confiaba que los mensajeros que podía mandar a las aldeas ninja permanecieran lo suficientemente discretos para que nadie sospechara de él cuando uno de sus rivales muriera de repente. Por eso, prefería hacer que arrestaran a nuke-nin en su ciudad de vez en cuando y obligarles a hacer el trabajo sucio discretamente. Y si el hombre fallaba, podía darle la culpa de las acciones del mismo al hecho que era un nuke-nin por una razón.

"¿Entiendo que has cumplido la misión?" Preguntó con realeza, señalando a su visitante para que se sentara mientras él iba alrededor de la mesa y se sentaba en la lujosa silla.

Hubo una risa cruel, entonces Shirameki Kazuo tiró un rollo de pergamino encima la mesa, sentándose con pereza. Miró, aburrido, como el señor abría el rollo y lo escaneaba rápidamente, al final había una sonrisa satisfecha en su cara.

"¿Qué hay ahí dentro?" Preguntó Kazuo. "He hecho lo que me pediste y le he envenenado el ninja que lo llevaba, para que su muerte parezca que fue por sus heridas. Nadie lo rastreará hasta ti. Aunque me pregunto porqué querías este pergamino."

El señor abrió el cajón de arriba de su mesa y sacó un saco lleno de monedas.

"Esto debería ser suficiente para saciar tu curiosidad." Contestó con firmeza.

"De acuerdo." Contestó Kazuo, poniéndose en pie. "No es que no disfrute de tu compañía, pero no es exactamente seguro para un hombre como yo estar en un lugar demasiado tiempo. Así que voy a coger el dinero y marcharme ahora, si no te importa."

"Oh, pero a mi si me importa." Murmuró una dulce voz de algún lugar a su izquierda.

Las cabezas de los hombres se giraron instantáneamente en sorpresa aterrorizada, solo para ver una joven mujer estirada con aspecto de pereza en el marco de la ventana.

"¿Quién eres tu?" Preguntó Kazuo, frunciendo el ceño mientras trataba de verle la cara a la mujer sin conseguirlo. Con su cabeza bajada como estaba, la amplia ala de su sombrero escondía sus facciones.

Y entonces levantó la cara, revelando una joven cara escondida parcialmente por una venda en los ojos enmarcada por cabello rosa.

"Soy la dueña de la casa en la que has intentado asesinar el ninja al que le robaste el pergamino. Y francamente, estoy cabreada."

"Imposible. Sakura-sensei es una niña." Espetó Kazuo, con la mano en el muslo, seguramente para coger un kunai o dos.

"Si, siéntete honrado que haya envejecido solamente para patearte el trasero." Contestó ella, bajando del marco de la ventana con delicadeza. "Por cierto, mi señor, no me importan tu asquerosa política, pero una vez acabe con este hombre, voy a visitarte para conseguir ese maravilloso dinero, así que mantenlo calentito por mi."

Y entonces Kazuo le tiró unos cuantos kunai, que bloqueó con presteza sacando de la nada el hacha de guerra que ambos hombres habían visto nunca.

"Hermoso bebé, ¿huh? Lo encargué unos meses atrás y lo llevaron a mi casa, para usarlo en caso que alguien intentara ir contra mi directriz de no matar en mi casa. Es la primera salida de mi bebé. Chico, si que tienes suerte."

Y blandió el arma como si no pesara más que una pluma demostrando su locura de fuerza.

88888888888

-tan: sufijo que significa lo mismo que –chan, pero más adorable. Más que nada lo usan niñas pequeñas o gente que quiere sonar adorable.

Niji: arco iris

Hisakata: cielo, luna

Asahi: el sol de la mañana

(1) libro Bingo: en inglés 'Bingo book'. Se trata de un libro dónde están todos los datos de los nuke-nin y de los ninja enemigos de cada aldea.