Capítulo 36: "La fiesta de compromiso de Liam y Elisa"
El sobre que le fue enviado con la información sobre los Leegan al Señor Henson, desapareció del buró, fue lo único que pudo decirle Adel, ante el rostro decepcionado de la joven de cabello largo y negro con sus ojos llenos de lágrimas, el plan había fracasado.
Ensimismada, desalentada y desesperada, sin querer interrumpir el romance de Joann con Ben, que estuvieron todo el día juntos, estaba segura que los Leegan tenían algún tipo de pacto demoníaco, siempre se libraban de su muerte social o de alguna desgracia que se merecían. Decidió hacer una reunión esa misma tarde, con dos nuevos integrantes: Paolo y Patty, en la habitación de Terry, ya que éste aun seguía convaleciente y recibiendo los cuidados de su enfermera particular. Les contó a todos lo sucedido, incluyendo a los que no estaban enterados sobre el contenido del sobre, que no salían del asombro, ademas agregó que ya no tenían tiempo para planificar nada, la fiesta era mañana. Liz se alejó desertando de cualquier misión de último minuto, agradeciendo a todos por la ayuda brindad y se fue a su habitación.
- Liz ¿Podrías abrir la puerta?...quiero conversar contigo – Se paró frente a su habitación, a su lado estaba Candy, quería ver si podía ayudar en algo y esperaron a que abriera.
- Joann…no lo tomes a mal… pero no podría hablar contigo ahora, por favor – La chica estaba visiblemente triste y su amiga no tuvo otra alternativa que respetar su decisión - … ¿Candy?... Tú si puedes pasar… - Abrió la puerta y la dejó entrar.
- Es que…no creo que… - Ella se sintió incómoda por el rechazo hacia Joann; pero decidió escucharla – Esta bien…pero no debiste rechazar la ayuda de tu amiga… - Se sentó al lado de la cama.
- No podría hablar con ella, de lo que me pasa con Liam…es mi amiga y la quiero mucho; pero me da vergüenza – Confesó muy angustiada y abrazada a un almohadón.
- ¿Tú estás enamorada de Liam no es así? – Lo notó desde hace algún tiempo, siempre discutían por algo y era evidente las miradas que se daban de vez en cuando.
- Yo creo…- Hundió la cara en ese almohadón de plumas y lloró amargamente. Candy solo atinó a acercarse y abrazarla para que se desahogara y prosiguió – Yo… debo estar loca…eso debe ser…enamorarme de ese bellaco descarado y para colmo siempre estuvo perdidamente enamorado de Joann, mi mejor amiga ¡Mi hermana! – Ahogó su llanto en el regazo de su nueva amiga.
- ¿Qué¿De Joann?... yo no sabía eso… - Le extendió un pañuelo para que secara sus lágrimas.
- Y si… toda la vida… ella lo conoció primero, así que me imagino que por antigüedad, yo debía quedarme al margen… claro que nunca pasó nada entre ellos, según lo que me aseguran los dos…. - Suspiró y continuo – Se conocen de pie a cabeza, claro no en forma literal – Aclaró de inmediato – Por ejemplo: Ella ni siquiera ha expresado algo y el otro ya lo sabe, tiene sus propios códigos que sólo ellos entienden para hablarse entre miradas, compartía con ella el bautizo de sus cuadros y todos los llamaba como se le ocurría a Jo…reconozco que era original en ese sentido – Con un mohín de desgano prosiguió - Si le pasaba algo el primero en estar ahí era él… se fueron de viaje juntos a ver a su hermana a Noruega y hasta aprovecharon de ir a Suecia…en fin… toda la vida han estado juntos…por eso no me animo a decir nada – Observó a Candy que escuchaba atenta sus descargos.
- Pero Liz… ella está con Ben, desde ayer que no se separaron, estaban tomados de la mano… me imagino que volvieron a ser novios, con la insistencia de él era imposible que ella no terminara por aceptarlo de vuelta…de verdad yo estoy segura que Joann está enamorada del médico… – Palmoteó su espalda dando a entender que tal vez tenía una esperanza – Yo creo que ella se da cuenta de lo que te pasa; pero espera a que tú se lo digas y estoy segura que te ayudaría…
- ¿A que?...si ese sultán no se compromete con nadie…probablemente con la única que lo haría sería con Joann si no existiera Ben…ADEMAS SE VA A CASAR CON ELISAAAA y ningún plan me ha dado resultado…moriré desecada de tanto llorar… – Volvió a enterrar la cara en la almohada y llorar como una Magdalena, a esas alturas tenía los ojos hinchados.
Joann se quedó meditando en lo que ocurría, entendía que no quisiera hablar con ella. Joshua, le acababa de explicar como su amiga veía la situación, en su papel del conciliador del grupo, le dijo que no se confesaría con ella ya que estaba de por medio el involucrado entre las dos y antes que nada Liz era su amiga y hermana de toda una vida, no haría nada que hiriera sus sentimientos.
- Pero lo que tú me quieres decir es que ella está enamorada de Liam… - Dedujo Joann y su hermano asintió con las manos en los bolsillos – Jos…eso yo ya lo se, tonta no soy…me haría muy feliz que ellos dos iniciaran algo, es decir, siempre y cuando Liwi no sea un grosero con mi amiga…- Lo miró y él sonrió. Ambos conocían la fama de Liam con las mujeres.
- Ya veo… así que tú te habías dado cuenta ¿Y entonces?
- ¡Entonces que!... yo se que Liz no le gusta abordar temas que invadan su privacidad…es ella la que debe dar pie para sostener una conversación de ese tipo… además a ella le gustan todos, yo no podía saber que tan serio era lo que sentía por Liam… - No comprendía hacia donde iba la conversación y que insinuaba su hermano.
- Yoyo… ¿Tú sabes lo que siente Liam por ti?... ¡Te lo ha dicho! – El moreno le daba luces sobre lo que insinuaba.
- ¿Qué? …pero eso fue hace siglos ¿Cómo sabes tu eso? – Moviendo sus manos en el aire lo señaló para que hablara.
- Lo se porque Liam me lo contó…y no se… que pasa por la cabeza de ese…que ahora esta por casarse con la mujer menos indicada que pisa la tierra. Su padre insiste en ese compromiso...- Evadió el tema, ante la mirada de su hermana.
- Yo no le he dado esperanzas a él…yo estoy con Ben… en realidad siempre lo he estado de aquí – Señaló su corazón y se sonrojo al tener que hablar de eso con Joshua.
- Me alegra saberlo entonces…ya son novios de nuevo – La abrazó contento, porque sabía del gran amor que sentían los dos.
- Tanto así como Novios no… porque no me lo ha pedido – Se fueron conversando rumbo al jardín de la casa.
Los demás, que continuaban en esa reunión, creían que ya era causa perdida, que el único que debía renunciar a esa relación era el propio afectado, Liam. A pesar de que su padre no le creyó nada de lo que le contó sobre el espectáculo que dieron: Elisa, Neil, Sarah Leegan y la Señora Elroy en Perth, si eso no le convencía, entonces nada de lo que ya habían echo salvaría al pintor de caer en las garras de Elisa. El grupo se dispersó en esa cálida tarde, las damas se fueron a la cocina para hornear unas galletas y los varones se fueron a jugar un rato Pool. Los dos hermanos Henson se fueron esa misma mañana a su casa en Dundee, por petición expresa de su padre.
Candy se acercó a Albert, se suponía que almorzaría con Erin y creía que se desaparecería con ella por un buen rato, en cambio lo vio sentado, un dejo de tristeza.
- ¿Pasó algo, Albert? – Lo miró pensaba que tardaría mas en llegar, la noche anterior llegó muy tarde de su cita con Erin.
- Nada… ¿No sabes donde esta Erin? – Preguntó buscando a la chica con la mirada.
- Ella se fue con sus cosas a la casa de sus padres… yo creía que saldría contigo – Murmuró para que las demás muchachas no escucharan, estaban cocinando galletas.
- Si …pero tuvo una urgencia…se supone… y no la vi mas, a pesar de que la esperé – Se metió la mano a la chaqueta y sacó una cajita de terciopelo rojo – Yo…le iba a pedir que fuera mi novia – Le enseñó a Candy el anillo de diamantes que llevaba con cuidado de no ser visto.
- Oh… cuanto lo siento… pero ella debe tener alguna explicación al respecto… deberías buscarla – Pensó en voz alta, porque la veía entusiasmada a ella también
- Me imagino que alguna explicación debe tener…como por ejemplo: que estaba "Muy ocupada" conversando de muy cerca con un tipo…que yo no había visto antes… - Se levanto molesto – Yo creo que pensar en algo como esto… – tocando la cajita que estaba en su bolsillo – Fue algo muy precipitado de mi parte, probablemente no es lo que ella espera… - Se excusó y se fue a su recamara.
Dejó a Candy pensando en lo que acababa de decir, era primera vez que lo veía tan complicado, entusiasmado, enamorado y celoso, a causa de alguien que ni siquiera sabía quien era. La feminista doctora debería tener explicación a lo que sea que haya visto, no la imaginaba siendo una mala persona, ni que estuviera jugando con los sentimientos de Albert, porque cuando los veía juntos reflejaban el amor que sentían el uno por el otro. Las chicas la llamaron para que les ayudara a salir de una duda y colaboró con lo que sabía sobre las galletas; los demás llegaron cuando estaban a punto de comerlas. Pasaron esa tarde jugando un improvisado partido de Beisball, entre hombres y mujeres. Resultando ganadoras las mujeres, gracias a la destreza de Patty, que ganó aplausos y reverencias.
1 de julio de 1915
Residencia Andley
Dundee – Escocia
Elisa estaba histérica, eran ya más de las tres de la tarde, se paseaba de un lado a otro en la espera de la llegada del estilista, manicurista y maquilladora. Esa semana, solo tuvo tiempo para pedirle a Dorothy que enviara un telegrama que ella misma redactó, era para Susana Marlowe alertándola sobre el tipo de relación que llevaban Terry y Candy; estaba segura que lo recibiría y se vendría en el primer barco a rescatar lo que le pertenecía, ansiosa por disfrutar una vez mas la separación de ellos. Con Neil conversaron al respecto, éste mismo le aseguró que Kristin, no sabia que la casa en Perth era de esa chica que los echó y humilló de esa manera. Convenciendo a su hermana que tenían a ella y sus amigos de su parte para cobrarse cada mal rato que les hicieron pasar, ya tenían una idea al respecto, aún sin poder creer que esa mediocre chica fuese la dueña de esa mansión, para su desgracia, ya que Elisa se había echo ilusiones al respecto creyendo que era una de las tantas propiedades de su prometido.
Al observar a la tía abuela en completo mutismo, que se paseaba por la sala, no entendían porque ella no hizo nada más por sacar a Candy de esa casa. Elisa se lo preguntó y sólo sostuvo que no quería abordar el tema ¿Querría evadir la responsabilidad¿Pensaría el Tío Abuelo William deshacerse de Candy¿Y si ellos le escribían alertándole sobre el tipo de vida que lleva su hija adoptiva? No sabían con exactitud que hizo a la anciana cambiar de parecer, ni se animaron a escribir una carta al Señor Andley, no le conocían y tal vez no sería prudente manifestar sus intenciones de esa manera. Quiso tocar nuevamente el tema de Candy; pero la mujer le pidió que se esmerara en preparar su fiesta de compromiso y no prestara atención a asuntos sin importancia.De solo sentir que nada le estaba resultando como esperaba, la chica pelirroja, empuñaba sus manos, al punto de herirse con sus propias uñas, la rabia contenida la desesperaba. Su odio era desbordante, crecía mucho mas al tener que admitir que Candy y sus amigas, provocaron su ruina social, con el escándalo que se publicó en los diarios, ningún "Grand Couturies" renombrado quiso que ella exhibiera alguna creación en esa fiesta de compromiso y estaba al borde de la histeria, no tenía vestido. Su madre se hizo cargo y logró dar con un incipiente ayudante, de Charles Frederic Worth, aquel conocido inglés que en su época de gloria vistió a la Emperatriz Eugenia, princesas y Duquesas de muchas naciones, se negó rotundamente, su madre no tuvo mas remedio que pagar por el vestido de aquel farsante, una imitación de las mejores diseñadores de Francia, con unos arreglos quedó presentable, aún así se sentía la novia mas desdichada de la historia.
Llegó el grupo que prepararía a Elisa, del mismo salón de belleza de Helena Rubinstein, que su padre pudo conseguir no sin antes pagar una buena suma y cuando ellos se hicieron presente, prácticamente venían encubiertos para no ser vistos por la sociedad. Al poner manos a la obra, el peinador quiso cepillar lo que creía era su cabello natural, quedando con la peluca agarrada del cepillo, anonadado con la calvicie de la chica sin poder contener la risa, decidió ante cualquier duda trabajar con guantes, intentando hacer algo al respecto con esos escasos pelos, ante los alaridos de Elisa por su comentario y sus jalones. Le tomo por lo menos una hora pegar una peluca nueva, alzarla en un moño rogando haberla fijado bien.
La dejó en manos de la maquilladora, que decidió depilarle los bigotes, parte de sus patillas y entre las dos cejas, la joven era extremadamente sensible, por que quedó una marca estampada en su labio superior, otra cerca de la oreja y una muy fea entre las cejas quiso taparlo con maquillaje; pero igual se veía como si fuera la mujer barbuda de un circo, encomendada a que el enrojecimiento cediera de ahí a la noche. Le tomó una hora dejarla como si su rostro fuera una muñeca de cera, sin ninguna expresión posible. Fue el turno de la manicurista, que intentaba que la joven se calmara porque le era imposible pintar sus uñas de esa manera.
- ¡Hija por favor!… ¡cálmate! estás completamente histérica – Le recalcó su madre que continuaba a su lado supervisando que la dejaran perfecta para esa misma noche. Cuando preguntó que era eso oscuro que se veía en su labio superior, la maquilladora le dijo que probablemente su vista andaba mal, porque los demás le acotaron que todo estaba perfecto.
- Mamá, pero es que no me gusta el vestido… no se le falta algo – Elisa reclamaba por el vestido color gris perla que tenía unas imitaciones de hilo de plata, que parecían alambres.
- Es lo único que pude conseguir… Elisa, tú sabes que lo que esas locas hicieron fue arruinar nuestra reputación en la sociedad, costó mucho para que algún modisto talentoso, quisiera que tú exhibieras una de sus creaciones – Le comentó en voz baja y Elisa estaba al borde de las lágrimas entre la ira que le consumía las entrañas.
- ¡AAHHGGG!... ¡NO VOY A SOPORTAR SI ALGUNA DE ELLAS LLEVA UN VESTIDO DE ALTA COSTURA!...un Chanel, Paquin, Madeleine Vionnet… ¡ESO SI QUE NOOOOOOO! – Chillado y pataleaba; el estilista la sermoneó porque aún intentaba fijar su peinado.
- No te preocupes por eso ahora… que si aparecen allá vistiendo mejor que tú, les rompo el vestido…te lo juro hija…pero ya deja de hacer tanto escándalo – La mujer la dejó tranquila y se fue a su cuarto a arreglarse.
Neil ya estaba listo, le cortaron el pelo, afeitaron y le aplicaron una loción nueva, que al joven le pareció agradable. Mientras la manicurista seguía con su labor. Elisa llamó a su hermano, para hablar unas palabras con él, quería compartir un secreto que notaba en relación a sus padres.
- ¿Tú sabes que ocurre con nuestros padres? – Le murmuró aun así, la manicurista podía escuchar perfectamente.
- No ¿Por qué? – Se encogió de hombros mientras se miraba orgulloso de su atractivo en el espejo.
- Porque se lo han llevado conversando a solas y veo a nuestro padre extraño ¿Se habrán peleado? – Elisa notaba cierta tristeza en la mirada de su padre; pero no tuvo tiempo de preguntar que le pasaba.
- No tengo la menor idea…ni me fijé…prefiero que sea así, porque no quiero que mi padre me obligue a trabajar en ese negocio de platería que quiere instalar – Dijo con fastidio de que le exigieran trabajar cuando estaba en la mejor etapa de su juventud.
- Bueno que vas a saber tú… si estás saliendo con Kristin de un lado a otro…espero que sepas comportarte con ella, es una chica con mucho dinero…- Ella se miraba al espejo para ver como estaba quedando y en realidad era una maravilla lo que hicieron con su hermoso rostro.
- Pero por supuesto que se darle en el gusto jajajaja…- Se rió con una mueca grosera en su aspecto.
- Hmmm… ¿Donde fueron anoche? – Elisa quería saber que era exactamente lo que se proponía su hermano con esa joven.
- Hermana…hay cosas que no puedo contarte…pregúntale a ella a ver si te cuenta, que va ir si o si a la fiesta de compromiso, no se quiere perder eso – Movió sus cejas listo para irse a cambiar de ropa, por lo menos su traje lo traía desde Estados Unidos.
- Es cierto, es bueno que vaya…espero que tú te ocupes con el resto de dejar en su sitio a los amigos de Liam…no quiero que arruinen esta noche…que es… ¡MI NOCHE!…- Le indicó su hermana antes de que se fuera. Levantándose con altivez, feliz de estar pronta a casarse.
- No te preocupes, ya le dije a Kristin y prometió ayudarnos – Se fue haciendo un gesto, contento por los planes que tenía con esa chica.
La servidumbre de la casa, reían cuando veían la expresión de la Señorita Elisa, al saber que no tenía vestido y que tuvo que aceptar una imitación. Dorothy tuvo que plancharlo y tener mucho cuidado de no quemarlo. Al instante se lo dejó colgado en una percha y se fue a abrir la puerta, estaban tocando. Debió firmar un recibo y en sus manos dejaron un enorme paquete que era para la Señora Sarah Leegan. Se marchó con eso hacia el cuarto de la dama.
- ¿Si? – Preguntó La señora Leegan que estaba siendo maquillada por los jóvenes que contrataron de aquel salón.
- Con su permiso, Señora Leegan…esto llegó para usted recién – Se lo extendió y la mujer lo miró fascinada. Aún con el maquillador ahí, éste le pidió permiso para ir al baño.
- ¿Quién lo trajo? – Preguntó emocionada imaginando que era algo maravilloso, porque tenía unas iniciales de papel de oro encima.
- Un mensajero y me dio esto – Extendió una pequeña tarjeta.
– Esta bien Dorothy puedes retirarte – Le hizo un gesto y cerró la puerta, le pidió al maquillador que esperara un poco.
Se quedó leyendo la nota que decía: "Vi esto en una tienda y pensé que una dama, hermosa, distinguida y poseedora de una magnífica figura. Debería lucir y sacar mas partido a su belleza innata. Espero que lo uses ésta noche"- Tu eterno enamorado.
Simplemente no lo podía creer, intuía que tal vez se trataba de Hassan¿Sería posible que hubiese vuelto por ella? un remolino de emociones la embargó y quitó ansiosa la cinta del enorme paquete, al abrir el papel y sacar lo que parecía un vestido, quedó pálida.
- ¿Queeeeee?... ¡Pero que clase de broma es esta! – Al levantar el vestido, se trataba de un disfraz de odalisca, de aquellos para algún show privado y se desprendió otra nota que la mujer leyó con ira. Mientras el maquillador hacía el intento por no reír.
"Me parece que este es el atuendo adecuado para que luzcas esta noche. A ver si te animas a ser "Anthea" ¿Cuál era tu cargo en el harén¿Cariye o Gözde? Espero que puedas brindarnos un bonito show, ya conseguimos la música, solo falta tu presencia. Firma Uno de tus tantos Sultanes ¿Cuál seria el número? Tú debes llevar la cuenta"
- Vaya… ¿Qué ahora vas a cambiar de atuendo? – Le dijo su marido riendo al ver los trapos, que no era el de una dama como ella se esmeraba por parecer. El maquillador que había finalizado pidió permiso y se fue.
- Tú debiste haber enviado esto…- La mujer muy molesta, estaba segura que fue su marido.
- No querida… ¿Para que gastar dinero en enviarte por diligencia algo que yo mismo podría haberte entregado en persona?… lo siento; pero esta vez no he sido yo… – Le aseveró con total calma y aún riendo de ese traje, al ver a su esposa estaba roja de la furia.
- MAMAAAAAAAAAAAAAA – El grito de Elisa los interrumpió en aquella discusión que prometía seguir.
- ¡QUE PASA! – La mujer llegó hasta la sala asustada, detrás llegó su marido rodeada por el grupo de estilistas.
- ¡MIRAAA! …¿QUIEN ME ENVIO ESTO? – Le indicó una enorme pancarta de ella con el pulpo en la cabeza, los maquilladores y estilistas rieron sin parar era una foto muy divertida, se contuvieron ante la mirada de odio de Elisa
- Yo creo saber…pero hija, cálmate…esas debieron ser las amigas de Liam – Le murmuró intentando calmarla – Es precisamente lo que quieren…que llores, pero se mas inteligente y no les des en El gusto que esta noche nadie estropeará nada. – Abrazó a su hija que la veía tan desvalida, siendo víctima de la envidia
Fue así como continuaron con la labor de finalizar con cada detalle: el vestido, peinado, perfume, las uñas, los zapatos. El equipo de Helena Rubinstein se fue satisfecho de la labor y de la paga. Ofreciendo sus servicios cuando así los dispusieran. Salieron y caminaron una cuadra, les esperaban dos autos.
- ¿Todo perfecto? – Preguntó una mujer que les esperaba en el auto.
- Si…todo perfecto, la peluca, la loción…está todo como lo han pedido – Le explicó el joven que se sacó la peluca que llevaba puesta.
- La mujer recibió el obsequio… el vestido de odalisca, para la danza del vientre…quedó con ataque y además de la pancarta jajajajaja – Contó otro que se sentó en uno de los autos.
- Bueno…que bien, me parece…ahora solo les espero en la noche en lo acordado ¿De acuerdo?- La mujer con anteojos oscuros los felicitó y los demás asintieron.
La Señora Sarah, se esmeró en el escote de su vestido color lila, se colocó el conjunto de diamantes y repasó el maquillaje que tenía, se perfumó un poco más y ayudó a su hija con el vestido de seda artificial gris perla, entallado a su silueta. Se colocó unos guantes de seda, los zarcillos de diamantes, el collar y fijó aquel adorno de baquelita en el peinado, era una ocurrencia de los estilistas, confiada que estaba de moda, lo dejó intacto.
La tía Abuela Elroy con un clásico vestido verde botella, con un bordado inglés, un chal de hilo de seda, original de Charles Worth, prefirió llevar un broche de Lalique de una libélula con distintas piedras de colores y un moño alto. Meditaba en la conversación que sostuvo días atrás con Kirian Henson. Lo conoció tras asistir a unas fiestas de la alta sociedad en Estados Unidos y le pareció agradable, tradicional, respetable, millonario, inteligente, con un gran apellido de linaje en la historia de Escocia. Le mencionó a su hija, una muchacha tradicional, tranquila, hermosa, delicada, dama, sensible, es así como la describió; sin embargo ella quería conocerla, para saber como era y así saber si podía seguir o no en la búsqueda de una novia para William, ya era tiempo de casarse, a pesar de sus amenazas, debería dar y escuchar su opinión ¿Por qué no arreglar un matrimonio? No le veía nada de malo a eso. Tenía la curiosidad de saber quien era la novia que mencionó, rogando para que fuera una dama apta para un Andley, conociendo su carácter indómito, no tenía esperanzas de que fuera una buena elección. A pesar de eso no le permitiría jamás que se casara con cualquiera que denigrara a su familia. Le preguntó a George; pero éste aseguró no saber nada.
Residencia Henson
Dundee - Escocia
Toda la casa era un revuelo completo, aparte del aseo que se hizo de forma meticulosa en cada rincón de la residencia. Se enviaron a instalar nuevas esculturas de bronce y marfil dentro y fuera, cerca de la piscina unas esculturas de yeso de un querubín, que a Adel le hizo mucha gracia. Un espectáculo de colores en armonioso degrade alegraban el ambiente del jardín que se transformó en un parque rodeado de: rosas, hipéricos, zafirantes, Amapolas, Iris, Begonias, jacintos, Alium, Narcisos, Achiras, lavandas y tulipanes, entre los macizos de vegetación baja. Mas lejos se destacaba un sendero zigzagueante de ladrillos a sardinel en ambos costados recubierto el piso con gravilla, entre ese tupido bosque de Helechos, pinos nativos, abedules, robles y arbusto podados con formar geométricas, invitaban a perderse en medio de esa naturaleza, con un bebedero de pájaros, unos escaños tipo corchete de piedra rosa y una glorieta tapada con enredaderas.
Un escenario se instaló cerca de la piscina, con el espacio para la orquesta que estaba ensayando una melodía de Strauss, rodeada de mesas con finos manteles bordados con hilos de plata, cada una con un arreglo floral en el centro, toda la vajilla francesa y cristalería salio a relucir. Al mirar por última vez todo estaba en orden.
En la cocina estaba el chef francés que se hizo cargo del banquete, sus mozos y el Maitre que repasaron todo tipo de manjares y licores del más variado menú: francés, inglés y escocés, como la misma dueña de casa le sugirió. Los aperitivos estaban aguardando, canapés de los mas variados gustos, consomé, el plato central iba desde ave hasta pescado, helados, tartas, pasteles y para beber: desde agua, jugos, vinos de la mejor cepa desde el tinto al rosé, cuatro variados tipos de whiskies y bajativos: Café brasileño, té chino y hierbas. El banquete seguía su curso normal. La señora Henson le dio las indicaciones al nuevo mayordomo que contrataron, a regañadientes Adel, no tuvo opción alguna mas que la de resignarse. Los primeros en llegar eran los reporteros gráficos que el mismo Señor Kirian, solicitó su presencia para ese evento social. Él aún continuaba encerrado conversando con un amigo en su despacho, ya estaba con un esmoquin, peinado y perfumado hace rato.
Erin, estaba retocando su maquillaje, un moño alto recogido en una cofia con algunos flecos, corrigió su labial de un rosa tenue, llevaba un vestido Chanel largo hasta los tobillos, color palo rosa de seda artificial, con un batik oriental en el ruedo, que destacaba su bronceado, con un escote tipo V. No se puso el miriñaque, lo detestaba. Los zapatos taco bajo con unos cruzados de cintas de seda. Llevaba el chalí en sus manos y se perfumó un poco más. Su hermano apareció ahí, ya estaba listo hace rato y llevaba un frac negro, una camisa y una corbata de seda italiana ancha, del chatelaine pendía su reloj de bolsillo de oro, con el escudo de la familia y muy perfumado.
- ¿Para que quieres verte perfecto?…Liam…aún estas a tiempo de mandar al diablo a esa loca – Le dijo su hermana mientras arreglaba su saco y le quitaba algunas pelusas.
- No, yo espero poder hacerlo antes de casarme – Dijo las palabras y comenzó con su urticaria - ¡No tienes algo para darme! No soporto esta alergia – Se rascaba con desesperación.
- Pero es que esa alergia es emocional, es decir nada la provoca – Le aseveró mirando y viendo en los ojos de su hermano la angustia de ese compromiso - La provoca esa loca de Elisa… y la culpa es de nuestro padre… se volvió loco, desvaría… yo no quiero bajar para ver a esa tropa de gente, menos a los Leegan y a esa Señora Elroy… ¡Que horror! – Erin pensaba en las ideas de su padre de conseguirle marido a ella, por Candy, supo que esa mujer que hizo el escándalo en casa de Joann era ni mas ni menos una Andley, es decir, debía conocer al horroroso Señor William Andley, si ella misma estaba congeniando todo con su padre; no quiso comentárselo a nadie, que no estaba dispuesta a casarse. Tampoco entendía porque Candy no podía describirlo cuando le preguntó como era físicamente.
- Oye…por cierto… ¿Qué pasa entre tú y Albert? – Indagó su hermano, sentándose al lado en su cama – Saliste con él ¿O no?
- Mhhhh…si, estamos conociéndonos – Le respondió con un brillo especial en los ojos, mientras jugaba con un cojín.
- Claro…conociéndose… ¿Qué tan profundamente se están conociendo? – Su hermana le dio un cachetazo en la cabeza que lo despeinó
– Oye… mas respeto con tu hermana mayor – Se ruborizó ante la insinuación de Liam.
- Pero dime… ¿Te gusta?...porque tienes esa expresión de tarada todo el día…- Guiñó un ojo riendo de la mueca que ella hacía.
- ¡YA DEJA DE MOLESTAR LIAM! – Se levantó ofendida no creía que fuera tan evidente su interés por Albert.
- No es molestar…soy tu hermano y tengo que saber…él no me ha pedido permiso para ser tu novio, ni me ha hablado de las intenciones que tiene contigo… ¡YO NO ESTOY PINTADO! – La siguió y al notar que no le estaba prestando atención alzó la voz.
- ¿Qué? Jajajajajaja… pero en que siglo vives Liam…no tiene que pedir permiso para estar conmigo – Se encogió de hombros, no conocía esa faceta de su hermano.
- Mira…yo te cuido y para que sepas… primero el noviazgo, luego la petición de mano, el matrimonio y de ahí…. Tú ya sabes…pero como ya dije… ¡Él no me ha pedido nada tuyo! – Insistió con vehemencia en eso, no estaba dispuesto que nadie se burlara de su hermana – Yo ya te vi sufrir mucho por…. Tú ya sabes… no quiero que nadie se burle de ti – La miró y su hermana la abrazó, en un gesto poco usual.
- Yo lo se… pero Albert no creo que quiera hacerme daño es tierno, agradable, caballero, atento, simpático, inteligente, educado, adorable… - Suspiró y sonrió ante la cara de su hermano con tantos adjetivos – Por cierto…Ayer, me encontré con Jeffrey…- Su semblante cambió y se sentó nuevamente, ese nombre le provocaba recuerdos tristes.
- ¿Queeeeeeee¿Ese tarado volvió? NO LO CREO – Sentado al lado de su hermana, se preocupó ante esa noticia que no esperaba.
- Si…yo tampoco lo sabía, hasta que me lo topé en el mismo restaurante donde fuimos a almorzar yo y Albert...
Su hermano guardó silencio, entendiendo que algo salió mal en esa cita con Albert, no era el minuto para entrar en detalles, debían bajar para la recepción.
Los invitados comenzaron a llegar, dispuesto a saludar a cada uno junto a su padre, ya que era el aludido. A muchas personas ni siquiera les conocía, debían ser lo invitados de Elisa, entre esos pudo divisar a Annie y sus padres. Continuó esperando a los parientes y amigos de su madre estaban conversando con el infaltable whisky, la orquesta comenzó a tocar una melodía de Vivaldi. La noche estaba algo fresca y vio a sus amigos aparecer, para su alegría llegaron: Joshua con Sheila, Joann y Ben, Candy, Terry, Archie, Paolo, Luca, Patty, Meg, Jenny y Liz. Se detuvo al observar lo lindas que se veían todas, en especial Liz, un hermoso vestido de organza verde claro entallado a su figura, repasando disimuladamente en que no era la silueta de una niña, se alegró de ver que llevaba el collar y los zarcillos de esmeralda que le regalaron. No tuvo oportunidad de hablar con ella sobre el beso, no sabía que era lo que debería aclarar.
Todos se instalaron en unas mesas a pocos metros de la orquesta, les ofrecieron algo de tomar y cada uno estaba con su pareja. Liz estaba concentrada en la conversación con Archie, que no se apartó de su lado. Mientras Candy saludaba a los Brightter, al volver se sentó en la silla que estaba al lado de Terry, que ni siquiera se levantó a correrla para ella, estaba coqueteando con unas chicas que estaban a escasos metros.
- ¿Qué ahora conoces a esas chicas de allá? – Preguntó al ver que él le sonrió a una de ellas, que le estaba mirando hace rato.
- No… la verdad que no…pero podría conocerlas…ya que esto es una fiesta y no tengo pareja… - Se encogió de hombros y giró para quedar frente a esas lindas chicas que le sonreían, dando la espalda a Candy.
- Pero lamentablemente no hemos venido a divertirnos…podrías dejar de seducir a todas las mujeres que se te cruzan por lo menos POR ESTA VEZ – Le gritó finalmente ya que no le estaba prestando atención. Candy estaba furiosa, él no le hizo ningún comentario sobre su vestido como todos los demás a sus respectivas parejas.
- Podría si claro que si….- Ella respiró aliviada – PERO NO QUIERO… – Se levantó de la silla y se fue ante sus narices a conversar con esas dos chicas, dejando su estela de aroma impregnarse en sus sentidos.
Desde la otra mesa la miraba de reojo, conversando con esas dos chicas que le conocieron como Terruce Grandchester e intercambiando opiniones, sacó su cigarro para fumar. Eran muy atractivas y siempre dispuestas para lo que a él se le antojara, realmente había olvidado el magnetismo que llevaba en la sangre.
- Va… se fueron todos jajajaja – Dijo Liz ordenando su vestido, le incomodaba la cercanía de Archie, quedaba un espacio entre silla y silla – Todos están en pareja al parecer ¿no? – Al mirar Joann estaba con Ben, Patty con Paolo, Meg con Luca.
- Si la verdad que todos con pareja… ¿Y nosotros que? – El apuesto chico de melena muy coqueto se acercó a ella, sonriendo.
- Nosotros ¿Qué de que?... – Ella estaba acostumbrada a ser la que seducía; pero Archie simplemente le movía el piso, a pesar de no quererlo como Liam, podría…si pusiera de su parte. Era lo que pensó la tarde ayer.
- Con permiso… - Llegó de forma abrupta a interrumpirlos Liam y se instaló al medio – ¡Tú tápate eso!… que te puedes resfriar – Le dijo a Liz por su escote - ¿Cómo lo están pasando? – Miró a los dos que no tenían buena apariencia.
- Bien… hasta que llegaste tú – Comentó Archie molesto de la interrupción.
- ¿Si¿Cuál es el problema?...yo soy su AMIGO… y puedes hacer lo mismo que estaban haciendo o por hacer, delante de mi – Con una risita insoportable notando que había arruinado los planes del melenudillo de oro, miró a ambos.
- ¿A si?...– Preguntó Liz con una sonrisa en sus labios y Liam asintió cruzándose de brazos – Si tú lo dices… - Se levantó y encima de él asió a Archie de la solapa, le dio un largo y apasionado beso delante de los ojos de Liam.
- ¡QUEEEEE SIGNIFICA ESTOOOO!… ¿¡LIZ QUE COSA ESTAS HACIENDO!?- Le recriminó enardecido - …. ¡TÚ DEBES RESPETARLA!… ¿¡COMO SE TE OCURRE BESARLA ASI!?…– De sus ojos azules, destellaba la ira, se levantó y tomó a Archie de la chaqueta para golpearlo.
- ¡PERO QUE TE PASA A TI! …¡Suéltame! – El galán de melena rubia, le exigió que lo soltara porque arrugaría su camisa de seda y Liz se interpuso entre los dos.
- ¡Por favor Liam!…la gente te está mirando – Murmuró Joshua que lo contenía para que entrara en razón.
- ¡QUE ME IMPORTA A MI QUE ME MIREN!… ¡ESTOY EN MI CASA!… ¡Y ELLA ESTA A MI CARGO!… ¡NO PUEDES APROVECHARTE DE ESA MANERA!... – El pintor gritaba y alzaba los brazos como un enajenado, sin que el melenudo pudiera entender porque actuaba así.
- Ella fue la que me beso…yo no soy de hierro y bueno… ¡Ella me gusta¿Qué tanto? – Explicó Archie arreglando su camisa y mirando a Liz que sonrió.
- ¿Qué cosa?- Pregunto Liz emocionada del gesto del melenudillo de oro.
- Si…pero… gatita si tú sabes que me gustas mucho – Sonrió meloso y Liam que estaba frente a ellos, furioso del atrevimiento de él, de hablarle de esa manera.
- ¡HEY!…TODAVIA SIGO ACA – Haciendo agotando su mano frente a los ojos de los dos - ¡ALLA ESTAN TUS EX SUEGROS!… ¿QUE DIRAN SI TE VEN COQUETEANDO CON OTRA EN SUS PROPIAS NARICES?...ESTA ANNIE ¿No te importa que ella sufra viéndote con otra? – Indicó la mesa de los Brightter que la única que observaba era Annie; pero no a ellos, si no a las demostraciones de afecto entre Ben y Joann que estaban mas allá.
- Que me importa a mi lo que sienta esa mosca muerta de Annie…¡AL CUERNO CON LOS BRIGHTTER!… ¿Cierto Archie?...- él solo sonrió - Es probable que esa loca lo haya dejado porque es una arribista patética y ha estado empecinada en separar a Joann de Ben, para TÚ desgracia eso no le fue posible porque ahora ellos SON NOVIOS NUEVAMENTE – Le chilló Liz en la cara al pintor que la miraba y en vano trataba de agarrarla del brazo, porque Joshua no lo dejó.
- ¿Y eso a mi que?... Yo ya se que Joann y Ben están enamorados…que probablemente se terminen casando ¿Qué es lo paranormal acá?... – Respondió sin siquiera inmutarse, para el asombro de Liz, que no sabia que creer.
- Tú mejor andateeeeeeeee…que ya llegó tu novia, la foca Leegan– Le indicó Liz tras la llegada despampanante de la Elisa y su familia. Los señores Henson la recibieron fascinados.
No tuvo otra alternativa que irse con mucha rabia de verlos y pensando que tal vez ya eran novios, no se lo preguntó, estuvo a punto de devolverse; pero no lo hizo porque en ese instante se vio apresado por Elisa que lo abrazó feliz de verlo. Saludó a los demás y para su asombro también estaba Kristin y sus amigos, que él no invitó. Todos estaban bailando al compás de un Fox trot. A Candy la sacó a bailar un apuesto joven, amigo de los Henson. Terry que continuaba hablando con las dos damas, al verla sintió el deseo repentino de bailar.
- ¿Bailamos?...es una pena que no pueda bailar con las dos al mismo tiempo… pero prometo continuar contigo – Le dijo guiñando un ojo a la chica que quedó sentada y se fue con una, la mas voluptuosa a bailar. Intentó acercarse lo más posible al lado de Candy; pero estaba atiborrado de parejas, así que decidió ir cambiando de pareja, para alcanzarla.
- ¡Oye!…esta cosa no se baila así…no es como el tango – Le dijo Jenny que se vio forzada a bailar con Terry y su pareja con la exuberante chica.
- No reclames y baila… - La llevó de un lado a otro hasta que nuevamente cambio de pareja.
- ¡¿Qué haces¿Para que quiero yo bailar con mi hermana? – Le reclamó Ben a Terry que se llevó a Joann no sin antes pedirle permiso a él, porque la levantó de la cintura, para avanzar más rápido.
- ¡Oye!… ¿Enloqueciste? Esto no se baila así…me tienes mareada… ¡TERRY! – Llevada de un lado a otro tambaleando a Joann de las vueltas que daba hasta llegar al lado de Candy.
- Deja de reclamar y baila… ¿No sabes hacerlo? …porque me pasas pisando – Le reclamó al verse todo pisoteado.
- Claro que se… ¡PERO NO SOY UN TROMPO!… me tienes mareada, Celestino…- Se sujetó de su brazo que veía como todo le daba vueltas – Ya entendí…haces todo esto para bailar con Candy jajajajaja… ¿Te dejaron solo?– Se silenció al ver que la miró furioso.
- ¡CAMBIO DE PAREJA!...- Terry empujó al joven que bailaba con Candy y para su suerte el ritmo se suavizó con un vals, la tomó de la cintura y la acercó a él – Hola… no puedes negarte a bailar ¿o si? – Le sonrió ante la mirada desconcertada de ella, que no atinó a decir nada.
- Esta hermosa dama tiene novio…Y por supuesto soy yo…si me permites – El joven médico arrebato de las manos del bailarín a Joann y se la llevó con él - ¿Qué hacías bailando con ese? Mi amor… no debiste aceptar bailar con un desconocido, eso no me agrada para nada… – La sermoneó serio y sujetándola con mas fuerza por la cintura.
- Ben… no me apretujes, no es mi culpa, fue de Terry que me llevo de un lado a otro…además no tengo novio – Levantó sus dos cejas y miró de reojo la cara de ese inglés que se veía muy apuesto con su traje.
- ¿Qué?... ¿Como que no tienes novio¿Yo que soy?... Joann, uno no anda de besos con los amigos…por ende yo asumo que soy tu novio – Reclamó su derecho y ella se encogió de hombros, la miró por un rato y pareció encontrar la respuesta en su ojos azules – Ya entendí… tú quieres que… ¡está bien!… ya tendremos una velada romántica tú y yo para eso…Mientras sigue bailando así conmigo – La abrazó apretándola mas cerca de él y le dio un dulce beso en la frente.
- ¿Qué tanto miras hacia allá? De seguro estas pendiente de Alice ¿no? – La morena que bailaba con Joshua, su marido, desde hace días, estaba furiosa de verle mirando de reojo a la chica que estaba a escasos metros.
- No era a ella a quien miraba…si no a sus amigos, que de seguro ocasionaran problemas… es solo eso – Continúo bailando sin prestar atención a los reclamos de ella.
- Patty…que bien bailas…yo soy medio inepto para seguir el ritmo…pero contigo es mas fácil jajajaja – Paolo bailaba fascinado con la chica de anteojos, ella se sonrojó con el comentario.
- No es tan difícil…solo debes sentir la música… - Guardó silencio al ver como la miraba él - ¿Qué¿Qué tengo? – Preguntó ella avergonzada.
- No…estaba mirando tus ojos…son hermosos – Le murmuró al oído y la abrazó, podía notar que era la envidia de muchas chicas alrededor, todos miraban lo bien vestido y apuesto que era Paolo.
- Sabes bailar… yo no sabía que un científico tenía ratos de esparcimiento jajajaja – Se burló Meg y al ver los ojos celestes de Luca que la miraron y la apretaron mas todavía se sonrojó. Esta vez no llevaba anteojos.
- Yo tengo mis gracias ocultas… uno no tira todo a la parrilla a la primera ¿No?...- Respondió sonriendo con coquetería, una faceta desconocida para la bruja pelirroja.
Elisa que estaba conversando con unos familiares de los Henson, al ver a Candy al lado de Terry, le hizo un gesto de desaprobación a su hermano, miraron la reacción de la tía Abuela que estaba conversando con la Señora Allyson, mientras detuvo a un mozo para sacar una copa de jugo y aunque se dio cuenta en compañía de quien estaba la preferida de William, como le llamaba en sus momentos de rabia, no hizo ningún comentario, se tomó al seco la copa con el jugo.
- ¿Les ha gustado la fiesta que organicé con tanto aprecio para su hija? – Le preguntó el Señor Kirian a la bella Señora Leegan, que estaba deslumbrada con la casa.
- Oh si…. Por supuesto, es una maravilla…que buen gusto – Comentó mientras miraba a su marido que estaba conversando con unas personas desconocidas.
- Es lo que mi señora y yo quisimos, que fuese una recepción inolvidable…estoy tan feliz de ver a mi hijo que estará pronto a casarse con una linda dama – Orgulloso de su obra, fumaba la pipa en compañía de su mujer, mientras buscaba con la mirada a Erin, que se escondió.
- Vaya, vaya… la huérfana y el borracho Duque… ¿Qué hacen aquí¿Cómo tienen la desfachatez de aparecer? – Neil con una mueca de fastidio se instaló al lado de ellos, que bailaba con Kristin.
- Hemos sido invitados a este evento y no quisimos perdernos esta "celebración"…- Respondió con ironía el caballero inglés, que sostenía a Candy por la cintura, miró con displicencia a esa pareja, que se instaló a molestar.
- Veo que también esta Joann y Ben… Hola Ben…Hola querida…parece que estas un poco mas gorda – La joven que bailaba con Neil, miró a la chica de arriba abajo, notando como Ben estaba feliz con ella murmurando algo en su oído
- Serán tus ojos los que estarán inflamados de envidia…porque mi NOVIA está mas linda que antes…mas aún con ese collar que le regalé… - La defendió Ben de los ataques de esa loca. Y delante de su cara de rabia, le dio un beso en uno de sus hombros, mientras Joann le sacaba la lengua se fueron en otra dirección cerca de Archie y Liz.
- jajajajajajaja…parece que eres tú la que tiene el mal del Toldo…los pies flacos y el trasero gordo jajajajaja – Jenny la insultó y se fue bailando en otra dirección, era la más feliz de tener por cuñada a Joann.
- ¡Candy!…que diría el tío abuelo William, si te ve como una… tú sabes – Neil se silenció al ver que Terry estaba dispuesto a golpearlo.
- No… Terry… ¡déjalo! …- Sostuvo a Terry del brazo - No dirá nada…porque no estoy haciendo nada malo – Ella le respondió con rabia a sus insinuaciones.
- Me pregunto que dirá Susana, ya que ella a estas alturas ya estará enterada de la clase de mujer que eres… - La voz de Elisa a sus espaldas la erizó, al voltear, vio como sonreía con malicia y con una sola mirada inspeccionó el vestido de Candy, notó que una vez más llevaba una creación de Chanel, con un collar de esmeralda, eso la estremeció de la ira, ya que el suyo era una imitación.
- ¡Que hiciste!... ¿Que le dijiste? – Preguntó alarmada por la salud de Susana, deteniendo el baile con Terry.
- Nada que no deba saber…- Le musitó Elisa que fingía ante los invitados.
- ¡Te advierto que si le llega a pasar algo por tu culpa!… - Indicó Terry con furia en los ojos a Elisa.
- ¿Por mi culpa? Será por la tuya…que eres incapaz de responder como lo haría un caballero…cambiándola por esta cosa que tiene acá… – La chica se alarmó al ver que él se acercó a ella, mirándola con desprecio, temía que la golpeara. No sabía si por lo primero o por defender a Candy.
- No vale la pena…Terry… por favor – Lo alejó de ahí. El sonido de las tripas de Neil, que era muy evidente aunque carraspeara, la distrajo. Lo miró curiosa y conteniendo la risa…- ¿Te sucede algo, Neil¿Estas enfermo? Parece que ese sonido es de COLITIS – Gritó fuerte y muchas personas miraron asqueado al joven que iba algo apretado.
- ¡Cállate!… hayyyy…tengo que irme por un rato…con permiso – El chico corrió al baño sin poder aguantar mas. Todos lo vieron ir muy apurado. Paolo aprovechó de hacerle una zancadilla que provocó que Neil volara metros mas allá aterrizando de bruces en el suelo.
- JAJAJAJAJAJA…. ¿Que ahora pasteas como las vacas? – Le preguntó Liz al verlo mordiendo el suelo. Neil se levantó rápidamente sin poder contestar nada.
- ¿Qué sabor tiene el suelo? Jajajajajaja – Bromeó Archie al verlo tirado en el piso.
Llegó al baño, tuvo que expulsar a otro chico que dejó un pésimo olor, abrió la ventana. Levantó la tapa del excusado, desesperado por esos retorcijones de estómago, no tenía la menor idea de que le cayó mal, estuvo largo rato concentrado leyendo un diario. Tiró la cadena y de ese círculo pegado de la pared se lanzó de forma automática un perfume que le impregnó la cara.
- Ahggg… ¿Qué es eso?... mhhhh parece algo para el mal olor…bueno que bien – Olfateo y no notó nada raro, se lavó las manos y salio aliviado a seguir en la fiesta.
Los pequeños corrían de un lado a otro, mientras los grandes estaban bailando y otros ya sentados. Un regordete chico con un traje marinero, sacó su honda y agarró un canapé de langosta, como blanco tenía a Liz, está se agachó y el canapé voló en dirección hacia la Señora Elroy, cayendo de lleno en toda su cara.
- ¡AAAAAAHHHH!… ¡DIOS MIO!…. ¿Que es esto?… – Se asustó con ese proyectil en su cara y la Señora Allyson le quitó el canapé intentando limpiarle y ver quien lo hizo.
- ¡Ups!… ¡fallé!... jajajajaja – El enano continuó agarrando otro canapé y Terry que lo vio le arrebató la honda.
- ¡Hey enano!… yo te enseño como se hace esto…fíjate…tomas esto así, el canapé acá y apuntas al blanco ¿Adonde quieres que le lance? – Preguntó con inocencia Terry que dominaba a la perfección la Honda, sobretodo cuando se trataba de fastidiar a su madrastra.
- A la chica de allá…esa que tiene ese copete – Indicó a una mujer y Terry concentrado lanzó con todas sus ganas el canapé de erizo, la mujer se corrió abruptamente y fue a parar en la boca abierta de Neil que bostezaba.
- ¡AAAAAHHHHGGGGGGGGG! – Aleteaba ahogado con el canapé volador.
- Ups… el blanco se movió…mejor intenta tú – Terry le entregó la honda al chiquillo que reía sin parar.
- ¡AAAAUXILIO SE AHOGAAAAA!... POR TRAGAR COMO CERDOOOO – Chilló Kristin asustada. Un mozo que al parecer sabía algo de reanimación, corrió y lo estrujó en sus brazos, el tipo media casi dos metros y cada brazo debería pesar unos 10 kilos de pura fibra y músculo. Lo salvó pero de seguro tendría algunos huesos rotos.
- ¿Estas bien¡Que maneras de engullir son esas! – Lo regañó cacheteando su cabeza - Tienes ronchas en la cara hijo… ¿Qué te pasó?– Preguntó su padre que agradeció el acto del mozo.
- Si, estoy bien… ¿Qué cosa¿Que tengo queeee?…. AAAAHHH creo que necesito ir al baño…ahora – Neil corrió dejando un hedor putrefacto a su paso, tanto lo apretaron que el canapé se soltó y junto con él su trasero. No le prestó atención a lo que dijo su padre, sobre las ronchas en su rostro.
- Oye mira… intentemos de nuevo…Hey melenudo… ¡ven acá! – Llamó el chico a Terry – Le voy a apuntar a esa loca de allá y veamos que pasa jajajajaja – Indicó a una mujer que vestía un sombrero de plumas exóticas. El chico agarró un canapé de minipulpo, apuntó y para su desgracia la mujer desapareció y el canapé volador fue a parar en la cabeza de Elisa.
- Oh…creo que le acertaste a otra persona…pero igual estuvo bien jajajajajaja – Terry no paraba de reír al ver a Elisa con ese canapé.
- ¡AAAAAAAAAAAAAHHHH!…¡¿QUE TENGO EN MI PELO?!…SACAMELO LIAM AAAAAAHHHH – Chillaba fuera de si, dando pequeños saltitos en el aire y él le obedeció. La gente que estaba sentada en sus sillas reía de buena gana.
- Tranquila Elisa… es un…canapé volador…seguramente un chico que estaba jugando…– El minipulpo parecía estar vivo porque con los tentáculos, se pegoteó al pelo al intentar sacarlo arrasó con peluca y todo.
- AJAJAJAJAJAJA – Los chicos y la gente comenzaron a carcajearse de la calvicie de Elisa. Su madre aterrada subió y sacó a su hija de ahí, pidiendo unos minutos al padre de Liam que estaba anonadado con tanta desgracia que le rondaba a esa familia.
Mientras en el jardín la música se detuvo, era el momento de dar unas palabras para que comenzara la cena de esa noche. El Señor Henson espero la reincorporación de Elisa y subió al escenario con Liam, rodeado de los invitados que miraban expectantes y de los miles de fotógrafos que plasmaban ese evento. Algunos murmuraban que la chica parecía una morsa, tenía bigotes en su labio superior. Los infaltables chiquillos que merodeaba el evento, escucharon el comentario.
- LA NOVIA TIENE BIGOTES….MIRA MAMAAAA….ESA CHICA QUE ESTÁ EN EL ESCENARIO SE PARECE A LA VIEJA BARBUDA DEL CIRCO JAJAJAJAJAJA – Todos rieron con el comentario del enano, su madre lo silenció ante esa desubicación.
- ¡Que horror!... estas madres de hoy en día que no saben educar a sus hijos – Comentó la Señora Elroy a la madre de Liam que solo sonrió.
Repentinamente una ráfaga inexplicable, elevó por la parte trasera el vestido de Elisa, provocando las risas contenidas de los músicos que estaban atrás, sin que ella se percatara de nada. Pasó un rato y nuevamente se elevó el vestido de la chica por delante.
- AAAAAAAAAAAAAHHH – Gritó avergonzada Elisa, ya que el aire dejó al descubierto sus calzones largos y rojos, todo el mundo comenzó a reírse. Los fotógrafos capturaron justo ese minuto, a pesar de los manotazos de la Señora Leegan, que estaba aterrada con esa vergüenza de la que era victima su pobre hija.
- AJAJAJAJAJA ¿Rojos?...uhhhhh ¿ESA ES LA MODA AHORA DE LA FOCA LEEGAN? – Chilló Jenny escondida detrás de unas personas. Erin, que estaba en una esquina se reía sin parar.
- jajajajajaja… - Candy y Patty reían si poder controlarse, al ver pasar a Neil hacia la mesa fue mas aún, estaba lleno de ronchas en la cara.
- ¿De que se ríen? Par de tontas – Le preguntó el desagradable chico.
- TIENES CARA DE VIRUELA…AQUÍ HAY ALGUIEN CON VIRUELAAAAAAA…LLAMEN AL SERVICIO DE SALUD JAJAJAJAJA – Chilló un chico de anteojos que veía las ronchas de Neil del tamaño de un cráter y todos voltearon a ver espantados.
- ¿QUEEEE?... ¿Que tengo Kristin? – Preguntó aterrado Neil y la chica simplemente huyó de su lado. Su padre le pidió que volviera al baño y se tapara con algo esa cara. Lo hizo y solo pudo maquillarse un poco.
- Jo y Liz… ¡¿Esto es idea de ustedes?! – Dijeron a coro los demás mirando a las dos chicas que no paraban de reír con todo lo que pasaba a su alrededor.
- ¿Queeeeeeeeee? Nooooooo – Respondieron las dos negando cualquier implicancia en el asunto.
- Pero que es lo que sucede… SARAH LEEGAN… DILE A TU HIJA QUE BAJE MEJOR DE AHÍ…ahora tu hijo que tiene ¿Viruela?... ¡QUE PASA CONTIGO¿Eres la maldición ambulante?- La Señora Elroy intentó levantarse y se fue de un lado a otro completamente emborrachada, algunos mozos la sostuvieron, para que no se cayera. El Señor y La Señora Henson miraban avergonzados ese lío que se formó.
- ¡QUEEE TRAAAIGAAAN CAFEEEEE! …QUE AQUÍ HAY UNA ANCIANA SEEE PAASOO DE COPAS…ACAAA – Chilló el mozo levantando la mano y todos voltearon a ver - ¿Cómo me dijo que se llamaba? – La Señora Elroy le respondió; pero no alcanzó a pedir que se callara – AAAAQUIIII TRAAAIIIIGAAAANLEEE AAALGO CAAARGAAADO A LA VETERAAANAAAA… ¡PARA QUE SE LE PASEEEEE LAAA BORRACHERAAAA A LA SEÑORA ELROY AAAAANDLEYYYYYYY!– Todos se congregaron cerca de la mesa de la Señora Andley, oportunidad que tuvo Elisa para bajarse del escenario. Terry, Candy, Patty, Paolo, Luca, Meg y los demás no paraban de reír.
- Tomate una copa…una copa de vinoooo… ya se la tomoooooooo… ya se la tomoooo… ahora le toca al vecino ¡SALUD POR LOS ANDLEY!- Chillaron a coro un grupo de chicos, burlándose de la Abuela Elroy. El señor Henson envió a su nuevo guardaespaldas a obligar a que se callaran esos jóvenes.
- ¿QUEEEEE¡COMO SE LE OCURRE QUE YOOOOOO VOY A ESTAR PASADA DE COPAS!… ¡ESO SI QUE NO!…INSOLENTEEEEEE – Gritaba horrorizada la Señora Elroy, mientras algunos reporteros la fotografiaban mareada y con los ojos rojos. – ¡NOOOOOOO FOTOS ASI NOOOO!… ¡DEBE SER LA PRESION!… - Aleteaba en el aire para no ser capturaba por la prensa, ya para ella ese asedio periodístico se convirtió en una fobia.
- Si claro…ahora a los tragos le dicen presión… jajajajaja – Una mujer que estaba alrededor, la miró espantada por la forma en que se comportaba.
- Ya… según usted no necesita café porque no está cocida…este quiero decir... no está borracha – Le indicó el insolente e igualado mozo – Pues entonces… A VER… HAGAME EL CUATRO… - Le pidió y la mujer no dejó de darle carterazos ante su atrevimiento. Igualmente se tomó el café y se sintió algo mejor.
- A ver… un minuto de su atención… - Habló el animador para acabar con el disturbio, la luces se suavizaron – Veo que tenemos algunas personas con unos inconvenientes. Antes de comenzar con la cena de esta noche… quiero presentarles a ustedes a un grupo de baile exótico… es un regalo de una persona en honor a la Señora Sarah Leegan, es todo lo que se me anticipo… muchas gracias por la asistencia de cada uno de ustedes - Fue aplaudido y ese comentario llamó la atención de la madre de Elisa.
- Mamá te han nombrado a ti… ¿Qué regalo?- Preguntó Elisa que se sentó y su madre no entendía nada.
Las personas se sentaron, inclusive El Señor Henson, que se acercó a preguntar a la Señora Elroy como se encontraba, se notaba muy abrumado por los terribles incidentes. La luces se atenuaron y unos músicos comenzaron a tocar al son del: Ney, Oud, Kanoon, tabla y Mizmar, en una melodía de la danza Raqs Sharqui y a continuación salieron unas damas con trajes de odaliscas, moviendo las caderas con mucha soltura, en el centro la mujer de cabello oscuro una Awalim, cantaba algo en árabe. Todos los varones estaban estupefactos ante ese espectáculo, fascinados cuando las jóvenes se paseaban con el velo rozando sus cabezas y el aroma del incienso en el ambiente.
- ¡Esto es obra tuya!… ¡maldito! – Le susurró la señora Leegan furiosa, porque ese baile hacía alusión a parte de su pasado, se sentía morir con el desastre que estaba resultando la fiesta.
- No es obra mía… yo no haría esto para arruinar la fiesta de Elisa – Le respondió el Señor Horace Leegan, mientras una joven lo incitaba a bailar.
- ¿Mamá que tiene esto que ver contigo? – Preguntó Neil que miraba fascinado el movimiento de las caderas de las muchachas, que pasaron de largo, al verle esas enormes ronchas en su cara.
- ¡Que es este baile indecente! – Espetó la Señora Elroy al Señor Henson que miraba atónito, su mujer, que estaba al lado, le tapó los ojos al ver que una chica se contoneaba descaradamente delante de él.
- Yo no se que significa esto… usted pregunte a quien corresponde…la Señora Leegan, que esto es un regalo para ella…eso dijo el animador – Le explicó el señor Henson, avergonzado, sus amigos le hacían señas fascinados con ese número digno de casas privadas.
- ¡TÚ QUE MIRAS TANTO!… - Le recriminó Joann a Ben, al ver que prácticamente babeaba con las curvas de una odalisca que se instaló al lado.
- ¿Yo? NO NADA…que manera de mover eso de ahí – Iba a tocar el ombligo de la chica y Joann le golpeteó la mano mirándole furiosa.
- Huyyy…yo quiero aprender a hacer eso…turuntucu…turuntucu…turuntucu… – Cantaba el italiano que estaba con Patty, intentando contonearse como lo hacía la chica.
- Válgame…esto es el cielo…GUAAAUUUUUUU – Chilló enardecido el científico arriba de una silla, mientras Meg lo miraba horrorizada por su comportamiento.
- JAJAJAJAJA… que buen número en realidad – Terry dejaba que la chica se paseara ante él con el velo y la mirada de Candy que estaba roja de la furia.
- ¿DE DONDE SALIERON ESTAS BATACLANAS?… - Reclamaba Liz, al ver que Archie se levantó a bailar como podía con ese espectáculo y Liam estaba bailando con una de las chicas que le pasó una tarjeta seguramente con su dirección.
- EEEEEEEEEEEEHHHHH – Gritaba feliz Joshua arriba de una silla con Paolo al lado entusiasmado con el espectáculo.
- Mi vida, no te enojes… esto es tener un poco de cultura… nada mas… – Le indicó Ben a Joann, arrancándole un beso de los labios al verla molesta - Ahora si tú puedes bailar así… uuuhhhh ¡Me caso contigo cuando quieras!...– Le dijo y Joann lo miró avergonzada de lo que acababa de decir.
La música se detuvo ante la ovación de todas las personas que les gustó el número, en su mayoría varones. El presentador les pidió un minuto de silencio para acotar algo más.
"Señores y Señoras…amable público, espero que hayan disfrutado del espectáculo brindado por el grupo: "Bas Haseki". Un grupo de basta trayectoria en la danza oriental. Quiero mencionarles una hermosa historia, sobre el baile que viene a continuación, se trata del origen de la danza de los siete velos: Dicen que se basa en una historia mitológica de Ishtar, en Babilonia. Según dicen Tamuz, al morir es llevado a un oscuro submundo conocido como: "Hades" el infinito amor de Ishtar por Tamuz hace que ella se marche voluntariamente a ese mundo en su búsqueda cruzando los siete niveles que la llevarían al submundo, donde se encontraba su amado. En cada uno de esos niveles iba dejando una pertenencia: Velo o joya. El velo representa lo que nosotros ocultamos, aquello que no demostramos ante los demás y muchas veces a nosotros mismos. Al ir dejando el velo, ella se esta librando de esas ataduras y llega hasta Tamuz como es, con la verdad. Esa es la enseñanza de esta danza que viene a continuación… LA DANZA DE LOS SIETE VELOS PARA USTEDES Y DEDICADO CON AMOR PARA: ANTHEAAAAA"
- ¿QUEEEEEEEEEEEEEE?(¡Plaf!)... – La señora Sarah Leegan se desmayó en la silla, los mozos tuvieron que auxiliarla lanzándole agua para que despertara – AHHHHHGGGG …QUE ME AHOGO – Desesperada con el litro de agua en la cara, enfurecida al ver que la danza comenzó en el escenario esta vez.
- ¿Quién hizo todo esto? Joooo ¿Fuiste tu no es así? – Le murmuró Ben y ella por supuesto que lo negó.
- ¿Quién es Anthea? – Indagó Elisa sin entender nada y porque su madre se desmayó de la impresión.
- ¿¡Escuchaste eso!?...dijo Anthea… ¿Quién hizo esto? – Preguntó Candy a Terry que estaba aun observando el baile.
- No se…pero no ha sido una mala idea – Interesado en el baile y en las damas que bailaban sin parar.
El baile terminó apareciendo un apuesto, robusto y sexy sultán que bailó solo un poco y se fue por las mesas admirando a las damas para dejar solo a las más bellas rosas blancas.
- GUAUUUUU QUEEEE BIEEEN…. ¡QUE MARAVILLA DE HOMBRE!... QUE ME VOY CONTIGO A EGIPTO…TRAE TU CAMELLO AHORAAAA jajajajajaja – Liz perdió la vergüenza y gritaba como loca, no era la única que chillaba, el sultán causó impacto entre las damas, todas admiraban al tipo escultural que se paseaba, se subió a la silla para aplaudir al Sultán todas quedaron impactadas. Liam la observaba avergonzado de su actitud.
- ¡Hola, linda pecosa! – Con una voz ronca y el torso semidesnudo, se acercó a Candy y le dejó una rosa. Ante los ojos de Terry que contuvo la respiración de la ira.
- Para ti…ojos de luna…– Le dijo el Sultán a Joann dejando una rosa y un beso en el aire.
- QUE GROSERÍA MAS GRANDE… JOANN…- Ben estaba enfurecido del tipo que se paseaba por las mesas dejando rosas y besos a todas las chicas de esa mesa ninguna se salvó; pero se demoró mucho mas con Joann, Liz y Candy.
- Toma esta es para ti… linda que tienes una sonrisa encantadora – Le entregó una rosa blanca a Patty que se sonrojó y Paolo que estaba a su lado lo miró enrabiado.
El sultán continuaba al son de una melodía, dejando sus obsequios, cuando llegó a la mesa de la Señora Leegan, la miró fijo, sacó otra rosa roja y gritó a viva voz. Todos se levantaron a ver, porque su rosa era roja y no blanca….
- PARA TIIII… ¡MI GÖZDE!….- Hizo una reverencia a sus pies y algunos comprendieron lo que le dijo, otros no tenían la menor idea. La mujer estaba horrorizada, viendo como el resto murmuraba sobre ella.
- ¿QUEEEEEEE LE DIJO? OHHH – Joann se tapó la boca asombrada de lo que oyó y con Liz no pararon de reír
- ¡Que le dijo!...yo no entiendo nada – Candy escuchó lo que le tradujo Terry al oído - ¿QUEEEEEEEEE?
- AJAJAJAJAJAJAJAJA…. ¡QUE FUERTE! – Meg encontraba genial todo lo que estaba pasando, cuando leyó sus cartas sabía que algo así se avecinaba.
- Vaya… que forma de tratar a esa mujer… ¿Oíste mi morocho? – Le preguntó Sheila espantada por el apelativo.
- ¿Qué fue lo que dijo ese sujeto? – Pregunto la abuela Elroy que no comprendía por que la Señora Allyson estaba a punto de desmayarse.
- Creo que dijo: GÖZDE…. Así se le llamaba a las esclavas del harén, que al llamar la atención del sultán tenían el derecho de compartir su cama…usted sabe a lo que me refiero jajajajaja – Comentó Liam a viva voz y todos quedaron horrorizados.
- ¡QUEEEEEEEEEE! …ESE SULTAN TE HA LLAMADO… DE UNA FORMA VULGAR – Comentó ya sin poder aguantar más el bochorno, los fotógrafos capturaron cada episodio terrible de esa noche.
- PERO COMO ES POSIBLE…QUE SIGNIFICA ESA FALTA DE RESPETO – El señor Henson se levantó a increpar al sujeto enardecido, volvía cada cierto rato a ver a su esposa al borde del colapso.
- Si… ¡Que terribleeeeeee!... le acaban de llamar: Zorra…. ¿Qué falta de respeto mas grande no? – Comentó el igualado mozo que le atendía en ese minuto y la mujer le dio de carterazos por su insolencia. La señora Sarah volvió a caer desmayada de la impresión mientras sus hijos le daban aire con una servilleta.
La cena continúo en total calma, con la orquesta amenizando la velada. Ya estaban en el postre y con una conversación grata en cada mesa de los múltiples invitados. La señora Sarah Leegan, comenzó a repasar con la mirada para saber quien pudo ser la persona que la delató de forma indirecta, llegando a la mesa de Candy y verla riendo con los demás. No esperó a nada más y se fue directo hacia allá.
- Tú levántate de ahí y ven conmigo – Le espetó a Candy, tomándola del brazo y obligándola a que se levantara.
- ¡Que cree que hace! – Le reclamó Terry de pie junto a Candy.
- Quiero hablar con esta… ra... – No pudo terminar la frase porque le interrumpió de forma violenta y en su cara Terry.
- ¡CAAAALLESEEEE!…. USTED NO TIENE LA MORAL PARA HABLAR ASI DE CANDY… ¿ME OYO?...- El caballero inglés estaba enfurecido de sus constantes malos tratos con ella - ¿Quiere que diga a viva voz quien es Anthea¿La presento ante la sociedad? ES ESO LO QUE QUIEREEEEE – La Señora Leegan se paralizó ante sus palabras – Porque lo haría sin ningún problema para ver si así aprende de una buena vez a tratar con respeto a Candy – Todos en la mesa lo miraron con orgullo, estaba defendiendo con fiereza a la pecosa.
- Tú o ella tienen que haber planeado todo…con esa tropa de ordinarios – Indicó a la mesa de los amigos de los dos – Lo hacen por envidia de mi hija… que no soportan verla feliz… que se va a casar con un chico con dinero ¿No es así?- Taconeaba el piso de la rabia, intentando que los invitados no notaran nada.
- Está usted equivocada, no hemos hecho nada en su contra y no es envidia, no podría desear la vida y la madre que tienen sus hijos… no lo digo por lo que usted fue en su pasado, mas bien, es por lo que usted lleva en su corazón en el presente…¡Que es una pena! - Le respondió con total serenidad Candy y sacó aplauso de la mesa de sus amigos.
No pudieron seguir en esa discusión porque de forma abrupta las personas se silenciaron. El señor Henson y su esposa estaba a punto de dirigir unas palabras, aguardaron ante lo que parecía una grabación. Un ruido se escuchó y al prestar atención se pudo escuchar perfectamente. Era una conversación
"Si, la verdad que ésta desgraciada no entiende… le dije que no la quería aquí. Parece que aparte de huérfana, ladrona, poca cosa es estúpida que no entiende… TE ESTOY HABLANDO ¿Tu crees que podrás evitar mi boda con Liam?.. Seré la Señora Henson… así tenga que pasar por el cadáver de quien sea…NADIE ME LO QUITARÁ ES LA MEJOR OPCION QUE TENGO…por lo mismo las amistades que tenga mi novio… en especial, esas dos locas de afuera y tú se terminan…ahora"
La voz de Elisa en una discusión los hizo a todos quedar helados, ella no entendía que pasaba, mucho menos los demás. Joann y Liz la miraban con furia, porque se refirió a ellas como locas. El sonido se hizo más fuerte y continuó escuchándose otra conversación.
"Elisa, yo no estaba aquí para verte… no pretendo quitarte a nadie…tú sola te pones en evidencia, al actuar así todos sabrán que clase de persona eres…que no mereces a alguien como Liam… casándote nada mas que por interés con él"
"tú ya sabes que soy capaz de eso y mas ¿Recuerdas como pude engañar a la tía abuela con lo del collar que robaste?...algo se me ocurrirá ahora para quitarte del medio"
Ahora era la intervención de Candy, todos la miraron y ella no recordaba esa conversación. La respuesta de ella alarmó a los hermanos Leegan, que se miraron aterrados. Antes que pudieran levantarse, su padre los obligó a quedarse ahí. La tía abuela al escuchar que la mencionaban escuchó con atención.
"Nosotras nos acordamos perfecto de ti… ¿Por donde empiezo?...por ejemplo tú Fuiste la demente que rompió todos los vestidos y regalos de Candy en un arrebato de ira y envidia mientras ella celebraba su cumpleaños con sus amigos… Y tú eres el "machito" que con un silbato incitó a un perro a morder a la mascota de Candy, por tu culpa ella estuvo días hospitalizada… yo creo que los Señores Henson no saben la clase de lacras que son ustedes dos…sería bueno que lo supieran"
"Yo agregaría que la maldad la llevan en la sangre, eso si es algo exclusivo de los Leegan…ustedes se las ingeniaron para culpar a Candy de robo y que esa señora Elroy les creyera, la enviaron a México pasando peligros por la culpa de ustedes…entre otras ridiculeces que inventaron motivados por su profundo odio…"
La voz de Joann y Liz, dejó al descubierto la maldad de los dos hermanos, que no sabían donde meterse, todos los observaban y cuchicheaban con profundo repudio, las cosas que se escuchaban eran terribles. El Señor Henson dirigió una mirada de hielo a la familia Leegan y la Señora Elroy se agarraba la cabeza de la vergüenza, sin mirar a nadie en particular. Erin y Liam, no sabían esa parte de la historia y estaban conmovidos.
"jajajajajajaja…vaya veo que son buenas amigas….siento decirles que eso ya pasó además no hay forma de probar nada de eso, ya para los ojos de muchos Candy es una ladrona, empleada de establo…la vieja Elroy siempre nos cree ¿Sabes porque? Porque somos de su sangre…en cambio esta huérfana ni siquiera sabe que sangre lleva en sus venas"
La voz de Neil y la forma en que se refirió a ella, le hizo levantar la vista a la tía Abuela Elroy, se sentía decepcionada, con destellos de odio en sus ojos grises y estrujando de la ira una servilleta. Los demás no daban crédito a lo que oían. El señor Henson estaba serio tomándose la cabeza, escuchando con atención. Archie, Patty Annie, escuchaban con sentimientos encontrados, alegres porque por fin la anciana se daba por enterada de la verdadera personalidad de los Hermanos Leegan y por otro lado la pena que sentían por Candy de verse expuesta de esa manera. Candy estaba en silencio, recordando episodios amargos que ellos provocaron, avergonzada de que parte de su vida la supieran todas las personas de esa fiesta, cuando muchos no le conocían. Terry tomó de su mano
- Tú no tienes que avergonzarte de nada… son ellos que deberían sentirse avergonzados de las maldades que son capaces de hacer…Candy levanta tu mirada – La impulsó a mirar de frente y las chicas de la mesa le sonrieron, infundiendo fuerza para enfrentar a los Leegan.
"Te equivocas mequetrefe… Candy podría donar sangre perfectamente… ¿Sabes porque? PORQUE NO LLEVA VENENO COMO LA TUYAAAA ENFERMOOOOOOO"
La intervención de Liz hizo que todo el mundo se riera de la familia Leegan, hasta sacó aplauso y la sonrisa de Candy que estaba al borde de las lágrimas.
"Estás celosa y envidiosa de mi suerte, porque pronto seré la dueña de ésta casa, de toda Escocia y muchas propiedades… Es eso…"
"La Vida que envidia esta inmunda huérfana que vive de la caridad de los Andley, nunca tendrás esa suerte….ni aunque volvieras a nacer… Resígnate Ni siquiera sabe de donde viene ni que padres tiene…jajajajajaja…de seguro deben ser unos granjeros o unos borrachos…nunca tendrás nuestra sangre ni la de los Andley por mucho que seas adoptada eso no te hace de la familia…ni la tía abuela te quiere…claro porque cree que eres ladrona, delincuente…jajajajaja"
"Exactamente… nada ni nadie evitara esa boda…mi madre la planifico mucho tiempo para darme las mejores opciones de vida y lo primero que haré será deshacerme de ustedes… no quiero que mi futuro marido tenga amistades de este tipo…no se vería nada de bien…"
"La tía abuela está de nuestra parte, pudimos convencerla sin problemas de lo que planearon…Siempre a creído cada cosa que le hemos inventado, el robo de las joyas que yo y Elisa planificamos, que te hayan llevado a México esa fue la mejor idea…nos reímos por días completos… Cuando a ti y Annie se les ocurrió ir a Lakewood con la intención de quedarse… lo hicieron pero durmieron en la casita del árbol jajajajaja…por mi que DURMIERAS EN LA CALLE DONDE DEBERIAS ESTAR, pero claro siempre Archie y Stear protegiéndote… la Tía Abuela no te quiere tú lo sabes bien y aunque no tenga forma de probar que Candy, también planeo todo, créeme que algo se nos ocurrirá"
Las frases de Elisa y Neil hicieron un murmullo generalizado, eran simplemente indignas de unas personas que se jactaban de sus creencias religiosas, de las retorcidas intenciones que tenían, eran lobos con piel de oveja. La familia Brightter, le preguntaron a Annie, que tenía la miraba perdida, recordaba lo que vivieron en la casita, su madre estaba furiosa por lo que le hicieron pasar a su hija. El señor Henson murmuraba algo a su esposa, que miraba con mucha ira hacia la mesa de esa familia. La tía Abuela no soportaba mas se iba a ir.
- Usted no va a ninguna parte… es tan responsable de todo esto como ellos – Indicando a los Leegan – No se va porque los defendió antes de saber todas estas cosas, entonces deberá dar la cara hasta el final, es lo ético Señora Andley – Aseveró el hombre hosco, que fumaba desesperado la pipa.
"Hija…ten calma… Ya pronto si todo sale bien…. te casarás con el mejor partido de Escocia, serás dueña de muchas tierras y deberás acostumbrarte a ser la envidia de todas las chicas como ella…lo que si te digo de una buena vez, es que vayas pensando en como te quitas del medio a esas dos zarrapastrosas…"
"A esas también no las soporto…pero ¿Que hago?, si Liam al parecer no quería este compromiso… mamá"
"No me interesa si lo quiere o no…lo que importa aquí es el dinero del viejo de su padre…te explique querida que los Leegan no tenemos las riquezas que tienen los Andley…yo ya estoy harta de tener que aguantar las estupideces de la Señora Elroy…es aburrida, anticuada, aprensiva con sus bienes… Una vez que te cases y le quites absolutamente todo…pensaremos si es conveniente divorciarse o no…"
"Mamá, Liam es atractivo… pero no me gustan sus pinturas, yo no quiero ser el hazme reír de mis amistades, teniendo un marido… ¿Pintor? yo quiero tener muchas mansiones, ropa linda y costosa…joyas caras como el anillo de compromiso que le exigimos a su padre…"
"Si lo se, Elisa….no seas ansiosa que puedes arruinar todo…por el momento tuvimos suerte que los diarios no publicaran el bochorno en la casa de los Andley…Los Leegan estamos pasando por una crisis en nuestra economía…tú ya lo sabes, la vida cada vez mas cara, ya no queda mucho mas que lo que tu padre gana trabajando en el banco…es importante que eso no lo sepa el señor Kirian y lo importante aquí es recuperar nuestra estabilidad ¿Entendiste?"
La última intervención una conversación entre la Señora Leegan y su hija, dejó en el peor de los ridículos a la familia Leegan, simplemente les sepultó, todos murmuraban atónitos por la vulgaridad de las palabras, la frialdad en que habían planificado todo. El señor Kirian estaba enfurecido con lo que acababa de escuchar. Los fotógrafos no atinaron a hacer nada, solo pudieron salir de su asombro, al ver a la Señora Allyson levantarse de la mesa indignada para ir a enrostrar a los Leegan.
- ¡Es usted una mujer desfachatada, indigna, malvada, cruel, interesada y grosera! – La Señora Allyson se enfureció y le propinó a la Señora Sarah Leegan una bofetada histórica, justo en el minuto en que los fotógrafos capturaron esa imagen, su marido El Señor Leegan no hizo nada por evitarlo creía que se lo merecía. Estaba completamente decepcionado de esos hijos, que indudablemente sacaron la esencia de esa mujer.
- Tú loca tarada…como te atreves a decir que no te gustan las pinturas de mi hermano… ¿¡Que te crees que es poca cosa por ser pintor!?... ¡TU ERES LA LACRA ACA¡TÚ DEBERIAS SENTIR VERGÜENZA CON EL TIPO DE PERSONA QUE ERES! – Erin se acercó a Elisa y la jaló de los pelos, quedando con la peluca en la mano, los fotógrafos capturaron la calvicie de Elisa que estaba aterrada. Liam sacó a su hermana de ahí.
- SILENCIOOOOOOOOOO….- Gritó enardecido el Señor Henson todos obedecieron y se sentaron ante el murmullo de ese escándalo de proporciones. Carraspeó y erguido en su postura habló:
"Yo he cometido muchos errores en mi vida, este es uno de ellos sin duda alguna y se que debo reconocerlo ante ustedes y ante mi familia de forma privada. Creía que los matrimonios se podían arreglar, que tenía la experiencia y la madurez para escoger bien por mis hijos. El resultado ha sido este. No tengo palabras para este bochorno. La señora aquí presente, su hijo e hija son¡Un fraude absoluto!, no solo tienen el descaro de maltratar y denigrar a los amigos de mi hijo, que han sido su segunda familia para él, si no que se mofan de la terribles circunstancias que es el ser huérfano. ¿Qué clase de personas haría ese tipo de juicio? Yo he pecado de iluso, intransigente, anticuado y tantas otras cosas; pero aquí hay personas que avalan y confiaron por largos años a esta familia, Señora Elroy ¿Está usted consciente de la gran mentira que es esa familia¿Cómo es posible que usted misma no haya parado de humillar a la hija del Señor William Andley? Yo se que no me debe explicaciones a mi, se las debe a usted misma y a la chica que a tratado mal, por creer en esas lacras. Señores y señoras, pueden continuar en la fiesta si es lo que quieren, están en libertad de hacer lo que estimen conveniente, para mí y mi hijo, para la familia Henson… ¡NO HAY MATRIMONIO POSIBLE¡ESTE COMPROMISO SE ROMPE DEFINITIVAMENTE AQUÍ Y AHORA!"
El Señor Henson bajó del escenario y le exigió a los guardias que le indicaran la salida a la familia Leegan. Todos quedaron en silencio y la orquesta decidió tocar el himno del adiós, que hizo reír a más de algún invitado. Elisa estuvo obligada a salir de ahí siendo fotografiada en más de una oportunidad, le dirigió una mirada de odio incontrolable a Candy, diciendo en su cara que se las pagaría. La señora Leegan quiso hablar una palabra con la tía Abuela Elroy; pero ella le hizo un desprecio y le exigió que se buscara un hotel, que no la quería en su casa. Neil quiso irse con Kristin; pero ésta fingió no conocerle, no quería verse vinculada con alguien así, por guardar la reputación que su familia tenía en la sociedad. La familia Leegan se fue derrotada, avergonzada y mascullando su propio veneno.
La fiesta continuó, los chicos se animaron para seguir, había mucho que celebrar. El señor Henson se llevó a la Tía Abuela a su estudio, a la hora después mandó a llamar a todos los amigos de Liam. Llegaron sin entender a que se debía esa reunión, cuando estuvieron todos sentados expectantes hasta que el hombre les habló.
- Yo sostuve una larga charla con la señora Elroy. No comprendía como es que sucedieron las cosas y le explique. Le dije que el día de la cena en que Liam, recién veía por primera vez a Elisa, escuché la forma en ella increpaba a una invitada mía, la Señorita Candice White Andley – Todos observaron atónitos a Candy que no entendía nada – Como veo que mi estudio es algo así como la "Sala de las confesiones", decidí contratar a un especialista en grabaciones que instaló sus equipos acá – El Señor Henson sacó un enorme aparato y apareció el inventor, un danés el señor Valdemar Poulsen, que por supuesto era conocido por Luca aprovechó de indagar sobre su creación muy particular – Es así como conseguí los testimonios que hoy escucharon en la fiesta ¿Por qué haría algo así? ya dije que quería una buena esposa para mi hijo, me equivoque al pensar que esa chica sería una buena alternativa y si no hubiese sido por ésta agradable y linda jovencita, por las palabras de Joan y Liz, jamás me hubiera dado por enterado.
Guardó silencio esperando que la Tía abuela dijera algo al respecto; pero la mujer estuvo a punto de desvanecerse, la primera en ayudarla fue Candy.
- ¿Está bien?…Tía Abuela… siéntese – Le dijo ella con total humildad y la mujer la miró con los ojos nublados de lágrimas con su gesto – La tía abuela está llorando…- Fue todo lo que pudo pensar ella, mientras en una actitud poco usual de su parte, tocó apenas el rostro de Candy.
- Si… estaré bien… no te preocupes…yooo- No podía decir las palabras que quisiera, menos con los demás viendo de cerca – Siento haber sido tan mala contigo… creí en ellos… yo no debí… ¡Perdón!
La mujer se fue con su chofer, sin dar pie a que le respondiera, no podía salir de su asombro. Candy también estaba llorando con sus palabras, la conocía y siempre pensó que dentro de un corazón aparentemente tan rudo debía existir en alguna parte un sentimiento noble. Para ella nunca fue tarde, estaba dispuesta a empezar de nuevo, eso se lo hubiera dicho, de no ser porque se fue así de forma veloz, huyendo al ver aflorar sus emociones.
Los chicos continuaron ahí, mientras el Señor Henson les confesó que él mismo le había pedido a su amigo, el Comandante en Jefe del Ejército, que forzara a trabajar a los Leegan a limpiar el desorden que ocasionó esa manifestación, que los panfletos que habían olvidado él mismo los colocó en el auto de Luca sin ser visto. Reconoció que fue él quien envió el traje de odalisca a la Señora Leegan y la pancarta amplificada de la foto de Elisa con el pulpo. Que por supuesto, también tuvo que ver en los miles de periodistas que cubrieron ese bochornoso episodio en casa de los Andley y en lo que pasó esa misma noche, que aun guardaba esas fotos. Que contrató a un grupo de actores y otras personas y los hizo pasar, ahí estaban: El chico regordete con la honda; que era arquero profesional de la liga menor en Dundee, los estilistas, maquilladores y manicuristas, los mozos, el chef que aprovecho de echar aceite de castor en el canapé de Neil, un inventor de objetos extraños una de sus creaciones fue: el atomizador en el baño, que contenía perfume con aceite de litre ocasionado la alergia de Neil, un karateca que fue el que hizo reanimación al asfixiado chico, el grupo completo que bailó para la Señora Leegan, incluyendo el atractivo Sultán. Nadie podía creer el despliegue del Señor Henson en arruinar la fiesta y provocar todo esos incidentes a los Leegan.
- Por cierto… la chica que trabajó conmigo y me dio todo tipo de información, desde hoy será mi empleada doméstica…ve a buscarla Adel – Indicó a la nana de Liam que fue contenta a buscarla. Todos esperaban a verla y apareció con la joven.
- DOROTHY – La reconoció Candy de forma inmediata y le sonrió. Ambas se saludaron.
- Señor, con permiso… yo después de todo esto quedé sin trabajo…– Ella estaba apenada y preocupada.
- Niña no te preocupes de eso… que aquí ya tienes trabajo, si quieres aquí o en Estados Unidos, Canadá, España, Rusia, Chile, Argentina…– El Señor Henson intentaba recordar todas las mansiones que poseía, no le gustaba alardear y sacó de un cajón unos sobres – Esto creo que Elisa lo iba a enviar a una tal…. Susana Marlowe, me imagino que eso te lo debo entregar a ti – Le extendió el sobre a Terry que no salía de la impresión y le agradeció – El resto son una carta para el Señor William de los dos hermanos… basura que no me interesa leer y que yo creo que a él tampoco – La rompió y continuo con otra que sostenía en sus manos – Esta de acá era una carta a un orfanato de Escocia, delatando que Yoyo es huérfana, menor de edad y vivía sin que nadie la cuidara….esos engendros querían enviarte a un reclusorio de jóvenes ¡Por supuesto que no lo iba a permitir! Se lo prometí a tu madre Yoyito…En general el noventa por ciento de las cartas de esos tres… eran maldad pura que no merecía llegar a destino ¿no? – Lo rompió todo de forma inmediata ante la mirada de Joann que estaba emocionada.
- ¡Papá!... ¿Se puede saber para que permitiste que llegara todo a este nivel? – Preguntó Erin que estaba con su madre y no podían creer lo que decía.
- Yo no lo permití, yo creí al principio que estaba tratando con una buena familia… luego después de lo que oí, gracias a esta linda señorita Pecosa – Sonrió a Candy – Me di cuenta que estaba equivocado…pero ¡ERIN ARLENE HENSON… ¡UN HENSON NO DA SU BRAZO A TORCER Y MENOS CUANDO SE BURLAN DE ALGUNO DE NUESTRO CLAN!…Por eso esperé que ellos se arrepintieran de lo que hacían, la verdad no creo haberlo conseguido; pero si les arruine por un buen rato su vida social…como si eso importara – Rió con su pipa en los labios
Liam lo observaba, desde que tenía doce años no lo veía con esa expresión alegre en sus ojos calipso, se había disipado todo gesto hosco e intransigente del hombre que le dio la vida. Tenían conversaciones pendientes de padre a hijo, no cabía duda; pero él mismo le palmoteo la espalda y lo animó a sacar a bailar a Liz, que estaba perdiendo terreno por culpa de ese melenudillo de oro, murmurando que con ella tendría hermosos hijos y que por lo menos quería una docena.
Continuará…
Notas: Charles Frederic Worth, Madeleine Vionnet, Paquin y Chanel; que menciono en el fanfic eran los exclusivos creadores de la moda en esa época. Lalique; era un diseñador Francés de joyas, cuyas creaciones eran del estilo Art Nouveau. Helena Rubinstein; Mujer nacida en Polonia, empresaria de la cosmética. Se instaló con un salón de belleza en 1908 en Londres y en otras partes del mundo. Cariye; Sirvienta de un harén, si era inteligente e intrigante podía ascender a Gözde (Así es mencionada en la nota del regalo la Señorea Leegan…) Gözde, Joven esclava del harén, que si llama la atención del Sultán podía compartir la cama (Así es llamada en público la Señora Leegan, en la fiesta jajaja) Awalim; Era un tipo de bailarina de Danza árabe mas respetada, que además de bailar, recitaban, cantaban y que se presentaban en casas de personas ricas. Raqs Sharqui; Danza oriental así se le conoce en Egipto. Es una danza que combina movimientos de folclore egipcio, danza clásica y danza contemporánea. También se le denomina: Danza del vientre o Belly dance. Nay, Oud, Kanoon, Tabla, Mizmar; son instrumentos que se usan para amenizar este tipo de bailes, desde algo similar a unas flauta de bambú, hasta instrumento de percusión y cuerdas. Danza de los siete velos; La historia que expuso el presentador del baile en el fanfic es cierta, buena una de sus versiones porque hay otras. Valdemar Poulsen; 1898 Inventor danés, hizo la primera grabadora de cinta, en una cuerda de acerco, de piano.
Comentarios: Espero que les haya gustado ¿Esperaban que el padre de Liam fuera el artífice oculto en arruinar a los Leegan? Por los reviews creo que nadie lo pensó y mas de alguna me pedía que le abriera los ojos al Señor Henson, que resultó ser una persona bien inteligente (mish!). El perdón de la Señora Elroy, tenía que ser así… no podíamos esperar mas de ella y menos de la linda y buena gente que es Candy.
¿Qué le paso al Poverino de Albert¿Lo dejaron plantado por otro? Uhhhhh…saludos a todos los que me leen, los anónimos, los nuevos, los antiguos, todos que se han entusiasmado con esta lunática escritora, que les sale con cada cosa. A veces me desvió del tema ¿Las estaré aburriendo¿En este tiempo que llevo subiendo estos capítulos les he llevado de la risa a las lágrimas? Eso espero, humildemente, porque así es como me imaginé la vida de la pecosa. Espero que no me abandonen…Porque todavía falta mucho mas.
Ladyzafiro
