Disclaimer: Los personajes son propiedad de Meyer, la historia es de mi imaginación.
Summary:
"Edward Cullen, el jugador de fútbol más exitoso tiene una vida bastante complicada con un revoltoso niño de cinco años. Lo que menos necesita ahora mismo es esa atractiva mujer que llegará a controlar su carrera y probablemente su corazón."
CAPÍTULO TREINTA Y SIETE
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Las siguientes horas Bella se mantuvo con Niklaus jugando en la privacidad de su habitación. Sabía que había invitados allá abajo esperando alguna atención y entretenimiento, pero ella simplemente no se encontraba de humor para poder atender y organizar todas esas cosas del viaje. Sabía que Rosalie y Elizabeth eran quienes estaban ahí para poder reservar todas las habitaciones y esas cosas.
Niklaus tampoco ayudaba con la intención de bajar y socializar un poco más con sus amigas, la bebé Amber y su primo Aaron. Pero Bella no le culpaba, probablemente ya estaba harto de tanta gente.
Bella acababa de llegar de un viaje y ya tenía que empacar para otro… ¿qué tan difícil era alzar la voz y decir que quería quedarse en casa a pasar un buen rato con Edward y Niklaus una vez que ya les tenía con ella? Ella sólo quería paz y tranquilidad.
Se encontraba bastante tranquila en la enorme habitación principal, observando la televisión que estaba frente a la enorme cama mientras que Niklaus estaba jugando en el iPad algo de autos y carreras, lo que le hacía moverse y moverse en la cama. Pero además de eso, todo estaba bastante tranquilo. Ella agradecía el silencio y la tranquilidad de esa habitación.
Justo cuando el capítulo de su serie terminó, la puerta de abrió, dejando ver la cabellera cobriza asomarse. Edward estudió la imagen en la cama y sonrió ladinamente. Él también quería unirse.
─Niklaus, Cara estaba preguntando por ti para jugar al escondite ─dijo el cobrizo, entrando a la habitación y cerró la puerta detrás de él sin hacer el menor ruido. Se acercó a la cama y se dejó caer ahí, boca abajo.
─Estoy ocupado, papá ─respondió el niño, moviendo de lado al lado el aparato entre sus manos.
Dando por terminado aquello, Edward se volvió a Bella.
─ ¿Por qué no estás con Rosalie? ¿Tienes alguna idea de dónde pueda estar Alice?
Bella bajó la mirada a él y fue a acariciarle sus suaves cabellos indomables con los dedos de su mano derecha, la cual tenía libre y no estaba sosteniendo el control remoto.
─Sobre Alice no tengo idea y… sobre la primera pregunta… Creo que me he engentado demasiado, aun cuando mi papá está ahí abajo.
─Creo que tu padre no se acuerda de ti. Está tan absorto en la plática con Carlisle y mi padre que ni de comer se acuerda, lo cual es bueno según mi madre, porque ya se ha cansado de cocinar.
─Pues entonces está bastante bien ─comentó Bella con cierta gracia. Imaginar a su padre con esos dos hombres era bastante agradable para Bella─. Y en realidad… no lo sé, sólo quiero quedarme aquí y pasar un buen rato sola, con ambos, para mí y nada más para mí.
Edward se le quedó mirando durante unos largos segundos, lo cuáles para Bella fueron eternos. Él entendía su punto. Él también quería estar sólo con ella y con su hijo ahí en esta habitación, pasando un buen momento con la familia. Con la pequeña familia.
─No quieres ir al viaje.
Bella viajó rápidamente la mirada que tenía sobre la televisión, a los ojos de Edward, muy abiertos.
─Yo jamás he dicho eso ─se apresuró a decir ella.
─No, pero sé que eso es lo que quieres decir. Y déjame decirte que estoy completamente de acuerdo contigo. Sé que acabas de llegar de un viaje también, pero por eso te he preguntado si querías ir.
Bella se le quedó mirando mientras mordía su labio inferior rojo por la paleta de cereza que se había comido hacía diez minutos atrás.
─No podía decir que no frente a todos esos rostros emocionados por querer viajar. Me voy a convertir en la mala de la situación y yo no quiero eso.
Niklaus volvió la cabeza a su mamá y le tocó la mejilla con la mano derecha.
─Mami, no eres mala. Eres buena.
Bella le devolvió la mirada y le besó la palma de su mano.
─Gracias, cariño.
Edward agitó la cabeza para poder atraer nuevamente la atención de Bella.
─Entonces podemos decirles que no vamos a ir… El jet ya está listo para recogerles en al menos siete horas, las suficientes como para encontrar a Alice y Jasper y que hagan sus compras necesarias para eso.
Bella se quedó en silencio, considerando las posibilidades de aceptar lo que Edward le estaba diciendo. La cama estaba tan cómoda debajo de ella que no quería ni siquiera moverse, pero sería bastante grosero decir que no irían.
¡A la mierda! Ella estaba embarazada y estaba en todo su derecho de decidir si quería ir o no sin importarle ser grosera o no, aun cuando su padre estaba de por medio y que su madre viajaría hasta Hawái por eso… No tenía que tentarse el corazón con eso. Ya no.
Volteó la mirada al niño rubio y le acarició su pequeño pie rosita.
─Amor, ¿quieres ir a Maui?
Niklaus negó con la cabeza una sola vez pero luego se detuvo, pensando en los lugares a los que podría ir con su amiga Cara e Isobel y también incluso con Aaron y su abuelo Charlie y su abuelo Carlisle. Sus mejillas se colorearon y sus ojos azules fueron a las cafés de su mamá.
─Quiero ir.
Sonriendo, Bella le dio un suave pellizco en la planta de su pie, haciendo que Niklaus arrugara su nariz y volviera la vista al aparato en sus manos. Bella miró a Edward y encogió los hombros.
─En unos momentos haré las maletas.
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Alice abrió los ojos, encontrándose con el techo blanco y con la claridad de ese día. Los volvió a cerrar de inmediato para que ya no le lastimara la vista. Ella sabía exactamente donde se encontraba, el olor a sexo probablemente seguía ahí en el aire, sólo que ella no lo sentía por haberse acostumbrado. Y claramente sabía quién se encontraba a su lado porque tenía todo su brazo musculoso sobre el pecho y su incipiente barba rubia rozar su brazo.
El embarazo estaba cansando demasiado el cuerpo de Alice. Sentía que en cualquier momento podría rodar o caer de boca gracias al peso de la panza con la pequeña ahí dentro, sin embargo, Jasper le había hecho sentir la mujer más perfecta aunque tuviera esa barriga que sobrepasaba los límites de Alice aun cuando apenas iba a los cinco meses.
Salir de casa tan temprano por la madrugada había sido una buena idea. La mejor idea que Jasper pudo haber tenido. Eso de meterse a su habitación y exigir una conversación que ambos necesitaban. Alice estaba aturdida, por supuesto, sin embargo, sabía que tenía que comportarse como una mujer madura y futura madre ya que tenía que hacerle frente al papá de su bebé. Y claro que había sido una gran idea haberle seguido la corriente a Jasper.
Le llevó al puente Westminster y tuvieron una larga conversación, sintiendo el aire frío recorrerle su cuerpo y sintiendo ese cosquilleo en la parte baja de su vientre cuando miraba exactamente a Jasper pasar su sonrosada lengua por sus sonrosados labios para humedecerlos un poco como gesto nervioso. Estaba tan guapo así.
Después, cuando era turno de hablar de Alice, Jasper no se contuvo por mucho tiempo. Escuchó todo lo que ella decía, y lo que le parecía importante, para después tomarle su pequeño y fino rostro y besarlo con fuerza.
La besó como si no hubiera mañana y como si el lugar en el que se encontraban no fuera público. Le besó mientras acercaba su pequeño y no tan delgado cuerpo a él, sintiendo su barriga con el bulto contra él. Alice gimió en forma de respuesta y un segundo después ya le estaba devolviendo el beso. Ella se estaba muriendo ahí mismo.
Después de que Alice lo trajera de nuevo a la realidad porque necesitaba respirar, le dijo que debían ir a algún lado. Ella necesitaba tenerle y estaba muy claro que él también. Finalmente, decidieron que un hotel iba a ser suficiente… pero la noche era corta para todo lo que ellos querían hacer.
Se movió con cuidado para poder tomar su teléfono, el cual había apagado para no recibir aquellas llamadas molestosas que claramente interrumpirían su actividad con Jasper.
Abrió los ojos en grande al observar el número de llamadas perdidas y que habían quedado pendientes. Rosalie, Elizabeth, Esme e incluso Emmett. ¿Y si algo les había pasado a las niñas? Oh no… se apresuró a mirar los mensajes y pudo respirar un poco más tranquila al ver el contenido de éstos. Sólo tenían una invitación y lo preferían hablar en persona. Bien, entonces no había semejante preocupación. Sin embargo, sabía que debía levantarse ya o se quedaría ahí tumbada todo el día y, ciertamente, extrañaba estar rodeada de personas. Extrañaba tener actividad y hablar y ponerse como loca.
Su mano derecha fue a apartar los mechones rubios de Jasper que le caían sobre sus cejas rubias por igual.
─Jasper, despierta ─le dijo en un susurro, muy cerca de su oído.
─No ─murmuró él y se apartó de ella, yendo a meter la cabeza por debajo de otra almohada.
Aprovechando que ya no le tenía encima, se levantó de la cama, sintiendo cómo la sabana que le cubría se deslizaba por su cuerpo hasta quedar completamente desnuda. No se iba a mirar al espejo. Odiaba su cabello por las mañanas. Y qué decir de esa enorme barriga que ya no le hacía lucir delgada.
─Jasper, si no estás listo cuando salga de la ducha te vas a arrepentir.
Al no tener respuesta, se colocó las manos en las caderas… o donde se suponía que debían estar, y caminó hacia a él. Su trasero estaba al desnudo, de modo que sonrió y se acercó aún más, inclinándose para poder morderle fuerte su nalga derecha, apartándose rápido para que no le pateara por el salto que dio.
─ ¡Alice! ─gruñó el rubio enviándole una mala mirada.
─Vístete… nos necesitan en lo de Edward y Bella.
Bufando, Jasper se volvió a dejar caer sobre las sábanas, sin darle respuesta.
Jasper estaba advertido, pensó Alice, y sin ninguna preocupación, entró al cuarto de baño a darse una relajante ducha. Su cuerpo le dolía como su solía doler al tener sexo toda la noche, una y otra vez, sin descansar.
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El jet de Edward Cullen nunca había estado tan lleno. Había niños. Niños en plural, algo que nunca se imaginó al menos no en diez años o algo como eso. También estaban sus abuelos tomando todas las medidas para no recibir un ataque una vez en el aire. Y por supuesto, había gritos y chillidos emocionados. Pues claro, era el primer viaje extra-mega-familiar que hacían. Sin embargo, él no entendía tanta emoción después de lo que Bella le había confesado en la habitación. Su habitación se convirtió en el lugar más atractivo del mundo y las personas más atractivas del mundo para él eran su hijo pequeño y berrinchudo, y su novia.
Divisó a Bella en uno de los principales sillones de color azul marino, con los ojos cerrados y la cabeza recargada en el respaldo. Esa expresión no era buena. Cuando él iba a acercarse, Esme le envió una mirada preocupada a Bella y después a él, con un claro mensaje en sus vivos ojos. Edward se sentó a su lado y le tomó su pequeña mano entre las suyas.
─Hey… ¿Qué va mal?
Bella abrió sus ojos tres segundos más tarde y miró hacia el frente, observando la cabina.
─No es nada. Sólo que estoy comenzando a odiar las cosas que vuelan y eso que me falta mucho por volar ─dijo, esbozando una sonrisa tranquila─. ¿Niklaus ya está en su asiento con el cinturón de seguridad?
─Amm… no, pero estoy seguro de que mamá se lo pondrá en unos instantes. ¿Estás segura de que quieres venir? Podemos quedarnos en casa si es que así lo quieres, y si el bebé lo quiere también.
Moviendo su melena color chocolate, Bella negó un par de veces con su cabeza, tomando su labio inferior entre sus dientes, observando de manera atenta sus manos entrelazadas sólo para tener algo en qué entretenerse.
─Es de mala educación irse o quedarse en casa. Edward, está bien, veré a mi mamá pronto, y estoy totalmente contenta de que mi padre esté aquí… lo necesita.
─Sí, y tú también ─le recordó el en voz suave.
─Probablemente. Pero voy a disfrutar por completo y al cien por ciento mis vacaciones cuando me lleves a alguna parte, tú y yo, nada más.
Edward se le quedó mirando con una sonrisa un tanto comprensiva. Era cierto, estaban rodeados siempre de alguien. Ella siempre estaba rodeada de alguien o de muchas personas y cuando salían lo hacían con su pequeño energético y con Cara. Ya iba siendo hora de que ambos tuvieran vacaciones sólo para ellos.
─Debemos dejar que termine este viaje, vamos a descansar en casa y tú y yo nos iremos. Nos vamos a fugar y que nadie se dé cuenta.
Bella abrió en grande los ojos y comenzó a negar.
─Para nada, primero le digo a mi bebé. Probablemente va a quedarse llorando pero tendrá que ser así.
Cuando Edward estaba a punto de responderle algo, miró al copiloto salir de la cabina y dar un asentimiento, dándole a entender que despegarían ya. Se escuchó el aviso del cinturón de seguridad y todos detrás de él guardaron silencio para que, cinco segundos después, volvieran a escucharse murmuros.
Edward regresó la vista a Bella, justo en su regazo y observó el cinturón de seguridad ya puesto.
─Ve a ver a Niklaus ─le ordenó Bella, dándole un suave apretón en la mano a Edward, acompañado de una sonrisa.
Resignado y sabiendo que iba a quedarse al lado de Niklaus en el viaje, se puso de pie para poder ir con él y escuchar sus ocurrencias.
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Al llegar a la isla, lo primero que Bella sintió fue el clima húmedo y como de inmediato su cabello voló alrededor de su rostro. Como si fuera poco, Niklaus estaba más insoportable que nunca por haberse enfermado durante el vuelo. El niño tan sólo estaba pidiendo los brazos de su madre y no había poder en la tierra que pudiera separarlo de ella.
─ ¡Deberíamos ir a la playa ahora mismo! ─dijo Alice totalmente entusiasmada mientras acariciaba su vientre ciertamente pronunciado. Isobel estaba a su lado, tomándole de la falda con una gran sonrisa y emocionada por esa idea.
Elizabeth miró a su sobrina con una ceja levantada.
─Primero debemos registrarnos en el hotel, Alice.
─ ¡Tonterías! No es necesario que vayamos todos. Somos demasiados. Opino que los más viejos… a excepción de los abuelos, vayan a registrarnos.
Esme le envió una mirada desaprobatoria a su hija en cuanto las dos hijas de Jasper rieron por las palabras de Alice.
─Alice, por favor.
Elizabeth se cruzó de brazos, enviando esa mala mirada que sólo enviaba a sus hijos cuando estaban comportándose de una manera que a ella no le agradaba.
─Estás comportándote de una manera infantil, Alice. Debes dar un ejemplo a las niñas a tu lado ahora que tendrás una familia. Ahora que serás madre.
Alice, como siempre, carente de tacto a la hora de acatar cualquier advertencia por parte de un mayor, rodó los ojos y se cruzó los brazos.
─Haré como que no te he escuchado, Elizabeth, ¿bien? ─la chica de cabellos cortos se volvió hacia los demás, quienes miraban la escena entretenidos─. ¿Vamos a la playa?
Los niños, e incluso Emmett, respondieron una entusiasta afirmación. Enviándole una mirada de suficiencia a su tía y a su madre, Alice se dio la vuelta, tomando a Cara y a Isobel de las manos para poder caminar donde estaba la playa casi desierta excepto por al menos dos familias.
Niklaus, quien estaba con una cierta ansiedad por el sudor que escurría por su nuca, corrió detrás de Cara, soltando la mano de su madre para poder irse desvistiendo en el camino.
─Tal vez nosotros deberíamos hacer lo que vinimos a hacer ─dijo el abuelo con su voz de viejito ronca. Todos se le quedaron mirando, esperando completara su frase─. Vamos a ir a tomar el sol y sentir la arena entre los dedos… ¿no es así, Lydia? ─preguntó reajustando sus gafas sobre su nariz.
Contenta por su mención, la abuela sacó el bloqueador solar de su bolso color beige.
─Los vemos en la playa, niños ─dijo la mujer contenta mientras su esposo le tomaba de la mano y la llevaba a la playa, por el mismo lugar en el que sus nietos se dirigían.
Sonriendo con diversión, Edward se volvió hacia su madre, que tenía la palabra "INDIGNADA" marcada en su frente. Sin duda eso era bastante divertido.
─No puedo creer que se comporten de esa manera. Ambas.
Riendo, Carlisle le tomó el brazo a su cuñada y negó con la cabeza.
─No hay por qué fastidiarse, Elizabeth, estamos aquí para divertirnos y tus padres parecen que se toman todo esto muy bien. Al igual que mi hija.
─Carlisle tiene razón, Liz ─intervino Papá Edward mirando a su esposa─. Úneteles y disfruta de tus nietos antes de que crezcan como tus hijos y te abandonen.
Ajustando su bolso sobre su hombro, Elizabeth miró a los dos hombres frente a ella y negó con la cabeza para después salir de ahí, en dirección a la playa. Todo el mundo iba con ese agradable fin.
Cuarenta minutos después, Bella se encontraba en la habitación, tomándose la tarea de desempacar todo lo que Niklaus, Edward y ella habían llevado de equipaje. Era una simple tarea para ganar tiempo. Su madre llegaría en cuanto menos se lo imaginara y ya estaba registrada.
Bella se sentía bastante cansada. No sabía a qué era lo que se debía pero lo único que quería hacer era quedarse dormida por completo en esa enorme cama que era sólo para Edward y para ella. Aunque con la actitud de Niklaus dudaba que sólo ellos dos pudieran disfrutarla.
Justo cuando terminó de colocar los últimos calzoncillos de Niklaus en el cajón que él tenía en su habitación escuchó el sonido de la puerta. Seguramente era su madre o cualquier otra persona ajena a esa habitación que no quería ver. Edward tenía la clave. Al abrir la puerta, observó a una mujer casi rubia y de vivaces ojos azules, quien tenía una gran sonrisa e iba libre de equipaje.
Sonriendo, Renée se lanzó a los brazos de su hija sin ni siquiera pensarlo. Le estrechó con fuerza, recompensando las veces en las que no le había visto cuando se supone que le iba a ver. Se sentía tan tonta y tan torpe por la actitud que había tomado que se sentía una chiquilla que no sabía controlarse. Su hija le necesitaba en esos momentos más que nada. Era el momento en el que la mamá hacía su mejor papel. Necesitaba ella alzarse como la mejor mamá y darle fuerzas a su hija que sería próximamente madre. Estaba cegada por completo con el hecho de que su hija no iba a disfrutarla vida como sus padres querían, sin embargo, necesitaba realmente estar con ella tanto como ella necesitaba estar con su madre.
─Lo siento, mi amor. Siento lo que te hice ─dijo Renée en voz baja, procurando que ella le escuchara de manera perfecta mientras se mantenían en el umbral de la puerta.
Bella frotó la delgada espalda de su madre y negó con la cabeza un par de veces mientras aspiraba su aroma de mamá que tanto le gustaba.
─No te preocupes, mamá. No estoy enojada contigo. Deberías disculparte mucho si estuviera enojada ─dijo Bella, tratando de darle un poco de humor a la situación. Se separó de ella y le sonrió mientras se mordía su labio inferior─. Pasa, pronto bajaremos a la playa para que tengas un excelente bronceado.
Con ojos brillantes por esa idea, Renée entró a la habitación dando un pequeño salto al mismo tiempo como si fuera la persona más joven del mundo.
Una vez instaladas en la sala de la suit, Bella le ofreció una bebida a su madre y comenzaron a conversar de manera tranquila… al menos por parte de Bella porque Renée estaba completamente emocionada.
─Entonces… estás a punto de cumplir cuatro meses, ¡Que emoción! Vas a saber el sexo de tu bebé.
Bella suspiró, pensando en esa situación. Bajó la mirada a su vientre y recordó que cuando se pusiera aquellos bikinis que le gustaban ya no iba a ser lo mismo. El bulto en su vientre ya hacia acto de presencia.
─Sí… claro que yo digo que es una niña pero Edward está empeñado en que es niño.
─Bueno… tal vez Edward sabe que sólo hace niños. Como Jasper, ¡Que emoción que él sea el padre! Al parecer sólo tiene un montón de cromosomas X.
─Pero una niña sería fabuloso… Niklaus tendría una hermanita.
─Sí, pero si es un niño entonces tú serás la única mujer en casa y serás algo así como la reina ─contraatacó Renée─. ¿No te parece tentadora esa idea?
Bella se le quedó mirando con cierta diversión, comprendiendo el punto de vista de su madre.
─De modo que no pudiste ser tú la reina de la casa porque llegué yo y te quité el lugar, ¿no es así?
Renée encogió los hombros como haciéndose la loca y no sabiendo lo que su hija le estaba diciendo.
─No sé de qué hablas…
Negando con la cabeza, Bella rio por lo bajo y decidió dejar a un lado esa conversación, después de todo tenían mucho de qué hablar porque Bella necesitaba saber todo al respecto…
…Aunque hubiera querido quedarse de manera ignorante. Todo lo que su mamá le estaba diciendo acerca del embarazo le estaba comenzando a asustar. Ella realmente sabía lo que eran los vómitos en las mañanas y también los vómitos cada vez que olía algo totalmente desagradable. Sin embargo, parecía que eso no era lo peor.
─El dolor de espalda es insoportable, ─siguió Renée─ más si haces una panza muy enorme. Yo hice una panza muy enorme contigo. Tus pies se hinchan a horrores… oh dios, dejas de ver tus pies, eso es lo único bueno y ya no sientes tanta la pena. Si tienes los pechos grandes se harán mucho más grandes… supongo que eso es un poco bueno.
Bella se le quedó mirando unos momentos con rostro horrorizado. Sin duda era mejor que vivir en la ignorancia e irse quejando por cada dolor que le iba a dar. Ignorando la mirada que su hija le estaba dando, Renée siguió.
─Cuando estaba en los últimos meses ya no me aguantaba mi propio peso. Tu padre me compró un sillón donde podía estar ligeramente sentada y ligeramente acostada porque claramente no podía dormir bocabajo como a mí me gusta. Y como las ganas de hacer pipí eran enormes, simplemente en las noches no podía ponerme de pie porque… bueno ¡Pesaba demasiado! Y se me hacía bastante fácil y sin ninguna pena hacerme ahí mismo.
Bella le miró con la boca abierta, claramente asustada y con una mueca.
─ ¿Y cómo es que… seguías durmiendo mojada? ─preguntó con la voz un poco aguda por la situación en la que se encontraban.
─Normal… hija, cuando estás embarazada no te importa nada. ¡Nada te da pena! Al menos con tu pareja. Tu padre dejó de trabajar los últimos meses para estar conmigo y era con él con quien pasaba todo el día. La confianza no tiene nada de límites en esa situación. Era él quien limpiaba debajo de mi cada vez que le llamaba por las noches… ─Renée miró a su hija con una ligera sonrisa en su rostro─. ¿Por qué crees que no tienes hermanos? Por algo te amo mucho, nena, porque te sufrí demasiado y vales la pena para mí. Pero pasar eso otra vez… no. Los vómitos me duraron todo el embarazo. Era mucho incluso para mí que soy una mujer fuerte y que aguanto cualquier cosa.
─Mamá, estás asustándome.
─No es asustarse, Isabella, es prepararte para lo que probablemente puedes pasar. En internet sólo ves a mujeres sonrientes con su enorme barriga, pero no te dicen todas las cosas asquerosas que haces todos los días… y no me refiero a solo defecar. Además, si no es el caso que te sucede como a mí, puedes sentirte totalmente afortunada, ¿no lo crees?
Pensando en todas las palabras de su madre, Bella asintió en silencio y después sonrió ligeramente.
─Supongo que no es nada fácil.
─Nada fácil, hija. Pero es hermoso cuando los tienes en tus brazos… te enamoras por completo de ellos. Así que todo habrá valido la pena.
Después de aquella plática, Bella pensó que había sido bastante tortura en muy poco tiempo. Y habían ido ahí con la intención de brocearse y mostrarle al mundo su estómago un tanto abultado. Le daba igual si le miraban o no. Fue a ponerse su bikini color negro que tanto le gustaba y que hacía resaltar su piel y se miró en el espejo. Ya estaba creciendo y ella aún no se daba cuenta. Suspirando y no quedándose a ser melancólica, se colocó el vestido veraniego y salió a la habitación de su madre, encontrándose con ella y bajando a la playa con los demás.
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─ ¡Papi, apresúrate, Klaus ya está en el agua! ─chillo Isobel a su padre, quien estaba metiendo un flotador en su brazo con un poco de trabajo.
─Klaus no se va a ir, Isobel, ahí sigue ─le dijo Jasper con su voz calmada. Detrás de él escuchaba a Edward reír un poco por su situación. Jasper bufó y finalmente metió el flotador hasta el hombro de su pequeña─. Ya va siendo hora de que te lleve a natación.
Isobel estiró su brazo contrario para que pudiera meter también ahí el otro flotador.
─Sí, porque Cara, Klaus y Aaron ya saben nadar y yo no ─contestó la niña haciendo un gracioso puchero.
─Ellos prácticamente nacieron en el agua ─murmuró Jasper, haciendo que Edward rodara los ojos detrás de él.
Una vez que Isobel estuvo lista, corrió al agua, gritando el nombre de su hermana y de Niklaus, con una gran sonrisa en su rostro.
─Eres un padre muy ejemplar, Jasper… ¿Cómo no se te ocurrió ponerle el flotador con un poco de agua para que resbalara más rápido? ─preguntó Edward con una cierta burla en su rostro, yendo a tomar otro puñado de frituras y comenzar a ingerirlo.
─Olvidaba que tú eres el padre perfecto ─contraatacó Jasper.
─No voy a negarte eso.
Jasper y Edward se quedaron en silencio, bebiendo el contenido de sus botellas a un lado de ellos. El sol estaba golpeándolos a ambos con fuerza, haciendo que su pálida piel tomara un color un tanto rosita para después pasar al rojo más tarde.
Tragando pesado, Jasper delineó la boquilla de su botella con el dedo índice, mordiendo su labio sin saber lo que tenía que decir en realidad pero que sabía que debía decirlo. Tomó una gran respiración porque iba tomar el coraje para hablarlo con su amigo.
─Edward… ─carraspeó su garganta y se volvió hacia a él. El cobrizo de inmediato se volvió hacia a él al escuchar su tono de voz. Le miró intrigado, esperando a que siguiera─. Bueno… yo necesito decirte algo importante.
Edward se le quedó mirando de manera seria unos momentos, tan sólo para torturarle unos segundos.
─ ¿Que la noche anterior te has ido con Alice a ser felices durante unos minutos y estaban muy unidos cuerpo con cuerpo? ¿O que eres el padre de la bebé de Alice?
Jasper se quedó con la boca entreabierta por la sorpresa. No esperaba que Edward supiera aquello. Alice no le dijo que Edward lo sabía. ¿Qué más ocultaba aquella mujercita? Joder, él mismo planeaba darle la noticia a Edward.
─Mira, Jasper, no me molesta. Sé que tenemos esa regla de no meterse con las familias de los amigos pero si ella te quiere y tú la quieres a ella… entonces no tengo nada que decir. Sólo que me hubiera gustado que me lo dijeras antes de que me enterara por otra persona… Por otra parte, no hay problema.
─Yo… ─el rubio carraspeó y luego suspiró, pareciendo aliviado.
─ ¿Qué?
─Pues nada, que me he quitado un peso de encima.
─ ¿Uno?
─Sí, quería decirte otra cosa.
Edward rodó los ojos y terminó su bebida, mirando de reojo al agua. Ahí estaba Alice y Emmett pero nunca se sabía sobre la seguridad de su hijo.
─ ¿Qué es la otra cosa?
─Pensaba que como ya estábamos aquí, con la mayoría de la familia y todos juntos y es un lugar muy hermoso… podría, no sé ¿casarme con Alice?
Edward perdió el color rojizo que había adoptado en el poco tiempo en ese lugar. Se quedó muy callado y quieto. Jasper, por otro lado, removía sus manos como un chiquillo que le había dicho al padre de su novia que quería llevarla al baile de graduación pero que necesitaba su aprobación porque la chica se lo había pedido.
Sabía Jasper que estaba yendo demasiado rápido. Pero se había dado cuenta de que Alice había huido porque tenía miedo de ser una molestia para Jasper. Jasper la quería, no por decir que la amaba porque probablemente eso era un caso bastante extremista para algunas personas. Algunas personas como Edward, quien era prácticamente el hermano mayor de Alice. Estaba sudando la gota gorda, claro, pero ya había soltado lo que tenía que decir y esperaba que la respuesta fuera un sí, si no, no sabría qué hacer con el anillo en su maleta.
El rubio miró a su amigo de manera desesperada, buscando con sus ojos azules los de Edward, esperando que le dieran algún tipo de respuesta, sin embargo, era como mirar a la nada. Como si mirara una estatua, sin expresión ni nada.
─ ¿Y bien?
Edward finalmente le miró, negando con su cabeza muy en silencio hasta dejarla caer en el respaldo del camastro, soltando todo el aire de sus pulmones. Si alguna chica lo miraba, hubiera presenciado una de las escenas más sensuales de Edward Cullen.
Finalmente se dedicó a hablar.
─No sé cuál esperas que sea mi respuesta. Si te dijera que no… ¿te detendrías?
Jasper, al ver que su amigo no miró el movimiento de cabeza que hizo, carraspeó su garganta y habló con una negación.
─Creo que no.
─Entonces mi respuesta es adelante. Cásate con mi prima. No es como si no fueras ya de la familia. Aunque eso deberías hablarlo con su padre porque él sigue vivo, quiero que sepas. Y ya sabes, está de más decirte que si le haces algo, te corto los huevos.
Jasper respiró tranquilo y obtuvo de nuevo los colores de tu rostro.
─Nada de eso pasará, Edward. Lo prometo.
─No deberías estar tan seguro… Aun no le has pedido matrimonio a Alice. No cantes victoria.
¿Cuántas veces se podía perder el color del rostro sin llegar a ser algo alarmante? Jasper miró pálido de nuevo a Edward.
─ ¿Crees que diga que no?
Edward encogió los hombros sólo una vez en forma de respuesta pero al recordar que a su amigo no le gustaban esas respuestas habló.
─Después de como la trataste no lo sé. Solo ella lo sabe. Debes intentarlo, pero ya sabes cómo es Alice de romántica. Tiene que ser épico.
─ ¿Qué es lo que tiene que ser épico?
Tanto Edward como Jasper se volvieron de inmediato ante la figura de Bella, quien iba llegando a donde estaban ellos utilizando tan sólo el precioso bikini de color oscuro que le quedaba muy bien a su nueva figura. Tenía las manos colocadas en sus caderas y miraba a ambos chicos con las cejas levantadas por detrás de sus gafas de sol. Detrás de ella estaba Renée quien llevaba puesto un traje de baño con un pareo alrededor de su ya no tan pequeña cintura.
Jasper comenzó a balbucear palabras sin ningún sentido en absoluto y se volvió hacia a Edward, esperando que él le salvara.
El encanto de Edward salió a flote y sonrió de oreja a oreja, marcando los fabulosos e infantiles hoyuelos en sus mejillas.
─Las vacaciones deben ser épicas.
Jasper se puso de pie, sacudiendo las manos de la inexistente arena que se suponía que había ahí. Le sonrió a Bella de manera inocentemente sospechosa.
─Señora Swan, que bueno que nos ha acompañado, ¿qué tal ha sido su estadía aquí hasta ahora? ─le preguntó Jasper a Renée, quien estaba demasiado ocupada colocándose bloqueador solar sobre su pálida piel.
Renée, encantada por tener cierta atención, le sonrió a Jasper y le tomó de los antebrazos, sin relajar las mejillas por la sonrisa.
─Ha sido bastante agradable, Jasper, gracias.
Antes de que Edward pudiera saludar a Renée, Jasper le pasó el brazo por la espalda y le guio hacia la orilla de la playa, donde estaban sentados Carlisle, Charlie, el viejo Edward y el abuelo de Edward. Sonriendo con cierta simpatía, se volvió hacia Bella, quien se sentó en el lugar que Jasper había dejado.
─Creí que tu madre iba a tardar en llegar ─comentó Edward, mirando el fino rostro de Bella con atención.
─Creí lo mismo, pero resulta que encontró un vuelo bastante pronto. Ha llegado para asustarme acerca del embarazo ─Edward dirigió su mirada al vientre de Bella al escuchar la palabra─. Si me ocurre lo mismo que a ella me van a dar pocas ganas de que me toques otra vez.
Al ver que Bella tenía una sonrisa en el rostro Edward sonrió también por las palabras dichas.
─ ¿A qué te refieres con que te asustó?
─Bueno, me dijo que ella duró con los vómitos todos los días del embarazo, con esos ascos interminables y desastrosos. Dejó de usar el perfume que tanto le gustaba porque odiaba ese olor durante el embarazo y llegó a vomitar por eso. Prácticamente no podía salir de casa sin que los pies le estuvieran matando los últimos meses ─Bella suspiró y se relajó en el camastro, dejando su cuerpo lánguido─. Y si estoy igual que ella tendrás que limpiar mi pipi cuando esté sentada en una silla para dormir y no quiera levantarme.
La mujer castaña volvió la mirada a Edward cuando escuchó que no le decía nada y fue a soltar una carcajada al ver su mueca de desagrado.
─Amor, el embarazo no es la ida al obstetra y que me diga el sexo del bebé. No es sólo comprarle ropita y decorar la habitación. No es sólo los antojos ni tampoco mis hormonas sexuales completamente revolucionadas. Y tampoco son sólo las pataditas cuando tenga siete u ocho meses y se sientan más fuertes… ─Bella agitó la cabeza, moviendo su cabellera también─. El embarazo es las vitaminas y las pruebas para saber si mi hijo no tiene alguna enfermedad grave. También es el ejercicio porque ya te dije que no quiero ser mamá gorda. Son los bochornos… los cambios de temperatura, el humor. Los vómitos matutinos. El amor por la comida. El odio a ciertas comidas y ciertos olores. Cuando tu vejiga no aguanta mucho… cuando ya no pueda dormir bocabajo como a mí me encanta ─Bella suspiró negando con la cabeza─. Es una serie de cosas que no te lo pintan en la televisión o en las películas.
Edward mantuvo un ligero gesto con su boca que decía claramente que eso no era nada bonito.
─Que bueno que no soy mujer.
Bella bufó rodando los ojos.
─Eres una niña miedosa. Yo soy más fuerte que tú y no necesito estar en entrenamiento seis o siete horas diarias.
─Debo defenderme como hombre… tú no tienes los músculos que yo tengo.
─No, pero tú no tienes senos como los que yo tengo. Además, voy a tener el doble de órganos y miembros en unos cuantos meses, así que eso me hace más fuerte.
─Eso debería hacerte más pesada.
─Lo hará. Estaré pesada pero por eso no tendré sexo, utilizarle a mi amigo del penúltimo cajón a la derecha que tiene llavecita e iré al gimnasio. No es tan complicado. Vas a suplicarme por sexo y te voy a mandar muy lejos porque voy a estar muy pesada para todas esas posiciones que he querido hacer desde hace tiempo.
Edward rio por lo bajo, fingiendo que eso no le estaba preocupando pero Bella había escuchado un tono nervioso.
─Eres extremista.
─No lo soy ─contestó ella, quitando la rodaja de naranja al vaso de Edward y empezó a chuparla para extraerle el jugo─. Estoy diciendo lo que pasará a partir de ahora.
Edward perdió el color del rostro volviéndose a ella. Le observó ponerse de pie y estirarse justo en sus narices, poniendo su respingado y duro trasero frente a él. Ese bikini se le veía tan bien.
─ ¿A partir de ahora?
─Sí ─contestó ella dejando la rodaja de naranja dentro del vaso sin contenido─. Es una lástima porque siempre he querido hacerlo en un spa y ya reservé una cita para ambos. Tendré que esperar a otras vacaciones donde mi bebé ya esté en mis brazos… aunque será difícil porque los bebés necesitan mucha atención y no me podré separar de él ─chasqueó la lengua y volvió a negar. Se llevó las manos a la cabeza y ajustó su cabello en un moño alto, con un lazo rojo.
─Por supuesto que eres extremista.
─No lo soy, amor.
Carraspeando, Edward le puso la mano detrás de su rodilla, comenzando a dar suaves caricias de arriba y abajo. Bella ni se inmutó.
─Te diría que te retractes por decirme gorda pero ya no hay remedio ─se inclinó hacia a él para poder tomar una de las mentas que estaban justo a su costado. Le colocó los senos prácticamente en la cara y después se deslizó hasta que sus labios se encontraron─. Iré a nadar ─dijo mientras sus labios se rozaban─, dicen que eso es bueno para la frustración sexual… ─le dio un rápido beso y se apartó antes de que Edward le tomara sus labios─. Disfruta tu relajación.
Y con eso, Bella se irguió en su lugar y camino, extendiendo sus largas piernas para hundir los dedos de sus pies debajo de la arena. Reajustó sus gafas de sol y sonrió al escuchar el grito entusiasta de Niklaus al notarle.
.
Más tarde esa noche, la familia se había reunido a la hora de la cena en el restaurante que estaba en la playa, de esa manera sentían la fresca brisa del mar en ellos. Por supuesto, los abuelos de Edward llevaban un ligero sombrero porque esa hora de la noche les hacía algo. Estaban bastante felices de que la familia ajena supiera que eran judíos.
Klaus estaba sentado en medio de Bella y Edward, quien se veía bastante contento con esas mejillas coloradas por el sol de esa tarde. Se miraba tan guapo al igual que su padre. Parecía muy contento porque su mamá le estaba cortando los pedazos de carne y su padre estaba conversando con él y reía abiertamente por algo que papá decía. Después, sin parar de reír, Klaus iba a contárselo a Bella, haciendo que ella riera también para mirar a Edward con cierta burla.
Quien dijera que no eran una familia estaba bastante equivocado.
La abuela Lydia, quien estaba al lado de Bella, le tocó el brazo para poder llamar su atención. De inmediato, Bella se volvió a ella con las cejas alzadas y una mirada simpática.
─Hija ─le dijo la mujer, alzando sus ojos grises un poco nublosos a ella─, eres una madre de pies a cabeza. Jamás había visto a mi nieto tan contento con una mujer después de lo que pasó con la mamá de mi Klaus.
Al lado de la señora Lydia, el abuelo se acercó negando con la cabeza.
─Ignora lo que te diga esta anciana, Bella, a veces se pone muy sentimental.
La señora Lydia fue a darle un manotazo a su esposo en el dorso de su mano arrugada y negó con la cabeza.
─Dedícate a comer tu papilla, Alfred ─la anciana decidió comenzar a arreglar sus largos cabellos blancos ya que había terminado con su comida y habló con Bella─. Bueno… como te decía, hija, muchas gracias por soportar una familia de locos como la que tiene Edward. Yo no sabría cómo hacerlo. Tienes mucho valor. Se nota que los amas a ambos.
Bella sonrió, completamente encantada por las palabras de la abuela Lydia. Dejó que la mujer le tomara de la mano y se la estrechara con cierto cariño.
─Lo hago, y en realidad sólo me acostumbro, no tengo otra opción ─dijo riendo un poco, seguida de ella.
─Bien… menos mal que sea así. No quiero que salgas corriendo más tarde.
─No lo haré, yo…
Bella fue interrumpida a la mitad de su frase cuando escuchó el sonido de una silla separarse de la mesa y observó a Jasper de reojo ponerse de pie. Definitivamente quería que le escucharan. Toda la mesa se volvió hacia a él con atención y Bella miró a Edward confundida. El susodicho negó con la cabeza en silencio, sin expresión alguna. Por otro lado, Niklaus seguía comiendo la brocheta de pescado que estaba en su plato.
─Pónganme atención, por favor, familia ─dijo Jasper en voz alta. Aun cuando él no tenía una verdadera familia de sangre ahí les consideraba a ellos como tal─. Hace tiempo que he estado confundido ─siguió diciendo, moviendo sus manos dentro de sus bolsillos, completamente nervioso por la situación─. Necesitaba encontrar lo que me tenía de esa manera y fue hasta hace una horas atrás que me di cuenta de lo que de verdad me estaba sucediendo. He estado enamorado de una persona que conozco desde hace mucho tiempo… puede sonar un poco loco, pero definitivamente sé que es así. Es una persona bastante inteligente y motivadora, y realmente la quiero.
Bella viajó la mirada de Jasper a sus niñas. Isobel tenía la sonrisa más grande del mundo aun cuando no conocía muy bien a todos aquellos en la mesa. Se encariñó bastante rápido con su padre y lo quería tanto como Niklaus quería a Edward. Por otro lado, Cara no estaba tan contenta. La pequeña Cara estaba mirando su comida muy malhumorada y parecía que estaba destruyendo una servilleta de papel debajo de la mesa. Eso no era una buena señal.
Jasper terminó de hablar y caminó una silla al lado de Isobel, donde estaba Alice. La pequeña mujer estaba con la boca entreabierta y estaba que no se lo podía creer. Y a Jasper seguían temblándole las manos. Se colocó sobre una rodilla y sacó finalmente la cajita negra que siempre hacia llorar a Alice en las películas.
─Alice Brandon… ¿me harías el honor de ser mi esposa?
El silencio que Alice había realizado le había dado luz verde a Rosalie para que pudiera comenzar a tomar fotografías con su teléfono celular.
Alice estaba tan muda que sólo logró decir una palabra.
─ ¡Sí!
Y la mesa entera pudo respirar tranquilamente otra vez.
─ ¡Sí, acepto! ¡Sí! ─exclamó sonriendo para después lanzarse hacia a Jasper, quien tuvo que tensar su cuerpo para no caer con ella y con su creciente vientre.
Después, Renée hizo un chillido comenzando a aplaudir.
─ ¡Amo las bodas! Mucha comida, alcohol, bailes… ─ella comenzó a aplaudir y se le acercó Rosalie rápidamente para poder comenzar a hablar de lo que podían hacer al igual que Elizabeth y la señora Lydia, quien se puso de pie al lado de Bella.
Ellas tenían algo con las fiestas.
Esme y Carlisle tenían una sonrisa en sus labios también. Miraban a su hija orgullosos de sí mismos. Más por el hecho de que ya iba a sentar cabeza e iba a comportarse como se debía. Aunque eso temía también, el que no se adaptara a un estilo de vida más correcto y descuidara su familia… siendo que si se casaba con Jasper también serían responsabilidad Cara e Isobel. Sin embargo, se notaba que su hija sentía el mismo cariño por Jasper.
Alice corrió de inmediato donde Bella estaba poniéndose de pie y chilló, emocionada por completo. Bella le dio un fuerte abrazo, tanto como sus crecientes vientres les dejaban y también le felicitó alegre, como buena amiga.
─Muchas facilidades, Alice. Ahora sí vas a tener que quedarte en un solo lugar porque debes hacerlo ─le dijo en cierta forma de burla, sonriendo muy amplio y divertida. Alice arrugó la nariz, sabiendo que eso iba a ser lo más difícil. Ella era prácticamente una nómada─. Mi amiga, la que nunca se casaría ya está comprometida.
Alice chasqueó la lengua, haciendo un gesto con su mano como si estuviera restando importancia.
─Mi amiga, la que dijo que primero iba a conocer a un montón de hombres sólo le ha bastado con dos y medio ─le respondió Alice mirando el vientre de Bella para que le entendiera.
─Eso es porque escogí a los adecuados. Así como sé que has escogido los tuyos.
Bella alzó la mirada cuando Edward se colocó detrás de Alice, sintiéndose un poco extraño. Ahora Bella entendía lo que le estaban hablando Jasper y él esa mañana en la playa. Sonrió y le dio una palmada a Alice en los antebrazos.
Al no ver a Niklaus sentado en su silla, Bella frunció el ceño, comenzando a buscarlo con la mirada alrededor de la mesa donde suponía que estaban todos. Al darse cuenta de que sólo Aaron estaba con su padre y tío Jasper, y que Isobel estaba con Rosalie, supo también que Cara no se encontraba ahí.
Intentando mantener la calma, la mujer de cabellos castaños caminó por el pasillo que había entre las demás mesas hacia la playa, donde pudo encontrar las pequeñas huellas de niños en la arena. Por suerte la playa era privada, sólo para el restaurante y estaba desierta pero con mucha iluminación donde se suponía que debían estar los cocos de las palmeras. Apunto de acercarse a la orilla del mar pudo divisar dos cabelleras rubias moviéndose con rudeza por el fuerte viento de la noche junto con la brisa del mar.
Niklaus y Cara.
Con cuidado, Bella caminó hacia donde estaban ellos, quienes habían decidido no tocar el agua fresca del mar. Les miró tomar asiento en un lugar donde el agua no alcanzaba. Aliviada por ello, caminó también y les llamó por su nombre haciendo que ambos se volvieran a ella con los ojos entrecerrados por el viento.
─ ¿Qué pasa, niños? ¿Por qué se han alejado así? ─les preguntó sin intentar acusarles de nada. Se colocó al lado de Niklaus y fue a abrazar las piernas tanto como su barriga le dejaba.
Niklaus fue el primero en hablar.
─Cara no está muy contenta de que Alice se vaya a casar con Jasper ─dijo el niño con la voz muy decidida─. Y yo tampoco estoy de acuerdo con eso.
Un tema bastante delicado y con importancia de tratar, pensó Bella. La opinión de Cara era importante en el próximo matrimonio y la primera persona que debería hablar con ella era Jasper. Después de todo ella era su hija y debió haberle consultado primero para saber su punto de vista. Por suerte Isobel había reaccionado muy bien.
─ ¿Por qué ambos no están de acuerdo con ese matrimonio? ─preguntó ella mirando a los pequeños, quienes unían sus dedos debajo de la arena ligeramente húmeda─. ¿Klaus? ¿Cara?
Suspirando, Cara alzó la cabeza y alejó sus largos cabellos castaños claros con su mano y un movimiento de cabeza.
─Porque era una regla. No se puede salir con las hermanas de los amigos… papá y Edward lo decían. Alice era como una hermana para Edward… ─la pequeña tomó aire e hizo un puchero, abultando sus sonrojadas mejillas─. Y Alice no me gusta. Alice siempre se va todo el tiempo y va a tener un bebé. Alice me va a dejar para irse a París o a Nueva York a ver cosas de moda. Y va a tener un bebé… ¿y si lo deja aquí con nosotros para que lo cuidemos? No va a tener mami como yo. Y además… ─sorbió su nariz y Bella observó cómo sus delgados y cortos hombros se estremecían por un sollozo. Niklaus de inmediato le rodeó con su brazo en forma de apoyo─ Marissa no va a poder cuidarnos a todas. Alice es como una niña también solo que con bubis como las tuyas, Bella.
Niklaus arrugó la nariz.
─Mi mami tiene bubis más grandes que la tía Alice.
Bella le colocó la palma de su mano a Niklaus en su espalda en forma de advertencia para que guardara silencio y le dejara hablar.
─Ven aquí, preciosa ─Bella le estiró los brazos a Cara, quien inmediatamente se puso de pie y se colocó en el regazo de la castaña, yendo a recargar su cabeza de cabellos castados claros sobre el pecho de Bella, sintiéndose tan vulnerable pero a la vez tan decidida para ser una niña de seis años─. Escucha, Alice no es una niña… tal vez si le dices a ella que no te gustan ciertas actitudes ella pueda entenderte. Y tu papi la quiere mucho, pero te ama más a ti así que si hablas con él va a escucharte, ¿bien? ─la pequeña asintió en forma de respuesta pero no alzó sus ojos para mirar a Bella─. Y entiendo que siempre hayas visto a Alice como la tía divertida pero debes entender que ella y tu papi se quieren mucho y quieren darte una familia.
Niklaus tomó de la mano a Cara para llamar su atención y se arrodillo a un costado de Bella, mirando a su amiga a los ojos.
─Y tú quieres muchas hermanitas, Cara. Tía Alice puede darte hermanitas o hermanitos.
Cara miró con cierto fastidio a Niklaus porque se suponía que confiaba en él para estar de su lado y no del lado de su mamá.
─Pero Klaus, dijiste que me ibas a prestar a Jude.
─Y te lo voy a prestar, pero también puedes estar con tu nueva hermanita.
Bella miró muy sonriente a su pequeño y le rodeó con su brazo para poder atraerlo hacia a ella y besar su frente. Era un niño bastante inteligente y astuto que a veces le sorprendía.
─Bueno, ya hablaremos de los hermanitos más tarde ─dijo la mujer, mirando de nueva cuenta a la nena en su regazo─. Por ahora debes hablar con tu papi, ¿sí? Recuerda que lo mejor que puedes hacer es hablar así como haces con Klaus.
La pequeña asintió mientras relamía sus labios, sintiéndolos un poco salados por la brisa del mar. Estiró el cuello para poder darle un beso en la barbilla a Bella.
─A veces quisiera que tú fueras mi mami, pero Niklaus me ganó.
Sintiendo su pecho oprimido, Bella le sonrió ladinamente y le besó la frente lisa de Cara, asegurándose de tardar lo necesario, sintiendo su suave piel con los labios.
─Estoy segura de que Niklaus puede ser comprensivo ─el niño se hizo notar guiñando un ojo y poniéndose de pie─. Y ahora debemos ir con los demás. Deben preguntarse qué sucede con nosotros. Cara, nena, prométeme que vas a hablar con tu papi sobre lo que me dijiste a mí, ¿bien? ─la niña asintió tres veces con la cabeza haciendo que sus cabellos saltaran un poco─. De acuerdo, ahora vamos a terminar la comida porque como igual que un elefante.
Y riendo, los niños volvieron al restaurante, donde algunas miradas se posaron sobre ellos, muy interrogativas. Sobre todo la mirada de Alice, la cual se dirigió a Bella con bastante curiosidad. La castaña le respondió con un movimiento de cabeza y sintió como Cara se soltaba de su mano para ir con su padre.
─ ¡Bella, preciosa, ven aquí! ─le llamó la abuela Lydia, agitando su arrugada mano para que le prestara atención─. Un amable caballero nos ha ofrecido la capilla de la isla y un lugar en la playa donde se puede realizar la ceremonia. ¿Qué te parece? Tú eres la que tiene el visto bueno aquí ¿Qué dices?
Bella miró el rostro de su madre, de Rosalie, Esme, Elizabeth, Alice y la señora Lydia al mismo tiempo y se mordió el labio inferior. Ella no tendría por qué dar indicios de algún conflicto así que sonrió.
─Me parece una buena idea… aunque ¿no es muy precipitado?
Elizabeth chasqueó la lengua y negó con su cabeza.
─Para nada. Está perfecto… ¡Será una fiesta inolvidable!
Hola hola de nuevoooo. Aquí tienen a gran Niklaus, su mami Bella y papá Edward. Sin duda ha sido un capítulo bastante lleno de presiones y sorpresas, ¿no creen? En el próximo veremos la ceremonia... si es que hay. Diganme, ¿qué tal les ha parecido el capítulo? ¿Alice y Jasper? ¿El susto que le metió Reneé a Bella sobre el embarazado? Muchas cosas... ¡Y los abuelos de Edward! Son un amor, lo sé. Y vaya problema en el cual se metió Jasper con esa actitud de Cara. Le viene un problemón.
Gracias a: joiitahlaloquii, AnaVickyB, pera l.t, Nadiia16, LucyGomez, Elimar 96, marieisahale, MONELITA CULLEN, Isabella Grey Day, hl.c, hidiux, PRISGPE, megankvdw, Yoliki, hinataliddy, Fran Ktrin Black, Tata XOXO, Karlie7, alejandra1987, Gaby Cullen, Beastyle, dany16, AleLupis, Nyx-88, Cullen-21-gladys, Annaniicolle, cary, Brenda-Cullen-Ivashcov, silvana98, TwilightCuba, lizzie, jupy, lulycullen19, Ari, dandy, veritob, Tecupi, anamart05, Dany, Marie Mars, diana.
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¡Gracias enserio por sus reviews! Y por seguirme en la historia aun cuando algunas leen sin que esté terminada, significa mucho para mi.
¿Reviews con alguna idea de lo que puede pasar en el próximo capítulo?
