Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi

Otros son de mi imaginación. ;)

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Cap 34 ¿quién viaja al otro lado del pozo?

Kagome se estremeció despacio cuando sintió el cambio de energía que rodeaba el pozo y el cambio que se provocó en su interior. El pozo estaba abierto, pensó, era tiempo de regresar al futuro. Pero, cómo regresar. Ella no quería, no quería hacerlo. Nunca quiso. Inuyasha tenía razón en mucho ella quería quedarse, pero no podía. El templo y los refugiados y la guerra. Ella no podía.

Suspiró cansadamente cuando su espalda tocó el tronco del árbol tras ella. Miró a los presentes y sin decir nada Kikyo se alejó del lugar, después de todo el pozo estaba abierto y no había mucho de qué hablar. Paseó el rostro por Inuyasha y Miroku y tomó aire con lentitud.

-Monje Miroku, no será necesaria nuestra intervención. El pozo se ha abierto

-Eso supuse- contestó el bonzo y sonrió a Inuyasha comprendiendo que era mejor que se fuera, ya le contaría Inuyasha lo que sucedería y así se retiró- los esperamos para cenar.

Kagome le observó irse y repasó mentalmente cada una de las frases dichas por Izayoi. Amaba al joven que había sido su guardián, no quería regresar al futuro, odiaba lo de las Castas, quería quedarse en este mundo, ¡e iba a morir!.

Su corazón palpitó con tanta fuerza y rápidez que Inuyasha se vio a obligado a detenerse cuando sus orejas sintieron el ruido estrepitoso desde el pecho de Kagome y cuando se volteó la vio sosteniéndose sus ropas de sacerdotisa con fuerza y el rostro horrorizado.

-¿Kagome?

-Inu.. Inuyasha, ¿tú lo has oído cierto? Izayoi dijo que iba a morir.

Inuyasha le miró a los ojos, pero Kagome no pudo ver nada en ellos. La briza suave de la media tarde de invierno los cobijo e Inuyasha se dejó arrastrar por las palabras de la miko.

-No fue lo único que dijo Kagome

-¿ah?

-Dijo que alguien vendría por ella en la próxima luna llena.

Kagome pegó un respingo en su sitio descolocada. Era cierto, Izayoi había dicho eso, pero para la próxima luna sólo quedaban unas dos semanas y media. Sintió su respiración agitarse y esperó de Inuyasha una respuesta que nunca llegó

-Tenemos que saber, averiguar a qué se refiere

-No tienes que decirlo Kagome, lo sé. No permitiré que nada malo le suceda.

No es que el paternalismo figurado le haya llenado, pero la chica era hija suya y aunque los sentimientos se construían a través del complicado entramado de emociones colectivas, Inuyasha reconocía que esa chica era parte de él, parte de su vida, una parte que siempre debió existir pero que por el destino no fue. Miró a Kagome para que ella sintiera esa confianza pero otras palabras resonaron en su mente con fuerza.

-No puedo ir a la otra época si Izayoi se queda, pero alguien tiene que ir- susurró la miko

-Kagome… - Inuyasha esperó a que Kagome le mirara de nuevo, de que saliera de sus cavilaciones internas y le prestara la atención que necesitaba. Cuando ella lo hizo él habló- Que quiso decir Izayoi con "la hija de Sesshomaru".

El parpadeó descolocado de la miko le confirmó a Inuyasa la sorpresa de sus palabras, el silencio momentáneo le incomodó y creyó que tal vez no había sido lo mejor haber preguntado eso.

-Natsuki…- dijo finalmente Kagome- Natsuki es la hija menor de Sesshomaru, pero por razones de fuerza mayor él la dejó a mi cuidado cuando Natsuki apenas era una niña.

-¿Una niña?

Kagome se mordió el labio, hablar de esto era tan incómodamente confuso tanto para ella como para Seshomaru en su tiempo.

-Inuyasha, Natsuki es hija de Sakura, la reencarnación de Rin- le confesó. Inuyasha se paralizó. Su hermano. Su hermano había estado con la reencarnación de su mujer, entonces la gran duda se apoderó de él. La duda del pasado. Desvió el rostro de Kagome y esta supo leer de inmediato su reflexión. –Inuyasha- le llamó- ¿Sabes cómo funciona el tema de las reencarnaciones? – el hastío de la voz de Kagome incomodó a Inuyasha, pensar en reencarnaciones sólo le hacía pensar en lo que había pasado con Kikyo y Kagome.

-yo… creo

-Pues olvídalo- sentenció la miko segura y se sentó bajo el árbol que se apoyaba- Inuyasha, al morir tu cuerpo desaparece porque sólo es un cascaron físico que tu alma necesita para aprender lecciones espirituales en este mundo terrenal- comentó Kagome, como si estuviera dictando una clase magistral, el tono neutro de su voz hizo a Inuyasha sentarse a su lado- pero tu alma, parte de ella sigue existiendo porque es inmaterial, es una entidad superior, ¿comprendes?

-Algo…- comentó con sinceridad el hanyo. Moviendo sus orejas en dirección a Kagome. Un gesto inocente y tierno que enterneció a la miko. Era como un niño pequeño, como un cachorrito curioso, casi le hizo recordar a su propio hijo cuando ella le explicaba esto mismo hace unos años.

-Pues bien, esa parte de tu entidad espiritual necesita evolucionar y para eso requiere de otro cuerpo físico, así que renace en otro ser.

Inuyasha tragó duró, acaso, ¿acaso Kagome le estaba diciendo que ella después de todo si era Kikyo? No, no después de todo el tiempo que le costó diferenciarlas.

-Pero hay veces que los grandes espíritus- continuó mirando con el entrecejo fruncido a su alrededor, indicándole a Inuyasha que se refería a los espíritus poderosos, los primigenios, aquellos que no eran yokais o dioses. Espíritus mucho más poderosos e infinitos- deciden que deben ayudar a un ser que ha hecho algo de forma errónea y ese hecho ha puesto un desequilibrio en el mundo.

-No entiendo Kagome.

-Inuyasha…. Midoriko creó la Shikon no Tama por error, eso lo sabes- el hanyo asintió sin comprender aún las explicaciones de Kagome- bien, al morir parte de su esencia quedó en la perla, para luchar por la eternidad contra él mal que habitaba en ella. ¿Nunca te has preguntado qué pasó con la otra parte de su esencia? Esa parte corrompida por el miedo y la desesperación que trae consigo la muerte.

Inuyasha parpadeó incrédulo y negó levemente con la cabeza.

-Midoriko trajo a este mundo un desequilibrio de poder demasiado grande y los grandes espíritus primigenios le obligaron a corregir su mal. Pero no podía reencarnar porque la parte de su alma que quedaba estaba llena de ese miedo y desesperación, por lo que la perla sólo conseguiría oscurecerse si ella la tocaba, así que ellos le concedieron a ella una nueva oportunidad para volver a la vida, pero para eso debieron darle también nuevas almas. Almas que la harían un ser distinto, ya no sería Midoriko, sólo sería un nuevo ser con parte de ese pasado, poder y conocimiento.

-Entiendo…- interrumpió Inuyasha.

-Pero eso tampoco funcionó, porque la nueva alma era un ser humano, un humano con fortalezas y debilidades. Una sacerdotisa que debía cuidar la perla de Shikon, pero que poseía una batalla interna nefasta. Pues la influencia que las emociones, recuerdos y culpas de Midoriko también estaban dentro de ella.

-Kagome, acaso estás hablado de…

-Kikyo… - le interrumpió Kagome y no miró a Inuyasha. No quiso si quiera verle a los ojos cuando decidió continuar- Inuyasha, la lucha de Kikyo fue mucho más tortuosa de lo que te imaginas, porque eran sus almas y las de Midoriko las que luchaban dentro de ella. Al morir el alma de Kikyo se llenó de odio y deseos de venganza, y seguramente deseó volver o al menos eso pensábamos todos. Pero no es por eso que estoy aquí.

Inuyasha tragó duro, intentó decir algo pero Kagome le detuvo.

-déjame terminar por favor Inuyasha- la mano frente a él fue obstáculo suficiente, después de todo qué más podría haber dicho- La perla seguía existiendo, tal vez ya no en este plano físico, pero existía y eso no estaba dentro del plan. La perla debía desaparecer. Pero ¿cómo crear un ser que pudiera luchar contra los deseos negativos de Kikyo y los miedos de Midoriko? No podía ser una reencarnación simple- terminó diciendo Kagome en un suspiro y se reclinó hacia atrás despacio esperando calmar un poco el latido acelerado de su corazón- Entonces había que crear muchas almas, las suficientes como para que estas se equipararan a esos sentimientos, un ser con las almas suficientes como para no sucumbir a los designios de la funesta muerte que le esperaba sólo por ser la tercera en la línea de Midoriko.

-Entonces naciste tú…

-Exacto- sonrió Kagome, y su sonrisa de alivio calmó las interrogantes que deambulaban con frenesí en la mente de Inuyasha- Yo soy un ser autónomo Inuyasha, pero dentro de mí coexistían las almas de Midoriko y las de Kikyo. Sin embargo, cuando la bruja Urasue robó de mi cuerpo las almas de Kikyo se llevó con ella las de Midoriko también, yo simplemente quedé con el número ilimitado de almas que se habían hecho para mí.

-no eres Kikyo…- susurró Inuyasha convenciéndose de una vez.

-No y sí, al igual como ella no es Midoriko, pero lo es. Es una dualidad Inuyasha, somos seres ambivalentes pero autóctonos.

Pero eso era suficiente para el hanyo. Saber que no eran la misma. El resto no importaba.

-Entiendo…

-Bien- dijo Kagome levantándose de su lugar, con Inuyasha imitándole- Debemos hablar con Izayoi. Averiguar a qué se refería con lo de la próxima luna llena y qué es eso de que morirá.

-Sí…

-Inuyasha, enviaré a Natsuki de vuelta- Inuyasha no desvió la mirada del frente mientras caminaban en dirección a la aldea. Izayoi había desaparecido desde que comenzaron a conversar- pero creo que Inutomaru no dejará que ella vaya sola. SI el pozo se mantiene abierto, será fácil para ellos viajar, pero como uno pasa también otros podrán hacerlo.

-Entiendo. Estoy preparado para luchar.

-No creo que sea necesario- sonrió Kagome- tengo una mejor idea.


-Iré con ella- la voz de Inutomaru fue firme e Izayoi que estaba sentada frente a él con la taza de té verde en su mano le miró con una ceja levantada.

La discusión había sido corta, Izayoi informó que el pozo estaba abierto y nadie opinó nada. Ni Kagome, ni Inuyasha o Ryuji. Tampoco Sango que estaba, gracias a su esposo, enterada del asunto o Kazuki que escondida tras la puerta de la habitación de su madre había oído todo. Lo único que se sabía es que el pozo estaba abierto y la declaración de Kagome de enviar a Natsuki para informar a su padre de los hechos ocurridos a este lado del pozo, ya que como Izayoi había dejado claro, ella no podía cruzar el pozo por "razones desconocidas".

La respuesta de su hijo había sido inmediata, como Kagome lo había predicho, pero Natsuki observó de reojo la respuesta de su Hime-sama y comprendió que ambos, Inutomaru y ella, estaban violando las leyes que habían jurado con sangre al alejarse de Izayoi.

-No podemos Kagome-okasama- respondió Natsuki incomoda. Titubeando ante la autoridad de Kagome y su responsabilidad como guardián- Mi deber y el de Inutomaru es permanecer al lado de la Hime-sama.

Izayoi gruñó y sus garras se apretaron a la taza sin lacerarla. Ryuji la observó desde la esquina que se encontraba, ya que no había podido marcharse cuando Kagome le pidió a cambio de haberle salvado la vida dos veces que ayudara a la aldea. Claramente era una escusa, una escusa que sin saber ambos utilizaban. Uno para no alejarse de la necesidad irracional que una marca futura le perseguía y la otra para ayudar a la felicidad de su hija. Razones irracionales, pero qué más daba.

-Kazuki … - ante la llamada de Izayoi Kazuki pegó un salto de asombro y asintió- ¿podrías traer una hoja y algo para escribir?

-sí

Izayoi observó a la muchacha salir de la habitación y dirigió una mirada a Natsuki. Sango no respondió y se guardó sus comentarios, a ella no le agradaba Izayoi, hija de Kagome o no, la chica era de cierta forma un ser malvado y ella había aprendido a desconfiar de todo en la vida, siguió comiendo y mirando de tanto en tanto, tampoco le gustaba la relación extraña que se había formado entre Kazuki e Izayoi. Sentía el peligro sobre su hija demasiado cerca. Miroku en cambio estaba neutral, por lo que habían vivido estaba agradecido, pero no es como si quisiera a la chica. Al igual que el respecto que sentía por Sesshomaru, comprendía que la confianza que podían depositar en Izayoi era dual.

-No es necesario que te quedes Natsuki- dijo Izayoi conteniendo su mal humor- es más deseo que le entregues algo a tu padre.

-¿Algo?

-Sí- aseguró Izayoi, interrumpiéndose levemente para beber algo de su té- Una carta. Una carta que deberás leer tu misma frente a tu padre y hermana mayor Sina y frente al consejo. ¿Comprendes?

Es cierto que a ella no le interesaba volver, pero tenía que asegurarse de algunas cosas en el futuro.

Kazuki entró con un papiro, pincel y tinta e Izayoi le pidió a Natsuki que escribirá unas palabras que ella deseaba comunicar al mundo yokai, pero Natsuki no sabía escribir con pincel y tinta, no es como si no lo hubiese hecho en el jardín de infancia cuando Kagome le enseñaba, pero es que en el futuro las lapiceras eran más comunes, debido a esto fue Kazuki quién se ofreció a escribir.

-Escribe textual lo que diga- dijo Izayoi y Kazuki asintió- "Con el poder que me otorga mi título- comenzó la hanyo, tomando aire de vez en cuando parando para que la joven exterminadora pudiese escribir mejor- yo, Izayoi, Hime-sama de las tierras del Oeste- miró su taza y se sintió perder, nunca había hecho una acción política, nunca siquiera había intentado intervenir en algún asunto- protegida del Lord Dai yokai, General Perro Sesshomaru-sama- Pero supuso que si tenía la obligación de hacer algo era esto, una acción por alguien más, mas que solo lo que siempre hacía por ella- hija de la sacerdotisa de la estrella, protectora del arco sagrado y la purificada Shikon no Tama- al menos así dejaría libre a las personas que había comprendido ahora se esforzaban por pensar en su seguridad- y el legítimo heredero de Tessaiga, bastardo de Ino no Taisho Inuyasha- y cuidaría de su futuro alejándoles de la presión y la muerte- Declaro de forma irresoluble ante cualquier ley o consejo, la expulsión de la Casta Inuyokai y el desheredo de todos los títulos que se le adjudiquen- salvarle la vida so pena de vergüenza y repudio- de mi hermano menor Inutomaru y Natsuki, hija del Lord Sesshomaru y una humana llamada Sakura.

-Pero qué… Hime-sama no por favor, si lo hace no podré volver a Palacio jamás- Natsuki rogó levantándose de su lugar.

Inuyasha por su parte no pudo evitar incomodarse, las palabras bastardo resonaba en su cabeza, una y otra vez, ella parecía no avergonzarse, pero repudiarla, entonces por qué se empeñaba en llamarse a sí misma de esa forma y de llamarlo a él así también.

-Izayoi- llamó Inutomaru- por favor qué haces… ¿por qué?

- Ante esta declaración adjudico mi título y mi lugar en la cabeza del Oeste. Firma Izayoi, la bastarda.

-Izayoi….- Kagome le miró acongojada e Izayoi bebió sin mirarle

-Hime-sama por favor piense lo que hace…-volvió a repetir Natsuki, aguantando las lágrimas en los ojos, ser sacada de la casta de prohibía el acceso a su padre y a Palacio.

- Ve y dile a tu padre lo que esa carta dice, frente a todos los que te dije.

-Pero Hime-sama

-¡Ya basta Natsuki! O es que acaso quieres que Sesshomaru te lleve lejos del templo y te encierre prohibiéndote volver a ver siquiera a mi hermano o a mi madre. ¿No llamas a mi madre la tuya?, ¿no propagas a viva voz ese amor que sientes por mi hermano?

Ante las declaraciones directas de Izayoi, Inutomaru y Natsuki se sonrojaron, era cierto. Ambos lo sabían. Pero …

-No comprendo...

-Quien dejaría a la hija de Lord Sesshomaru relacionarse con repudiados….-escupió con sorna Izayoi

Entonces Natsuki comprendió, si Inutomaru era expulsado ella no volvería a verlo jamás y considerando que Kagome-Okasama se quedaría entre el templo y la época antigua ella jamás volvería a verlos. EL corazón se le apretó y comprendió. Qué iba a hacer, quería el reconocimiento de su padre, pero ese hombre jamás había sido su familia después de todo. Sus hermanos y hermanas apenas la visitaban, la única familia que siempre tuvo fue la miko y su hijo. Sonrió, Izayoi estaba velando por su felicidad futura.

-Entiendo

-Llévatelo ahora y que Inutomaru vaya contigo. Haz lo que te he ordenado.

-Sí.

Ambos chicos se despidieron y tras una palabra con Kagome se marcharon. El silencio reinó en el lugar y Kagome no pudo evitar preguntar ¿por qué?

-Fue muy astuto de su parte señorita Izayoi- la voz del monje los descolocó a todos. Hablaba de astucia, de planes. Izayoi sonrió socarrona.

-No sé de qué habla monje.

-Expulsar a su hermano, sabiendo que él sería nombrado el próximo heredero cuando usted quedara fuera del título.

Inuyasha frunció el ceño y comprendió las razones.

-Fue una acción apresurada, pero supongo que usted mejor que nadie sabe la vida que lleva alguien en "Palacio"

Izayoi le miró a los ojos, el azul profundo del monje leyeron su alma atormentada y ella suspiró. ¿Mentir? ¿Para qué hacerlo ya?

-Mi hermano es un hanyo débil, de corazón y cuerpo. Lo harían pedazos. EL título no se gana con nombres, se gana con sangre. Él ni siquiera sobreviviría.

-Cuidar del hermano menor es una obligación del mayor- recitó Kazuki al recordar la voz de su padre de pequeña, cuando junto al río le enseñaba a cuidar de sus hermanos menores.

Izayoi se hundió de hombros restándole importancia al asunto y se dejó perder por el sabor amargo de su ya fría taza de té. Su hermano estaba a salvo y Natsuki decidiría por ella, eso no le gustaría a Sesshomaru, pero al menos liberaría de las presiones y las confabulaciones a su sangre más directa. Ahora esa perra hija de Sesshomaru Sina podría hacerse con el título si quería.

Miró a su al rededor y sus ojos se toparon con los de Ryuji, desvió su mirada en el acto. Si tan solo pudiera alejar a ese chico de este lugar. Suspiró. tendría que idear algo pronto antes de que ella perdiera la poca cordura que mantenía dentro de sí, pensó. Y mientras creaba una nueva forma de alejar al chico dragón, se dispuso a beber de su taza sin darse cuenta que ya no había nada más que sacar de él.


Escribiré el próximo capitulo hoy y trataré de que sean dos... ;) saludos y mucha suerte.