Capítulo 34

Blaine sintió una punzada de dolor en su hombro, se despertó y miro a su hijo y a Kurt durmiendo, se levanto despacio, hacia un mes que estaba así, le dolía pero no tanto como antes, los primeros días fueron terribles, ahora ya estaba más habituado, Grecia le cambiaba el vendaje y le enseño a Kurt a hacerlo, ella y Chad habían vuelto a Chicago, y ellos se iban habituando a esta nueva realidad.

Se sentó en la silla de la cocina intentando acomodar su brazo en el cabestrillo, odiaba estar así, no podía alzar a Alex ni ayudar a Kurt en nada, no podía trabajar, a veces iba a la ferretería a saludar a Benjamín y luego a Kurt, Alex se quedaba con él en la casa, lo cual agradecía, pasar tiempo con su hijo era importante para él aunque muchas veces se le complicaba.

Se dispuso a prepara café y el desayuno para Kurt y su bebé, todo con una mano, busco un analgésico en un mueble, a veces el dolor no lo dejaba pensar.

Benjamín apareció una tarde por su casa con un carpintero que también era abogado, él demando al padre del muchacho que le disparo, lo cual no hizo feliz al hombre pero no los molesto, Blaine temía que intentara acercarse a Kurt pero eso no sucedió, luego de un tiempo se entero que el sujeto había echado a su hijo de la casa y el joven regreso con su madre, se notaba que tenia mal carácter el hombre. El abogado consiguió que Lou pagara los gastos médicos y una pensión para Blaine porque no podía trabajar, más allá de la demanda en sí, la cual seguía en trámite. Benjamín lo había aconsejado mucho, y le dijo que no se preocupe por el trabajo, su puesto estaría esperándolo cuando se recuperara, y él esperaba que eso sucediera pronto.

Se sentó en la silla nuevamente, se sentía agotado por no poder dormir bien, preparo unas masas en un plato y otro de cereales que comenzó a comer con la mano. Kurt tenía un batido con leche y frutas para Alex, su hijo comía eso con la mamadera y galletas de cereales que aprendió a hacer Kurt.

Estaba sólo bebiendo su café y comiendo cereales cuando vio a su hijo caminar hacia él.

-Ey...bebé... Que haces?.- pregunto Blaine sonriendo al verlo despeinado, y tomando el conejo con una mano.

Alex dejo el muñeco en el suelo y comenzó a quitarse el pañal.

-Espera...espera que busco tu ropa...- Blaine se puso de pie y salió rumbo a la habitación.

Kurt dormía aún, se había acostado tarde atendiéndolos a ambos, a él y a su hijo, había terminado exhausto, entre el trabajo, la casa y ellos.

Tomo de un mueble la muda ropa de Alex, su hijo usaba pañal para dormir para evitar accidentes, cuando fue a la cocina, Alex estaba desnudo buscando sus juguetes.

-Nudista ven aquí, mira si te ve Kurt así...ven Alex que tengo tu ropa.- Blaine se sentó en el sillón mientras Alex se acercaba a él.

Vestirlo con una mano era un trabajo a parte, por suerte Alex colaboraba mucho, había aprendido a sacarse el pañal cuando comenzó a pedir ir al baño, y sabía cómo colocarse la ropa aunque solo no lo hacía, así que ellos lo ayudaban cuando Alex quería hacerlo solo, su hijo tenía sus días, por momentos quería hacer todo solo y por momentos tenían que vestirlo ellos.

-Vamos a desayunar.- dijo Blaine luego de vestirlo.

-Mame...-

-Si...ven.- Blaine lo sentó en su silla, cada vez que hacia un esfuerzo el dolor en su brazo era intenso.

Le preparo la mamadera y un tazón con el batido, eso mas las masas era su desayuno preferido, costaba que Alex comiera variado, pero las verduras que Kurt preparaba, las comía bien.

Ni bien se sentó Alex quiso sentarse sobre él, Blaine lo sentó en su regazo pero le costaba ayudarlo a comer, se sentía un inútil, tenía que hacer todo con una sola mano y le costaba mucho.

Kurt apareció medio dormido mirándolo.

-Hola...buen día.- saludo Blaine.

-Hola... Deja yo lo alimento...- dijo Kurt acercándose a él.

Blaine suspiro pesado, Kurt tomo a Alex y le dio un beso en los labios a su esposo provocando una sonrisa en él.

-Me siento un inútil, no puedo ni alimentar a mi hijo.- dijo con pesar Blaine.

-Ya vas a reponerte, el doctor dijo que estabas mucho mejor, solo debes cuidarte y no hacer esfuerzo.-

-Si pero no puedo hacer nada.-

Kurt lo observo, sabía que Blaine se sentía de esa manera desde hacia tiempo, no le gustaba verlo así pero no podía hacer nada.

Se acerco a él y le dio un pequeño beso en los labios, Blaine sonrió y lo miró con amor, Kurt siempre era así de dulce con él, solo quería hacerlo sentir bien.

-Te amo conejito.-

-Yo también te amo.- respondió Kurt con una sonrisa.

-Ito!.- dijo Alex mirando a su papá.

-Si, tu conejito se parece al mío.- dijo Blaine mirándolo con una sonrisa.

-Ito...ito...ito...ito...- comenzó a decir Alex divertido.

Kurt sonrió intentando que su hijo comiera el desayuno, Blaine sonreía, le encantaba verlos así.

Terminaron de desayunar y Kurt se fue a trabajar, Blaine se quedaba con Alex, normalmente no era un problema siempre y cuando no quisiera que lo alzara, el resto del tiempo jugaba con él.

Kurt se llevaba el auto ya que Blaine no podía conducir, esa mañana estaba ideal para salir a caminar así que fueron con Alex en su carro con forma de Mickey Mouse que guiaba Blaine con una mano, camino hasta la plaza y fue a saludar a Benjamín, Alex estaba muy animado, llevaba a su conejo en su carro sentado frente a él, ni bien entraron Alex se bajo del carro y fue hacia Benjamín para que lo saludara, Benjamín lo levanto y beso sus mejillas.

-Como está el bebé?.- preguntó Benjamín dejándolo en el suelo nuevamente.

Alex sonrió y fue hacia el mostrador mirando las cajas de mercadería.

-Hola Benjamín.- saludo Blaine saludándolo.

-Como estas?.- preguntó Benjamín.

-Mejor...intentando no volverme loco en casa.-

-Pues cuando quieras ven a llenar la plantilla de mercadería, tu letra es inentendible, podrías ser médico si quisieras.-

Blaine sonrió.

-Lo hice adrede para que tenga que llamarme.-

Benjamín sonrió asintiendo con la cabeza, busco un cuaderno y se lo entrego a Blaine.

-Los repuestos no son estos.- dijo Blaine leyendo el recibo y lo que él había escrito en el cuaderno.

-No, esos son del pedido anterior, hay que agregar estos.- dijo dejando otros recibos.

Blaine tomo un bolígrafo y comenzó a transcribir los recibos para tener asentado los pedidos nuevos.

Necesitaba hacer algo para entretenerse, y si bien eso no era nada comparado con lo que hacía esperaba regresar a trabajar pronto.

Alex abrió una caja mirando dentro, Benjamín sonreía y salió hacia el patio trasero, regreso con una caja y la dejo a su lado mirando Alex quien se acerco curioso al ver la caja abierta y se encontró con una tortuga dentro.

-Sabes qué es?.- pregunto Benjamín mirándolo.

Alex solo lo miraba y al animal.

-Que es?.- pregunto Blaine acercándose.

-Una tortuga, la encontré en la calle, no tengo idea de donde pudo salir.- respondió Benjamín.

Blaine observo al animal, Alex miraba también curioso, Benjamín la saco de la caja y se la mostró a Alex que observaba, Blaine la toco y Alex hizo lo mismo acariciándola.

-Que la harás?.- pregunto Blaine.

-La llevare a casa, seguro Loraine sabe que hacer.-

-Bien, vamos bebé que papi se irá sin nosotros y si llega a casa y no nos encuentra va a enloquecer.-

-Bien, y ya sabes, cuando quieras pasa, pero hasta que el doctor no te lo diga no puedes trabajar.- dijo a Blaine dejando la tortuga en la caja nuevamente.

-Si, ya lo sé, debo verlo esta semana, vamos bebé, sube al carro.-

Blaine se despidió de Benjamín y ayudo a su hijo, cruzaron la plaza y Kurt sonrió al verlos entrar en el local.

-Hola.- se acerco a Blaine y beso a su esposo, Alex extendió sus brazos y lo levanto basando sus mejillas.

-Hola amor, vinimos a buscarte.- dijo Blaine sonriendo.

Kurt abrazaba a Alex sonriendo.

-Buen día...hola precioso...- dijo Carol acariciando la mejilla de Alex. -Hola Blaine como estas?, como sigues del hombro?.-

-Bien, mejor, empecé a hacer los movimientos que me dijo el médico, a veces duele pero vamos bien y usted?, como está?.- respondió Blaine mirándola con una sonrisa.

-Bien, muy bien...ve con tu familia querido, yo termino con ésto.-

Kurt asintió con la cabeza y fue en busca de sus cosas con Alex aún aferrado a su cuello.

-Es muy apegado a Kurt ese bebé.- dijo ella mirándolos.

-Muchísimo.- respondió Blaine.

Kurt regreso con su hijo y se despidieron de Carol, subió a su hijo al auto sentándolo en su silla a pesar de que Alex no quería, metió el carro en el baúl mientras Blaine se sentaba en el asiento del acompañante, se sentó junto a él y volvió a besar sus labios.

-Como te fue?.- pregunto Blaine ya en camino hacia su hogar.

-Bien, llegaron una plantas nuevas, Carol me regalo una para que la plante en el jardín.- respondió Kurt animado.

-A si?, y que es?.- pregunto Blaine.

-Es una flor muy linda, de color fucsia y acampanada.- respondió Kurt.

Blaine asintió con la cabeza, le encantaba ver a Kurt así, animado, entusiasta en lo que hacía, él deseaba regresar al trabajo, aunque no tenían problemas de dinero, él quería regresar al trabajo.

Llegaron a su casa y procuraron pasar una linda tarde, durante la noche Kurt le ayudaba a Blaine a hacer sus ejercicios, mover su hombro y que no doliera era un desafío, pero de a poco se iba recuperando.

...

Pasaron varios meses, Blaine se recupero bastante mejor de lo que esperaba, Carol se tomo unas vacaciones y viajo a la casa de una amiga, Kurt ocupaba su tiempo con Alex y sus hortalizas, habían regresado a su rutina, viajaban de vez en cuando a Chicago, y ese fin de semana lo harían, Kurt guardo la ultima maleta en el baúl del auto mientras Blaine terminaba de abrigar a Alex, hacía frío y en Chicago aun más, lo subió al auto abrochando los seguros, Alex tomaba a su conejo entre sus brazos mirando a su papá.

Kurt entro a la casa nuevamente cerciorándose que todo estuviese cerrado y en orden, Blaine reviso el auto, para no tener algún imprevisto camino al pueblo vecino, también reviso los papeles y los boletos, Kurt entro al auto con las llaves de la casa en la mano.

-Esta todo cerrado?.- preguntó Blaine.

-Si.- respondió Kurt.

-Bien, estamos listos...- dijo Blaine mirando hacia su hijo quien sonrió.

-Papi...- dijo Alex cuando Blaine encendió el auto.

-Que bebé?.- pregunto Kurt mirándolo.

-Pis.- dijo Alex.

Kurt miro a Blaine quien apago el motor del auto con una mueca.

-Lo hace a propósito.- dijo Blaine.

Kurt bajo del auto y abrió la puerta de Alex, desabrocho sus cinturones y lo bajo del auto para dirigirse a su casa nuevamente.

Blaine espero a que su hijo hiciera pis, Alex era lo más oportuno, pero era mejor así, al menos no pidió ir a medio camino.

Kurt regreso con Alex y volvió a sentarlo y abrocho sus cinturones nuevamente, se sentó junto a su esposo y Blaine no pregunto nada mas, encendió el auto y salieron rumbo al pueblo.

El viaje era largo, para cuando subieron al avión Alex se durmió, tenían un par de horas hasta Chicago, por suerte el viaje fue tranquilo.

Ni bien llegaron, Grecia y Chad los esperaban en el aeropuerto, el reencuentro siempre era emotivo, Grecia cargo a Alex emocionada, Chad estaba sonriente, como siempre y volvía la familia estar unida.

Ese viernes cenaron en la casa de Grecia y descansaron, Alex jugo hasta cansarse con Chad, y para la hora de dormir estaba exhausto.

Al día siguiente salieron de paseo, deambularon por el centro de la ciudad, que parecía cambiar constantemente, Blaine llevaba a Alex a cuestas, no le gustaba que caminara solo porque solía salir corriendo y era peligroso en la ciudad.

Kurt estuvo haciendo llamadas telefónicas lo que llamo la atención de Blaine, pero entre la salida y el almuerzo en un local de comida y la visita al parque Blaine olvido preguntar. Ya de noche, luego de cenar, Kurt le pidió salir al centro, a Blaine le pareció curioso pero creyó que quería ir al auto cine, hicieron dormir a Alex que se quedo con Grecia y salieron en el auto de ésta hacia el centro de la ciudad.

-Hacia dónde vamos?, iremos al auto cine?.- preguntó Blaine mientras que Kurt conducía.

-Le dije a Grecia que si.- respondió éste con una media sonrisa.

-Y a donde vamos?.- pregunto mirándolo curioso.

Kurt oculto una sonrisa.

-Creí que podíamos tener un momento para nosotros y aquí si hay de éstos.-

Blaine lo observó sin entender y miro hacia el exterior notando que había un motel cerca, sonrió comprendiendo las intenciones de su esposo, lo miro con una sonrisa.

-La última vez que vinimos a uno de éstos fue en tu cumpleaños, hace...cuánto...tres...cuatro años...vaya!, hace una eternidad.-

-Por eso quería venir.- dijo Kurt estacionando el auto.

Ni bien entraron a la habitación Blaine lo tomo por la cintura mientras Kurt le abría la chaqueta.

-No tenemos mucho tiempo...-

-De todas formas quiero que sea especial.- dijo Blaine tomando sus manos y sentándose en el borde de la cama.

Kurt estaba de pie frente a él, Blaine le ayudo a quitarse la chaqueta y levantó su playera, comenzó a besar su abdomen, Kurt no hacía ejercicios pero no lo necesitaba, tenía un cuerpo de envidia, y él adoraba eso. Acaricio con su lengua cada pulgada mientras Kurt acariciaba sus cabellos mordiéndose el labio, Blaine desabrocho su jean tomándose el tiempo y los bajo junto a su bóxer, Kurt se los quito junto a su calzado, Blaine sonrió al notar la prisa de su esposo, así que tomo su miembro para besarlo y meterlo en su boca provocando esos suspiros en Kurt que tanto amaba oír. Le dio placer a su amado hasta que su propia necesidad lo supero, se alejo de esa zona tan apetecible para él y recibió el beso necesitado de su esposo, luego se quito la ropa con ayuda de Kurt, quería disfrutar se tener a su esposo en la cama, algo que hacía mucho tiempo no tenia.

Se acariciaron mutuamente hasta que Kurt busco un preservativo en el mueble junto a la cama.

-No es de arcoíris?.- pregunto Blaine.

-No, no hice tiempo de comprar.- respondió Kurt abriendo el sobre plateado.

Le coloco el preservativo a su esposo pero Blaine se sentó para besarlo, y entre mas besos lo dejo debajo de él para disfrutar del cuerpo de Kurt, entre caricias y besos ardientes comenzó a penetrarlo, ubicado entre sus piernas, acariciándolo y mirándolo a los ojos, comenzaron a hacer el amor con suavidad, hasta que ambos impusieron el ritmo que sus cuerpo necesitaba, entre gemidos y besos desesperados ambos llegaron al orgasmo.

Se abrazaron y entre caricias, y besos volvieron a hacer el amor, no era como cuando fueron la primera vez allí, ambos se sentían diferente, habían encontrado al amor de su vida en el otro, la pasión del comienzo se transformó en amor, mezclado con ternura, mirando al otro con el futuro escrito en sus frentes, ese futuro que empezaron a escribir el día que se eligieron mutuamente.