Y nuevamente es sábado xD así que os dejo el nuevo capítulo :)


Trigésimo quinto capítulo

Conversaciones importantes

El bosque no era un lugar tranquilo, pues se escuchaban los gritos de una furiosa joven.

Kagura no sólo le dedicaba palabras nada amables a Sakamoto, además de ello se dedicaba a escupir cerca de sus pies e intentó incluso golpearlo. Aquella situación era demasiado extraña, por lo que Mutsu decidió intervenir antes de que su hermana pasase el límite.

- ¿De donde sacaste esos insultos? - preguntó Mutsu enfadada

- ¿Eso es lo único que te preocupa? - preguntó Sakamoto con miedo por la joven

- El sádico los dijo esta mañana - confesó la joven mientras que recibía la mirada de odio de Sougo

- Traidora - murmuró el chico desde su lugar

Sakamoto aprovechó que Kagura había parado de intentar atentar contra su salud, para preguntarle el motivo de aquella conducta tan violenta.

- Yo aprecio bastante mi vida, por eso mismo me gustaría saber con que escusa intentas acabar con ella - preguntó el hombre a la menor

Kagura volvió a mirarlo con odio y quiso lanzarse para golpearlo, pero Mutsu la sujetó por su hombro, advirtiéndole de que no se lo permitiría.

- Le hiciste cosas sucias a mi hermana - gritó la chica

- ¡Kagura! - regañó Mutsu sin poder creer la locura que acababa de escuchar

Sakamoto no era tonto, por ello mismo se dio cuenta de que con la inocencia de la chica, jamás hubiese pensado algo así, por lo que la idea venía de Sougo.

- No se que fue lo que Sougo te dijo, pero yo respeto mucho a tu hermana y no le hice nada malo, solo nos refugiamos del mal tiempo - explicó Sakamoto

- No confío en tus sucias palabras - añadió Kagura dejando salir todo su odio

- Pero si confías en mi - dijo Mutsu, logrando reunir la atención de su hermana - Sabes que no te haría eso, que no tenemos tiempo para perder -

Kagura no era tan despistada, por ello entendió el mensaje de su hermana. Tenían una misión que cumplir y su tiempo en la tierra era limitado, por lo que no podían perderlo con discusiones.

- Entiendo - añadió Kagura como respuesta mientras miraba sus zapatos, avergonzada por toda aquella situación

Mutsu sabía que Kagura necesitaba decir algo más, que debían aclarar esa situación del todo, por lo que pensaba tener una buena conversación con su hermana.

- ¿Podéis dejarnos a solas? - pidió Mutsu mientras se giraba hacía Sakamoto y Sougo

Sakamoto no dudó en asentir y llevarse a Sougo mientras este se negaba por la curiosidad.

- Podemos escondernos detrás de un árbol y espiar - propuso el menor con una sonrisa traviesa

- No - sentenció Sakamoto - Ellas merecen privacidad y no pienso permitir que las molestes -

- Aguafiestas - se quejó el menor

- Y nosotros tenemos que hablar también muy seriamente - añadió Sakamoto mientras caminaba decidido

Todos tenían temas que aclarar y parecía ser el momento ideal.

- ¿Estas enfadada? - preguntó Kagura con miedo a la reacción de su hermana

- Decepcionada, no me imaginé que pudieses desconfiar tanto de mi - añadió Mutsu mientras se sentaba de espaldas al tronco de un árbol

Kagura se sentó a su lado y parecía nerviosa, pues quería decirle tantas cosas a Mutsu, pero no sabía cómo empezar.

- Un mes, eso es el tiempo que nos dio Katsura - comenzó a explicar Mutsu - No es mucho tiempo, pero nosotras queríamos aprender cosas nuevas y por eso aceptamos -

- Lo sé - añadió Kagura mientras jugaba con una pequeña rama y dibujaba líneas en la tierra

- No llevo una cuenta exacta del tiempo, pero estoy segura de que hemos perdido demasiado - continuó hablando la mayor

Kagura solo asintió con la cabeza.

- Así que deberíamos concentrarnos en nuestra misión - murmuró la mayor

- ¿Qué tiene que ver eso con lo del idiota? - preguntó Kagura confundida

- No tenemos tiempo para perder, menos aún para relaciones románticas, por eso mismo es imposible que haya sucedido algo entre Sakamoto y yo - explicó la mayor

- Pero últimamente pasáis mucho tiempo juntos y- quiso replicar Kagura pero fue interrumpida

- Él es alguien extraño, diferente y debo admitir de que me agrada mucho, pero no pienso enamorarme de él - explicó Mutsu - No es mi intención regalarle mi corazón a alguien a quien no volveré a ver nunca más -

Kagura no parecía muy convencida de aquellas palabras, pero Mutsu jamás le había mentido y prefería seguir confiando en ella.

- ¿Tienes hambre? - preguntó Mutsu mientras se levantaba del suelo

- Si - admitió Kagura en voz baja, lo cual no era nada normal en la joven

Aún sintiendo que algo no estaba del todo bien y siendo acompañadas por un silencio incómodo, las hermanas pusieron rumbo a la mansión, con intención de encontrar algo para comer.

Mientras tanto la conversación entre Sougo y Sakamoto tampoco iba por buen rumbo.

- Estoy seguro de que hay algo que lleva molestándote un tiempo y me gustaría saber de que se trata - dijo Sakamoto sin dudar

Sougo no pensaba admitir aquello, por lo que se hizo el tonto, lo cual se le daba bastante bien.

- No se de lo que hablas - añadió Sougo con una sonrisa

- ¿Es por Kagura? Creí que ahora te caía bien - explicó Sakamoto

- Ella es un juguete, un pasatiempo y nada más - añadió Sougo con una sonrisa sádica

Sakamoto no le creyó del todo, pues había notado como Sougo tenía menos instintos asesinos y parecía más tranquilo, al menos todo lo que Sougo pudiese estar. Así que comprendiendo que Sougo no deseaba hablar de aquel cambio, o probablemente ni se dio cuenta de este, decidió dar el tema por zanjado.

- Bueno, supongo que todos tenemos hambre, así que podemos ir preparando algo - añadió Sakamoto mientras se dirigía a la cocina

Sougo no pudo evitar sentirse nervioso, pues sabía perfectamente lo que le esperaba, pero nuevamente no pensaba hundirse solo.

Las hermanas entraron en la mansión y escucharon voces, lo cual las sorprendió, así que sin dudar fueron a ver de lo que se trataba.

Sakamoto parecía bastante molesto y no era de extrañar si se observaba el estado en el que se encontraba la cocina. Muchos muebles estaban rotos, las puertas descolgadas, y aquello era un completo caos. Por suerte no arrasaron con la comida, gracias a que Sakamoto veía venir algo parecido y la escondió, pero igualmente estaba enfadado pues sería incapaz de cocinar nuevamente allí.

- ¿Qué sucedió aquí? - preguntó Mutsu aun cuando podía imaginarse la respuesta

- Dos niños peligrosos, eso es lo que pasó, pero yo no pienso arreglar este desastre - añadió Sakamoto con voz fría

- Me parece bien, ya es hora de que tomen la responsabilidad por sus actos - dijo Mutsu mientras miraba a Kagura que parecía molesta por ello

- Si queréis comer debéis limpiar este desastre - añadió Sakamoto mientras abandonaba la cocina

Kagura intentó parecer buena, para que su hermana se ablandara, pero no surtió efecto.

- Esta vez no te ayudaré - explicó Mutsu mientras iba a buscar algún libro para pasar el rato

Kagura y Sougo no podían creer la situación, después de tantas peleas acabaron siendo castigados y les parecía muy injusto puesto que ellos sólo intentaban pasar el tiempo y comer algo.

- Eres un bocazas, le dijiste al pelos raros que fue mi culpa - añadió Kagura bastante enfadada

- También fue tu culpa, así que si yo caigo, tú lo harás conmigo - añadió con una sonrisa sádica

- Eso ya lo veremos - dijo Kagura mientras agarraba una escoba como si fuese una espada

Probablemente Sougo hubiese hecho alguna broma, pero estaba tan enfadado que ni siquiera pensó mucho en ello.

- Sabes que una escoba no aguantará nuestros golpes - advirtió el chico

- Pero al menos te golpearé una vez antes de que se rompa - añadió la chica mientras sus ojos le declaraban la guerra

Al final no sólo la escoba acabó hecha trizas, algún que otro utensilio de cocina que aún no estaba roto de antes, acabó en la misma condición que la escoba. Pero lo más extraño de la pelea fue el momento en el que Sougo tropezó y acabó dentro de un pequeño armario, donde apenas cabía su cuerpo.

Kagura aprovechó la situación para encerrarlo y poner lo primero que encontró delante, para que no pudiese escapar.

- Gané - dijo la joven orgullosa de sí misma

Pero le extrañó no recibir respuesta alguna del chico, pues en una situación normal la hubiese insultado y trataría de escapar con todas sus fuerzas.

- ¿Estas muerto? - preguntó Kagura, como si fuese a recibir una respuesta de ser el caso

Pero el silencio fue su respuesta.

Kagura desconfiaba, pues estaba segura de que era un truco para salir de allí y cuando lo liberase la golpearía. Por eso mismo no se movió, al menos hasta que escuchó murmullos dentro del armario.

- Te lo ruego, sácame de aquí - murmuró el joven dentro del armario

Kagura se sorprendió ante la extraña manera respetuosa en la que el joven le habló, pero no se fiaría de él.

- No soy tonta, se que es un truco - añadió la chica bastante tranquila

Mientras que Sougo sentía que el aire se escapaba de sus pulmones.

Continuará


Y bueno, ahora vienen cosas interesantes ya estoy empezando a avanzar la historia poco a poco y tengo un par de ideas de como continuar esto, así que espero que pueda lograr escribirlo xD