-Hemos llegado –anunció Shadow sin jadear ni un poco para sorpresa de Noah, quien se encontraba demasiado impactada por el hecho de haber corrido a tales velocidades. Jamás creyó que eso fuera a ser posible, si lo veía, era en clásicos animados o en películas digitales, pero… eso era puramente una ficción, sin embargo, la realidad era la que estaba viviendo en esos momentos: Ella, con Tarah encima y Shadow al frente corriendo a velocidades impensables mientras sentía el viento chocar contra su rostro, fingiendo un poco de libertad y descontrol… aquella proeza sí que era descontrolada a su gusto.
Tarah no dijo nada, ni siquiera pudo creerlo. Tuvo que insultar a todo lo que se moviera para poder digerir lo ocurrido: "¿Qué clase de joda es esta?" "A mí no me vengan a chingar ¿qué ocurrió?" no sabía que aquel chico moreno de fuerza increíble era capaz de correr a esas velocidades y a esas distancias. Sintió un ligero mareo, que pronto aumentó hasta traducirse en la pérdida de su almuerzo, el que se podía distinguir bien entre los restos: jícamas con pepinos. Sintió rabia por dentro, pues no sabía bien qué había pasado, y el descontento aumentaba cuando pensaba en los hechos y en las palabras… ¿a qué se estaba enfrentando? O mejor aún ¿debía seguir en la lucha cuando todo ahora estaba fuera de su control? Volteó a verlos a todos, Noah se aferraba temblorosa al cuerpo de Shadow mientras que Amy se plantaba en el suelo como si nada hubiera pasado, incluso podía notarse en su cara un atisbo que indicaba que no era la primera vez que hacía esa clase de cosas.
-Bien… ¿ahora alguien me puede decir por qué corrieron más de cien kilómetros en diez minutos? –preguntó Tarah molesta, con esa pregunta hizo que todos la voltearan a ver con un poco de enojo, en especial Amy, quien aún no olvidaba el hecho de que ella había intentado golpearla. Se encontraban en la playa… precisamente cerca de la palapa en la que se refugiaron Sonic y Amy en la primera noche -¿qué está pasando?
-Deberías tomar un vuelo de vuelta a casa, Tarah –sugirió Noah con un tono consolador, pero Tarah no la escuchó.
-Alguien debería decirme bien qué está pasando –gruñó la chica de ojos castaños, por lo que Amy no la dejó de mirar –deberías explicármelo mejor, Amy –murmuró Tarah sin voltear a verla.
-¿Cómo rayos…? –iba a preguntar la pelirrosa, pero Sonic la retuvo porque sabía que si iniciaban ellas dos una conversación, ésta terminaría con alguna de ellas mal.
-No hables, Amy –pidió Sonic –recuerda que estamos en Sinaloa –aquello hizo que Amy espabilara un poco –aquí no es seguro para nosotros –aquello fue muy irónico en ese momento, pues habían pasado más de un mes en aquellas playas y habían logrado incluso hacer alguna especie de vida para poder recuperar la verdadera; aunque Amy se sintió mal por ese comentario, pues se encariñó con la belleza de aquella playa.
-Bien –murmulló un poco decepcionada, pero no era para menos porque sintió un vuelco en el alma… ¿nostalgia? ¿Sentiría nostalgia por aquellos sitios? Tal vez, pues no ha habido turista alguno que no se haya sentido atraído por aquellos sitios y no haya querido regresar en más de algún momento.
Sonic por su parte sintió que no había cumplido su labor permanente: recorrer todo aquel planeta en distintas carreras, incluso se le hacía extraño no haberlo siquiera intentado, por lo que, por un lado, no quería irse aún…
¿Pero qué sería de Chris y Yissel? No lo sabían, pues una vez cruzado ese portal, ése iba a dejar de ser un tópico de preocupación, sin embargo, aun así iban a ser extrañados, pues el convivir con alguien te obliga a crear lazos.
-¿Ahora qué sigue? –preguntó Noah curiosa, pues le interesaba el tema por una parte, por la otra no quería que Shadow se fuera… pues su amor era tan grande que lo quería compartir con él… Tarah quería acabar con todo eso de una buena vez.
Empezó una balacera en una de las plazas, últimamente Mazatlán había sido un punto de conflicto, por lo que la tasa turística había bajado.
-¡Escondernos! –gritó Tarah al escuchar las balas acercarse y al ver a la gente correr despavorida del lugar.
Shadow tomó a Noah, quien agarró a Tarah para salir corriendo seguidos de Sonic y Amy… en sólo segundos llegaron al escondido departamento de Noah.
Shadow fue a sacar los frascos de cristal con las esmeraldas adentro y después fue por las suyas. Amy vio con atención la esmeralda roja… entonces los flashbacks llegaron a su mente: rayos… aquellos rayos que la dejaron inconsciente por un largo rato se hacían presentes adentro del cristal y se dejaban ver como pequeñas fibras brillantes, era lo mismo con las demás esmeraldas, las que contenían su poder dentro de aquellos cristales. Shadow llegó con las otras dos esmeraldas azules, las que hacían exactamente lo mismo y las mantuvo separadas para evitar algún problema, pues a partir de las cuatro, ya podía hacerse presente un control caos si eran activadas.
-Bueno, parece que ya está todo… sólo hay que esperar –dijo un Sonic resignado, quien sabía que si volvía a casa, no iba a poder regresar a ese planeta, el que le daba mucha curiosidad por conocer –creo que… fue un placer estar aquí.
-¿Cuánto tarda un vuelo desde allá hasta acá? –preguntó Amy con curiosidad.
-Como dos horas, tal vez un poco menos –respondió Noah, quien ya había tenido esas experiencias pesadas en los aeropuertos, pues no le gustaba tener que ir y venir con maletas para viajar a distintos sitios, por eso era que sólo llevaba dinero con ella, para comprar lo que requiriera –si el avión se atrasa y todavía esperar en las aduanas… ¡eso es acojonante!
-Ok… entonces estaremos aquí, tres horas a lo mucho y sin nada que hacer… ¡qué emoción! –murmulló Sonic con sarcasmo.
-Y aunque queramos salir, no podemos por lo ocurrido en el golfo –añadió Amy un poco molesta.
-¿Qué ocurrió exactamente? –quisieron saber Noah y Shadow, quienes habían preguntado a la vez. Amy y Sonic se debatieron con la mirada si contarles lo que estaba pasando o mantenerlo en silencio… secreto, pero entonces la curiosidad de Shadow pudo más y volvió a preguntar.
-Ocurrió que… nos hicimos pasar por sicarios allá en Veracruz –respondió Sonic un poco apenado, Amy sólo sonrió nerviosamente mientras que Tarah, Noah y Shadow los miraron con caras impactadas, incrédulas.
-Minuto… ¿quieren decir que ustedes nunca…? –preguntó Tarah al momento de escucharlos -¿nunca fueron narcotraficantes?
-¿¡Qué!? –exclamaron ambos al unísono, dando a entender que no sabían de qué hablaba ella –nosotros nunca rompimos la ley en ningún sentido –añadió Amy
-Estuvieron en prisión –remarcó Tarah a Amy, quien le devolvió molesta la mirada.
-Agarraron a los primeros que vieron –dijo Sonic –sólo nos tomaron como si hubiéramos sido los responsables, estábamos ahí en Tijuana nada más porque buscábamos la esmeralda caos.
-¿Eso quiere decir que…? –repitió Tarah con un tono de decepción.
-Sí, Tarah… quiere decir que os debes una disculpa –agregó Noah del otro lado de la habitación –Shadow no tiene conectes con ningún cártel, creo que fuimos pillados por nuestras propias suposiciones.
-Imagino que sí –dijo a regañadientes, aún impactada por lo que había escuchado.
-Vamos, que no tengo todo el día –espetó una Amy feliz, pues ya iba a escuchar una disculpa aunque fuera forzada por parte de la chica que intentó arremeter contra ella, aunque no era del todo su culpa, pues sólo hacía su trabajo. Pero aún titubeaba –vamos…
-Ok, ok… lo siento –dijo en voz alta y con poco convencimiento, pero eso fue suficiente para Amy, en especial al ver que sus mejillas se ponían rosas de la vergüenza que le había dado… escupir esas palabras.
-Y con Shadow también –agregó Noah.
-Lo siento, Shadow –repitió con el mismo tono, aunque había sido él quien la había machacado.
-Y Sonic, su brazo fue la víctima de todo este…
-¡Ya les gustó! ¿no? –gritó en voz alta y con enojo adentro, interrumpiendo a Noah, quien pensó que era cierto y dejó de molestarla.
El silencio se volvió sumamente tedioso, pues tres horas de espera no les eran agradables, en especial ahí, encerrados los cinco en aquel departamento, el que a pesar de ser grande, era aburrido. Sonic empezaba a bostezar.
Algo quebrándose resonó en toda la casa.
Noah fue a ver qué se había roto en la cocina.
-¡Diablos! –gritó al ver lo que había creado tremendo estruendo, entonces sólo se encontró con un vidrio roto, el vidrio de la ventana que mostraba la vista de una playa azul.
-¿Qué pasó? –preguntó Tarah mientras se acercaba a ella, entonces vio los trozos de vidrio esparcidos en el suelo, no tardó nada en relacionarlos con la ventana.
-Mira allá –señaló al muro que estaba detrás de ella, y entonces fue cuando vio una bala impactada, la que resquebrajaba la pared color beige que se encontraba perfectamente pintada… hasta ese momento.
-¿Crees que la balacera…? –preguntó Tarah al momento de pensarlo.
-No lo creo ¡estoy segura! –respondió Noah al verla directamente a los ojos –lo bueno es que estamos aquí adentro –dijo, pero entonces notó que estaba en un gran error. Otra bala cruzó por la misma ventana, seguida de otras dos, las que impactaron en zonas azarosas de la pared.
-¿Qué ocurre? –preguntó Amy al acercarse poco a poco a ellas, pero entonces otra bala cruzó por su lado, a pocos centímetros de su brazo. Sólo pudo mantener los ojos abiertos y esconderse detrás de un muro mientras preparaba su pistola en una mano y en la otra: su confiable mazo.
-¡Creí que habíamos arreglado nuestras rencillas, Tarah! –gritó Amy molesta.
-¡No fui yo! –gritó aún más moleta la aludida -¡estamos bajo ataque! –notificó la chica de ojos castaños, la que igual tenía una pistola en la mano. Sonic y Shadow se miraron extrañados y desconcertados.
Sonic cayó en la cuenta de algo cuando empezó a pensar en las posibilidades… alguien los había visto.
-¡Toma las esmeraldas y vámonos de aquí! –Sonic ordenó a Shadow en ese momento, quien a su velocidad habitual agarró cuatro mochilitas que se encontraban en el armario de Noah y guardó dos esmeraldas en cada una, dejando la roja sola en un morral que le pasó a Amy.
En ese momento la puerta se abrió de golpe hacia adentro, forzada con una patada… al parecer, el departamento de Noah no estaba tan escondido como pensaban.
Las balas de un arma de repetición se hicieron sonar en ese instante, acabando con todo aquello que se pudiera mover, pero para su suerte lo único que se movía eran las plantas de los floreros.
-A ver, morritos… ¿dónde están? –dijo uno de ellos a la vez que entraba con pasos fuertes al departamento. Noah y Tarah se encontraban detrás de las paredes de la cocina junto a la puerta fungiendo rol de francotiradoras, Amy se encontraba invisible e intangible detrás del sofá, el que había recibido muchos balazos; Sonic y Shadow estaban en los cuartos del pasillo, esperando a que se acercaran para propinarles una buena matanza. Ninguno tenía miedo a pesar de la diferencia entre sus armas, pues unas Beretta y revólveres no son competencia para un "cuerno de chivo" La tensión se podía respirar incluso en ese instante, pues estaban siendo atacados y tenían que salir por la única vía disponible: la puerta de entrada. La cocina no era lugar seguro porque seguía siendo víctima de balazos.
-Ya me harté de todo esto… ¡¿Dónde chingados están?! ¡Saben que no hay escapatoria! –gritó el sicario que estaba en ese momento adentro y con el arma preparada.
Amy arremetió invisible contra él usando su martillo y lanzándolo contra uno de los muros, el que por el impacto y la fuerza se resquebrajó, pero por desgracia y sorpresa de la chica… no quedó inconsciente. El tipo sólo usó de nuevo su AK47 contra todo aquello que pudiera ver. Entró a la cocina con lentitud, donde unas chicas lo recibieron con balazos en ambas rodillas y dos en la frente antes de que pudiera siquiera presionar el gatillo de su automática, el cual presionó sólo después de que las chicas se posicionaron a su espalda.
-¿Qué pasó, bato? ¿ya mataste a alg…? –un golpe descabezador lo dejó inconsciente para después morir a manos de Sonic, quien había salido de su cuarto y había hecho un Spin Dash Attack que lo dejó con las costillas rotas y un corte profundo desde las clavículas, llegando por el omoplato que terminó todo desangrado y terminando hasta la pelvis. El sujeto murió tan rápido que no tuvo tiempo de sufrir.
-¡Vámonos! –gritó Shadow a las chicas, las que se aferraron a él a excepción de Amy, quien fue con Sonic para dirigirse a la playa y de ahí en adelante perderse en la ciudad.
Era más fácil decirlo que hacerlo.
Sonic y compañía se encontraron en una calle abarrotada de la gente que había salido de la balacera y buscaba protección, pero aquel pleito no sólo se había vuelto una rencilla entre narcotraficantes o ajustes de cuentas; sino que también se había hecho un evento en el que las fuerzas policiales empezaron a hacer gala de participación. Las chicas tuvieron que bajarse de las espaldas de sus compañeros para poder moverse entre todo ese tumulto de gente, la que moría poco a poco y sin compasión por algunos balazos en partes estratégicas del cuerpo.
-¡Me lleva la…! –iba a gritar Amy al momento en el que algo volvió a penetrarle el cuero del mismo hombro que había sido lastimado… otra bala que se sacó ahora con la intangibilidad que había aprendido a manejar por completo. La bala cayó por debajo de su brazo y terminó en el suelo embarrada de su sangre; ese brazo ya no podía resistir tantos impactos.
-¡Amy! –gritó Sonic al verla detenerse y recibir aquel impacto.
-Estoy bien –susurró la chica en espera de que aquel percance no alterara los planes, pero la gente hacía que su voz se perdiera entre todo: gritos de niños, gritos de hombre, gritos de mujeres y los gritos muertos de los caídos –¡hay que seguir!
-¡Ahí están! –gritó una voz desconocida para ellos y entonces supieron de inmediato que eran los sicarios que los estaban buscando, que eran los sicarios mandados por los del golfo. Empezaron a perseguirlos haciéndose espacio entre la gente a base de empujones, pero ahora Amy ya no temía, pero eso no la hizo ser tonta ni mucho menos, por lo que empezó a alejarse del lugar corriendo tanto como podía; podía seguirle el paso a Sonic a veces, pero llegaba a cansarse pronto, por lo que él la cargaba siempre que podía.
Siguieron corriendo los cinco mientras ideaban alguna estrategia para perder a sus cazadores.
-¡Sepárense! –ordenó Sonic y entonces los cinco se dispersaron por distintos sitios… sitios donde la gente muriéndose era cada vez más común; Sonic llegó a una de las plazas y al ver que la gente dejaba espacios más grandes y permitía moverse más, empezó a correr sin importarle que lo vieran; Amy se hizo intangible por si la cazaban pronto, esa estrategia también le valió para cruzar por varios cuerpos cual fantasma hasta que llegó a un edificio abandonado y se refugió ahí mismo; Tarah tuvo que hacerse de valor para irse al lado opuesto al de ellos, desenfundó de nuevo su arma y corrió entre la gente para después arremeter a balazos a cualquiera que osara en querer agredirla, seguirla no era difícil, sólo debían seguir el rastro de sangre; finalmente Shadow llevó cargando a Noah a cualquier sitio que fuera seguro para ella.
Una bala hizo su aparición y penetró el antebrazo de la chica. Un grito de dolor le sucedió para dejarle claro a Shadow que ella estaba lastimada, por eso mismo fue que empezó a correr entre toda la gente y llegó a la misma estructura en la que estaba Amy, sin embargo, no la vieron.
La pelirrosa estaba recargada detrás de un muro mientras dejaba que las balas impactaran contra la vieja estructura, sabiéndose a salvo, pero su herida en el brazo no dejaba de sangrar, así que la detuvo con un torniquete fabricado por ella con un bastón que encontró tirado en el lugar, pues habían pasado quince minutos y la herida no cesaba, incluso los mareos se estaban haciendo presentes.
Shadow atendió la herida de Noah sin poder hacer mucho, pues la enfermera que él conocía se encontraba en otra dirección, por eso mismo arrancó partes de su ropa para crearle un vendaje. La bala no había penetrado tanto, por lo que el sangrado se detuvo en poco tiempo. Aun así, tenía que descansar.
-¿Estás bien, Noah? –preguntó Shadow cuando la recargó en el muro de aquel edificio viejo.
-Sí… sólo deben extraer la bala –murmulló con un poco de dolor, pues apenas era su primera misión. Jamás creyó que fuera a terminar así.
-Tenemos suerte de no estar del todo ligados a Sonic y Amy –murmulló Shadow –sino ya nos hubieran puesto la bala encima.
-Creo que tienes razón, pero debemos tener cuidado de todas maneras –señaló Noah mientras sentía un poco de mareo, era la primera vez que perdía tanta sangre.
-Te llevaré a un hospital… -empezó a agarrarla por el brazo fuerte para subírsela.
-¡No! –gritó –ya estamos cerca de cumplir tu objetivo, no voy a ser una carga –dijo con la voz un poco apesadumbrada por el dolor.
-Pero, Noah… ¿acaso la bala te llegó al cerebro? ¡debemos atenderte! Además, hasta que salgamos de esta será cuando podamos irnos.
-¿Irnos? –preguntó ella con voz trémula, pues empezaba a no comprender mucho.
-Pensé que… podrías venir conmigo… quedarte conmigo –dijo con un poco de vergüenza en su voz –y para eso necesito que estés bien, no quiero perderte.
-No me perderás… -gruñó de nuevo por el dolor.
-Te llevaré –dijo sin preguntarle más y se la llevó al hospital de la ciudad, donde la cuidaron, extrajeron la bala y detuvieron el sangrado.
Sonic se encontraba cerca de la zona de desastre, encontró varios cuerpos y los analizó pronto, viendo qué podría necesitar… varios de ellos eran estudiantes, estudiantes de distintas universidades del estado y habían ido a una marcha pacífica de protesta contra el evento ocurrido con sus congéneres en la plaza el día en el que Tarah llegó a la vida de Noah. Muchos apenas había cumplido la mayoría de edad.
Tomó un maletín médico a sabiendas de que Amy sabría cómo usarlo y también tomó algunas comidas que estaban regadas aún en sus envoltorios porque… peor era nada. Habían pasado algunas horas desde que supo algo sobre sus compañeros. Empezó a correr, pues ya no había nadie que pudiera verlo.
-¡Tarah! –gritó al ver a una chica de ojos centelleantes parada en medio del holocausto, la chica sólo volteó a verlo y fue a alcanzarlo -¿estás bien?
-Sí –dijo mientras cargaba de nuevo su arma –tuve que acabar con muchos… aquí no se sabe en quién confiar.
-Creo que tienes razón –dijo él –vamos por los demás.
-Bien –asintió Tarah y fue cargada por Sonic para buscar a Amy, Shadow y Noah… llegaron a un edificio abandonado.
El olor del edificio era de sangre fresca. El olor peculiar los llevó hacia tres cuerpos tirados, pero uno de ellos aún respiraba y estaba recargado en un muro sin poder moverse del todo.
-¡Amy! –gritó Sonic al verla con el torniquete… torniquete… la última opción -¡oh Dios! ¿Qué te pasó? –preguntó alarmado.
-Una bala en mi cuerpo, pero ya la saqué –murmulló la chica para ser cargada por Sonic junto con Tarah y llevársela al hospital… todo eso ocurrió en menos de dos hora.
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El vuelo era rápido, pero por un problema con las maletas de los chicos, tuvieron que esperarse nuevamente hasta que al fin se aseguraron de que su equipaje estaba en regla, pues al parecer a alguien le habían sembrado droga en su maleta y por eso toda la entrega de maletas se suspendió por media hora, pero al ver que no había tal cocaína, reanudaron su proceso de viaje y pudieron volar. Llevaban media hora en el cielo; Chris, Yissel y Knuckles compartían fila; Rouge estaba sola; Silver sólo veía por la ventana mientras que Cream y Tails, quienes estaban asignados a su lado, buscaban algo que hacer. A Cream no la dejaron llevar a Cheese, pero éste logró ingeniárselas para volver con ella y volar en el mismo asiento. Blaze estaba en el mismo asiento en el que estaba Star, pero su orgullo les impedía hablarse, aunque últimamente se coordinaban muy bien y eso las ayudaba mucho; imaginó que en algún momento eso iba a ocurrir por lo iguales que eran.
Las turbulencias iniciaron, siendo que eso, en media hora era extraño. Blaze se aferró fuertemente a su agarradera, pues esa clase de sensaciones la hacía querer perder los estribos.
-¿Podrías calmarte? –pidió Star sin mucho tacto –de verdad que eres una…
Las turbulencias se hicieron cada vez más fuertes hasta que cesaron en algún punto del vuelo.
-Te dije que debías… -las turbulencias iniciaron nuevamente una hora más tarde, interrumpiendo las palabras de Star, quien ahora veía la superficie terrestre como un algo tembloroso -¿qué diantres…?
-¡Te lo dije! –gritó Blaze ahora que podía hablar, pues la idea de viajar en avión nunca se le hacía emocionante, es más, si podía evitarlo, era lo mejor. Volteó a ver a Silver, quien tampoco sabía qué estaba pasando -¡úsalo!
-No puedo –dijo en forma de susurro, entonces ella comprendió que Silver, además de exponerse, no podía controlar objetos de tal tamaño aún.
"Atención, atención" los altoparlantes empezaron a sonar "por un problema imprevisto en el ala derecha del avión, las turbulencias han iniciado. Les pido de favor que mantengan la calma y que se coloquen los cinturones de seguridad."
Problemas en un ala para muchos era igual a estrellarse y estrellarse para muchos era la muerte, por eso era que estaban tan preocupados por aquello. Pero Tails, quien era suspicaz, pidió a Silver que lo dejara ver por la ventana.
-Pero… el ala está muy bien –susurró el niño a Silver, quien sólo lo veía dudoso. Él podía saberlo nada más con ver el ala, era un genio de la aerodinámica -¿qué está…?
Otra turbulencia sacudió a todos los pasajeros del avión y entonces fue cuando el pelirrubio se sacó el cinturón de seguridad y empezó a correr hacia la cabina del piloto.
-¡Niño, no puedes correr aquí! –gritó una azafata, pero Tails no hizo caso alguno y fue directamente a la cabina mientras cruzaba por las clases altas y turistas.
El avión empezó a perder el equilibrio y a girar sobre sí mismo, volando ahora sobre su ala izquierda. Tails terminó cayendo con el brazo en una de las paredes, la que ahora era el suelo, después el avión se estabilizó y siguió caminando, pero ahora con precaución.
-¡Tails! –gritó Cream preocupada, pues no quería ver cómo su amigo se perdía o se lastimaba.
-Iré por él –anunció Silver mientras se quitaba el cinturón, él igual sintió ese giro, el que le dejó levemente mareado –no puede hacer algo sin consentimiento de nadie.
-Está prohibido salirse del asiento –gritaron algunas azafatas desde su asiento, pues tampoco ellas podían ponerse en peligro, pero a él no le importó y mandó algo de su energía a sus pies para correr sin sentir el efecto de las turbulencias. Muchos lo vieron desaprobatoriamente: "¿Qué hace ese estúpido?" pensaban algunos, pero a él no le importaba lo tanto que pudieran ellos pensar, sólo iba a ir a la cabina por Tails, de quien sí se preocupaba.
-¡Silver! –gritó Blaze, quien se le unió de inmediato al verlo salir corriendo prácticamente. Cuando ella sintió de nuevo las turbulencias bajo sus pies, creyó que tropezaría, pero para su suerte no fue así y logró seguir corriendo por todo el avión hasta ver una mata larga de cabellos plateados brillantes entrar por una compuerta que parecía ser el área del piloto -¿Qué haces? –preguntó con voz poco audible y se fue a seguirlo.
Star no tardó en secundarla, pero pronto fue retenida por un par de azafatas que tuvieron el valor para levantarse y poner el orden en el lugar. La gente empezó a gritar y a susurrar una posible muerte. Cream sólo pensó en las palabras de Tails: "El ala está muy bien"… eso significaba que algo serio estaba pasando. Yissel se despertó gracias a las turbulencias y Chris sólo se preocupó. Knuckles, al ver a sus amigos correr, se levantó para asegurarse de que todo estuviera bien.
-Pero… -argumentaba Chris en contra.
-No hay problema –dijo mientras le sonreía con cinismo –estaré bien.
-Está bien, puedes ir –dejó Yissel, Chris la reprendió con la mirada –están más capacitados para esto, déjalos. Saben lo que hacen.
-Eso espero –finalmente dijo Chris y entonces se aferró a su asiento. Star les preguntó qué había ocurrido –se reunieron en no sé dónde… quieren ver qué está pasando –susurró entre tal cantidad de gritos, Star capturó las palabras y entonces sonrió de lado.
Tails vio de frente algo que no creyó que pasaría… algo que a esas alturas pasaría. Los cuerpos de los pilotos se encontraban en los asientos mientras que la radio estaba encendida, dejando a la torre de control hablando sola. Por un segundo no pudo identificar bien qué estaba ocurriendo hasta que captó todo: el parabrisas roto, la sangre que borboteaba, las manos aferradas a los mandos y los agujeros en distintas partes del cuerpo… alguien los había matado.
-¡Tails! –gritó Silver apenas lo vio -¡Tails! ¿qué…?
Vio los cuerpos dejar un rastro inconfundible de sangre con su aroma tan peculiar.
-Ya veo… -murmuró Silver sin creerlo.
-No vayas a anunciarlo –pidió Tails –eso crearía más caos del que ahora hay.
-Entiendo, pero al parecer nada está dañado –notó Silver -¿puedes pilotear?
-No con esta estatura –respondió el rubio –necesito a alguien que piloteé por mí o que me dé indicaciones.
-¡Silver! –gritó Blaze al verlo entrar de golpe… vio los cuerpos aferrados a los mandos -¿Qué diablos…?
-Sí, los mataron ¿alguna otra novedad? –gritó Tails desesperado por tal escena –necesito que alguien piloteé por mí.
Ninguno de los dos se animó a tal empresa, creían que con tan sólo tocar los controles iban a poner a toda la gente en peligro… igual, ya habían descendido como tres kilómetros de altura… pero había algo raro en la escena… había un casquillo en el suelo, uno que Blaze pudo recuperar.
-Las armas de repetición dejan casquillos en la zona al momento de disparar –susurró para sí la chica -¡alguien los mató aquí adentro!
Quiso salir para encontrar al asesino, pero entonces se encontró con Star y vio que ésta llevaba un cuerpo entre las manos, agarrado por las solapas.
-No te preocupes, querida… ya lo maté –guiñó un ojo y dijo en voz baja, sólo entonces Blaze sonrió ante ella y la hizo entrar a la cabina. Knuckles se les acercó apresurado.
-¿Qué está pasando? –preguntó antes de ver los cuerpos. Cuando los vio sólo volteó un par de veces para poder identificar y relacionar la escena… ¡estaban muertos! -¡están muertos!
-Gracias por la información –gritó la lila mientras los desabrochaba y sacaba de los asientos –ahora Tails, pilotea.
-¡No alcanzo! –gritó sin hacer que nadie le hiciera caso –necesito que alguien lo haga por mí para sólo irle instruyendo.
Star, Silver y Blaze se fueron descartando automáticamente y como Chris ni Yissel estaban ahí, no tenía demasiadas opciones.
-¡Yo lo hago! –gritó Knuckles al ver la reacción inicial de sus compañeros, Tails dudó.
-¡Necesito a alguien! –volvió a exigir.
-¡Ya dije que yo, maldita sea! –gritó el pelirrojo mientras se sentaba y sujetaba los controles.
-¿Knuckles puede volar el avión? –preguntó Silver anonadado.
-¡Sí, claro! –respondió Blaze –ni siquiera sabe manejar un horno microondas.
-¡Por favor, no puede ser tan difícil! –ante el comentario, Tails sólo carraspeó un poco la garganta -¿para qué sirve esto? –movió un botón… el avión aceleró haciéndolos caer con fuerza contra el suelo, él sólo volteó -¡ah, ya veo!
-¿Entonces ya sabes lo suficiente como para volarlo? –preguntó Tails enojado.
-Sí, creo que sí. Sólo necesito ver el instructivo –respondió confiado, ellos sólo se enojaron.
-¡Aquí no hay instructivos! –gritó Silver.
-¡Entonces no puedo volarlo! –dijo con tanta calma que hasta parecía no tomarlo con la seriedad que llevaba.
-¡Knuckles, escucha! Las leyes de la aerodinámica las mismas en todo el universo –resumió Tails.
-¡Sí, eso es cierto! –respondió con emoción.
-Sí –dijo Silver.
-¿Qué es eso? –preguntó haciendo que Star se riera un poco.
-¡Knuckles, vamos a chocar con esa montaña, por favor haz algo! –gritó Blaze al ver una montaña de cerca desde el parabrisas roto. Todos empezaron a gritar. Knuckles instintivamente movió una palanca hacia abajo.
-¡Calma! Arriba, arriba, arriba… y fuera ¡sí! Esto de volar es algo muy fácil –exclamó con orgullo, Tails sólo le regañó con los ojos.
-¿¡Fácil!? –casi gritó Blaze al verlo volar -¡sólo fue suerte!
-¿Suerte? ¡Ja! ¿Qué te parece esto? –gritó y entonces volteó la palanca a la izquierda, haciendo que todo el avión se inclinara nuevamente, tumbando a Blaze, Silver y Tails del otro lado. Entonces Knuckles empezó a tararear la canción: "ven a volar conmigo".
-¡Bueno, ya basta de chistoretes! –gritó Tails ahora fúrico –harás lo que te diga ¿correcto?
-Bien –refunfuñó y siguió todas las instrucciones del rubio hasta aterrizar el avión.
Cuando bajaron todos al andén sanos y a salvo, el equipo de Knuckles fue recibido con un aplauso y todo el mérito fue otorgado al pelirrojo. Tails no sintió ningún desprecio ni mucho menos, pero pensó por dentro: "Si lo hubieran visto volar en un inicio…" sólo se unió a los aplausos que se empezaron a llevar en Culiacán, pues no los había dejado en Mazatlán porque ahora era un sitio inseguro y por el momento poco visitado.
-Sigo sin entender cómo lo lograste –susurró Rouge a su compañero, éste sólo le vio con ojos de picardía.
-Sólo es saber cómo hacerlo.
-Por eso pregunto, porque tú no sabes nada –replicó ella, dejándolo enojado por el comentario y se fueron al aeropuerto, donde recibieron de nuevo sus equipajes y salieron corriendo directamente a Mazatlán en un carro hurtado por la misma murciélago.
-Wow… -murmulló Cream al ver el modelo del automóvil: un Ferrari rojo, por más coincidente que pudiera ser –sí que tienen dinero aquí.
-Para la siguiente robaré una limusina… adentro –ordenó y se puso a conducir a toda velocidad para llegar a la zona de desastre que ahora era el poblado de Mazatlán.
-No es posible –musitó Knuckles al ver toda la ola de muertos que estaba inundando las plazas del lugar –cuando me fui… no estaba así.
-Esto me huele a Star –musitó Blaze.
-Estoy aquí –gruñó la chica a su lado.
Empezaron a caminar por todo el lugar, encontrando siempre lo mismo: cuerpos por todos lados, no era un escenario precisamente hermoso, pero varios de ellos no pasaban de los diecinueve años, por lo que Cream se asustó mucho; Star no estaba impresionada, pues veía noticias internacionales, y éstas pasaban siempre desastres en el norte de América. Pero eso no le quitaba la esencia dolorosa al sitio, el que empezaba a machacarla por dentro. Olía a muerte, lo que contrastaba con un día sumamente precioso por el sol ardiente… el que a la vez rostizaba y secaba aquellos mares de rubí.
-¡Mi tío! –exclamó Chris al recordar a Pavlova, quien estaba en la librería a pocas cuadras del lugar.
Todos le siguieron, pues él conocía ese sitio mejor que nadie.
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Sonic se encontraba con Tarah y Amy en la librería, donde Pavlova no les reprochó su ausencia en la librería, sino que los recibió con los brazos abiertos al saber que ellos habían cuidado bien de Chris y que éste volvería a casa tarde o temprano. Adentro de la librería le explicaron todo a él, desde su llegada, pasando por las plantas de energía, los viajes y todos los eventos sucedidos en su vida ahí.
-Sí me enteré de su odisea en la prisión, pero ¿cómo fue que llegaron a todo eso? –preguntó curioso y consternado.
-Si nuestra aventura fuera un libro, éste llevaría treinta y cuatro capítulos –señaló Sonic para resumir, Tarah se le quedó mirando extraño a aquel señor… tanta amabilidad junta no era natural. Amy sólo sonrió un poco de lado mientras era tratada nuevamente por Pavlova. El hospital estaba a reventar.
-Creo que entiendo… -señaló con comprensión. Vio que Sonic estaba impaciente por algo, así que le dejó irse.
-Pero… -quiso argumentar en contra, pero él no lo dejó.
-Tu novia necesita cuidarse y aquí está a salvo –respondió él sin resentimiento. Retiró el torniquete del brazo de Amy y empezó a cerrarle la herida con suturas fuertes. Sonic confió en él y salió corriendo a buscar a Shadow –usar el torniquete fue extremo, Amy –reprendió Pavlova –hubieras perdido el brazo por falta de circulación.
-La sangre no coagulaba –respondió en defensa –parecía aspersor –dijo entre risas.
-Al menos no perdiste el sentido del humor, chiquilla –dijo con una pequeña sonrisa mientras la hacía acostarse para seguirle cosiendo las heridas –pero me alegra ver que sabes algo de medicina… eres una chica muy inteligente.
-Ojalá… si fuera inteligente no me hubiera metido en todo esto –respondió ella con un resoplido –si fuera inteligente, no estaríamos aquí.
-Pero creo que estar aquí fue muy beneficioso para ti ¿no crees? –dijo en voz baja y con ademán tierno, ella sólo podía pensar que se refería a Sonic –la vida te dio una oportunidad, aprovéchala.
-Gracias, señor –dijo con una sonrisa mientras dejaba que la cosiera, pues él sí tenía anestesia y otros sedantes.
-¿Segura que no quieres quedarte en este mundo? –preguntó de una manera en la que toda la explicación le parecía natural, de hecho, una explicación lógica a todo lo que había visto en las noticias –serías excelente médico.
-No lo sé, bien puedo aprender allá, y lo tendría que pensar bien porque en el planeta de dónde vengo, sólo tengo doce años.
-Entonces no sólo cruzaste el espacio, sino que también cruzaste por el tiempo… en este mundo eres mayor por cinco años –explicó él sin poder saber siquiera por qué lo imaginaba –igual podrían quedarse porque tienen potencial para desarrollarse aquí.
-No es mi ideal más…
-¡Podría recomendarte en la UNAM para medicina! –exclamó alegre –tenía ese plan para Chris, pero prefirió la psicología clínica… casi lo mismo, así que no interfiero, pero tú eres muy lista. Salvarías vidas en lugar de quitarlas.
-¿Podría eso mitigar la culpa con la que cargo? –al momento de contarle la historia, le mintió sobre lo mal que se sintió al matar a todos esos tipos, en realidad, Amy rara vez se arrepentía de algo.
-¡Por supuesto, muchachita! –respondió con un tono tan jovial que casi pareció chiste –si necesitares ayuda, aquí estoy siempre, en esta librería.
-Gracias, pero no creo poder…
-Quédense en este mundo, es muy bonito –sugirió Pavlova -lo único malo son los ideales de la gente que cree que puede usar a los demás para su propio beneficio. Sin importar en donde te encuentres, verás gente así, pero así es la naturaleza humana… por eso es que debe luchar para mantener un equilibrio constante en la sociedad, aunque ésta llegue a ser a veces antinatural.
Amy le escuchó con atención, sin percatarse de que Tarah estaba escuchando toda la conversación desde el marco de su puerta. Todo eso hizo pensar a ambas chicas.
-La vida es la misma sin importar en dónde vivas, lo que cambia es la cultura y cómo la percibes. Ahora podremos estar sumidos en el "caos", pero siempre hay una oportunidad para regenerarnos.
-¿Cómo una guerra? –preguntó intrigada, por eso le agradaban esas conversaciones con él, porque llegaba a conclusiones particularmente interesantes.
-No, porque después de las guerras se entra a un periodo dulce en el que todos están de acuerdo en no repetir los mismos horrores; pero esa coincidencia colectiva no dura demasiado porque, como humanos, somos seres inconstantes y estúpidos con mala memoria y un don natural para la autodestrucción. ¿Por qué crees que existen los médicos? Para reparar lo que solemos ocasionarnos a nosotros mismos… igual podría ser eso o que la guerra nos lleve a la buena, Amy.
-¿La buena? –preguntó consternada.
-La vez que el humano acierte y quizás así seremos testigos de la evolución humana. Piénsalo.
-No sé si…
-Sólo piénsalo, no te obligo a algo, pero tampoco te aseguro o prometo nada –respondió –es tu decisión y la de Sonic… me pregunto si donde vives hay seres humanos.
-Algunos –respondió recordando a Eggman y a la guardia GUN.
-Son igual de inconstantes y estúpidos que nosotros, me imagino –añadió Pavlova –no es por el lugar, es por el pensamiento, Amy. Nunca habrá un lugar perfecto; por eso es que digo que eres inteligente, porque tú haces de tus propios momentos algo perfecto, como tu propia vida.
Amy decidió mantenerse en silencio y dejar que le siguiera suturando el hombro, no quería plantearse absolutamente nada en ese instante… acababa de revolverse el cerebro.
Sonic buscaba a Shadow y a Noah por toda la ciudad, pero no se dignaba en regresar a la zona de desastre que era aquel sitio con todos los cuerpos. Con esas demostraciones de represión, añoraba que Eggman estuviera ahí, él no era cruel… siguió corriendo a la vez que gritaba los nombres de sus amigos.
-¡Shadow! ¡Noah! –siguió gritando sin respuesta alguna. Los griteríos se hicieron sonar nuevamente hasta que fueron opacados por otros sonidos que eran más que nada una llamada de justicia.
"¡Oh no!" exclamó al ver a un grupo enorme de adolescentes y adultos jóvenes con pancartas y más elementos de protesta.
"Esto se está poniendo horrible" pensó al ver llegar por montones a muchísimos jóvenes descontentos por todo… las marchas habían vuelto a la historia. Tomó carrera y volvió a correr, pero ahora vio a más grupos paramilitares acercarse a donde él estaba y apuntarle con granadas y bombas.
-¿Qué…? –preguntó al momento de verlos armados y dispuestos a abrir fuego.
Dispararon todos a la vez sus armas automáticas y entonces él terminó al otro lado de la calle, cuando lo notó, él estaba fuera del alcance de los granaderos.
-¿Estás bien, faker? –preguntó Shadow, a quien Sonic miró hacia arriba.
-¿Cómo supiste que…?
-No lo sabía, sólo te vi y decidí ayudarte. Estabas tal cual estatua.
-¿Y Noah? –preguntó preocupado, pues él no era de dejar a nadie atrás.
-Está bien… la llevé a la librería, está abierta y alejada de todo este maldito desastre –informó Shadow -¿quieres intimidarlos un poco?
-¿Hay manera además de correr? –preguntó Sonic –estos tipos son peores que los robots de Eggman.
-Sí la hay… ¡hay que salvar a esos chicos! –gritó Shadow al ver que los jóvenes iban directos a una redada militar.
-¡Las esmeraldas! –gritó Sonic -¡vamos por ellas!
De inmediato fueron a la librería para tomar las joyas cuando, de pronto vieron una cabellera castaña-rojiza muy extraña por un momento, hasta que después se fue familiarizando.
-¡Chris! –exclamó Sonic al verle -¿Qué hacen aquí? –preguntó al verlos a todos, Rouge sólo se indignó y dio la espalda.
-Completar el plan –respondió –pero al parecer algo malo pasó… ¿qué está pasando? –preguntó de nuevo.
-Más protestas estudiantiles –agregó Shadow, Noah sólo lloró un poco, pues el recuerdo vívido de la protesta en la que Shadow la rescató era demasiado fuerte y acojonante para ella -¡los estudiantes van directos a una redada!
-Ese no es su problema –respondió fría y dura Star –ese es el problema de los estudiantes y de los paramilitares, no se metan y hagamos lo que vinimos a hacer.
-Pero no es justo –respondió Chris en defensa del punto de vista de Sonic y Shadow.
-Nosotros somos los héroes de donde vivimos… tenemos que hacer algo al respecto ¿no crees? –argumentó Sonic.
Star los vio con complacencia y un poco de superioridad.
-Si mueren será vuestro problema –respondió sin más y se fue a los cuartos interiores de la librería.
-¡Yo me uno! –garantizó Silver, Blaze le secundó.
-Bien… este es el plan.
Se agruparon y empezaron a formular una estrategia en la que Silver y Blaze se harían pasar como miembros de la protesta.
Llegaron al lugar los siete esmeraldas en dos mochilas, las sacaron y entonces esperaron a que los estudiantes llegaran a la redada militar, donde sabían que, aunque no se pudiera ver; Silver los protegía con un escudo invisible de fuerza.
Blaze se desplazó entre los estudiantes haciéndose paso y llegó a un edificio del lugar, donde empezó a correr libre hasta encontrarse con los militares sin que éstos la vieran. Se mantuvo oculta hasta que vio a los estudiantes muy cerca.
"Un poco más…" pidió Blaze mentalmente.
"¡Perfecto!"
Cuando los estudiantes empezaron a llegar al sitio, Blaze mandó una pequeña bomba de fuego creada por ella misma, lo que desconcertaría a los militares y sería señal de salida para Sonic y Shadow, quienes se encontraban sacando las esmeraldas para prepararlas.
La pequeña bomba de fuego explotó.
Los militares empezaron a intentar arremeter contra los estudiantes, pero por algún motivo, las balas no lograban asestar contra ninguno, como si esa distancia fuera la media que las balas podían recorrer. Con desconcierto, los militares siguieron abriendo fuego hasta que un chico vestido de civil, de adolescente propiamente, volvió a salir de la guardia policial.
-¿Qué? –exclamó Blaze al verlo arremeter contra policías para después alejarse y así preceder a una lluvia de bombas… así salieron varios adolescentes detrás de los granaderos… esa era la redada que tenían preparada.
Silver empezaba a cansarse un poco por tener que generar tremendo campo de fuerza alrededor de todos, pero si era para salvarlos, no le importaría llegar hasta el desmayo en ese momento. Empezaba a sudar, las manos le temblaban y los jadeos eran más constantes.
Un destello dorado llamó la atención de Blaze y de todos los presentes, pues varios creían que eso era una bomba…
El destello se elevó por el cielo, los policías ya no se encontraban; los periodistas declararon ese lugar como peligroso, por lo que no había testigos además de los lados de la protesta. Algo parecía girar alrededor de los destellos de luz amarilla, algo que invitaba a todos a ver qué estaba pasando.
La luz se hizo cada vez más tenue hasta que se pudieron distinguir dos figuras: hombres, ambos de piel dorada y cabello levantado en forma de púas, uno de ellos tenía púas rojas que combinaban muy bien con el dorado, pero había algo en común: ese brillo en sus rostros… una sonrisa. Era demasiado exagerado usar esa clase de poder en contra de humanos que sólo tenían trozos de metal para defenderse… pero era degradante usarlos para arremeter contra gente que buscaba expresarse de alguna manera.
Los rostros brillaron como nunca antes lo habían hecho y entonces Silver y Blaze se habían dado cuenta de algo: Sonic y Shadow ya estaban en sus súper formas… pero había algo diferente: las chispas alrededor de ellos… la electricidad que ahora emanaba por sus venas se traducía en el exterior de sus manos. Se veían amenazantes.
-¿Qué es eso? –murmuraban los alumnos en protesta, pues creían que esa clase de cosas no podían pasar, y en efecto, en su mundo no pasaban.
Sonic y Shadow ya estaban acostumbrados a esos comentarios sobre sus formas doradas.
-¡Es un súper Supersaiyajin! –gritó alguien en el tumulto… francamente, ellos no se esperaban eso, pues en la televisión pasaban el animé y ya lo habían visto… les dio un respingo, pero se recuperaron pronto.
-¿Me dejarías acabar con él luego? –pidió Shadow, pero Sonic sólo lo reprendió.
-Está idiota, pero eso no es motivo para matarlo.
-Bien… -gruñó Shadow y entonces ambos empezaron a hacer que las esmeraldas caos giraran a su alrededor. Los rayos dorados sobre los paramilitares no se hicieron esperar.
¿QUÉ TAL? HEHE, ESPERO LES GUSTE... ESTÁ LARGUITO PORQUE QUIERO QUE EL FINAL FINAL SEA IMPACTANTE XD DE HECHO CREO LO REDACTARÉ DESPUÉS DE SUBIR ESTO :P
LO SÉ, DEMASIADA ACCIÓN Y MATANZA Y ASÍ, PERO ESTOY ESCUCHANDO DOS CANCIONES MUY ALOCADAS Y MI RITMO DE TRABAJO VARÍA DEPENDIENDO DE LA MÚSICA XD
ESCUCHEN: WRATH OF SEA - TWO STEPS FROM HELL Y
REQUIEM FOR A DREAM REMIX - CLINT MANSELL (ESTE ÚLTIMO DE UNA PELÍCULA BIEN LOCA LLAMADA "RÉQUIEM POR UN SUEÑO" :33
