CAPITULO 35

Apenas habían pasado unas horas desde el accidente, pero todo el mundo estaba como loco. Iban de aquí para allá, sin hacer nada en concreto. Después de revisar a todos los heridos. Tomo una decisión. Los liderazgos no iban con él, pero no quería que la situación se fuera de las manos, ya había cometido demasiadas estupideces a lo largo de su vida, y se había hecho la promesa de que las cosas iban a cambiar. Quizás había llegado la hora.

-Un momento¡ Silencio¡.- Todos empezaron a prestar atención y se dirigieron hacía Jack.- Sé que todos estamos asustados, doloridos, hambrientos y desorientados. Al igual que vosotros tampoco entiendo que ha pasado, como hemos acabado aquí, y ni siquiera como hemos podido sobrevivir a esto. No sabemos el tiempo que vamos a estar aquí y si alguien nos encontrará. Hasta entonces debemos empezar a organizarnos. Dentro de unas horas se hará de noche. Sería apropiado que buscáramos por los alrededores algo que nos ayude a pasar la noche, mantas, madera, algo de comida. Seguro que entre esos restos haya maletas y algo del avión. He contado alrededor de unas veinticuatro personas….
-¿Donde están los demás?-Grito un hombre mientras se acercaba.
-El avión se partió en dos, seguramente habrán caído al otro lado. Pero eso ahora no importa.
-Sí que importa señor, necesito encontrar a una persona.
-Lo siento mucho…..
-Nadia
-Lo siento mucho Nadia, pero nuestra prioridad ahora es pasar aquí la noche lo mejor que podamos, cuando llegué el día pensaremos que hacer.
-Seguramente mañana nos rescatarán, no hará falta toda esta charla….y me llamo Miles.
-Miles, no sabemos lo que pasara mañana, pero tenemos que permanecer juntos. Haremos tres grupos…..
-Espera, ¿Por qué supones que vamos a hacer lo que tú nos digas? ¿Eres nuestro mesías o algo así? Porque no veo la barba y el bastón por ningún lado.
-Miles¡ deberías estar agradecido, sino fuera por él, tu herida estaría comida de bichos.-Era Libby quien hablaba.
-En fin, haremos tres grupos, Nadia, Libby, Bernard y Rose organizareis los restos de equipaje que podáis encontrar. Es importante que separéis la ropa, medicamentos, comida, todo lo que podáis encontrar y que nos sirva al menos para esta noche. Vosotros cuatro buscareis madera para hacer una hoguera, será bueno tener fuego cuando caiga la noche, seguro que bajara la temperatura. Miles y vosotros dos buscareis comida…..
-¿Y qué supones que vamos a encontrar, un McDonald isleño? No espera…a lo mejor hay un restaurante de tres tenedores con servicio de catering y nos traen la comida a domicilio.- Respondió Miles.
-Quizás un poco de comida china no estaría mal.- dijo Jack con ironía.-En serio, algo de fruta será suficiente.
-Será imbécil, ni siquiera soy chino. –Se quejaba Miles mientras se marchaba.

-Jack¡
-Ana Lucia?¡¿Qué haces aquí?
-Parece que no me incluyes en tus planes.
-Ni siquiera sabía que estabas aquí.- Dijo Jack sorprendido.
-Bueno has estado ocupado haciéndote el héroe y salvando a toda esa gente.
-No soy ningún héroe, solo intento ayudar. ¿Tú estás bien? ¿Te duele algo?-Preguntó observándola más de cerca.
-Un poco la cabeza, por lo demás todo bien.-Reino el silencio durante unos segundos que fueron eternos. Ambos se miraban pero no se atrevían a hablar.
-Oye Jack lo que paso la otra noche, yo….

-Jack¡ Se ha despertado, la chica pelirroja. Está despierta.
-Gracias Daniel.
Jack se acercó hacía donde estaba tendida la joven, había estado todo este tiempo inconsciente. Se acercó y ella le miró asombrada.
-Charlotte¡ Como estas?
-¿Qué haces tú aquí, Jack?
-Nos hemos estrellado, estamos en una isla o eso parece. Bebe un poco.
-¿Tenemos agua potable en La Isla?
-Hemos encontrado uno de los carros de bebidas del avión. Has sufrido una conmoción a causa del golpe que tienes en la cabeza. Me alegro mucho de que estés bien.
-Gracias. Parece que lo mío son los accidentes y las conmociones…y mi gran boca también es lo mío. Lo siento Jack, no pretendía…
-No te preocupes. Será mejor que no te muevas mucho. ¿Daniel te encargas de ella? Cualquier cosas estaré por aquí.

Flashback
Había pasado un mes desde el accidente que su padre provocó y que le había costado la vida. No había sido fácil decírselo a su madre, aunque cuando la llamó supo lo que iba a escuchar, ella siempre había tenido un sexto sentido para estas cosas. Se bajo del coche que había aparcado en frente de una casa con las ventanas azules. Llevaba una caja de bombones de diferentes gustos, a ella le encantaba el chocolate. Era una de las cosas que había aprendido durante la última semana. Eso y que le encantaba Nirvana como a él. Llamo al timbre y una mujer abrió la puerta. Le dedico una sonrisa como siempre, era muy amable, había superado esta tragedia de una forma que ni él mismo esperaba.

-Hola Jack, te está esperando en el jardín. Voy a hacer unas compras…..Por cierto, nada de chocolate antes de la cena.

Jack sonrió y se dirigió al jardín, allí estaba ella, en su silla de ruedas, le estaba tirando una pelota a su perro y sonreía como si nada hubiera pasado.

-Jack¡ Para Lexter¡
-Hola Charlotte. -Le extendió la caja de bombones.
-¿Para mí? Si sigues regalándome bombones van a tener que ampliarme la silla.- Ambos sonrieron.
-¿Cómo ha ido la rehabilitación?
-Teniendo en cuenta que sólo llevo una semana…- Se puso seria- El doctor dice que el proceso será lento, pero que tengo que estar agradecida por seguir viva.
-Siento mucho todo lo que ha pasado, ya sabes que puedes contar conmigo para todo lo que necesites.
-Me basta con tu compañía, Jack. Que vengas cada tarde y estés conmigo es una buena forma de curarme.
-Sólo quiero enmendar el error que cometió mi padre. Hacerte la vida más fácil.
-Ya lo hemos hablado, no tienes que sentirte culpable, cada uno es responsable de sus acciones, y si haces esto por un sentimiento de culpabilidad, mejor que no vuelvas Jack. No necesito que sientas pena por mí.
-Nooo. Charlotte, no es eso, me gusta estar aquí. ¿Damos nuestro paseo?
-Pensé que no me lo pedirías nunca

Cuando cayó la noche consiguieron hacer una hoguera con un mechero que Miles había encontrado en el bolsillo de un cadáver. Habían apilado a los muertos al fondo de la playa, mañana tendrían que decir que hacer, no podía dejarlos allí, eran unas 15 personas, sin contar todas las que había visto flotar en el mar. Habían encontrado algunas mantas entre los restos y algunos mangos….solo tenían diez botellas de agua…..eso si que iba a ser un gran problema. Todos se reunieron alrededor de la hoguera, nadie hablaba, cada uno estaba en sus pensamientos. Vio a Bernard y Rose abrazados, no parecían demasiado tristes, Charlotte sonreía junto a Daniel, Nadia seguramente estaba perdida en algún recuerdo relacionado con la persona que necesitaba encontrar. El señor Eko estaba haciendo algún tipo de rezo que no llegaba a escuchar. Miles había desaparecido, no parecía muy sociable. Ana Lucía se sentó a su lado, le ofreció un mango, Jack le hizo un gesto de agradecimiento, ella sonrió en respuesta, no hablaron, sólo escuchaban el ruido de las olas, y el fuego.

Miles observaba esta escena escondido entre los árboles, preguntándose cómo demonios iba a librarse de Ana Lucía.