Candy e encontraba sobre su lecho, llorando desconsoladamente, la mucama ingreso al lugar y se acercó preocupada por su joven ama, para saber que ocurría.
-Señorita Candy, ¿qué le ocurre? –Preguntó Dorotly llena de angustia, Candy no respondió por lo que ella volvió a preguntar -¿Qué ocurrió señorita?
Hipando, Candy levantó el rostro y miró a su mucama.
-Anthony…él estuvo aquí…
-¿Ya regresó?
Ella asintió mientras apartaba lágrimas de su mejilla – ¡Ya lo sabe! Vino a preguntarme si era cierto… ¡y yo lo eché!
-¿Lo echó?
-Terrence estaba cerca, por lo que le pedí a Anthony que se fuera…pero no se iba y…no tuve otra opción más que decirle que ya no lo amo."
Dorotly apretó las manos en un gesto de angustia.
-¡Me odia! Lo vi en sus ojos, antes de marcharse, ¡me odia!
-Oh señorita…no puede ser tan malo.
-¡Yo quería decírselo! Quería explicarle todo pero no pude –Abruptamente se puso de pie – ¡Debo ir a Lakewood!
-Tranquilícese, señorita, no puede hacer eso. –Dorotly la tomo de la mano intentando que volviera a sentarse
-¿Por qué no?
-Porque usted es una mujer casada, por lo tanto ya no puede andar sola por ahí y menos en la propiedad de un hombre soltero.
-¡No me importa, Dorotly! ¡Debo verlo!
-¡No! ¡No lo hará!
Candy se sorprendió al sentir que su mucama la tomaba con fuerza del brazo.
-Lo siento, señorita –Dijo soltándola –Sé que no tengo derecho pero…no puedo permitir que cometa una locura, adema el duque y su madre la esperan para que tomen el almuerzo y no puede faltar.
-Dorotly…
-Ya tendrá tiempo de hablar con el joven Anthony, si él es tan inteligente como todos creemos, le permitirá explicarse y comprenderá lo ocurrido –Candy solo la miraba triste mientras las lágrimas caían nuevamente por sus mejillas –Por favor, señorita, espere un poco, deje que las cosas se calmen.
Con un suspiro de cansancio, la rubia asintió.
-¿Promete darle un par de días? Incluso yo la acompañaré si lo desea, señorita.
-De acuerdo, de todas formas tal vez sea mejor, no te preocupes, esperaré.
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Los empleados de la mansión Andrey abrieron los ojos desmesuradamente al ver el auto de la familia acercarse a la entrada principal a gran velocidad.
Tal parecía que no iba a detenerse pero lo hizo a pocos metros de la entrada pero en vez de suspirar con alivio corrieron a sus puestos de trabajo al ver el rostro de Anthony.
El joven Brown azotó la puerta con furia pero curiosamente rebotó golpeándolo, Anthony se volvió para tomar la puerta con la mano y estrellarla repetidamente para cerrarla.
-¡Se ha casado con Grandchester! ¡No puedo creerlo! –Grito furioso
Recordó el rostro de horror de Candy al verlo llegar a la propiedad, las palabras tan dolorosas que le había dicho…
"Ya no te amo" –La voz de la joven diciendo estas palabras resonaron una y otra vez como tratando de convencerlo de lo que había dicho.
Anthony sintió una punzada en el corazón, que por un instante lo hizo encorvarse, antes de arremeter con su puño contra el auto.
"¿Cómo te atreves a faltar el respeto a mi esposo?"
La escena de Candy interponiéndose entre él y Terrence, el brazo del duque rodeando la cintura de la joven, el rostro de Candy escondido en el hombro de su…esposo. ¿Cómo pudo dejar de amarlo? ¿Cómo pudo reemplazarlo con Grandchester?
-¡No! –Gritó lleno de desesperación.
Unos brazos lo sujetaron por detrás y lo halaron del auto.
-¡Anthony! ¿Qué te sucede?
-¡Suéltame! –Dijo reconociendo la voz de Albert.
-¡Hijo! ¡Basta ya!
-¡Que me sueltes!
Anthony logró darle un codazo a su tío pero él no lo soltó, sino todo lo contrario, él le rodeó el cuello con el brazo libre.
El joven se debatió cual león herido pero Albert no retrocedía.
-Cálmate Tony, no puede ser tan malo.
-¿No? ¿No te parece malo que tu prometida se case con otro?
El jefe de la familia escuchó la voz de Anthony quebrantarse.
-Todo estará bien, Tony –Le dijo antes de soltarlo.
-No lo creo –Murmuró antes de apresurarse a entrar a la mansión.
Albert lo siguió a corta distancia; los dos entraron al salón familiar y el hombre mayor sirvió sendos vasos de whiskey.
-Entonces es verdad…
-Lo llamó 'mi esposo'…y me pidió respetarlo.
-Por lo que me has contado de ustedes, debe haber una explicación lógica.
-Ya no me ama, ella misma me lo dijo…y me echó de la propiedad.
-¿La estará obligando? Dijiste que Grandchester era un mal tipo.
-Empiezo a tener mis dudas y tú las tendrías si hubieras visto como ella lo protegía.
-¿Protegía?
-Lo golpee en el mentón.
Albert guardó silencio y su mirada recayó en los nudillos sangrantes de su sobrino.
-Será mejor que te revisen esa mano, podrías tener una fractura.
-No está rota –Contestó flexionando los dedos –Sólo necesito limpiarla y vendarla, por lo menos eso aprendí en la escuela…es obvio que no sé nada de mujeres.
-Anthony…
-Debí sospecharlo, ya tenía tiempo que no respondía a mis telegramas…o tal vez debí regresar antes.
-No te culpes, sobrino.
-¿Qué otra explicación hay para que haya dejado de amarme?
-A lo mejor Elisa tiene razón.
-¡No! Ella no es una interesada.
-¿Aun la defiendes?
-Aun la amo.
-Hay otras mujeres allá fuera.
-Pero ninguna será Candy.
Albert prefirió guardar silencio.
-¿Dónde está el resto de la familia?
-Tía Elroy se quedó en Londres y Archi está con Annie y yo decidí venir a descansar.
-Hace mucho que no venías a Lakewood.
-Lo sé.
Anthony suspiró con cansancio.
-Voy a descansar, no dudes llamarme…si necesitas cualquier cosa…"
-No te preocupes por mí.
Albert sólo atinó a observarlo mientras Anthony se alejaba, prácticamente arrastrando los pies.
-Es por esto que uno no debe enamorarse –Se dijo muy convencido.
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Después del almuerzo, Eleonor se retiró a su habitación y Terrence se había encerrado en el despacho con Edwards.
Cerca de las seis de la tarde, el duque cerró el libro de contabilidad y se pasó las manos por el cabello.
-No entiendo por qué insiste en aburrirme con estos números, Edwards.
-Porque es mi obligación asegurarme que usted sepa todo lo que ocurre en la compañía, mi lord.
-¿Y no es por eso que te pago?
-En parte…
-¿Cuál es la otra parte?
-Que esté lo suficientemente educador para tomar las mejores decisiones.
-¿Y si le digo que confío en su juicio?
-Me sentiré muy halagado…pero igual insistiré que aprenda.
-Nada de esto me es familiar.
-Es lógico, ya que nunca le dio mayor importancia a los negocios de la familia.
-Preferiría estar leyendo una obra de Shakespeare –Los ojos de Terrence se iluminaron emocionados – ¡Vaya! Creo que he tenido un recuerdo.
-Le agrada la lectura, mi lord, igual que a su padre.
Descansando las piernas sobre el escritorio, Terrence cruzó los tobillos y miró al abogado.
-¿Qué puede decirme de Anthony Brown?
-Es miembro de la familia Andrey, sus vecinos.
-Eso ya lo sé, pero… ¿Qué me puedes decir sobre él y sobre Candy?
-Se conocen desde pequeños, señor.
-¿Sabes si él está enamorado de Candy?
-¡Que extraña pregunta, mi lord! –Dijo Edwards sonriendo, intentando ocultar su nerviosismo – ¿Por qué la pregunta?
-Anthony estuvo aquí esta tarde y quería hablar con Candy pero ella no quería hablar con él.
-¿Si?
-Me sorprendió la familiaridad con la que trataba a Candy y lo enojado que estaba conmigo, era como si yo le hubiera quitado algo muy importante para él, o si le hubiera ofendido gravemente, es más para mi…me dio la impresión de que está enamorado de ella
-Bueno, no puede culparlo, ya que la señora Candy es muy dulce y amable, cualquiera se enamoraría de ella, ¿no cree?
-No lo sé –Se puso de pie para servirse un trago – ¿Me casé yo enamorado?
-No lo sé, señor.
-¿Cómo que no lo sabes? ¿Acaso no eres mi hombre de confianza?
-Cuando se trata de sus negocios y propiedades, mas no de su corazón –Dijo hábilmente el abogado –Usted es un hombre muy privado, mi lord
-¿Y Candy? Se casó ella enamorada.
"Si está enamorada pero no de usted, ella está enamorada de otro, si supiera que sus sospechas no están tan lejos de la realidad… ¿Qué haría?" pensó el abogado en silencio. –Creo que eso debería preguntárselo a ella, señor.
-Edwards, es usted un bueno para nada –Dijo Terrence con algo de humor, mientras le sonreía al abogado
El abogado se rió en voz baja y empezó a recoger sus cosas.
-Este 'bueno para nada' se retira, señor.
-Gracias Edwards.
Terrence permaneció un rato más en el despacho, observando el sol ponerse en el horizonte.
Realmente era una vista espectacular y se preguntó cuántas veces la habría contemplado en el pasado.
Frunció el ceño, intentando obligarse a recordar pero era inútil, por lo que con exasperación, se levantó de la butaca y se dirigió hacia la sala familiar, donde Bertam lo esperaba ahí con una copa.
-¿Qué haces?
-Siempre bebe algo antes de la cena, mi lord.
-¿Si?
-Y su baño está listo, así como su ropa.
-¿Para qué?
-Todo caballero se alista para la cena.
El duque soltó un bufido.
-No creo ser un caballero, Bertam.
-Tiene el linaje, señor, aunque su comportamiento deja mucho que desear.
-¿Qué quieres decir con eso? –Preguntó con interés.
-Bueno, usted no es lo que consideraríamos un caballero convencional.
Terrence le dio una mirada interrogante.
-No fue a Eton ni a Oxford, mi lord, y no fue porque su padre no lo deseara, sino porque usted era experto en fugarse.
-¿Tanto tiempo llevas conmigo, Bertam, que conoces mi historia?
-Mi padre sirvió al suyo por muchos años y él nos contaba de sus escapadas –Explico el hombre encogiéndose de hombros –Es más, él era el encargado de devolverlo al instituto.
-Por lo visto fui un rebelde.
-Diría que un solitario.
-¿Qué hago con mi tiempo, Bertam?
-Cuando heredó el ducado se dedicó a festejar, señor.
-¿En serio?
-Luego se cansó y vino al castillo.
-Y me enamoré de Candy.
-Podría decirse…pero al principio le tenía antipatía.
-Suena razonable –Dijo pensativo –Hay algo en ella que me irrita…
Bertam apenas pudo contener una sonrisa.
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Candy se escabullía entre las sombras del jardín, ocultándose tras los árboles, intentando llegar lo más rápido posible a la caballeriza.
Le había prometido a Dorotly esperar un poco pero su corazón le pedía ir por Anthony, debía explicarle, hablarle, abrazarlo y sentir que todo estaría bien.
La cabalgata fue una de las más rápidas y peligrosas de su vida; la noche era muy oscura pero la luna iluminaba su camino, al llegar a la propiedad disminuyo la velocidad, rodeando la casa intentando descubrir si Tía Elroy estaba despierta.
Seguro que la anciana no dudaría dos veces en echarla, pero con gusto descubrió que Anthony estaba en la biblioteca y se apresuró a desmontar.
El mayordomo le abrió la puerta y la miró sorprendida, Candy lo saludó y sin esperar que la anunciara, se alejó por el pasillo.
La puerta de la biblioteca estaba abierta, Anthony le daba la espalda, concentrado en los libros sobre la repisa, por lo que sin poder contener su emoción, corrió hacia él abrazándolo por detrás.
De inmediato sintió la tensión en la espalda de Anthony, el rechazo, pero ella lo apretó contra su cuerpo.
-Por favor no me rechaces, Anthony –Suplicó Candy – ¡perdóname! ¡Perdóname!
-Con mucho gusto –Dijo Albert volviéndose para mirarla –Pero tendrás que decirme quien eres.
La joven lo miró con la boca abierta, la voz que le hablaba no era la de Anthony pero el rostro sí lo era o al menos era sumamente parecido.
Los rasgos eran casi idénticos pero mostraba una serenidad que sólo la daba la madurez.
-No eres Anthony. –Candy lo miraba sorprendida y un poco avergonzada por abrazarlo
-No –Dijo sonriendo –Pero muchas gracias por el abrazo, fue agradable ¿Asumo que eres Candy? –Replico Albert guiñándole un ojo
-Sí –Contestó ruborizándose.
-Soy Albert, tío de Anthony –Explicó extendiéndole la mano –Es un placer conocerte al fin
-Igualmente –Respondió la joven estrechando su mano –Ya había escuchado de su parecido pero nunca imaginé que fuera tan cercano.
-Yo soy más atractivo –Dijo guiñando nuevamente un ojo
Una risilla nerviosa escapó de los labios femeninos.
-Supongo que quieres hablar con Anthony
-Sí, por favor.
-Yo no tengo nada que hablar contigo.
Los dos se volvieron para hallar a Anthony en el umbral de la puerta.
-Es mi turno de decir 'vete', no quiero escuchar más de tus mentiras –Dijo con amargura.
-¡No! Tú no entiendes…no tienes idea.
-¡No me importa! – Dijo dándole la espalda – ¡Lárgate!
-Anthony… – llamó su tío.
-No interfieras –Le dijo a secas y se alejó por el pasillo.
Candy no dudó en ir tras él.
Al salir Candy tras Anthony, Albert se dejó caer en unos de los sillones mientras pensaba en la recién llegada.
Después de verla podía entender por qué su sobrino estaba tan locamente enamorado de ella.
" Es adorable" – pensó Albert para su propia sorpresa, mientras una sonrisa cruzaba por su rostro "¿Hace cuánto no pensaba en una mujer de esta manera? Creo que tiene mucho…mucho tiempo" suspiro –Espero que se reconcilien, me encantaría conocerla un poco más –Se dijo a si mismo
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Anthony podía escuchar las pisadas de Candy tras él, por lo que apresuro sus pasos y comenzó a subir de dos en dos los escalones hacia su habitación.
-¡Lárgate! No tengo nada que hablar contigo.
-¡Espera Anthony! Debes escucharme… –Estiró la mano para sujetar su brazo pero él se soltó violentamente.
La joven trastabilló y resbaló un par de escalones, Anthony la escuchó gemir y se volvió para verla asiéndose de uno de los balaustres.
Inmediatamente sus ojos claros se abrieron asustados y retrocedió hacia ella.
-¿Estás bien? –Le preguntó dulcemente y preocupado mientras se arrodillaba junto a ella.
-Si… –Dijo ella mirándolo.
Sus rostros quedaron a pocos centímetros, por lo que Anthony pudo sentir el aliento de Candy sobre su piel e intentó alejarse, pero ella lo detuvo echándole los brazos al cuello.
-Escúchame… ¡por favor! Tengo mucho que explicarte.
-Candy…no…
-Por favor –Repitió.
Con lentitud él apartó las manos de su cuello y se levantó.
-¿Puedes ponerte de pie?
Ella asintió y tomó la mano que le ofrecía caballerosamente.
-Sígueme
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-Te escucho –Dijo al notar que la joven no hablaba
Ella estaba admirando la habitación del joven, en el que jamás había estado hasta ese momento pero siempre se imaginó que era tan pulcra y ordenada.
Apenas logró notar que sobre una mesa descansaban retratos de su madre y de ella, pero en aquel momento él le pidió que tomara asiento en una de las butacas junto a la chimenea.
-Sí, bueno… –Dijo retorciendo sus manos –Anthony…no tienes idea de cuánto me alegro de verte.
-Lo demostraste muy claramente cuando estuve en el castillo –Repuso con sarcasmo.
-Tengo mucho que explicarte pero lo primero que debes saber es que nunca he dejado de amarte.
Anthony hizo una mueca.
-¡Es verdad! Sólo me casé porque debía ayudar a Terrence.
-¿Con un matrimonio? Creo que estás llevando tu lealtad por los Grandchester demasiado lejos ¿No crees?
-Lo sé…pero debes entender…
-¿Qué quieres que entienda si no te explicas?
Tomando una bocanada de aire, Candy empezó a relatarle lo ocurrido.
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Mientras tanto en el castillo Terrence raspó la puerta con sus nudillos una vez más esperando una respuesta.
-Candy, ¿podemos hablar?
Después de esperar un tiempo prudencial, hizo girar la perilla y entró a la habitación para encontrarla vacía, solo había silencio total.
-¿Dónde se habrá metido?
Se llevó la mano a la barbilla pensando en las posibilidades…y una de ellas lo molestó más de lo que esperaba.
-Espero estar equivocado. –Se dijo a sí mismo, aguantando la molestia de aquel pensamiento.
"Iré a buscarla…tal vez este en alguna parte del castillo" pensó justificando la ausencia de la joven en su propia habitación
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Anthony miraba a Candy con una expresión incrédula en el rostro.
-No me crees –Comentó ella.
-Parece una novela, Candy.
-¡Pero es verdad! ¡Debes creerme! Sólo me casé con él porque debía protegerlo de Lionel.
-Es demasiado…no creo que Sir Richard te pidiera algo así.
-Me pidió cuidar de la familia.
-¡Esto es una exageración, Candy! ¿Qué hay de nosotros?
-Tendremos que esperar un poco…hasta que Terrence recupere la memoria.
-¿Tienes idea de lo que dices? No sabemos si ocurrirá ¿Qué se supone que haga? ¿Qué espere por ti? ¿Qué soporte la idea que él tiene derecho a tocarte porque es tu esposo?
-No me tocará, no se lo permitiré –Aseguro la joven mirando suplicante a su prometido
-Sí, claro –Dijo con sarcasmo –Su brazo alrededor de tu cintura me lo demostró.
-¡Lo siento! –Dijo arrodillándose junto a el –Debes creerme.
-¿Qué harás cuando vaya a tu habitación y reclame sus derechos?
-Eso no ocurrirá.
-No seas ingenua, Candy, tú eres una mujer muy bella y Grandchester sería un tonto si no lo hace.
-¿Aun crees que soy bella? –Dijo coquetamente.
Anthony se alejó de ella y caminó hacia la ventana para mirar la noche.
Candy no dudó en acercarse a él y abrazarlo; recostó la mejilla en su espalda.
-Anthony…
-Me muero de los celos, Candy, de solamente pensar que Grandchester se atreva…
-No pienses en eso…yo…yo sólo soy tuya
El joven se volvió hacia ella y tomó su barbilla entre los dedos.
-¿Estás segura de eso? –Dijo mirándola a los ojos con mucha intensidad
-Muy segura. –Le respondió sin dudar
-Te he extrañado más de lo que pueda imaginar.
-También yo…
Anthony inclinó el rostro hacia ella y lo dejó a pocos centímetros de sus labios, ella lo miró expectante pero él no se acercó a ella, por lo que sin esperar más, Candy le echó los brazos al cuello y unió sus labios a los masculinos.
Los brazos del joven la estrecharon a medida que el beso se volvía apasionado, ella dejó que sus dedos acariciaran la nuca del hombre y un temblor recorrió el cuerpo de ambos.
-Candy…mi dulce Candy –Musitó contra sus labios.
Casi imperceptiblemente, Anthony la levantó en los brazos para depositarla con suavidad con el lecho, la joven apenas tuvo tiempo de percatarse dónde se encontraba cuando el hombre la cubrió con su cuerpo y volvió a besarla.
Ella cerró los ojos, absorta en las caricias atrevidas de su novio, las manos masculinas se atrevieron a recorrer la figura femenina como nunca lo había hecho antes.
La rubia podía escucharlo susurrando palabras de amor mientras besaba su cuello.
-Se mía. –Susurro apasionadamente mientras seguía besándola y acariciándola –Te necesito
Candy abrió los ojos asustada y lo empujó pero Anthony pareció no percatarse de ellos, concentrado en deslizar las manos bajo su falda, por lo que rápidamente volvió a empujarlo esta vez con mayor firmeza
-Anthony…no…
El joven la miró completamente sorprendido.
-¿Qué sucede? ¿Te he asustado?
-No…no es eso…no podemos –Dijo bajando la mirada.
-¿Por qué? –Preguntó besando su pecho.
-Estoy casada… -Replico la rubia sonrojada
Anthony la miró como si hubiera perdido la razón y se apartó de ella con rapidez, dándole la espalda.
-Te has enojado –Comentó ella levantándose.
-¿Qué esperas? Es que no te entiendo. Dices que me amas pero…
-Te amo…Te amo demasiado
-¿Entonces?
-Estoy casada…y le debo respeto a mi esposo aunque no lo ame.
-¡Eso es lo más absurdo que he escuchado! –Protestó él mirándola.
-Entiende, ¿qué sucedería si él se enterara?
-Se divorciaría de ti y ¡listo! Problema resuelto.
-Esa no es una solución, además sería un escándalo para todos y más para los Grandchester y eso no es…
-Eso no es lo que Sir Richard quería –Replico con sarcasmo.
-Anthony…
-Me da la impresión que te tomas muy a pecho tu lealtad con los Grandchester, Candy…y me pones en segundo lugar.
-No debes pensar eso, Anthony, además tu siempre ocuparás el primer lugar de mi corazón.
-Pensé que ocupaba todo tu corazón.
Sin darle tiempo a decir algo más, él se dirigió a la puerta.
-Creo que debes marcharte, Candy.
-Pero…
-¿Viniste a caballo?
-Sí –Contestó vencida.
-Te acompañaré hasta los linderos del castillo…vamos ya. –Sentencio ofreciéndole su mano para que ambos salieran de la alcoba.
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Minutos después llegaban a los límites del castillo, las luces se veían muy cerca, Anthony detuvo su caballo.
-Podrás llegar fácilmente desde aquí.
-Gracias por acompañarme.
-Date prisa.
-Recuerda que esto es temporal, Anthony…y que te amo.
-Que tengas buenas noches –Dijo aún resentido.
Con una expresión triste en el rostro, Candy avanzó hasta la caballeriza, estaba tan triste de que Anthony estuviera molesto con ella.
Pocos minutos después se dirigió hacia el castillo, caminando por el jardín, confiada que a esa hora de la noche, nadie estaría despierto.
Lo cual fue una equivocación porque Terrence la observada desde su balcón con el ceño fruncido.
Hola queridos lectores
aqui les dejo un nuevo capitulo que espero lo disfruten, ;D disculpen si me he tardado en subirlo pero es que tengo un poco de trabajo :( no es por falta de ganas y ademas le doy formato para que la lectura sea mejor bueno segun yo jejejeje :D
rgranchester gracias por tu review y si pobre de anthony pero en esta ocasion le tocara perder :(
Analiz holi asi es ya falta poco para mi continuacion jejeje es algo halagador y espero no decepcionarlos y claro que tomare en cuenta tus consejos, siempre me gusta que me los den ya que los tomo en cuenta :D
wendy.1987, Guest, gracias por sus reviews :D
skarllet northman de acuerdo pobre de anthony :( :D
mimi aqui esta otro mimi jejeje :D
paulayjoaqui gracias por tu review pau y como veras candy quiere seguir con anthony aun cuando este casada con terrence pero la pregunta ¿que haran ellos? jejeje espero que te siga gustando esta maravillosa historia de msgrandchester ;D
muchas gracias y saludos :D
