Hola! De este solo quiero decir que se va a dividir en dos partes, el siguiente shot será la continuación de este (solo esta vez, luego seguiré con shots son conexión) se me ocurrieron dos shots que encajaban muy bien el uno con el otro y en vez de hacer uno súper largo o acortarlo todo, hago uno doble y ya esta jajajaja Así que esta sería la primera parte y el siguiente (que no creo que tarde nada en subir) la segunda y final ^_^!

Los personajes de OUAT no me pertenecen. Contadme que os parece y espero que os guste :)!


SQT 37: Undercover (I).

Ahora Regina se arrepentía un poquito de no tener encima su móvil, tenía que avisar de que Gold había vuelto a la ciudad y estaba trabajando con las tres reinas de la oscuridad. Además esto daba un nuevo riesgo a su tapadera, las otras tres llevaban años sin saber de ella, pero Gold la conocía, había estado con ella, la había visto hacer cosas heroicas, trabajar con Blancanieves y su tropa de Encantadores. Ahora si debía estar alerta, por suerte el estar buscando lo mismo que ellos ayudaba bastante, pero sabía que aún no confiaban del todo en ella y tenía que cambiar eso. Y al parecer no se les había ocurrido otra cosa para probarla que dejar que torturase a August, por suerte unos ladridos en el exterior las interrumpieron antes de poder ponerse a ello y Regina casi estuvo agradecida, o al menos lo estuvo hasta que Cruella y Ursula volvieron a entran en la cabaña arrastrando a Emma. Gold se había escondido en cuanto los perros dieron la alarma llevándose al recién crecido Pinocho con él. Regina intentaba disimular su mirada de pánico, ¿para qué demonios había dejado su teléfono tirado en mitad de la carretera para evitar que Emma se pusiese en peligro al seguirla si había hecho justo eso? Maldita fuese la cabezonería de esa mujer.

- Mira quien viene a visitarnos.

Dijo Cruella intercambiando una mirada con Malefica, que estaba al lado de Regina. La mujer dragón sonrió con malicia y miró a la mujer a su lado.

- Que sorpresa ¿verdad, Regina? Me preguntó cómo nos habrá encontrado.

- Yo también.

Respondió Regina apretando los dientes con una rabia totalmente autentica. Su misión allí perdía mucho sentido si Emma se metía de cabeza y sin pensar directamente en la boca del lobo.

- ¿Qué haces aquí, querida?

Preguntó Cruella a Emma, a la que habían rodeado entre las cuatro. Regina estaba lista para intervenir si era necesario, para enfrentarse a las otras tres y salir pitando de allí con la inoportuna Salvadora. La rubia abrió la boca sin saber exactamente qué decir, lanzándole una rápida mirada a Regina, que salió en su ayuda con el tono más odioso que pudo.

- ¿Qué importa eso? Echémosla de aquí y volvamos a lo importante.

Emma frunció un poco el ceño, preguntándose que sería exactamente "lo importante".

- ¿Acaso es cierto que te has ablandado, Regina? – Preguntó Malefica. – La Reina Malvada que yo conocía habría preferido reducirla a cenizas.

Cruella y Ursula las miraban divertidas, esperando la respuesta de Regina, que chasqueó la lengua con molestia.

- No tenemos tiempo para esto. Además no creo que ni siquiera el Autor pudiese escribirme un final feliz con mi hijo si mato a su otra madre.

Respondió cómo si ese fuese un hecho tremendamente molesto.

- De todos modos ella es uno de esos héroes que nos están siguiendo la pista, podríamos averiguar que sabe. Sacarle cualquier información que tenga sobre el Autor.

Sugirió Ursula mirando a Emma de arriba abajo como quien mira una golosina.

- Esa información ya os la he dado yo. Esto es una pérdida de tiempo.

Gruñó Regina girando los ojos y cruzándose de brazos.

- Pero Ursula tiene razón, siempre se puede obtener información más precisa, averiguar en qué punto están los héroes, ir un paso por delante.

Dijo Malefica, lo que daba por terminada la discusión, algo que Emma supo en cuanto miró la cara de Regina, que había empalidecido un poco. La Salvadora tragó saliva.

- ¿Sabes? Creo que Regina tiene razón, podéis simplemente echarme a patadas.

Ursula y Cruella intercambiaron una mirada con una risita.

- ¿Y que vayas corriendo a contarle a tus papis que Regina está con nosotros ahora?

Se burló Ursula. Emma ni siquiera había pensado en eso, se suponía que hasta ahora ella no sabía que Regina las había "traicionado". Se volvió hacía la morena y la miró con toda la frialdad que fue capaz.

- No creo que le sorprenda a nadie, siempre hemos sabido lo que era realmente.

Dijo de manera despectiva. Regina levantó una ceja y casi estuvo a punto de asentir para alabar la creíble interpretación de Emma.

- Dejadme encargarme de ella, no he usado mis tentáculos para exprimir a nadie en mucho tiempo.

Se ofreció Ursula muy animada, haciendo aparecer sus tentáculos alrededor de Emma. Antes de darse cuenta, Regina no pudo evitar dar un paso adelante y apartar uno de los tentáculos de un manotazo.

- Si alguien va a encargarse de la señorita Swan esa seré yo. Tenemos que ajustar cuentas.

- ¿Estás segura?

Preguntó Malefica con desconfianza, Regina miró a su antigua amiga desafiante.

- Han sido años con esta mujer entrometiéndose en cada pequeño aspecto de mi vida, metiéndose en todas partes, robándome a mi hijo. Si de verdad queréis información, créeme, voy a disfrutar esto.

Respondió volviéndose hacía Emma para mirarla con rencor, si la rubia no hubiese sabido que era todo una actuación habría sentido verdadero miedo en ese momento.

- Nunca cambiaras ¿verdad?

Dijo con el mismo rencor. Las dos mujeres se miraban con lo que a ojos de cualquiera se identificaría fácilmente como odio, pero había algo, una chispa que solo veían ellas y que dejaba bien claro lo falso que era ese supuesto odio.

- No quiero interrupciones, voy a encargarme de esto a mi manera.

Advirtió Regina a sus compañeras agarrando el codo de Emma con fuerza para llevarla a una habitación aparte, pero Malefica la siguió.

- ¿No quieres un poco de ayuda? El fuego libera muchas lenguas.

Se ofreció siguiendo a su amiga hasta una pequeña habitación poco amueblada. La simple propuesta le dio escalofríos a Regina, que hizo una mueca molesta, como si tan solo la propuesta la ofendiese.

- Sabes que me gusta encargarme sola de mis interrogatorios.

Malefica rio un poquito, asintiendo, y con un vago movimiento de la mano hizo aparecer a Emma atada en una de las vigas de madera que había repartidas por la habitación.

- ¿Tampoco vas a dejarme mirar? Sabes lo mucho que lo he disfrutado siempre.

Preguntó inclinándose excesivamente cerca de Regina, la morena contuvo las ganas de dar un paso atrás y poner algo más de espacio entre ellas, miró a Malefica directamente a los ojos que estaban a pocos centímetros.

- Esta vez no, Mal. Es algo personal y no quiero público, seguro que lo entiendes.

Su amiga rubia volvió a reír y se acercó un poco más.

- Lo entiendo.

Respondió, Regina notó el aliento de la mujer en su cara antes de que se apartase y con una última mirada divertida a la prisionera, salió de la habitación.

- ¿Qué ha sido eso?

Preguntó Emma prácticamente en cuanto se cerró la puerta, con el ceño fruncido.

- ¿Qué demonios haces aquí?

Gruñó Regina en un siseó acercándose a la rubia a grandes zancadas y clavándola el dedo un par de veces en el hombro, molesta.

- Te he seguido.

Respondió la Salvadora intentando apartarse de la trayectoria del dedo de Regina, algo complicado cuando estabas atada.

- ¿Cómo? Dejé mi teléfono allí para que no pudieses rastrearme. Y con un mensaje bastante claro para que no me siguieras, he de añadir.

Emma se encogió un poco de hombros, con indiferencia.

- Parece que todos olvidáis a lo que me dedicaba antes, una parte de ello era encontrar personas que no querían ser encontradas.

Regina se apretó el puente de la nariz, y con un gesto de la mano liberó a la rubia.

- ¿No entiendes lo peligroso que es?

- También lo es para ti.

Gruñó Emma con rabia, dando un paso hacia ella, invadiendo su espacio personal solo un poco menos de lo que lo había hecho Malefica.

- No es lo mismo, yo he sido como ellas, he estado con ellas, he compartido cosas con ellas. Yo puedo hacer esto, pero ya has visto lo dispuestas que estaban a matarte ti en cuanto has aparecido.

Respondió la morena en el mismo tono cabreado, dando también un paso hacía Emma que obligó a la rubia a retroceder y quedar otra vez apoyada en la columna.

- Si, oye, sobre eso, exactamente ¿qué has compartido con ellas? Porque Malefica parecía a punto de…

Sin dejarla terminar, Regina volvió a atarla mágicamente y la cogió del cuello. Prácticamente un segundo después la puerta se abrió y la rubia de quien estaban hablando entró en la habitación. Regina se separó de la rubia, soltándola el cuello y mirando a su nueva aliada con una ceja alzada.

- Cruella y Ursula han encontrado la reserva de whisky y están ocupadas vaciándola, a mí me apetecía algo más entretenido.

Explicó la mujer mirando a Emma dejando bien claro cuál quería que fuese su entretenimiento.

- No. Ya te he dicho que esto es asunto mío, es personal. No quiero interrupciones y no necesito ayuda.

- ¿No? ¿Ni siquiera si te regalo esto?

Preguntó Malefica haciendo un falso puchero y haciendo aparecer en su mano un ornamentado cuchillo de doble filo que sujetaba perezosamente mientras se acercaba a Emma. Puso la punta bajo la barbilla de la Salvadora, que notó como la pinchaba y salía una gota de sangre.

- Además la veo muy entera todavía.

Añadió la villana haciendo un rápido tajo en la clavícula derecha de Emma, que enseguida sintió el dolor y el escozor de la herida. Regina apartó a Malefica con furia y rápidamente la quitó el cuchillo.

- He dicho que me ocuparé a mi manera, y sola. Ahora si no te importa…

Señaló la puerta. Malefica se quedó dónde estaba, mirando fijamente a Regina, como queriendo ver algo a través de su piel.

- ¿Sabes, Regina? Algunas aun no confían en ti, incluso se ha llegado a murmurar que entre tú y esta Salvadora podría haber algo. Demuéstrame que no tengo nada de lo que preocuparme.

Dijo paseando un dedo por la mandíbula de Regina hasta su barbilla y dejándolo un segundo sobre los labios de la morena antes de marcharse otra vez diciendo:

- Vendré luego a ver cómo te va.

En cuanto se fue Regina soltó el aire que había estado aguantando y volvió a liberar a Emma.

- Enserio ¿de qué va todo eso? ¿Entre ella y tú…?

- ¿Te duele?

Preguntó la morena sin dejarla terminar, y antes de que pudiese responder ya había curado las heridas mágicamente.

- Siento si te he hecho daño.

Añadió señalándola al cuello, Emma se lo frotó un poco de forma mecánica.

- No te preocupes.

- Tienes que salir de aquí.

Dijo Regina muy decidida, mirando las ventanas que había en la habitación.

- ¿Cómo? Si desaparezco sabrán que tú me has dejado ir, y no tienen pinta de ser de las que perdonan.

Respondió la rubia cogiendo el hombro de la otra mujer para que la prestase atención de una vez.

- Da igual, tienes que irte, al menos una de las dos tiene que salir de aquí, debes avisar a tus padres. A Belle. Gold ha vuelto, está en Storybrooke de nuevo.

Informó rápidamente Regina en voz baja, lanzando miradas hacía la puerta, atenta por si escuchaba acercarse a alguien.

- ¿Qué? ¿Pero cómo ha vuelto?

La morena se quedó pensativa un segundo.

- El pergamino, Cruella nunca nos lo devolvió ¿recuerdas? Eso es lo de menos, el caso es que está aquí, esa misteriosa magia poderosa es él. Eso complica las cosas, ese demonio no se fía de mí, él no cree que de verdad siga siendo la Reina Malvada.

- Bueno, en eso no se equivoca. – Dijo Emma sin poder evitarlo, y antes de que Regina pudiese añadir nada más, habló otra vez. – Además eso me da la razón, es peligroso para ti estar aquí con ellas y Gold. Tenemos que irnos de aquí. Sea lo que sea lo que quieres conseguir infiltrándote con ellas, no merece la pena.

Regina miró a Emma y estuvo a punto de decirle la verdad, el verdadero porqué de su misión con esas tres brujas, pero se mordió la lengua, había prometido a Mary Margaret que mantendría el secreto, además tampoco se veía con valor de provocar esa decepción en Emma ahora que por fin estaba empezando a confiar de verdad en la gente. Y de todos modos no la correspondía a ella contarlo.

- Emma, ya hemos hablado de esto. Vas a irte, vas a informar a tus padres. Además no puedo marcharme ahora, August ha vuelto. – Los ojos de Emma se abrieron con sorpresa. – Gold ha devuelto a Pinocho a su forma adulta, vamos a interrogarle. ¿De verdad quieres que le deje solo con ellos?

La Salvadora estaba todavía sorprendida por la noticia y tardó un rato en reaccionar.

- Podemos sacarle de aquí también, o volver a por él con refuerzos.

- O puedes hacerme caso por una vez en tu vida y confiar en que puedo hacer esto a mi manera, Emma.

Dijo Regina molesta, encarándose con la otra mujer, la rubia le mantuvo la mirada sin pestañear.

- Vale, finge algo de miedo.

Añadió la morena inesperadamente, atándola otra vez a la viga y haciendo aparecer algunas heridas falsas por su cuerpo. Cogió el cuchillo que había dejado allí Malefica y apuntó al ojo de la rubia justo cuando la otra entraba por la puerta. La asustada mirada de Emma era más que creíble.

- ¿Vas a estar haciendo esto toda la noche?

Preguntó Regina clavando el cuchillo en uno de los laterales de la columna. Malefica se sentó en una de las butacas de la habitación y ofreció a Regina uno de los dos vasos de whisky que llevaba.

- Pensé que te vendría bien un trago.

La morena levantó una ceja como pensándoselo y luego se acercó a por el vaso. Ambas mujeres bebieron mirando a la que estaba atada a la viga.

- ¿Has conseguido algo?

Preguntó el dragón con poco interés.

- No, y espero que tarde en hablar, llevo mucho tiempo queriendo hacer esto.

- No lo parece, Regina. Esperaba más sangre.

La morena giró los ojos con molestia.

- Qué fácil es criticar. ¿Sabes lo difícil que es quitar la sangre? Por no mencionar la inconsciencia que suele seguirle al desangramiento.

Malefica miró a Regina con aprobación, levantandose de la butaca para volver a invadir su espacio personal.

- Echaba de menos oírte hablar así. Casi pensaba que te habíamos perdido.

- Que poca confianza, Mal. Pensaba que me conocías mejor.

Respondió Regina en el oído de la otra mujer antes de dar un lento sorbo a su vaso.

- Me alegra que podamos retomar nuestra amistad…justo como la dejamos.

Malefica cogió el vaso de la morena acariciando su mano en el proceso, y lo dejó junto al suyo en una mesita.

- A lo mejor cuando termines aquí podemos ponernos al día. – Sugirió con una perversa sonrisa antes de mirar a Emma, que observaba todo con el ceño fruncido. – Te recomiendo los codos, siempre son un buen lugar para usar el cuchillo.

Regina también miró a la prisionera y asintió como si acabasen de darle una gran idea.

- Creo que yo voy a darme un baño. Que te diviertas, Regina.

Había algo en la forma en que dijo "Regina" que consiguió que Emma quisiese golpearla sin saber muy bien porque.

- Vale ¿vas a explicarme de una vez que pasa entre vosotras dos?

Preguntó la Salvadora molesta en cuanto la puerta volvió a cerrarse, Regina había levantado la mano para soltarla otra vez, pero se detuvo.

- Mal y yo… Malefica y yo, bueno…nuestra amistad era muy…intensa. Ella tiene mucho fuego dentro, el juego de palabras no es a propósito. Da igual que sea para sus enemigos o para sus amigos, ella es muy…intensa.

Explicó la morena después de un rato, recuperando su vaso de la mesa y acabándoselo de un trago.

- ¿Qué tipo de amistad teníais?

Volvió a preguntar la rubia sin poder evitar el tono cabreado de su voz, estaba bastante segura de la respuesta, pero prefería confirmarlo.

- Digamos que los límites de nuestra amistad eran…flexibles.

- Dios mío…

Murmuró Emma sin saber muy bien como sentirse al respecto. Regina hizo un rápido gesto para quitarle importancia, arrugando un poco la nariz.

- Fue hace mucho tiempo, no significaba nada.

- ¿Y habéis vuelto a…? Quiero decir, se supone que estáis otra vez en el mismo bando.

La morena miraba a Emma con curiosidad, sin poder explicarse muy bien su reacción cuando se enteró de su pasado con Malefica.

- No, solo nos hemos emborrachado y quemado cosas.

- Pues claramente ella quiere algo más.

Resopló la rubia con unos celos tan claros que era imposible negarlos.

- ¿Está celosa, señorita Swan?

Preguntó con una ceja alzada y sin poder evitar echarse a reír.

- No deberías reírte tan alto o volverá tu novia.

Gruñó Emma molesta por la burla, lo que solo consiguió que Regina riese más. La rubia giró los ojos y tiró un poco de las cuerdas.

- ¿Te importa soltarme? Así podré irme y tú podrás irte a bañar.

Mientras estuviesen las dos en aquella cabaña, ambas estaban en peligro, y aun así Regina no podía dejar de reír. Liberó a Emma y borró de nuevo las heridas que había colocado mágicamente.

- ¿Por qué no las dejas? No duelen, y ahorraría tiempo si tu acosadora dragón vuelve a entrar sin llamar.

Regina no respondió, simplemente negó con la cabeza.

- Vale, ahora tienes que irte. Cuando Malefica salga del baño iré a hablar con ella, le preguntaré si le apetece torturarte un rato, y cuando volvamos tú ya no estarás, con suerte pensarán que has usado tu magia para escapar y yo podré seguir encubierta.

Emma la miraba como intentando comprender algo.

- No te gusta verme herida, incluso aunque sepas que las heridas son falsas.

Dijo la rubia triunfalmente, averiguando el por qué, ahora era ella quien se reía.

- Señorita Swan, no es momento para reírse.

Emma la miró burlonamente.

- Eso lo dice la mujer que hasta hace dos minutos no podía dejar de reírse.

- En mi defensa diré que ha sido culpa tuya.

Respondió Regina cruzándose de brazos, con el oído atento a cualquier movimiento en la casa.

- Así que de verdad no quieres que participe en esto de estar de encubierto porque te preocupas por mí, no quieres que me pase nada.

Dijo Emma apoyándose en la columna a la que se suponía que tenía que estar atada, Regina la miró sin comprender.

- ¿Por qué creías que era?

Al menos era una buena cosa que la morena no negase su preocupación por la seguridad de la otra mujer, quien se encogió de hombros.

- No lo sé, creía que pensabas que iba a meter la pata y estropearlo todo de alguna manera.

- Bueno, visto lo visto tampoco me habría equivocado ¿no te parece?

Dijo Regina levantando una ceja y haciendo un gesto con un dedo para señalar donde estaban y en qué situación.

- Oye yo también estaba preocupada por ti ¿vale?

- Sin razón, te dije…

- No me dijiste nada, dejaste un teléfono en mitad de la carretera y esperaste que me conformase con eso. Deberías conocerme un poco mejor.

Las dos mujeres se mantuvieron la mirada y fue Regina quien finalmente cedió y la bajo, con un suspiro de derrota.

- Solo quería evitar esto, que me siguieras y te pusieras en peligro innecesariamente.

Emma caminó hasta ponerse delante de ella, obligándola a mirarla.

- Regina, estamos en esto juntas, te dije que te ayudaría con la Operación Mongoose y lo decía en serio, peligros incluidos. Si tú vas a arriesgarte, yo también.

Regina estaba conmovida por estas palabras, nunca nadie la había apoyado de esa manera, nadie había estado a su lado tan incondicionalmente. Y tan temerariamente, también había que decirlo. Y odiaba mentirle a Emma, inexplicablemente había llegado a ese punto con esa mujer a la que vidas atrás había querido destruir.

- Emma, esto no es por el Autor, al menos no solo por eso…. – Estuvo a punto de decirle la verdad, cuando ella había accedido a eso no sabía que las tres villanas buscaban al Autor también. – Cuando veas a tus padres diles que no puedo seguir haciendo esto.

- Genial, entonces vámonos.

Interrumpió Emma viendo su oportunidad para salir las dos de allí, cogió el brazo de Regina, pero la morena no se movió.

- No, no me refiero a la infiltración, puedo seguir con ella, pero diles que si no hablan…que si no lo explican ellos, lo haré yo.

Dijo evasivamente, mirando a Emma a los ojos con disculpa.

- ¿De qué va todo esto Regina? ¿Qué tienen que ver mis padres con que tú estés aquí? – Regina mantuvo la boca cerrada. - ¿Ahora tú también vas a ocultarme cosas?

La morena sintió un pinchazo de culpabilidad.

- No quiero hacerlo, pero no me corresponde a mí hablar.

Emma aún no había soltado el brazo de Regina, dio un paso hacia ella.

- Deberíamos salir de aquí las dos, buscar un lugar seguro. Luego podremos volver a por August, y hablar con mis padres y todo lo que quieras, pero… - Según hablaba sabía que no iba a servir de nada. – Vale, pues pienso seguir teniendo un ojo puesto en ti, si veo el más mínimo peligro, o si esa bruja escupe fuego te pone una mano encima, pienso entrar cortando cabezas.

Lo dijo mirando fijamente los ojos de Regina, prometiéndola seguridad. La morena tragó saliva sin saber muy bien que decir y de manera automática, asintió con la cabeza, incapaz de apartar la mirada, sin darse cuenta de que Emma también había invadido su espacio personal.

- Enserio ¿qué tenía esa mujer? era simplemente por el poder ¿no? Por la magia.

La Salvadora volvía a sonar celosa, al parecer no encajaba muy bien los términos de la amistad de Regina y Malefica. La morena rio un poquito y prácticamente en un acto reflejo se deshizo de la pequeña distancia que había entre sus caras y besó a Emma. Si a la rubia le sorprendió no se le notó lo más mínimo porque le devolvió el beso sin pensarlo, soltándola por fin el brazo para poder rodearla con los suyos.

- Siento no escupir fuego.

Murmuró separándose lo justo para decirlo. Regina volvió a reír y la dio una palmadita en el pecho.

- Oh, para ya.

Dijo besándola otra vez, empujándola hasta dar con una superficie sólida, la dichosa columna junto a la que aún estaba tirada la cuerda que debía atar a Emma. Estaban tan ocupadas que apenas se dieron cuenta de que un par de pies se acercaba a la puerta, Regina despegó los labios justo a tiempo, pero se mantuvo delante de Emma para que Malefica no viese que aparte de la cuerda, también todas las heridas habían desaparecido. Tenía otra vez la mano en el cuello de Emma, con disimulo movió la otra y dejó todo como estaba la última vez que su aliada había estado en la habitación.

- ¿Te estas divirtiendo, Regina?

Preguntó la villana apoyada en el marco de la puerta, Regina se apartó de Emma y se acercó a quien se suponía que volvía a ser su amiga con una psicótica sonrisa en la cara.

- Inmensamente.

Respondió con su mejor voz de Reina Malvada y Emma casi se ríe por el doble sentido que podía tener esa respuesta.

- Estaba pensando… - Siguió Regina parándose más cerca de Malefica de lo socialmente aceptable. – Que deberíamos tomar otro trago, y después si te apetece puedes participar.

Dijo dando un paso más cerca de la mujer dragón antes de girarse para quedar las dos mirando a Emma, que dio un tirón intentando librarse de las cuerdas.

- Esto no quedará así.

Amenazó la Salvadora con la mirada clavada en Malefica, quien puso una mano en el hombro de Regina y sonrió.

- Oh si, nos vamos a divertir – Quitó la vista de Emma para mirar a Regina a su lado. – Como en los viejos tiempos.

La morena levantó una ceja con una malvada sonrisa y asintió a la villana rubia.

- Disfruta del descanso Salvadora.

Dijo para despedirse, permitiendo que Malefica saliese delante de ella y lanzando una mirada a Emma antes de cerrar la puerta tras de sí. Por supuesto en cuanto la puerta se cerró Emma comprobó que podía soltar los nudos.