Ha costado, ha costado escribir el capítulo. Estoy poco inspirado para narrar lemmon, el drama me llama más la atención xD Pero tranquilos, que no os voy a dejar sin vuestra ración semanal de escenas subidas de tono ;)

zuole: Sí, perdonado quedas. Pero por lo pronto, de Compañeros no habrá saga. Ideé la historia simplemente para dos partes. Aunque no descarto en cierto momento publicar más, claro.

Marilyn 38: Me alegra que te gustara :) Y sí, Jeremy es capaz de sorprender xD

carlosjim04: No me hagas la pelota :P Nah, me alegra que te guste. Intento siempre hacerlos para el gusto de todos (incluyendo el mío, aunque con el yaoi, poco gusto tengo yo xD)

lalo101097: Ya dije, fueron vuestras palabras las que me convencieron de seguir. Me alegra que te atraiga el proyecto de CLR, y espero que te guste :)

Moon-9215: ¿Segundo Boys? ¿A qué te refieres con eso? o.O


"Hermanas"

—Buenos días, Sam...

Esta sonrió. La voz de Yumi por las mañanas mientras le despertaba le encantaba. Sobre todo cuando lo hacía así, besando todo su cuerpo. Esperó un poco hasta que sintió los labios de la japonesa sobre su sexo, dejó escapar un gemido, y abrió los ojos. Yumi gateó y se tumbó encima de ella, envolviéndola con sus brazos.

—¿Qué tal has dormido?

—Fenomenal —respondió ella—. ¿Vamos a desayunar?

—Por supuesto.

Se pusieron en pie y fueron a la cocina. Se abrió otro de los dormitorios. Alicia y Laura salieron, totalmente despeinadas. Estaba claro lo que acababan de hacer. Yumi rió, y se saludaron. Abrazo y beso en los labios, era la regla no escrita que tenían entre todas.

Bajaron las escaleras. Del dormitorio de Aelita salieron ella y Milly, abrazada a la chica cual koala, besándose. Cuando vieron a sus hermanas, se detuvieron y se saludaron. Pero aún faltaban dos chicas. Se asomaron por curiosidad al dormitorio de Sissi. Y la vieron tumbada bocarriba, con Tamiya encima de ella, practicándole la tijera. Movía las caderas con fuerza.

—Vamos, Sissi... —gemía Tamiya—, hora... de... levantarse...

—Cin-cinco... minutos más... —pidió Sissi, que mantenía los ojos cerrados. No tenía sueño. Simplemente le apetecía un orgasmo antes de levantarse.

Las chicas se miraron, y optaron por solucionarlo. Sam entró, agarró a Tamiya por la cintura, y tiró hacia atrás para separarlas. Luego Aelita y Laura sujetaron a Sissi por las muñecas y la obligaron a levantarse.

—¡No es justo! —protestó Sissi mientras iban a la cocina—. ¿Qué hay de malo en querer un orgasmo mañanero?

—Nada, pero lo estabas haciendo aprovechándote de Tamiya —le dijo Milly.

Yumi sonrió. En cierto modo aquel modo de vida le encantaba. Pero había momentos en los que pensaba que algo debía cambiar.

Todas ellas eran hermanas. Hermanastras, en realidad. Habían sido adoptadas por la señora Munro en diferentes momentos, y vivían todas en su chalet. La señora Munro se ausentaba con mucha frecuencia para atender sus múltiples negocios. Y las chicas aprovechaban estas lasrgas ausencias para dar rienda suelta a su sexualidad. Aunque nunca se habían atrevido a saltarse las clases en la academia Kadic (de hecho, era lo único que su madre adoptiva no les toleraba; aunque ellas no lo sabían, su madre sabía perfectamente a lo que se dedicaban), dedicaban la mayor parte del tiempo en disfrutar del sexo. Y más en días como aquel, un domingo. Sin clases.

—¿Qué podemos hacer hoy? —preguntó Yumi. Tuvo la esperanza de que alguna sugiriera ir al cine, al parque, o a atracar un banco aunque fuera.

—Pues podríamos darnos una ducha conjunta —dijo Alicia—. El día está lluvioso, no está para salir al jardín.

—¿Y un cine?

—¡Pero si no echan nada bueno, Yumi! —dijo Sissi—. Además, me debéis lo de la ducha —añadió antes de dar un trago a su vaso de zumo.

Era una regla no escrita, pero todas la cumplían por sentido común. A las horas de las comidas estaba prohibido practicar sexo. Era difícil para ellas cuando tenían especialmente ganas de practicarlo, pero nadie se atrevía a saltárselo. Ni siquiera Sissi con las ganas que tenía en ese momento lo iba a hacer.

—Creo que podemos aceptar lo de la ducha —dijo Aelita—. Siempre que todas hayamos estudiado, claro —y un escalofrío recorrió su espalda al recordar esa semana que todas tuvieron exámenes, pero el "maratón sexual" del fin de semana había impedido que estudiaran.

—Sí, eso está ya hecho —dijo Milly. Ella y Tamiya eran las más curiosas con el tema del sexo, pero sus hermanas mayores habían sido prudentes en no dejarles conocer cierto tipo de información.

De forma que desayunaron y fueron a las duchas. Eran amplias, como las de un vestuario, pero sin paredes. Todas juntas. Ese diseño les encantaba. Dejaron correr un poco el agua hasta que estaba a buena temperatura y se pusieron bajo el agua. Cerraron los ojos. Sí, la sensación era muy buena.

Yumi decidió tomar la iniciativa. No estaba especialmente receptiva, pero nunca le importaba mucho "dar" en cuestiones de sexo. Sabiendo que Sissi estaba deseosa de llegar al clímax, se situó delante de ella, y le separó las piernas. Bajó por su cuerpo, y empezó a lamer el sexo de la chica. Automáticamente , Sisi llevó las manos a la cabeza de la japonesa para instarle a hacerlo con más ímpetu.

Ella aceptó la "orden". Lo hizo con mayor intensidad, sin olvidarse de vez en cuando por bajar un poco y besar las piernas de Sissi. Sintió que Sissi las separaba un poco. Era por Sam, que había decidido unirse a la fiesta. Se había metido entre sus piernas para alcanzar la intimidad de Yumi, y poder practicarle sexo oral también.

Aelita no quería ser menos. Se situó detrás de Sissi empezó a masajear sus pechos. Antes de que las demás se animaran a unirse, Sissi alcanzó felizmente su orgasmo. Pero aquello nunca tenía fin. Alicia hizo que Yumi se tumbara bocarriba y se situó para hacer un 69 con ella. De aquella forma, también permitía que Sam le hiciera sexo oral a la japonesa.

Alicia se aproximó y entrecruzó las piernas con las de Sam, que estaban separadas. Sam lo agradeció, estaba excitada y necesitaba contacto humano en su intimidad. Milly se colocó sobre Sissi para hacerla lamer su sexo, cosa que hizo encantada, además de masturbar a Tamiya. Los orgasmos no se hicieron esperar. Se tomaron su tiempo para reponerse y luego fueron a secarse. Aquello eran duchas.

—Joder... —suspiró Milly.

—Oye... —le recriminó Alicia—. No emplees ese lenguaje. Sabes que a mamá no le gusta...

—Bueno, tampoco creo que le gustara saber eso que me haces con la lengua...

Rieron. En realidad la situación era paradójica. Protegían a las más pequeñas de las perversiones más adultas (no les habían hablado del bondage, por ejemplo) pero disfrutaban sin restricciones del sexo libre. Aunque no era simplemente el sexo por el sexo. Se querían en realidad, todas. Y era la forma más humana de demostrárselo.

Decidieron pasar a otro nivel. El cuarto de los juguetes. O al menos lo había sido años atrás. Ahora era el "cuarto de los juguetes sexuales". Debajo de la cama que había en esa habitación, guardaban una caja con ciertos juguetes eróticos que disfrutaban de vez en cuando. No era lo más común para ellas, pero de vez en cuando, recurrían a ellos.

Aelita, Sissi, Laura, y Tamiya se insertaron el producto estrella: arnés de dos extremos con vibración. Su primer juego constaba de una felación al falo de plástico que portaban las chicas. Milly se lo hizo a Sissi, Alicia a Tamiya, Sam a Laura, y Yumi a Aelita. Quizá fue impresión de la pelirroja, pero le pareció que su amiga lo hacía recreándose.

Aunque en realidad, todas lo hacían un poco. Servía para excitar a las "dominantes", que contemplaban la escena desde arriba, disfrutando de las vistas. Estaban muy excitadas. Se detuvieron, y se movieron en las posiciones. Yumi se tumbó sobre la cama, y disfrutó al sentir la prótesis vibrante dentro de su sexo. Aelita la penetraba despacio, con firmeza. A su lado, Sam rebotaba sobre el vibrador que portaba Laura, tumbada sobre la cama. Era increíble la energía que tenía la chica.

Tamiya tenía a Alicia totalmente sometida a sus embestidas. Se movía velozmente, arrancando un gemido de placer de la chica cada vez que el vibrador de insertaba por completo en su húmeda cavidad. Sissi era la que más lenta se movía, asegurándose de que Milly recibía todo el vibrador en su interior. Las penetraciones unidas a la vibración provocaron en más de una chica dos orgasmos simultáneos. Esperaron unos minutos.

MIlly y Sam a continuación pasaron a hacer un 69. Aelita se acercó por detrás a Milly, y con cierta dificultad por la posición, la penetró con el vibrador a cierta intensidad superior. Tamiya se ocupó de darle placer a Sam de la misma forma. Adoraba cuando era ella la que hacía gemir a sus hermanas mayores.

Yumi y Alicia se besaban con delicadeza. Acariciaban sus cuerpos. Incluso Yumi se sintió algo mejor con aquella actividad. Su sexo era penetrado despacio por Laura, mientras Sissi le daba placer a Alicia, al tiempo que se besaba con Laura. Amaba sus labios. Los orgasmos de aquella mañana se estiraron con múltiples cambios de posiciones.

Unas horas después, Yumi estaba en el ordenador. Por la espalda, sin ella notarlo, se acercó Sam.

—¿Con quién hablas? —le preguntó.

—¡Sam! —Yumi rebotó en la silla del susto.

—No soy tan fea como para asustarte... —rio Sam.

—Claro que no lo eres. Nada, con un compañero...

—¿Compañero? ¿De clase?

—Sí, me ha dicho de ir al cine y creo que voy a aceptar...

Pero antes de que Yumi respondiera, Sam desconectó el cable de alimentación del ordenador. La japonesa tardó unos momentos en entender lo sucedido. ¿Qué hacía?

—¿Por qué...?

—¿Por qué vas a salir con él? —se adelantó Sam a preguntar.

—Porque es un chico agradable... y no se tú... pero me gustaría encontrar novio.

—Novio. Tú. La que se despierta todos los días dándome un orgasmo —dijo Sam con sorna.

Yumi suspiró. No podía ser que su hermanita no quisiera madurar.

—A ver, Sam... entiendo que nuestro jueguecito de lesbianas te guste, pero... hay que crecer. No podemos estar aśi toda la vida. Quiero conocer a alguien, terminar mis estudios, irme con él... no sé... ¿Tú no tienes un sueño así?

—Claro que lo tengo... —murmuró Sam.

—¿Y entonces?

—Es que... ese sueño lo tengo contigo —declaró Sam—. Yumi... me enamoré hace tiempo de ti. Eres única. Guapa, atractiva, inteligente... tienes lo que muchos hombres desearían. Y yo también lo deseo. Nuestros no tan inocentes juegos me han abierto los ojos. Antes de que conociéramos el sexo... sólo te veía como mi hermana. Pero es más que eso.

Yumi no había cambiado de expresión, y no hablaba todavía.

—Tú eres lo que busco en una pareja. Y no puedes negar que funcionamos bien. ¿Por qué te crees que te pido que durmamos juntas? Me encanta estar contigo... Y no tengo problemas en compartirte con las demás a estas alturas, claro. Pero si vas a quedar con otra persona... no puedo, no puedo, eso me hace daño...

Sam se dio la vuelta. Una lágrima recorrió su rostro. Pero de pronto Yumi la abrazó. La dio un beso en la mejillas.

—¿Por qué no me cuentas estas cosas? —le preguntó.

—Porque me da miedo tu rechazo.

—No voy a darte un no —dijo Yumi—. Tengo que pensármelo un poco... pero esto supone un cambio entre nosotras —Sam la miró asustada—. A mejor —añadió Yumi con una sonrisa, y le besó los labios.


Esta última escena era necesaria. Lo siento, pero aún me da pena que Yumi dejara a Sam para volver con Ulrich en Code:Lemon Evolution xD Así que prefería ponerlas juntas en este contexto distinto. Espero que os haya gustado, el domingo que viene, CLR. Lemmon rules!