Capítulo 37
Los personajes de Harry Potter pertenecen a J. K. Rowling.

Gracias a...

Katya Hiwatari Kon - Holitas. ¿Cómo puedes decir que no me gustaría volver a leer de ti? Más tonteras de las que yo escribo imposible. No te apures, con que leas para mí es suficiente, a veces dejar comentario no es tan fácil como los demás piensan. Jejejeje, los llamó cacharros, pusi, pero claro, como él tiene cuerpecito nuevo... bueno, más o menos nuevo. Sip, el último capítulo está algo triste y este que viene está un poco desesperado, ya luego verás por qué. Gracias por dejar comentario, se aprecian mucho.

NeLi BlAcK - No, no se pueden quedar así porque luego ¿con quién se va a casar Hermione y con quién se quedaría Tom? Tenemos que volverlos a la normalidad, jejejeje. Gracias, muchas gracias por los ánimos.

Aryblack - Espero no intrigarte demasiado esta vez, aunque a veces eso es lo bueno de algunas historias, ejem. Gracias.

Audrey - Uhh, no te me pongas adicta porque ya pronto se acaba y mira que yo soy una de las que no quiere que se acabe, por eso me daba trabajo llegar a esta parte. ¿Puedes creerlo? En fin... ya van para fuera.

Cerdo Volador - Jajaja, no te apures, ya pronto los hago cambiar. Yo tampoco quiero que Tom desaparezca, pero primero me tengo que asegurar de unas cuantas cositas, que si hubiera sido posible separarlos mucho antes quizás Tom hubiera vuelto a ser el Lord Tenebroso y no queremos eso.


"Harry..." Susurró Draco contra su espalda desnuda y sintió estremecerse placenteramente.

"¿Mhhhh?"

"Tengo que irme en quince minutos."

"No, quédate." Ronroneó cerca de su cuello pegándolo a sí mismo.

"No puedo dormir aquí todas las noches."

"¿Por qué no?" Harry se volteó haciendo que Draco quedara nuevamente a horcajadas suyas sobre su cuerpo. "Por favor."

"No pienses que te voy a consentir cada vez que digas..." No pudo continuar porque Harry había comenzado a besarlo ahí abajo de la oreja, donde era tan sensible. "¿...por favor?" Sintió al moreno sonreír contra su piel y creyó derretirse. "Por favor." Y sus palabras ya no eran mas que una súplica.


"No otra vez." Gimió Severus hundiendo la cabeza en la almohada. Al otro lado de su cuarto un rubio de ojos azules despertó sobresaltado. Severus se levantó visiblemente enojado y se vistió tan rápido como pudo. "Esta vez no se van a salir con la suya. No cuando Lucius no está siquiera en el castillo." Era una suerte que los pasillos y corredores de Hogwarts estuvieran completamente vacíos porque Severus nunca antes había caminado tan rápido en su vida, de hecho... casi corría hacia la Torre de Gryffindor con la esperanza de llegar a tiempo y evitar lo... inevitable. Porque mientras más se acercaba más febril se sentía y le faltaba el aire.

Finalmente llegó a las escaleras que conducían a la habitación de Potter y ya frente a la puerta le dio un fuerte empujón que la abrió completamente. Para su completa sorpresa y pasmosa confusión, Draco y Harry tan sólo estaban uno en brazos del otro. Ambos levantaron las cabezas en su dirección al unísono dándole gemelas miradas curiosas.

"Arriba." Gruñó. Pero Draco y Harry continuaban mirándolo como si estuviera demente. "Dije arriba¡ahora!" Esta vez la voz resonó con toda la peligrosidad del que está a punto de matar a alguien y ambos jóvenes sabían que Severus era capaz de cualquier cosa cuando estaba de ese humor. Se pusieron en movimiento tan rápido como sus cuerpos enredados en las sábanas les permitía.

"Señor Malfoy¿no se supone que esté en las mazmorras junto con sus compañeros?" Draco le dio una mirada de ojos grandes y Harry lo escuchó tartamudear por primera vez. "Y usted, señor Potter, no se supone que estuviera descansando de tan agitado día?" Esta vez fue el turno de Harry de enrojecer hasta la raíz de sus cabellos. "Silencio." Siseó. "Vístanse, vamos a dar un pequeño paseo."

Los miró satisfecho con el nerviosismo que les podía adivinar. Cuando estuvieron listos los hizo salir frente a él. "¿A dónde vamos, señor?" Preguntó Draco que le tenía un poco más de confianza al profesor pero no por eso dejaba de hablarle con respeto.

"Me parece que tienen más energías de las que Dumbledore supone y no voy a pasar esta noche sintiendo cómo ustedes dos las gastan así nada más." Caminaron un largo rato por los pasillos en una dirección que Draco no conocía. Hogwarts era demasiado grande y ni en siete años, ocupado en sus estudios como lo había estado, había sido capaz de recorrerlo o explorarlo completo. De hecho, ninguna serpiente que se apreciara vagaba sola por los pasillos de la escuela. Harry por otro lado parecía un poco más tranquilo. Fue entonces que cayó en cuenta de un detalle y para su completa frustración su boca habló antes que su mente.

"Padre no está en el castillo. Ouch." Exclamó cuando la varita de su profesor le dio un golpe en la cabeza.

"Basta de impertinencias, señor Malfoy." Ambos escucharon perfectamente la risa de Harry quien intentaba en vano de mantener la boca cerrada. El conocía los castigos de Snape y su mal humor mejor que nadie y sabía que lo más sensible de hacer cuando el hombre estaba así era quedarse callado y responder como soliera hacer a su tío, con un sí, señor, no señor. "¿Y usted de qué se ríe, señor Potter?" Ahh, Harry conocía muy bien ese tono.

"De nada, profesor." Se apresuró a decir bajando la cabeza al instante y siguiendo su camino. Severus dio un resoplido desdeñoso y continuó tras ambos jóvenes mientras Draco se sobaba la cabeza.

Caminaron hasta llegar a las mazmorras donde Snape los hizo entrar a su habitación. "Bien, señores, consideren esto como un castigo leve por infringir las reglas de la escuela. Como aún tienen tantas energías me ayudarán a corregir y graduar los ensayos de pociones que tengo pendientes. Usted, señor Potter, ayudará con los ensayos de Ravenclaw y Slytherin y usted, señor Malfoy, ayudará con los de Hufflepuff y Gryffindor." Los dirigió hasta uno de los escritorios que estaba lleno de pergaminos y con un movimiento de varita se separaron en cuatro grupos dos de los cuales le pasó a Harry y los demás a Draco. "Comiencen y no tengo que decirles que deben marcar hasta el más mínimo error."

Hizo aparecer dos plumas y dos tinteros llenos de tinta roja frente a cada uno. Harry volteó los ojos y se dejó caer en la silla, tomando de inmediato la pluma y mojándola en la tinta. Draco se le quedó mirando un rato antes de hacer lo mismo. Al cabo de unos minutos y al ver que marcaban de forma satisfactoria los trabajos los dejó solos para prepararles algo de tomar. Tardó un poco pero finalmente les había preparado algo de leche con chocolate.

Al regresar ambos jóvenes levantaron sus cabezas de lo que hacían y Draco sonrió al ver la pequeña bandeja que traía en las manos. "Ah, ah, no hasta que vea cuánto has adelantado." Draco hizo un leve puchero y Harry lo miró curioso. Nunca lo había visto actuar tan aniñado con nadie y eso lo confundía un poco. Por su mente pasaron aquellas primeras imagenes, cuando había sentido por primera vez el olor de Draco en el cuerpo de Severus y una nueva oleada, esta vez de celos, crepitó muy profundo en su pecho.

Severus dejó la charola sobre el escritorio y comenzó a revisar los pergaminos. Al cabo de un rato les indicó que tomaran cada uno una taza. Harry bebió en pequeños sorbos mientras observaba con ojos entrecerrados a Draco pero la voz del profesor lo sacó de sus observaciones.

"Señor Potter. Necesitamos conversar sobre algo delicado." Harry puso la taza sobre el escritorio y le prestó toda su atención. "La marca que Lucius y yo llevamos nos une de cierta forma, tanto a usted como a Tom." Harry asintió sabiendo a qué se refería con la unión. "¿Existe alguna forma de que no olvide cerrar la conexión cuando está... con el joven Malfoy?"

Harry sintió enrojecerse desde los pies hasta la punta de los cabellos. "Yo... yo no sabía..." Tartamudeó ante la mirada maliciosa de Draco y la semi enfadada de Severus. "Lo siento mucho, profesor."

"Sé que hará todo lo posible por no volverlo a olvidar. Pero esta noche ya es tarde y no confío en que lleguen a sus habitaciones sin aguantar la tentación así que prefiero que ambos se queden aquí en las mías, por mi paz mental. Hay cuartos suficientes." Draco arrugó el ceño pero no dijo nada más. Sabía que Severus tenía más de un cuarto en sus habitaciones aunque nunca se había preguntado la razón. "Beban su chocolate y les mostraré las recámaras."

Terminaron las bebidas, hablaron un poco más y luego el profesor les mostró a dónde podían dormir. Para desilusión de ambos lo que temían se les cumplió, el profesor le dio habitaciones separadas. Harry se limitó a suspirar, al menos Draco estaría cerca si quería. Severus los vio entrar a sus habitaciones y cerrar las puertas, luego, él mismo, les puso un hechizo a las cerraduras. Si alguno se levantaba en la noche él lo sabría y estaría listo. Esperaba que el sedante que había puesto en el chocolate los hiciera dormir pero con los poderes de Harry era mejor estar precavido. Con un largo y profundo suspiro se preparó para ir a dormir también.


Harry se despertó de madrugada. Así lo anunciaba un reloj que colgaba en la pared opuesta a la cama. No podía seguir durmiendo, algo no le permitía conciliar el sueño nuevamente. Pensó en levantarse y buscar a Draco, acurrucarse en su cama y sentir su calor, pero estaban en las habitaciones de Snape y había sido más que claro que no deseaba que pasaran la noche juntos y si amanecían uno en la cama del otro seguramente se llevarían la reprimenda de sus vidas.

Se levantó de todas formas y comenzó a explorar la habitación, cosa que no había hecho la noche anterior. Descubrió entonces un antiguo espejo colgado en una de las paredes y se acercó. "¿Tom?" Susurró temiendo que el ex Lord se hallara todavía durmiendo, como había pasado la vez anterior. Al no recibir respuesta se acercó más y trató de ver dónde se hallaba el reflejo del joven de ojos rojos. Para su sorpresa lo halló en la cama, completamente arropado bajo las sábanas. ¿Cómo era posible que pudiera dormir cuando él estaba despieto? Nunca antes había existido diferencia entre sus estados. Si Harry estaba despierto, Tom estaba despierto. Si Harry dormía, Tom dormía. Si Harry estaba lastimado... Tom se mostraba lastimado, como cuando se rompió el brazo jugando al quidditch en aquel partido contra Slytherin.

Lo observó un buen rato, la imagen en el espejo parecía completamente inmóvil, hasta que el reloj de pared dejó escapar unas campanadas como de caja de música. "¿Tom? Es hora de levantarse." Murmuró un poco más alto esperando que el joven se moviera. Tocó el espejo con la yema de los dedos y volvió a llamarlo un poco más fuerte. "Tom, vamos, no hagas bromas pesadas." Dijo algo nervioso mientras se pasaba los dedos por los cabellos revueltos. "Vamos, despierta." Susurró por lo bajo comenzando a impacientarse.

Intentó una vez más y al no recibir respuesta comenzó a temblar. Algo estaba mal, terriblemente mal. "¡Tom, despierta!" Exclamó confundido. "¡Despierta, despierta!" Enfatizó cada palabra con un puño en el espejo, sin darse cuenta que cada vez lo hacía más fuerte.

La puerta se abrió sin que se diera cuenta y por ella entró Draco preocupado por haber escuchado los gritos. "¡Maldita sea¡DESPIERTA!" El espejo se rompió en mil pedazos bajo su puño cerrado y Draco gritó espantado.

"¡Harry!" El moreno no se había dado cuenta de que tenía el rostro mojado de lágrimas silenciosas que no dejaban de bajar.

"¿Por qué no despierta?" Sollozó mientras Draco le revisaba la mano. "Tiene que despertar, yo estoy despierto¿por qué no está despierto?" A los pocos minutos entró a la habitación Severus intentando descrifrar lo que sucedía. Vio el espejo roto y la mano de Harry ensangrentada.

"¿Draco, qué sucedió?"

"No lo sé, parece que es Tom." Susurró de vuelta el rubio con preocupación al ver que Harry no reaccionaba y continuaba sollozando intentando mirar a través de los cristales rotos a donde suponía que se hallaba el reflejo del joven Tom.

Draco abrazó a Harry con cuidado alejándolo del espejo roto y sentándolo en la cama para acurrucarlo sobre su pecho y acariciar los negros cabellos. El hombre de ojos negros salió de la habitación y regresó con un poco de agua caliente, un paño, vendas y una poción. Limpió la herida en la mano del joven que ahora parecía un poco más calmado.

"Severus... ¿qué le está pasando?" Susurró el rubio lleno de preocupación. El aludido dio un largo suspiro mientras terminaba de limpiar la herida y comenzaba a vendarla luego de haber untado la misma con la poción desinfectante.

"Dumbledore piensa... que el hechizo que utilizó Harry para vencer a El Que No Debe Ser Nombrado aún está actuando, absorbiendo la magia que le sobrevive al Lord y que es Tom. Cuando el hechizo termine probablemente Tom también deje de existir en el interior de Harry."

"¡NO!" Exclamó de pronto Harry. "No es cierto, no puede irse, no voy a permitírselo."

"Harry... es lo más probable que Tom ya esté sufriendo los efectos de la absorbsión. Ambos ya se parecen hasta en la forma de actuar. Lo más posible es que termine convirtiéndose nuevamente en tu reflejo exacto."

"¿Por qué? Quiero que se quede conmigo, para siempre."

"Debes descansar." Propuso el profesor. "Estás un poco alterado, te traeré una poción para dormir. Hablaré con Dumbledore acerca de esto." No tuvo que decirle a Draco que se ocupara de él porque el rubio lo abrazó con más fuerza mientras Severus se alejaba para buscar lo que había prometido.

"Ya encontraremos una solución, amor. Sólo descansa un poco, ya verás que todo saldrá bien." En esos momentos deseó con todas sus fuerzas que aquel que pudiera hacer posible semejante hazaña fuera él, pero sabía perfectamente que no tenía las habilidades necesarias. Por el momento se tendría que conformar con confortar al ojiverde que tenía en sus manos su corazón y su alma. Le dio un beso en la frente y lo sintió un poco afiebrado. Las lágrimas aún bajaban por sus mejillas. Al menos esta vez no había desatado su poder de aquella forma descontrolada de siempre. "Todo saldrá bien." Y esta vez lo repitió para poder creérselo mejor.


"Ron. No me gusta que Harry todavía esté en las mazmorras con Draco y Severus. ¿Qué tal si pasó algo?" Le susurró Hermione a la mimosa que tenía en su regazo. Era casi la hora de que Ron regresara a su estado normal y por alguna razón sentía que iba a extrañar al pelirojo animal que temerariamente jugaba sobre sus piernas como si nada en el mundo le importara. Sonrió, eso era lo que más le gustaba de Ron. Claro que sabía que no era perfecto, pero ella tampoco, aunque sí era más lista y se confiaba de que podía controlar a la peliroja amenaza.

Se hallaba en la habitación de Harry en espera de que su amigo regresara pero por lo que veía en el mapa de los merodeadores eso no iba a ocurrir en buen tiempo. Lo que sí pudo ver fueron un par de huellas que se acercaban a la habitación. Pansy y Blaise. ¿Por qué no podía la serpiente siquiera esperar a que Blaise regresara a la normalidad antes de ir tras ella y cómo era que sabía que se encontraba allí? Dio un pequeño resoplido y susurró las palabras que ocultarían el contenido del mapa. Dejó a Ron sobre la cama y se levantó para abrir.

Halló a la rubia a punto de tocar a la puerta y sonrió con superioridad. "¿Me buscabas?" La joven cerró la boca que tenía abierta y acarició la pansa de la mimosa que traía en sus brazos.

"Ciertamente. ¿Puedo pasar?" Preguntó calmadamente y Hermione nuevamente se preguntó cómo le hacía la rubia para aparentar tanta tranquilidad aún cuando sabía que la había sorprendido.

"¿Por qué no esperaste hasta que tu novio se normalizara?"

"Porque así es más divertido." Dijo con una sonrisa y Hermione se percató entonces que llevaba un bulto que dejó sobre la cama donde puso a la mimosa. La mimosa peliroja se acercó de inmediato y le saltó encima. "A veces me pregunto si tu novio realmente es tan derecho como parece." Comentó con toda normalidad y Hermione se puso algo colorada y se apresuró a separar a las mimosas. El animalito le dio una mirada rencorosa y comenzó a agitarse en sus brazos.

"Ron es impetuoso, actúa muchas veces antes de pensar. Eso no significa nada."

"Ahh, ya déjalos jugar, Granger, en unos minutos ya no serán tan tiernos."

"¿Piensas dejar que se transforme aquí?"

"Y dejar que le eches un vistazo de gratis a mi Blay dulzura... ni loca. ¿Por qué mejor no los encerramos a los dos en el baño?" Susurró divertida.

Hermione le dio una mirada a la mimosa y luego a la rubia y una pequeña sonrisa le iluminó el rostro. Ambas echaron a reír suavemente mientras tomaban a los animalitos y los encerraban en el cuarto de baño. Pansy cerró la puerta y sacó un reloj del bolso que había llevado consigo. Como dos pequeñuelas comenzaron a contar.

"Diez... nueve... ocho... siete..." Hermione sentía que el corazón se le iba a salir por la boca... estaba haciéndole una broma a Ron, por primera vez le haría una broma a su novio. La rubia seguía contando. "Seis... cinco... cuatro..." Y sería la broma de su vida, la que siempre recordaría, no pudo evitar contar los últimos segundos con una enorme sonrisa. Quizás, con lo explosivo que era Ron saldría del cuarto de baño sin siquiera recordar que estaba desnudo. "Tres... dos... uno... Cero." El último número fue un susurro y ambas miraron a la expectativa la puerta del baño.

Primero se escuchó un ronroneo y luego una especie de gorjeo que se convirtió en un grito claramente humano, claramente enronquecido y claramente Ron Weasley. "�¡AAAAARRRRHHHHGGGG!"


Gracias por leer. (Odio el formato de Fanfiction.)