¡Cuánto tiempo! ¡Uff lamento tanto la demora! Pero bueno, ha sido una locura, lo bueno es que he vuelto. Es algo largo ya que son tres días.
ADVERTENCIA: Este capítulo contiene un lenguaje algo subido de tono, con escenas sexuales. Se suplica precaución.
Lamento la demora, espero que la extensión del cap sea suficiente para compensar.
Él, Yo, Ellos
Mis besos descienden lentamente por su cuello, lamiendo su clavícula, una que otra cicatriz generada por algunas locas peleas a causa de que Izuku es un entrometido. Sonrío levemente, al escuchar un jadeo aterciopelado, mis manos se posan en sus caderas y lo apego más a mi pecho.
─S-Shinsou─ me llama, pero le ignoro. Continúo descendiendo por su cuello, moviendo mis manos por su desnudo abdomen hacia su intimidad, deseoso de repetir lo que acabamos hacer. ─E-Espera.
─¿Por? ─pregunté algo perdido por su dulce y adicto sabor.
─L-Lo hicimos hace poco…
─¿Y? ¿No quieres una tercera ronda? ─ pregunté divertido apoyando mi rostro sobre su hombro.
Izuku se enoja apenado.
Ya llevamos dos semanas como amantes. Solo es sexo, y muy intenso. Izuku era virgen así que es fácil hacerle llegar y que gima mi nombre, es inexperto en el mundo del sexo y me encanta poder hacerle gozar sabiendo que cuando esto termine jamás lograra encontrar a alguien que le haga disfrutar como yo. Y eso le hará volver.
─Estaba pensando─ escuché que él me habló mientras continuo besando su cuello─ ¿Qué tal si vamos al cine?
Sonrío encantado.
─Que sucio Midoriya─ le digo coqueto, fascinado por la intensidad de sus palabras.
Pero Izuku se sobresalta, separándose un poco de mi mirándome sonrojado.
─¡N-N-No! Y-Yo decía a ver una película, n-no a eso…
Arqueo la ceja divertido.
─¿Quién va al cine a ver la película? Eres más divertido que la película─ dije coqueto comenzando acariciar su pierna.
─B-Bueno a mí me gustaría ir contigo.
Me detengo.
─Midoriya─ digo serio─. Sabes que esto es solo sexo ¿Verdad?
Nos quedamos mirándonos, varios segundos. No quiero que se confunda, Izuku es mi amigo, y es bueno en la cama.
Pero solo eso.
─S-Si─ me dice sin mirarme─, p-pero somos amigos, así que pensé que podríamos ir como amigos…
─¿Solo iríamos como amigos? ─ inquirí ciertamente decepcionado─ ¿No puede pasar nada más en el cine?
Se sonroja ante mi propuesta, vuelvo atraerle contra mi cuerpo, dispuesto a continuar disfrutando de su compañía.
─S-Shinsou─ me llama, pero le ignoro, continuo besando su cuello, descendiendo por su pecho─ ¿T-Tú no piensas hacer un vínculo con nadie?
No medito su pregunta, volteo su cuerpo dejando su entrada frente a mí. Comenzando a mover mis dedos en busca que Izuku disfrute conmigo, técnicamente no estoy prestando atención, solo estoy embelesado por su calor y su cuerpo.
─Ahora haremos un vínculo─ dije sucio posicionándome para penetrarle.
─¿N-Nunca estarás de novio?
Me detengo unos segundos. Guardando silencio, pero continúo.
Midoriya chilla bajo mi cuerpo, sus dedos se entierran en la almohada mientras le embisto en silencio.
Izuku me gusta. Es lindo, sexy y muy encantador, pero solo me gusta, seria difícil que logara pasara algo más que solo físico. Jamás he estado interesado en pasar a algo más serio, y con Izuku dudo que sea la diferencia.
Es fascinante, no lo niego, disfruto demasiado con Izuku. Es un gran amigo y un buen amante, no me gustaría perderle por un absurdo deseo de una relación, es una pérdida de tiempo y realmente sería un lastima, somos muy compatibles.
Es la primera vez que disfruto tanto, y además, me agrada mucho su compañía al punto que prefiero estar más con él que con cualquiera.
─Es más divertido así─ musito con voz gruesa en su oído.
Izuku y yo somos muy compatibles, eso es todo. Es solo eso.
Capítulo 33: Iniciativa
El ronroneo del auto me mantiene ciertamente concentrado. Hoy he estado algo disperso, al punto que por accidente derramé el café sobre mis cosas en medio de una clase por la 3-A, me parece que ha sido un accidente de mi parte. Aunque tengo ciertas dudas al respecto.
Esos chicos se veían muy sospechosos.
La clase de hoy ha estado algo tensa, no pasó desapercibido ante mis ojos el odio que la clase completa emana hacia mi persona.
Me detestan.
Pero no me importa. Yo vengo hacer clases, no ha simpatizar con ellos. Soy un maestro, no su amigo.
Todoroki, según me ha informado Aizawa, ya ha esta fuera de peligro e Izuku fue en su visita. Bakugo no ha ido a clases como toda la semana. Ciertamente es curioso que el cenizo tras ser envenenado su compañero huya de la escuela.
Miedo, quizás, o puede que se sienta culpable por alguna razón. Se demostró que no ha sido él así que no veo razones para desaparecer. Bakugo es extraño.
De todas formas, no me involucro más de lo necesario.
─Y-Yo no sé─ Dijo bajando la mirada, observando sus manos─, en verdad no sé qué decirte Shoto─ Sus palabras fueron un puñal, no por su inseguridad, más bien, por aquel nombre que han pronunciado sus labios.
─ ¿Cómo me llamaste?
No lo negaré. El momento en que vi a Todoroki tirado en el suelo, agonizante, fui egoísta. Una parte de mi gritaba que hiciera el tiempo suficiente para que el chico no sobreviviera, de esa forma, me desharía de aquel problema. El verle ahí, sin lograr respirar libremente, completamente noqueado. Me hacía retumbar una y otra vez la voz de Izuku repitiendo su nombre en vez del mío. Fue tan tentador.
Pero mi lado humano fue más fuerte.
Aun así, me preocupa mi reacción morosa ante aquella situación. Estuve a punto dejar a un chico morir por mis celos. Tengo que controlarme.
Confío en Izuku, pero solo en Izuku, no en ese chico albino ni menos en su amigo el rubio con ojos de delincuente. Siento que la lista de pretendientes de Izuku aumenta cada vez más.
Primero solo era Uraraka, que me confesó sus sentimientos abiertamente y sin ninguna pena, técnicamente declarándome la guerra. También noté aquella actitud extraña por parte de Bakugo, una actitud acechadora y posesiva sobre Izuku. Mientras que Todoroki, ese chico no me ha dado nada para sospechar pero…
─, en verdad no sé qué decirte Shoto─
Eso fue suficiente para darme cuenta que algo no andaba bien. Significa que Todoroki está más interiorizado en Izuku de lo que creí, tal vez más que Bakugo y Uraraka.
─ Y quién sabe cuánto más hay─ me dije a mi mismo adentrándome al estacionamiento de mi departamento.
Tengo que solucionar esto de alguna forma, necesito que Izuku me vea como alguien de confiar, que confíe en mí a ojos cerrados, además de demostrar que estoy dispuesto a tener algo serio. Pero ¿cómo? Sé que Izuku nunca me engañaría estando en una relación. Es por eso que tengo que asegurarme de estar en una antes de que esos niñatos se me adelanten.
Izuku y yo jamás hemos estado en una relación oficial, tal vez, si hubiera propuesto eso desde el principio esto no estaría pasando.
Pero le dije que lo amaba en casa de sus padres y me rechazó.
Me rechazó porque dejé en claro que no confiaba en él, por eso me echó a la calle. Tengo que ser más cuidadoso con mis palabras, o perderé a Izuku.
Coloqué el seguro a mi auto, y me dirigí al ascensor que me llevaría a mi departamento. Vivo en el segundo piso, a diferencia del departamento de Izuku que está en el cuarto, el mío tiene mejor ventilación y más luz. Mi mente divaga a medida que avanzo en muchas formas de poder solucionar nuestra relación, y al adentrarme al pasillo del segundo piso, me dirijo a mi hogar. Introduzco la llave con pereza.
Me quedo en blanco. No doy crédito a esto. La puerta no tiene seguro.
Poso mis dedos en la suave madera blanca, empujando levemente hacia el interior. Mis ojos viajan de lado a lado. Las cortinas están cerradas, yo nunca cierro las cortinas e Izuku menos.
Alguien estuvo en mi casa.
Siento un fuerte portazo en la habitación de Izuku, volteo la mirada en dirección al pasillo. Frunzo el ceño serio, esta situación es la última que me imaginaba en mi hogar.
Alguien aún está en mi casa.
No puede ser Izuku, él está en el hospital. Aizawa me lo dijo.
Acomodo mis llaves entre mis dedos, dejando que las punta sobresalten, estoy dispuesto a atacar al bastado que ha ingresado a mi hogar. Mis pasos son lentos y silenciosos. Mi respiración morosa ante la adrenalina que comienza a invadir mi sistema.
¿Por qué alguien se metería a mi hogar? No tengo nada de valor. Mi dinero está en el banco, mi laptop está en mi bolso, lo único de valor seria el televisor, pero ni siquiera es ostentoso.
Mi mano se posa en la puerta de Izuku, la abro lentamente y asomo mi cabeza un poco. Al igual que todo en casa, esta oscura, con las cortinas cerradas ¿Por qué las cortinas cerradas?
Unos apresurados pasos retumban en el pasillo principal de mi hogar, volteo de inmediato. Corro siguiéndole el paso a una gran silueta oscura y antes de que logre dar un paso fuera de mi hogar, atrapo su ropa y lanzo un fuerte puñetazo que el intruso logra esquivar. Mis nudillos y mis llaves se entierran en el muro, dejando un agujero bastante comprometedor. Mi mano se atora.
Y el intruso huye.
─¡VUELVE BASTARDO! ─ grité a todo pulmón.
Mis dedos se deslizaron al fin entre las llaves y corrí por el pasillo principal. La luz del día que entran por los ventanales deja en evidencia su atuendo oscuro, compuesto por unos jeans grises y una capucha tan negra como la noche. Sus manos, traen guantes. Su altura es similar a la mía. Su espalda es ancha pero no es una persona corpulenta.
Es más rápido que yo.
Llegó al ascensor y presionó un botón. El maldito se ve agitado, su pecho sube y baja, para después lanzar una risotada gastada. No logro ver su rostro. Solo vi una sonrisa victoriosa y burlona que se formó en sus labios.
─Nos vemos pronto, Shinsou-kun─ me dice con voz rasposa y gruesa.
Las puertas se cierran. Y él huye.
Mi cuerpo se estrella contra el ascensor ante la velocidad que iba, no dándome tiempo de frenar. Golpeo con fuerza las puertas de metal ante la impotencia que invade mi pecho. Pero no puedo dejar esto así. Corrí hacia las escaleras de emergencia, bajando lo más rápido posible. Llegué al vestíbulo de mi edificio y me acerqué de inmediato a recepción.
Pero nadie le vio. El guardia me dijo que nadie se había ido del edificio ni mucho menos había entrado a recepción desde que yo había llegado.
El bastado huyo.
Carajo.
─Señor Shinsou ¿Todo bien? ¿Quiere que llame a la policía? ─ miré mis pies sin poder creer lo sucedido. Fue demasiado rápido.
─N-No, está bien─ dije con una sonrisa incomoda─, solo… si ves a alguien extraño infórmame.
Volví a mi hogar derrotado.
Repetí la situación cientos de veces de camino a mi departamento. Piel blanca, muy pálida, su sonrisa burlona. No vi sus ojos. Su voz, rasposa y gastada, ciertamente familiar.
La he escuchado antes.
Me adentré a mi hogar. Di unos pasos incomodo, mirando de lado a lado la sala-comedor. Mis ojos se dedicaron a apreciar la monocromía de la habitación, las cortinas cerradas ¿Qué intentaba el bastardo? Simplemente no entiendo.
Está todo en su lugar.
Me dirijo a la cocina. Grande es mi sorpresa de ver que está cerrada, con llave. Abro la puerta quitando el seguro y me encuentro con Canela, sentado, esperando que se abriera la puerta, con mucha pero mucha comida servida y su caja de arena, que normalmente está en el baño.
Encerró a Canela en la cocina ¿Por qué?
Esto es perturbador. El idiota tuvo el tiempo suficiente para atrapar a Canela. Buscar su plato. Servirle comida. Cambiar el arenero e incluso cambiarle la arena.
¿Qué mierda este hijo de puta?
Simplemente no entiendo ¿Qué buscaba?
Me encamino a las habitaciones. Primero, reviso la habitación de Izuku, parece todo en su lugar. Su laptop está en su escritorio. Reviso sus libros. Su cama. Esta todo lo material a mi parecer.
Falta una almohada.
Mi estómago se revuelve. Mi pulso se acelera. Sus camisas están planchadas, Izuku no tenía camisas planchadas, estaban todas en la secadora. Su cama esta tendida, y las sabanas cambiadas. Comienzo a buscar en sus cajones con ropa. Y un enorme nudo me invade mi garganta al ver su ropa interior revuelta. Peor. Esta sucia, manchada con una sustancia que es reconocible a mis ojos.
Me dejo caer en el suelo alterado, me sujeto el rostro agitado y asustado al comprender lo que aquel bastardo buscaba.
Izuku llega antes que yo normalmente.
Ese hijo de puta no me esperaba a mí, esperaba a Izuku.
Mi cuerpo tiembla asustado, siento que mis ojos comienzan a nublarse ante una enorme impotencia que me invade, superando la ira y terror. Si Izuku hubiera llegaron antes, si Todoroki no hubiera despertado, Izuku habría llegado antes que yo y quizás qué cosas le hubiera hecho ese hijo de puta.
La idea me forma un horrible nudo en la garganta y una fuerte corriente eléctrica que invade mi columna.
La ira comienza a dominarme, y un potente grito de odio retumbar en mi hogar. Tomo las sabanas de Izuku y las arranco de la cama llevándolas a la lavadora. Las camisas. Su ropa interior. Toda su ropa. Limpio sus muebles. Arranco las cortinas. Todas las cortinas de la casa.
Limpio mi hogar de pies a cabeza. Si fue capaz de masturbarse con la ropa interior de Izuku, no me imagino las atrocidades que pudo hacer con sus cosas.
No he revisado mi habitación.
Mientras la lavadora trabaja arduamente con la ropa de Izuku, y las corinas están girando en la secadora. Me paro frente a mi alcoba. Mi mano se posa en el frio pomo, girándolo lentamente intrigado. Lo primero que noto por la abertura que genero al abrir un poco la puerta es la claridad de mi cuarto.
Las cortinas están abiertas.
Mi habitación parece intacta. No sé si sentirme aliviado o aún más preocupado. Definitivamente no tenía ningún interés en mí, solo en Izuku. Eso lo hace aún más perturbante.
Reviso mis cajones. Mi ropa. Mi cama. Todo en su lugar. Busco en un baúl que tengo bajo mi cama, cerciorándome que las fotos de Izuku y yo estén intactas. Por suerte, es así.
Respiro hondo aliviado.
Me quedo en el suelo, mirando a la nada.
Izuku.
Trago algo en seco ¿Él estará al tanto de esto? Tal vez será mejor no decirle, le asustaría.
Aun así esto me preocupa. El desgraciado sabía que Izuku no estaba en su casa, se vino a mi hogar. Sabía cuál era la habitación de Izuku. Su horario, él sabía que Izuku llegaba antes que yo.
¿Qué mierda está pasando?
El pitido de la lavadora me saco de mis pensamientos. Mantuve mi mente ocupada, me dediqué a hacer los quehaceres de mi hogar, cambiando las sabanas de Izuku. Secando sus camisas y planchándolas. Su ropa interior la dejé doblada como pude.
Solo espero que Izuku no lo note.
La noche cayó en la ciudad. Dejé mi hogar tal como lo había dejado en la mañana, fingiendo que nada había ocurrido.
Le pedí al portero si tenía algún pomo diferente con su llave respectiva. Para mi suerte si tenía, y me lo obsequió por lo sucedido. El hombre fue de mucha ayuda, además es de fiar, le conozco desde hace años. Se dio el trabajo de cambiar el pomo, entregarme una llave nueva y además colocar una traba a la puerta principal con su llave respectiva.
Me siento más tranquilo con el aumento de seguridad.
Me dejé caer en el sofá, aun inquieto. Canela parece sano, esta todo en su lugar.
─Nos vemos pronto, Shinsou-kun─ me dice con voz rasposa y gruesa.
Tengo un mal presentimiento.
Veo la hora en mi teléfono. Ya es tarde he Izuku no ha llegado.
Me comienzo a impacientar. Miles de ideas locas comienzan a invadir mi mente, preocupándome de lo que le haya podido pasar de camino del hospital a casa.
Lo peor es que Izuku no tiene celular.
Tranquilo, debe haberse encontrado con Natsu.
Sí, eso debe ser. No se ven hace años, deben estar poniéndose al día.
La idea me calma un poco, pero no tanto como me gustaría. Mi estómago esta revuelto y siento un enorme nudo en la garganta, mi pecho duele ante la impaciencia que me invade.
Izuku está bien. Izuku está bien. Izuku está bien. Izuku está bien.
El sonoro movimiento del pomo me alerta. Tomo el bate que he dejado a mano en caso de que el bastardo intente volver. Siento como la llave lucha contra la cerradura. Mis manos se cierran con fuerza en la madera, levantándolo pobre mi hombro derecho dispuesto a reventarle el cráneo al hijo de puta que intente volver a entrar.
─ ¿Hi-Hitoshi?
Suspiro aliviado, mi corazón da un vuelco al escuchar su voz resonar entre el silencio de mi hogar.
─ ¿Hitoshi estás ahí? Creo que rompí mi llave, no funciona.
Me cubro los ojos riéndome. Dejo el bate de lado y abro la puerta dejando que el hombre que yace en el pasillo principal me mire confundido.
─Izuku. ─ dije con una sonrisa leve mientras él me mira sin comprender.
─Ha… Lo lamento─ me dice mientras se adentra lentamente al departamento─, la verdad no sé qué le ocurre a mi llave, pero no entra en la rendija y y-─
Le abracé de inmediato. Jamás pensé que me sentiría tan feliz de verle, es como si lleváramos años sin encontrarnos.
Le bese. Sujeté su rostro, sus mejillas, mientras mis labios se mueven lentamente sobre los suyos, saboreando su calidez, su tersa sensación tan añorada por mí. Sus manos se aferran en mi pecho, sus dedos se enredan en mi chaleco mientras mis pulgares acarician con calma cada peca que yace en sus tenues mejillas.
Al fin en un suave jadeo separamos nuestros labios, dejando que nuestros alientos colisionen en gemidos mudos y aterciopelados. Acaricio con mi nariz la suya, disfrutando su aroma, su suave aroma a lavanda producto de su perfume invade mis fosas. Es un aroma tenue, casi imperceptible que de seguro de ha desvanecido a causa del transcurrir del día.
─ ¿Q-Qué ha si-sido eso? ─ me preguntó jadeante mientras me mira hipnotizado, atento a mis ojos.
─Nada, solo te extrañé mucho─ dije con una sonrisa leve mientras volvía a besarle con rapidez. Una y otra vez─, demasiado, te extrañe demasiado.
Izuku sonrió levemente, mientras yo le lleno de besos, desde la frente a las mejillas, su cuello, sus labios. Mi pequeño pecoso se limita a reír.
─ ¿Qué ocurre? ¿Por qué tanto afecto? ─ me pregunta divertido.
─Porque tú, Midoriya Izuku mereces todo el afecto del mundo─ dije coqueto distanciándome un poco de él.
Le miro de pies a cabeza, esta entero, sano, completo. Vivo para mi alivio.
─ ¿Quieres pizza? ─ pregunté animado tomando mi celular buscando en mi agenda─ Yo invito, serán dos, una con mucho cerdo y otra con doble salami.
─Hi-Hitoshi ¿Qué le paso al muro? ─ inquirió apuntando al agujero que yace cerca de la entrada.
─ ¿Hola? ¿Sí? ─ dije animado al escuchar como alguien respondía en la pizzería, ignorándole.
Entre el tiempo de llegada de Izuku y la pizza. Mi pequeño pecoso me alagó por mi gran trabajo en el orden de nuestro hogar, agradeciendo mi tiempo por planchar su ropa y lavar sus sabanas. Pero me regañó por la gran cantidad de comida que Canela tenía en su plato.
La cena transcurrió en paz. Izuku reía ante mis comentarios, nos olvidamos de la escuela, de Todoroki, Bakugo y no mencione lo ocurrido. Solo éramos Izuku y yo.
Y Canela.
El ambiente se tornó amistoso a uno muy, pero muy alegre e incluso me arriesgo a decir que bizarro.
Reíamos sin parar, las anécdotas de Izuku y yo en Yuei y en la universidad. Su modo de recordarme mis fallidas citas con algunas chicas a las que Izuku tuvo que salvarme en más de una ocasión. Mis historias donde era yo quien le salvaba a causa de su instinto suicida por ayudar al prójimo.
Cientos de historias donde solo éramos Izuku y yo.
Desearía volver aquella época. Desearía que Izuku continuara trabajando en las investigaciones de la universidad, como ayudante de los maestros y nunca hubiese aceptado ese trabajo en Yuei.
Tal vez de esa forma, Izuku jamás hubiera conocido a los de la 3-A.
─Ya es tarde─ me dice mientras mira su celular─. Tienes que trabajar mañana.
─Oh vamos mamá…─ le suplico divertido disfrutando de la conversación ─. Un poco más…
─No…─ me dice divertido obviamente también disfrutando el ambiente─ Hitoshi, a dormir.
─Vamos… Un poco más…─ musito coqueto acercándome lentamente a su rostro.
─A dormir ─ dijo con voz seria colocándose de pie.
Sonreí divertido, disfrutando su forma tan dominante, casi como si fuera mi madre. Se está haciendo del rogar. Me coloqué de pie, disfrutando aquel tono tan mandón. Me pavoneé frente a él, mirándole con burla.
─ ¿Y si no me voy a dormir? ¿Qué? ─ inquirí curioso parándome frente a él a una distancia peligrosa y coqueta─ ¿Qué harás? ¿Me castigaras?
─S-Solo digo que mañana tienes clases y-─
─ ¿Y?
─Y-Y sería bueno que duermas y-─
─ ¿Y?
Me acerco lo suficiente para sentir su aliento, sus labios se encuentran entre abiertos, esperando que mi boca acabe con aquella distancia que nos separa. Pero quiero que él de el paso faltante, deseo saborear sus labios, acariciar su lengua, sentir su aliento en mi boca.
Pero me contengo.
─V-Ve a dormir.
─Izuku…─ musité muy bajo mirándole directo a los ojos.
─Y-Y-Yo…Hitoshi.
Mierda.
Contra todo plan. Le beso. Ya no lo resisto más. Sujeto su rostro, avanzando lentamente, dejándolo acorralado contra una pared, descendiendo una de mis manos hacia sus glúteos, acariciando sus piernas, hambriento de su cuerpo.
Siento como Izuku comienza a ceder ante mis caricias. Sus labios juguetean con los míos, y tras unos minutos de caricias, nuestras lenguas comienzan a luchar por la dominancia. Es suave, sucio y tentador.
Quiero más.
Mis labios descienden a su cuello, lamiendo, succionando y mordiendo su piel, escuchado un suave y terso gemido.
─Es-Espera─ me dice en un jadeo─ Hitoshi…
─No quiero… Sigamos…─ musito perdido en mis deseos carnales.
─De-Debo… Yo… Hitoshi…─ le ignoro.
También lo desea.
Me empuja. Le miro sin comprender.
Izuku está rojo, jadeante mirando al suelo, abochornado.
─¿Qué ocurre? ─ inquirí sin saber.
Él parece angustiado, se acaricia el cabello ansioso, y tras unos segundos, explota.
─¡Lo lamento! ─ gritó a todo pulmón, yo arqueo la ceja confundido─ ¡N-N-No fue mi culpa! ¡Todo fue muy rápido! ¡Y-Y-Yo solo fui a verle! ¡Y tenía frío! ¡Jamás pensé que él! ¡Me dio miedo! ¡Tenía más fuerza de lo que creí! ¡C-C-Creí que me arrancaría los pantalones!
─Izuku. Izuku─ dije sujetándole de los hombros pero él parece angustiado e hiperventilado─ No entiendo, calmante.
─¡Shoto me besó! ─ chilló de la nada─ ¡Y casi tenemos sexo! ¡F-F-F-Fui débil! ¡Él era más fuerte! ¡L-L-Lo lamento!
Me quedo en blanco unos segundos, intentado procesar sus palabras. Izuku me mira agitado, algo pálido, casi como si hubiera sido dominado por el vómito verbal. Observo sus ojos, verdes, brillantes, desbordando arrepentimiento y vergüenza que no le concierne.
Supongo que es el Karma.
Le sonrío comprensivo. Le rodeo con mis brazos buscando protegerle de aquella ansiedad que le domina. Mis dedos acarician sus suaves y tersos rizos, haciendo un lento masaje en su cabeza, Izuku está oculto en mi pecho, dejándose querer.
No puedo enojarme con él. No tengo razones para hacerlo.
Beso sus rizos. Una. Dos. Tres veces para después mecerme levemente en busca de calmarlo.
—¿No estás molesto?— me pregunta desde su escondite.
Su aroma. Su calidez. Su persona. Izuku es simplemente Perfecto. Incluso sus errores para mí son inocentes y encantadores.
—Jamás— musité en voz baja—, dijiste "Me besó".
—P-Pero me dejé llevar y casi él y yo—
—Izuku, aunque te hagas ver como el villano en tu historia no podré enojarme contigo— hablé divertido. Izuku se distanció de mí y me miró rogante, casi esperando que le gritara o le odiara por lo sucedido. Le sonreí levemente mirándole embelesado por su belleza natural que se acentúa con su notoria vergüenza y confusión — ¿Qué?
—Lo lamento— me dice bajando la mirada.
Levanto su rostro con mi índice, haciendo que me miré directo a los ojos.
—No estamos juntos Izuku, no tienes por qué disculparte.—digo con simpleza.
Bajó la mirada, una vez más, desanimado como si mis palabras en vez de calmarle le hubiera entristecido.
—Izuku no estoy molesto, me da gusto que seas tan sincero conmigo— le dije con tranquilidad besando su frente—, te amo.
—N-No me digas eso cuando te acabo de decir que besé a otra persona.
—Entonces... ¿Te odio?— escucho su suave risa— ¿Así está mejor?
—Tonto...
Nos quedamos abrazados, disfrutando el calor y compañía uno del otro. Su suave respiración me tranquilizó más de lo que ya estaba. Su aroma embelesador invadió mis pulmones.
Izuku es mi todo.
Tras disfrutar uno del otro unos largos minutos. Unos morosos y encantadores minutos. Besé a Izuku con cariño, guiándolo lentamente a mi habitación.
Nos adentramos a mi cuarto. Lo guíe hasta mi cama, arrinconándolo contra mi colchón besándonos con aquel sentimiento compartido repleto de confusión. Nuestros labios se abrazaron en un tierno y tímido beso, nostálgico y cariñoso. Movimientos lentos y suaves de nuestras manos, comenzando aventurarnos como dos adolescentes inexpertos por nuestras ropas, fingiendo desconocimiento o inocencia. Mis labios y mi lengua abandonaron la boca de mi pecoso, comenzando a descender lentamente por su cuello, llegando a su pecho, deshaciéndome de sus prendas que se dedicaban a ocultar aquel trozo prohibido y sensual que tanto me gusta ver.
Su impaciente iris me observa entre la oscuridad, atentos a mis manos que comienzan aventurarse bajo su pantalón.
Sonrío encantado por aquellos ojos repletos de lujuria, deseos de continuar.
He vuelto a Izuku un pervertido. Me encanta.
Nuestros cuerpos rozaron melódicamente toda la noche. Nuestros gimoteos, sus balbuceos, los gemidos, una dulce sinfonía que ninguna orquesta podría superar. Su rasposa garganta ahogada por el placer generado por mi cuerpo y mi cálido tacto.
Sus finos, rosados, húmedos e hinchados labios musitar mi nombre a medida que sus piernas rodeaban mi cadera desapareciendo la distancia entre nuestros cuerpos, sintiendo perfectamente su endurecida excitación entre nosotros.
En un punto de nuestro reencuentro físico. Observé a Izuku bajo mi cuerpo, apreciando como la luz de la luna acariciaba cada curva de su figura, como sus ojos me miraban embelesados y brillantes como la primera vez que lo hicimos. Sus pecas suaves bañando su piel como un hermoso lienzo de leche. Sus firmes piernas aventurar su cuerpo ante aquellas curvas peligrosas que se formaban en su endurecido abdomen. Es hermoso.
Perdoné a Izuku al saber que había besado a otro y casi tienen sexos.
Estoy jodidamente loco.
Mis embestidas, mis gemidos, cada palabra mencionada por mí fue producto de aquella locura que se ha apoderado de cada neurona de mi cerebro, nublando incluso a mi pecho. Soy de izuku. Y en este punto no me importa si tengo que soportar el hecho de que Izuku se sienta atraído por otra persona, mientras esté para mí, para hacerle reír y verle feliz, para sentir su cuerpo y su sucia voz por las noches... para mí estará bien.
Nuestro encuentro acabó tras más de una ronda, saciando el enorme deseo de ambos. Izuku yace a mi lado, durmiendo cual obra de arte. Sus largas pestañas cerradas y quietas ocultando aquellos ojos que enloquecen a cualquiera. Su terso y ardiente cuerpo oculto por mi sabana resaltando su cadera entre aquellas pocas curvas que se forman. Su pecho, que sube y baja al ritmo de una respiración imperceptible, con una leve y dulce sonrisa dibujada en sus labios.
Le amo, demasiado.
No negaré que cuando vi por primera vez a Izuku vi aún joven atractivo y simple. Un chico tímido y bastante básico, muy de mi interés ante sus características pecas y sus hermosos ojos. Mi cuerpo le deseó desde el primer momento, decidiendo inconscientemente que quería que Izuku fuese mi primera vez con un hombre.
Pensé que sería sencillo, no lo niego. Izuku era un chico muy impresionable, fácil de manipular.
Pero me equivoqué, y aquello que se había transformado en un reto personal a causa de un sucio deseo carnal, se transformó en una amistad.
Izuku fue mi primer amigo real, que sin importar mis creencias me apoyaba y sonreirá en los buenos y malos momentos.
Izuku es único. Es como aquella pieza de marfil que desea que nadie toque y dañe a causa de su importancia y enorme valor.
Miré toda la noche a Izuku dormir, embelesado por su belleza.
Entonces me decidí.
—Izuku— llamé cuando la mañana comenzó hacerse presente con sus anaranjados colores que rebotan en la nubes y en mi habitación—, Izuku— mi pecoso se retorció en mis brazos, volteándose, quedando su rostro oculto en mi desnudo pecho. Sonreí encantado al escuchar una inaudible respuesta, más un quejido que respuesta en sí.
Y mi inocencia brotó por primera vez en una pregunta que sacó una mirada verdosa repleta de sorpresa de mi amante.
La mañana inició excelente. Hoy fui a trabajar rebosante de alegría. Me sentía como nuevo, mi pecho bombeando felicidad a causa de un amor correspondido.
Hoy Izuku no trabaja. Le pedí como broma que no le abriera a desconocidos, ciertamente era una advertencia por lo de ayer. Me da algo de miedo dejarle solo, pero le encargué unas cámaras de seguridad al guardia de la puerta para poner en los pasillos así podre vigilar que ese bastardo no se acerque a Izuku.
Me dirigí al centro tras el trabajo, directamente a una joyería. Me paseé ignorante, ya que no sé de joyas. Pero estaba decidido.
Mi vista se posó en un anillo grueso, de brillante plata que atrapó mi atención con su simpleza. Sonreí de lado emocionado.
—¿Le ayudo?— me preguntó el hombre del mostrador que me observa con interés.
—Si— dije mirando sin despistar mi vista de la joya—, quiero dos de esos anillos por favor.
Estoy harto de no tener un orden establecido en mi vida. Mañana daré un paso en mi vida, uno que cambiará cada forma de pensar de aquellos que ven como un vil Playboy. Los dejaré boquiabiertos con mi forma de actuar y pensar.
No más juegos para mí. El Shinsou Hitoshi que solía dar poca importancia al amor y las relaciones, ha muerto, y ha renacido como un hombre que desea comprometerse.
—Izuku, llegué— dije adentrándome en mi hogar.
Mi mano abandonó el pomo, ocultándose en el cálido bolsillo de mi abrigo, sintiendo el crujir del recibo de la joyería. Con nerviosismo hice una bolita con el papel, esperando que Izuku no encuentre la prueba de mi compra.
Sonrío encantado con mis ideas.
Al parecer Izuku no está en casa. Respiro algo aliviado y decepcionado al mismo tiempo, quería verle. Después de lo de anoche no puedo dejar de pensar en un futuro con Izuku.
Le daré una sorpresa.
Me dediqué generar un ambiente cálido y romántico. El día de hoy, la ciudad ha estado muy fría delatando la temporada de invierno en la que nos encontramos. Ya que Izuku no está en casa es obvio que viene del exterior y vendrá con mucho, pero mucho, frío, así que como el gran compañero de departamento que soy le prepararé un delicioso Katsudon con un Merlot que acompañe el cerdo.
Mañana están listos los anillos. Tengo que ir a recogerlos después de clases.
Mi pecho bombea una enorme felicidad. Estoy actuando como un maldito niño, pero no me importa.
Escucho la puerta a mi espalda justo en el preciso momento en que me dedico a encender las velas que yacen en la mesa.
─¿Hi-Hitoshi?
Volteo por sobre mi hombro para ver a Izuku con su abrigo negro y una bufanda en que cubre sus labios. Sus mejillas resplandecen en una tonalidad carmesí que está sumergida su nariz y sus ojeras producto de seguro del frio. Sus ojos brillan emocionados.
─Sorpresa…─ musito parándome a un lado, dejando que Izuku aprecie aquel mantel lila con platos blancos, utensilios de plata y un per de copas vacías junto a el vino que he comprado solo para esta ocasión.
─¿Y que celebramos? ─ me pregunta mientras se quita el abrigo con una dulce sonrisa mientras me acerco a él para abrazarle y recibirle con el amor que inunda mi pecho.
─Que te amo.
Le besé en forma de saludo, he Izuku me correspondió con una sonrisa en sus labios. Sus manos se ocultan en los bolsillos de mi pantalón, y yo le imito continuando nuestro beso, siento una suave risa por parte de Izuku.
─Me gustan estos recibimientos.
─Y es solo el comienzo…─ le digo separándome un poco, abriendo la silla para que Izuku se siente─. Te sorprenderás.
Sirvo el Katsudon, Izuku encantado lo saborea casi bailoteando en la silla con una dulce sonrisa que es la imagen perfecta de un Izuku feliz. Sirvo el vino e Izuku lo prueba saboreando sus labios.
─Combina muy bien─ me dice en un suspiro─, el vino y cerdo…
─I Now.
Dejo mi rostro descansar en mi palma, dedicándome a ver embelesado a mi amante disfrutar la cena. Mis ojos observan que Izuku ha terminado su vino, y muy servicial, le sirvo más. También terminó su plato, le ofrecí el mío y él encantado aceptó.
Izuku a veces es como un niño.
─¿Postre? ─ pregunté al ver como su dedo se dedica a pasar por el plato.
─Me sentiría muy cerdo si lo aceptara─ me confesó con una sonrisa divertida.
─Es Tiramisú.
─Bueno ya.
Eso fue sencillo. La sobre mesa fue muy acogedora, Izuku reía a medida que le explicaba mi aventura y mi enorme lucha en la cocina, y le advertí que no entrara o vería un enorme desastre. Acabamos el vino, al parecer a Izuku le fascinó y él no es bueno bebiendo, pero al parecer el Merlot es su debilidad.
─Fui a casa de los Bakugo.
Mi rostro de deslizó en mi palma ante la sorpresa mirándole confundido ante aquella confesión. Izuku solo se dedicaba a hacer bailar el vino en la copa mientras le miraba con cierto descontento.
─Llamé a la puerta y nadie salió, creo que no había nadie.
─Y fuiste ¿Para qué? ─ pregunté intrigado.
─Quería informar a los padres que Kacchan no ha asistido a clases esta semana. Estoy preocupado.
Mi estómago comienza a revolverse ante el último comentario. Izuku parece molesto.
─¿Cómo…─ la verdad no quiero saber. Miles de imagines se vienen a mi mente, pero la curiosidad me invade─ ¿Cómo sabias donde vivía Bakugo?
Izuku separa la mirada del vino. Me mira con cierta confusión, casi como si no entendiese mi pregunta. No puede estar ebrio, no hemos bebido tanto.
Aunque Izuku no tiene tolerancia al alcohol.
─He dormido con Kacchan antes.
Mi cuerpo se congelo ante aquel comentario.
─También he ido a cenar, y jugar videojuegos cuando era adolescente. ─ una dulce sonrisa se forma en sus labios mientras me mira─. Kacchan era muy lindo cuando era niño.
─Estoy perdido─ dije con sinceridad. Izuku parece no entender. Me acomodo en mi silla incomodo, apoyando mis brazos en la mesa con intenciones de acercarme más a él, casi como si aquello me ayudara a entender mejor ─ ¿Cómo conoces la casa de los Bakugo? ¿Y-Y cuando dormiste con Bakugo?
─¡Ah! ─ chilla emocionado por el tema que he tocado. Izuku me imita y posa sus manos sobre las mías de una forma muy dulce mientras también se inclina sobre la mesa─ ¡Kacchan iba en la guardería en la que trabajaba cuando tenía 15! ¿Recuerdas? Tú y yo nos conocimos cuando iba de camino al trabajo.
Lo recuerdo.
─Bakugo…─ musito algo perplejo─ entonces tú y él se conocen desde hace años.
─¡Ah claro! ¡Desde que él era un niño! Además su mamá y la mía son amigas, así que cuando Kacchan era pequeño, como a los 6 años solía ir a jugar video juego o a cenar.
Izuku tiene la lengua suelta. Definitivamente está muy ebrio.
Bien.
─Lo que dormiste… ¿Tú y él tuvieron sex-─
─¡Hitoshi fue hace años! ¡Kacchan era pequeño! Creo que tenía miedo y me pidió que durmiera con él─ me dice muy divertido.
─¿Qué tanto?
─6 o 5… Tal vez 8─ me dice algo confundido. Mirando el techo como si intentase recordar.
Un peso menos en mi pecho, aquello me tranquiliza, Izuku continua sonriendo y tomando mis manos sobre la mesa.
─¿Estas ebrio?
─Bastante─ me dice casi como broma mientras lanza una risotadas. Sonrío de lado y acaricio con mi pulgar su mano.
─¿Me quieres?
─¡Mucho!
─¿Qué tanto? ─ pregunté ciertamente interesado, inclinándome un poco.
─De aquí a la luna─ me dice mientras ladea su cabeza y abre sus ojos dejándome ver sus dilatadas pupilas que brilla ante la luz de las velas─ ¿Y tú me quieres?
─Yo te amo más que nada en este mundo.
─¿Más que a Canela?
─Mhe─ hago una mueca─, compites con Canela, pero le ganas por un poco.
Ríe alegre, y de la nada, Izuku se inclina mucho más y me besa apasionadamente, mordiendo mi labio inferior, acariciando mi lengua con la suya, sacando un gemido de mi parte ante la sorpresa de que tome la iniciativa. Normalmente es muy tímido, pero ahora, es como si irradiara lujuria por cada parte de su cuerpo.
Sus labios me abandonan, dejándome con deseos de más.
─¿Y ahora?
─Midoriya Izuku… ¿Me estas provocando? ─ pregunté curioso a lo que él ríe, sin poder dejar de ver sus labios, su blanco cuello, sus ojos que desbordan deseo.
─No lo sé…─ me dice con una sonrisa dulce, mientras se sienta en su lugar, ladeando su rostro coqueto─ ¿Funciona?
─Carajo.
Me coloco de pie y lo agarro de la muñeca, arrastrándolo a mi habitación mientras escucho como Izuku ríe a mis espaldas. Sus manos se aventuran alrededor de mi abdomen, comenzando a quitar mi camisa de mi pantalón, desabrochando mi cinturón, haciéndose difícil caminar cuando Izuku comienza a acariciar mi piel con descaro.
─¿Quién eres tú y que hiciste con mi Izuku? ─ pregunté jadeando al sentir sus manos en mi hombría, deteniéndome en mi closet apoyando mis manos sobre la madera, con deseos de disfrutar sus toqueteos.
─Murió con el vino.
Anotaré. Merlot.
Izuku me acaricia sobre la ropa, mientras rosa su intimidad con mi trasero. Sonrió excitado, estoy demasiado caliente.
Me está masturbando. No puedo evitar sonreír, estoy en el paraíso. Izuku enloqueció y yo con él. Entierro mis uñas en la medra al sentir aquella corriente eléctrica que me hace retorcerme de la excitación, gimiendo ante la mano de Izuku. Percibo como también se está auto satisfaciendo con su mano libre.
─Eres un sucio─ musito dejando caer mi frente contra la madera.
Izuku no me responde. No se detiene.
Escucho un grueso jadeo de su parte que me obliga a voltear para ver a un indefenso Izuku que yace un agitado con su hombría al aire. Me muerdo el labio y le beso embriagado por aquella sucia imagen que mi pequeño pecoso me proporciona.
─S-Sí.
Me detengo. Le miro sin poder creer lo que me ha dicho.
Izuku me observa algo encogido en su lugar, mirando hacia otra dirección mientras yo guardo silencio. Mi corazón comienza a desbordar dicha, mis manos le toman y lentamente lo acorralan contra una pared.
─Perdona amor, no te entendí repítelo.
Es una sucia mentira, pero quiero escucharlo de nuevo. Mis dedos acomodan sus risos tras sus orejas, esperando impaciente que vuelva a decirlo.
No puedo creer que me esté respondiendo.
─D-Dije que si… A lo que me preguntaste ayer en la mañana.
─Oh… ¿Y qué era lo que te pregunté?
─¡Hitoshi! ─ me regañó golpeándome el pecho.
Le besé antes de que escapara enfurecido, continuando con el sucio juego que él ha iniciado, separándome un poco de él, lo suficiente para hablar.
─Claro que sé de qué hablas─ le digo encantado, él parece tranquilizarse ante mis palabras─, me has hecho el hombre más feliz en este mundo…
Nos besamos, una y otra vez. Y una vez más, nos dejamos llevar por el deseo prohibido de nuestros cuerpos. Esta vez, fue más intenso que otras veces, mi cuerpo simplemente dejó escapar un apasionado orgasmo que me dejo deseoso de más, deseoso de volver a querer repetir aquellas profundas emociones.
Veía a Izuku dormir a mi lado, no puedo evitarlo. Le acaricio buscando despertarlo y deseoso de volver a hacerlo un par de veces más, por suerte, lo consigo. Pero luego de eso, ambos nos dormimos embriagados por el aroma uno del otro.
Este es un comienzo. Y que mejor comienzo.
La mañana llega como una ruin aguafiestas. Despierto en gruñidos, y me dedico a hundir mi nariz en el cuello de Izuku, apegando mi cuerpo a su espalda mientras le abrazo con fuerza. Es otro día.
El viernes ha iniciado.
─Tenemos que ir a trabajar. ─ escucho mientras me aferro con más fuerza.
─No─ le digo entre dormido─, quedémonos.
─Hitoshi… Me tengo que bañar.
Rio en su cuello, y me asomo un poco por su cabellera mirando sus ojos, notando como él me mira con un puchero.
─Oye… Creo que tengo una idea.
Nos bañamos juntos. Tardamos más de lo normal por jugueteos sucios, entre risas, besos y múltiples te amos y te quiero, Izuku y yo perdimos una hora en la ducha. Obviamente, en el camino a la escuela Izuku se fue quejando de que llegaríamos tarde por mi culpa, solo me limité a reír recordando cada cosa que Izuku me había hecho en la ducha haciendo que se sonrojara más de lo debido.
Lo amo.
Solo pienso en Izuku. Estoy muy enamorado, quiero que el día termine pronto para poder llevarlo a casa y volver a nuestros encuentros intensos. Definitivamente todo es mejor cuando nos concentramos en nosotros y no el mundo que nos rodea.
─¿Shinsou-Sensei? ─ arqueo la ceja al ver que uno de mis estudiantes me mira─ ¿Está bien?
─¿Ha? ─ musito sin entender desde mi lugar de maestros.
─Pues… dijo que iba a dictar materia pero se ha quedado 10 minutos mirando a la pared.
─¡L-Lo siento! ─ chillo apenado por mi dispersión.
Definitivamente tengo que dejar mi romance con Izuku en nuestro hogar. Estoy tan enamorado que no logro hacer mi trabajo bien.
Me paseo por la escuela tras terminar el día, hoy tengo la reunión de la escuela sobre los problemas de los estudiantes, así que Izuku se va antes a casa. Así que me dirijo a buscar a Izuku al salón para almorzar algo y luego separarnos.
─¿Otra vez? ─ pregunté ciertamente confundido mientras entierro mi tenedor en la ensalada.
─Sí ─ me dice algo temeroso─ ¿No te molesta?
─¿Por qué me molestaría? ─pregunté curioso.
Sí. Me molesta. Me encabrona. Pero-
─No estoy celoso─ mentí descaradamente devorando la lechuga─, vas a hablar con sus padres no ha coger con él.
─¡N-N-No lo digas así! ─ chilló Izuku apenado. Para después bajar la mirada a su plato vacío─. Solo quiero que sus padres le reprehendan por sus faltas. Kacchan es un chico listo, y que falte tanto le va afectar en sus estudios.
─Bueno. Pero no tardes─ dije terminado de comer para después sonreírle coqueto, tomando su mano bajo la mesa. Izuku se sonroja─. Hoy te tengo una sorpresa en casa.
Mi pecoso forma una sonrisa torcida y nerviosa con las mejillas sonrojadas.
─E-E-E-Estamos en la escuela.
─¿Y? ─ pregunté descaradamente acercándome a su boca.
─A-Aquí no─ me dice alejándose.
Estamos en el comedero de la escuela. Muchos estudiantes ya se han ido a casa ─Ya que es viernes─, pero algunos se han quedado quién sabe por qué.
Rodeo los ojos, y sin importarme lo que los demás piensen. Le tomo de la mano y lo arrastro fuera del comedor de la escuela. Izuku ríe como un niño travieso mientras yo lo guio con una sonrisa en mis labios. Llegamos al tercer piso. En estas horas están todos almorzando así que tenemos un piso completo para nosotros.
Comienzo a besarle apasionadamente, disfrutando sus labios, su lengua. Mis manos acarician su cintura mientras le beso el cuello, Izuku continua acariciando mi espalda mientras musita mi nombre.
Espero que funcione.
─¿Q-Q-Q-Qué es- ¿M-Midoriya-sensei?
Me congelo al escuchar la voz de alguien a nuestras espaldas. Ambos volteamos a ver a un chico rubio y una chica azabache que nos miran perplejos. Miro de reojo a Izuku que está en blanco, aun enmarañado en mi cuerpo.
Ups. No negaré que lo hice a propósito. De esta forma los de la 3-A tienen claro que Izuku está disfrutando con alguien.
─Hola─ dije separándome un poco de Izuku. Midoriya tiene el rostro completamente rojo con la mirada en el suelo─ ¿Qué hacen aquí? Deberían estar en casa. ─dije mientras introduzco mi mano en el bolsillo trasero de Izuku, apegándolo a mi cuerpo.
Izuku está tenso.
─Mina y Ochako tienen entrenamiento─ habló Jirou ladeando la cabeza, al parecer, buscando mi mano oculta─. Saldremos, las estamos esperando.
─S-S-S-Se estaban besando─ dijo en un tartamudeo el rubio eléctrico mientras nos apunta titubeante.
Es un aire tenso. Mantengo una sonrisa leve, algo había sabido que las chicas de la 3-A suelen tener entrenamientos los viernes, y dejan sus cosas en el salón. Mi plan era que fuese Uraraka, pero supongo que Jirou está bien. Me parece que son amigas.
Ya llegara con el chisme.
─¿Son novios?
Uff Alguien está molesta. Me siento ciertamente victorioso. Con esto sacaré a Uraraka del camino.
─A bueno─ dije ciertamente emocionado de que la azabache se entere y le diga a su amiga─. Izuku y yo-─
─E-Eso es privado─ me interrumpió Izuku, le miré algo descontento, pero él mantiene su mirada de regaño con un suave sonrojo en sus mejillas. Desvía su mirada de mí, a sus estudiantes─. M-Muchachos, e-esto, miren, y-yo no quería que esto se supiera porque no a todo les parece que los alumnos estén frente a intercambios de afecto entre personas del mismo sexo.
─E-Entonces si se besaban─ concluyo pálido el rubio─. D-Dios…
Mi sonrisa se borra ante la reacción del rubio, parece algo asqueado ante la situación. Mis ojos viajan a Izuku que parece angustiado con la situación, lamentablemente, su más grande secreto ha salido a la luz ante los ojos de sus estudiantes. La verdad no consideré como Izuku se sentiría, fui algo descuidado.
─Pues sí, y con lengua─ recalco bastante molesto. El rubio se encoje en su lugar.
─¡H-Hitoshi!
─Oye ¿En serio está pasando? ─ preguntó el rubio mientras miraba a su amiga, quien le ignora manteniendo su mirada sobre mi─ O ¿es por qué estoy volando?
¿Volando?
La chica le golpea en las costillas. Entonces comprendo.
─Kyo-chan─ llama mi pecoso ganándose la mirada de la azabache─, e-este trabajo es muy importante para mí y si los maestros se enteran que ustedes nos vieron…
─Hagamos algo─ interrumpí rodeando los hombros de Izuku─. Ustedes no nos delatan con el director o con otro maestro, y nosotros no le diremos a Aizawa que ese chico esta obviamente drogado.
Izuku da un brinco ante mi propuesta. Sus ojos irradian sorpresa, y se posan en el rubio que parece algo confundido.
─¿Kaminari-san? ─ preguntó preocupado el pecoso a mi lado─. A-Acaso tú…
─Solo fue un poco─ dijo algo desorientado mientras su amiga suspira y se golpea la frente─. No le diga a Sero, se enojara si se entera que saqué de su mochila.
Perfecto. Ahora todos son drogadictos ante los ojos de Izuku.
─Ahora─ dije con una sonrisa ladina─, retírense. Nosotros no vimos nada, y ustedes no vieron nada.
La chica me mira con molestia, mientras que Kaminari parece algo incómodo con la situación. Pero tras unos segundos, la muchacha posa su mirada en Izuku.
─¿Midoriya-sensei? ¿Usted esta bien? ─ pregunta la chica con amabilidad.
Frunzo el ceño ante su insinuación, casi como si yo estuviese violando a Izuku. Es una maldita grosera.
─S-Si Kyo-chan─ dijo Izuku algo más tranquilo─, lamento pedirte esto.
─Si es por usted no es problema─ habló la chica recalcando su molestia ante mi presencia─. Vámonos Kaminari─ dice agarrando al chico de la manga arrastrándolo por el pasillo.
Observamos como la silueta de la muchacha y el rubio desaparece en la escalera. Suspiro algo más tranquilo, lo último me dejó algo tenso por la molestia de sus palabras. Observo que Izuku parece preocupado. Sonrío levemente y le abrazo por la espalda, besando su mejilla.
─¿Te he dicho que te ves hermoso hoy?
─Hitoshi…─ mustia con una sonrisa cansada mirándome de reojo.
─¿Estas bien?
─Si…
Nos fuimos abrazados. En silencio.
Tras la reunión e que Izuku se fuera. Me dirigí a la joyería en busca de mi compra. Me siento sumamente feliz.
Al fin todo será oficial.
Al llegar a casa, Izuku aún no llega. Concluyo que Izuku debió encontrar a los padres de Bakugo y debe estar buscando alguna solución con ellos.
Pero tras horas y horas, Izuku no llega.
Mi teléfono vibra.
─Shinsou Hitoshi─ dije al no conocer el numero en la pantalla.
─Hitoshi─ Es Izuku─. Perdona, no llegaré a casa… Am… M-Me quedaré en casa de Natsu, m-me encontré con él de camino a casa así que me insistió que me quede en su casa.
─¿Tiene que ser hoy? ─ inquirí algo desilusionado.
─Perdón, sé que tenías plantes para nosotros esta noche, pero…
─Está bien. Sera mañana─ dije en un suspiro─. Pero prométeme que llegaras para almorzar.
─¡S-Si! ¡Lo lamento!
─Está bien─ dije con una sonrisa.
─¡Te quiero! ¡Nos vemos mañana!
─Nos vemos.
Colgué algo desilusionado. Maldito Natsu, es un inoportuno.
Sin saber qué más hacer, me lancé en el sillón, comenzando a ver el anillo que había comprado para Izuku. Sonrío levemente, encantado por el brillo del anillo de plata con mi nombre grabado en el interior.
Respiro hondo volviendo a recordar lo que me ha llevado a mi nuevo actuar. Mi decisión de querer establecerme en una relación.
Recuerdo alegre mi pregunta hace unas noches. Recuerdo su aroma y su silueta oculta por mis sabanas mientras el sol del amanecer resplandece en mi habitación, sus ojos verdes sorprendidos y embelesados por mi pregunta.
─ ¿Quieres ser mi novio? ─
─Dijo que si─ musité con una sonrisa leve, besando el anillo que planeo darle formalizando todo.
Izuku, es mi novio.
.
¡Midoriya! ¡¿Mintió?! ¡Shinsou ni idea de que Izuku está en problemas! Y tenemos un par de novios por aquí… ¿Cómo lo tomaran nuestros estudiantes? ¿Jirou guardará silencio? ¡¿Y QUÉ PASO CON KACCHAN?! ¡TODO ESTO Y MÁS EN LOS PRÓXIMOS CAPÍTULOS!
Lamento la demora por cierto :v
RESPUESTA REVIEWS
MasasinMaze
¡Wow! Le atinaste en el clavo! Debo decir que diste justo en el clavo sobre Toga, pero por suerte… ¡No diré nada! ¡Buajajaja! Lamento que el cap no hable de Midoriya y su instinto suicida para salvar a Kacchan, pero bueno, este fic no solo trata de Kacchan. ¡Muchas gracias por comentar! ¡Me alegro que el cap anterior te haya gustado! Espero que este cap sea de tu agrado también. (PD: Lamento la demora)
Azareth
¿Dabi? Uf que tendrá Dabi en este fic ¿Sera importante? Y Kacchan toma conciencia tarde a causa de que es algo lentito, lo juzgues, cada uno a su ritmo XD ¡Muchas gracias por comentar! (PD: Lamento la demora)
HimitsuNoSeb
Todos nos dejamos dar por Shinsou ¡Cof cof! ¡¿Quién escribió eso?! … ¡Papasote de Shoto! ¡Me mataste con eso! ¡Y bien recargado que esta el niño! ¡Muchas gracias por comentar! (PD: Lamento la demora)
KuramaBlack
¡Wow! Me alegro que mi fic haya causado eso en ti. Espero que me perdones la demora y que el fic continue gustándote. Nadie se enoja con el trio XD de eso estoy muy pero muy segura. ¡jasjasj! ¡Saludos! (Y el presentado de isla del Drama XD, morí) ¡Muchas gracias por comentar! (PD: Lamento la demora)
Fangirl309
Yo estuve igual en este cap. Escribía, y tenía que dejarlo para terminarlo después. Perdóname a mí por la demora, espero que la extensión del cap lo compense. ¡Muchas gracias por comentar! (PD: Lamento la demora)
Eso es todo por hoy amigos.
No olviden dejar sus reviews con sus quejas por mi demora (;-;)
¡Saludos! ¡Amor y paz para ustedes!
Se despide Momoleft.
