Esta historia es una adaptación del libro It ends with us de Colleen Hoover.
Asi que ni la Historia ni los personajes me pertenecen
Capitulo 35
Huelo pan tostado.
Me estiro en la cama y sonrío, porque Sasuke sabe que el pan tostado es mi favorito. Me quedo aquí un rato antes de siquiera intentar levantarme. Siento como si necesitara el esfuerzo de tres hombres para salir de la cama. Al rato, respiro profundo y luego lanzo mis pies sobre el costado, levantándome del colchón. Lo primero que hago es hacer pipí. La verdad, es todo lo que hago ahora.
Tengo fecha de parto en dos días y mi doctor dice que podría tomar otra semana. Comencé mi licencia por maternidad la semana pasada, así que esta es mi vida ahora. Hago pipí y veo televisión.
Cuando llego a la cocina, Sasuke está revolviendo un sartén de huevos revueltos. Se da la vuelta cuando me escucha entrar.
—Buenos días —dice—. ¿Ningún bebé todavía?
Niego y pongo mi mano sobre mi estómago. —No, pero hice pipí nueve veces anoche.
Sasuke ríe.
—Ese es un nuevo record. —Sirve una cucharada de huevos en un plato y luego echa tocino y tostadas en él. Se gira y me da el plato, presionando un rápido beso al costado de mi cabeza.
—Tengo que irme. Ya voy tarde. Voy a dejar el teléfono encendido todo el día.
Sonrío cuando miro mi desayuno. Bien, también como. Hago pipí, como, y veo televisión.
—Gracias —contesto alegremente. Llevo mi plato al sofá y enciendo la televisión. Sasuke se apresura por la sala, juntando sus cosas.
—Vendré a chequearte en el almuerzo. Puede que esté trabajando hasta tarde hoy, pero Ino dijo que puede traerte la cena.
Pongo mis ojos en blanco.
—Estoy bien, Sasuke. El doctor dijo un ligero reposo, no completo debilitamiento.
Comienza a abrir la puerta, pero se detiene como si olvidara algo. Regresa apresuradamente a mí y se inclina, plantando sus labios en mi estómago.
—Doblaré tu mesada si decides salir hoy —le dice al bebé.
Le habla mucho al bebé. Finalmente me sentí lo bastante cómoda para dejarlo sentir al bebé patear hace un par de semanas y, desde entonces, viene a veces sólo a hablarle a mi vientre y ni siquiera habla mucho conmigo. Aun así, me agrada. Me gusta lo emocionado que está por ser padre.
Agarro la sábana con la que Sasuke durmió en el sofá anoche y me envuelvo con ella. Se ha estado quedando aquí por una semana, esperando que entre en trabajo de parto. No me encontraba muy segura del arreglo en un principio, pero realmente ha sido de ayuda. Aún duermo en la habitación de invitados. La tercera habitación ahora es el cuarto del bebé, lo que significa que la habitación principal está disponible para que él duerma. Pero, cualquiera sea la razón, elige dormir en el sofá. Creo que los recuerdos en esa habitación lo plagan tanto como a mí, así que ninguno siquiera se molesta en ir allí.
Las últimas semanas han sido muy buenas. Aparte del hecho que no hay relación física en lo absoluto entre nosotros a estas alturas, las cosas se sienten como si han vuelto de cierto modo a cómo solían ser. Todavía trabaja mucho, pero en las tardes que tiene libre, he comenzado a cenar arriba con todos. Sin embargo, nunca comemos solos como pareja. Cualquier cosa que pudiera sentirse como una cita o cosas de pareja, las evito. Sigo tratando de enfocarme en una cosa monumental a la vez, y hasta que este bebé nazca y mis hormonas vuelvan a la normalidad, me niego a tomar una decisión sobre mi matrimonio. Estoy segura de que sólo estoy usando el embarazo como una excusa para retrasar lo inevitable, pero estar embarazada le permite a una persona ser un poco egoísta.
Mi teléfono comienza a sonar y echo mi cabeza al sofá y gimo. Mi teléfono está en la cocina. Eso es como a cuatro metros de distancia.
Ugh.
Intento pararme, pero no pasa nada.
Lo intento de nuevo. Todavía sigo sentada.
Me agarro del brazo de mi silla y me impulso hacia arriba. La tercera es la vencida.
Cuando me levanto, mi vaso de agua se derrama sobre mí. Gruño… pero luego jadeo.
No tenía un vaso de agua en la mano.
Santa mierda.
Agacho la vista y el agua está chorreando por mi pierna. Mi teléfono todavía está sonando en el mostrador de la cocina. Camino –o ando como un pato– a la cocina y contesto.
—¿Hola?
—¡Hola, es Lucy! Pregunta rápida. Nuestra orden de rosas rojas fue dañada en el envío, pero tenemos un funeral hoy y querían, específicamente, rosas rojas para el ataúd. ¿Tenemos un plan de respaldo?
—Sí, llama al florista de Broaday. Me deben un favor.
—Vale, ¡gracias!
Comienzo a colgar para poder llamar a Sasuke y decirle que mi fuente se rompió, pero escucho a Sakura decir—: ¡Espera!
Vuelvo a acercar el teléfono a mi oreja.
—Sobre estas facturas. ¿Quisieras que las pague hoy o espero…?
—Puedes esperar, no hay problema.
Otra vez, comienzo a colgar, pero grita mi nombre y comienza a soltar otra pregunta.
—Sakura —digo con calma, interrumpiéndola—, tendré que llamarte por todo esto mañana. Creo que mi fuente acaba de romperse.
Hay una pausa.
—Oh. ¡OH! ¡VE!
Cuelgo justo cuando la primera señal de dolor se extiende por mi estómago.
Hago una mueca de dolor y comienzo a marcar el número de Sasuke. Atiende al primer tono.
—¿Tengo que regresar?
—Sí.
—Oh, Dios. ¿En serio? ¿Está sucediendo?
—Sí.
—¡Hina! —exclama, emocionado. Y luego la conexión se corta.
Paso los siguientes minutos juntando todo lo que necesitaré. Ya tengo un bolso para el hospital, pero me siento un poco asquerosa, así que salto a la ducha para enjuagarme. El segundo estallido de dolor viene aproximadamente diez minutos después del primero. Me doblo y agarro mi estómago, dejando que el agua caiga en mi espalda. Justo cuando me acerco al final de la contracción, escucho la puerta del baño abrirse.
—¿Estás en la ducha? —dice Sasuke—. ¡Hinata, sal de la ducha, vámonos!
—Dame una toalla.
La mano de Sasuke aparece alrededor de la cortina de la ducha unos segundos más tarde. Intento ajustar la toalla alrededor de mi estómago antes de apartar la cortina de la ducha. Es extraño esconder tu cuerpo de tu propio esposo.
La toalla no se ajusta. Cubre mis pechos, pero se abre como una V al revés sobre mi estómago.
Otra contracción viene mientras salgo de la ducha. Sasuke agarra mi mano y me ayuda a respirar por lo que dura, y luego me acompaña al cuarto. Con calma, escojo ropa limpia para usar en el hospital cuando le echo un vistazo.
Está mirando fijamente mi estómago. Hay una mirada en su rostro que no puedo descifrar.
Sus ojos se encuentran con los míos y pauso lo que estoy haciendo.
Hay un momento que pasa entre nosotros donde no puedo decir si está a punto de fruncir el ceño o sonreír. Su rostro se retuerce en ambos de alguna forma, y suelta un rápido suspiro, volviendo a llevar la mirada a mi estómago.
—Estás hermosa —susurra.
Un golpe se extiende por mi pecho que no tiene nada que ver con las contracciones. Me doy cuenta de que es la primera vez que ha visto mi estómago desnudo. Es la primera vez que ha presenciado cómo luzco con su bebé creciendo en mi interior.
Me acerco a él y tomo su mano. La pongo sobre mi estómago y la sostengo allí. Me sonríe, rozando su pulgar de un lado a otro. Es un momento hermoso. Uno de nuestros mejores momentos.
—Gracias, Hina.
Su rostro lo dice, la forma en que está tocando mi estómago, la forma en que sus ojos me regresan la mirada. No me está agradeciendo por este momento, o ningún momento antes de este. Está agradeciéndome por todos los momentos que voy a permitirle tener con su hijo.
Gruño, inclinándome. —Jodido infierno.
El momento termina.
Sasuke agarra mi ropa y me ayuda a ponérmela. Recoge todas las cosas que le digo que lleve y luego caminamos al elevador. Lentamente. Tengo una contracción cuando estamos a medio camino de allí.
—Deberías llamar a Ino —le digo cuando salimos del estacionamiento.
—Estoy conduciendo. La llamaré cuando lleguemos al hospital. Y a tu mamá.
Asiento. Estoy segura de que yo misma podría llamarlas ahora, pero como que sólo quiero asegurarme de que lleguemos al hospital primero, porque pareciera que el bebé está realmente impaciente y quiere hacer su debut justo aquí en el auto.
Llegamos al hospital, pero mis contracciones están a menos de un minuto de distancia cuando llegamos. Para el momento que el doctor se prepara y me llevan a una camilla, tengo nueve centímetros de dilatación. Son sólo cinco minutos más tarde cuando me dicen que puje. Sasuke ni siquiera tiene la oportunidad de llamar a nadie, todo sucede muy rápido.
Aprieto la mano de Sasuke con cada puje. En un momento, pienso en lo importante que la mano que estoy apretando es para su carrera, pero no dice nada.
Sólo me deja apretarla tan fuerte como puedo, y es exactamente lo que hago.
—La cabeza está casi afuera —dice el doctor—. Sólo unos empujes más.
Ni siquiera puedo describir los siguientes cinco minutos. Es una mezcla borrosa de dolor y respiración pesada y ansiedad y una pura e inequívoca euforia.
Y presión. Una presión tan enorme, como si estoy a punto de explotar, y entonces:
—¡Es niña! —dice Sasuke—. ¡Hinata, tenemos una hija!
Abro mis ojos y el doctor está sosteniéndola. Sólo puedo distinguir el contorno de ella, pues mis ojos están llenos de muchas lágrimas. Cuando la sitúan sobre mi pecho, es absolutamente el mejor momento de mi vida. Al instante, toco sus labios rojos, mejillas y dedos. Sasuke corta el cordón umbilical, y cuando la toman para limpiarla, me siento vacía.
Unos minutos más tarde, vuelve a estar en mi pecho, envuelta en una manta.
No puedo hacer nada más que mirarla.
Sasuke se sienta en la cama junto a mí y baja la manta a la altura de su barbilla, así podemos observar mucho mejor su rostro. Contamos los dedos de sus manos y pies. Intenta abrir sus ojos y pensamos que es lo más divertido del mundo. Bosteza y ambos sonreímos y nos enamoramos aún más de ella.
Luego de que la enfermera abandona la habitación y por fin estamos a solas, Sasuke pregunta si puede sostenerla. Levanta el cabezal de mi cama para facilitarnos a ambos sentarnos en la cama. Tras dársela, recuesto mi cabeza sobre su hombro y simplemente no podemos dejar de mirarla.
—Hina—susurra—. ¿La verdad cruda?
Asiento.
—Es mucho más bonita que el bebé de Kiba e Ino.
Río y lo codeo.
—Estoy bromeando —susurra.
Aunque sé con exactitud lo que quiere decir. Hikari es una bebé hermosa, pero nadie nunca estará a la altura de nuestra hija.
—¿Cómo deberíamos nombrarla? —pregunta. No tuvimos la típica relación durante el embarazo, así que el nombre del bebé no ha sido algo que hayamos discutido todavía.
—Me gustaría llamarla como tu hermana —contesto, mirándolo—. ¿O yo había pensado en llamarla Mizuki?
No estoy segura de lo que piensa al respecto
Me echa un vistazo, sin esperar esa respuesta.
—¿Mizuki? —dice—. Es un nombre lindo para una niña—Sonríe orgullosamente y la mira—. Es perfecto, en realidad. —Se inclina y besa la frente de Mizuki.
Tras un rato, me alejo de su hombro así puedo observarlo sostenerla. Es algo hermoso, verlo interactuar con ella de esta forma. Ya puedo ver cuánto amor le tiene sólo con el poco tiempo que la ha conocido. Puedo ver que haría cualquier cosa para protegerla. Cualquier cosa en el mundo.
No es hasta este instante que por fin tomo una decisión sobre él.
Sobre nosotros.
Sobre lo que es mejor para nuestra familia.
Sasuke es increíble en tantas formas. Es compasivo. Es cariñoso. Es inteligente.
Es carismático. Es determinado.
Mi padre tenía algunas de esas características, también. No era muy compasivo hacia los demás, pero hubo momentos que pasábamos juntos que sabía que me amaba. Era inteligente. Era carismático. Era determinado. Pero lo odiaba tanto que lo amaba. No veía por completo todas las mejores cosas de él debido a todos los vistazos que tuve de él cuando se hallaba en su peor momento. Cinco minutos de presenciarlo en su peor momento no podían compensar incluso cinco años de él en su mejor forma.
Miro a Mizuki y miro a Sasuke. Y sé que tengo que hacer lo que es mejor para ella. Para la relación que espero que construya con su padre. No tomo esta decisión por mí ni por Sasuke.
La tomo por ella.
—¿Sasuke?
Cuando me mira, está sonriendo. Pero cuando evalúa la mirada en mi rostro, deja de hacerlo.
—Quiero el divorcio.
Parpadea dos veces. Mis palabras lo golpean como voltaje. Hace un gesto de dolor y vuelve a mirar a nuestra hija, sus hombros encorvándose.
—Hinata —dice, negando—, por favor no hagas esto.
Su voz es suplicante, y detesto que haya estado aferrándose a una esperanza de que, eventualmente, volveríamos a estar juntos. Eso es en parte mi culpa, lo sé, pero no creo que me diera cuenta de qué elección iba a tomar hasta que sostuve a mi hija por primera vez.
—Sólo una oportunidad más, Hinata. Por favor. —Su voz se rompe con lágrimas cuando habla.
Sé que lo estoy lastimando en el peor momento posible. Estoy rompiendo su corazón cuando este debería ser el mejor momento de su vida. Pero sé que, si no lo hago ahora, puede que nunca sea capaz de convencerlo de por qué no puedo arriesgarme a volver a aceptarlo.
Comienzo a llorar porque esto está lastimándome tanto como a él.
—Sasuke —digo con suavidad—. ¿Qué harías, si uno de estos días, esta pequeña niña te mirara y dijera: "¿Papi? Mi novio me golpeó." ¿Qué le dirías, Sasuke?
Lleva a Mizuki a su pecho y entierra el rostro contra en la cima de su manta.
—Détente, Hina —suplica.
Me siento más erguida en la cama. Pongo la mano en la espalda de Mizuki e intento que Sasuke me mire a los ojos.
—¿Y si se acercara a ti y te dice: "¿Papi? Mi esposo me empujó por las escaleras. Dijo que fue un accidente. ¿Qué debo hacer?"
Sus hombros comienzan a temblar, y por primera vez desde el día que lo conocí, tiene lágrimas. Lágrimas reales que corren por sus mejillas mientras sostiene a su hija apretadamente contra él. Estoy llorando, también, pero continúo. Por el bien de ella.
—¿Y si…? —Mi voz se rompe—. Y si va contigo y dice: "Mi esposo trató de violarme, papi. Me retuvo mientras suplicaba que se detuviera. Pero me juró que nunca más lo hará. ¿Qué debo hacer, ¿papi? "‖
Le besa su frente, una y otra vez, con lágrimas derramándose por su rostro.
—¿Qué le dirías, Sasuke? Dime. Necesito saber qué le dirías a nuestra hija si el hombre que ama con todo su corazón alguna vez la lastima.
Un sollozo escapa de su pecho. Se inclina hacia mí y me rodea con un brazo.
—Le suplicaría que lo deje —dice entre lágrimas.
Presiona desesperadamente los labios contra mi frente y puedo sentir algunas de sus lágrimas como caen en mis mejillas. Mueve su boca a mi oreja y nos acuna a ambas contra él—. Le diría que merece mucho más. Y le suplicaría que no regresara, sin importar lo mucho que él la ame. Se merece muchísimo más.
Nos convertimos en un desastre sollozante de lágrimas y corazones rotos y sueños destrozados. Nos sostenemos mutuamente. Sostenemos a nuestra hija. Y tan dura como es esta elección, rompemos el patrón, antes de que el patrón nos rompa a nosotros.
Me la regresa y limpia sus ojos. Se levanta, todavía llorando. Todavía intentando recuperar el aliento. En los últimos quince minutos, perdió al amor de su vida. En los últimos quince minutos, se volvió padre de una hermosa pequeña. Eso es lo que quince minutos puede hacerle una persona.
Pueden destruirlos.
Pueden salvarlos.
Señala hacia el pasillo, avisándome que necesita ir a recomponerse. Está más triste de lo que lo he visto alguna vez mientras sale por la puerta. Pero sé que me agradecerá por esto algún día. Sé que llegará el día en que entenderá que hice la elección correcta para su hija.
Cuando la puerta se cierra detrás de él, la miro. Sé que no voy a darle la vida que soñé para ella. Un hogar donde viva con ambos padres que puedan amarla y criarla juntos. Pero no quiero que viva como yo viví. No quiero que vea a su padre en su peor momento. No quiero que lo vea cuando pierda su control conmigo hasta el punto que no lo reconozca ya como su padre. Porque sin importar cuántos buenos momentos pueda compartir con Sasuke en toda su vida, sé por experiencia que sólo serían los peores los que se quedarían con ella.
Los ciclos existen porque son dolorosos de romper. Se necesita una cantidad astronómica de dolor y valentía para interrumpir un patrón familiar. A veces parece más fácil sólo seguir corriendo en los mismos círculos familiares, en lugar de enfrentar el miedo de saltar y posiblemente no aterrizar de pie.
Mi madre pasó por eso.
Yo pasé por eso.
Y que me condenen si permito que mi hija pase por eso.
Beso su frente y le hago una promesa. —Se detiene aquí. Contigo y conmigo. Termina con nosotras.
Y hasta aqui el capitulo de hoy y es el Final ;´(
Bueno todavia falta el epilogo pero bueno.
¿Que les parecio?
¿Que piensan?
¿Les gusto?
¿Que creen que pase en el Epilogo?
Despues de mil años pude actualizar aqui perdon por no haberlo hecho antes
Muchas Gracias por seguir esta historia por darme todo su amor y estar aqui comentando y leyendo.
Solo queda el epilogo que se estara subiendo mañana y se terminara esto :(
Tambien estare subiendo otra historia por que Ugly Love va a la mitad, asi que esten pendiente.
Gracias a las personas que comentaron acerca del nombre elegi Mizuki ya que fue el primer nombre que sugirieron, pero gracias a las demas que comentaron
Nos vemos mañana
Besos y abrazos a todos muchas gracias por esperarme
Los quiero
