Capítulo XXXVII
Los fuegos artificiales brillaban en el cielo. Obito se recargó en el hombro de Kakashi ya que este tenía ambos brazos ocupados por Yakumo e Isao que dormían, el copynin sintió la cercanía de su esposo, pero no pudo abrazarlo.
–Kashi…
– ¿Si?
–Eso es hermoso.
–Si. Aunque algo exagerado ¿no?
Obito se rió respondiendo…
–El hijo adoptivo de Tsunade y el nieto de Kazuo… eso de festejar a lo grande es de familia... la Senjū para ser exactos.
Kakashi asintió y acotó:
–Terminando estos, nos vamos, que ya me cansé.
–No seas exagerado si eres un shinobi.
–Lo soy. Bueno era un pretexto ya que estos dos están lo suficientemente cansados para no despertar en toda la noche.
–Oh ya…
Obito se acercó al copynin y bajó la mano hasta apretar el trasero de este.
–Es buena idea.
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Nagato sintió como su rubio esposo lo abrazaba y preguntaba:
–¿Y Naruto?
–Fue con los otros chicos a las montañas de los Hokages para ver las luces desde ahí.
–Ya. ¿Y Kurama?
Nagato volteó a ver y comentó.
–En el techo de la torre, con Shukaku.
–¿Cómo terminaron ahí?
–Creo que el tanuki bebió un poco…
Minato sonrió y notó como el kazekage y su esposa estaban demasiado entretenidos en las luces como para preocuparles del que dirán de su bijū ebrio.
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En el barrio Hyūga los del consejo ya se habían retirado con una decisión tomada, Hiashi palmeó el brazo de su hermano y comentó:
–La verdad es que me pareció algo que ya deberíamos de haber hecho antes.
–¡¿De verdad?!
–Por supuesto, tú y yo somos gemelos y que seamos de ramas distintas… es extrañó.
–Sabes que los Uchiha casi, casi dirán, se los dije.
–Oh, pero no es tan malo soportar a esos pelinegros si nuestro clan se ha unificado y será más fuerte de ese modo.
–Me parece tan raro escucharte hablar de ese modo Hiashi.
–No te acostumbres –dijo el mayor, pero ambos sabían que era broma– ahora ve por tu hijo.
–Oh seguro que querrá ver los fuegos artificiales.
–Si no fuera porque esos chicos lo hicieron bien, me reiría de su exageración de celebración. –opinó Hiashi.
Hizashi negó y salió de la casa rumbo al barrio Uchiha, no deseaba decirle a su hermano que él estaba muy orgulloso de que Neji hubiese sido tomado en cuenta para ser uno de los contrincantes de esos médicos y de que este hubiese defendido a su prima… sabía perfectamente que esos hechos estaban pesando en las mentes de los del consejo para considerar a Neji como el futuro líder del clan.
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El espectáculo concluyó y los chicos se levantaron para regresar al barrio Uchiha o la mayoría, pues algunos se irían de ahí a su casa. Lee se estiró e hizo algunas sentadillas y retó amistoso a su compañero:
–¡Vamos Neji corramos hasta tu barrio a ver quién gana!
–No puedo Lee, mi padre vendrá por mí.
El de cejas se encogió de hombros.
–Ni modo, creo que correré solo.
Gaara miró con curiosidad al de traje verde y comentó.
–Mis padres estarán en el barrio Uchiha, si me acompañas hasta ahí yo te juego esa carrera, sapo.
–No soy… –decía Lee, pero le quitó importancia y respondió– ¡Yosh!
Lee salió corriendo y el rubio empujó a Gaara.
–Corre Gaara, que Lee te dejara.
El de kanji en la frente se alistó y salió cual bólido. Sasuke se unió a Naruto.
–¿Y ahora que tiene Gaara?
–Aún no se cansa –opinó el de marquitas– y que mejor que Rock Lee para mandarlo a dormir.
Hikari se rió y felicitó a Naruto.
–Karura-san te lo agradecerá, pues dice que nuestro amigo pelirrojo se duerme muy tarde.
Los dos adolescentes asintieron y el moreno llamó a los tres menores que iban con ellos.
–Vámonos mocosos.
–¡Sasuke-nii, no nos digas así! –se quejó Ranmaru.
Naruto codeó a su novio y asintió dándoles la razón.
–Cierto teme.
Haku agregó.
–Yo me llevó a mis sobrinos y a Ranmaru, nos vemos allá si ustedes quieren irse más tranquilamente…
–Te lo agradecería Haku-kun.
El chico llamó a los tres menores y estos corrieron a tomarse de la mano de él. Naruto comentó algo interesado.
–Oye teme, uniendo las cosas, noté algo…
–¿Qué?
–Que Haku-kun y tú son parientes.
–Pues sí, el vendría siendo como mi tío, porque es hijo adoptivo de la tía de mi padre…
–…
Hikari agregó al ver la cara de póker de Naruto.
–Dejémoslo en que son parientes.
El grupo de gennin fue caminando hacia las escaleras de las montañas y de ese modo los que iban delante tenían vista de los de atrás y viceversa. Sai se giró y preguntó.
–¿Y en qué quedamos eres una chica verdad, Namikaze?
Naruto abrió los ojos impresionado –para mal– ante semejante pregunta.
–Yo te vi besando al Uchiha o sea que…
Los otros gennin giraron veloces a ver a los dos culpables que estaban muy sonrojados. Sasuke miró asesinamente al pintor…, pero este parecía inmune a todo, ese era un lado de Sai que los demás admiraban.
–Digo porque ahí abajo no tienes nada y…
Bueno, pues eso fue lo que pudo resistir el Uchiha y los chicos que separaban a esos dos, solo sintieron un viento despeinarlos y después a Sasuke a punto de…
–¡Chidori!
Naruto gritó…
–¡No Sasuke! –el rubio zarandeó a su pelirroja amiga-prima Hikari.
Las cadenas salieron veloces y atraparon al moreno, y la poseedora de estas lo atrajo de nuevo hasta ellos.
–No lo hagas Sasuke, ese bocón solo habla tonterías sin intención de molestar. –dijo ella.
Naruto peinó las hebras negras de su novio, que mascullaba molesto…
–Suéltame Hikari…
–Ya, ya… enojón.
Cedió la Sarutobi y el rubio tuvo que tomar la mano del Uchiha, y luego respondió al despistado Sai que aún se preguntaba que sucedía.
–Sai, soy un chico y Sasuke es mi novio.
–…
–Eso es normal en Konoha –explicó Neji muy serio y tranquilo.
Karin suspiró derrotada y Suigetsu gritó triunfal…
–¡Ya sé cómo obligarte a darme la revancha, Uchiha!
Juugo le dio un zape al chico de colmillos.
–Cállate Suigetsu, que si haces alboroto en Konoha, no te llevaran a ver a tu hermano.
–Cierto, Sasuke kun ya te venció –terminó– la pelirroja de anteojos.
–Bueno en todo caso, todos nos veremos en el examen gennin –terminó Shikamaru.
Naruto se pegó con la palma en la frente.
–No me lo recuerdes Shika, que no disfrutare mi día de descanso de los entrenamientos.
–Por lo menos tienes uno, nosotros no –dijo Kiba y hasta Akamaru gañó.
Los demás rieron y siguieron su caminó con un Sasuke ya más tranquilo.
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Minato vio llegar a Hizashi; dejó a su esposo que conversaba con Mikoto y Kushina, y fue a recibirlo, llamándolo.
–Llegas tarde.
–Oh, solo vine por mi hijo.
–No debe de tardar, fue con los otros a las montañas a ver los fuegos artificiales.
–Ya… es bueno que él conviva más…
–¿Y? ¿Puedes decirme algo?
Hizashi asintió.
–Después de todo eres el Hokage.
–Si no puedes…
–Está bien, de hecho me siento con ganas de compartirlo con alguien… El clan Hyūga se ha unido y no hay ya separaciones.
–¡Enhorabuena!
–Gracias.
Nagato se unió a su esposo y le ofreció una tacita de sake a Hizashi este se negó un momento, pero a ellos se unió Kazuo y saludó cortés.
–Mira que llegaste tarde y no quieres ni brindar con nosotros –Hizashi sonrió avergonzado– No te pido que me abraces y me digas amigo mío… –bromeó Kazuo al señalar a algunos Uchiha abrazados–, pero brindar con nosotros…
Hizashi aceptó y bebió con el grupo de adultos en lo que Tsunade y Dan llegaban también.
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Karura estaba sentada a lado de Takadashi, vigilando a sus hijos. Kankurō estaba conversando con algunas kunoichis Uchiha que sonreían y trataban de ver que había debajo del maquillaje y Temari iba en su dirección.
–Ya estoy cansada, nos vamos ya.
–Si, en cuanto llegue Gaara. Siéntate un ratito.
La rubia aceptó y se sentó a lado de su madre que sintió como su hija se recargaba en ella. Takadashi notó esto y preguntó.
–¿No ha llegado Gaara…?
Estaba terminando la frase, cuando vieron un par de bólidos correr en esa dirección. Lee acostumbrado a correr a esa velocidad se detuvo, pero Gaara…no y quedó sumergido en la fuente. Takadashi corrió a verlo y Karura negó con una sonrisa comentando.
–¿Y tú eres…?
–Rock Lee, Sabaku-san.
–Mucho gusto.
–Lamento eso, pero Gaara-chan dijo que podía correr a mi velocidad…
Karura hizo un movimiento con la mano quitándole importancia.
–No te preocupes a mi hijo le gusta competir, además su padre ya lo está sacando…
Y efectivamente Takadashi estaba sacando a su hijo menor hecho una sopa.
–¿Y que fue eso? –preguntó el pelirrojo mayor.
Gaara se enfurruñó.
–Jugué una competencia con el sapo.
–¿Sapo?
El de ojos verdes señaló a Lee que conversaba muy amablemente con Karura y Temari.
–Oh…no creo que se llame sapo. –aseguró el mayor.
–No, pero lo parece ¿no?
–Cierto.
Y si algunos creían que esa crudeza era enseñada por Shukaku, en cierta medida, pero también era genética del kazekage.
–Regresemos a la casa, ahí te secaras y…
–¡Pero aún no termina la competencia!
Gaara caminó –con las sandalias haciendo ruido por el agua– muy firme hasta Lee y lo encaró.
–Vamos sapo, que esto no terminó.
–¿No? Bueno no quisiera que Gaara-san tuviera otro accidente
El pelirrojo se puso del color de su cabello ante esa amable atención del pelinegro.
–¡No soy un debilucho!
Pero Lee no le había dicho eso con mala intención y por eso Karura intervino.
–Nadie lo ha dicho Gaara, pero aun estás mojado.
–Ya me secare con la carrera.
La mujer suspiró resignada y Takadashi opinó:
–Déjalos.
Lee saludó muy formal al kazekage.
–Buenas noches Kazekage-sama.
–Buena noches… ¿Sapo?
El pelinegro se rió.
–Ya veo que en Suna son muy bromistas.
Los dos pelirrojos –mayor y menor– se miraron.
–Me llamo Rock Lee.
El jinchūriki tomó a Lee del brazo y lo puso a su lado.
–Empecemos.
–Hasta luego.
Se despidió el de traje verde y al grito del chico de Suna, los dos salieron corriendo. Takadashi los vio partir.
–Mi hijo es muy fuerte…, pero ese chico es muy veloz.
Karura sonrió agregando.
–Llama a Kankurō y vámonos ya, no sea que él también vaya a obligar a alguien a competir.
–No creo que a Lee le molestara.
–No, eso es lo peor, que le sigue el juego al mimado de nuestro hijo.
La familia de Suna se encaminó a la salida del barrio Uchiha en donde Kazuo y Tsunade despedían a los invitados.
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Naruto agitó las manos para despedirse de Sasuke, y este vio como el rubio se unía a sus padres que ya iban por delante. Fugaku llegó y recargó el brazo en los hombros de su segundo hijo.
–Lo hiciste bien…. Estoy orgulloso de ti.
Sasuke se giró hacia su padre y sonrió de lado.
–Aunque sea un médico.
–Oh, pero no eres cualquier médico.
–Eso sí, eres uno de los mejores.
Se unió Itachi que iba de la mano de su novio y Fugaku no quiso averiguar de dónde habían salido esos dos.
El menor suspiró satisfecho. Los de Amegakure pasaron por ahí…
–¡Deidara ya despídete, te vas con nosotros!
–¿Por qué hm?
Yahiko vio feo el rubio.
–Ya no causes molestias a la familia de Itachi.
– Buenas noches, gracias, ya me voy hm.
Deidara casi arrastrando las sandalias caminó para unírsele a su familia. Konan lo recibió arreglando su cabello como consuelo. Yahiko se despidió de Fugaku y este comprendió perfectamente pues era también padre.
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Kurama se estiró y miró que todas las calles de Konoha se iban quedando desiertas. Removió a su compañero y este, solo se giró sin dejar de roncar, el zorro se fastidió y se incorporó estirándose.
–Ey tú, ya vámonos.
De nuevo un giró del tanuki y se abrazó a una pata de Kurama.
–Ku'ma…
El Kyūbi se sacudió esta, tratando de que el otro la soltase.
–Por eso no me gusta juntarme con ebrios.
De pronto sintió como esa extremidad era jalada y estaba a punto de golpear al tanuki cuando notó que la mitad del cuerpo de este, se encontraba balanceándose en el vacío y la otra se mantenía arriba del techo solo porque seguía aferrado a él.
–¡Tanuki idiota! –El zorro alzó al otro bijū– Será mejor que te lleve con tu jinchūriki –Acomodó al Ichibi sobre su lomo y bajó con cuidado del techo. No se molestó en intentar cambiar de tamaño, pues si la carga no cambiaba también, lo aplastaría.
–Edesh un uen amigo Ku'ama…
–Sí, sí.
–¡Ee verash! ¡Con el Hashibi no e gushta hablad esh muy raro!
–Bueno… no lo niego.
El tanuki siguió enumerando los defectos de los demás bijū, pero Kurama sonrió al creer que Shukaku ni tenía contacto con ellos. Llegaron a la casa de los de Suna y fue Takadashi junto con sus guardaespaldas los que metieron al Shukaku al patio, pues solo ahí cabía del tamaño que estaba. Kurama optó por regresar también a su casa, sin esperar los agradecimientos, que el tanuki ya se los había dado.
El zorro llegó poco después a la casa del hokage y su familia y este lo vio entrar.
–¿Noche cansada?
–Y que lo digas…
Fue lo único que dijo Kurama y subió a la habitación de Naruto donde se dejó caer en la cama de este. Minato se asomó poco después y notó a los dos ocupantes del lugar roncado a pierna suelta.
–Esa es vida.
El rubio mayor se dirigió a su habitación llevando un vaso con leche. Nagato lo esperaba en la cama y al verlo sonrió.
–No sé por qué me siento muy cansado.
–Sera, porque sin decirme nada estuviste ayudando en la organización de la fiesta de hoy.
–Mikoto me pidió ayuda…
–Ya imagino cuando reciban el grado chūnin.
–…
–¡¿Es en serio?!
–No tanto, solo será una pequeña reunión.
–Nunca me imaginé que siendo tan serio te gustaran las celebraciones.
–Cuando se es padre, se cambia... un poco.
–¿Solo un poco?
–¿No te gusta?
–Al contrario, lo que te haga y haga feliz a mis hijos, me agrada a mí.
Nagato besó a su esposo y comentó.
–Comprendo a los fundadores.
–…
–Ellos fueron padres y desearon todo lo bueno para sus hijos.
–Oh ya, si, y lo inculcaron en las nuevas generaciones –Minato se acostó abrazando a su pareja y suspiró buscando el calor de este bajo las mantas–, Pero también lucharon duro para lograrlo.
–Por supuesto juntos.
El rubio asintió con la cabeza y susurró.
–¿Estás muy cansado?
–Pues solo para que mi esposo haga todo el trabajo y yo me quede quietecito.
–Eso es bueno.
El Yondaime bajó el pijama de su pelirrojo y acarició la hombría dormida de este que gimió al contacto, luego se despojó del suyo y se acomodó entre las piernas de Nagato que sintió el pene ya erecto rozarse con el suyo que reaccionó imitándolo. Se movieron a un ritmo tranquilo, pues aunque no lo reconociera Minato también estaba cansado por la tensión que Fugaku le había contagiado. Cuando culminaron el de ojos azules los limpió a ambos y se acomodaron para descansar.
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Kazuo y Shin se despidieron de Mikoto y se fueron a acostar. Mikoto dejó todo arreglo para el día siguiente y se retiró no sin antes revisar a sus hijos que ya descansaban. Fugaku era el primero que había caído dormido y ella suponía que era por que bebió un poco, pues este no estaba acostumbrado a hacerlo.
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Un nuevo día en Konoha y la gente ya se disponía a iniciar labores. En los campos de entrenamiento los grupos de gennin –aun desvelados– ya entrenaban. Los únicos de asueto roncaban en su camas calentitos y sin intenciones de levantarse temprano. Gaara se incorporó y miró a su alrededor… sentía la boca seca y un dolor de cabeza que no lo soportaba, trastrabillando se levantó y fue a la habitación de sus padres…
–Madre… padre…
Los aludidos despertaron ante el llamado de ayuda de su hijo. Karura lo observó y se levantó veloz.
–¿Que sucede?
–Me duele la cabeza y tengo mucha sed, y el estoma… –No terminó la frase cuando devolvió todo en la alfombra del cuarto. Takadashi se levantó veloz y lo cargó llevándolo a su cuarto.
–¡¿Gaara bebiste anoche?!
–¡¿Que?!¡No!
Y al entrar en la habitación del menor, supieron la causa de los malestares de este… Shukaku ya en su forma pequeña dormía a pata suelta en la cama del menor…
–Reseca por contagio –determinó Karura– ¿No lo dejaste en el patio?
–Debió meterse en la madrugada.
–Ya. Preparare un remedio.
–Que sean dos… –El pelirrojo mayor señaló el durmiente– por si acaso.
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Lee fue llamado por su sensei y este lo cuestionó en son alegre, como siempre.
–Supe que competiste contra el hijo del kazekage, contra Gaara.
–Oh si, fue muy divertido.
–Ya veo. ¿Ganaste?
–Pues se puede decir que, si porque en una ocasión el cayó en la fuente y en la otra chocó contra la puerta de su casa. Oh, pero le mostré como debía detener su carrera si iba a gran velocidad ¿no es malo verdad sensei?
–Oh no, su maestro Kakashi es mi rival, pero también somos amigos.
Los dos de traje verde siguieron con el entrenamiento y Neji junto con Tenten tuvieron que resistir la vitalidad de la llama de juventud de esos dos.
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Nagato se sentó a descansar y leer un poco en lo que el rubio mayor arreglaba el jardín. Eran los hobbies de cada uno. Esperaban que Naruto se levantara junto con Kurama.
Nagato se recostó en los almohadones y posó una de sus palmas sobre su estómago acariciándolo.
–¿Oye no te moverás aun? ¿No me digas que serás tan dormilón o dormilona como tu hermano mayor?
Unos toques se escucharon en la puerta y el pelirrojo se tuvo que levantar a abrir.
–Buenos días Sasuke-kun.
–Buenos días Nagato-san… ¿Naruto está…?
–Me temo que aún está dormido.
–Oh…
–Pasa y sirve que lo levantas.
El niño moreno asintió y corrió escaleras arriba. Entró al cuarto del jinchūriki y vio a este muy abrazado de Kurama –en su forma pequeña– y prácticamente babeando a este.
–Dobe… –llamó el de Sharingan– Dobe…
El rubito se removió y parpadeó hasta que enfocó la vista y sonrió.
–Sasuke…
–Vengo por ti para que salgamos y mira…
–Ya, ya me levantó…. ¿Salir a dónde?
–Oh no lo sé, quiero invitar a mi novio a donde él quiera.
–¡¿Una cita?!
El moreno lo cayó.
–Que no oigan tus papás…
–Ellos no oyeron pero yo si… –masculló el zorro– así que van a tener que llevarme.
Los dos adolescentes se miraron resignados y el rubio se dirigió al baño a asearse en lo que Sasuke bajaba acompañado del zorro de las nueve colas que muy ufano se sentó en la sala y comentó:
–Los mocosos y yo saldremos.
–¿No desayunaran? ¿O es almuerzo? –preguntó tranquilamente Nagato.
–No, que el pequeño Uchiha nos invitara a comer.
Sasuke casi sintió doler su bolsillo, pero era poco el sacrificio –se dijo– para salir con su rubio. Minato entró por un sobre de semillas.
–Buenos días Hokage-sama.
–Hola Sasuke-kun, ¿y porque tan temprano de visita?
–Yo…
–Iremos a comer con él. –aclaró Kurama.
Minato vio ambos y se encogió de hombros, con ese chaperón, Naruto no necesitaba más.
–Bien, que se diviertan.
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A medio día después de pasar a ver a Gaara que aun descansaba, el trio se dirigió a la calle de restaurantes y ahí el bolsillo de uno de los herederos del clan Uchiha, quedó casi vacío y cabe decir que no solo fue obra de Kurama.
El zorro aún se limpiaba los colmillos, viendo como ese par seguía jugándose bromas y llevándose como siempre, negando al pensar que los padres de ambos se preocupaban demasiado, pues ellos no pensaban en otra cosa más que tomarse de las manos y de vez en cuando darse uno que otro roce de labios, pues besos como lo que se daban Minato y Nagato… ¡ni de lejos!
Al parecer Kurama era de mente abierta…
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Los gritos y golpes en contra del pobre Suigetsu ya se escuchaban desde muy temprano y es que los de Amegakure descubrieron que Karin no era una chica tranquila, no cuando aseguraba que sus compañeros de equipo holgazaneaban.
–¡Ya te dije que no me estoy escapando del entrenamiento!
–¡Eso dices!
–Karin… –llamaba a la tranquilidad Juugo.
–¡Sensei! –llamó el de colmillos.
–Llorón. –acusó la pelirroja.
Konan se acercó acompañada de Kisame y Nawaki.
–Es cierto Karin, Suigetsu irá a visitar a su hermano, lo llevaran Kisame y Nawaki-san.
–Oh claro…
Karin observó al hombre que iba con sus maestros y cedió… sería porque notó que en la fiesta de la noche pasada, Sasuke llamaba tío a este.
Así el pobre chico de colmillos escapó literalmente de la pelirroja.
Nawaki ya de camino a la prisión comentó.
–Se nota que ella es Uzumaki, todos tienen el mismo carácter.
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Sasuke y Naruto entraron antes que Kurama y el rubio hokage los llamó a la sala donde este veía unos pergaminos.
–¿Cómo les fue?
–Bien.
–Sí, bien gracias. –aseguró Sasuke.
–Ahora comprendes porque el sueldo de hokage apenas si me alcanza para mantener a mi familia Sasuke.
–¡Papá!
–¡Oye tú!
El moreno ser rió ante lo ofendido de esos dos. Nagato bajó por las escaleras uniéndose a la broma.
–Y viene en caminó otro.
El Uchiha sonrió:
–Me voy, pues mañana ya reiniciamos entrenamiento, ahora seremos los tres.
Naruto asintió efusivamente.
–¡Si, te mostrare lo que aprendí, teme!
–¡Naruto! –llamó la atención el pelirrojo.
–Bueno, Sasuke.
El Uchiha se despidió y se retiró, y el rubito subió a su habitación a cambiarse, Kurama se arrellanó en el sillón sintiendo las miradas de los mayores sobre él…
–Ya, ya… ¿que esperaban, son niños? A lo más que llegaron fue a ir a comerse unos raspados y ya.
Los mayores casi dejaron salir el aire aliviados…
–Humanos exagerados.
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En el barrio Uchiha, Deidara jaló al callejón a su novio para que el hermanito de este no lo viera.
–No crees que ya fue mucho haberlos seguido todo el día, además iba Kurama-sama con ellos hm.
–…
–Oh Itachi eres un caso hm. Y mira que perdimos nuestro día libre, yo deseaba pasar el tiempo de manera diferente hm.
–Aún podemos. Yo aún tengo tiempo para regresar a mi casa.
–¡Yo no, tarado!
El rubio se fue dando grandes zancadas o eso pretendía, pues Itachi lo detuvo y lo arrinconó en uno de los recovecos del lugar, besándolo apasionadamente. Coló las manos por entre la ropa del rubio y acarició las nalgas de este…
–Oye…
–¿No quieres?
Preguntó el pelinegro, pues nunca presionaba a su novio, pero el rubio le guiñó un ojo y respondió.
–Claro que quiero, pero no aquí…
Itachi sonrió y le susurró al oído algo…
–¡¿Estás seguro?!
–Si, ellos no viven ahí, y yo tengo mí… oficina…
El rubio sonrió pícaro sintiendo una descarga de adrenalina con esa frase de… mi oficina…
Los dos desaparecieron en una bola de humo y llegaron al edificio donde los ancianos hacían las reuniones del clan y donde Itachi trabajaba en los manuscritos de este. El rubio se fue desnudado y no se quedó quieto ayudando al otro a estarlo también, de ese modo se acomodaron para sentirse unidos y compenetrados iniciando con la danza ancestral del amor.
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El campo de entrenamiento era el más alejado de Konoha; ahí en medio de todo se distinguían tres figuras en pose de ataque. Sasuke y Gaara a los lados del líder rubio, nunca habían decidido las posiciones, sin embargo estas se habían dado naturalmente.
–Sasuke contra los de Suna. –ordenó el rubio.
–Si.
–Gaara mis padres son fuertes, pero mi padre… tratara de cubrir a mi papá. –explicó Naruto.
–Dobe…
–No me debe afectar, esto es un combate y ellos son el enemigo.
Sasuke asintió.
–Yo iré contra los Uchiha, sonrió zorrunamente el rubito.
–Recuerda que pueden sellar a Kurama… –aseguró Sasuke.
–Y por eso no está aquí, solo me dejó parte de su chakra.
–¿Debería de dejar salir a Shukaku también? –cuestionó el pelirrojo.
–No ellos, no te atacaran… creo. ¿Qué crees Sasuke?
–No lo sé, conociendo a los viejos. Seguro que nos saldrán con algo inesperado.
–Cierto… –afirmó Naruto– si Gaara déjalo ir ¿A quién se le ocurriría este tipo de entrenamiento?
–Mi padre dijo que al tuyo y que si pasamos, aun nos faltarían los sannin y los de Amegakure. –aseguró Gaara.
–¡¿Pero que creen si somos gennin?!
–No te quejes dobe.
El trio avanzó y se dividieron sin dejar que los rivales los alejaran mucho de sus compañeros. Naruto escapaba de los katones y de Fugaku tratando de no caer en los ojos carmín de Mikoto.
Naruto cerró los ojos y concentró el chakra en un puño y guiándose por el chakra de la Uchiha le dio con todo a esta.
–Lo siento Mikoto-san.
Ella tuvo que ser auxiliada por su esposo. Fugaku –aun con su esposa en brazos– se giró en un segundo y se metió en la mente del rubio…más Kurama no estaba a la vista… no en ese plano, pues fuera este ya tenía al matrimonio cerca de sus fauces…
–Hey, el mocoso y yo, ganamos…
–No lo creo Kurama-sama… –susurró Mikoto.
Kurama levantó la vista y vio que el rubio ya estaba rodeado de llamas negras, sin que lo tocaran.
–¡Cachorro!
–¡No me di cuenta! ¡Creí que quería usar el Tsukuyomi!
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Gaara dirigió su arena sin desviarse en contra de Nagato y este convocó un perro de dos cabezas que persiguió al pelirrojo. Mientras el Yondaime ya había colocado los kunai para seguirlo cual sombra, Gaara saltó y cayó sobre el hocico del can…
–¡Ataúd de arena!
El can quedó preso y el pelirrojo de Konoha tuvo que desaparecerlo. Gaara sintió como el rubio hokage cortaba su calabaza separándola de él y vio a Nagato usar el shinra tensei que movió todo el lugar, pero el Sabaku no, sintiendo muy cerca al Hokage tomó a este sin soltarlo y ambos cayeron en una grieta que se hizo en el suelo.
–¡Condenado mocoso listo!
Se rió Minato saliendo de esta, llevando al Sabaku no.
Nagato sonrió y los ayudó a salir.
–Mira que se fue, pero te llevó con él.
Gaara fue colocado en el suelo y se sacudió las ropas.
–Perdí.
–No lo digas de ese modo, que pocos nos han enfrentado, juntos –aseguró Nagato.
–¿Si?
–Oh si –confirmó Minato.
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Sasuke usó el chidori con dirección a Karura, mas ella lo detuvo con la arena, Takadashi lanzó infinidad de proyectiles de oro, el moreno supo que el Katon muy fuerte detendría estos fundiéndolos, pero para eso usaría mucho chakra… y lo hizo… Ante los ojos incrédulos del Takadashi sus balas fueron detenidas –la mayoría que llegarían al cuerpo del Uchiha– y eran literalmente fundidas… Karura se acercó a su esposo:
–¿Estará bien?
–Si, solo deshizo las que lo herirían, pero guardó un poco de chakra y…
El juego se había detenido y si bien Sasuke estaba tambaleante…
–¡Mangekiō Sharingan!
No podía contra los dos, pero meter a uno de ellos en una ilusión era una ventaja. Karura sacudió la cabeza y sonrió.
–Bien pequeño…
–Lo sé, no gane…
–Eres de temer niño –dijo el kazekage (que estando débil Sasuke) no había caído en una ilusión por mucho tiempo.
Al concluir la prueba el grupo se reunió y Gaara vio en todas direcciones.
–Shukaku no me ayudó.
Kurama se rascó una oreja y respondió:
–Está durmiendo entre aquellos arboles…
Todos negaron ante la poca vergüenza del tanuki.
–Para otra vez no lo dejes ir, es muy irresponsable –opinó el Kyūbi.
Minato casi lloró al notar que su rubio querubín revisaba exhaustivamente a su novio y…
–Mira ni siquiera se preocupa por nosotros.
Nagato rodó los ojos.
–Minato…
–Pues… ninguno de los tres –consoló Mikoto señalando a los gennin que se preguntaban como les había ido y si estaban heridos.
–Empecemos con la evaluación… –Los tres adolescentes voltearon de inmediato al escuchar eso…– Es broma –aseguró Minato–, pero si deseamos darles algunos consejos y advertencias.
Los alumnos pusieron atención y uno a uno los sensei opinaron. No fue la última vez que uno de esos encuentros se llevó a cabo, pero los chicos agradecieron cada uno de los golpes que recibieron, pues aprendieron de ello.
…
Por fin el día de examen había llegado y en las casas de los gennin, estos se alistaban para esa gran ocasión...
–¡¿Kurama, ya saldrás de bañarte?!
–¡No me apresures mocoso!
Se escuchaba la voz de los dos. Y en la cocina Minato ya vestido con capa y sombrero preguntaba:
–¡¿Se está bañando?!
–Dice que quiere estar presentable para este día –explicó tranquilamente el pelirrojo– Y por cierto adivina quien también se dio a notar…
–¡¿Si?!
–Oh si se movió en la noche…
Minato se acercó a su pareja y colocó una mano sobre el vientre de este…
–Hey hola, soy papá…
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En la casa Uchiha, solo quedaban Shin y Kazuo para alistar a su nieto y llevarlo al examen donde se encontraría este con su equipo, pues Fugaku, Mikoto e Itachi serían examinadores…
–Come bien Sasuke, que deberás cazar la comida y…
–Shin se supone que eso no debería saberlo hasta estar ahí… –agregó Kazuo.
–Oh lo olvide.
Shin no pareció muy arrepentido y siguió conversando con su nieto.
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Takadashi se encaminó donde los otros Kages y él, inaugurarían las pruebas, acompañado de su hijo.
–¿Llevas bien atada la calabaza?
–Si con el alambre reforzado.
–Bien.
Detrás de ellos Karura, Temari y Kankurō acompañados por Sasori y Sakumo conversaban sobre cuál sería la mejor posición para ver las pruebas.
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Kakashi le dio a Yakumo a Obito y él se acercó a su equipo, sus alumnos prácticamente abrieron la boca impresionados de la puntualidad –hasta ese día desconocida– de su sensei.
El podio se fue llenando por los tres Kages y los líderes de los clanes. El Yondaime fue el encargado de darles la bienvenida a los aspirantes. Al concluir el discurso, la primera prueba se anunció y Kakashi les guiñó un ojo a esos tres.
–Den lo mejor de sí.
Estos asintieron y se encaminaron junto con los demás aspirantes a grado chūnin.
…
Mil gracias por leer.
alba marina, sakura1402, Moon-9215, Karolita -Hasta ahorita todo tranquilo jajaja-, naruhi -Pero un sapito simpático ;)-, Ying Fa Malfoy de Potter, emelian65, Zussi, jennitanime, SKAM Asakura Lawliet, karo aoi chan, ambu780, noona Kane -Si va avanzando poco a poco-, arita –Lo lamento, pero esta si tarda un poco porque es la única que tiene capítulos más largos- y sam zmethwick.
Mil gracias a mi beta Pitiizz y a Sakura1402 por su ayuda.
