Hola cariñiness!
HOy más pronto porque esta noche salgo por ahí y no quiero dejaros sin capi!
Así que no me voy a enrollar mucho y os dejo que leais, que tengo que entrar a currar yaaa! jakjajaja
Espero que os guste!
Capitulo 36
POV Bella
*14 semanas de embarazo.*
Las semanas iban pasando demasiado deprisa para mí desde que empecé con Edward. Cada día estábamos más y más unidos.
Él todos los días iba al instituto y llegaba por la tarde para pasarla conmigo, nos habíamos vuelto totalmente inseparables.
Incluso llegábamos a ser bastante empalagosos a ojos de los demás, pero mis hormonas me pedían besos y más besos de el, y también otras cosas, que las tenía prohibidas por mi médico, es decir, mi suegro.
-Bella, cálmate- dijo Edward con una sonrisa mientras apartaba mi mano de su miembro abultado.
-¡Es que ya no puedo más Edward!- murmuré haciendo puchero, mientras actuaba como una niña pequeña.
-Lo sé. Pero…creo que deberíamos consultarlo con mi padre…el es tu médico…- dijo seriamente.
-Claro Edward. Nos presentamos allí y le decimos…Oye Carlisle, resulta que tu hijo y yo queremos echar un kiki, ¿podemos?- dije poniendo una mueca rara que ni Edward pudo aguantarse la risa.
Llevábamos 4 semanas juntos, y los dos nos moríamos de ganas de acostarnos, amarnos, entregarnos el uno al otro completamente. Pero claro, cuando yo me encontraba mal no se podía, pero cuando me encontraba bien tampoco, porque no sabíamos si sería bueno para mi bebé, y yo ya me estaba volviendo loca, literalmente.
Mis hormonas estaban revolucionadas al cien por cien y había veces en las que me ponía como una moto por culpa de los besos apasionados de Edward. Era rozar sus labios con los míos y ya me atravesaba una ola de calor por todo mi cuerpo que me hacía enloquecer y querer tirarlo directamente a mi cama, arrancándole la ropa a bocados y haciéndolo mía como una posesa, mientras nos llenábamos de caricias seductoras.
Mi mente estaba demasiado calenturienta…Ya me resultaba hasta imposible concentrarme en las clases que me impartía Edward sobre el colegio, era imposible, porque me hablaba con tal ternura al explicarme las cosas que ya con eso me encendía y me tiraba a sus labios sin dejarlo que me diera las clases. El se enfadaba un poco al principio pero tampoco se resistía a mis besos y acabábamos por estar toda la tarde con nuestras bocas pegadas.
Sus labios eran una tentación incontrolable. Eran adictivos y necesarios.
-Yo sigo diciendo que le preguntemos a mi padre…-insistió Edward. ¿Que pensaría de mí mi suegro?, que vergüenza por dios. En momentos como estos deseaba que mi medico no fuera el padre de mi novio.- Además, hoy tienes otra ecografía así que sería un buen momento para abordar el tema.
-Tu ganas…-me rendí agachando la cabeza.- pero como diga que no, te vas a quedar sin besos hasta que nazca mi hijo- murmuré como ultimátum.
Tragó saliva y se santiguó varias veces seguidas. No pude evitar ponerme a reír como tonta. Los cambios de humor, dios…
Otra cosa era el tema de las drogas. Ya no me sentía con la necesidad de tomarlas, la única droga que quería en mi vida eran los besos de Edward.
Increíble pero cierto. No había vuelto a sentir aquella necesidad que antes se apoderaba de mí por mi adicción a aquello, y por eso me sentía muy orgullosa de mi misma. No me lo podía creer ni yo misma. Pero lo estaba consiguiendo, gracias a todas las personas importantes en mi vida, mi padre y Los Cullen, que eran los que conseguían que no lo recordara una y otra vez.
Me fui a la ducha y me vestí con unos leggins y una camiseta un poco ancha, ya que se me comenzaba a notar cada día más el bulto de mi vientre y no quería levantar rumores en el pueblo tan pronto, no me sentía preparada para ello, y fui con Edward hacía la consulta de Carlisle para hacerme mi sexta ecografía.
Eran demasiadas para las pocas semanas de embarazo de las que estaba, pero como era todo bastante complicado, Carlisle lo quiso así para prevenir posibles riesgos.
-¿Como abordaremos el tema?- pregunté de camino al hospital.
-No sé, ya se me ocurrirá algo- dijo tranquilamente.
Como se notaba que era su padre y no el mío, porque seguramente al ser una familia tan sólida como eran se lo contaban todo. Pero a mi no se me quitaban los nervios de ninguna manera. Necesitaba un buen meneo con Edward..
Esa es la respuesta Bella, sexo con Edward. El mejor tranquilizante para las embarazadas
Maldita conciencia…
De camino al hospital me puse a mirar por la ventana y de casualidad vi pasar a alguien que hizo que me tensase de golpe y Edward lo notó.
-¿Que te pasa?- preguntó. Me giré hacia el y estaba con el ceño fruncido.
-Acabo de ver a Mike…-dije con voz casi inaudible. De repente sentí miedo, ¿el porque? No lo se, pero era verlo y tenía esa sensación de temor.
-Tranquila cariño, no te alteres, eso no te hace bien…
-Tengo miedo de el, Edward…y no se porque…-murmuré casi sollozando.
-No se va a acercar nunca a ti cariño. No mientras estés conmigo. Tranquila…- dijo mientras estacionaba el coche y me abrazaba fuertemente entre sus brazos.
Solo con su abrazo ya me tranquilicé y los miedos se fueron poco a poco, aunque no del todo.
Al llegar al hospital ya estaba mucho más tranquila, bueno en verdad estaba nerviosa, pero mis nervios se debían a otra cosa... el tema de Echarle un buen meneo a Edward
Bajamos del coche y Edward me agarró de la mano, el iba sonriendo como si lo que le fuera a decir fuese algo de lo más común, que lo era, pero me daba muchísima vergüenza. Pero en el fondo quería salir de dudas para lanzarme a Edward y probarlo en cuerpo y alma de una vez.
Esperamos en la sala de espera hasta que la enfermera nos llamó para que entráramos. Edward siempre entraba conmigo, no quería entrar sola y aunque realmente tendría que estar aquí su padre, era lo que menos yo deseaba en la vida.
-¡Buenos días chicos!- sonrió- ¿como has amanecido hoy?- comenzó con sus preguntas rutinarias.
-Bastante bien, no he tenido nauseas, ni dolores…-apuntó en su libreta todo lo que yo le iba diciendo como todos los días.
Después del interrogatorio me indicó que me tumbara en la camilla para hacerme la ecografía. Noté como Edward estaba como en otro mundo, seguramente estaría pensando en como abordar el tema del sexo. No pude evitar sonreír internamente ya que le iba a cargar el pato a el.
Colocó el líquido frío en mi pequeño y abultado vientre y después pasó lo que yo coloquialmente le llamaba, el lector de código de barras y encendió la pantalla en la que vería a mi hijo.
-Bueno Bella, ya estas en el segundo trimestre de embarazo- sonrió Carlisle- mira por aquí ya se le están empezando a formar su orejitas…-dijo señalando a la pantalla donde tenía la cabeza y se podía apreciar las pequeñas orejitas. Sonreí como boba mirando a la pantalla.
Pero Edward no era menos. Cuando conseguí desengancharme de mirar lo de la pantalla miré a Edward, y estaba también con una sonrisa boba.
Viéndolo con aquella ilusión en sus ojos me hacía sentir culpable. Porque el no era el padre, y aunque yo no estaba preparada para ser madre aun, iba a serlo, pero no de el, que era la persona a quien yo amaba.
-Te quiero- murmuró al ver mi cara, que en aquellos momentos se había entristecido.
-Te amo- sonreí tiernamente.
-¡Es la hora!- susurró en mi oído Edward mientras Carlisle salía a imprimirme las ecografías.
Ahora era el momento de pedirle permiso a Carlisle para poder acostarme con Edward…
!Genial!
¿Tendríamos que pedir un papel con una autorización como en lo colegios?
Buff…
-Bueno Bella ya estas lista- dijo apagando la maquina y dándome las fotocopias de las ecografías que había ido a imprimir minutos antes.
-Papa, tenemos algo que consultarte- saltó Edward.
Carlisle sonrió suspicazmente, seguramente se veía venir la pregunta.
-Vosotros diréis- dijo a punto de saltársele la risa.
Estaba segura que sin decirle nada, Carlisle sabía lo que le íbamos a decir, pero nos estaba haciendo sufrir para escucharlo de nuestras bocas. Bueno más bien me parece que lo hacía por hacerme pasar vergüenza a mi, porque a Edward no se le notaba demasiado alterado.
-Podemos, ejem…-dijo Edward un poco nervioso- ¿mantener relaciones? –preguntó tímidamente y yo me enrojecí de golpe.
-De poder podéis. Pero debéis tener mucho cuidado, Bella, los días en los que te encuentres mal, o tengas la más minima molestia será mejor que no hagáis nada...- murmuró sonriente. – ¡así que con cuidadito! –murmuró riendo. Carlisle era genial. Solo le faltó decir que utilizáramos protección, pero más embarazada de lo que estaba no podría.
Entonces, ¿eso era un sí? ¡OH dios por fin!
¡Dios existe y lo tengo a mi lado y me voy a acostar con el!- gritaba en mi fuero interno.
Edward me miró con una sonrisa picara que me derritió.
Bella relájate por dios mis hormonas hablaban por mí…no lo podía evitar pero es que tenía tantas ganas de marcha, que estuve a punto de ni siquiera despedirme de Carlisle.
Salimos pitando del hospital deseando llegar a casa, pero la cuestión era… estaban Esme y Charlie.
No era plan de que mi padre y mi suegra nos oyeran en pleno apogeo, sería vergonzoso…
¡Mierda!
Hasta mañanaaa!
BESITOS CARIS!
