37
Al día siguiente, me levanté, me vestí y salí escopetada de la habitación en busca de Juvia y Akane, pero me encontré con ellas antes de lo que esperaba.
-Chicas, que rápidas.-Dije- ¿Que tal?
-Si, es que hemos ido a ver a la Reina- dijo Akane.
Miré a Juvia tenia una ropa diferente a la que tenia el día anterior. Esta vez llevaba con corsé de color negro que se ataba por la parte delante con un lazo azul como el color de sus ojos. Y en la parte de abajo un vestido del mismo color que el lazo del corsé, era una falda de seda con algo de vuelo.
-Si ya lo veo, parece que ese es tu traje, me gusta.
- Gracias, a mi también. Bien, ya está todo listo para que podamos irnos.- me dijo Juvia.
-¿Listo? ¿A que te refieres?- La dije sin entender.
-A partir de ahora las tres estamos conectadas, las tres podremos escucharnos los pensamientos. Nos será muy útil cuando tengamos que luchar contra ellos. – me dijo sin una mínima sonrisa, con la cara seria.
-Vaya, parece que tienes ganas de él, no me malinterpretes.
-Tranquila, lo he entendido a la primera. Bueno, ¿nos vamos?
Por el camino de ida a una de las puertas, miré en más de una ocasión a Juvia, deseaba ver como de fuerte se había hecho y en que habían aumentado sus poderes, puede que ahora pudiera congelar sin ni siquiera tocar la superficie, o tal vez…Se me venían muchas manera de hacer el poder de Juvia mas poderoso de lo que ya lo era. Por el camino, también me di cuenta de que, al contrario que a mi, los ojo de Juvia seguían de su color habitual, azul.
-Juvia, tus ojos no han cambiado.
- Ya me di cuenta, no se por que puede ser. Puede que por que tu has comido mas sangre que yo, no se, pero no pasa nada, lo que importa es que tu y yo ya tenemos el mismo rango, y tenemos que cumplir nuestro objetivo.
-¿sabes cual son tus nuevos poderes?
-Si, esta misma mañana he podido probarlos, y siento que cada poco tiempo crecen dentro de mí.
-Y, ¿Cuáles son?
-Ya lo sabrás- me dijo con tono burlón y sacándome la lengua.
Me alegraba que a pesar de todo por lo que había pasado no había perdido su sentido cómico, por llamarlo de una manera.
Ya en la sala de las puertas, sin decir nada, comenzaron a caminar hacia una de las puertas más cercanas que teníamos de nuestra posición.
-"Arakawa"- Pensé al ver el letrero que tenia el nombre de la ciudad.
-Si, es el lugar perfecto.
-Si mal no recuerdo en esta ciudad nos encontramos por primera vez con ellos.
-Si, en una noche negra como la que hay esta noche, en la que la luna está en lo mas alto. Todo lo que empieza debe terminar, y esta ciudad es la apropiada para ello.
Juvia, después de decir esas palabras con tanta seriedad, fue la primera en abrir la puerta y salir.
Empezamos ha andar por las calles de la ciudad, las tres en fila. Akane no había dicho nada en todo el viaje pero estaba segura de que se moría por preguntarnos cosas.
-Akane, se que no soy tu madre ni nada parecido- empezó Juvia sin apenas mirarla- pero cuando nos encontremos con ellos, mantente alejada, esto es cosa nuestra.
-Pero… Juvia- dije yo- Jamás te he oído hablar así, parece que el nuevo rango te ha hecho más fuerte.
- No es eso, lo que pasa es que me ha abierto los ojos, todo lo que deseaba yo era ser como los demás, pero gracias a estos dos años me he dado cuenta de que no somos como los demás, que estamos aquí para acabar con la guerra. Y haré lo que sea para terminar de una vez.- dijo seria.
Lo único que apareció en mi rostro fue una sonrisilla.
-Pues hagámoslo, terminemos con esto, ganaremos.- la dije a ella. – esta noche es perfecta.
-Si, hoy hace 2 años que nos convirtieron.
Akane, la pobre no sabia que decir ante lo que estaba escuchando.
-Ahora entiendo por que La Reina os eligió a vosotras para estas misiones, chicas sois geniales. – Dijo ella emocionada- Pero, ¿ como lo vais hacer?
- ¿Qué quieres decir?
-¿Cómo les vais a atraer?
-Eso es muy fácil ¿verdad Juvia?
-Claro que si, Akane, tu solo observa.
Akane no sabía como reaccionar a esas palabras, pero ella quiera saber lo que íbamos hacer, por lo que se quedó en silencio y no se volvió hablar más del tema.
Aquella noche, estuvimos examinando la zona, todo lo que pudiéramos, por que la batalla que iba a librarse entre los cuatro iba a ser épica. No solo era una pelea entre los cazadores y las vampiros, si no que además iba a ser una pelea por traición, por engaño y simplemente por venganza durante todo este tiempo.
Por la mañana la gente salía a sus comercios, todas y cada una de aquellas personas ajenas a los seres nocturnos sabían la noticia de un asesino enserie, pero nadie imaginaba quien era, pues siempre se marcha cuando mata. Aun estaba en boca de todos aquel asesinato en masa de la casa de los adolescentes al igual que en la juguetería. Pero ninguno de ellos conocía lo que en su ciudad iba a pasar tarde o temprano.
Toda la mañana la pasamos caminando y aunque no pareciera estábamos atentas a cualquier indicio de maldad que hubiera en la ciudad. Al acabar el día, entre las tres habíamos acabado con la vida de dos ladrones, y de unos cuantos vendedores de droga que encontramos en las zonas mas alejadas de la ciudad. Hicimos que cada una de las victimas, antes de morir, pero después de haberles mordido escribieran la misma nota. "Os estaremos esperando en la misma zona en la que luchamos por primera vez, si faltáis seguiremos matando"
Esa misma noche volvimos a caminar por las calles de la ciudad y nos dimos cuenta de que nuestro mensaje había sido enviado, todas las noticias sacaban esa nota y suplicaban que fueran quieren fueran los destinatarios de esas notas que se dieran prisa y acabaran con los asesinos.
Juvia y yo, tras escuchar las declaraciones de los policías, criminalistas y cualquiera que estuviera en trabajando en el caso de los asesinatos, sonreímos.
-"Pronto acabará esto, pronto nos vengaremos."
-Pronto seremos libres, y nuestros deseos nos serán cumplidos. – dije yo a su contestación.
Las dos estábamos seguras de que en su sede verían lo que estaba pasando y que serian ellos mismos los que vendían a nosotras. Así que esa noche, después de pasar en la ciudad 3 días nos fuimos al mismo descampado que ya habíamos destruido hacía tiempo.
