• Capítulo XXXVI •
Lo primero que hice al despertar fue revisarme, parecían haber pasado varios días desde que me quede dormida, de alguna forma mí cuerpo lo sabía. No estaba alterada, asustada o emocionada; no sentía nada más que una inmensa tranquilidad que se mezclaba con lo peor de mi arrogancia. No me sentía rara o distinta al contrario, me sentía yo misma, como si nada de lo que creía haber vivido hubiera pasado aunque tampoco me sentía del todo humana.
Instintivamente me pellizque creyendo que era un sueño y debía de serlo porque al igual que con mis sentimientos no pude sentir nada físico, no había más dolor sin embargo, si podía sentir un ligero placer.
Creo que sonreí.
Cerré una vez más los ojos y luego de ello los abrí lento, acoplándome a la luz que existía en esos momentos en la habitación, me puse de pie y camine hacia la ventana, extrañamente sentía la necesidad de correr las cortinas para sentir sobre mi rostro la calidez de los rayos del sol; misteriosamente lo hice, abrí las cortinas y salí a él disfrutando de su calor.
Era un nuevo vampiro que gozaba de ese dulce placer. Aspiré profundo, emocionada, embelesada, aquellas caricias que aquel circulo amarillo me proporcionaban eran indescriptibles. Sonreí aún más. Recordaba que Sasuke me había dicho los riesgos del sol sin embargo, este no me estaba afectando y no sabía el porqué, supuse que debía ser por mi sangre aunque no estaba segura.
Llevé una de mis manos a mi nariz tratando de identificar mi aroma, inhalé profundo y me concentré, olía igual que él, que Sasuke, aunque el olor era más sutil y embriagante; era como oler las flores frescas en primavera, como la mezcla de las lilas y las grosellas, como el sabor de la sangre y el vino.
De pronto miré a mí alrededor, me encontraba en una habitación, una en donde no había estado nunca. Era una alcoba sencilla y cómoda cubierta de madera, cedro, pino y abedul con ladrillos barnizados en una de las paredes, no me fue difícil identificar sus aromas; esta, poseía detalles y accesorios lujosos, era algo sorprendente aun para ser el interior de una cabaña.
Sonreí un poco más, por como yo lo veía creo que me encontraba en la habitación de Kakashi.
Me deslicé fuera de ahí y fui hacia el pasillo, todo se veía distinto, las cosas parecían tener vida, no era que tampoco se movieran, me refería a su esencia, como si todo lo que me rodeaba supiera que yo estaba viva.
Supuse que una vez que me convirtiera iba a poder entenderlo todo, estaba equivocada, aún había muchas cosas que no comprendía.
Mi cuerpo se sentía de lo más liviano y los sonidos eran tan claros que podía distinguirlos a un cuando estuviera demasiado lejos. Continué caminando sin detenerme hasta que al llegar al final del pasillo en donde pude notar un débil olor, corrugué la nariz varias veces, no había ninguna duda, era él.
Hice mis manos puño. No entendía que diablos hacía ahora él aquí.
Caminé más a prisa hasta que por fin pude verlo, tuve deseos de abalanzarme sobre él al mirarlo. ¡Maldición! Era irritante.
Lo miraba desde el otro lado, al parecer Naruto aún no se había dado cuenta de mi presencia, él estaba dándome la espalda mirando a una enorme pintura abstracta. Podía escuchar los latidos de su corazón, eran tan claros como su aliento. Él olía demasiado bien sin embargo, por más extraño que me pareciera no tenía la necesidad de alimentarme.
Deje escapar un suave gruñido, creo que era más mí coraje y aunque trataba de averiguar lo que estaba pensando no pude hacerlo.
─Eso es porque aun necesitas desarrollar tus sentidos ─la voz de Kakashi a uno de mis costados me hizo girar a verlo.
Se miraba distinto aunque seguía siendo él mismo, había recuperado su color y la abertura en su garganta había sanado por completo aunque, la marca estaba latente, no parecía haberse borrado.
─Las heridas hechas entre nosotros son difíciles de borrar. Son una marca ─dijo cuándo se dio cuenta de lo que estaba mirando.
─¿Acaso sigues leyendo mis pensamientos? ─pregunté con los ojos entrecerrados.
Él sonrió un poco mientras negaba─. No, Sakura. Ya no puedo saber lo que piensas ─dijo─. De hecho, ningún vampiro puede leer los pensamientos de otro vampiro.
Por unos segundos me torné pensativa.
─Entonces, ¿cómo sabes lo que estaba pensando?
─Tus mirada ─espetó haciendo una seña con la cabeza─, es tan obvia. Siempre lo ha sido ─murmuró mirando hacia el frente en donde dos ojos azules nos estaban mirando.
Dirigí mi vista él. Su rostro parecía sorprendido, catatónico.
─No quiere decirlo pero le hace feliz el verte, aun cuando parece asustado ─dijo Kakashi sin dejar de mirarlo─. Está arrepentido de haberse ido sin despedirse. Cree que es un idiota.
─Y lo es ─espeté sin moverme─. ¿Qué hace él aquí? ─pregunté volviendo por unos cuantos segundos hacía el vampiro que estaba a mi lado, luego regrese casi de inmediato hacia Naruto.
─Pasaron algunas cosas mientras dormías ─dijo serio─. Él es una de ellas.
─¿Y Karin? ─cuestioné seria.
─Mal herida, huyo cuando vio la oportunidad.
─¿Y mi hermano?
─Aún esta con ella. Sasuke y los demás lo siguen buscando.
Luego de aquellas palabras no respondí, tampoco hice más preguntas. Parpadeé un par de veces y di la vuelta ignorando lo demás. Naruto ya no me importaba, tampoco me importaba lo que él estuviera haciendo aquí, lo único que me interesaba en estos momentos era encontrar a Suigetsu y destrozar a Karin.
Si los Uchiha o Kakashi pensaban que yo no podría llegar a ser tan visceral y despiadada como ella estaban muy equivocados. Sonreí con malicia para mis adentros. Ahora que había despertado nada me impediría hacer lo que desde mucho antes ya había planeado.
Estaba caminando hacia el lado contrario cuando de pronto la voz de Naruto a mis espaldas me detuvo. No voltee, tampoco miré hacia atrás, simplemente permanecí parada en mi lugar mientras esperaba a que él hablara.
─Sakura ─comenzó, su voz tenía un ligero tono de arrepentimiento; se acercó a mí y tomó mi mano.
Me sorprendí un poco al sentir la calidez de su cuerpo y los latidos de su corazón en sus dedos. Bajé al enlace y lo miré por un rato, su corazón latía a prisa.
─Yo… lo siento ─dijo con un tono afligido─. No debí irme así como lo hice, fue tonto. No espero que me disculpes y tampoco espero que lo entiendas pero, quiero que sepas que aunque las cosas han cambiado nunca dejaré de ser tu amigo.
Sus palabras me dejaron por un momento pensando.
─¿Por qué volviste?
─Porque te quiero ─dijo─, y aunque hayas cambiado lo que sigo sintiendo por ti jamás cambiará ─sus ojos se desviaron a un lado, torció una mueca y me soltó, supuse que fue por la frialdad de mi cuerpo─. Te ayudaré a encontrar a Suigetsu ─murmuró segundos después.
Entorné mis ojos en él y sin decir una palabra más desaparecí de su vista.
Una vez que me encontré sola en el bosque sonreí felizmente al ver mi reflejo en el lago, mi mirada estaba distinta, había dejado de ser de esa tonalidad verdosa para transformarse en algo encantador, mis pupilas se tornaron rojas, densas, profundas igual que la mirada penetrante de Sasuke.
Expresé un pequeño gemido arrogante.
Era perfecta, de una belleza incomparable. Estaba absorta ante lo que veía que no noté el momento en que mi estómago rugió.
─Creo que tienes hambre ─dijo de pronto una peculiar voz con sarcasmo y diversión.
Levanté la vista y lo miré por sobre mi hombro. Era Sai el que se encontraba a mis espaldas, escondido entre los arbustos y bajo las sombras.
─Sí ─contesté de la misma forma─, aunque antes de hacerlo tengo que encontrar a Karin ─murmuré volviendo a mí reflejo.
─Pues suerte con ello ─dijo─. Es difícil encontrarla.
─Lo sé ─murmuré lento.
Me puse de pie e inhalé lo más profundo que pude concentrándome en distinguir todos y cada uno de los aromas hasta que mis labios se ensancharon. Sai me miró sonreír y fue ahí que él lo supo. Ya la había encontrado.
─Vaya, en más de mis trecientos años creo que es la primera vez que veo algo como esto ─dijo llegando a mi lado─. Al parecer te has convertido en un excelente vampiro. ¿Me pregunto qué clase de talentos más tendrás? Digo, no llevas mucho tiempo despierta y parece que ya te has acostumbrado a tus nuevos dones, eso sin mencionar lo perfecta que eres ─susurró en un tono lascivo mientras me ofrecía su muñeca.
Yo lo miré con algo de duda. Él me sonrió.
─Descuida, no tienes por qué preocuparte ─dijo abriendo su piel con sus colmillos para mí─. Bebe ─ordenó, la sangre inmediatamente corrió a través de su piel como un pequeño y suave arroyo─, no es lo que necesitas pero al menos no tendrás hambre por un tiempo.
Por unos momentos me torné pensativa. Lo miraba con mucha duda. Sai no era un vampiro que me agradara en demasía sin embargo, no pude negarme, tenía hambre. Tomé su mano y me acerqué a ella sin dejar de mirar sus ojos enrojecidos los cuales se intensificaron cuando perfore su dura y perfecta piel. Este, cerró los ojos y echo su cabeza hacia atrás, complacido por el placer de mi mordida.
─Excelente ─gruñó satisfecho cuando me retiré, su sangre al igual que la de Kakashi había sido dulce y embriagante.
Sonreí.
─¿En dónde están los demás? ─pregunté sin borrar aquel gesto de mi rostro mientras limpiaba mis labios.
Sai pareció no entender mí sonrisa, aun así contestó─: Por ahora, descansan ─dijo serio mientras levantaba un poco el rostro y se tapaba la cara al vislumbrar el cielo abierto─. Deben esperar a que se oculte un poco más él sol. Permanecer bajo la luz ultravioleta por un largo tiempo nos hace mucho daño aunque, me sorprende que siendo yo un ordinario no me haya calcinado, aún.
Entorné mis ojos en él y fui hacia este una vez más hasta acorralarlo contra la corteza de un árbol─. Bebiste mi sangre, ¿recuerdas? ─susurré a su oído, estaba siendo tan arrogante y taimada como él─. Supongo que fue eso lo que te ayudó ─sonreí aún más mientras tomaba su cuello, lo acaricié con mi i pulgar y lo ladeé con fuerza─. Así como también supongo que es lo que Madara quiere de mí, ¿no? Es por eso que soy especial y es por eso mismo que aun cuando Kakashi me haya convertido no nos asesinaran.
Lo escuché sonreír─. Vaya que eres lista ─dijo gozoso de que lo estuviera estrujando.
Sai no parecía afectado en lo absoluto por mi fuerza o mis palabras sin embargo, su ceño estaba fruncido, parecía que trataba de comprender lo que yo le había dicho y era obvio.
─No sólo es eso ─dije orgullosa─. Cuando estaba bebiendo de ti pude entrar en tu mente, vi tus recuerdos, lo que piensas ─susurré indiferente mientras lo apretaba con más fuerza─. Se lo que Karin planea y a lo que se refiere cuando dice que su padre no la asesinara.
Al parecer a Sai no le agrado en lo absoluto que yo me inmiscuyera en sus pensamientos, tampoco la forma en que le hable. Torció una mueca y me gruñó. Por otra parte yo ni siquiera me inmute ante su forma tan hostil de mirarme.
─Ya sé en donde ella tiene a Suigetsu y tú… maldito bastardo lo sabías desde un principio.
Lo escuché sonreír.
─Eres un traidor ─dije entre dientes sin dejar de apretar su cuello sin embargo, eso no parecía afectarle.
─Sakura, Sakura, Sakura ─aquel maldito ser repitió mi nombre varias veces.
Parpadeé furiosa y lo solté. Él continuó mirándome.
─No tengo nada en contra tuyo sin embargo, no puedo darle la espalda a mi creador. Eso sería traición ─dijo moviendo su cuello de un lado para otro mientras se sobaba la nuca─, sin embargo no me gusta ser mal agradecido. Te haría el favor de decirle a Karin que la estás buscando pero eso sería tonto ya que no es necesario, ella ya te está esperando. Ella ya sabe que te has transformado ─dicho esto Sai desapareció de mi vista a una velocidad sorprendente dejando como rastro sólo la calidez de su aroma.
Fruncí mi ceño, si ella ya lo sabía entonces, ¿por qué no me estaba buscando?
.
.
.
Continuará...
