CAPÍTULO 35
LOS TRES OJOS
La situación no les era muy favorable. Cierto era que cada uno de los ninja que había en esa sala se había enfrentando alguna vez a una enorme criatura, pero nunca a una que igualase en tamaño a las grandes criaturas de las invocaciones.
Encima, no tenían ni idea de cuales podían ser sus poderes. Igual simplemente era un monstruo que atacaba sin pensar, pero no estaban dispuestos a arriesgarse para averiguarlo. Cualquier golpe que recibieran de ese gigante podía aplastarlos como unas cucarachas, que es lo que parecían a su lado.
- Vamos, no es para tanto. Seguro que lo derribamos de un golpe – animo Gai al ver que todos estaban tan serios.
- Pareces muy seguro.
- ¡Vamos, Kakashi! ¡En nuestra juventud aplastamos a criaturas más grandes que estas! ¡Vivimos una guerra y el ataque del nueve colas! ¡Este monstruo no es nada para nosotros! ¡¿O no es así?
Cuando miró a Kakashi, este estaba mirando a la criatura, sin prestarle atención. Cuando le dirigió la mirada solo le dijo una cosa.
- ¿Decías algo?
Gai sintió como una llama se encendía en su interior. Justo como esperaba de su rival, que parecería no perder la calma ante sus provocaciones. Estaba claro que jamás iba a permitir que fuera mejor que él. Kakashi sabía mantener la calma ante las situaciones, para dejar claro que él era mejor que sus enemigos. Y eso le gustaba.
- ¡Pero antes de que acabes tú con él, Kakashi, lo haré yo! – Exclamó Gai saltando al aire.
- No, si yo no iba a atacar.
Ya casi cerca de la cabeza del monstruo, Gai concentró todo su chackra en su pierna y se lanzó al ataque, listo para acabar con ese ser.
- ¡Dinamic Kick!
Todos prestaron atención al ataque de Gai. Igual él, que poseía una fuerza monstruosa, solo superada por Tsunade, podía hacer algo con esa criatura, a fin de cuentas el taijutsu era su especialidad y un golpe de su Dinamic Kick a toda potencia equivalía a lo mismo que recibir un golpe de dedo de la quinta Hokage.
Gai se acercaba a toda velocidad a la cara de la criatura, y justo cuando le quedaban tan solo unos centímetros, esta comenzó a girar a toda velocidad, creando un torbellino que la cubrió por completo y repeliendo el ataque de Gai, que salió volando como si de una hormiga se tratase al intentar hacer frente al soplido de un león.
Todos se quedaron estupefactos. Conocían bien esa técnica, y mientras veían como el gigante se iba deteniendo no podían dar crédito a lo que veían sus ojos. Sin duda esa técnica era…
- El Hakesho: Kaiten, pero en forma gigante.
Al oír la voz entre ellos, todos se apartaron de un salto del susto. Conocían al recién llegado, un Hyuga, pero no era ni Hiashi, ni Neji, ni Mitsuki ni mucho menos Hana. Era alguien que, sobre todo, Amelia y Shiro conocían bien.
- ¡No nos des esos sustos Rikimaru! – Le reprocharon todos.
- ¿Se puede saber de dónde sales tú? – Quiso saber Shiro.
- Pmpf… ¿no sabes que los más fuertes siempre llegan más tarde? – Le respondió, con una sonrisa burlona y de superioridad.
Pero nadie le estaba haciendo caso, el grupo se había reunido y estaban cuchicheando cosas como que seguro que lo habían encerrado y se había escapado por los pelos aprovechando los temblores o algo así.
- ¡No murmuréis sobre alguien cuando lo tenéis al lado!
Ya poniéndose más serios, todos se reunieron alrededor de un dolorido Gai. Más que por el impacto en su orgullo de que su triunfante y genial demostración de lo grande que era su juventud se hubiera ido al traste.
No sabían si ese monstruo era capaz de usar más técnicas del clan Hyuga, pero sino lo comprobaban ya se podían llevar la desagradable sorpresa que también supiera golpear con el Jüken o, algo peor, el Jukenho: Hakke Rokujoyon Sho, e incluso más peligroso aún, el Zessho: Hachimon Hogeki.
Esta vez fue Shiro quién se lanzó al ataque, mientras corría realizaba los sellos con sus manos a la velocidad del rayo, saltó sobre la criatura y cuando esta intentó aplastarlo, uso el cambio para situarse por encima de ella y atacar.
- ¡Honou no ryu ken!
El dragón de fuego salió de su puño para engullir al monstruo con sus fauces de fuego, pero este desapareció antes de que el golpe pudiera alcanzarlo.
Shiro miró por todos lados, pero no lo encontraba. Era imposible, ¿cómo algo tan grande iba a desaparecer así por las buenas? Tenía que estar en algún lado.
- ¡Shiro, encima de ti! – Le avisó Amelia.
Para cuando le dio tiempo a mirar hacía arriba, el puño del monstruo ya le había golpeado y lanzado contra el suelo. Kakashi saltó en su axulio y logró atraparlo antes de que se estrellará contra el suelo a una velocidad que le hubiese desintegrado la cabeza.
- ¿Estás bien? – Le preguntó.
- Si para ti estar bien es que una mole de varias toneladas te pegue un puñetazo y te rompa varios huesos, si, estoy bien.
Kakashi alzó la vista para no perder de vista a la criatura, y se quedo de piedra cuando le vio formar sellos con las manos a una velocidad imposible para una criatura de ese tamaño. Además, esa secuencia, estaba seguro que era la misma que Shiro había empleado hacía unos segundos. Y no tardó en confirmarlo cuando lanzó sobre ellos un enorme dragón de fuego que salió de su puño.
Rikimaru fue esta vez el que los salvó, usando el Hakesho: Kaiten para destruir la técnica. Nada más hacerlo, los tres se retiraron junto con sus compañeros, para evitar ser aplastados por el gigante.
Era imposible lo que estaba pasando. Un gigante de varias toneladas que se movía a su misma velocidad como si nada, y que parecía no solo poder usar las técnicas de los Hyuga, sino también había podido usar una de las técnicas que tan solo Shiro podía realizar. No lo comprendían, ¿qué demonios pasaban con esa cosa?
- La cosa esta peor de lo que pensábamos – murmuró Kakashi – Amelia-san, Shizune-san, llevaos a Sakura y TenTen fuera.
- ¿Eh? ¡¿No nos estarás echando por que seríamos unos estorbos, verdad Kakashi? ¡También somos ninjas! – Protestó Amelia.
- ¡Es verdad! ¡Os podemos ayudar! – Se sumó Shizune.
- Tres de vosotras sois ninjas médico. Si os quedáis aquí podéis salir heridas y no podréis curarnos. Además, sino detenemos aquí a este monstruo, llegará a Konoha, ¿y sabéis lo que puede significar eso?
Las dos callaron. En parte tenía razón, más que ninjas eran curanderas y su trabajo era asistir a los heridos, lo que implicaba estar fuera del campo de batalla. Pero, por otra parte, entendieron otra cosa que Kakashi les quería decir de forma indirecta, como si intentará que el monstruo no se enterase: marchaos y preparad trampas por si sale de aquí.
Sin soltar ninguna protesta más, las cuatro abandonaron la sala, dejando solo a los varones que se dispersaron listos para la batalla.
- Tenemos que evitar que salga de aquí, sino fuera puede llegar a ser mucho más peligroso – les avisó Kakashi.
- Pues vamos a ello, chicos.
Shiro corrió hacía él, preparando de nuevo una técnica, pero antes avisó a uno de su grupo con la mirada para que se preparase. Como antes, saltó hacía el monstruo y cuando este le lanzó el puñetazo lo esquivo con la técnica del cambiazo, para situarse por encima de él.
Como esperaba, la criatura hizo lo propio, y, antes de poder atacar, se situó por encima de él.
- ¡Rikimaru! ¡Hazlo!
Rikimaru, saltó en dirección hacía Shiro a toda velocidad y se situó a su lado, agarrándola la mano. Shiro liberó su técnica a la vez que Rikimaru hacía el Hakesho: Kaiten.
- ¡Duo Jutsu: Hi no tatsumaki! (Técnica de duo: Tornado de fuego)
Al sentir el calor de las llamas tocar su piel, el gigante rugió, dolorido, pero antes de que pudiera hacer nada Gai ya estaba por encima de él y lo golpeó con su Dinamic Kick, consiguiendo que las llamas lo cubrieran por completo.
Desde abajo, Kakashi saltó sobre el punto de inicio del tornado, la cúpula circular creada por el Hakesho: Kaiten de Rikimaru, y preparó su Raikiri para sumarlo a la técnica.
- ¡Denki Kasai no tatsumaki! (Tornado de fuego eléctrico)
Las descargar eléctricas se sumaron a las llamas, recorriendo todo el cuerpo de ese gigante que recibió unas descargas de más de un millón de voltios que dejaron ver claramente sus huesos entre las llamas.
Cuando el tornado se disipó, la criatura cayó a tierra, provocando un enorme temblor en toda la zona, pero que no hizo perder el equilibrio a los ninjas de Konoha, contentos con su golpe combinado.
Pero su alegría duro poco cuando vieron como, mientras rugía, ese gigante se ponía de nuevo en pie, como si nada le hubiese pasado. Las quemaduras provocadas por las llamas y la electricidad desaparecieron de su cuerpo como por arte de magia, y de nuevo, estaba como al principio.
- ¡No puede ser! – Exclamaron todos al verlo.
La criatura comenzó a girar a toda velocidad, preparando de nuevo el Hakesho: Kaiten, pero eso no era lo más preocupante, sino que el torbellino de chackra pronto se convirtió en un tornado de fuego que desprendía descargas eléctricas. Igual que el de ellos, pero mucho más grande.
- ¡Corred! – Les ordenó Shiro, pero era inútil, el tornado se abalanzó sobre ellos.
De la nada apareció una enorme bola de fuego que lo destruyó, desintegrándolos en pequeñas llamas que cayeron lentamente hacía el suelo, mientras poco a poco se iban evaporando, antes de llegar a su destino.
Todos miraron en la dirección que había aparecido la bola de fuego, y se llevaron una gran sorpresa al ver al autor del ataque. Allí, inmutado, el recién llegado que vestía una túnica negra con estampado de nubes rojas, los miró con su típica seriedad. En pocos segundos estaba a su lado, frente a la criatura.
- Si no os lo vais a tomar en serio, jamás podréis con esta cosa – les dijo.
- ¿Qué quieres decir, Itachi? – Le preguntó Shiro, mirándolo sin fiarse mucho de él.
- Esta criatura posee… los tres ojos de Konoha.
Mientras decía eso, las vendas de su cabeza se cayeron, revelando y demostrando, para terror de los presentes, que tenía razón.
En su cara no había solo dos ojos, sino un tercer ojos situado en su frente: a la derecha el ojo de los Hyuga, el Byakugan, a la izquierda el ojo de los Yagami, el onigan, y en la frente, el ojo de los Uchiha, el Sharingan.
