Capítulo 37
All Alright
No podía ver nada. Sentía el aire fresco en su cara mientras corría con sus ojos inundados en lágrimas. Aquello que había hecho minutos atrás había sido lo más difícil de su vida. Abrir su corazón y disculparse públicamente con Rachel en el baile de promoción podía ser tan bueno como malo, en esos momentos no sabía. Lo único que podía procesar era que con aquella disculpa, daba por terminado todo con la morena.
No quería ni debía, pero tenía que hacerlo. Por el bien de ella y por el de Rachel, más que nada por el de su Rachel. Había hecho sufrir a Rachel y sería algo que nunca podría perdonarse ella misma, sin embargo ¿podía Rachel?
¿Qué pasaría con ella? ¿Seguiría con el mismo proyecto de vida que siempre tuvo? En aquellos momentos no lo sabía, no podía mudarse a New Haven, no podía mudarse a dos horas de distancia de con Rachel porque sabía que las ganas de ir a verla serían mayor, pero así mismo no podía dejar su sueño atrás. Estudiar medicina en Yale era la mejor opción que tenía.
Su caminado paro, sentía que su corazón latía a más velocidad que el motor de un auto de carrera. La brisa de la noche caía sobre ella. Sus piernas le dolían, había corrido desde la escuela hasta el parque central de Lima.
Se sentó en una de las tantas bancas que había en aquel parque, mirando el reflejo de la luna que contrastaba con el pequeño lago al centro del parque. Su cabeza era una laguna de pensamientos, de esas lagunas llenas de ramas y basura que solo atrasan tu llegada al pensamiento que te sacara de apuros.
¿Cómo fue posible que destrozara lo que tanto trabajo le había costado armar? ¿Cómo fue posible que lastimara a la única persona que la había hecho cambiar en realidad?
Porque al parecer, después de todo, Quinn por fin había aceptado haber cambiado. Porque lo había hecho, había dejado de ser aquella persona fría y calculadora que era para volverse tierna y sensible. Había defendido a personas que jamás pensó defender y se volvió amiga de chicos que nunca pensó hablarles.
Ella había cambiado y ahora lo notaba, ahora se daba cuenta. Lástima que tuvo que pasar todos aquellos acontecimientos para que la rubia se diera cuenta de aquello.
Es como lo dice el sacerdote, las personas siempre esperan que algo malo les pase para acercarse a Dios. Los humanos somos seres difíciles de entender, por lo mismo nuestro comportamiento, de la misma manera lo es.
-Y te vuelvo a encontrar aquí—la voz de Blaine saco a la chica de sus pensamientos
Quinn lo miro—No deberías estar aquí, Blaine. Deberías estar con Rachel, ayudándola—le dijo la rubia.
-Quinn—dijo en un suspiro Blaine—conozco a mi hermana y esta dolida conmigo. No entendía porque había llegado a aquellos límites hasta que me puse a meditar y me hice esta pregunta… ¿Qué hubiera pasado si la situación fuera a la inversa? ¿Cómo reaccionaría al saber que Rachel sabía que Kurt me engañaba y que ella se lo había guardado para sí misma? Y fue allí cuando supe que Rachel tenía razón en actuar de la manera en que lo está haciendo—dijo triste
-Lo lamento, Blaine—el chico negó
-Deja ya tu fiesta de lastima, Quinn. Si, cometiste un error, pero nosotros como humanos estamos llenos de errores, no somos perfectos y nunca lo seremos, el que diga lo contrario no es de este mundo. La complejidad del ser humano se debe a sus errores y de como de estos se aprende para ser mejor.
-Blaine, cuando se ama a una persona, el sentimiento debe ser único, debe atarte a esa persona y debe eliminar cualquier deseo que tengas por otras personas—el chico negó
-De acuerdo cuando dices que cuando amas a una persona el sentimiento debe ser único pero hay ocasiones en donde una parte de ti, y más cuando esa parte de ti era una chica que degustaba del placer de varias chicas cada día, desea volver a sentir lo que sentías antes para ver si en verdad lo que están diciendo de ti es verdad…Quinn, muchos piensan que no cambiaste y que si lo hiciste solo fue para tener a Rachel, pero al verte así y ver lo que hiciste horas atrás, no me queda duda que está es la verdadera Quinn, la que está dispuesta a dar lo que fuera por remediar tu error, porque dime ¿la Quinn vieja le importaría algo como esto?
Quinn ladeo su cabeza—No, a mi vieja yo le hubiera importado un comino—Blaine sonrió
-Ese es el cambio, Quinn. Tú cambiaste. Tuviste tu desliz, pero al final de cuenta te fijaste que en verdad cambiaste.
-Lástima que tuvo que pasar todo esto—el chico alzo los hombros
-Las cosas pasan por una razón, Quinn. Grábatelo en la cabeza
-Me alegro tenerte aquí, conmigo—el moreno asintió—Gracias
Blaine negó ya abrazo a la rubia—Los reconquistaremos, Quinn. Sé que lo haremos
En otro lado de Lima, Kurt y Rachel se acomodaban en la cama de la última para dormir. Rachel estaba agotada física y mentalmente, no podía procesar todo lo ocurrido horas atrás. Sentía aún su corazón latir fuertemente al recordar a Quinn abrazándola y besándola por última vez. Una lágrima rodo por su mejilla. Por más que quería que no doliera le era imposible. No importaba que la herida continuara reciente y por más curación que le había, seguía igual de fresca que cuando la hicieron.
Su cabeza no podía procesar nada, ni siquiera el hecho de que Carmen Tibideaux le había mandado una carta donde la felicitaba por su magnífico desempeño en las nacionales de hacía unas semanas atrás. Aquello había sido una pequeña luz a ese túnel de puro obscuridad que llevaba en aquellos días.
Quería pretender que estaba bien, que pronto estaría en su ciudad natal, disfrutando de los rascacielos, de Broadway, de sus viejos amigos, de Kurt…y fue allí cuando su hermano se le paso por la mente. Si bien estaba dolida con el chico, también lo quería allí, junto con ella, disfrutando de NYADA, de Nueva York. Pero así como ella quería disfrutar de aquello, estaba Kurt, el chico se iría con ella a Nueva York y compartirían apartamento.
¿Qué pasaría con su plan de vida? Quería a Blaine con ella, pero al mismo tiempo no lo quería. El hecho de que su hermano le oculto aquello, le dolía incluso más que la infidelidad de Quinn o tal vez no. Doble traición por dos de las personas que más amaba en el mundo.
-Ven aquí, Rachel—la chica miro a su amigo e inmediatamente puso su cabeza en el pecho del chico mientras esté la abrazaba tiernamente—lo superaremos, linda. Lo haremos
Rachel sollozo—sigo pensando que fue muy drástico lo que hiciste con Blaine. No tenías por qué haber roto con él, Kurt.
-Las cosas pasan por algo. Tal vez si me precipité pero creo que era lo necesario, darnos un tiempo.
-Kurt, ya pensaste que pasara cuando nos mudemos a Nueva York, quiero decir, Blaine se viene con nosotros y…sé que puedo manejar mi enojo con él, después de todo es mi hermano, pero ¿podrás tú?
Kurt suspiro—estaba pensando eso mismo y—pero el chico no pudo terminar. Blaine entraba al cuarto de la chica.
-Lamento haber escuchado detrás de la puerta—se disculpó—pero no se preocupen por eso. Nunca te dije, Rach—continuó mirando a su hermana—pero también mande solicitud a la UCLA—el moreno bajo la mirada—fui aceptado y…
-¿Te irás a Los Ángeles?—aquello sonó más una afirmación que una pregunta
Blaine asintió—Nos es NYADA pero estará bien tomar diferentes aires—dijo en un susurro
Ninguno de los tres dijo nada. Blaine seguía al filo de la puerta mientras que Rachel ahora caminaba hasta su hermano y allí lo abrazo. Lo hizo cuando ambos tenían 10 años y se enteraron que la abuela Rose, la madre de su padre Hiram, había muerto. Aquel abrazo denotaba seguridad, cariño, tristeza pero sobretodo aquel amor de hermanos que los dos gemelos se tenían.
-Rachel, lo siento—dijo el chico mientras lloraba—en verdad lo siento—ahora miro a Kurt—perdón, Kurt—y sin decir una palabra más, el chico morocho beso la frente de su hermana susurrando un "te quiero" para salir corriendo hacía su cuarto.
-Creo que allí esta nuestra respuesta—dijo el rubio mientras contenía las lágrimas. Ahora era el turno de Rachel para abrazar a su amigo.
Se dice que de los 200 alumnos que se gradúan, la un cuarto queda en la universidad mientras los otros continúan con sus vidas en el lugar donde nacieron, trabajando para sus padres o convirtiéndose en padres de familia. De los 50 que quedaron en la universidad, 25 aplican en universidades fuera de su estado, de esos 25, solo 15 logran salir y de esos 15, solo 10 siguen en contacto.
Rachel miraba a todos sus amigos vestidos con esa roja toga. Miraba como Finn y Puck molestaban a Sam; como Tina y Mike se abrazaban, como Mercedes le arreglaba la corbata a Shane, como Santana rodaba los ojos al ver que Lord Tubbington también vestía una toga roja con todo y el birrete…como Kurt era abrazado por sus padres al mismo tiempo como Quinn se miraba preciosa con aquella vestimenta. Sin duda el rojo era un color que resaltaba la belleza de la chica.
Así mismo sentía como sus padres la alzaban por los suelos en un gran abrazo y de cómo su hermano batallaba con el largo de la toga. Todos habían recibido sus diplomas de graduados y ahora era el turno de Brittany, como presidente estudiantil, de dar el discurso final.
-¿Esto se escucha?—hablo Britt al micrófono—sí, creo que sí—la rubia organizó sus ojos y fijo su mirada al público—Se dice que la secundaría es donde vives las experiencias más alucinantes de tu vida. Llegas con miles de nervios y sensaciones en tu interior. Te presentas miles de veces para que al final, solo 10 de los 20 profesores se aprendan tu nombre. Donde te inscribes por primera vez a un club con la finalidad de hacer amigos pero terminar peleado con la mitad del grupo por que no apoyan tus ideas…Es donde conoces a tu mejor amiga, tu mejor amigo, donde encuentras el amor, el desamor, pero es donde conoces a tu verdadera familia.
Yo puedo decir, que si algo me llevo de esta estadía aquí, es que me llevo a una pequeña familia que hice a lo largo de estos 6 años en la escuela. Me llevo conmigo al amor de mi vida—dijo volteando ver a Santana—me llevo a una hermana y tres hermanos —viendo a Mercedes, Puck, Mike y Finn—Y me llevo conmigo también conmigo a cuatro personas que cambiaron el rumbo de esta escuela y que dos de ellas cambiaron el rumbo de las otras dos—mirando a los gemelos Fabray y Berry.
Sé que todos nos llevamos buenos recuerdos, momentos que jamás olvidaremos—dio un gran suspiro—pero sé que todos llevamos con nosotros mismos nuestra pequeña familia que creamos a base de amigos y que nunca dejaremos ir—Rachel miro a Santana quien limpiaba sus lágrimas ante aquel discurso—A nombre de la escuela William McKinley, doy por graduados ¡a todos en este lugar! ¡Felicidades!–grito Britt al momento que lanzaba su birrete al aire mientras que los demás la imitaban
Y mientras todos se abrazaban y se saludaban las miradas de dos personas se conjugaron en ese preciso momento El color chocolate y el color avellana de Quinn y Rachel se mezclaron en aquel momento. Quinn sintió como una descarga eléctrica recorría su cuerpo y de la misma manera lo sentía Rachel.
La rubia simplemente la sonrió a la morena y esta, tímidamente, hizo lo mismo. En el caso de Kurt y Blaine era lo mismo. Después Kurt corrió con Rachel, mientras abrazaban a Puck y Finn, por su lado Blaine y Quinn eran abrazados por una entusiasmada Brittany y una seria Santana.
-¡Ven acá, pequeña enana enfadosa!—los brazos de Santana envolvían a Rachel en un cálido abrazo— ¿te encuentras bien?—pregunto la chica
-Con ese abrazo que me has dado no puedo estar mejor—la latina rodo los ojos
-Te recuerdo que estoy con Britt—Rachel sonrió
-Gracias por todo, Santana—la latina negó
-Gracias a ti por ayudar a Quinn a ser la persona que es ahora. Con eso me doy más bien servida que nada—la sonrió sincera. La morena asintió mientras miraba como Quinn abrazaba a Artie cálidamente.
-Rachel—la voz de Russel Fabray llamaba la atención de la chica. —Muchas felicidades
Rachel abrazo al hombro—Muchas gracias, Sr. Fabray—el hombro miro a Rachel y ella enseguida supo a qué se refería esa mirada—Estoy bien. Toda pareja tiene problema—susurro la chica.
El hombro suspiro—no creo que esos problemas sean tan diminutos para que Quinn quisiera irse a Stanford a estudiar—Y como agua fría le cayó la noticia a Rachel. Quinn dejaría Yale por Stanford.
-¿Qué?—logro decir la morena
El hombre la miro—ella me conto todo, Rachel. Quinn cometió un error y así lo quiere arreglar. Ella quería ir a Yale porque prácticamente toda la familia Fabray ha estudiado allí pero creo que cuando te conoció, la idea de tenerte a poco tiempo de ella le favorecía. Ahora que esto ha pasado, Stanford es la decisión que ella ha tomado.
-Yo…yo no sabía eso—Russel sonrió
-Solo espero que puedas perdonar a mi hija, Rachel. Tu eres la indicada para ella y dudo que alguien se compare contigo—el hombre la abrazo—no importa que, tu siempre serás mi preferida—le susurró al oído—de igual manera no será la última vez que nos veamos, estarás con mi hijo.
Rachel camino hasta con Quinn, la rubia al verla agacho la mirada. No podía verla a los ojos, no quería porque si lo hacía, no habría alguien que la evitara por llorar. La morena tomo la mano de la rubia y ambas caminaron hasta el patio trasero.
-Por esta vez, no quiero lágrimas, no gritos. Estoy dolida y quiero matarte, pero te sigo amando y esto es más grande que yo- Eso no quiere decir que te voy a perdonar. Lo mejor será no vernos, no tener contacto. Si vas a ver a Kurt, yo me saldré y tú podrás quedarte en el departamento. Necesito tiempo para que mi herida cure, Quinn—la rubia asintió
-Es por eso que me voy a California. Estudiare en Stanford. El plan de estudios es como el de Yale y me vendría bien el calor y clima de California. Espero que te vaya bien en Nueva York y quiero que sepas que nunca me daré por vencida, Rachel. Que cuando tú me lo permitas, yo llegare para conquistarte de vuelta, para demostrarte que la Quinn que tu hiciste, esta para quedarse y nunca volver a dudar de ella.
Rachel asintió, se acercó a la chica y le dio un delicado beso en la mejilla.
-Nos estamos viendo, Quinn—no hubo más palabras. Rachel camino hasta el auditorio. La rubia sonrió.
-Tenlo por seguro, Rachel…
Todo estaba bien, su mejor amigo Puck la odiaba y Santana seguía enojada con ella. Finn resentido, Mike molesto al igual que Mercedes. Kurt terminaría aceptando sus disculpas y aún tenía la esperanza de volver con Rachel.
Ya no tenía nada en el pecho, tenía a Blaine con ella y eso le indicaba que algo de todo, estaba bien.
¡Buenas Noches!
Uno más.
Las cosas buenas, llegan después de la gravedad de las cosas que tuvimos que realizar para demostrarnos que en verdad estábamos haciendo algo bien.
