Disclaimer: Ni los personajes ni la historia me pertenecen, sino a Stephenie Meyer y a Ashel-13 respectivamente, yo solo la traduzco.
36. Háblame sucio
BPOV
Nos fuimos y nos dirigimos afuera para pasar un bonito día bajo el cálido sol paseando por los alrededores. Incluso a la luz del día era precioso. En vez de ver luces intermitentes, pude observar los brillantes colores de Harrah's y de las maravillosas fuentes a las afueras del Caesar's.
"Esto es impresionante" dije sin poder apartar los ojos de la increíble vista que me rodeaba. Estar en este lugar era como si estuviéramos en un pequeño mundo propio. Un mundo sin problemas ni preocupaciones.
"Hey, ¿quieres ir a por unas Hot Babes?" Le pregunté a Edward con una risa después de ver una camioneta con una mujer pintada en ella con el teléfono de "chicas calientes"
(N/T: Hot Babes son cuatro mujeres brillantes, guapas y fuertes que asaltaron Ann Arbor [una ciudad estadounidense en el estado de Michigan] en los tempranos años 90. En inglés Hot Babes es "chicas calientes" por eso el juego de palabras)
"En realidad creo que estoy bastante bien dentro de esa sección" Edward se rió tontamente mientras me rodeaba la cintura con su brazo.
Su brazo se quedó en esa posición durante todo el tiempo que estuvimos andando. Entramos a algunos de los hoteles y casinos simplemente para ver cómo eran. O'Shea incluso tenía un pequeño patio detrás de su casino con una entrada para el metro y un Burger King.
Había un Mc Donald's no muy lejos del hotel. Estaba en su mismo edificio con un Panda Express y otros restaurantes por debajo.
Nos encaminamos hacia el Flamingo Hilton. Antes de entrar dentro, aquello parecía como si alguien hubiera lanzado Pepto-bismal por todo el casino. Había rosa por todos lados. Edward se rió de mi expresión. Luces rosas de neón brillaban desde el techo dándole así un tono rosado a toda la estancia.
Abandonamos el casino del hotel y caminamos por un pasillo que llevaba hasta donde había una pequeña exposición de todo tipo de cosas de Toni Braxton. Estaba actuando en el hotel así que estaban todos involucrados en el tema. Sin mencionar la enorme imagen que se había pintado de ella al lado de la ventana del hotel. Ocupaba casi todo el lateral del edificio, lo que hizo preguntarme cómo veía la gente a través de sus ventanas. Sonreí ante el pensamiento.
"¿En qué estas pensando?" Preguntó Edward, sonriendo ante la tonta expresión de mi rostro.
Me encogí de hombros "Solo me preguntaba sobre la imagen de Toni Braxton en la pared del hotel." Me reí.
"¿Quieres que tu imagen aparezca en la fachada del hotel?" se rió.
"Umm… no, definitivamente no." Me reí. "Pero no me importaría en lo más mínimo verte a ti ahí plasmado. Incluso haría que la ciudad se viera más bonita" le dije mientras me inclinaba y le besaba en la mejilla.
Puso los ojos en blanco "Oh, gracias." Yo me reí de su expresión.
"Oh, Señor Cullen, creo que te estás sonrojando" sonreí con suficiencia.
"¿Qué? ¿Solo las chicas guapas y morenas que sean mis novias pueden sonrojarse?" preguntó arqueando una ceja aunque vi indicios de una sonrisa en las comisuras de sus labios.
"Aw, qué mono que también te ruborices" dije pellizcando su mejilla.
"Vale, esto tiene que parar" dijo cogiéndome la mano que descansaba en su mejilla para besarla.
Caminamos hacia el final del pasillo, donde vimos un cartel con luces de neón verdes y azules. "Jimmy Buffet's Margaritaville"
"Guay" dije mientras entrábamos en la tienda de souvenirs "Esto… ¿dónde comemos?" pregunte girándome hacia Edward.
"Esta es la tienda de regalos. El restaurante está más abajo" explicó.
Escruté la tienda y encontré una camiseta de un amarillo pálido que decía "Gastando dinero fuera otra vez. Margaritaville, Las Vegas". Me reí mientras la sostenía.
"Hey Edward, ¿crees que deberíamos llevarle esto a Alice y obligarla a que se lo ponga?" le pregunté sin poder parar de reírme tontamente.
"Creo que lloraría y luego la terminaría quemando" se rió.
Pasamos los siguientes cinco minutos ojeando la tienda, mirando regalos.
"¿Sabes qué es lo divertido de Las Vegas?" le pregunté.
"Dímelo, por favor" dijo con una sonrisa "Me encanta saber lo que estás pensando"
"En Las Vegas todo el mundo es turista. No tienes que preocuparte por no parecer que eres de aquí, como si lo fueses al ir a Francia llevando una riñonera. Todo el mundo aquí es un turista, así que nadie puede juzgarte aunque lleves una riñonera" me reí.
Él me besó en la cabeza "Ah, Bella. Me encanta como funciona tu mente. Tan al azar a veces…" se rió.
Retrocedí un paso y lo miré incrédula "¿Soy casual? Y eso viene del hombre que dice que su fantasía es ser Tom Cruise en Risky Business." Me reí.
"Nunca dije que esa fuera mi fantasía sexual" se defendió.
"¿Oh en serio?" dije acercándome a él y rodeándole la cintura con mis brazos antes de ponerme de puntillas y darle un casto beso. "¿Y cuáles serían esas fantasías sexuales?" pregunté
"Ahora no" dijo con una sonrisa torcida. Maldita sea esa sonrisa y maldito sea él por ser tan sexy.
"Vale, pero lo esperaré luego" lo advertí.
"Vale" se rió por lo bajo "Pero por ahora, vayamos a por el almuerzo" dijo volviendo a rodear mi cintura con su brazo mientras me guiaba hacia la parte restaurante del edificio.
"Hola, bienvenidos a Margariteville" la camarera dijo mientras se comía a Edward con los ojos. Dios, a veces podía ser molesto lo guapo que fuera tu novio.
"Hola. Mesa para dos, por favor" dijo educadamente.
Ella nos guió hacia una pequeña mesa y nos tendió la carta. "¿Les gustaría tomar algo de beber?" preguntó, inclinándose un poco bastante hacia Edward.
"Dos margaritas por favor" Edward no contestó mirándola, sino mirándome a mí y logrando que me ruborizara y apartara la mirada. Él se rió por lo bajo en respuesta, y la camarera al saberse ignorada, se fue.
"¿Un margarita?" le pregunté levantando una ceja.
"Sé que no bebes. Pero considerando donde estamos, al menos tienes que probar un pequeño sorbo. ¿Vale?"
"¿Y qué obtengo de todo esto?" le pregunté mientras la camarera se acercaba.
"Lo que más deseas" respondió acercándose a mí mientras la camarera dejaba las bebidas en la mesa. La sonrisa seductora de sus labios no se me pasó.
"¿Y crees que sabes lo que es?" le pregunté dudosa. Él asintió, inclinándose incluso más contra la mesa. Me percaté de que la camarera estaba rondando la mesa, escuchando la conversación. "¿Y qué es?" le pregunté.
"Te hablaré lascivamente, te mojarás toda entera" dijo en un murmullo no muy bajo. Era un tono alto. Aparentemente lo bastante alto como para que la camarera lo escuchara porque tiró al suelo los platos que estaba llevando.
Realmente no podía culparla, yo habría hecho lo mismo totalmente. De hecho, estaba helada en la silla, olvidándome de respirar en ese momento. Edward simplemente se echó hacia atrás y miró hacia su carta con una sonrisa petulante.
Alzó la cabeza hacia mí para mirarme desde sus pestañas. "Lo tomaré como que tenía razón, entonces" y todo lo que pude hacer fue asentir. Él se rió por lo bajo ante mi reacción. Yo simplemente agarré mi margarita y le di un enorme sorbo, haciéndolo reír incluso más alto.
"Um… puedo… quiero decir, ¿están listos? Es decir, para pedir…" La camarera preguntó mientras miraba hacia Edward, respirando fuertemente y juraría que podía oír su corazón desde aquí.
Edward pidió para ambos una hamburguesa de queso y la chica desapareció para poner en marcha nuestro pedido.
"Parece que no soy lo única que escuchó tu pequeño comentario" sonreí.
"No importa. A ti es a la única que se lo voy a hacer" dijo con otra sonrisa seductora en sus labios.
"Edward" lo advertí "Compórtate" le dije.
"¿Y por qué?" preguntó. Y otra vez la camarera fue de lo más inoportuna, pero me figuré que debía saber que Edward era mío, así que continué como si ella no estuviera ahí.
"Porque me está llevando todo el autocontrol que tengo para no saltar encima de ti aquí mismo." Dije de lo más normal.
La camarera se heló por un solo segundo antes de poner los platos en frente de nosotros.
"¿Y qué te hace pensar que te pararía?" Edward preguntó con la maldita sonrisa otra vez.
Miré hacia la pobre camarera y parecía como si estuviera a punto de desmayarse. Pero en vez de eso, se fue pitando de nuestra mesa aunque aún podía verla mirar a Edward desde lo lejos.
"Estás muy travieso hoy Edward Anthony Cullen" dije como si fuera una madre regañando a su hijo.
Él simplemente se rió de mí "Vale, ¿Comemos? No queremos que nuestra pobre camarera se nos desmaye"
Me reí antes de agarrar la hamburguesa y comenzar a comer.
El almuerzo estuvo bastante bien mientras pasábamos el tiempo hablando y bromeando como siempre. Jugamos a un juego donde teníamos que intentar adivinar el nombre de todas las personas que había en el restaurante. Cuando uno pasara por nuestro lado, gritábamos un nombre al azar para ver si por casualidad era su nombre real.
"¿Leo?" pregunté cuando un chaval de nuestra edad pasó por nuestra mesa. Para nuestra sorpresa el chico se giró hacia nosotros.
"¿Sí?" preguntó.
Miré a Edward, cuyos ojos estaban abiertos como platos y llenos de humor, prácticamente riéndose de mí '¿Qué vas a hacer ahora?'
"Soy yo… Anastacia" salté con un nombre falso que siempre pensé que era bonito.
"Lo siento. No te recuerdo" dijo "Y debería hacerlo, eres hermosa" él respondió, haciendo que me ruborizara. Casi pude escuchar gruñir a Edward.
"Supongo que no podrías recordarme. Hace mucho del instituto" dije, actuando como si estuviera dolida.
"Bueno, ¿tuvimos alguna clase juntos?" preguntó, intentando hacer memoria.
"Te pedí que fueras conmigo al baile" le dije.
"¿Sí? No me acuerdo"
"Me dijiste que no" le informé de sus acciones inventadas.
"Espera, me acuerdo de ti. Wow…" dejó caer, intentando pensar en el nombre.
"Anastacia" Edward le recordó.
"Lo sé" le dijo a Edward. "Lo siento pero ahora tengo novia"
"Lo sé" dije apartando la vista "Bueno, estuvo bien volverte a ver" le dije, volviéndome a sentar.
"Hey, quizás puedas darme tu número y quedamos algún día" dijo, sonando esperanzado.
"Lo siento, no me sé el número. Me mudo a Australia muy pronto" le dije.
"Bueno, estuvo bien volver a verte" dijo mientras se alejaba.
Solté un gran suspiro de alivio mientras me hundía de nuevo en mi silla.
Edward no pudo contenerse más y rompió a reír. Me aplaudió "Muy bien hecho"
"Gracias" me reí "¿No estuvo mal para pensar con los pies, eh?"
"Para nada"
Pagamos y Edward sugirió que volviéramos al hotel para que nos preparáramos para la sorpresa de esta noche.
Me peiné y maquillé mientras él se cambiaba en la habitación principal, al lado de la mía. Le dije que esa habitación tenía mejor luminosidad, pero en realidad sólo quería verlo desnudo.
Fui al cuarto de baño y me puse el bonito vestido blanco que Edward había insistido en que comprara el día antes.
Salí de la habitación para encontrar a Edward vestido con un traje negro luciendo sobrecogedor. Literalmente… me olvidé de respirar.
"Wow" dijo, mirándome "Estás impresionante" declaró mientras se acercaba a mí. "Oh, pero te falta algo"
"Wow, de veras que sabes cautivar a una mujer" dije sarcástica "Estás bien, PERO te falta algo. Una gran forma de hacerme sentir bien"
"Las joyas, tonta" se rió mientras caminaba hacia el tocador y sacaba los joyeros.
Él me ayudó a ponerme el collar mientras yo me colocaba los pendientes enfrente del espejo. Cuando terminó, echó todo el pelo sobre el hombro izquierdo y me besó en la nuca.
Suspiré e incliné la espalda contra el pecho de Edward. Él se dobló hacia delante para besarme en el cuello antes de decir, "Deberíamos irnos. No quiero llegar tarde"
Me dio su brazo para que me agarrara a él, acción que no dudé en hacer en lo más mínimo.
Mientras salíamos de los ascensores y entrábamos al lobby, me sentí como de la realeza junto al hombre más guapo del planeta.
"Edward, ¿a dónde vamos? No voy muy bien vestida para pasear por los alrededores" me reí.
"Vamos a ir a ver 'El fantasma de la Ópera.'" Dijo con una enorme sonrisa.
Alcé la vista hacia él con lágrimas llenando mis ojos "¿En serio?" no podía creérmelo. Siempre había querido verla, y acepté el hecho de que nunca podría. Pero aquí estaba, con el hombre de mis sueños, haciendo algo que creía imposible.
"En serio" dijo besando mi mejilla.
***
La actuación había estado fenomenal. ¡Más que fenomenal! El teatro, el escenario, las canciones, y Edward. No había nada que pudiera hacer esta noche más perfecta.
Edward una vez más me extendió su brazo y lo tomé sin duda alguna "¿Te gustó?" preguntó cuando salimos.
"Estaba pensando cómo esta noche no podría ser más perfecta" le dije.
El continuó andando, pero entonces me percaté de que estábamos yendo hacia las puertas del hotel. "¿Edward, a dónde vamos?" le pregunté.
"Solo una última parada antes de que volvamos a la habitación"
La noche había caído una vez más, dejando los alrededores parecer justo como alguien que estuviera viendo una película se lo imaginaría. Era simplemente precioso con esas luces y esa atmósfera fiestera.
Nos paramos en frente del Bellagio, una verja de piedra que daba a la fuente enfrente del hotel.
"¿Qué estamos haciendo?" pregunté. Me estaba inclinando hacia la verja y Edward me sostenía por detrás.
"Mi última sorpresa" me susurró al oído "Comenzará en cualquier momento"
Y tenía razón. La silenciosa melodía de Claro de Luna nos envolvió, y bloqueó cualquier otro ruido que procediera de las calles. El agua volaba debajo de nosotros, perfectamente sincronizada con la suave música.
Miré pasmada al agua que seguía bailando en el agua. Era magnífico el modo en que estaban coreografiadas con la melodía.
Detrás de mí pude sentir como Edward me ponía más cerca de él y me abrazaba con más fuerza.
"Te quiero muchísimo. No hay forma de que pueda vivir sin ti, ahora sé lo que es estar completo. Eres mi vida. Mi todo. Mi único y verdadero amor" me susurró. Y entonces, las fuentes pararon, y la gente comenzó a dispersarse.
"Eso fue increíble" le dije antes de besarlo en la mejilla.
"Bien, me alegro de que te gustara. Ahora, quitémonos esta ropa y disfrutemos un rato, ¿no?"
"En efecto, tienes un trato que solventar."
Quería correr hasta llegar al hotel. Contra antes llegara, antes… bueno… ya sabes. Pero ya que Edward no podía saber cuánto poder tenía sobre mí, decidí estar calmada. Bueno, vale, intentar estar calmada.
Cuando finalmente llegamos a la habitación corrí hacia una de mis maletas, saqué el conjunto sexy de lencería azul oscuro, y me metí en el cuarto de baño antes de que Edward pudiera ver lo que llevaba en las manos. Tan rápido como podía, me quité el vestido y lo colgué en el perchero. Me puse la lencería y salí de la habitación.
Cuando salí, para mi sorpresa, Edward no llevaba nada puesto excepto por sus bóxers negros, luciendo demasiado sexy como para su propio bien.
"Te olvidaste de algo" dijo, caminando hacia mí. Perdí la respiración ante la vista de él acercándose lentamente.
Puso las manos en mis hombros y dulcemente me giró. Me di cuenta de que me estaba quitando el collar y yo inmediatamente torpemente fui a quitarme los pendientes también.
Cuando terminó susurró en mi oído, "¿Por qué no vas a sentarte en la cama?" asentí y me dirigí hacia ella.
Él vino también, sentándose a mi lado en la cama. "Tengo unas cuantas reglas" ronroneó.
Tragué fuertemente ante el tono ronco que había usado. "Vale" quise decir, pero salió tan displicente que apenas había autoridad tras ello.
"Primera, te quedas con la ropa puesta todo el tiempo, hasta que yo decida quitártelas" me ordenó. Asentí. "Segunda, no puedes tocarte, ni a ti, ni a mí. Yo, sin embargo, puedo hacer lo que quiera contigo" continuó, rozando su nariz contra la línea de mi mandíbula, y logrando que me retorciera.
Inhaló profundamente como si estuviera oliendo mi esencia "Oh Bella, ¿Tienes alguna idea de lo que quiero hacerte?" preguntó en una voz leve.
Tragué otra vez. "Dímelo" dije sin aliento.
"¿Estás segura de que no quieres que te lo muestre?" preguntó para jugar conmigo.
Sacudí la cabeza.
"No quieres que te enseñe como voy a rodear tu cuerpo de forma que mi piel solo se roce con la tuya. Cómo voy a inclinarme y embelesar tu boca con la mía, sin piedad. Y cuando necesites respirar, no pararé aún., no hasta que me supliques que me aparte"
"Quiero deslizar mis manos por tu cuerpo mientras aún está cubierto, dejándote deseando más de mis caricias sin que nada te esté cubriendo. Quiero desvestirte tan dolorosamente lento que el mero pensamiento de lo que voy a hacerte te hará volverte loca de lujuria."
"Te puedes volver loca, ¿verdad?" preguntó mientras se inclinaba y me besaba encima del pecho derecho antes de lamerlo.
"Una vez que estés completamente expuesta hacia mí, quiero lamerte desde el cuello, bajando por el centro de tus pechos mientras los masajeo" y sin previo aviso, de repente agarró cada uno de mis pechos y los masajeó, haciéndome gemir.
"Quiero bajar mi mano para sentir tu húmedo e hinchado conejo, dolorido porque entre en él. Teniéndote en mis manos y manteniéndote sin ningún tipo de alivio. Solo pudiendo sentir como te empapas en mi mano mientras te veo retorcerte debajo de mí."
"Te besaré lentamente mientras bajo por tu estómago hasta que pueda oler lo excitada que te puse. Empezaré solamente besando tu conejo. Sintiendo lo mojada que estás. Lo besaré otra vez, y otra vez, pero nunca sin hacer nada más."
Sentí como mis braguitas empezaban a empaparse, y me retorcí, intentando resistir la urgencia de comenzar a tocarme a mí misma… o a Edward. Pero la sensación era demasiada y mi mano se alzó.
En un instante Edward estuvo encima de mí, sosteniéndome.
"Quiero que chupes mi verga dura como una piedra. ¿Podrías hacerlo? Sí, nena. Sé que puedes." Susurró la última parte en mi oído "Y cuando me corra en tu boca, quiero que sonrías mientras se te desliza por la garganta"
Me retorcí bajo su cuerpo cuando sentí el bulto de su ropa interior se frotaba contra mí. "Pero eso sólo es el principio" me aseguró.
"Meteré mi polla dentro de tu mojado y tenso conejo, sintiendo cómo me envuelve y me empapa. Chuparé tus fervientes pezones lamiéndolos y mordisqueándolos hasta que grites mi nombre. Te penetraré tan fuerte que me sentirás en tu pecho. No habrá nada suave en el acto. Nada que no sea follar duramente." Dijo la última frase lentamente y se restregó contra mí para enfatizar las dos últimas palabras.
Grité, no podía soportarlo más.
Se quitó de encima de mí para quedarse tumbado al lado. Rasgó mi sujetador en un breve instante y luego se volvió a echar contra mí. Chupó mi erecto pezón derecho y no pude evitar traerme su cabeza más cerca de mi cuerpo.
Él se llevó las manos a la cabeza y deshizo mi agarre "Oh Bella. Eres una chica mala. Has roto la regla número dos. Supongo que tendré que castigarte. Pero te gusta eso, ¿verdad? Te gusta que te castiguen."
Su mano recorrió mi estómago y su dedo se deslizó por mi hendidura, haciéndome jadear de placer por el contacto. Se llevó el dedo a la boca y lo lamió. "Parece que estás disfrutando esto" reflexionó.
"Por favor, Edward" supliqué.
"Por favor, Edward, ¿qué?" preguntó.
No podía hablar, solo necesitaba sentirlo.
"Necesito… sentirte" apenas pude decir.
Él se encogió de hombros y se bajó de la cama. "Muy bien" se quitó la ropa interior y volvió a por mí.
Suspiré de alivio cuando me bajó las bragas. Luego las sostuvo en su nariz para olerlas. "Espero que no te moleste que me quede con éstas" dijo, tirándolas al suelo.
"Quédate con lo que quieras, sólo… por favor" volví a suplicar.
Quieres sentir lo duro que me pones" dijo. No era una pregunta, él sabía lo que quería.
Se frotó contra mí pero no me penetró. Gemí ante el contacto.
"Por favor" rogué.
"¿Qué quieres? Quiero que lo digas" dijo, y podía decir que se estaba volviendo más duro para él también. Su voz se estaba volviendo tensa.
Lo miré a los ojos "Fóllame duro y bien" dije con toda la fuerza que pude lograr formar.
Él de repente me penetró, como si eso fuera todo lo que necesitaba "Dios, ¡tu conejo se siente increíble!" gritó, embistiendo tan fuerte como había prometido.
No llevó mucho tiempo hasta que me corrí, pero él no paró. Siguió hundiéndose más y más profundamente en mí.
"Oh, dios, Edward" grité.
"Ni siquiera estamos cerca de terminar" jadeó, continuando sus embestidas. "Tu conejo me necesita, y mi polla te necesita. Dios, qué bien se te siente"
Empujó un par de veces más antes de que su cuerpo temblara, corriéndose también. Pero no se movió.
"Oh dios" respiré.
"¿Dije que hubiéramos terminado?" preguntó mientras me lamía el centro de mis pechos antes de besarme fuertemente.
Hola nenaas!!!!
¿se puede?
Nuevo capi!!! y con lemon lemon... jajaja ya era hora ¿no? He de decir... que el siguiente cap es mi capítulo favorito... ya sabréis por qué.. jajajaj *movimiento de cejas sexy...*
¿Pensábais que me había olvidado de vosotras? Pues no!!! xD que la culpa la tiene la universidad, que no me deja hacer nada excepto trabajos.. y estudiar... -.-' supongo que me perdonais ¿no? (A)(A)
Además, el otro día me llegaron 3 avisos que me hicieron la niñas más feliz.. jaja
Making Love Out of Nothing At All está nominada a la Mejor Traducción en los Spilled Coffee Awards.
Welcome to Drama Academy está nominada al Mejor Fic Escolar y su personaje Edward, está nominado al Mejor personaje Popular.
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Dejadme también agradecer todos los reviews que recibí en el capitulo pasado, DE VERDAD GRACIAS!!!!! no hay palabras para describir lo que se siente, a pesar de lo que tengo que tardar para actualizar ahí seguiis a tope conmigo.. en serio, sois las mejores lectoras que nadie puede desear jamas... gracias gracias gracias!
Prometo no tardarme tanto la proxima vez... la semana que entra no, la siguiente tengo vacaciones... así que actualizare si o sí...
un besito y gracias de nuevoo !!!!!
Yuliss
