Capítulo 34: La Llegada a Illinois: Mi querido Hogar de Pony
Algo llamo la atención de todos los que se encontraban en ese vagón, unos sollozos tan fuertes pero a la ver opacados por el dolor, había quienes sentían algo de pena y otros más fácil lo ignoraban. Mientras que al final del tren.
-¡¿Por qué no me dijeron nada?!-dijo Candy entre sollozos, mientras golpeaba(según) al conductor.-¡¿Por qué, por qué?!-dijo sin dejar de golpearle en el pecho.
-Por favor madame cálmese-dijo Damián tratando de tranquilizarla.
-¡No me pida eso, y contésteme!-exigió Candy.
-No lo haré hasta que se tranquilice y hasta cuando regresemos al vagón que nos fue asignado-dijo Damián.
-Si lo hago…¿promete decirme la verdad?-dijo Candy tratando de tranquilizarse.
-Si madame-dijo Damián.
-De acuerdo-dijo Candy tratando de serenarse y comenzando a caminar de regreso al vagón donde antes estaban, siendo seguida por el conductor.
Cuando llegaron al vagón, tomaron asiento, y Candy por un momento miro por la ventana sintiendo como sus ojos se volvían a llenar de lágrimas.
-¿Por qué lo hizo?-pregunto Candy con la voz entrecortada.
-El joven Terry lo hizo para protegerla, no quería que les pasara nada ni a usted ni a su primogénito-dijo Damián.
-Pero…no lo entiendo, ¿Por qué no me dijo nada?-dijo Candy.
-Porque sabía que si lo hacia, usted se opondría-dijo Damián mirando por la ventana.
-Pero…¿Por qué no me dijo nada? Podíamos…buscar una solución-dijo Candy mientras se limpiaba torpemente las lágrimas.
-Porque el joven, lo último que hubiera querido es que usted se quedara y que sufriera un colapso nervioso al ver al joven Mcgregor, sabiendo que eso afectaría su embarazo de alguna forma-dijo Damián.
-Supongo que en eso tiene mucha razón-dijo Candy agachando la mirada.
-Así es madame, el joven lo hizo pensando en usted y en su hijo, el lo hizo por el bienestar de ambos-dijo Damián mientras se ponía de pie para sacar un abrigo de la parte de arriba ya que comenzaba a hacer frío(obvio que lo sacaba para Candy).
-Terry-dijo en un susurro Candy mientras veía por la ventana.
Así fue como inicio ese viaje, hacía un destino algo desconocido para Candy, ya que ella no sabía para donde se dirigía. A la mañana siguiente Candy despertó, y al verse en el lugar que ocupaba en el tren, se dio cuenta que no era un sueño, la verdad estaba ante sus ojos, aunque a ella le costara creerla, en ese momento se puso de pie y se acerco a la ventana, la cual abrió y dejo que el aire de la mañana agolpara su rostro.
-Buenos días madame-dijo una voz detrás de ella y al darse la vuelta vio que el conductor ya estaba despierto.
-Buen día Damián-dijo Candy sentándose de nuevo en su lugar.
-Se ve que será un hermoso día-dijo Damián.
-Si, supongo…oye Damián-dijo Candy llamando la atención del joven conductor.
-¿Si, madame?-pregunto Damián.
-¿ A dónde se supone que me llevaras? Quiero decir…a donde vamos a ir, bueno tú me entiendes-dijo Candy sonriendo disimuladamente.
-Claro que si madame, y es precisamente de lo que quiero hablar con usted antes de llegar allí-dijo Damián.
-¿Y bien?-pregunto Candy.
-Bueno…vera…el joven Terry en primera, quiso que usted fuera de regreso a Nueva York, pero viendo la situación…sabe que el joven Mcgregor tiene contactos allí, si hasta la mansión Baker esta siendo vigilada, y que usted fuera allí sería algo nada grato, también descarto la idea de que usted regresara a Chicago-dijo Damián.
-¿Y entonces a donde iremos?-pregunto Candy algo aturdida por lo que acababa de escuchar, ya que eso ella no lo sabía.
-Bueno el joven Terry, pensó que usted estaría mejor en un lugar que conoce desde siempre, un espacio de paz, usted me entiende, y es por eso que me pidió que la llevara a Illinois-dijo Damián.
-Illinois-dijo sorprendida Candy.
-Así es madame, se por medio del joven Terry, que usted tiene un lugar muy especial allí, es por eso que el joven Terry me pidió que la llevara sana y salva, hasta allí-dijo Damián.
-¿Me llevara al Hogar de Pony?-pregunto Candy sorprendida.
Damián solo asintió y después se puso de pie para irse en busca del desayuno, dejando a Candy sola.
-Terry, mi amor-dijo Candy con la voz entrecortada, mientras que con lágrimas en los ojos acariciaba su vientre, donde crecía un pequeño ser, fruto del amor que se profesaban ella y Terry.
Finalmente después de dos largos días, Candy junto con Damián(el chofer) llegaron a la estación, Candy al ver que nada había cambiado en ese pequeño pueblo, se le comenzaron a aguar los ojos.
-Ya tiene casi 1 año que deje Illinois y no ha cambiado nada-dijo Candy en un susurro.
-Muy bien madame, busquemos un transporte que nos pueda llevar hasta nuestro destino-dijo Damián tomando las maletas.
-Si-dijo Candy.
Habían caminado un pequeño tramo pero no pasaba ninguna carrera ni ningún coche, así que decidieron esperar bajo la sombra de un árbol, ya que Candy por su embarazo no podía hacer ningún esfuerzo.
Candy mientras tenia la cabeza baja, logro escuchar un ruido, como los cascos de un caballo, en eso logro ver como Damián comenzaba a hacerle señas a un carruaje que se acercaba.
-Disculpe…¿puede llevarnos?-dijo casi en un grito mientras hacia señas.
El carruaje se detuvo frente a ellos, dejando ver al conductor de éste, un joven de tan solo 20 años, castaño, de ojos color café, moreno y vestimenta de vaquero.
-Buenos día joven, ¿sería tan amable de llevarnos?-dijo cortésmente Damián.
El joven vaquero en ese momento dejo ver un semblante de sorpresa y rápidamente bajo de la carreta.
-¿Eh? Candy-dijo sorprendido el joven vaquero.
Candy al escuchar esa voz, levanto la mirada llevándose una sorpresa.
-Tom-dijo sorprendida Candy poniéndose de pie dejando ver su vientre.
Tom al ver el vientre ya crecido de Candy, se quedo atónito y comenzó a molestarse, y más al ver al joven que estaba allí, molesto lo tomo del cuello de la camisa.
-¿Quién rayos es usted?, ¿Y qué le hizo a mi hermana Candy?-dijo molesto Tom.
-Por favor joven no se altere-dijo nervioso Damián.
-Tom déjalo, él no me hizo nada-dijo Candy.
-¿Y cómo explicas tu vientre crecido?-pregunto Tom aún molesto.
-Tom, estoy embarazada…pero no de él, él es el conductor que amablemente se molesto en traerme hasta aquí-dijo Candy.
-¿Y entonces de quien es el hijo que esperas?-pregunto Tom soltando a Damián.
-Es de…mi esposo-dijo Candy.-Terryus Grandchester-dijo con la voz algo entrecortada.
-¿Tu esposo?-pregunto Tom sorprendido, y en ese momento noto el anillo que llevaba puesto Candy en su dedo anular.
-Si, me case con Terry hace unos días-dijo Candy.
-Pero…-iba a decir Tom pero fue interrumpido.
-Disculpe joven…¿sería tan amable de llevarnos al Hogar de Pony?-dijo Damián.
-¿El Hogar de Pony?-pregunto Tom mirando a Candy.
-Si, Terry decidió que sería bueno que yo pasara un tiempo en el Hogar, a salvo-dijo Candy.
-¿Y…dónde esta él?-pregunto Tom.
-Es una larga historia Tom-dijo Candy con los ojos cristalinos.-Si gustas te lo cuento, pero primero llévame al hogar-.
-De acuerdo-dijo Tom que en ese momento comenzó a ayudar a Damián a subir las maletas de Candy.
-Bueno…listo-dijo Damián al ayudar a subir a la carreta a Candy.-Buena suerte madame-.
-¿Eh? Damián-dijo sorprendida Candy.
-Se que le prometí llevarla hasta su hogar, pero estoy algo preocupado y necesito regresar a Pittsburg rápido, se que estará en buena compañía, y no se preocupe…el joven Terry hará lo que sea para que esto se termine, y puedan estar juntos como la familia que son, no pierda las esperanzas madame-dijo Damián.
-Si-dijo Candy con los ojos llenos de lágrimas.
-Bueno Sra. Grandchester cuídese mucho, joven confió en que la llevara sana y salva hasta su hogar-dijo Damián.-Hasta que nos volvamos a ver-dijo haciendo una pequeña reverencia y comenzando a caminar de regreso a la estación.
-Candy-dijo preocupado Tom de ver a su hermana con los ojos llenos de lágrimas mientras acariciaba su vientre.
-Por favor Tom llévame al Hogar de Pony-dijo Candy mientras enjuagaba sus lágrimas.
-Si-dijo Tom, tomando las riendas.-¡Arre!-grito y los caballos comenzaron a trotar, haciendo que la carreta emprendiera la marcha hacia el orfanato.
Era poco pasado de las 2:00 pm., cuando un grupo de niños salía del orfanato siendo guiados por un niño más grande, pelo castaño, ojos azules, moreno y con traje de vaquero.
-1, 2, 3…-comenzó a contar el chico mientras los niños comenzaban a esconderse, estaban jugando al escondite.-Y 10, listos o no…haya voy-grito mientras comenzaba a buscar.
-Los encontré-dijo al ver a todos los niños escondidos tras la casa.
-Aaa…-dijeron desanimados todos los niños.
-Eso es trampa, Jimmy-se quejo uno de los niños más pequeños.
-¿Y por qué es trampa?-pregunto Jimmy.
En ese momento se escucho los cascos de un caballo, cosa que llamo la atención de todos los niños.
-¡Hey!-se escucho un grito que los niños reconocieron.
-¡Es Tom!-dijeron todos los niños y rápidamente corrieron de regreso al patio, Jimmy también fue con ellos para saludar a su amigo.
-¡Hola chicos!-grito Candy mientras saludaba desde su lugar en la carreta.
Todos los niños se detuvieron en seco, muy sorprendidos de ver a su amiga, a su jefe(como ellos le decían), muy contento corrieron hacia la carreta, igual que Jimmy que estaba muy contento de ver a su amiga otra vez, mientras que una pequeña niña iba corriendo adentrándose a la casa.
Mientras que dentro de la humilde casa, en la pequeña sala de estar, se encontraban dos bondadosas mujeres revisando el correo que había llegado ese día.
-Srita. Pony, hermana María-dijo la pequeña niña entrando.
-¿Qué pasa Daysi?-pregunto la hermana María.
-Llego Tom…-informo la pequeña Daysi.-Y Candy viene con él-dijo muy contenta.
-¡Candy!-dijeron las dos religiosas y rápidamente salieron de allí siendo seguidas por la pequeña niña.
Mientras que en el patio, todos los niños(incluyendo a Jimmy) estaban atónitos mirando el vientre crecido de Candy, quien con ayuda de Tom bajo de la carreta.
-Me alegro de volver a verlos chicos-dijo Candy.
-Candy tú…-dijo sorprendido Jimmy.
-Candy…¿comiste mucho, por eso engordaste?-dijo inocentemente un niño pequeño.
-Jajaja-Candy junto con Tom comenzaron a reír.
-No Tony-dijo Candy.-Lo que sucede es que…estoy embarazada-.
-¿Qué es eso?-pregunto el pequeño otra vez.
-Quiere decir que Candy tiene un bebé en la pansa-dijo Jimmy sonriendo.
-¿Y por qué Candy se comió a un bebé?-pregunto una vez más el pequeño.
-Jajaja-rieron al unísono Candy, Tom y Jimmy.
-Candy-se escucho que dijeron dos personas su nombre, y al reconocer esas voces, Candy se dio la media vuelta.
-Srita. Pony, hermana María-dijo Candy muy feliz con los ojos llenos de lágrimas.
-Candy tú estas…-dijeron sorprendidas las dos religiosas.
Candy bajo la mirada y miro su vientre, después de eso levanto la mirada y sonrió inocentemente.
-Candy-dijeron las religiosas y rápidamente se acercaron a ella y le dieron un abrazo, teniendo cuidado.
-Srita. Pony, hermana María, las extrañe mucho-dijo Candy correspondiendo al abrazo que le daban sus dos madres.
Después de eso Candy junto con la Srita. Pony y la hermana María entraron a la casa, mientras que los niños jugaban en el patio siendo vigilados por Jimmy y Tom(quien hubiera deseado entrar a la casa también, pero sabia que Candy primero tenia que hablar a solas con las dos religiosas). Ya había pasado una hora desde eso, y dentro de la humilde casa, en la sala de estar:
-¿El joven Grandchester?-pregunto sorprendida la Srita. Pony, al recordar al joven actor que había logrado ganarse el corazón de Candy.
-Si-dijo Candy con los ojos cristalinos.
-Hay, esto me cuesta mucho creerlo, es sorprendente todo lo que nos acabas de contar-dijo la hermana María muy sorprendida.
-Yo misma lo se, hermana María, lo viví en carne propia-dijo Candy.-El sufrimiento, las metidas de pata, lo prohibido, las estúpidas decisiones, los cambios repentinos, la reconciliación, miles de sorpresas, y la posibilidad de ser feliz-dijo con la voz entrecortada.
-Oh Candy-dijo preocupada la hermana María.
Candy ya no soportándolo más soltó en llanto, mientras se cubría el rostro con las dos manos, en ese momento sintió como le daban un confortable abrazo, era la Srita. Pony que la veía con gran preocupación plasmada en el rostro.
-No lo entiendo…¿por qué la vida se empeña en hacernos infelices?, ¿Por qué, por qué? Fui tan feliz apenas hace unos día y ahora toda esa felicidad se ha ido, no es justo-dijo Candy entre sollozos.-Quiero…quiero a mi familia unida…quiero que Terry este conmigo, Terry mi amor te extraño-dijo mientras torpemente se limpiaba las lágrimas.
-Mi niña ya no llores, no le hace bien a tu embarazo-dijo la Srita. Pony.
-Pero yo…-dijo Candy cabizbaja.
-Candy tienes que ser fuerte, tienes que serlo…hazlo por la pequeña creatura que crece en ti-dijo la hermana María.
-Yo…-dijo Candy mirando su vientre, ellas tenían razón tenia que tranquilizarse o eso afectaría a su embarazo de alguna forma.
-Tienes que confiar en que el joven Terry arreglara todo, echa a un lado esa preocupación, tienes que serenarte o sino puede eso afectar tu embarazo, pienso que el joven Terry piensa igual que la Srita. Pony y yo-dijo la hermana María.
-S…si-dijo Candy en un susurro al mismo tiempo que asentía.
-Ahora necesitas descansar, debes estar cansada por el largo viaje-dijo la Srita. Pony.
Candy únicamente asintió y se fue a la habitación que se le había otorgada, y después de que Tom le entregara sus pertenecías se acostó en la cama para descansar. Estaba tan cansada de haber llorado y de no haber podido dormir durante todo el viaje de Pittsburg a Illinois que se quedo dormida al instante, mientras una pequeña y solitaria lágrima rodaba por su mejilla.
Continuará…
