La Madre de Todos los Males
–¡Alerta de intrusos! ¡Alerta de Intrusos! ¡Se les autoriza a todos los empleados el uso de fuerza letal en la zona del embarcadero! ¡Alerta de intrusos! ¡Alerta de Intrusos! ¡Se les autoriza a todos los empleados el uso de fuerza letal en la zona del embarcadero!
Con toda la fuerza que podía reunir, me levanté de la cubierta del bote del profesor Kukui, haciendo lo posible por no desvanecerme en ese instante. Apenas y recordaba cómo fue que terminamos así. Lo único que pude rescatar de mi memoria fue que apenas les revelé la situación a todos mis aliados, el profesor y su esposa se ofrecieron a ayudarnos prestándonos su bote.
Una vez en los muelles de Hau'oli, todos montamos el velero del académico y partimos directamente al Paraíso Aether. Dada la corta distancia entre la isla y la plataforma marina, no tardamos más de media hora en llegar a la entrada al embarcadero, después de eso todo sucedió para mal.
Teníamos fe de que nadie en el Paraíso Aether sospechara de nuestro arribo, así que nuestro plan era ingresar al embarcadero con el motor al mínimo de potencia para evitar llamar la atención. Una vez adentro, pensábamos embarcar en una de las zonas de carga, donde los múltiples contenedores ahí presentes nos servirían de cubierta.
Después de eso, los dos profesores se alejarían rápidamente, buscando de esa manera no exponerlos al peligro. Pero nada sucedió como lo planeado; una vez cruzamos la frontera entre el mar abierto y la plataforma, una ruidosa alarma activada por el movimiento alertó sobre nuestra presencia.
Buscamos la manera de ocultarnos mediante el uso del Glaceon de May; la idea era que esta utilizara Granizo, para de esa forma crear una tormenta contenida dentro del embarcadero, haciendo casi imposible que nos encontraran antes de que los profesores pudieran escapar. Pero eso también falló. Como si se tratara de novatos intentando realizar su primer robo, olvidamos pensar en todas las posibilidades que el entorno almacenaba. En esta ocasión, máquinas de bloqueo de climas. El Granizo fue cancelado por un Día Soleado artificial, lo que nos dejó indefensos por el tiempo suficiente para finalmente ser encontrados.
El primero en reaccionar fui yo, como era de esperarse del mejor preparado para el combate. Keldeo no tardó en obedecer mi orden aural, ejecutando un veloz Acua Jet que fulminó al Salazzle de un rival. Habiendo una brecha de hasta cinco metros entre el velero y los muelles, cualquiera que utilizara un tipo Agua se hallaría en ventaja. May lo sabía, así que regresó a su Glaceon y llamó a su Blastoise, que no tardó en usar Hidrobomba para fulminar a cuanto Pokémon se asomara. Los demás hicieron lo propio, y rápidamente nos hallamos en medio de algo que parecía una batalla campal.
El Fraxure de Serena, aprovechando su resistencia a la electricidad y al agua, comenzó a utilizar Doble Golpe a diestra y siniestra desde el extremo final del muelle. Aún no habíamos tenido la oportunidad de desembarcar debido a la situación, así que los únicos que se hallaban sobre la plataforma eran los Pokémon. Sabía que eso no sería factible durante mucho tiempo, así que tomé la decisión de que lo mejor sería saltar al agua y nadar hasta una parte que no estuviera tan abarrotada de enemigos.
Le informé de ello a los demás, y aunque los profesores no parecían satisfechos con dejarnos atrás, finalmente aceptaron que ese era el mejor curso de acción. Pero nunca nos llegó a dar tiempo de ejecutar mi plan, pues de pronto la cegadora luz de un poderoso Hiperrayo nos engulló, y todo se volvió completamente negro…
Fue entonces cuando desperté, completamente aturdido y tumbado en la cubierta del velero. Una vez en pie comencé a analizar la situación en la que nos hallábamos. La mayoría de mis compañeros se encontraba en el bote, algunos seguían luchando, mientras otros apenas estaban regresando en sí; al ver que Serena estaba bien, pude volver a respirar tranquilo. Miré hacia las aguas, y noté que Gladio, Sawyer e Iris habían caído del bote. Iris y Cilan se habían reincorporado al equipo de Brock hace poco, específicamente hace unas horas, cuando se reunieron en la Isla Melemele, y al parecer la experiencia ganada durante su tiempo en Alola ya estaba dando frutos.
La morena se acercó a sus dos aliados que se hallaban en la misma situación que ella, y se aseguró de que ambos pudieran nadar sin problemas; todos estaban bien, así que su siguiente curso de acción fue comenzar a acercarse a los muelles, justo como antes había planeado. Quería hacer lo mismo, pero tras un rápido vistazo, supe que no sería posible. El Hiperrayo no solo nos derrumbó a la gran mayoría de nosotros, también se trajo abajo la vela y destruyó parte de la cabina de manejo, timón incluido. Estaba claro que su intención era que naufragáramos…
–¡Mierda, esto quedó completamente inutilizado! –Exclamó el profesor, recogiendo el timón del suelo. A pesar de la rabia en su voz, por el fluctuar de su aura deduje que estaba agradecido de no haber estado en la cabina durante el ataque; aunque para deducir eso no era necesaria el aura. Me acerqué a él, sorteando ataques y piezas desprendidas del bote, y le señalé el muelle.
–No nos queda de otra, tendrán que acompañarnos. De todas maneras, puede que necesitemos su ayuda, sobre todo la de la profesora Burnet, que conoce mejor este lugar que cualquiera de nosotros. –El matrimonio intercambió miradas rápidamente y la mujer, sonriendo, asintió.
–¡Lo haremos! ¡También ayudaremos a destruir a la compañía que arruinó mi trabajo de años! –Sin añadir nada más, me volteé, indicándoles que me siguieran. –Ash, ¿cómo piensas que podremos llegar a los muelles sin pasar por el agua? Ahora que el bote está encallado, no hay forma de cruzar si no es por ahí. Pienso que sí todos nadamos para la misma dirección, no lograremos mucho… Al final siempre atraeremos la atención de los empleados de Aether. –Colocándome en el extremo del velero más cercano al muelle, llamé a Keldeo a través del aura.
–No lo haremos así… –Respondí secamente. "Keldeo, usa Surf y Rayo Hielo para crear una barrera entre los empleados de la Fundación y nosotros", una vez trasmitida la orden mental, tomé la Poké Ball de mi tipo Acero y presioné el botón de eyección. Una vez éste estuvo afuera, lo miré directamente a sus fríos ojos y le trasmití las indicaciones.
Mis compañeros de Ion, acostumbrados a mi manera de trabajar, se acercaron a mí, rodeándome. Denio y los profesores no tardaron en imitar al resto. Sin problema alguno, el ser de metal utilizó su enorme poder psíquico para movilizarnos del bote al embarcadero. Una vez todos posamos nuestros pies en la plataforma de blanco pulcro, nos miramos nuevamente. Con pocas palabras les indiqué que debíamos abrirnos paso hasta el ascensor, y así procedimos.
Gracias a la barrera creada por mi Pokémon Singular, no tuvimos problemas para avanzar hasta la mitad del embarcadero, donde los contenedores empezaron a escasear y los empleados comenzaron a aumentar. Pero eso tampoco fue un problema, pues con el Surf potenciado de Keldeo y el Psíquico de Metagross, arrasamos a la mayoría de empleados antes de que pudieran liberar a sus Pokémon. Pikachu, que se hallaba en su Poké Ball por razones de seguridad, salió de esta furioso, lanzando Truenos a todo lo que tenía al frente. En poco tiempo la sala se encontraba limpia de enemigos, y los Pokémon de mis aliados se encontraban en óptimas condiciones para las posibles próximas batallas.
Nos acercamos a la plataforma que formaba parte del ascensor, donde Iris, Sawyer y Gladio nos esperaban. Entonces lo obvio sucedió; el acceso a los laboratorios se encontraba bloqueado. Le pregunté a Sawyer y Gladio por ello, pero al parecer el rato que estuvieron ahí estuvo lleno de intentos infructíferos. Molesto, les pedí a Gladio y Sawyer que siguieran buscando una forma de superar esa barrera, mientas que Denio y yo nos dispusimos a interrogar a alguno de los empleados de la compañía. Varios se ofrecieron a acompañarnos, pero yo les señalé que no hacía falta; lo mejor sería que no vieran lo que estaba por suceder.
Me acerqué a uno de los empleados que se encontraba semi-consciente, apoyado contra uno de los contenedores. Por suerte Pikachu se había contenido a pesar de su malhumor, así que la mayoría solo estaba inconsciente o aturdido. Denio se adelantó para comenzar el interrogatorio, pero yo le pedí que esperara un momento. Estaba más que convencido de que no haría falta mucho esfuerzo para doblegarlo; de todas formas, el sujeto no se trataba de nada más que un simple empleado.
–¡Oye, tú! –Grité, pateando fuertemente su espinilla. El empleado liberó un gemido de agonía, levantando lentamente su cabeza. Su mirada era la de alguien derrotado, así que ya estaba contando con mi victoria. –Si aprecias tu vida, dime como puedo acceder a los laboratorios. –Ante mi demanda, el sujeto volvió a bajar la mirada, suspirando con dolor.
–¿Qué más da que se lo diga?, este trabajo es una mierda… Lo que me pagan no es suficiente, y ahora que fallé en detener a los intrusos, probablemente me despidan y se aseguren de que nunca vuelva a conseguir un trabajo. No vale la pena… –Murmuró éste, para sí mismo. Cuando pensaba que el empleado había perdido la razón, éste levantó la mirada una vez más y comenzó a hablar de nuevo, pero esta vez yo era el receptor. –Es seguro que ese engreído de Sauboh se encuentre monitoreando todo desde la recepción, un par de pisos más arriba… Él posee acceso a todas las zonas del Paraíso Aether. Es muy orgulloso, pero también un cobarde, así que no creo que les sea muy difícil sonsacarle la información. Ahora, si me lo permiten, quiero seguir lamentando las decisiones de mi vida, en silencio… –No hallando razón para quedarnos ahí, Denio y yo regresamos con los demás.
–Eso fue fácil. –Comentó el ex-policía, tras un momento. –No parecía estar mintiendo, pero no estoy seguro de que fiarnos de su palabra sea lo correcto.
–Lo que dijo es cierto, lo sé por su aura. –Denio se mostró extrañado por mi afirmación, pero rápidamente recuperó su expresión carente de vida. Como un antiguo investigador, probablemente ya hubiera relacionado todas las habilidades que mostré antes con lo que acababa de decir, y como alguien reservado, lo más seguro es que decidió no preguntar más al respecto. –Lo que acabamos de ver tiene que ver con el control, ¿sabes? –Mencioné, mirándolo de reojo.
–¿A qué te refieres? –Inquirió él, sin parecer afectado en lo más mínimo por mi comentario.
–El control se hace más sencillo entre más interesados estén tus subordinados en defender tu causa. Por eso luchar contra miembros de bandas u organizaciones criminales suele ser tan complicado. Porque ellos en verdad no quieren que los planes de su líder fallen, ellos están interesados en lograr algo. Estos empleados solo se interesan por ellos mismos y su cuenta del banco, nada más. Nadie aquí dará su vida por una causa, y eso los hace fáciles de disuadir. Mientras todo siga igual, esta misión será un paseo en el parque, pero dudo que las cosas se mantengan así con los altos ejecutivos…
–¡Oh! ¡Qué bueno que regresaron tan rápido! Aquí no logramos nada, y Gladio intentó contactar con Lillie, pero fue inútil… No tenemos nada. –Observé a Dawn, que se había aproximado a nosotros apenas nos vio acercarnos al ascensor. Mirando por sobre su hombro, noté que todos estaban discutiendo distintos cursos de acción; mientras, Gladio seguía luchando contra el panel de acceso, claramente ofuscado por la falta de resultados.
–Tranquila, ya sabemos que hacer. –Los tres llegamos al ascensor, donde rápidamente les expliqué lo sucedido con el empleado. Regresé a todos mis Pokémon, al igual que los demás, con la excepción del mi roedor, y, sin más demora, Gladio presionó la opción que nos llevaría a la recepción y el elevador comenzó a moverse hacia arriba. No tardamos en llegar a nuestro destino, un salón del mismo blanco inmaculado que el embarcadero, con varias vigas de acero sosteniendo los distintos pisos de la plataforma.
Ya antes habíamos estado ahí, durante el tour por las instalaciones; el lugar era básicamente un pasillo que conectaba con la zona residencial y el área de acceso, y además contaba con una especie de cuello de botella, con dos mostradores a cada lado, que servía de aduana. El lugar estaba desierto, o eso aparentaba, porque desde la zona donde ingresaban los invitados, distinta a por donde nosotros lo hicimos, se asomó el sujeto de pelo rubio y grandes lentes dorados. El tipo, manteniendo su aire de superioridad, se acercó lentamente al ascensor, donde aún nos hallábamos.
–Veo que han tenido las agallas de ponerse en nuestra contra. Me parecer ridículo que los contratáramos para investigar al Team Skull y terminaran uniéndose a viejos discrepantes de nuestra organización. Pero bueno, ¿qué se pude esperar de una empresa ilegitima como lo es Ion? –El tipo se giró sin decir nada más, comenzando a caminar en dirección del área residencial, donde estaba ubicada la mansión Aether.
–¡Sauboh, detente ahora! ¡Nos dirás dónde está mi hermana, y lo harás ahora! –Gritó Gladio, bajándose de la plataforma del ascensor. El Director de sucursal tomó una Poké Ball instintivamente, volteándose lentamente.
–¡Tch! ¿En serio crees estar en posición de ordenarme, Gladio? ¡No eres más que un chiquillo revoltoso y molesto! ¡Debiste permanecer oculto en la cueva de la que vienes! ¡Nos habrías hecho un favor a todos aquí en la Fundación! –Gladio, molesto por las palabras del antiguo subordinado de su madre, apretó sus puños con fuerza.
–¡Es exactamente por eso que vine! ¡Tengo una cuenta pendiente con todos ustedes, y por ello no pienso concederles ningún favor! –En la velocidad de un parpadeo, el chico tomó una Honor Ball de su chaqueta y liberó a su extraño Pokémon quimera. Sauboh estaba más que conmocionado por lo que veía. –¿Conque aún lo recuerdas? Robé este Pokémon de tus sucias manos, le quité su clasificatorio de Ultraente y herramienta, y lo convertí en mi amigo. ¡Ahora él te hará pagar por tus crímenes! –Finalmente el ejecutivo se hallaba molesto, y, gruñendo, respondió al hijo prodigo de Aether.
–Sigues siendo el mismo niño tonto y problemático de siempre… Código Cero es un arma, no un juguete. Eso de hacerte amiguito de él no cambiará nada. Aunque le hayas arrancado su casco de contención, no podrás contra la experiencia de una mente maestra. ¡Hypno, has que estos ingenuos se arrodillen ante tu poder! –El ser de pelaje amarillo y nariz pronunciada apareció, meciendo su péndulo, y entonces la batalla comenzó. Noté que varios de mis compañeros parecían dispuestos a inmiscuirse, así que los detuve levantando un brazo y negando con la cabeza.
–Esta es su batalla, no nuestra… Solo nos meteremos en caso de que haga falta. –Dado que nadie protestó, me di el lujo de prestar atención al combate.
–¡Silvally, usa una finta y ataca con Garra Brutal! –El veloz Pokémon carente de tipo específico empezó a correr rápidamente en línea recta, preparándose para embestir al siniestro tipo Psíquico.
–¡Detenlo con Psíquico y estréllalo contra el piso! –A pesar de que mantenía su molesta actitud de siempre, el ejecutivo se notaba nervioso. Su aura, normalmente tranquila y tétrica, ahora fluctuaba como un arroyo desbordado, incapaz de mantener su propia forma.
El Pokémon bípedo comenzó a girar el péndulo en su mano, creando poderosas ondas psíquicas que fueron lanzadas contra su rival. Pero, como era de esperarse, Silvally esquivó el ataque con facilidad y empezó a correr en zigzag, preparándose para embestir desde un ángulo más cercano. A solo unos metros de distancia, la quimera saltó al aire, y alzando sus patas, realizó un profundo corte en el rostro del Hypno, dejándolo muy herido.
–¡Maldición, Hypno! ¡Ningún Pokémon mío se deja humillar de esa forma! ¡Usa Psíquico hasta que le des a esa inútil creación mía! ¡Arregla mis errores! –Con un orgullo equivalente al de su dueño, el tipo Psíquico levantó su mano con el péndulo, mientras cubría su rostro con la otra, y empezó a atacar a discreción.
–Esquiva hasta que se canse, luego contraataca con Tijera X. –Ante la orden de Gladio, el ser volvió a su estrategia anterior, corriendo en zigzag alrededor del tipo Psíquico.
A pesar de la insistencia del ejecutivo, la estrategia del Hypno no estaba resultando en lo más mínimo, y era obvio que no podría seguir igual durante mucho tiempo. Y eso se demostró poco después, pues, aprovechando un descuido de su rival, Silvally rasgó la espalda de éste con Tijera X, ejerciendo un daño gigantesco. Pero eso no bastó para finalizar el combate, pues el Hypno, demostrando una enorme fuerza de voluntad, se giró y usó su poder para estrellar a la quimera contra el suelo.
–¡Ya perdiste, chiquillo problema! ¡Ahora no habrá forma de que tu juguete se libere del poder psíquico de mi Hypno! –Y parecía que no mentía, pues el tipo Psíquico elevaba y golpeaba a su rival repetidamente, sin dejar ver una sola señal de cansancio. Debía admitirlo, ese Hypno era un Pokémon sublimemente entrenado.
–Supuse que nunca cambiarias… Nadie como tú puede ser tan confiado… ¿Crees que ya me venciste? Lo mismo pensaste hace unos años, cuando ese mismo Hypno me torturó por horas, pero al final logré escapar y liberar a Silvally. Y lo mismo sucederá esta ocasión. –El ejecutivo gruñó, perdiendo su expresión de victoria, y le ordenó a su Pokémon que terminara el trabajo. Pero Gladio fue más rápido… –¡Silvally, toma esto! –Sacando un disco negro de un portadiscos plano que llevaba en la chaqueta, Gladio lanzó éste hacia su Pokémon, que permitió que se introdujera en la base de su cresta. –¿Sabes que eso, no es así? Tú mismo lo creaste, al fin y al cabo.
Antes de que Sauboh pudiera dar una respuesta, el color de la cresta, los ojos y la aleta en la cola de Silvally, comenzó a cambiar del blanco al negro, y el efecto del Psíquico fue totalmente anulado. No hacía falta ser un genio de los combates para entender lo sucedido, ese disco negro probablemente era el disco que permitía a Silvally cambiar al tipo Siniestro. Por ello, ahora Sauboh había perdido cualquier ventaja que pudiera haber tenido durante el combate, y estaba claro, por su expresión, que él lo sabía.
–¡Maldita sea! ¡Hypno, ataca con Ataque Centrado y acaba con Código Cero! –Gritó Sauboh, completamente desesperado.
–¡Su nombre es Silvally, y será él quien venza! ¡Amigo mío, ataca con Multiataque y termina de una vez por todas esta historia!
Mientras que el Hypno reunía toda se energía en una esfera luminosa que se estaba formando en sus manos, el cuerpo de Silvally fue cubierto por haces de energía, que comenzaron a orbitar alrededor de él, dando la sensación de una nube de electrones. Una vez el agitado y ensangrentado Hypno terminó de reunir la energía, éste la lanzó contra la quimera, que sin mucho esfuerzo esquivó el ataque y envistió al atacante. Al momento que el cuerpo energizado de Silvally chocó contra el debilitado Hypno, nuestra visión se vio obstaculizada por la explosión del Ataque Centrado contra la muralla de aura que yo acababa de levantar al frente nuestro.
Cuando finalmente cerré el flujo de aura que circulaba en mis manos, pude observar que Sauboh regresaba con cólera a su Pokémon, murmurando improperios mientras lo hacía. Ignorando todo esto, Gladio se acercó a su Pokémon y comenzó a acariciar su cresta, agradeciéndole por todo el esfuerzo realizado. Pero el chico y todos los demás eran ajenos a las terribles intensiones de Sauboh, que estaba preparando otra de sus Poké Ball, una que estaba oculta en la parte de atrás de su chaqueta. Lo que él no sabía, es que sus intenciones estaban claras en su aura.
"Pikachu, enséñale una lección a ese mal perdedor"; el roedor no dudó a la hora de lanzarle una Electrotela que lo paralizó instantáneamente. Una vez les expliqué a mis compañeros la razón de mis acciones, procedimos a acércanos al atrapado Sauboh. No fue demasiado difícil convencerlo de que debía llevarnos hasta los laboratorios. Así que, aun refunfuñando sobre la pérdida de su puesto y su credibilidad, el sujeto marcó el piso donde se hallaba nuestro destino, ingresando la contraseña de acceso en el panel.
El ascensor comenzó a descender, hasta que nos encontramos en una habitación tan fría como Snowbelle; en esta solo había tres puertas de acceso, pero todas estaban completamente reforzadas. Sauboh se acercó a una de las puertas, afirmando que ese era el laboratorio donde se estaba realizando el experimento con los Ultraumbrales; un rápido intercambio de miradas con Burnet me confirmó que no mentía. Con ello, confirmé que, a pesar de su aura corrompida, él seguía siendo tan fácil de leer como cualquier otro.
–Bien, eso es todo… Ahora, si me disculpan, debo empezar a buscar otras opciones de trabajo. –Con la puerta de acceso abierta, su presencia ya no era requerida, por lo tanto, no veía porque insistir en que se quedara. Estaba dispuesto a dejarlo ir, hasta que Burnet le hizo la pregunta de fuego.
–Si mal no recuerdo, adentro hay varios laboratorios que necesitan una llave de acceso. ¿Acaso eso cambió?
–El laboratorio de pruebas debería estar abierto, así que no hace falta… –Por fuera parecía seguro, pero su aura era otra historia. Creando una Aura Esfera en mi mano, lo tomé bruscamente del brazo.
–No más mentiras, Sauboh. –El sujeto, completamente acobardado, sacó un pedazo de plástico con sus credenciales y me lo entregó de mala gana. Tras ello, lo dejé ir; aun cuando ya iba subiendo en el elevador, podía escucharlo insultar al aire.
Sin demorar más tiempo, entramos a la zona de laboratorios A, el lugar desde el cual se suponía que me había llamado Lillie. Recorrimos el lugar en un tenso silencio, mirando las múltiples compuertas que se ubicaban al costado del largo pasillo negro. Burnet no tardó en reconocer la puerta que cruzó cuando se infiltró en los laboratorios, y entonces procedí a intentar abrirla; como era de esperarse, ésta se encontraba bloqueada, por lo que me vi en la necesidad de utilizar la llave de acceso. La zona estaba desprovista de energía eléctrica, pero aun así el panel de acceso brilló levemente, mostrando el icono de un candado abierto.
La puerta se descomprimió, liberando un sonido agudo, y se abrió hacia el lado, dando paso a una extraña habitación en penumbra, llena de cables y varias máquinas de lo más variopintas apenas visibles. Indicándole a los demás que esperaran, di el primer paso dentro del recinto, manteniendo mi aura lista para cualquier emergencia. Aún con la lectura del aura, me sorprendí al momento que una figura mediana salió de entre las sombras y se abalanzó contra mí. No tardé en reconocer la llorosa figura de Lillie, que tenía su vestido y manos cubiertas de sangre. Un tanto incómodo, la tomé de los hombros y la separé de mí lentamente.
–¿Lillie, que pasó aquí? –Cuestioné, intentando comprender lo que no pude a través de su breve llamada.
–Estaba en mi despacho… se suponía que Sun llegaría a visitarme… Entonces la plataforma entera empezó a temblar y escuché una fuerte explosión aquí, en los laboratorios. Estaba asustada… por eso le pedí a Sun que se apurara y me viera en el ascensor principal… Creí que era un ataque del Team Skull… tenía mucho miedo. Cuando me reuní con Sun, las luces comenzaron a fallar otra vez y el ascensor se detuvo un par de veces… Al final logramos llegar a los laboratorios, y con ayuda de Sun, descubrí que era en este laboratorio donde estaba el origen de los problemas. Pero cuando entramos… cuando entramos encontré a mi madre con un montón de miembros del Team Skull y cuatro personas muy raras, vestidas con una especie de traje espacial… Estaban frente a una especie de portal… Y cuando la conforté, ella les ordenó a los miembros de Team Skull que me atacaran… Sun les hizo frente, pero lo atacaron por la espalda y cayó inconsciente… Después de eso todos cruzaron el portal y desaparecieron… Y yo me quedé aquí atrapada, con Sun malherido, y debido a las expulsiones de energía, mi HoloCaster comenzó a fallar… Yo… yo…–Respondió ella atropelladamente, entre sollozos, apenas dándose a entender.
–Lillie… ¡Lillie, cálmate! –Le indiqué, zarandeándola un poco. La chica por fin reaccionó, y con ojos desorbitados y enrojecidos, comenzó a mirar a su alrededor. Fue cuando posó su mirada sobre su hermano, que se alejó de mí y saltó sobre él, abrazándolo con fuerza y volviendo a llorar. Mientras el chico tranquilizaba a su hermana, me acerqué a él disimuladamente y le susurré. –Iré a ver qué pasó con Sun, intenta averiguar más sobre lo sucedido.
Llamé a mis compañeros con la mano y les pedí que buscaran cualquier señal o pista dentro del laboratorio. Antes de que Brock hiciera lo propio, le pedí que esperara. Tras un rápido análisis del área, identifiqué una débil aura en medio de la habitación, al parecer Lillie tenía razón, pues no había nadie más dentro del lugar. Junto con Brock me acerqué al aura, que una vez estuvimos a su lado, tuve que pedirle ayuda a Pikachu para que iluminara bien la zona; al parecer la energía de los laboratorios estaba completamente drenada. Una vez pude identificar a la fuente del aura, supe que sí se trataba de Sun. Ahora era mayor, pero su inolvidable pelo color cenizo corto y su expresión alegre, que permanecía en él a pesar de la situación, bastaron para reconocerlo sin problemas.
–¿Podrás ayudarlo? –Un tanto indeciso ante mi pregunta, el moreno se agachó al lado del chico, que una vez fue mi rival, y comenzó a buscar señales de vida. Tras un rápido diagnostico volvió a mirarme.
–Tiene la presión muy baja, pero creo que si puede salvarse. –Sin decir nada más, tomé a Sun de sus manos y le pedí a mi compañero que me ayudara; entre los dos llevamos al herido donde se hallaban los demás. Una vez ahí, Brock empezó a tratar el sangrado en la cabeza del chico, que apenas y estaba vendando con un pedazo del vestido de Lillie. La rubia rápidamente corrió hacia su novio, colocándose al lado del moreno con estudios en medicina. Fue entonces que finalmente me acerqué a su hermano, que estaba discutiendo con Sawyer sobre que debíamos hacer ahora.
–¿Qué averiguaste? –Gladio me miró serio, indicándome que lo único que Lillie sabía es que su madre había cruzado el Ultraumbral.
–Sin energía, no solo no sabremos cual fue su destino, tampoco podremos seguirla… ¡Esto es una mierda! –Dicho eso, el rubio descargó su frustración golpeando la máquina a su lado.
–Creo que yo puedo ayudar con eso. –Ambos volteamos hacia al lado, donde estaba Burnet junto con Kukui. –Mi Electivire puede generar la suficiente energía como para activar la máquina de los Ultraumbrales, y creo saber lo suficiente como para hacerla funcionar. –Gladio y yo intercambiamos miradas antes de voltear una vez más hacia la peliblanca; eso bastó para poner manos a la obra.
Como era de esperarse de los científicos de Aether, estos tenían un receptor de energía Pokémon, además de varias máquinas de manejo de la misma; usar la energía del Electivire de la profesora no sería un problema. Una vez el Pokémon Rayo permitió que la máquina, que fue reconocida por Burnet, pues Lillie aún estaba muy afectada por lo sucedido, volviera a funcionar, ambos profesores se pusieron a configurarla. Rápidamente, la mujer determinó las coordenadas usadas por Lusamine, y tras ello, la máquina, que era grande, negra y estaba llena de cables, creó una especie de portal azulado en medio de la sala.
–Bien, creo que se mantendrá estable solo por unos minutos. Así que lo mejor será cerrarlo mientras están allá; lo abriré en media hora, en caso de que haga falta. –Gladio aceptó sin dudarlo, pero para mí esas condiciones eran de todo menos favorables. Hasta el momento habíamos decido ir nosotros dos, y claramente lo mejor sería que se quedara más de la mitad del grupo, en caso de que sucediera algo, por lo tanto, lo complicado era determinar quienes nos acompañarían.
–Yo iré, Ash. –Afirmó Sawyer, antes de que pudiera expresar mis pensamientos. Lo miré un momento antes de asentir, sonriendo; al menos sabía que iría acompañado con alguien de confianza.
–Ya que Brock se quedará cuidando de Sun, lo mejor sería que su equipo se quede con él. Los profesores se harán cargo de la máquina, así que eso nos deja a mi equipo y Denio… –El ex-policía se colocó a mi lado sin decir nada; eso bastó para darse a entender. –Hmm… Creo que con uno más bastará. –Miré a las tres chicas de mi equipo, y de entre ellas, la primera en dar un paso al frente fue Serena.
–Te acompañaré a donde sea que vayas. Hemos sido un equipo desde el principio y lo seguiremos siendo. –Miré inexpresivamente a mi novia por unos segundos, antes de sonreír y hacerle campo a mí lado. Realmente no me agradaba que se expusiera de esa manera, pero ya habíamos pasado por cosas peores, y sabía que de todas maneras no la convencería de lo contrario por más que lo intentara.
Lillie se acercó a Gladio y lo abrazó con fuerza, susurrándole algo al oído, y tras ello me miró un momento, para así agradecerme en silencio y volver a donde estaba Sun. Hecho eso, los cinco nos colocamos frente al Ultraumbral, que no paraba de pulsar como si estuviera vivo. Una vez la profesora Burnet nos indicó que podíamos cruzarlo, todos dimos el paso que nos separó de muestra dimensión y nos envió a otra…
Solo fue un paso, pero se sintió como si hubiera dado una maratón de diez kilómetros. Los pulmones me pesaban, el cuerpo me sudaba y la cabeza me daba vueltas. Cuando pensé que ya no podría retener el desayuno de hace unas horas en mi estómago, escuché el sonido de arcadas a mi lado. Serena no lo había soportado y ahora vomitaba sin parar, ensuciando la roca negra sobre la que ahora nos hallábamos. Me acerqué a ella y comencé a acariciar su espalda, olvidando por el momento que supuestamente debíamos mantener las expresiones de cariño al mínimo.
Una vez todos nos recuperamos de efecto del cruce interdimensional, comenzamos a caminar por la zona, en búsqueda de alguna señal de vida. No tardamos en hallarla, pero no de la forma que pensábamos; en el aire se hallaban multitud de seres blancos, con una cúpula de cristal y varios tentáculos. Los extraños seres levitaban de manera pulsante, casi como si danzaran, incluso, de habernos hallado en una situación distinta, podría haber dicho que el paisaje que creaban era hermoso. La mejor forma de definir la zona donde nos hallábamos, sería como una cueva marina carente de agua. Era similar a una fosa de roca negra, recubierta por corales de varios colores.
Aún estaba mirando los alrededores, cuando escuchamos una voz a lo lejos. Denio fue el primero en parecer reconocerla, pues, sin decir nada, comenzó a caminar en la dirección de la cual provino. Los demás lo seguimos en silencio. No caminamos por más de un minuto, cuando un grito causó que todos miráramos hacia arriba. Allí, sentado encima de uno de los extraños corales, se hallaba un sujeto que llevaba ropa de rapero y grandes gafas oscuras sobre su cabeza, la base de su cabello era negra y el resto de éste era blanco, y su forma de hablar era… peculiar.
–¿Guzma, que haces aquí? ¿Dónde están los demás? –Fue Gladio quien se atrevió a hablar primero.
–¡Podría preguntarte lo mismo a ti, chiquillo! ¿Por qué estás con esta gente? ¿Y qué haces con ese viejo chiflado de Denio? –Guzma, a pesar de la situación, parecía no estar interesado en otra cosa que nosotros.
–Mira, el que hacemos aquí no es de tu incumbencia. Dinos donde está la señora Lusamine y los demás miembros del Team Skull. –Ante la demanda de Denio, el sujeto hizo una mueca de enfado.
–¡Al gran Guzma nadie le habla de esa manera! Yo soy el líder del Team Skull y merezco respeto. –Pero nadie hizo caso de su declaración, así que suspiró con molestia y volvió a hablar. –Sé los diré solo porque me conviene, nada más… El resto de mis compañeros se fueron junto con los raros esos de la Unidad Ultra, usaron a un Solgaleo que sabrá Arceus de dónde sacaron. En cuanto a la presidenta, bueno, ella fue absorbida por uno de esos bichos raros del aire y se volvió loca. De no haber huido, es probable que no la hubiera contado.
–¡Guzma, necesito que me digas con detalles que pasó aquí! ¿Por qué Lusamine quería venir? ¿Qué quería esa gente de la Unidad Ultra? ¿Por qué ellos ayudaron a Lusamine? ¿Y dónde está ella? –Guzma miró a quien creía su mercenario detenidamente, al parecer no sospechaba de su parentesco con la mujer a la que él seguía.
–Chiquillo, yo no soy más que un peón, así que no sé mucho… Pero está bien, si eso les sirve para salvar a la Presi, se los diré. Esos de la Unidad Ultra fueron contactados por la Presi gracias a esa máquina extraña suya y un Ultraente llamado Poipole. Ella fingió que los ayudaría con un problema que tienen ellos en su dimensión, y ellos la ayudaron a buscar este lugar. Al parecer la presidenta deseaba encontrarse con estos Ultraentes del aire por alguna razón que ni yo sé. En cuanto a esos de la Unidad Ultra, bueno, según entiendo, la Presi recibió ayuda de una gente muy poderosa, que estaba interesada en ellos, así que en este momento mis chicos del Team Skull deben de estar esperando a que ellos aparezcan. Los de la Unidad Ultra también le dieron a la Presi un Lunala para que así éste nos llevara con ellos después, pero ahora ni siquiera estoy seguro de que sobrevivamos… Ella debe estar al fondo de esta gruta, no creo que se haya movido... Si creen que pueden hacer algo, adelante, pero de antemano les digo que todos ustedes son unos estúpidos.
Gladio se volteó hacia nosotros, ignorando lo último dicho por Guzma, y nos preguntó sobre que debíamos hacer. La respuesta era obvia, lo primero era ir en búsqueda de Lusamine y luego decidiríamos que hacer con lo relacionado a la misteriosa Unidad Ultra. Decidimos seguir las indicaciones del líder del Team Skull, y caminamos por varios cientos de metros de roca negra y húmeda.
Lo curioso era que entre más nos acercábamos al lugar señalado por Guzma, había más presencia de esos Ultraentes blancos. Al final del camino llegamos a una zona donde había gran cantidad de ellos, conglomerados alrededor de un pilar de roca, y sobre éste, la mujer por la que nos hallábamos ahí. Al verla ahí, tan normal, no pude evitar preguntarme a que se refería Guzma con que ella se había fusionado con una de esas creaturas.
–Mis preciosas creaturas… Mis bellos Ultraentes… No se preocupen por la presencia de esos intrusos, pues yo me haré cargo de ellos. –Murmuró Lusamine, sin tan siquiera bajar la mirada. La mujer parecía pérdida en su mundo, ausente de la realidad misma, y si es que era posible, su aura parecía más corrompida que nunca.
–¡Madre, te ordeno que detengas esta locura! ¡No sé que buscas en este lugar, pero debes regresar con nosotros para ser juzgada por todos tus crímenes! –Como era de esperarse, la mujer comenzó a reír con fuerza ante lo dicho por su hijo.
–¿Así que finalmente volviste? Tú, a quien una vez consideré mi hijo… –Replicó Lusamine, ignorando por completo lo dicho por Gladio. –¡Pero ya no! Solo mi amada Lillie puede ostentar ese puesto, ella que supo doblegarse ante mis deseos, ella que supo aceptar mi imagen de la belleza… ¡Tú no eres bello, Gladio! Y por eso pagarás. –La mujer se levantó, parándose justo en medio del pilar, y levantando sus manos, comenzó a llamar a todos los seres que la rodeaban.
Éstos comenzaron a girar alrededor suyo, y de uno a uno comenzaron a "tragársela", formando una especie de Ultraente gigante, con la misma forma, pero de color morado. Lo más perturbador era que Lusamine se hallaba dentro de la cúpula de éste, con sus pies sobresaliendo como si fueran un par de tentáculos más. Alzándose sobre los seres blanquecinos restantes, la mujer mitad monstruo finalmente miró hacia donde nos encontrábamos, con sus ojos cargados de locura y un aura que haría temblar a cualquiera que pudiera sentirla… Ante nosotros se hallaba la madre de todos los males.
