Había volado muchos kilometros desde la mansión de Estocolmo hacia la misma aldea donde la primera vez había parado para poder avisar a sus padres que se encontraba con vida; apareció en otro de los callejones observando algunos barriles de agua que se encontraban apilados contra la pared para seguramente ser transportados a otro sitio como materia prima.
Caminó un poco para buscar algun puesto de revistas y poder adquirir un ejemplar del diario muggle ya que no sería común que el profeta o el quisquilloso circularan por un pueblo tan pequeño donde probablemente habría magos, pero no todos ellos saldrían a la luz publica debido a las costumbres arraigadas de ese asentamiento.
Había hecho acto de presencia desnuda, asi que se escondía para poder evadir las miradas curiosas de los habitantes que caminaban haciendo las labores cotidianas; encontró en el suelo una manta e inmediatamente se cubrió de ella para poder moverse, se hizo una cola de caballo dejando algunos mechones rizados y se dispusoa caminar sin mirar a nadie. Afortunadamente eran pocos los transeúntes y por ende poca la atención, aunque al dia siguiente sería la comidilla de todos al hablar de cabo a rabo sobre cómo una chica loca vestida con una sola manta caminaba por las calles.
El atardecer comenzaba a oscurecer cada lugar del pueblo, asi que automaticamente las farolas se encendieron al no detectar la luz a su alrededor para poder iluminar algunos rincones estratégicos. Los niños que habían paseado y jugado ese día ahora eran obligados a ir a sus casas para poder completar los deberes que la escuela muggle les exigía; los negocios comenzaban a cerrar dejandose escuchar los candados o las cortinas corredizas dando la señal que otro día más había terminado. Ese sencillamente era un pueblo que no esperaba al sol; pues se despertaban antes del primer rayo y terminaban su día antes del último.
Hermione recordó entonces aquella tienda que había pisado para poder pedir prestado el telefono, pues no sabía el posible domicilio donde pudieran encotnrarse Parkinson y los demás. Tenía la sensación de poner sobre aviso a la madre de Draco, pero eso sería cometer una imprudencia ya que no sabía a que tal grado se encontraba enterada de lo sucedido. Caminó otro poco para encontrar al mismo buen hombre que la había ayudado la primera vez.
-Buenas noches, ¿Esta usted cerrando?- Preguntaba la chica frotándose las manos mientras que el hombre de edad avanzada tan solo terminaba de colocar el letrero de "cerrado".
-Jovencita buenas noches, ¿No cree que se enfermará con tan solo esa manta?- Hermione se observaba de nuevo y era cierto, no podía ocultar aquel detalle por mas que lo intentara, asi que tan solo se ruborizó un poco volvió a mirar al anciano quien se cruzaba de brazos esperando una explicación o por lo menos una respuesta.
-Lo se, pero es una larga historia que no puedo contar ahora, pero necesito algo de ropa y saber si de casualidad tiene el diario local- Mencionaba la chica con la mirada suplicante pues no había tiempo que perder. El hombre de edad avanzada solo sonrió dulcemente observando la desesperación en la que ella se encontraba asi que le indicó que la acompañara debido a que el negocio por hoy habia terminado su labor diaria.
-Acompañeme señorita, tengo algo de ropa para dama que seguro le quedará- Invitaba el buen hombre y la castaña accedió al instante caminndo de ladao hasta llegar a la vivienda del anciano que qudaba a solo dos puertas de su negocio.
Aquella casita era pintorezca, acojedora y desgastada por el tiempo y la humedad; el papel tapiz con motivos de color café claro sobre el fondo beige daban un toque tradicional a la vivienda; los cuadros de tamaño mediano con imágenes a blanco y negro de los familiares adornaban el pasillo de la entrada para que las visitas o en su caso él mismo pudiera recordarlos por un lapso de algunos minutos en lo que se llegaba a la salita de estar.
-Son sus hijos?- Preguntaba Hermione al ver a una pequeña de cebello rizado oscuro al lado de unpastel de cumpleaños finamente adornado.
-Si-
-Y me imagino que ella es su esposa verdad- Una mujer de ojos almendrados, boca mediana y cabello color oscuro mostraba su rostro en uno de los cuadros; vestía de blanco y de su lado un hombre delgado de nariz aguileña estaba a su lado. Aquel individuo a pesar de no ser la octava maravilla del universo o al menos no un hombre por el que todas las mujeres suspirarían se observaba amoroso y devoto de su mujer al poder tomarse su primer fotografúa de recién casados.
-Se llamaba Artemisa- Dio un largo suspiro. -…Como la princesa de la luna en la mitología griega- Sonrió de repente seguramente recordando el isntante o el dia en el que la conoció.
-Era muy hermosa- Ella se limitaba a decir.
-Muchas gracias jovencita, hermosa por dentro y por fuera, incluso cuando nos mudamos aquí la nombraron embajadora de los derechos de los comerciantes, tenía un carácter noble y firme a la vez- Sonreía el hombre entrando a la sala de estar que era constituída por un sofá estilo clasico con tapicería de los años treinta, un love seat y un sillón que hacían juego junto con una mesita de centro tallada finamente al estilo barroco.
El marco de la chimenea estaba hecho de cantera sólida rosada y los restos de ceniza con la madera medio consumida daba la impresión que aquel hombre siempre se sentaba cada noche a tomar una copa, escuchar algo de musica tranquila o simplemente darse un chapuzón al mar de recuerdos que la vida le habia dado.
-En seguida le traeré algo de ropa mi querida niña, aunque disculpará que no se mucho de modas, pero al menos tendrá algo mas que una simple manta- Mencionaba el señor limpiando sus lentes empañados sostenidos por una correa. -Usted me recuerda mucho a mi hija, su nombre era Elissa, salvo que ella era solo un poco mas morena, pero la sonrisa es la misma, se lo digo por que es no es la primera vez que la veo, pero digame- El hombre hacía una pausa. -La primera vez no sabia por que necesitaba hablar de urgencia, y ahora… aparece en estas condiciones, perdon que me entrometa pero no estoy acostumbrado a ver jovencitas recorriendo el pueblo de esa manera- El anciano no esperaba que le contestase nada, asi que se dirigía a la cocina para poder preparar algo de comer.
-Es complicado de contar y yo no se si..- En ese momento la interrumpía.
-Aveces cuando se comparten los problemas suelen ser menos pesados y más fáciles de sobrellevar mi niña- él suspiraba -Si tan solo mi pequeña Elissa me hubiera contado muchas cosas tal vez ahora no este yo penando en este mundo en vida.- Agachaba un poco la mirada para conducirse a la cocina, pero en ese momento la chica se acercaba a el y le sonreía.
-¿Qué paso con Elissa?- Hermione preguntaba mientras que el hombre solo se limitaba a sonreír un poco, le acaricio la mejilla con algo de ternura y sus ojos se llenaron de lágrimas al recordar a su hija fallecida.
-Ve a cambiarte pequeña, y te contaré todo- Desviaba la mirada dandose la media vuelta para poder dirigirse a la recamara que previamente le había señalado; aquel tema era un poco complicado todavía para el buen hombre, aun lastimaba por lo que la castaña decidió que fuera el quien se lo contara para no reabrir más aquella vieja herida.
Subió por unas escaleras de madera que crujían por lo desgastadas que se encontraban, no tenía zapatos y sus pies se encntraban algo lastimados por la caminata que había hecho; esas eran las desventajas de la transformacion, pues a menos que se regresara por la ropa que se había dejado de otra forma no se podría vestir. Es increible que incluso en la mayoria de las peliculas o los dibujos animados coloquen ropa mágica como si esta pudiese aparecer con tan solo desearla, y de ser el caso en la realidad ..¿¡Con erso se solucionaría la pobreza no?!.
Cuando por fin se encontro en el primer piso donde estaban tan solo tres habitaciones, se dirigió a la que el anciano hombre le había indicado. La puerta rechinaba al momento de abrirla dejandose notar una recamara pulcramente cuidada, la cama esponjada tenía tendido un edredón de satin grueso afelpado con un par de almohadas cónicas y terminacion en mota. Las cuatro esquinas de la misma eran de madera de cedro talladas cuidadosamente y las cortinas de seda daban un matiz clasico a esa habitación.
El tocador elaborado del mismo material que el resto de las cosas mostraba todavía algunos perfumes ataviados con tejido calado y atomizador alargado con terminacion en bomba; las polveras hechas de madera y redondeadas se apreciaban como si estuvieran en pleno uso por una persona. La castaña se acercaba y miraba la esponja de aplicación todavía cubierta por el maquillaje que seguramente Elissa usaba antes de salir; los cuadros mostraban su niñez hasta la edad en la que había muerto, esa chica era hermosa y bastante parecida a su madre, su cabello oscuro y rizado eran los mismos que había visto en la imagen del pasillo de aquella casa. Hermione observó que un par de pantalones se enconraban puestos sobre la cama y una camisa algo ajustada, eso quería decir que la muerte de la chica era reciente debido al estilo de aquellas prendas.
Terminó de vestirse observándo todavía las imágenes de la joven que había fallecido, se preguntaba la razón cómo era posible que una hija de familia pudiera tener el final de sus dias tan tempranamente. Pensaba también en lo sucedido en la segunda guerra mágica, probablemente sus padres estuvieran ahora viviendo sus vidas normales y cotidianas al no tener memoria de que tuvieron una hija; en cambio aquel buen hombre tenía que arrastrar consigo el dolo de haber perdido tanto a su esposa como a su primogénita.
-Murio en la segunda guerra magica- El anciano llegaba con una charola que contenía un sandwich y un vaso de leche mientras que ella se llevaba una gran sorpresa, pues no sabia que la joven que había fallecido fuese bruja.
-Entonces ella tambien estuvo en Hogwarts?-
-Salem… el instituto queda cerca de aquí, pero…- el hombre hacía una pausa dejando la charola en el buró sentandose en el sillon que se encontraba a unos pasos de la cama, observó a Hermione para poder explicarle lo sucedido- Yo nunca estuve deacuerdo que siguiera los pasos de su madre-
-Su esposa era tambien una bruja?, entonces usted…-
-No pequeña, te equivocas, yo soy un.. ¿Cómo se les dice ahora?, -
-Muggles-
-Exacto-
-Usted entonces se caso con ella a sabiendas que es bruja?- Preguntaba la chica y el hombre suspiraba desviando la mirada recordando lo sucedido.
-En efecto, no fue fácil para mi aceptarlo y mis ideas prehistoricas orillaron a mi hija a su muerte, creo que es el precio que tendre que pagar por mi negligencia mi niña- El señor entrelazaba sus manos en señal de angustia, pues aun se le notaba que estaba pagando caro el haber rechazado la naturaleza de su hija aun estando con su esposa que tenía la misma condición que ella. Hermione tomo el sandwich pues estaba hambrienta despues del cansado escape que había realizado.
-Dice que murió en la segunda guerra mágica, entonces.. ¿Ella pertenecio a la orden de Voldemort?, bueno… usted sabe de lo que hablo verdad?- La castaña preguntaba.
-Ese maldito y sus ideas de la sangre, aun recuerdo lo que Elissa pregonaba cada que llegaba a casa envenenada de aquellas palabras que escuchaba, solo tenía en la cabeza ideas tontas de poder y ¿Qué se ganó?, tan solo ir directo a su propia muerte- El hombre aun temblaba de ira al recordar el nombre de la persona que había inducido a su hija a cometer crimenes contra muggles y aquellos nacidos de ellos.
-Se perfectamente lo que sucedió en la guerra, pero tambien se que asi como hubo magos tenebrosos y sanguinarios tambien los hubo justos, yo estuve presente en la masacre y no fue nada gratificante observar como perdian la vida inocentes por tan solo un capricho de un hombre que termino convertido en polvo- Respondía sentandose en la cama de la misma manera observando la expresión del señor que todavía lamentaba la perdida de su hija.
-Harry Potter, el fue quien salvo a muchos de una suerte atroz, aunque tambien se habló de otros dos que lo siguieron- En ese instante Hermione sonrió recordando las antiguas andanzas con sus amigos, volteó a mirarlo señalandose a si misma.
-Soy Hermione Granger, una de las que busco con el la forma de destruir a ese mago maldito, y no crea, yo aun tengo pesadillas con eso sucedido.- Declaraba tristemente mientras que el hombre de edad avanzada le devolvia la sonrisa.
-Fuiste entonces una gran heroína mi niña, aveces desearía que mi Elissa hubiese tomado el camino correcto para haber podido hacer las cosas como se debe, pero en cambio esas ideas la cegaron y… yo le había insistido a su madre que la acostumbraramos a una vida normal para evitar precisamente esto- El señor agachaba de nuevo la mirada mientras que la castaña tan solo fruncia ligeramente el ceño, pues tenía un punto de vista totalmente opuesto al de su interlocutor.
-Me imgaino que usted no estaba deacuerdo con los magos, y si es asi perdon si soy impertinente pero ¿Por qué se casó con una bruja?-
-Por que el amor es mas poderoso que cualquier cosa mi niña- El hombre anciano se levantaba del sillon caminando en circulos por la habitacion entrelazando los brazos y limpiando de nueva cuenta sus lentes que se habían empañado. -Cuando conocí a Artemisa yo solamente era un simple comerciante ambulante que había llegado de Irlanda, me había instalado en este sitio- El hombre comenzaba a suspirar. - Yo no tenía mas que dos centimos en la bolsa y mi mercancia que había conseguido a credito para poder arrancar mi negocio, y al pasar el tiempo una chica me deslumbró con su singular belleza.-
-Artemisa-
-Exacto- El hombre volvía a suspirar. -Esa chica altiva, de hermoso cabello, ojos almendrados y actitud gentil cautivo mi corazón desde el primer momento en que la conocí- Se volvío a sentar esta vez en el banco del tocador para tomar el retrato donde se encontraban ellos de jovenes; Elissa lo tenía en ese sitio ya que siempre extraño a su madre. -Comencé a cortejarla pidiendo permiso a sus padres claro esta, esos tiempos no permitían otra cosa mas que entrar por la puerta grande, y con el paso del tiempo me fui enamorando de ella como un loco- El hombre hacía una pausa acariciando el marco del portaretratos que tenía en sus manos. -Ella me confesó su naturaleza de bruja, había nacido aquí pero fue enviada en su momento a uno de esos colegios donde les enseñan a poder controlar sus poderes, terminó sus estudios y se dedicó a la medicina en el pueblo; aunque sus metodos siembre fueron las pociones, la magia en sí-
-Se lo confesó una vez de casados o antes de eso-
-Antes de casarnos y asi la acepté, pues como te dije antes mi niña, yo la amaba mas que a mi vida, asi que no me importó su pasado, su naturaleza, tan solo estar con ella era el unico motivo de poder seguir adelante- Volvia a suspirar sonriendo ligeramente. - Tuvimos un matrimonio feliz, nos casamos deacuerdo a nuestra religión y ese dia recuerdo que hubo un gran festin con todos aquí, bebimos como locos- El hombre de edad avanzada comenzaba a reir un poco. -Fue una fiesta grandiosa, pero no se comparó con la llegada de nuestra pequeña- Concluía el hombre.
-Lamento mucho lo de su esposa, pero si me permite decirlo, el ser bruja no es algo de lo que las personas tengan que avergonzarse, pues bien dicen que ante un gran poder también hay una gran responsabilidad- La castaña se levantaba de su lugar - Yo soy hija de muggles, y tampoco a mis padres les resultó facil saber que yo tenía magia, pero a mi me apasiona, me llena, es algo indescriptible que solo con palabras me quedaría corta ¿Comprende?- El hombre de edada avanzada tan solo asentía. - Entonces los magos somos como las personas comunes y corrientes, alla afuera también hay asesinos, secuestradores, personas que enferman al mundo incluso con su sola presencia, es por eso que puedo decirle que si Elissa tomo ese camino fue no por la educación que ustedes les hayan dado sino por sus propias desiciones- Ella aclaraba el punto mientras que el señor tan solo suspiraba dandole la razón.
-Se perfectamente que ella eligió ese camino mi niña, pero no deja de doler, es como algo que mi conciencia arrastrará por siempre- Declaraba el hombre.
-Ella hubiera deseado que usted no sufriera con su partida, y tambien que pudiera comprender que siempre lo quizo, amo a sus padres o como se explica esa fotografía- Señalaba el retrato que se encontraba en las manos del señor quien todavía la sostenía haciendo un recuento de todo lo pasado. -Yo ahora tengo que cumplir con mi deber tambien, y no puedo quedarme aquí de brazos cruzados- Mencionaba.
-Que es lo que te sucedió mi niña- Preguntaba aquel hombre. -Pues no es la primera vez que te veo en una situación precaria, solo que no decidi preguntarte hasta que tu misma me lo contaras- La castaña se volvia a sentar ladeando su cabello y mirando hacia la nada, pues había muchas cosas que hacer y ella no debia quedarse en ese sitio a descansar, pues cada minuto que pasaba significaba uno más en favor del secuestrador.
-Solo le puedo decir que estoy salvando a una persona de si mismo, tal vez sea el mismo caso que Elissa, por ese motivo no puedo esperar más, no quiero que sea tarde ahora que él mostró un cambio además..-
-Tu lo amas no es cierto- Interrumpia el hombre.
-Si, lo amo con toda mi alma, y no quiero lamentarme no haber hecho nada por el- Finalizaba la chica mientras en ese instante el señor se levantaba del sillon para poder dirigirse a otro lugar, dio un largo suspiro y la volvió a mirar.
-Tengo algo que podrá servirte, espera un poco mi niña, mientras termina tu comida quieres?- Se dirigió a la puerta de la habitación para salir de ella y entre tanto Hermione se quedaba pensativa, no era de la clase de personas que aceptara regalos de extraños y a pesar de haber conocido al hombre ya dos ocasiones no podía darse el lujo de confiar, probablemente iria a hacer una llamada telefonica reportando que estaba desaparecida; la ventaja era en este caso que no sabía su nombre, asi le daría tiempo de escapar en dado caso que las intenciones del señor no fueran del todo buenas.
La castaña daba un largo suspiro abrazandose a si misma y pensando en el paradero del imitador que tenía cautivos a Parkinson y a los demás; deacuerdo con la confesión que había hecho Plumber ya sabía de quien se trataba, solo tenía que tomarlo por sorpresa y evitar que Draco cometiera una barbaridad. Se sentó nuevamente para poder verificar si no había una libreta o algo con lo que escribir; pues ella tenía un método infalible para encontrar las pistas de cualquier cosa que se le extraviaba, asi que supuso que eso podría servir en este caso, Las Runas.
Obervaba el librero que se encontraba al otro extremo de la habitación de Elissa y tomó un cuaderno de notas, asi mismo del escritorio una pluma fuente que se encontraba en uno de los portalapices que usaba en sus epocas de estudiante; se preguntaba cómo era posible que usara ese tipo de artefactos siendo que se había graduado de una escuela de magia. Comenzó por escribir palabras clave como PLUMBER, DRACO, PARKINSON, THEODORE, BLAISE e incluso CRABBE.
El acomodo fue lineal en orden decendente de una sola columna para despues de forma manual poder recortar cada una de esas palabras y dividirlas en letras para poder hacer el calculo necesario. Cabe mencionar que las runas antiguas no son fáciles de interpretar pero cuando se les da el uso adecuado y se aplica el conocimiento preciso los resultados pueden ser mucho más acertados que un Veritaserum aplicado a un sospechoso.
Comenzo revolviendo los signos hasta que por fin pudo obtener algunas pistas, pues todas esas frases elaboraban palabras diferentes a las que ella había escrito, dandole pistas sobre el paradero de los chicos cautivos. Las pistas comenzaban a salir conforme a las piezas se movían y ella mantenía los ojos cerrados para tratar de concentrarse mejor evitando cualquier error; palabras como "Rosas", "Cadenas", "Montaña" , "Caballero" salian a pesar de no encontrarse varias de ellas en el piso.
-Rosas, Caballero, creo que debo investigar la dirección - Continuaba haciendo esa labor mientras que en ese instante el hombre entraba de nueva cuenta a la habitación con una caja alargada en las manos; asi mismo tenía otro objeto en la mano envuelto en una bolsa negra que seguramente también le otorgaría.
-Aquí tienes mi niña, esto debe servirte para lo que tienes planeado hacer, aunque puedo decirte que es arriesgado, si peleas contra otros magos o bruja es muy impredecible que puedas ganar- El hombre de edad avanzaba colocaba la caja encima de la cama y Hermione reconoció al instante de lo que se trataba, aunque todavía tenía duda sobre el otro objeto.
-Esta es su varita?, me refiero a la varita de Elissa?-
-No- El hombre la señalaba. -Esta pertenecía a Artemisa, cuando ella murio supongo que quedó sin dueño, asi que- La tomaba de nueva cuenta y con los brazos extendidos se la entregaba; ella tan solo se quedaba un poco sorprendida por haber tenido una nueva.
-Pero…-
-Ella hubiera querido que alguien le diera un buen uso y tu te ves una chica que pelea por lo que cree justo, esos ideales… eso siempre la caracterizó hasta el dia de su muerte- Hermione tomaba la caja quitando la cubierta para observar un madero irregular elaborado de Oyamel; aún tenía en el empaque las propioedades..- Oyamel y escama de sirena- La castaña sonreia al tomar entre sus manos aquella varita irregular. -veintidos centimetros de largo, razonablemente flexible.- Concluía la chica al momento de empuñarla.
-Parece que ahora te pertenece realmente- Indicaba el señor.
-Eso esta por verse… Wingardim Leviosa- La castaña apuntaba hacia uno de las almohadas manejandola diestramente mientras que el hombre tan solo la miraba maravillado recordando probablemente a su esposa quien realizaba aquellos encantamientos tan eficazmente como ella; más si la varita era la misma.
La almohada volvía a aterrizar lentamente sobre la cama y Hermione acariciaba el mango de la varita para afianzar la misma como suya; decidió guardarla donde solamente ella pudiera saber, no podía confiar en nadie menos ahora que sabia la verdadera identidad del secuestador. Miró de nueva cuenta al hombre pues ya se había terminado de vestir y corrió a darle un gran abrazo de agradecimiento. -Cuidese mucho, y porfavor trate de perdonarse, es dificil y es mas duro obtener el perdon de uno mismo pero debe intentarlo por la memoria de Elissa y Artemisa quienes lo aman todavia desde otro lugar- El hombre tan solo le dio un beso en la frente con una lagrima en los ojos.
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La mansión Malfoy se encontraba un poco desgastada no por la falta de limpieza sino de mantenimiento; aquella finca que en sus epocas doradas fue de las mejores y envidiadas ahora tenía algunas cuartiaduras que separaban la pintura de los enjarres. El interior de la misma era diferente, pues a pesar de la falta de aquellos que la mantuvieran esta permanecía intacta debido a la calidad del mármol del que estaba hecho; era una especie de fortaleza elegante que soportaba las inclemencias de algunos siniestros como temblores.
Estaba lloviendo a cantaros, las inclenencias del viento azotaban las paredes y hacían mover los arboles implacablemente con los sonidos caracteristicos de una tempestad en pleno climax. La puerta principal de la mansión se abría estrepitosamente dejando observar un elfo quien era pateado por un rubio platinado furioso, aquellos ojos negros que lo caracterizaban cuando tenía un arranque de ira se hacían notar incrementandose un poco más por los quejidos del hombrecillo.
-Escoria, vergüenza, traicion, cobardía contra mi amo Crabbe- Encadenado con un grillete en el cuello Malfoy lo amarraba cerca de uno de los pilares para que no pudiera escapar, aunque no podía evitar escuchar los alaridos que estaba provocando en la casa. Draco no lo tomaba en cuenta ni hacia caso a sus palabras, tan solo hacía lo que tenía que hacer dirigiéndose hacia la parte de arriba de la mansión pero antes de eso se encontró con algo extraño en la sala de estar. Se trataba de un hombre afroeuropeo que estaba totalmente paralizado de pies a cabeza, observaba detenidamente todo el lugar suponiendo lo peor.
-Que carajos significa esto- Observaba al hombre tratando de despetrificarlo pero era imposible, los contrahechizos que comenzaba a realizar para poder liberarlo estaban fallando. No quería observar al molesto hombrecillo en arapos pues le provocaba nauseas el solo pensar que se habia aprovechado de la situacion al tratar de envenenarlo de esa manera.
-Estas en problemas Draco Malfoy- Una voz que ya conocía indicaba desde lo lejos haciendo que el rubio volteara para poder percartarse de quien era; se trataba de un joven castaño de ojos color claro y anchos hombros que tenía la varita en ristre apuntando hacia a él. -Quien diría que terminarías engañandonos a todos no es cierto?, pero ya ves, el crimen no paga y todo sale a la luz tarde o temprano, tus coartadas fueron bien pensadas, creo que le haces honor al mortifago- El joven castaño seguía apuntandolo con la varita caminando lentamente hacia el sitio donde Sheldon; el celador de Azkaban se encontraba inmóvil para comprobar que estuviese vivio, afortunadamente lo estaba.
-Connor, no se supone que debes de estar tras la falda de Parker como es tu costumbre- Draco también sacaba su varita para poder apuntarlo, pues tenía mucho que hacer antes de que lo encerraran como ya lo había imaginado o previsto, en cambio el castaño solo lo observaba para tener cuidado y adelantarse a cualquier movimiento que pudiera hacer ahora que lo había capturado.
-No, creo que ella se encuentra en busca de la chica que secuestraste- Hacía una pausa para poder ponerse de pie mirando todavía los ojos grises que lo miraban con determinación. - ¿Por qué la secuestraste? , no me digas que por joder a Potter, por que otra explicación no la puedo encontrar, creo que esa relacion a escondidas terminó por salir de la cloaca- Blake reía un poco al imaginarse lo que sería del héroe elegido del mundo mágico si todo el colegio se llegase a enterar del idilio que tenía con su supuesta mejor amiga y hermana.
-Ese no es asunto tuyo Blake y si eres tan deductivo te hubieras dado cuenta de eso desde hace mucho, asi que creo que lo unico que haces es regodearte de lo que Parker descubrió sobre mí- Draco tenía que pensar rapido la forma de poder salir de aquel aprieto o de lo contrario simplemente todo se echaría a perder, debía pensar adecuadamente evitando cabrearse al saberse descubierto asi que decidió improvisar. - Yo se quien tiene secuestrados a Pansy y a los demás-
-No seas idiota Malfoy eso también ya los sabemos, solo que el desgraciado abandonó su casa y no tenemos idea de donde puede estar- Continuaba sosteniendo la varita.
-Yo se donde se encuentran Connor, te propongo un trato- Sugería el platinado haciendo que Blake arqueara una ceja.
-No debo de hacer tratos contigo pero si eso me da el paradero de aquel hijo de perra creeme que haré una excepción- Indicaba con sumo cuidado el castaño y ambos en ese momento por inercia bajaron sus varitas. Draco se sabía capturado, ya no habría marcha atrás para redimirse, jamás tendría una segunda oportunidad por echar todo por la borda cuando tuvo la oportunidad de cambiar su rumbo, pero ahora lo más importante era rescatar a sus amigos y seguramente a su madre.
-Creo que el muy cabrón estuvo aquí, pero al no encontrarme se la llevó- Draco hablaba de Narc isa.
-Asi que ahora trabajaremos en equipo Malfoy, pues bien, lo haremos, pero aun estas arrestado por el secuestro de Hermione Granger, auque podría abogar por que tu condena sea menor, eso si cooperas claro está.- Declaraba Connor con seguridad mientras que el platinado había dado un largo suspiro en señal alivio.
-No se encuentra muy lejos de aquí pero sabes, debo ir a cambiarme, me acompañas o te quedas tomando un café en la sala?- El platinado esbozaba una sonrisa trinfante.
-Prefiero tomar ese café en tu recamara, no vaya a ser que se te ocurra escapar por la ventana verdad?, bueno, yo confiaría en ti pero en estos tiempos es mejor asegurarse- Ambos rieron un momento, pues por alguna razón y a pesar de estar en esa situación sentían empatía uno por el otro; algo inexplicable que desde el primer momento se había sucitado, no lo comprendían pero ambos se sentían bien en compañía del otro.
-Vamos entonces, por cierto.. puedes mirarme mientras me visto pero no puedes tocar- Draco soltaba una risotada haciendo que el otro hiciera lo mismo.
-Creo que Potter esta mucho mas dotado que tu Malfoy, asi que a menos tambien que tengas un par de tetas hermosas, unas piernas de campeonato y un cabello negro con ojos azules podría hacerte el favor.. ¿Crees que podrías trasnformarte en eso por mi?- En ese instante el rubio cenizo lo observaba sacando una manzana roja y mordiendola tranquilamente.
Draco tan solo escuchó la mordida subiendo las escaleras mientras que el detective Connor Blake sonreia de triunfo con lo ya obtenido.
