CAPITULO 36: I CAN'T LIVE WITHOUT U (NO PUEDO VIVIR SIN TÍ)
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((Vale, ahora sí que se cambia, si antes era Incomplete ahora os sugiero 'Two better than one', creo que es de los Boys like girls con Taylor Swift.))
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Reserva de Conservación y Rehabilitación de Fauna Salvaje, 4.30 pm. del 10 de Junio, ese mismo año
"Buenos días." Digo en el mostrador de recepción.
"Ah, buenos días, chico." Me saluda la enfermera que está detrás del mostrador. "¿NO tenías hoy libre?"
"Sí, es... no podía seguir allí." Afirmo.
"Pero pensaba que hoy te graduabas." Me dice una voz tras de mí.
"Sí, lo hacía." Afirmo. "Tras las vacaciones de verano iré a Pullman."
"¿Pullman?" Me dice Kasim. "Eso está al otro lado del país."
"Es... digamos que es el sueño de alguien, así que... bueno, allí voy." Afirmé firmando mi entrada como voluntario.
No me apetecía demasiado hablar, y debió darse cuenta porque lo dejó estar.
Hacía ya casi 3 meses desde la tragedia. Había sido allí mismo, en aquel estado, desde entonces no había podido salir de allí y me había hecho voluntario en el área de pediatría de la reserva de especies heridas; todos los días iba allí por las tardes y me pasaba allí mucho tiempo, casi hasta el anochecer cuando volvía a casa y cenaba algo con mi padre para luego meterme en la cama.
Siempre que llego a la reserva hago lo mismo, saludo, echo la firma de entrada, si hay alguien hablo un poco y entonces voy directo al único punto de aquel sitio donde puedes ver a gente sin más.
Saco con cuidado de la mochila lo que he traído y lo deposito con cuidado en el suelo agachado en cuclillas.
"Hola preciosa." Le dijo suavemente. "Siento no haber podido traerte algo mejor hoy, el ramo es de parte de Kim y las chicas. Embry queria pasarse, pero me temo que lo secuestraron su madre y la familia. Sí, bueno, en realidad yo también debería estar allí, pero... no puedo hacerlo solo, no puedo si no estás aquí... Ya sé que sueno patético, pero no sé qué decir, ya sabe, nunca se me dio demasiado bien hablar. ¿Sabes qué? Ya he empaquetado todo lo que necesito, mi padre me ha reñido porque quiere que me lleve cosas. Muchas más cosas. Pero no quiero más, no necesito demasiadas cosas más, la verdad. ¿Y sabes qué más? Me he hecho vegetariano, ya no como carne. Bueno, menos el perrito caliente de hoy, y... el chuletón del jueves pasado y... oye, lo siento mucho, lo intento todo lo que puedo, pero es difícil que papá conozca la carne que conoce."
Es deprimente, lo sé. Todos los días hablo del orden de quince a cuarenta minutos con una lápida de marmol blanco tallada de una sola pieza alrededor de la cual crecen plantas preciosas. La límpio y cuido las plantas con esmero mientras hablo con ella.
Respiro hondo y me gusta hablar como si aún siguiera allí.
Todo va bien hasta que huelo una peste y me pongo en guardia.
"Tranquilo." Me dice el chico moreno de pelo largo pero emo. "Estoy con bandera blanca."
"¿Acaso existe eso en los tuyos?" Le dije gruñendo.
"Yo no soy como ellos." Afirmó. "Ni puedes culparnos, solo se alimentan de basura, gente que no merece vivir."
"¿Y eso expía vuestras culpas?" Le dije.
"No espero que lo entiendas." Me dijo encogiéndose de hombros. "Venía a ponerle esto, esta noche no podré venir."
Me fijé mejor 'esto' era ni más ni menos que un precioso ramo de flores silvestres, perfectas pero parecían recogidas directamente del campo, aunque... en el centro salían un par de rosas perfectas y blancas.
Le miré mientras las ponía en el suelo junto a la lápida y juntó las manos para cerrar los ojos y ponerselas frente a la cara juntas como rezando.
"¿Tú rezas?" Le dije.
"Sí." Asintió. "Hace tiempo fui cristiano, pero cuando morí y luego oí cosas de otras religiones, así que ahora soy... algo aparte. Creo en un dios que nos ve desde arriba, y también en cosas del budimo. Como en la rencarnación del alma."
"¿La rencarnación del alma?" Le dije.
"Cuando mueres, si has hecho cosas buenas y has sido bueno, has seguido los principios de Budha y eso, entonces tu alma se reencarna." Me dijo. "Me gusta pensar que la gente buena puede volver a tener una oportunidad."
"¿Entonces...?" Dije mirando la lápida. "¿Tú crees que Bella ha...?"
"Bella es una de las mejores personas que he conocido en toda mi larga, larga vida." Me dijo sonriendo. "Nunca ha sabido lo que somos, solo pensaba que éramos... ya sabes, diferentes, chicos malos."
"Tú no me pareces tan malo." Le dije dándome cuenta que llevábamos un rato ya juntos y aún no me había atacado ni se había quejado de mi olor ni siquiera de mi presencia.
"Yo soy el peor." Afirmó. "Soy el que sabe que el resto actúan mal y lo consiente. Y por mi culpa, ella está muerta. Si hubiera parado todo eso cuando comenzó a salirse de madre talvez... bueno, Bella seguiría viva."
Entonces oí a Fang gimotear y aullar una vez.
"Fang, ven aquí." Le llamo.
Desde que Bella murió... bueno, las cosas han cambiado demasiado.
No ha vuelto a haber ataques desde entonces, pero nosotros tampoco hemos sido los mismos. Sam y su manada sigue como siempre, han podido rehacer sus vidas y aunque a veces Jared y Paul miran la silla vacía que dejó Bella y sé que ellos también la recuerdan, siguen con sus vidas casi como si nada hubiera pasado.
Nosotros estamos más tocados, los nuevos miembros de la manada han podido seguir con sus vidas casi por completo, no conocían a Bella tanto como para echarla de menos, pero para Quil y sobre todo para Embry y para mí, la vida no es igual. Embry intenta seguir con su vida, pero es un alivio saber que le tengo y poder hablar en uno con el otro sobre cómo de mal nos sentimos, sé que a Embry le ha dolido mucho perderla, casi tanto como a mí.
Su familia se ha ido, antes de irse su abuelo me dijo algo muy raro, algo como que no perdiera la esperanza de verla, que algún día volveríamos a estar juntos.
Se hizo un funeral por Bella y se la incineró, entre su abuelo y nosotros nos encargamos de esparcir sus cenizas de modo que una parte quedase enterrada en Seattle y el resto se dejó volar en el aire del acantilado, por el bosque y el abuelo se iba a encargar de esparcir el resto por otros dos puntos que dejó escritos en un testamento no-oficial.
Su moto es ahora mía, así como Fang, solo que no se me acerca, come lo justo e imprescindible y se niega a entrar en casa, no se deja tocar por nadie pero en cambio viene conmigo cuando le llamo para llevarlo a algún sitio, solo que a cierta distancia. Él sigue yendo a dormir a la casa que fue de su familia, rompió la ventana del cuarto de Bella y siempre que desaparece por la noche, sé que va allí, yo mismo voy a la casa a veces, visito cada uno de los puntos en los que estuve con ella, voy a la tienda que tuvo cuando el tiempo fue bueno y donde alquilaba material para deportes acuáticos.
Todo me recuerda a ella, desde los olores de la reserva a los sitios donde estuvimos juntos.
Ni siquiera Jasper ha sido capaz de alegrarme o de mitigar el dolor con su don, ni Nessy ha conseguido hacerme sentir mejor.
Paul hasta me ha pegado y me ha ganado varias veces, me ha gritado y golpeado hasta la saciedad diciéndome que me reponga, que deje de jugar a ser una cáscara vacía y que lo supere, que no estoy solo, pero para mí es imposible.
Por las tardes trabajo unas horas en la tienda de la madre de Embry, trabajar me hace no pensar, pero aún trabajando no puedo evitar recordarla a ella y cómo sonreía a los clientes cómo conseguía venderles lo que fuera y cómo la llevaba a casa todos los días durante ese trimestre que duramos en el trabajo.
Al final la obra de Romeo y Julieta fue un éxito, no ganamos el primer premio pero quedamos segundos, y en la fiesta de celebración hicimos un brindis por la que había sido la primera opción de Julieta y que tuvo que ser sustituida por Katherine, que demostró ser una buena Julieta aunque para mí no le llegara a la suela del zapato a Bella en ese papel. Y al final me habían cambiado a mí también porque me pasé unos meses sin poder casi ni hablar, estuve casi un mes tirado en la cama de un cuarto de la casa de los Cullen sin moverme, vacío de toda vida como si mi espíritu estuviera esperando para irse con el de Bella, pero por desgracia Nessy no me dejó en paz, se limitó a quedarse conmigo y forzarme comida por la boca cuando no quería comer. Tal vez fuese ella la que me salvó.
Y cuando me volví a levantar y retomé mi vida hice todo mecánicamente, me levantaba por la mañana y hacía mi vida normal, pero nada tenía sentido hasta que me acostaba y cerraba los ojos; y a veces ni eso podía hacer, me he pasado muchas noches desde ese día corriendo en mi forma de lobo, intentando huir sin éxito del dolor de la pérdida, aún no me explico ni cómo he podido acabar mis estudios ni cómo he acabado siendo aceptado en la universidad que ella quería haber ido.
Cuando acabo mi trabajo me voy a casa y ceno con Billie, y por la noche, cuando él se va a dormir, yo espero un poco y salgo de casa por la ventana para adentrarme en el bosque y convertirme en lobo.
Esa noche tengo muy claro lo que quiero hacer, corro y corro hasta que me sangran las almohadillas y regreso a la reserva para animales heridos y recuperación de fauna donde está, como en La Push, la tumba vacía levantada para honrar la memoria de Bella.
AL ser de noche esperaba no encontrar a nadie, así que me paro ante su lápida y me tumbo para quedarme allí con la cabeza sobre la cara pétrea de yeso recubierto de no sé qué producto para evitar que se rompa o se erosione con el tiempo y lloriqueo por dentro.
La hecho tanto de menos...
Entonces oigo a Fang gimotear lastimeramente y aullar antes de ponerse a emitir otro tipo de sonidos.
"¡Fang, dije que nada de lobas!" Le digo destrasformándome.
"Creo que yo no soy una loba." Afirmó una voz femenina y alegre a mis espaldas.
Me giré de golpe para encontrarme cara a cara con una chica de piel cobriza pero no tanto como para considerarla indígena, ojos preciosos y formas más que femeninas.
Lleva el pelo atado en una coleta baja sobre un hombro y en ese tono de castaño que uno nunca sabe si es castaño muy oscuro o negro, solo que su flequillo es pelirrojo y cortado recto justo sobre las cejas.
Lleva puesto una especie de vestido-bata verde muy claro y unos pantalones del mismo color solo que más claros aún rayando con lo blanco.
En el momento que me sonríe, no puedo evitar sentir dolor porque me trae recuerdos amargos.
"Lamento molestarte." Me dijo suavemente sin perder la sonrisa. "Parecías muy centrado rezando sobre esa chica."
Me maldigo a mí mismo congelado al darme cuenta que ha debido ver un lobo gigante trasformarse en un chico.
"¿La conocías?" Me pregunta suavemente mirando a la tumba.
"S... sí." Murmuro un poco confuso de que siga hablándome como si nada.
"Debió ser muy importante para tí." Afirma pasando la mano sobre la figura. "La tumba está muy limpia, y sé que aquí nadie la limpiaría tan a menudo como debe haberse hecho para que esté así de bien cuidada."
"Sí, era... era muy importante." Afirmo.
Entonces me sonríe.
"Estoy segura de que para ella tú también lo eras." Afirma suavemente sonriéndome de una forma que hace que mi corazón de un brinco sin poder explicármelo. "Pero deberías haberle dicho tu secreto."
"¿Cómo sabes tú...?" Le dije.
"Yo veo cosas que otra gente no puede." Afirma sonriéndome.
Demasiado tarde me doy cuenta de un detalle. Ella me mira, pero no es a los ojos, sino donde deberían estar. Entonces levanto una mano y le hago un gesto obsceno.
"Paz, solo... me había parecido extraño." Afirmo.
Entonces ella sonríe y se confirman mis sospechas.
"Eres... estás..." Murmuro.
Entonces ella me sonríe aún más ampliamente.
"Me llamo Rissa Ben-al-Kriqu." Afirma suavemente. "Pero todo el mundo me llama Rissa o Kriksy."
De pronto ese nombre hace que me de un vuelco al corazón y mientras leo lo que ha escrito en el suelo con la punta del pie me doy cuenta que mi oído me ha jugado una mala pasada, no es el nombre que he escuchado, sino Ben-al-Kris.
"Oh... por qué esa cara tan larga." Me dice entristeciendo el gesto.
"¿Cómo puedes saber cómo está mi cara si ni siquiera eres capaz de verla?" Le digo.
"Ya te he dicho, yo veo cosas que nadie más puede." Afirma sonriendome.
"¿Hace cuanto que eres...?" Murmuro.
"Yo nací ciega." Afirma. "Siempre he sido ciega y no conocía nada más que lo que mis manos han visto. Pero de pronto, hace unos meses, ella vino a mí." Afirma sonriendome y acariciando la cara de la estatua. "Ella me enseña cosas, ella me dice cosas. Me habló de ti, ella despertó en mí y me devolvió la vida, porque ella era parte de mí."
Vale, eso sí que es demasiado raro, me hubiese comenzado a cagar por la pata abajo de no ser porque percibí un movimiento superior a cualquier cosa viva cerca y me puse en guardia al captar aquel olor tan particular.
"No te muevas." Le digo a la chica.
"Jake, tranquilo." Afirma suavemente. "Solo es Claudio, no nos hará nada."
"¿Qué?" Le digo. "¿Cómo me has...?"
"Rissy, te dije que no te movieras." Le dijo el vampiro emo del grupo de asesinos antes de mirarme. "Ah, ya veo."
"¿Tú la conoces?" Le dije para que asintiese y fuese a por la chica que cogió de la mano con muchísima delicadeza y se la pasó por su cara.
"Te dije que no te movieras, aún no estás del todo fuerte. Podría..."
"Estaba bien." Afirmó la chica. "No podía quedarme quieta sabiendo que aquí las cosas no estaban bien."
"Aún no estás completa." Dijo. "Necesitas descansar. No es algo fácil y lo sabes."
"No podía dejarlo así." Dijo ella. "Y te lo dije." Afirmó antes de ponerse a hablar con él en otro idioma que no conocía. ((Vale, es un puñeta no enterarse ni cuando lees, así que como no sé egipcio antiguo lo pongo en negrita para indicar que hablan en egipcio y punto, perdón por las disculpas que eso pueda causar)) "Fue él la razón por la que pude volver, 'Él' se dio cuenta que había muerto antes de tiempo por salvar otra vida y decidió absolverme, adelantar el proceso y devolverme antes de tiempo por medios inusuales."
"El proceso de asentamiento tiene un tiempo, tienes que respetarlo o volverás a irte." Dijo. "Tu alma no es corriente, sabes que hay gente deseando hacerse con ella. Si no dejas que el proceso siga, pronto te encontrarán, eso en el mejor de los casos, en el peor..."
"Se saldrá y no podrá volver, lo sé." Afirmó ella asintiendo. "He perdido la capacidad corporea de ver, he bajado un punto en la escala de vida, pero al menos soy humana aunque el cuerpo sea prestado."
"No hagas que el sacrificio de Rissa sea para nada." Le dijo el tal Claudio para extender la mano. "Vuelve a descansar."
"Aún no, espera un momento, iré contigo dentro de diez minutos." Le dijo ella.
"Solo diez." Le dijo. "Ni uno más."
"Lo juro." Afirmó ella levantando una mano.
Entonces el tipo asintió y se dio media vuelta para desaparecer corriendo.
"¿Qué esta pasando aquí?" Le dije. "¿De qué conoces a ese tío?. ¿Quién eres?"
"Ahora no tengo tiempo." Afirmó suavemente agachándose para coger al lobezno que ya tenía la talla de un caniche. "Pero vas a tener que aprender a mirar sin ver, cerrar los ojos y ver." Afirmó acercándose a mí. "Seguir tu corazón."
"No entiendo nada." Le dije. "Es... no te conozco pero a la vez siento como si..."
Me calló cerrándome la boca con un solo dedo.
"Recuerda." Me dijo. "Intenta recordar, piensa y descubrelo por tí mismo. Pero por favor, no tardes."
"Estás loca." Afirmé separándola.
Esa vez juraría que me miró casi directamente a los ojos, solo que su cara reflejaba dolor, se sujetó el corazón y comenzó a boquear como si fuese un pez fuera del agua.
"Cla... Claudio..." Dijo casi sin voz. "Ca...udio..."
Fue como una centella, de pronto me comenzó a doler el pecho de nuevo, recreando algo del pasado, de hacía solo meses, y mientras el tipo la cogía en brazos como si solo fuese una pluma le dijo algo en el idioma raro de antes, algo que parecía una petición o una afirmación con dolor y ella le tocó el hombro y le dijo algo, él pareció intentar negarse pero al final cuando ella asintió y repitió lo mismo que parecía una petición, él se giró un poco y me dejó ver su cara.
"Que Quowle..." Me dijo casi sin voz. "Kwop Kilawtley... Jake..." Añadió antes de salir volando el tipo dejándome congelado.
Me caí de rodillas, tuve que pellizcarme y clavarme las uñas para comprobar que era real, que aquella chica había estado allí, y aún cuando sangré cerrándose los agujeros al instante, seguía sin poder creérmelo.
(Salto espacio-temporal)
"Así que... la has visto..." Me dijo Kasim por la mañana tras haber pasado yo la noche junto a la tumba y descubrirme él allí cuando le conté lo que había pasado por la noche.
"Por favor, díme que ha sido un sueño, que era una alucinación causada por a saber qué que tiene en el aire." Le dije. "Que se os escapó alguna araña venenosa que me mordió y me hizo ver alucinaciones."
"No tenemos arañas venenosas por aquí." Me dijo. "Y lo de la chica... siento decirte que es real, pero... se supone que no debería haber venido."
"¿Por qué?" Le dije. "¿Sabes quién es?"
"Es un shinigami." Dijo una chica bajita que había visto por allí, Keko o Keiko o algo así, una asiática que había ido a ayudar unos meses.
"¿Un qué?" Dije.
"Los shinigamis son los dioses de la muerte." Me dijo la mujer.
"Nosotros creemos que uno es Anubis, el dios de la muerte." Dijo Karim. "Un dios con cabeza de chacal, solo que puede adoptar otras formas, una es la de una mujer."
"La mujer pelirroja..." Murmuré.
Nunca había hablado más sobre la mujer pelirroja que velaba noche tras noche a Bella mientras estuvo en el hospital.
"No, eso es un demonio." Dijo Karim. "Tu has visto a Rissa, Rissa Ben-al-Kriqu. ¿Me equivoco?"
"Cómo sabes a quíen..." Dije.
"Ella no es ella." Me dijo. "Rissa murió hará 4 meses en El Cairo."
"¿Perdona?" Le dije.
"Es... sé que cuesta creérselo pero... es así." Me dijo serio. "Rissa murió y... bueno, luego despertó."
Eso no podía ser, no podía ser real. Era...
No, eso no era lo que se llevaba la palma de raro, lo que se llevó la palma fue el resto de la historia, cómo al principio habían pensado que había sido un milagro y luego poco a poco había ido cambiando, cómo había ido adquiriendo nuevos recuerdos.
Esa misma mañana, cuando fui conduciendo de nuevo a casa, fui ido, me salté señales aunque por suerte, al no haber nadie por la carretera no tuve accidentes, pero casi a la entrada de la reserva, se me cruzó un coche de policía delante del coche tras adelantarme rápidamente y juré parando para evitar golpearlo.
"Jake, chaval." Me dijo Charlie haciéndome bajar del coche. "¿Se puede saber cuántas copas te has tomado? Vengo haciéndote señas para que parases desde Forks."
"Lo siento, no me he dado cuenta." Afirmé.
"No, si ya lo veo, sopla por aquí." Me dijo pasándome un alcoholimetro.
Lo cojo y soplo, sé de antemano que voy a dar negativo, así que cuando lo comprueba y me hace andar por una línea recta me hace dos pruebas más y decido darle unas volteretas por la línea recta marcada para que vea que estoy perfectamente, sacude la cabeza.
"Chico, qué te está pasando." Me pregunta. "Desde ese accidente no pareces levantar la cabeza."
"¿Lo harías tú si hubieran matado a tu chica cuando te hizo de escudo humano pensando que eras un lobo gigante?" Le dije.
"Creeme, Ray no ha podido perdonarselo aún, ni presentando su baja del cuerpo." Me dijo. "Antes de poder echarle presentó su dimisión y se ha dado de baja del oficio. Según su esposa no levanta cabeza."
"¿Te extraña?" Le dije. "Fue el responsable de su muerte."
"Él quería matar a lo que él pensaba que era una bestia mostruosa." Dijo. "Ella se metió en medio, pero eso no quita para que fuese él quien apretase el gatillo."
"¿Lo ves?" Le dije.
"¿Y es eso lo que quieres?" Me dijo. "¿Que te pare la policía pensando que vas borracho o puesto hasta las cejas de a saber qué porque no reaccionas a que te persigan durante kilómetros con las luces puestas para pedirte que pares?. ¿Vagar de aquí para allí como alma en pena? No creas que no me he enterado de lo de esas máquinas taladoras al norte. Un lobo del infierno... Jake, eso no es propio de tí."
"Bella murió defendiendo lo que creía." Afirmé. "Murió por defenderme a mí."
"¿Y crées que querría verte así ahora?" Me dijo. "Vale lo de proteger el medio ambiente a demás de a la gente que estamos en él, me parece genial lo de que vayas a irte a la universidad, pero lo de meterte en líos..."
"En dos días me voy a la universidad." Le dije mirándole. "Voy a estar un tiempo alejado de la reserva y de Forks. Creo que no voy a meterme en demasiados líos."
"Pero qué..." Dijo mirando a una línea de árboles donde había alguien escondido tras un tronco.
Fue todo rápido, algo vino volando hacia nosotros y yo lo cogí al vuelo para descubrir una piedra con un papel atado a ella como si quisiera hacernoslo llegar.
Solo pude ver un animal corriendo casi a saltos sobre un arbusto.
"¿Un lobo?" Dijo Charlie.
"No, Fang." Afirmé reconociéndo al cachorro.
El papel era algo sencillo, demasiado. Era una foto escaneada e impresa tras la que se veía algo escrito que hizo que el corazón me diera un vuelco.
"Creo que se ha ido." Dijo Charlie regresando y viendo el papel arrugado en mis manos. "¿Y eso?"
"Un recuerdo." Afirmé. "De los buenos tiempos. Solo eso." Repetí.
