¡Hola a todos!
Antes de nada, muchas gracias a Trafalgar D. Giselle por sus comentarios y bienvenida ;) Y, también, a mi querida Guest jajaja Me alegra mucho ver que, cada día, hay más gente que lee esta historia.
Como ya dije, ahora viene capítulos con mucha acción, pero es turno de que sepamos qué está sucediendo en otras partes del castillo, ¿no os parece?
¡Disfrutad de la lectura!
One Piece y sus personajes no me pertenecen, sino a Eiichiro Oda
Capítulo 36
"Bien, vamos allá"
Sanji fue el primero en aparecer tras los arbustos. Tal y cómo esperaban, el puente principal del castillo estaba bajado, así que podrían llegar hasta la puerta principal por su propio pie.
"¡No voy a esperar a nadie, así que, andando!", gritó mientras encabezaba a un grupo de varios hombres del pueblo que habían decidido unirse a ellos. Nami y Brook también le acompañaban, corriendo muy cerca de él, cada uno a un lado.
A lo lejos, comenzaron a vislumbrarse las figuras de dos guardias corpulentos, cada uno a un lado del enorme portón de entrada.
"¡Déjamelo a mí!", dijo Nami. La navengante unió las piezas de su Sorcery Clima Tact y comenzó a formar nubes de color negro justo por encima de aquellos dos hombres, "¡Thunderbolt Tempo!", gritó la pelirroja lanzando unas dos últimas esferas de color amarillo que en cuanto se integraron con las nubes, estallaron en dos potentes rayos que dejaron fulminados a los guardias.
Varias exclamaciones se escucharon tras ellos. Los hombres del pueblo no daban crédito a lo que acababan de ver sus ojos, comprendiendo rápidamente que la fama que se había generado la tripulación de los Sombrero de Paja no había sido en vano.
Sanji, por su parte, no se lo pensó dos veces y de una patada abrió las puertas de par en par, permitiendo que todos se adentraran en el interior del castillo. El cocinero se paró en la entrada, cuando una enorme explosión se escuchó en el interior del castillo, haciendo temblar sus cimientos.
"¿¡Qué demonios ha sido eso!?", preguntó Nami alarmada, sosteniendo su Sorcery Clima Tact con ambas manos con fuerza.
"No tengo ni idea", respondió Sanji, "Pero tenemos visita"
Varios soldados, provenientes del interior del castillo, corrían hacia ellos empuñando varias armas.
"Hitoyo Giri"
Brook, desapareciendo del lado de Nami y Sanji a gran velocidad, dejó fuera de combate a varios de aquellos soldados con un corte del que ni siquiera pudieron defenderse. Los soldados cayeron al suelo, rodeados de una especie de neblina y, sin mirar atrás, el esqueleto continuó dando estocadas, pues habían recibido instrucciones muy específicas sobre lo que podía esperarles en el interior del castillo y sabían también cómo debían actuar.
Sanji miró hacia atrás, "Os habéis estado preparando para esto, ¿no?", el cocinero miró con determinación a los pueblerinos que les habían acompañado hasta allí, "¡Pues moved el trasero!"
"¡SÍ!", gritaron todos con entusiasmo mientras pasaban corriendo por el lado del cocinero y coenzaban a golpear al resto de soldados, que no dejaban de aparecer.
"¡Gust Sword!"
Una ráfaga de viento salió de uno de los extremos del Sorcery Clima Tact, atravesando las filas enemigas y acabando con una serie de soldados de un solo golpe.
"¡Esa es mi Nami-swan!", gritó Sanji entusiasmado al ver a la pelirroja en acción junto al esqueleto.
"¡Muévete, idiota!", respondió la navegante, fulminando con la mirada al rubio, mientras todavía continuaban rodeándole cientos de corazones. Solo entonces, Sanji siguió las instrucciones de Nami y noqueó a dos soldados que se acercaban por detrás de la chica propinándoles a ambos una patada.
Poco a poco, el número de soldados fue disminuyendo hasta que, finalmente, consiguieron acabar con todos. Nami se apoyó en su arma para tomar aliento, mientras los ciudadanos de Gravos que les habían acompañado celebraban una victoria que a los Sombrero de Paja les parecía inexistente.
"¡Nami-san! ¡Sanji-san!", Brook llamó la atención de ambos, "Hay alguien ahí", el esqueleto señaló hacia el final del pasillo. La figura de un hombre comenzaba a hacerse más grande a medida que se acercaba hasta ellos.
"Vosotros seguid hacia delante", dijo finalmente Sanji sin apartar los ojos de aquel tipo, "Yo me encargo"
Brook y Nami asintieron y emprendieron de nuevo su carrera por el pasillo, seguidos del grupo de personas que tenían bajo su cargo. No obstante, el hombre que hacía unos instantes estaba prácticamente frente a Sanji había desaparecido para ponerse al lado de Brook y Nami. Sacó una especie vara de madera y les golpeó a los dos con fuerza en la boca del estómago, lanzándoles hacia atrás.
Sanji abrió la boca, aturdido por lo que acababa de ver, y, tan pronto como su mente reaccionó, corrió hacia sus dos nakamas.
"Me temo que no os puedo dejar marchar así como así", respondió el hombre con rostro solemne.
"Maldito…", dijo Sanji entre dientes.
El cocinero, furioso por lo sucedido, se acercó al hombre para propinarle una patada, pero éste la detuvo rápido con la vara de madera que portaba. El hombre gozaba de una agilidad y velocidad impropias para su enorme cuerpo, pero Sanji esperaba que, mientras estuviera ocupado con él, Brook y Nami pudieran recuperarse dol golpe y seguir hacia delante.
El esqueleto ayudó a la pelirroja a ponerse en pie. Nami se palpó el abdomen, todavía dolorida por el golpe y observó unos instantes a Sanji pelear contra aquel hombre que les acababa de atacar.
"Debemos seguir, Nami-san"
La navegante asintió y comenzó a correr junto a Brook de nuevo, esperando que aquel hombre estuviera lo suficiente enfrascado en su disputa con Sanji como para atacarles de nuevo.
Sin embargo, una vez más, en un abrir y cerrar de ojos, Nami y Brook le tenían otra vez frente a ellos. La vara de madera volvía a dirigirse hacia sus cuerpos. El esqueleto emitió un gritito por la sorpresa mientras que la navegante cerró los ojos con fuerza, esperando un impacto que nunca llegó. Al abrirlos de nuevo, se topó con la pierna de Sanji frente a ella, frenando el impulso de la vara.
"Id a buscar a Yua-san", el rostro de Sanji se ensombreció.
El hombre dio un paso hacia atrás y cambió la posición de su vara para volver a golpear a Brook y a Nami, pero, de nuevo, Sanji supo preveer hacia dónde iba su ataque y lo paró de nuevo con la pierna, permitiendo que las figuras de sus dos compañeros de tripulación se perdieran finalmente en la oscuridad del pasillo del castillo.
De repente, el hombre dio un salto hacia atrás y se colocó sobre lo alto de una de las columnas de la entrada, observándole con cautela. Es rápido, pensó Sanji, colocando sus manos en los bolsillos de su pantalón de vestir.
"Os habéis metido con el hombre equivocado"
Sanji enarcó una ceja, "¿Eres tú el Izaro ese?"
El hombre rió, "¡Oh, no! Izaro es un hombre muy poderoso. Yo no puedo compararme con él, pero me gusta que me consideren como uno de sus hombres más fieles. Debéis ser muy importantes porque os ha preparado un gran recibimiento"
"No me importan sus recibimientos", Sanji hizo una pausa, "Pero pagarás por tocar a mi preciosa Nami-san con ese palo de mierda que llevas"
"¿De verdad esto te parece un palo?", preguntó mostrándole de nuevo la vara de madera, "Esto que utilizo se llama jo y debería saberlo alguien como tú, que utiliza un estilo de artes marciales, aunque, por lo que veo, solo está basado en patadas"
"¿Eres siempre tan charlatán?"
"Déjame que me presente antes, ¿no te parece?", el hombre sonrió, "Mi nombre es Ueshi", añadió mientras hacia una extraña reverencia.
El hombre, erguido, pero con los pies ligeramente separados, aunque en paralelo, inclinó un poco la cabeza y el torso, no sin dejar de mirarle. Aún con el torso inclinado, extendió ambas manos al frente y le mostró la vara. Sanji, por su parte, cansado de lo que estaba presenciando, utilizó el Sky Walk para llegar hasta la parte alta de la columna, pero, tal y cómo le había sucedido hacia unos minutos, en un parpadeo, su oponente ya no estaba.
De repente, el cocinero sintió el impactó del jo sobre su costado, lo que le desplazó hasta chocar contra la pared más próxima. Sintió cómo todos sus huesos crujían, lo que le hizo tensar la mandíbula por el dolor intenso que empezó a recorrer su cuerpo. Éste se deslizó por la pared hasta caer al suelo, donde se quedó sentado.
Ueshi estaba frente a él, observándole detenidamente. Hasta ese momento, Sanji no se había fijado en su aspecto dada la oscuridad que impregnaba el castillo. Se trataba de un hombre gordo, con el pelo negro y recogido al estilo samurái. Era fácilmente un metro más alto que él, pero eso no le impedía moverse con velocidad y agilidad. Lucía un traje típico japonés de color blanco que dregadaba a negro hasta la parte baja de la prenda y llevababa unas sandalias de madera.
¿Quién demonios es este tipo?, se preguntó Sanji mientras se ponía de pie a duras penas.
"¿Vas a rendirte ya? No tienes nada que hacer contra mí"
Sanji escupió hacia un lado, "¿Crees que voy a dejar que mi enemigo me gane por un solo golpe?"
"¿Enemigo? Qué palabra tan fea, ¿no te parece? El verdadero espíritu de las artes marciales no debería centrarse en el combate, sino en la búsqueda de la perfección física y mental del ser humano en lugar de destruirlo o humillarlo. Por eso, las personas como yo que practicamos el Aikido jamás utilizaríamos ese término. Nunca miramos al otro como nuestro enemigo o rival, ni siquiera le subestimamos"
"¿¡Entonces cómo demonios piensas derrotarme!?", preguntó Sanji, visiblemente furioso ante el pensamiento de aquel tipo. Si pretendía ganarle solo buscando la perfección y no dejándole fuera de combate, aquella pelea iba a ser absurda y, claramente, estaba perdiendo su tiempo.
"Neutralizándote y, después, que sea Izaro el que decida qué hacer contigo. Yo ya habré cumplido mi misión"
Y, acto seguido, Ueshi volvió a desaparecer ante sus ojos para situarse justo a su espalda. Sanji abrió los ojos de par en par al sentir la mano de aquel hombre sobre su cuello, apretando con fuerza, y, al mismo tiempo, tomándole por la muñeca con la otra mano para así inmovilizarle.
¿Pero qué demonios?, se preguntó Sanji mientras sentía cómo el aire empezaba a faltarle en sus pulmones. Ueshi podría haber soltado toda aquella palabrería, pero, de lo que no cabía duda, era que se trataba de alguien fuerte, con una habilidad excepcional para las artes marciales que, desgraciadamente, le estaba acorralando y le tenía contra las cuerdas.
El cocinero apretó la mandíbula con fuerza y elevó su pierna derecha, haciendo que ésta impactara en el rostro de Ueshi, quien le soltó inmediatamente. Sanji salió trastabillado y colocó su mano en el cuello, tocándose la parte dolorida por la presión ejercida por parte de aquel tipo.
Pero no se iba a rendir fácilmente. Durante varios minutos, los dos atacaron y se defiendieron, propinándose patadas a las que Ueshi añadía de vez en cuando ataques con su jo, procurando dar golpes verticales hacia la cabeza del rubio.
De un salto, los dos se separaron de nuevo. Los pechos de ambos ascendían y descendían con dificultad, mostrando el esfuerzo físico que debían hacer para mantener uno el ritmo del otro.
Tengo que terminar esto cuanto antes. Tengo que asegurarme de que Yua-san esté bien, pensó mientras no apartaba la mirada de Ueshi. No se podía ni permitir parpadear ya que, un solo movimiento en falso, y su oponente haría buen provecho de su velocidad para ganar aquella batalla.
No obstante, Sanji sabía que no había sacado a relucir todo su potencial. Giró a gran velocidad sobre su pierna derecha, poniéndola roja debido a la fricción y, activando así, su Diable Jambe. Ahora, tenía claro que era su oportunidad.
"Diable Jambe: Flange Strike", dijo mientras su patada impactó en el pecho de Ueshi con fuerza, mandándole a volar contra la pared en la que hacía unos minutos él mismo había chocado y haciendo que, por fin, el hombre soltara aquella vara de madera que utilizaba como arma.
Pero sabía que aquello no era suficiente, así que se acercó despacio hacia el lugar del impacto, esperando encontrarle en el suelo, incorporándose tras uno de sus ataques más poderosos. Sin embargo, su boca se abrió por la sorpresa al ver que, efectivamente, la pared estaba más rota, pero no había nadie entre los escombros.
Y, entonces, pudo notarla, la presencia de Ueshi tras su espalda. Sanji se giró lo justo para verle elevado en el aire haciendo un giro y, entonces, la pierna del hombre golpeó en su cara con fuerza.
El cocinero sintió el correoso sabor de la sangre en su boca una vez más y cayó de rodillas al suelo. Escupió varias veces antes de utilizar el Sky Walk, que le permitió de nuevo elevarse en el aire.
Fue entonces cuando sintió, gracias a su haki, que Ueshi estaba otra vez tras él. El hombre le agarró del cuello de nuevo, haciendo que los dos comenzaran a caer al vacío. Ueshi sonrió de satisfacción, viéndose ya cumplidor de su misión, pero su expresión cambió al ver el rostro de Sanji. El cocinero, con su mirada llena de determinación, extendió su pierna, aún en llamas, hacia arriba, golpeándole en la cabeza. Aquello hizo que Ueshi le soltara y, una vez más, el rubio utilizó el Sky Walk para darse un pequeño impulso hacia arriba. Con aquella posición de ventaja, justo por encima de su oponente, Sanji estaba preparado para dar el golpe final.
"¡Venaison Shoot!"
Sanji comenzó a propinar varias patadas en el cuerpo y en el abdomen a Ueshi, culminando aquel ataque con una última patada en la cara. Ueshi golpeó el suelo con fuerza, levantando las baldosas del suelo, así como una nube de polvo y escombros.
Sanji descendió lentamente y, una vez sus pies tocaron el suelo, sacó su mechero y se encendió un cigarro. El cocinero dio una larga calada, esperando algo de movimiento por parte de Ueshi, pero no se volvió a mover.
Cuando el polvo comenzó a despejarse, Sanji vio el rostro del hombre desfigurado por los golpes. Su cuerpo yacía inconsciente sobre el agujero que había causado con su caída. El rubio le observó durante unos segundos y dejó escapar humo de su boca antes de dar otra calada. Con su otra mano, se limpió la sangre que había caído desde su boca por su barbilla y apretó los dientes con fuerza al sentir una punzada de dolor en sus costillas.
"Si me disculpas, tengo que asegurarme de que Yua-san está bien", dijo finalmente mientras daba la vuelta y, con paso tranquilo, se adentraba en el interior del castillo, justo por el mismo sitio por el que hacía unos minutos Brook y Nami también habían desaparecido.
¡Hasta aquí el capítulo!
Tenía muchas ganas de escribir sobre Sanji, uno de mis personajes favoritos de One Piece, así que ya os podéis imaginar, para las que seáis lectoras del manga, cómo estoy en estos momentos xD
No sé si habrá quedado todo claro porque es complicado describir con precisión escenas de acción. El próximo será un capítulo especial, pero también duro para uno de los protagonistas de esta historia. Los Mugiwara no lo van a tener nada fácil.
¡Nos leemos!
