36. Quien jale el gatillo

Ambas quedaron paralizadas.

-"piensa… decirles, verdad?"- preguntó la chica.

-"así es, es mi deber como padre hacerlo"- respondió severo. –"sus padres deben enterarse de que también están siendo engañados"

-"por favor…"- escuchó a su hija decir de pronto, como si le costase emitir palabras. –"no les digas nada"

El hombre intercambió miradas con su hija por unos segundos.

-"debiste pensarlo antes"

La rubia frunció el ceño.

-"que quieres para que no lo hagas…. Haré lo que sea"- otro intercambio de miradas silencioso.

-"Haruka, sé que he sido un padre un tanto ausente, pero tu educación es mi deber y preocupación. Esto lo hago por tu bien"

-"al demonio con el discurso de que es por mi bien! No me engañas con eso, y tampoco te engañes, jamás te ha importado mi bien, esto lo haces para demostrar tu autoridad sobre mí. Pues bien, te estoy dando la posibilidad de manejarme a tu antojo con tal de que no le digas nada a los Kaioh, haré lo que sea si no les dices"

El hombre se mostró levemente sorprendido por la reacción, pero luego embozó una discreta mueca de agrado, cosa que no pasó desapercibida por Michiru.

-"yo le contaré a mis padres"- ambos Tenoh miraron ahora a la chica. –"mi relación con Haruka es algo importante para mí, así que contarle a mis padres era algo inminente de todas formas, tarde o temprano se van a enterar"

-"Michiru, no lo hagas"- pidió con tono un tanto angustiado su novia.

-"vaya… muy valiente señorita Kaioh"

Tatsui se le quedó observando, era una chica inteligente, pues no sólo parecía ponerle pecho a la situación, sino intentaba quitarle herramientas para manejar la situación. Le vio voltear a su hija.

-"Haruka, estamos juntas en esto, no?" – la rubia no respondió, sólo le miró con cierta incomodidad e inseguridad.

-"tal vez no lo ha notado señorita Kaioh, pero a mi hija lo que le asusta realmente es perder su relación con sus padres… no es así Haruka?"

Michiru se confundió un poco con lo que Tatsui decía, volvió su atención a su novia, quien mantenía la mirada fija al piso, intentando encontrar respuestas ahí, totalmente expuesta.

-"dime, que crees que pensaran los Kaioh de ti luego de saber que la rebelde chica de la ciudad pervirtió a su hija de esa manera"

-"eso no es cierto"- se defendió Michiru.

-"pues es así cómo lo verán sus padres señorita, es así como se ve. Ellos…"- volvió su atención a su contrariada hija. –"te abrieron las puertas de su casa, te acogieron como una hija más y tú les pagas así? Que crees que pensará Soujirou de ti después de saber la verdad? Seguirá siendo tan considerado contigo después de saber?"

Michiru pudo ver cómo la rubia empuñaba sus manos de frustración.

-"que es lo que quieres… para que no les digas nada"- reiteró la rubia, conteniéndose.

Otro incómodo silencio. La chica entonces terminó de comprender el mayor temor de la rubia, las consecuencias colaterales de que sus padres supiesen la relación, pero no dejaba de sorprenderle al evidente chantaje al cual se estaba exponiendo, le estaba regalando a su padre una peligrosa arma en su contra.

-"debo confesarte que me decepciona un poco darme cuenta de que te preocupe más lo que piense de ti Soujirou Kaoih por sobre mi"

-"vamos… tú no eres el padre perfecto ni yo la hija perfecta… no me vas a reclamar a estas alturas de que no te respeto, yo no te importo"- respondió su hija con un dejo de rencor.

-"pues ahora, Haruka, sabrás porqué debes respetarme"-dijo severo. –"aunque no lo creas si me preocupo por ti, y esto lo hago por ti. Debes entender que los Kaioh no son tu familia ni lo serán, y al ver su reacción ante esta adversidad lo sabrás, así como debes entender que no debes mentirme"

El timbre sonó, haciendo que la rubia se exasperara.

-"señor…"- interrumpió una de las empleadas. –"los señores Kaioh están aquí"

-"oh, bien, dígales que se pongan cómodos y que vamos enseguida"- una vez que la empleada se fue Tatsui se dirigió a ambas. –"chicas, los invitados están esperando"

-"papá por favor…"- fue lo único que alcanzó a decir la rubia, pero el nombrado le ignoró y caminó hacia la sala.

Una vez solas Michiru se acercó a tomar su mano. Si bien ella también tenía miedo a hacerle cara a esta situación y tener que enfrentar a sus padres, el ver a la rubia tan contrariada despertaba en ella un muro de determinación para poder contener a Haruka.

-"tranquila… vamos"- dijo con voz firme.

Los siguientes minutos fueron incómodos, puesto que se encontraba el matrimonio en el salón, acompañado de Tatsui y ambas chicas, estas últimas tratando de actuar normales, con la incertidumbre de cuál sería el momento en que el padre de Haruka hablaría, mientras los Kaioh no parecían advertir la situación.

-"señor…"- interrumpió la conversación una empleada. –"la cena está lista"

Todos pasaron al comedor donde los platos estaban finamente servidos. Se sentaron, por momentos las chicas intercambiaban miradas.

-"quería agradecerle la invitación Tatsui"- comentó la madre de Michiru.

-"nada que agradecer… soy yo quien debería agradecerles por cuidar de mi hija en mi ausencia. Sé que han sido muy hospitalarios con ella"

-"eso no es ningún problema, Haruka es un encanto"- replicó la madre sonriéndole a la nombrada, quien respondió de vuelta con una sonrisa algo incómoda.

-"Haruka es una más es nuestra casa, no es así chica?"- agregó Soujirou guiñándole el ojo. La rubia iba a responder pero su expresión cambió al notar que su padre hablaba.

-"es por eso que me veo en la obligación de informarles de lo que sucede"

Ambas chicas se paralizaron. Dejaron de comer y se miraron.

-"papá, puedo hablarte de algo antes?... en la cocina por favor"- se apresuró en decir.

-"debe ser ahora?"- alzó una ceja, fingiendo no saber.

-"si… disculpen pero recordé algo y no había tenido tiempo de decirle, como llegamos hace poco del viaje y eso…"- trató de no levantar sospechas.

-"tranquila linda, no hay nada que explicar, entendemos… ve"- dijo amablemente Ayame.

Ambos Tenoh se levantaron dejando a los Kaioh en la mesa. Michiru les siguió con la mirada preocupada. Se quedó pensando mientras sus padres comentaban cosas que no puso atención. Se preguntaba que sería lo que Haruka le diría a su padre, no tenía un buen augurio acerca de eso. A los pocos minutos ambos volvieron a la mesa.

-"disculpen la interrupción, pero la memoria frágil de mi hija le imposibilitaba esperar a más tarde para comentarme algo"- se disculpó Tatsui con una ligera broma, que fue bien recepcionada por los Kaioh.

Mientras Michiru miraba a una silenciosa Haruka, intentando descifrar que había sucedido, pero esta mantenía su mirada fija en su plato, tomando el tenedor de manera distraída.

-"y bien… que era lo que debía comentarnos Tatsui"- preguntó Soujirou recordando de pronto.

-"cierto"- también recordó la mujer.

-"oh… quería comentarles ya que se preocupan por mi hija, que ella se ausentará un par de días de la escuela…"

Michiru se sorprendió y luego de ver a quien hablaba volteó a la rubia, quien aún miraba su plato, completamente seria. Tatsui continuó.

-"… ella comenzará a involucrarse en los negocios de la familia, por lo que se tomará un par de días para aprender"

-"oh… eso si es una sorpresa Haruka, me alegro por ti y que te comiences a interesar en este tipo de cosas… es muy maduro"- comentó Soujirou.

-"pero no debe descuidar la escuela, eh? Los estudios son la prioridad"- agregó maternalmente Ayame.

-"absolutamente de acuerdo Ayame, esto será sólo por unos días, para que Haruka logre adaptarse"

Un breve silencio, un par de palabras intercambiadas entre los padres de ambas y Michiru aun intentando descifrar algo en la cara de su novia, quien le miraba de soslayo y luego de vuelta a su plato.

-"… hay otro asunto…"- la acotación de Tatsui llamó la atención de ambas. –"no sé si saben el real motivo de porqué se rompió el compromiso de Aurik con Haruka… bien, ella descubrió que él planeaba estafarnos"

-"pero qué barbaridad"- exclamó Ayame.

-"muy bien por descubrirlo Haruka"- agregó Soujirou.

La incomodidad de la rubia era evidente, en especial para quienes eran conocedores de la verdad.

-"así es… es por eso que viajaremos a Alemania para hacerle una visita y aclarar ciertos puntos"- finalmente dijo.

La rubia le miró sorprendida ante tales palabras, dejó su tenedor sobre el plato anonadada. Le interrogó con la mirada. Su padre sólo asintió con la cabeza. La cena continuó, sin que le prestara mayor atención al resto.

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En el auto, camino a su casa, intentó obviar los comentarios de sus padres acerca de lo bien que hacía Tatsui en ir a aclarar las cosas con aquel sujeto a Alemania, entre otras cosas. Sólo se limitó a mirar hacia la ventana pensativa, su cabeza estaba totalmente en otra parte. Estaba realmente preocupada por la situación en la que se encontraban, y en especial en no saber qué había hablado Haruka con su padre.

Miró hacia adelante del auto y observó a sus padres. Pensó en que debía contarles de una vez por todas, así enfrentaría de una vez por todas la reacción y lo que viniese, pero luego recordó en que tal vez esa era un decisión que primero debí conversar con Haruka.

Al día siguiente, tal como Tatsui había dicho, Haruka no había asistido a clases. Ya había perdido la cuenta de cuantas veces había marcado a su celular, aun sabiendo que estaba apagado, insistía. Cortó nuevamente y dejó salir un suspiro.

-"aun no logras comunicarte?"- preguntó Seiya a su lado.

Michiru sólo negó con la cabeza. Los chicos se miraron entre sí preocupados.

-"demonios, qué estará sucediendo en esa casa"- se preguntó Lita.

-"seguramente su padre intentando manipularla"- contestó Taiki.

-"cielos… como continuará todo esto"- suspiró Amy.

Un nuevo silencio, todos suspiraron a la vez. Seiya veía de reojo con preocupación a Michiru, quien tenía la mirada perdida, angustiada y pensativa. Pero de pronto una voz chillona lo desconcentró de mirarla.

-"ya sé… y si van ustedes tres a ver a Haruka a su casa?"- preguntó de pronto Serena, señalando a los chicos.

-"que?"- preguntaron al unísono los aludidos.

-"te volviste loca bombón?"

-"eso es suicidio… yo ni aunque me pagaran me encontraría con el padre de Haruka"- afirmó Yaten.

-"vamos, no sean cobarde… o es que acaso le temen a Tatsui Tenoh?"- preguntó Rei en tono de broma.

Los tres chicos se miraron entre sí.

-"si"- respondieron al mismo tiempo

-"pues ármense de valor y háganlo, las chicas lo necesitan"- finalmente dijo Serena.

Los tres se miraron pensativos, y Seiya volvió a mirar a Michiru de reojo, quien no había dicho nada.

-"está bien, es cierto. No es como si le temiéramos de veras a Tatsui Tenoh… además las chicas nos necesitan y somos los únicos que podemos sacar algo de información"

-"claro… supongo"- dijo Yaten sin estar muy convencido.

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-"esto es una pésima idea"- dijo Yaten estando en la puerta de la mansión Tenoh.

-"no seas cobarde Yaten, ya estamos acá"- reclamó Taiki.

-"ah si? Entonces porque no tocas el timbre tú"- preguntó entonces Yaten.

Un breve silencio.

-"Seiya nos trajo hasta acá, él debería hacerlo"- respondió al rato Taiki.

El pelinegro solo les miró molestos, tomó un poco de valor y tocó la puerta. A los segundos una empleada conocida les habría y dejaba pasar saludándolos.

-"iré a ver a la señorita Haruka si puede atenderlos… las cosas han estado un poco complicadas"- dijo en voz baja.

Los tres asintieron y agradecieron a la empleada mientras esta desaparecía por las escaleras. Los chicos se miraban en silencio entre ellos y a la sala para matar el tiempo, como si no la conocieran. A los minutos bajó por la escalera, para el pesar de los chicos, Tatsui a recibirlos.

-"hola chicos, como están… supe que vienen a visitar a Haruka"

-"ehm…. Si"- los tres se complicaron para responder. –"…c como hoy no fue a clases nosotros tra trajimos su tarea de hoy"- dijo el pelinegro alzando su cuaderno.

-"son muy amables, se los agradezco. Pero verán, Haruka no podrá recibirlos, pues está castigada"

-"oh… castigada?"- habló nuevamente el pelinegro, de manera muy lenta y temerosa.

-"así es… Haruka me mintió durante meses, a pesar de que le pedí que no lo hiciera… ella mintió para encubrir su relación con la señorita Kaioh… pero no sé para que entro en detalles, ustedes también lo han sabido todo este tiempo, no es así?"- de pronto el tono del hombre cambió a uno severo y su expresión a una sombría, que enmudeció a los chicos.

Hubo unos segundos de silencio y de intercambio de miradas, Tatsui Tenoh sí que sabía cómo intimidar.

-"me temo que Haruka no irá por unos días a clases, ni podrá recibirlo chicos. Lo conversamos y tampoco podrá 'jugar' con ustedes con la banda de música que tienen, pues estará muy ocupada con los asuntos de negocios"

Los chicos intentaron hablar pero parecía que ninguno tenía algo coherente que decir. Nada de lo que el hombre les hablaba se lo esperaban.

-"gracias por traer su tarea…"- con un gesto del hombre una de las empleadas se acercaba a ellos para recibir el cuaderno. –"Mai los acompañará a la puerta, gracias por venir"

Se miraron entre ellos contrariados sin saber que decir, todo pasaba muy rápido y Tatsui comenzó a abandonar la sala para subir las escaleras. Yaten miró a Seiya para que hiciera algo. El pelinegro abrió la boca sin saber que decir exactamente.

-"em… noso…"- pero fue interrumpido por el hombre quien detuvo su andar y volteó.

-"a propósito, pueden decirle a la señorita Kaioh de mi parte que demás está decir que puede dar por acabada su relación con mi hija… después de todo sé que vienen a saber acerca de eso chicos, no nos engañemos"- sonrió levemente y se retiró.

No hubo espacio para cruzar una palabra más.

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Cuatro días, llevaba cuatro días sin saber absolutamente nada de ella. Lo que se suponía que serían buenas noticias de parte de los chicos, solo fue peor. Pero en verdad lo peor era el no saber nada, aquel estado de limbo la estaba matando. La tecnología no estaba de su lado, pues ni el teléfono ni internet daban resultados. Ir a la mansión era escuchar el consejo de las empleadas a que mejor no fuera por un tiempo. Por un tiempo, ¿Cuánto?

Escuchó los consejos de Seiya y los chicos de que fuera paciente y esperara a que Haruka lo resolviera, pero no estaba en absoluto acuerdo. No podía dejar que las cosas simplemente ocurrieran y cayeran por su propio peso, debía hacer algo. Y es así como terminó afuera de ese enorme edificio con las elegantes letras de dorado en la entrada que decían "corporación Tenoh".

Tomó aire y se internó en las dependencias del edificio. Subió por el ascensor, apenas se abrieron las puertas notó un alboroto al lado izquierdo, no sabía ni interesaba el por qué del alboroto, por lo que aprovechó de apresurarse e ir hacia la derecha sin obstáculos, donde estaba la oficina que buscaba.

Tocó la puerta antes de escuchar la voz masculina del otro lado indicando que pasara.

-"que suce… señorita Kaioh"- levantó la cabeza el hombre mientras veía unos documentos, llevándose aquella sorpresa. Se sacó sus lentes. –"a que debo su visita aquí?"

-"creo que sabe porque estoy aquí señor Tenoh"- dijo de manera respetuosa pero firme. Tomó aire antes de hablar –"Le debo una disculpa, siento mucho como fueron las cosas, usted como mis padres no se merecían que les mintiéramos con lo que sucedía entre nosotras pero lo nuestro es de verdad y enserio… si mentimos fue por temor a que no pudiésemos seguir juntas"

-"y cree que eso es una justificación?"- respondió de pronto. –"que esa era la forma?"

-"no… no lo creo. Es por eso que vengo a hacerle frente a esto y hacer las cosas de forma correcta, con honestidad"

Hubo un minuto de completo silencio, donde ambos aguantaron las miradas.

-"sabe, de veras admiro su forma, señorita Kaioh. Es una muchacha bastante audaz. Nadie me había confrontado con esta entereza… ni siquiera los eternos amigos cobardes que Haruka tiene. Pero le seré honesto también, tal vez esa era la forma para que estuvieran juntas… que yo no supiera nada. Porque quiero que sepa desde ya que jamás permitiré que Haruka esté con usted"

Otro silencio, entonces Michiru comprendió finalmente a que escenario realmente se enfrentaba su relación.

-"agradezco su honestidad… pero también entonces le seré franca desde ya: jamás renunciaré a Haruka"

Sostuvieron sus miradas una vez más por unos segundos, y luego Michiru se despidió con un gesto respetuoso y volteó para dejar solo a Tatsui. Éste se quedó pensativo, él también comprendió cual era el escenario al que enfrentaba la crianza que tenía pensada para su hija.

Tomó su celular y llamó a su mano derecha.

-"Subaru, adelanta el viaje a Alemania para hoy en la noche, quiero estar allá mañana a primera hora"

Mientras Michiru salía del edificio, sentía que sus piernas le temblaban. Tatsui Tenoh sí que tenía una mirada intimidante. Solo esperaba no haberse mostrado vulnerable.

Caminó pensativa, sin siquiera saber realmente que hacer para comprobar que no permitiría que las separaran, realmente no tenía muchas herramientas, y algo le decía que Tatsui Tenoh las tenía todas para comprobar sus palabras. Pero su teléfono sonar la distrajo. Número desconocido.

-"si?"- contestó.

-"Michiru?... por fin puedo hablarte"- la voz de Haruka al otro lado del teléfono le estremeció. Abrió los ojos sorprendida y una sonrisa se apoderó de su rostro.

-"Haruka! No sabes cómo te extraño… como estas?"- trató de controlar su emoción para poder hablar. Sintió calidez instantánea en su corazón, olvidando inmediatamente lo que hace unos segundos la angustiaba.

-"bien, tuve que rogarle a Arata para que me prestara su teléfono… Tatsui me ha requisado mi teléfono y computador, me tiene trabajando en la empresa"

-"cuando volverás a la escuela? Necesito desesperadamente verte"

-"yo también, no sabes cuánto. He tratado de no contradecir a Tatsui para así pase luego esto y me deje volver pronto a la escuela. Dejaré que piense que tiene todo controlado para que vuelva a sus asuntos y deje de preocuparse de mi otra vez… Claro que tendré que ir a Alemania"- dijo esto último murmurando.

-"qué? Alemania?"

-"Tatsui quiere que le haga frente a Aurik para probarme, estoy segura, pero no sé si pueda con eso Michiru… yo… mi conciencia me pesa con eso más de lo que creí. De veras podría arruinar su vida si lo que hice se hace público"- su voz cambiaba a una insegura.

Hubo un breve silencio en el que Mchiru no sabía qué decir a ello. Si era franca cualquier cosa que implicara Aurik le provocaba inseguridad.

-"sé que podrás con eso, no debes caer bajo la presión que te ponga tu padre"- otro silencio. –"cuando volverás?"

-"será algo de un día… pero Tatsui me prometió que una vez de vuelta podría retomar la escuela"

Michiru sonrió al escuchar eso. De pronto Haruka habló a otra persona.

-"que? vamos Arata un minuto más… ah?... grr demonios… Michi, debo cortar"

-"lo sé"- sonrió con melancolía. –"ya quiero que sea pasado mañana y poder verte"

-"yo igual… te amo"

-"yo también"

-"a propósito, mi empleada me dijo que los chicos fueron a verme hace dos días, dile que son unos cobardes inútiles"- ambas rieron. –"ya ya Arata! Estoy cortando… te amo!"- dijo lo último a la chica.

La llamada se cortó. Michiru soltó un suspiro y vio su celular corroborando que la llamada se había terminado. La angustia que antes le aquejaba volvió.

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Fue llevada a su cuarto.

-"por favor, no intente salir hasta que su padre diga lo contrario, señorita Haruka"- dijo una mujer que era parte de la seguridad de los Tenoh.

Cuando sintió la puerta cerrarse tras ella volteó para abrirla y salir, comprobando que tenía vigilancia personal. Gruñó y volvió a cerrarla. Desde la cena con los Kaioh que su padre le había castigado y dado órdenes de no salir de su habitación. No podía salir, ver ni comunicarse con otra persona que no fuese su padre o empleados de la casa. Se recostó en su cama mirando hacia el cielo, resoplando.

Castigo, ella nunca había sido castigada, esta sensación de sumisión y vulnerabilidad que conllevaba un castigo era algo totalmente nuevo. Y ahí estaba, llevaba un día en el silencio de la habitación y ya sentía que iba a volverse loca. Ni escuchar música le calmaba, no tenía la concentración suficiente para leer, sólo podía matar el tiempo pensando. Su padre la había enviado a su habitación con orden directa a que reflexionara sus actos cometidos, pero no estaba ni cerca de sentirse arrepentida de ir al viaje a la montaña sin su autorización si quiera.

Tenía miedo. Miedo de la reacción de los Kaioh cuando se enteraran de lo que ocurría con su hija. Este último tiempo, desde incluso antes de iniciar una relación amorosa formal con Michiru, ella había descubierto lo que era sentir que alguien se preocupara de ella, pero era una sensación más allá de la que pudiesen proporcionar sus amigos o Michiru. Era distinta. Era una calidez de antaño, una que sabía perfectamente el día que la había dejado de sentir: el día en que su madre murió.

Y ahora su padre amenazaba con arrebatarle aquel cariño, no podía permitirlo. El sólo hecho de imaginar la cara que pondrían los Kaioh si se enteraran le daba escalofríos. Suspiró e intentó dormir.

Al día siguiente las órdenes eran claras, debía involucrarse más en los negocios familiares. Su padre le sermoneaba y advertía de su preocupación acerca de si realmente tenía posibilidades en el manejo de la corporación Tenoh. Tatsui le hablaba en el auto mientras la rubia mantenía la mirada fija hacia afuera.

-"Arata desde hoy se encargará de guiarte y asegurar tu formación"- concluyó Tatsui.

-"que, me pondrás una niñera?"- preguntó irónicamente, dejando ver su hastío. Su padre intentó ignorar la pregunta.

-"no estás en posición de nada Haruka, créeme que estoy a esto de sacarte del Mugen y enviarte a un internado a que termines tu último año escolar"- dijo tranquilo, haciendo un gesto con las manos para graficar lo corto de su paciencia.

La rubia guardó silencio, frunció el ceño y volvió la vista hacia afuera. Una vez que el auto se detuvo ingresaron al enorme e imponente edificio de la corporación, una reunión con otros miembros de la directiva les aguardaba.

-"bien señores, antes de comenzar quiero que le den la bienvenida a mi hija, Haruka Tenoh. Ella por el momento se integrará a la empresa para aprender desde ya lo que comprende la corporación Tenoh"- aclaró Tatsui a la mesa.

Haruka hizo una reverencia de mala gana al notar que su padre le miraba esperando dicha acción. De inmediato notó que las miradas eran un tanto reticentes de los miembros. Sólo se limitó a alzar una ceja ante tal observación. Sintió cómo las miradas le siguieron hasta que se sentó en uno de los elegantes sillones negros de aquella sala de reunión. Pudo ver cómo uno comentaba algo al oído a otro. Esto si que comenzó a fastidiarle.

-"qué demonios estos viejos, Arata. Por qué me ven así?" -preguntó a su lado en voz baja a su ayudante.

-"parece ser que no están muy augustos con su presencia, señorita"- respondió con el mismo tono.

-"así parece... me ven como su pequeño bocado"- bromeó.

-"daremos inicio a la reunión entonces"- la voz firme de su padre impidió que continuara.

Comenzaron a exponer y discutir temas acerca de balances y nuevas direcciones empresariales. Haruka escuchaba con atención, observaba a cada uno de los hombres, sus reacciones y formas de expresarse. A pesar de ser socios y pertenecer a la misma junta podía notar ciertas rivalidades y necesidad de exponerse como el más resuelto. Se sorprendió al notarse atenta a todo, a diferencia de la última reunión a la que había asistido y se había quedado dormida.

-"disculpa Tatsui, pero creo que debo comentarlo. No sé si sea una buena idea que tu hija esté aquí presente... digo, esta es una reunión importante y no sé si esté preparada para esto"- dijo de pronto uno de los hombres.

Haruka nuevamente alzó la ceja al escuchar esto, más aún al notar que eran varios los que asentían con la cabeza.

-"es cierto. Creo que algunos de nosotros no nos sentimos cómodos discutiendo este tipo de cosas con su presencia, con todo respeto. Siquiera sabemos si toma todo esto enserio"- comentó otro, diciendo esto último observándola.

-"oh... ya veo Kiyoshi... alguien más que opine similar?"- preguntó calmado Tatsui, a diferencia de la rubia que ya estaba molesta.

-"Es solo que francamente no sé si sea una buena imagen para la compañía. Me va a disculpar señorita Haruka, pero he sabido más de usted por sus escándalos publicados en revistas frívolas que por sus destacados logros académicos"- se aventuró en decir otro miembro.

Tatsui se limitó a guardar un silencio reflexivo. Luego le dedicó una mirada firme a su hija.

-"algo que decir, Haruka?"

Por la cabeza de la rubia pasaba derramarle el café que había sobre la mesa a cada uno de los sujetos que habían hablado, pero no. No lo haría. En su lugar tomó aire y se levantó con una mirada firme, alzando el mentón.

-"Es cierto, he sido un tanto escandalosa... que puedo decir? Pero créanme cuando les digo que eso no afecta en lo más mínimo en mi desempeño. Tengo 17 años, pero no duden ningún segundo en que cuando tenga la mitad de la edad de ustedes seré mucho más capacitada para tomar decisiones... más que todos ustedes juntos o por separado. Noto cual es el juego aquí, todos compiten por demostrar ser el mejor y tener más poder, pero desde ya tengan claro que ese juego lo manejo bastante fácil... soy una Tenoh después de todo. Piensen en aquello cuando quieran poner en duda mis facultades para estar aquí"

Haruka miraba de manera altanera y seria a cada uno de los miembros, sin pasar a ninguno por alto, terminando el contacto visual con el último que habló. Todos guardaron silencio, en especial aquellos que habían expresado su opinión anteriormente. Algunos se miraron unos a otros, imposibilitados de responder, un ruido de alguien aclarando su garganta fue todo lo que escuchó por respuesta. Nada más.

-"Bien, si nadie más tiene algo que decir podemos continuar con la reunión, no?"- Tatsui rompió el silencio, esperó a que alguien hablara, nadie lo hizo. -"continuemos"

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-"jaja viste la cara de esos viejos? no tenían idea que decir"- rio Haruka en la oficina de Arata, ya los dos solos.

-"supo ponerlos en su lugar"

-"fue satisfactorio... en especial encarar a ese pelón 'he sabido más de usted en revistas frívolas que bla bla bla"- imitó con tono grabe.

Arata se cubrió la boca para evitar reír, pero se detuvo de inmediato al ver a través de la puerta de cristal que entraba Tatsui Tenoh. Se aclaró la garganta para disimular la risa.

-"señor..."- saludó con respeto el pelinegro, haciendo que la rubia voltease hacia la puerta.

-"Haruka, supongo que debo felicitarte por no quedarte dormida en esta reunión"- dijo su padre.

-"gracias"- se limitó a decir la rubia sonriendo.

-"sé lo que piensas, crees que te saliste con la tuya en aquella reunión, pero déjame decirte que tus palabras no sólo fueron imprudentes sino que ahora te echaste encima a la mayoría de los miembros de la junta..."

La rubia dejó de sonreír y arrugó la boca.

-"… además de demostrar tu verdadero carácter"- agregó sorprendiendo a la rubia. -"no comparto para nada tus métodos agresivos y poco elegantes, pero fue una muestra quien eres y marcaste tus límites. Bienvenida a la corporación Tenoh"

Dicho eso dejó un par de papeles y salió de la oficina. La rubia seguía boquiabierta sorprendida, mientras el pelinegro sonreía.

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Los días siguientes Arata se encargó de involucrarla aún más, y Haruka parecía tener mayor disposición que antes. Es que un par de palabras cruzadas con otros miembros de la junta no había hecho más que atacar a su orgullo, no dejaría que esos viejos se rieran de ella. Pero una vez sola y ese ataque de orgullo se esfumaba, se colaba otra sensación: Desesperación.

Una vez sola en la oficina que provisoriamente le habían asignado soltó un largo suspiro, desordenando sus ropas. Habían pasado más de 48 horas y no había escuchado si quiera la voz de Michiru. No sabía nada de ella, ¿Qué estaría haciendo en ese mismo momento?

Miró hacia la ventana, con aquella vista panorámica a la ciudad. ¿Qué debía hacer? Por un momento se le ocurrió la idea de arrancar por la ventana al ver el ascensor colgante que sostenía a un trabajador que limpiaba las ventanas. Luego descartó la idea, no por arriesgada, sino porque sabía que arrancar sólo empeoraría las cosas a la vuelta.

-"señorita Haruka"- una voz a su espalda la sacó de sus reflexiones.

-"si Arata?"

-"el auto nos espera, teníamos agendada una reunión para que nos mostraran un proyecto, recuerda?"

-"claro... oye Arata... vamos, préstame tu celular. No será más de un minuto"- volvió a rogar.

-"lo lamento señorita, si su padre lo descubre pongo en riesgo mi continuidad en esta empresa, y su padre siempre se entera de alguna forma"

-"per..."- fue interrumpida.

-"vamos al auto por favor, se nos hace tarde"- dijo el pelinegro abriendo la puerta y esperando a que la chica pasara.

Haruka rodó los ojos y salió, sintiendo cómo a su espalda Arata cerraba la puerta y le alcanzaba. Ambos se pararon frente al ascensor, mientras el pelinegro tocaba el botón insistentemente, mirando su reloj.

-"Porque demora tanto"- murmuró mirando el visor del ascensor.

-"Demonios, olvidé mis lentes de sol... voy por ellos y vuel..."- su voz apresurada se cortó abruptamente. Al voltear e ir por sus lentes no notó a una chica que traía documentos y chocó con ella, haciendo que soltara lo que sus manos sostenían, quedando todo el vestíbulo regado de hojas. -"oh... cielos, lo siento mucho"

La chica iba a reclamar pero al reconocer a la responsable de tal torpeza omitió su reproche.

-"no... descuida"- dijo comenzando a recoger los documentos.

-"permíteme ayudarte"- dijo la rubia.

Arata al observar lo ocurrido también se acercó y agachó para recoger los documentos. En ese momento nadie advirtió que es ascensor había llegado, ni que al abrirse las puertas era nada menos que Michiru quien salía de este para escabullirse a la oficina de Tatsui Tenoh, aprovechando el alboroto. Sólo cuando las puertas se volvieron a cerrar Arata se dio cuenta que habían perdido ya la oportunidad de subirse.

-"rayos!"- se levantó rápido para apretar con rapidez el botón nuevamente.

-"ya déjalo, bajamos por el otro"- dijo la rubia entregándole el último documento a la chica, despidiéndose de ella.

Una vez en el auto camino a la reunión Arata no dejaba de darle información mientras manejaba. Pero la cabeza de Haruka estaba en otra parte, volvía a sus reflexiones acerca de Michiru y lo mucho que la extrañaba. Sentía que si pasaba una hora más sin siquiera escucharla enloquecería. Enloquecer.

La rubia abrió los ojos, como si hubiese caído sobre su cabeza la luz de una idea. Miró a Arata, quien seguía hablando quizás que cosas.

-"Arata, que pasaría si llegamos tarde a esa reunión?"- preguntó de pronto.

-"su padre me mata, demostraríamos una pésima imagen como empresa"

-"y que sucedería si no llegamos?"

Esta vez Arata alzó una ceja.

-"puedo darme por despedido"

-"… y si me... lastimo?"-preguntó con una sonrisa perversa.

-"ah? a que se refie..."- pero no pudo completar la oración, pues cuando volteó hacia la rubia sintió cómo si le diera un infarto.

Ahí estaba Haruka abriendo la puerta del auto, en pleno movimiento, y sacando la mitad del cuerpo hacia afuera. Se podían escuchar las bocinas de otros autos, y el ruido de los vehículos al pasar a gran velocidad pues estaban en la autopista.

-"qué demonios hace!"- exclamó.

-"préstame tu celular o salto del auto y busco uno por mí misma"

-"está loca! Puede matarse!"- trató de disminuir la velocidad pero hacerlo mucho podía ser más peligroso estando aún en la autopista.

-"así es... y mi padre te mataría a ti, no?"- gritó desde afuera sonriendo.

El sonido de otra bocina lo alarmó.

-"está bien! está bien! Sólo entre!"- gritó exasperado.

-"dame tu palabra!"

-"ENTRE!"

La rubia comenzó a reír mientras entraba, cerrando la puerta del auto. El hombre suspiró aliviado.

-"acaso enloqueció!- reclamó intentando recuperar el aliento.

-"jajajajaja así es Arata... enloquecí"- dijo aun riendo, mientras abrochaba nuevamente su cinturón de seguridad. -"ahora dame el teléfono o lo volveré a hacer"

El pelinegro buscó bajo su chaqueta el móvil mientras manejaba y se lo entregó.

-"tiene dos minutos, ni un segundo más. Pues ya estamos llegando y nos retrasaremos si demora más"

-"gracia Arata, eres muy razonable después de todo"- dijo con una enorme sonrisa que contrastaba con la expresión de él.

Volvió su vista hacia adelante para continuar manejando, cuando escuchó a la rubia hablar.

-"Michiru?... por fin puedo hablarte"- hubo un breve silencio. -"... bien, tuve que rogarle a Arata para que me prestara su teléfono… Tatsui me ha requisado mi teléfono y computador, me tiene trabajando en la empresa"

El pelinegro miró de reojo a la rubia, quien tenía una enorme sonrisa, con una expresión especial que no había visto nunca en su rostro. De veras toda una adolecente enamorada.

Rodó los ojos y exhaló, esa chica sí que era todo un caso.

.

-"y me dirás que hacemos aquí?"- dijo algo hastiada la rubia.

Si bien el conversar con Michiru por unos escasos minutos habían sido suficientes para alegrar su ánimo, la repentina urgencia de su padre por viajar a Alemania la jodía. Y ahora se encontraban caminando por la calle hacia un paradero desconocido. El silencio la incomodó.

-"es necesario todo esto?"

-"ya te lo dije… gracias a tu descubrimiento logramos detener a tiempo una posible estafa. Pero eso no puede quedar sólo así, él se burló de nosotros, verdad? Necesito que le hagas frente a la situación y encares a Aurik, necesitamos imponer respeto. Por el bien de la corporación como del apellido"

Ambos continuaron caminando hacia un edificio en silencio. La rubia comenzaba a ponerse inquieta.

-"vamos, sabes perfectamente lo que sucedió, no necesitamos ir"- dijo por fin deteniendose.

-"oh… hablas de que maquinaste todo este montaje para salir airosa de tu compromiso?"- se detuvo también.

-"si…. No te hagas el sorprendido, siempre lo supiste"- dijo en su defensa.

-"sabes, debo decirte que cuando lo hiciste me llevé una agradable sorpresa, realmente fuiste capaz de ensuciarte las manos para conseguir lo que querías… el asunto es que necesito saber hasta dónde puedes llegar, Haruka"

Haruka le miró interrogante, sin saber hacia dónde iba con eso. El hombre continuó.

-"el caso es que esto puede tornarse favorable para nosotros. Hasta aquí, a los oídos del círculo de los negocios, llegó la noticia de que tu compromiso con el prometedor joven Aurik se había roto desde Japón, y esto ha dado espacio para especulaciones. Necesitamos poner el pie encima a estas especulaciones"

-"no entiendo en que me involucra a que me trajeras hasta aquí"

-"pues estaba pensando en usar tu mentira hasta el final, para inspirar el respeto necesario y dejar en claro acá en Alemania que con los Tenoh no se juega"

-"que? hablas de hacerlo público?"- una corriente pasó por su espalda.

-"así es"

-"no, no… eso arruinaría por completo a Aurik. Sin mencionar de que los tres sabemos que esto es una mentira, es demasiado"- negó con la cabeza además.

-"pues tu iniciaste esto Haruka, así que tú debes terminarlo hija"

-"no… lo siento pero no cuentes conmigo para esto"- respondió con determinación. –"esto es demasiado, incluso para mi"

-"sabía que responderías eso, es por eso que tengo para ti una oferta"- su asistente se acercó hacia ellos y le entregó una carpeta a su jefe. –"aquí se encuentran todas las pruebas que tú misma preparaste para convencerme de que él nos estafaba, las cuentas falsas, los movimientos de dinero, todo"

Tatsui le entregó la carpeta a su hija, quien miraba recelosa, reconociendo aquella carpeta, la prueba de su mentira.

-"sólo debes entregarla en la recepción con destino a la junta general de la compañía y esto se sabrá en menos de un día. Si lo haces no sólo no les diré a los Kaioh acerca de tu relación con su hija, sino que también permitiré"

-"que?"- los ojos de la rubia se iluminaron.

-"lo que escuchas… te planteo un escenario y debes tomar una decisión. Es cierto, esto arruinará por completo a Aurik, pues no sólo no tendrá oportunidad de iniciar sus propios negocios, si no que nadie querría tenerlo en su compañía, no habrá futuro para él en el mundo de los negocios. Pero tú podrías tener tu tan deseada relación sin problemas. La decisión es tuya"

La rubia miró una vez más la carpeta, sorprendida. Esto era grande, muy grande, ¿cómo demonios le proponía algo así sin siquiera darle tiempo para pensar? ¿Qué haría, esta tal vez era la única oportunidad que tenía para que las cosas salieran como quería, mantener el cariño de los Kaioh y su relación con Michiru? Volvió la mirada a su padre, esta vez firme. Volteó hacia el edificio e ingresó a este. Cruzó el hall principal y se apoyó sobre el mesón de recepción. Un intercambio de palabras y luego la rubia volvía al lado de su padre, esta vez sin la carpeta en sus manos. Pasaron dos minutos de silencio. Caminaron de la misma manera, alejándose del edificio.

-"entonces lo hiciste"- dijo finalmente Tatsui.

-"dijiste que debía tomar una decisión"- sólo se limitó a decir, su mirada era fría y determinada.

Pero lo que vino sacó de onda a la rubia, pues Subaru se volvía a acercar a ellos con la carpeta que hace algunos minutos había dejado en la recepción.

-"aquí tiene señor"

-"gracias Subaru"

-"qué demonios!"- exclamó molesta la rubia, sin comprender nada.

-"tranquilízate Haruka, sólo quería ver hasta dónde podías llegar con tus decisiones si te presionaba un poco. Esto no será publicado así que puedes estar tranquila. Pero ahora puedo decir que estoy complacido, por primera vez veo realmente un futuro en ti en esto"

-"todo fue una estúpida prueba?!"- preguntó molesta e incrédula.

-"debía asegurarme. Ahora sé que ves más allá de lo que la gente quiere y de lo que necesita, y puedes decidir tu sola. En este momento he corroborado dos sospechas, una es que tienes lo necesario para ser una Tenoh, y otro es hasta donde puedes llegar con respecto a la señorita Kaioh, es un tanto peligroso… después de todo iniciaste esta charada de Aurik por tu relación, no es así?"

-"espera… entonces todo eso de aceptar mi relación era mentira?"

-"a veces debes tocar los puntos precisos para evidenciar resultados, es todo. Con respecto a tu relación, resígnate pues jamás voy a aceptarla Haruka, eso es un hecho"- sentenció. –"pero sabes hija… Realmente veo muchas cosas de mí en ti"

La expresión de orgullo de Tatsui contrastaba con la de la rubia, pues pasó del enojo al ser engañada al susto de lo que había estado a punto de hacer sin vacilar y su resultado.

.

Estaba nerviosa, no sabía nada de Haruka, no sabía si siquiera si estaba de vuelta en Japón. Aun así estaba sentada frente a la entrada del Mugen, a la espera de que su presencia cruzara el umbral, pero solo veía entrar y entrar a jóvenes, de los cuales nada lograba distinguir, como si estuviesen en gris. Entonces ahí vio sólo una persona que destacaba de la masa, era imposible que no resaltasen a sus ojos esos cabellos dorados. Sintió cómo su cuerpo se estremecía y las facciones de su rostro se contraían, dibujando en sus labios una involuntaria sonrisa: era Haruka entrando.

La rubia caminaba disimulando sus ansias cuando sintió el magnetismo de mirar hacia el frente. Sintió cómo literalmente su estómago se apretó al ver a Michiru viéndole, sonrió tal como lo hacía la chica. Continuaba caminando, con pasos eternos, maldito pasillo, ¿En qué momento se había agrandado tanto?

Vio cómo Michiru se levantaba y comenzaba a caminar hacia ella, sin dejar de mirarle. Quiso correr para acortar la distancia del maldito pasillo pero detuvo el impulso al ver cómo Seiya ponía una mano en el hombro de Michiru deteniéndola levemente para decirle algo al oído. Le tomó una fracción de segundo comprender la intervención de su amigo, que por cierto siquiera lo había notado cerca de su novia.

-"Aun no, Michiru. Al parecer viene con escoltas"- fue lo que le dijo el pelinegro a la chica, que lo miraba confundida.

Michiru se volvió hacia la rubia y recién la enfocó con un contexto, notando cómo a su lado iban dos hombres mayores, evidentemente no pertenecían a la escuela. Entonces comprendió la oportuna intervención de Seiya, no debía exponerse en este momento. La frustración se apoderó de su temple.

-"muy bien chicos, llegué a salvo a la escuela. Pueden irse"- dijo la rubia a los dos hombres de su padre, tratando de ocultar sus ansias.

-"tenemos órdenes estrictas de vigilarla"

-"pues no pueden entrar al establecimiento. O quieren par de viejos pervertidos entrar para ver a las escolares?... o seguirme hasta el baño?!"- habló fuerte, haciendo que ambos se ruborizaran, mirando nerviosos a su alrededor, notando las miradas sobre ellos.

-"no no… no es eso"- uno se precipito a decir.

-"señorita, la esperaremos desde afuera de la escuela. Una vez que sus clases terminen irá con nosotros de vuelta a su casa. Créame que buscaremos la forma de mantenerla vigilada en el interior, hablaremos con la inspectora"- dijo el otro sujeto, firme.

-"como sea, nos vemos en un par de horas"- se limitó a decir la rubia, ya pensaría en algo.

Caminó intentando lucir calmada, se acercó a donde estaba Michiru con Seiya y ahora Taiki y Yaten. Se limitó a saludarlos con la mano e ignoró a Michiru. Sólo le dio la mano al pelinegro con un saludo personalizado e ingresó a la escuela de manera despreocupada.

Michiru miraba confundida, sin entender nada. Seiya dio una mirada al umbral de la puerta comprobando que los hombres les miraban.

-"que fue eso?"- preguntó Taiki tan confundido como todos.

-"fue una contraseña que inventamos con Haruka hace años. Nos encontraremos detrás del gimnasio"

Todos comprendieron entonces que había evitado levantar sospechas ante los ojos atentos de sus escoltas. Entonces Yaten irrumpió el silencio de las conclusiones.

-"así que eso significaba ese saludo! Era para reunirse ustedes dos sin mí y Taiki!"

No escondió sus ansias. Podía escuchar cómo Seiya se deshacía en explicaciones para excusarse de aquel truco secreto que tenía con la rubia, y que ahora por motivos de fuerza mayor revelaba, pero aun así no escuchó nada. En su mente sólo había espacio para las ganas de ir inmediatamente hacia atrás del gimnasio. Pero pudo escuchar cómo Taiki se dirigía a ella, como si adivinara lo que pasaba por su mente.

-"Aún nos ven, actúa normal e iremos en un momento más. No levantemos sospechas"

Se escuchó el timbre para anunciar el inicio de clases, esa fue la señal. Seiya le dijo que hablaría con Lita para que le cubriese y así se saltara la clase, ya que dieron por hecho que la rubia lo estaba haciendo.

Dio una última mirada discreta a los dos hombres y entró. Una vez fuera del campo de vista de aquellos sujetos, la chica comenzó a correr. Ya no tenía que ocultar sus ansias, por lo que corrió a lo que más le dieron sus pies. Frenó de golpe cuando vio a Haruka en el lugar indicado mirando distraída algo en unos arbustos. Se quedó detenida, recobrando el aliento mientras la contemplaba. No fue hasta unos segundos en que la rubia volteó hacia ella al sentirse observada. Haruka inmediatamente sonrió, soltó su maletín y corrió hacia MIchiru. Una vez frente a ella, sin frenar ni un poco la abrazó con fuerza. Su mayor altura le permitió acaparar todo el cuerpo de la chica. Con un profundo inhalar se dejó drogar por el aroma que tanto extrañaba.

Michiru en tanto se aferró a su espalda y se acomodó en el calor que le proporcionaba aquel abrazo. Se mantuvieron así unos minutos, en silencio, no era necesario hablar nada aún. Fue entonces que la chica se separó un poco, aun siendo envuelta en aquellos brazos, y posó suavemente ambas manos para atraer el rostro de la rubia y besarla.

Pasaron varios minutos antes de que alguna hablara.

-"dios, te extrañaba demasiado"- dijo finalmente la chica volviendo abrazarla.

-"ni me lo digas, de veras siento que me estaba volviendo loca"- sonrió la rubia. Tomó su mano. –"ven"- dijo mientras la guiaba a una banca para que se sentara.

-"tengo tanto que preguntarte… que ha pasado desde la noche de la cena?"- dijo volviendo a su estado inquieto de hace unas horas antes de verla.

Ambas se pusieron al día, Haruka le contó todo lo sucedido desde que ella se fue con los Kaioh, MIchiru le contó cómo había estado en todos estos días de ausencia, y luego dejaron el tema de lado, pues ambas sentían que había una deuda de 5 días de cariños.

.

Los días que siguieron fueron un tanto extraños, pues debían llevar su relación furtiva a un nivel mayor, Haruka estaba siendo vigilada constantemente, sólo tenían los muros de la escuela para ocultarse. Al tener órdenes claras y aun estar castigada, la rubia debía puntualmente irse a las oficinas de la empresa, por lo que el tiempo al que estaban acostumbradas a estar juntas se había reducido a la mitad. Es tal vez por ello que ninguna parecía intentar amargar el tiempo juntas con conjeturas y estrategias de contingencia. Dejarían que se calmaran las cosas de manera natural.

Pero el correr de los días también volvía a ambas más hambrientas de tiempo juntas, llevando aquellas ansias a la rubia el querer eludir el "control parental". Es así como había días en que se arrancaba por la pandereta trasera de la escuela minutos antes de que tocaran el timbre de salida, imposibilitando a sus guardias de escoltarla. Por su puesto que sus huidas tenían por meta la casa de Michiru, con quien se encontraba en la puerta.

En otra ocasión engañó a sus escoltas fingiendo jugar rugby con sus amigos. Ambos hombres sólo se limitaron a mirar sin sospechar nada. Entonces Seiya lanzó un pase largo a Haruka, que una vez que atrapó el balón no paró de correr. Sólo entonces los escoltas se levantaron alarmados, pero fueron tacleados por Taiki y Yaten respectivamente.

-"lo siento viejo, creí que estaban jugando también"- se limitó a decir el más bajo, con una sonrisa levantándose encima del hombre.

Y así cada día se transformó en una forma ingeniosa de arrancar de sus escoltas, acompañada con los chicos que aportaban con nuevas ocurrencias, los cuatro parecían disfrutar la situación.

Ahora, ambas se encontraban en la habitación de MIchiru riendo, recordando cómo habían resultado las cosas ese día, recostadas en la cama.

-"Haruka, definitivamente juegas con tu suerte"- dijo divertida negando con la cabeza.

-"a ellos les conviene mantener la boca cerrada, saben perfectamente de que si mi papá se entera que no han podido controlarme están despedidos, y deberán despedirse de aquel aumentado sobresueldo"

Michiru le besó de nuevo.

-"pareces tener todo bajo control"- sonrió y volvió a besarle, rodeándole el cuello con sus brazos.

De pronto el semblante de la rubia cambió, parecía contrariada.

-"sucede algo?"- preguntó preocupada la chica al notarlo.

-"tal vez no tengo todo bajo control…"- dijo en voz baja. –"Michiru, siento que si mis decisiones instintivas son las que me definen… yo…"- dudó un segundo en seguir.

-"que es, Haruka?"- preguntó levantando su mentón con su mano, para ver sus ojos.

-"crees que algún día llegue a parecerme a mi padre?"- lanzó de pronto.

-"por supuesto que no Haruka, porque preguntas eso?"

-"no lo sé, siento que estos últimos días me ha sido fácil adaptarme a todo ese ambiente de competencias de poder que rodea a la corporación… hay reacciones y decisiones que tomo de manera casi instintiva, y cuando caigo en cuenta ya está hecho"- se mantuvo en silencio, luego se cubrió el rostro avergonzada. –"perdón… ya estoy de nuevo divagando con esto"

-"Haruka, ya elimina esa idea de tu cabeza"- dijo quitando las manos que cubrían el rostro de su novia. –"es cierto, a veces te dejas llevar por tus pasiones y el calor del momento, pero eso no quiere decir que vayas a ser como tu padre. Eres tú la que define tu propio destino, y si decides que no quieres ser como él, no lo serás. Y yo sé que no lo serás"

La rubia mantuvo la misma expresión mirando un punto fijo, reflexionando en las palabras de la chica. Michiru besó su frente y acarició su rostro.

-"no dejes que eso te preocupe… te amo y sé que eres más que lo que temes"

El sonido del teléfono de Michiru les interrumpió. La chica besó rápidamente la mejilla de su novia antes de apartarse para contestar.

-"si?... hola papá… Si acá estamos juntas"- dijo sonriendo mirando a la rubia, sonrió de vuelta. –"… pastel? Eso nos vendría muy bien… ah… bueno te esperamos para entonces. Besos, te quiero"- la chica cortó.

-"viene?"-preguntó la rubia. De pronto su rostro se iluminó. –"y con pastel?"

La chica rio.

-"algo de azúcar te levantará el ánimo. Eso sí llamó para decirme que no llegaría hasta en dos horas, pues tenía una reunión"

-"oh… rayos, se me abrió el apetito de dulce ahora"- se lamentó.

-"yo podría quitar ese apetito con mi dulzura"- se acercó y besó sus labios. –"tenemos no menos de una hora"

Haruka alzó una ceja y sonrió.

-"pícara"

.

Tatsui se encontraba sentado en su enorme escritorio. Aún podía saborear el café que hace apenas una hora había bebido. Aun así le pidió a una de las empleadas que le sirviera otro y se lo fuese a dejar a su oficina.

Ya estaba hecho, el arma estaba apuntada. Él no debía jalar de ese gatillo.

FLASH BACK

Guardó silencio luego que Subaru se lo informara. Un frustrado silencio. No podía decir que no lo había visto venir, en especial conociendo a su hija. Es sólo que algo de él tenía más fe.

Desde que le castigó había visto mejoras en ella, incluso cuando retomó la escuela continuó rindiendo en la corporación. Y vaya que lo había hecho, varios miembros le habían comentado lo mucho que sentían haberse equivocado con su hija, que ella sí sería una buena líder algún día. Su nombre comenzaba a reivindicarse. Como gratificación, le había permitido eximirse de ir a la oficina tan seguido, de incluso volver a salir con sus amigos, siempre con la permanente vigilancia que, entre otras cosas, se debía cerciorar de que la relación amorosa con aquella chica se diese por finalizada.

Y aquí estaba en su oficina, recibiendo la confirmación de sus sospechas. Tanta tranquilidad en el temple de Haruka no podía ser una buena señal, no todo podía ser tan bueno. Y su inquietud le era rectificada por Subaru: Haruka mantenía su relación con Michiru Kaioh.

Había hecho bien en no confiarse sólo con un par de escoltas, sabía que Subaru podía encargarse de una vigilancia mayor, sin levantar sospechas de su descuidada hija.

-"entonces que hará señor?"- interrumpió el silencio.

-"partir por despedir a esos dos incompetentes. Encárgate de que no encuentren un buen empleo por un par de meses, y asegúrate de que ellos sepan que soy yo el motivo de ello"

El hombre de anteojos asintió con la cabeza.

-"y con respecto a la señorita?"

Un largo suspiro.

-"si intervengo perderé todo el poder que tengo sobre ella en este momento, y arriesgo a botar a la basura todo su progreso. Me odiará y no le importará nada más"

-"pero si no hace nada… ella será la que se salga con la suya, creyendo engañarle"- completó la idea.

-"así es mi estimado, ese es mi dilema. Intervenir, o dejar que mi hija crea que puede hacer lo que quiera"- encendió un cigarrillo. –"y ambos sabemos que no dejaré las cosas así, no permitiré que esa relación continúe"

-"tal vez no debiese ser usted quien detenga esa relación"

Hubo un silencio. Una larga reflexión, el rostro de Tatsui se relajó.

-"es cierto… yo no tengo que jalar del gatillo y ensuciar mis manos"

FIN FLASH BACK

Miró a su lujoso reloj de mano, ya debería estar sucediendo. Ya estaba hecho, sin tener que jalar del gatillo del arma.

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Aún estaba sentado en su auto, mirando hacia su casa a una distancia prudente. Su corazón latía rápido, muy rápido. Su estómago permanecía apretado y el nudo en su laringe le impedía respirar de manera normal.

Cerró los ojos y tomó aire, se armó de valor y tomó el teléfono. Marcó un número conocido y esperó el tono, Bip… bip… bip.

Las palabras de ese hombre venían una y otra vez, una y otra vez, provocando dudas.

FLASH BACK, Una hora antes

-"siento no tenerle gratas noticias Soujirou, en especial por lo ameno de la cena compartida la otra noche. Pero estoy preocupado… como padre"

Ambos padres se encontraban reunidos en una cafetería. Un camarero le ofreció algo, pero Soujirou se negó, despachándolo sin mayor atención, manteniendo su vista fija en el padre de la rubia. Frunció el ceño preocupado. Había aceptado con agrado aquel café que repentinamente le había invitado Tatsui Tenoh. Se imaginó que hablarían de sus hijas naturalmente, pero la palabra preocupado le inquietó.

-"ocurre algo malo… Haruka está bien?"

-"no del todo. Supongo que usted imaginará por el carácter de mi hija que es un tanto difícil controlarle, y dada su cercanía con ella debe estar al tanto de nuestra compleja relación… pero esto se escapa de mis manos. Y temo que el comportamiento de mi hija esté involucrando a la suya"

-"Michiru?"- de pronto la preocupación que antes mantenía por la rubia se volcó a su hija, sorprendiéndole. –"que sucede con Michiru"

-"Soujirou, me sorprende que no vea lo que está ocurriendo con ellas, en especial porque tengo entendido que usted está muy presente a diario en su vida, incluyendo en la de Haruka"- dijo con tono de aparente sorpresa.

-"por favor Tatsui, le pido que sea más claro, que sucede con Michiru"- parecía impacientarse. -"están metidas en un problema?"

-"lo descubrí hace poco. Lamentablemente el contárselo directamente pone en riesgo la buena relación que he estado manteniendo con mi hija estos últimos días… pero por otro lado mi responsabilidad como padre al menos me dicta ponerle en alerta"

-"alerta? Tatsui, por favor sea claro hombre… en qué están involucradas las chicas?"- su ansiedad aumentó.

-"me temo que deberá descubrirlo por usted mismo. Tal vez si llega temprano a su casa, y que ellas no esperen su llegada podrá ver algo. Siento mucho tener que ser tan poco directo, pero arriesgo traicionar la poca confianza que mi hija ha vislumbrado tener en mi"

Souyirou se mantuvo pensativo y se levantó sin mediar palabras, aún sin comprender del todo. Tatsui permaneció sentado, bebiendo un sorbo de su café, siguiéndole con la mirada.

-"espero que pueda comprenderme con la desición de no decirle de manera exacta, pero es algo que debería descubrir por usted para despejar cualquier duda o malentendido"- finalizó Tatsui.

FIN FLASH BACK

.

Alerta.

Esa palabra se repetía en su cabeza mientras podía escuchar por su oído derecho cómo aún el teléfono intentaba comunicarse.

-"Si?"- la voz de su hija al otro lado del móvil lo sacó de sus cavilaciones.

-"Michiru, hola hija"- trato de sonar natural.

-"hola papá"

-"llegaste a casa? estas con Haruka?"

-"Si acá estamos juntas"

El corazón de Souyirou se aceleró.

-"que te parece si llevo pastel para más tarde? Descubrí un café que tiene unos maravillosos"

-"… pastel? Eso nos vendría muy bien"

-"bien, entraré a una reunión ahora, así que llegaré en unas dos horas, no antes. Tu madre me llamó y también llegará tarde"

-"… ah… bueno te esperamos para entonces. Besos, te quiero"

La llamada se cortó y dejó su celular suspirando. Volvió a mirar a su casa. Estaba tan nervioso, no sabía qué pensar. ¿Qué podía ser tan grave como para que preocupara a Tatsui Tenoh de esa manera?

Por su mente pasaron las peores cosas. La idea de drogas fue la que le pareció más lógica, y por lo demás aterradora. Tal vez estaban involucradas con malas juntas, algo que le trajeran problemas. Pero esa no era Michiru, no. Su hija jamás se involucraría en algo así, siempre creyó que tenía demasiado cerebro como para seguir a malas influencias a ciegas.

Otra idea se alojó en su cabeza, tal vez Michiru tenía demasiado cerebro, e ideales. No le sorprendería que estuviese involucrada en algún grupo que apoye una causa, y dada la pasión y entusiasmo de su hija con aquello le condujera a involucrarse en problemas.

Tomó aire, sólo habría una forma de saberlo. Bajó de su auto y caminó hacia su casa, sin levantar sospechas de su presencia cercana. Con sigilo abrió la puerta e ingresó a la morada. Se apoyó en la baranda de la escalera, mirando hacia el segundo piso. Subió con lentitud, temeroso. Las voces se las chicas se escuchaban cada vez más cerca, pero sólo murmullos. Se volvieron nítidas cuando Souyirou estuvo frente a la puerta.

-"jaja deberías dejarme algún día"- era la voz de su hija.

-"no... me da vergüenza"- esa voz la reconoció de Haruka. Se escucharon risas.

-"he estado tentada durante mucho tiempo de pintarte así, di que si!"- se escucharon ruidos.

Soujirou se mantuvo escuchando, parecía ser que no había nada de malo o incriminatorio en la conversación, tal vez Tatsui exageraba con algo.

-"jaja no! además siento que esto es una excusa para verme desnuda"

Ah? Eso llamó su atención, pero de un modo confuso, se sintió un tanto desencajado.

-"ay por favor, de querer verte desnuda simplemente te desnudo y ya"

Debía ser una broma, su hija no podía haber dicho eso. Sintió una corriente recorrer su espina, de pronto otra posibilidad se cruzó por mente, una que jamás había contemplado. Negó con la cabeza, no podía ser eso, debía relajarse.

-"… no es como si fuese la primera vez que te veo desnuda"- escuchó completar la frase.

Su respiración se entrecortó, podía sentir el sudor nacer de su frente. Sus mejillas se enrojecieron.

-"Vamos Soujirou, no pienses cosas... esto debe ser normal entre chicas"- se decía a sí mismo, pero sin realmente convencerse, por lo que su corazón aún estaba acelerado. -"No mi hija"

-"enserio creo que te verías hermosa... y debo admitir que también es una excusa"

No oyó más diálogo. Llevó una mano a su boca, anonadado. No podía ser, él conocía a Michiru, ella confiaba en él... ella no, no su hija. El tono empleado por Michiru en esa última frase era tan ajeno a ella.

No su hija.

Levantó la otra mano y la apoyó lentamente en la manilla de la puerta. La mantuvo ahí, dudando.

No Michiru.

Giró la manilla lentamente, empujando un poco la puerta. La luz que bañaba la habitación fue iluminando su cara en la medida en que iba abriendo la puerta.

No su hija.

Era así cómo esa voz que le intentaba convencer de eso se apagó, escuchándola por última vez. Ya no tenía qué convencer, pues sus ojos le rebatían aquella aseveración. Haruka estaba sentada en la cama mientras su hija estaba de pie sosteniendo su rostro, besándola en los labios.

Ahí estaba él, de pie en el umbral de la puerta observando. Ahí estaba él de pie con toda su moral, con toda su ética, valores y principios. Nada de eso cabía en aquella habitación, no tenían sentido alguno. Nada tenía sentido.

Vio cómo las chicas dejaban de besarse, y la rubia por instinto miró de soslayo hacia la puerta. Inmediatamente abrió sus ojos de golpe. Michiru al ver su reacción miro en dirección a donde fijaba su vista Haruka, encontrándose con Soujirou Kaioh viéndoles aún atónito.

Alguien ya había jalado el gatillo, ya estaba hecho.


Bien, demás está decir que me demoré jejeje. Pero cumplí y aquí estoy con un capi de extra duración para que no me odien ^^
Aún así pedirles disculpas por la exteeeensa espera, quien más que yo que sé lo frustrante que es que la historia que sigues ya no se actualice más.

Ahora como verán las cosas no van ni vienen nada de bien para las chicas. Sé mas o menos cómo continuará esto, pero estoy abierta y curiosa acerca de sus especulaciones de como van a continuar las cosas en el siguiente capítulo, cuentente!

Saludos a miharu, ikuga, Kenni de Tenoh, Janeth Haruka, Lunira Hikari, athenasailor, RO89, Chibitan, Viento cortante, osaka, Denny Malfoy, petiyaka, TheNamelessChild, SirTenoh, Anonimo, Loag, Guest, ing-sama, Momoyo20 , Lupita Flores, ARIWOLF ,Hikaru, mela, LIQUEZ, Majo1234, San-d-Tenoh, aymaramagana , Erika, Antony, jako. , nekatenoh396, garciap301183, Wind White... y los loectores anónimos.

Osaka: gracias por comentar contantemente jaja... responderé personalmente porque planteaste un par de preguntas que quiero aclarar.
-La idea de un capitulo de 14 febrero no está nada nadita de malo, eh?
-Con respecto a la muerte de su madre ya habrá un capítulo dedicado a eso, solo puedo decir que eso definió la relación entre Haruka y su padre.
-Lo que pasó entre Yaten y Mina en el viaje escolar es lo que supongo creen jaja. Ahora no sabemos porque terminó en esta especie de relación amor y odio.
-No tengo pensado por el momento incluir a Hotaru en la historia, pero tampoco es una mala idea.

Para los comentarios de la comparación entre el fic y Hana yori dango es 100% inspiración inicial de esa historia. La vi hace años y me encantaba toda la tensión amorosa y lo complicado de los personajes que nunca permitían que estuvieran juntos. Eso me dio la idea de empezar esta historia y un par de capítulos están muy inspirados en uno que otro conflicto que ocurrió. Pero en verdad esta historia tiene influencia de tantas otras series jajaja

Ya, nos leemos! Saludos