Todos los personajes de Harry Potter son de J.K. Rowling.
Aclaraciones:
-Bla, bla, bla- diálogos
Bla, bla, bla pensamientos
/Bla, bla,bla/ recuerdos, sonidos.
Ahora por favor, gusten del fic. :)
Ruedas de Cristal
Carrusel 35
"TERCER AÑO"
Marfil: 5
"Bajo Mundo"
-Superiora! Yo también quiero uno!-
-Nosotros también Superiora!-
-Superiora! Superiora!-
-No se olvide de nosotras Superiora!-
Hermione sonreía, varios alumnos de la mesa le pedían con gran emoción su propio escudo. Todos querían verse como ella y Ludo.
En especial los de grados superiores, ya que ellos eran los que más recordaban como hufflepuff siempre habia sido el "Hazme reír" de Hogwarts, los que nadie tomaba en cuenta, los que nadie apreciaba, los considerados como inútiles.
Nunca hubo un buen año para Hufflepuff. Pero claro, eso fue antes de que "La niña que vivió" llegara a sus vidas.
Con un carácter que hacia vacilar hasta el más grande de los Leones, una inteligencia que sobrepasaba a cualquier Águila, y una ambición no maligna que se llevaba arrastras a cualquier Serpientes.
Esa era "La niña que vivió". Y era una Hufflepuff. Razón de más para ponerse el escudo de su casa en la túnica, serian los tiernos y lindos Hufflepuff, pero la oportunidad de echarle en cara a las otras casas que ahora ellos eran los mejores, era una oportunidad que no dejarían pasar.
Ni locos.
-Deberías llamarle la atención! Esta haciendo un gran alboroto Albus- dijo McGonagall molesta.
-Sólo están charlando, a además, ha habido muchas veces, en las que tus alumnos hacen más alboroto, curioso que antes no te molestara - sonrió el director con calma.
-Pero eso era antes!- gruño la maestra de transformaciones molesta.
-Bueno, dile a Pomona Sprout que hable con ella- sonrió el director.
-Lo haría si no estuviera entre esa bola pidiendo su propio escudo!- gruño McGonagall señalando a la vivaz jefa de casa, que era la tercera en la fila.
-Hojojojo, que divertido- sonrió el director, y McGonagall se retorció en su asiento, haciendo un puchero muy infantil.
-Hola chicos!- sonrieron Hermione y Ludo, saludando a Molly y Arthur.
-Buenos días Jane! Veo que has tenido trabajo desde temprano- sonrió Molly.
-Jeje, si, algo así, pero no negaras que nuestro escudo es genial!- sonrió Hermione, y ella y Ludo se dieron la vuelta para que Molly y Arthur vieran su querido escudo.
-No esta mal- sonrió la pelirroja divertida.
-Claro que no! La senpai lo hizo y ella siempre hace todo genial!- sonrió Ludo.
-No exageres Ludo-kun, no es para tanto- sonrió Hermione.
-Oigan, oigan, ¿Qué es eso de Kun y senpai?- pregunto Arthur sonriendo.
-Es "Senpai", significa superiora en japonés- sonrió Ludo.
-Y "Kun" es un diminutivo que se coloca después del nombre, es como una muestra de cariño, significa pequeño- sonrió Hermione- Seria como decir "Pequeño Ludo"-
-Haa, Ok, como digan- sonrió Arthur, mirando con diversión a sus dos amigos, que si algo y tenían en común, era que cuando estaban juntos soltaban cada cosa rara, que muchos olvidaban que el raro era él, con sus gustos muggles.
El desayuno pronto término, y cada alumno se fue a sus respectivas clases.
Hermione miro su horario, y vio que este año le tocaría compartir la mayoría de las clases con los Slytherin de tercero.
Genial, eso significa que veré a Regulus seguido sonrió Hermione, y guardo de nuevo su horario.
Tenía planes, buenos planes para Regulus Black.
-Superiora!!-
-Hola- saludo Hermione cuando el grupo que compartía el curso con ella le alcanzo, entre ellos estaban Alice, Meredith, Elizabeth y Marian sus compañeras de cuarto en primero.
-¿Que tal sus vacaciones superiora? Leímos en los diarios que usted habia desaparecido del San Mungo, muchos sospechaban que El-que-no-debe-ser-nombrado habia tenido mucho que ver- sonrió Alice.
-Si! Todo el mundo mágico preguntaba por usted superiora- dijo Marian.
-Bueno, si escape, es que trataron de matarme- dijo Hermione sonriendo muy linda ella, y todo el grupo de casi 40 alumnos le miro pálidos y con al boca abierta hasta el piso, muchos se imaginaban como casi 100 mortífagos entraban al cuarto de Hermione e intentaban matarla, mientras ella se dedicaba a tomar el te con galletitas.
-Pero ya estoy de vuelta, además, no digan eso de "El-que-no-debe-ser-nombrado", su nombre es Voldemort (Medio grito del susto por parte de todos) y no hagan eso, el temor al nombre, sólo aumenta él temor al hombre- dijo Hermione sonriendo con calma.
-Pero superiora! Él es un mago terrible! A matado a muchos, quizás para usted que es tan fuerte no sea la gran cosa, pero nosotros…- dijo un chico temeroso.
Hermione se detuvo, y todo el grupo junto con ella.
-Yo comencé siendo una pequeña que sabia de magia menos de lo que ustedes saben, no entendía nada, pero le puse esmero y dedicación, me esforcé día a día, luchando contra las protestas y las burlas, nunca me deje amedrentar, y se que ustedes tampoco lo harán, confió en ustedes y sus habilidades- sonrió Hermione, y todo los chicos le sonrieron animados.
-Ahora vamos a clases chicos, tengo que ponerme al corriente- sonrió Hermione, y de nuevo, el grupo se encamino a su siguiente clase.
Aun que para sorpresa de Hermione, el grupo de Slytherin ya estaba en la entrada, parecía que la estuviesen esperando.
Ambos grupos se detuvieron, y se miaron los unos a los otros. Se hizo un ambiente muy tenso.
Como si esperaran a que Hermione se dedicara a mandarle maldiciones a los de Slytherin. Después de todo, era un rumor muy creciente (aun que no fundado) que varios de los padres de los Slytherin eran partidarios Del-que-no-debe-ser-nombrado.
Hermione estaba pensando en que decir, sus compañeros veían de forma desagradable a los Slytherin, y estos a su ves a ellos.
Si no hacia algo, pronto se lanzarían las primeras maldiciones "por accidente", que de eso no tendrían nada.
En eso vio a Regulus, un poco atrás del grupo y sonrió.
-Ey, Back, cuanto tiempo sin verte- sonrió Hermione con calma.
Se hizo un silencio de sorpresa, todos buscaban con la mirada al nombrado "Black", y no tardaron en encontrarlo. Cientos de ojos se posaron sobre el chico de aspecto galante y bien parecido, sin duda era hermano de Sirius, pero su pelo no estaba largo y atado por una cinta, él lo traía corto, pero en capas hasta los hombros, le daba un aire muy fresco y encantador. Ese era su estilo sin duda.
-Ha… bien…- sólo atino a decir Regulus apartándose su copete con nerviosismo, y no era para menos, todos le estaban mirando.
-Genial, ¿Y que tal tu madre y padre? Hasta donde recuerdo estaban de buena salud- sonrió Hermione.
-Ha, he pues si, siguen bien… gracias…- sonrió Regulus nervioso. Era obvio que no entendía nada de nada.
-¿Y tu hermano?- sonrió Hermione.
-Ese sigue siendo un idiota incompetente vergüenza de la familia- dijo Regulus de inmediato con la peor de sus caras, todos en Hogwarts sabían ya que ninguno de los hermanos Black se soportaban. Y no desperdiciaban el momento para demostrárselo.
-Jajaja, si, en eso estoy de acuerdo contigo, pero te falto agregar que parece niña con esa colita de caballo- sonrió Hermione, y Regulus rió divertido.
La tención del momento se perdió, ya que ambos grupos se imaginaron a Sirius cepillándose el pelo frente a un espejo, usando un lindo bluson rosa con fresitas, mientras se decía "Ay, que bonito 'toy, como me qu'ero", y también rieron divertidos.
-Jaja, bueno, bueno, entremos ya, que el profesor espera- sonrió Hermione abriendo la puerta y todos entraron, riendo a cuestas de Sirius.
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-A-CHÚ! -
-Salud Sirius- dijo James.
-Graci-A-CHÚU!, A-CHÚU!-
-Salud- dijo James.
-Gracias viejo, je, creo que una belleza se esta acordando de mi— sonrió Sirius— A-CHÚ! A-CHÚ! A-CHÚ!—
-Yo diría muchas bellezas- sonrió James.
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La primera clase era DACO, el maestro aun no llegaba, así que Hermione se entero de que el profesor Walts ya no era el maestro de DCAO, al parecer habia renunciado después de que según él, una chica ensangrentada lo atacara. Luego, en segundo quien dio clases fue una mujer llamada Anice Wolform, aurora retirada, pero debido a su edad, sólo aguanto un año.
Y ahora el encargado de dar DACO era un mago algo… curioso, según le dijo Elizabeth.
Hermione la miro extrañada, pero no le dio importancia, ya que en eso la puerta se abrió de golpe, y una figura roja sangre se deslizo hacia adentro.
Todos miraron la escena con calma, excepto Hermione, que miro la figura con seriedad.
Su perímetro mágico registraba cualquier movimiento en un radio de 15 metros. Siempre lo tenia puesto y alerta, pero a pesar de eso, nunca sintió a la figura.
Y eso no le gusto.
-Buenos días mis niños- dijo una voz suave y encantadora, cuando la figura rojiza se dio la vuelta, y bajo su capucha, mostrando su rostro… curioso.
O eso opino Hermione, ya que su maestro era pálido casi como un cadáver; de pelo blanco peinado hacia atrás, muy relamido por cierto; era muy alto, casi media 2 metros; de complexión muy delgada, casi rayando lo antinatural; su rostro era alargado, liso y parecía suave, con arrugas surcando su piel con ligereza y resaltaba de su cara su nariz aguileña; sus ojos eran negros como la noche, pero con ligeras venas rojas en ellos.
Drácula.
Esa fue la única palabra que se le vino a Hermione a la cabeza cuando lo vio ya detenidamente.
El profesor hablo con voz calida y gentil, que contrastaba con su rostro inexpresivo, que miraba a sus alumnos con detenimiento, aun que una vez que fijo a Hermione, no le quito la mirada.
-Veo que tenemos a una nueva alumna- dijo con una sonrisa apenas notable en la comisura de sus pálidos y delgados labios. No supo por que, pero a Hermione le disgusto esa sonrisa.
-Seria tan amable de presentarse señorita…-
-Granger, Jane Granger- dijo Hermione seria.
-Ho, Granger, si, ya recuerdo, la niña que vivió y nuestra nueva celebridad- sonrió el maestro, y ella lo odio por sonreír de nuevo.
-Señorita Granger, seria tan amable por favor, de descubrirse el rostro y presentarse a sus compañeros- dijo amablemente.
Hermione sintió y se puso de pie, mientras se bajaba la mascara.
-Soy Jane Granger, tengo vein—ha, 13 años, mucho gusto- dijo Hermione seria.
-Bienvenida Srta. Granger, bienvenida, ahora antes de empezar, déjeme presentarme, ya que de seguro usted no me conoce, soy el profesor Vladimiro Valentín, un placer- sonrió.
-Igualmente profesor- dijo Hermione seria, sabiendo que por alguna razón, nunca olvidaría ese nombre.
-Ahora, empecemos la clase- dijo girándose para tomar unos papeles.
-Señorita Granger, dígame ¿Para que sirve una Gropublurber en el sentido de su uso para combatir un Wirsheltrut?- sonrió Valentín.
-¿Qué?- dijo Hermione que no habia entendido nada.
-Ha, señorita Granger, veo que no ha leído el libro de texto de este año- dijo con calma.
-Claro que lo leí- gruño Hermione molesta, mostrando su libro.
-Ho, no me refiero a ese, sino a este- sonrió sacando un libro rojo de su túnica.
-Ese no es el libro que usamos- dijo Hermione seria.
-Pero lo haremos-
-¿Entonces por que me pregunto de algo que de ante mano sabia que no sabría?- gruño molesta.
-Sólo quería ver si en verdad estaba preparada- dijo Valentín, y con un movimiento de varita varios libros como el de él, aparecieron para todos.
-Espero que lea mejor la próxima vez señorita Granger, será la niña que vivió, pero es obvio que aun le falta más, así que viendo aclarado eso, abran su libro en la pagina 345- sonrió, y todos hicieron caso, mientras miraba y perjuraban, que Hermione soltaba chispas del coraje.
Y con eso tuvo el pálido profesor para están en la lista negra de Hermione (que antes sólo era para McGonagall, el Ministerio y Voldemort).
Si el tío bulímico quería pelea, ella se la daría.
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-Odio a mi maestro de DCAO-
Molly, Arthur y Ludo, que estaban comiendo muy animados en la mesa de Hufflepuff miraron con asombro a Hermione, que estaba apuñalando su filete con molestia.
-¿Qué te hizo? Él siempre es muy amable- sonrió Molly.
-Si, asusta al principio, pero es muy amable con todos, a mi me a ayudado mucho con los Boggarts- sonrió Arthur.
-Senpai, ¿Te castigo?- pregunto Ludo sorprendido.
-No Ludo-kun, pero quiero ver que se atreva ese mugroso bulímico, y vera como le va con migo- gruño Hermione comiéndose un pedazo de su filete con molestia.
-Jane, no le digas así, es un buen maestro- le dijo Molly seria- Ok, es raro, pero sólo eso-
-No Molly-chan, ese tío es raro, y yo voy a descubrirlo- sonrió Hermione con calma, mirando a la mesa de profesores, donde Valentín y McGonagall charlaban.
Hermione no aparto la vista de Valentín, y cuando sus miradas se cruzaron ella le dio la mas fría y sombría de sus sonrisas, a la cual él respondía con la más cordial y amable.
La guerra habia comenzado.
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Hermione miraba el papel que Mundungus le habia enviado. Al parecer uno de sus "surtidores" habia estado mandando unos ingredientes a una dirección. Aun no sabia con detalle donde era, pero habia dejado claro que un chico rubio con un bastón en forma de serpiente habia hecho el pedido.
Hermione le envió un mensaje, donde le pedía el lugar donde habia visto al chico.
No espero mucho, y vio la respuesta.
Leyó el pergamino, y lo incinero de inmediato. Ya tenía lo que necesitaba.
Hermione salió de su casa común a paso rápido, ya le habia mandado un mensaje a Filch diciéndole que saldría del castillo, y que estuviese alerta.
Eran las 3 de la mañana.
Hermione miraba con atención los pasillos. Algo le decía que no estaba sola esa noche, incluso Dlanor que reposaba en su brazo miraba a todos lados con alerta.
Algo rondaba los pasillos aparte de ella.
La pregunta era ¿Que?
O más bien, ¿Quien?
Hermione se detuvo cansada del juego del gato y el ratón, expandió su perímetro mágico hasta 50 metros.
Fue cuando sintió cómo algo apareció en su perímetro pero de inmediato huyo.
La "cosa" habia sido rápida y apenas perceptible.
Hermione apretó sus dientes con odio. Sólo habia alguien en el castillo con esa habilidad que tanto detestaba.
-Valentín…- murmuro furiosa. No sabia por que. Pero odiaba a ese sujeto.
¿Quieres jugar Valentín? Juguemos sonrió con malicia.
Hermione hizo un par de sellos y susurro – Kagebushi no jutsu (técnica de multiplicación)— y de inmediato, 7 figuras idénticas a ella aparecieron.
-Quiero que lo mantengan ocupado, tengo negocios que hacer- sonrió Hermione con malicia, y sus copias le sonrieron de la misma forma.
-Hecho- dijeron las 7, y fueron en dirección de Valentín.
La Hermione original apresuro el paso, tenia que salir de ahí antes de que el bulímico se diera cuenta de que sus copias sólo eran una ilusión.
No tardo en llegar a las afueras del castillo, siempre al pendiente de sentir cualquier cosa extraña, apresuro el paso y se adentro al bosque.
Necesitaba algo. Y sabía a quien pedírsela.
-Quédate aquí mi Dlanor, haz guardia, ya por aquí es peligroso- sonrió Hermione, y Dlanor obediente así lo hizo, voló y se poso en una rama alta de uno de los grandes árboles.
Hermione sonrío, y corrió rápidamente entre él bosque, con una velocidad que raras veces usaba. Pero es esta ocasión era especial.
Vería a un viejo conocido, que nunca habia visto.
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-¿Eres tú, Hagrid?- llamo una voz algo vieja.
-Lo siento Aragog, pero soy alguien más- sonrió Hermione, mirando a la vieja araña cubierta por sus canoso pelaje.
-Veo que Hagrid a decidido cambiarme la alimentación- dijo Aragog complacido.
-No lo creo- sonrió Hermione quitándose un guante, y haciéndose una herida con los dientes en el dedo pulgar, y pasándoselo sobre su tatuaje- Vengo por que necesito de tu veneno Aragog, así que se buen chico y dámelo por las buenas- sonrió.
-Lo siento, yo no ataco a Hagrid, ni permito que mis hijo lo hagan por que le quiero y estimo, pero a los intrusos como tú, me encanta comerlos vivos- dijo la gran araña acercándose peligrosamente, mientras varios de sus hijos salían tras él, y por los muros.
-Eso pensé, pero VEO QUE NO ERES INTELIGENTES ESTUPIDA ARAÑA- sonrió Hermione, asiendo que Aragog se parara en seco, junto con todos sus hijos.
-Hablas parcel!- chillo la gran araña.
-ASÍ ES, Y TE LO DIGO MI BUEN AMIGO, DAME LO QUE QUIERO, O HARE QUE UN LINDO BASILISCO ME ACOMPAÑE LA PROCCIMA VEZ- sonrió Hermione.
-No! No esa cosa! Es a lo que más tememos las arañas!- dijo Aragog retrocediendo con temor, al igual que sus hijos.
-ENTONCES SE BUEN CHICO, Y LLENAME ESTE RECIPIENTE CON TU VENENO- sonrió Hermione sacando un cubito de su túnica, que agrando, y mostró que en realidad era un reciente metálico (como los de la gasolina) para 4 galones.
Ya sin más, Aragog lo hizo, lleno el recipiente hasta el tope, Hermione cerro el recipiente y lo lavo muy bien, al igual que sus manos con un hechizo de limpieza y una pócima antivenenos.
-Vendré de nuevo cuando quiera, y hay de ti si lo comentas con alguien, por que seria la última vez que lo hicieras, recuerda al basilisco- le dijo Hermione guardando el reducido contenedor.
-Esta bien- dijo Aragog de mala gana, no estaba acostumbrado a que vinieran a decirle que hacer.
-Bueno, un placer hacer negocios contigo, nos vemos- dijo Hermione girándose hacia la salida.
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Hermione apareció junto con Dlanor en el callejón Knocktur.
Desolado aun por su ultimo arraigo, el lugar no tenia nada, ahora incluso habia lagunas tiendas que estaban derrumbadas, seguramente el Ministerio estaba buscando algo, que al parecer no habia logrado conseguir.
Se sonrió divertida, al parecer trataron de encontrar el nuevo lugar donde se reunían los traficantes, obviamente ya sin las tiendas del callejón Knocktur, los clientes y proveedores tenían que encontrar un nuevo lugar.
Camino entre los escombros del lugar, con atención a su alrededor, Mundungus le habia dicho donde estaba el nuevo lugar.
Esa era la ventaja de tener contactos en el mundo bajo, ella sabia de primera mano lo útil que habia sido su querido actual espía en su futuro, sabia que era de fiar, y sabia que no mentía.
Camino un poco, y vio con agrado una pared casi derruida, tal y como dijo Mundungus, habia varios ladrillos de color rojo oscuro, los toco en el orden que le habia dicho su espía, y vio con agrado como esta se abrió, entro, y el muro se cerro tras ella.
Vio frente a ella que estaba en una alcantarilla, obviamente la entrada funcionaba como un traslador, que al abrirse el muro te conducía al verdadero lugar, camino por el húmedo lugar, teniendo cuidado de bajar su brazo, ya que Dlanor podía golpearse en la cabeza por lo angosto del sitio.
Sólo tenia que seguir de frente, ya que sólo habia un largo pasillo, donde al final se veían varias personas.
Apresuro el paso, y salio fuera de el oscuro pasillo, se sorprendido un poco del lugar, era justo como el callejón Diagón, con varios puestos a ambos lados de la avenida principal, donde varios magos, algunos de opulento aspecto, junto con otros de aspecto poco salubre, regateaban costos de varios artículos.
Miro casi al final de la avenida una placilla, donde observo como un hombre estaba rematando algunas cosas al mejor postor.
Hermione se sonrió bajo su mascara, y coloco a Dlanor sobre su hombro.
Planeaba divertirse un poco antes de que viniera su presa.
Paso con calma por la avenida, mirando los variados puestos, algunos eran de calderos, otros de escobas, obviamente era mercancía robada por el costo tan bajo.
Vio además una taberna donde varios magos bebían sin pena, más delante habia tiendas sobre ingredientes para pociones, de víveres, objetos mágicos, habia también varios hoteles y viviendas distribuidas por el lugar.
Era obvio que la mayoría se habia refugiado en ese lugar, si el Ministerio habia empezado una caza de magos oscuros, ninguno de ellos podía estar seguro afuera de las alcantarillas.
Habia también varios niños, algo mugrosos y sucios, fue cuando noto un prostíbulo muy bien escondido entre unos negocios, lo paso de largo, pero vio a varias niñas sirviendo mesas, sintió una punzada de coraje, ya sabia muy bien como terminarían esas niñas cuando crecieran un poco más.
La vida en la luz era dura, pero la vida en la oscuridad era peor.
Si eras un mago al menos podías buscar una vida digna.
Pero sino, si te tocaba la mala fortuna de ser un Squib, tu vida se iba al maldito caño.
Las puertas se te cerraban, y ya nada te esperaba, todo el maldito mundo te odiaba y te ignoraba.
Te dejaban hundirte en la basura, te preferían muerto que vivo.
Los errores son mejor a los ojos ciegos.
Ojos que no ven, corazón que no siente. A los del Ministerio no le importaba ni un rábano esas pobres chicas Squib, por que de ser magas, lo mas seguro es que al menos estuvieran en algún orfanato.
La sociedad era un lobo, con piel de cordero.
Peleaba contra los magos oscuros, y sin embargo, dejaban a esas pobres criaturas prostituirse, ya que no les importaba como terminaran.
Que ironía.
Que maldita ironía.
-Alto ahí- dijo Hermione seria, sujetando a un chico que habia pasado junto a ella.
-Déjeme! No estoy haciendo nada malo!- chillo el chico molesto, tratando de zafarse.
Hermione lo levanto del cuello de la camisa, hasta quedar cara a cara.
-Mi cartera- dijo Hermione estirando su otra mano.
-No tengo nada!- chillo el chico, que apenas tendría unos 7 años, era pelirrojo de ojos verdes, estaba muy descuidado y sucio, le faltaban varios dientes de enfrente.
-Dámela, o mi amigo te quitara los ojos- dijo seria, mientras Dlanor chasqueaba su pico.
El niño frunció el seño molesto, pero al final le dio la cartera a Hermione.
-Gracias- dijo Hermione abriendo hábilmente su cartera con su mano libre, y mirando su contenido.
-Ya se la di, ahora bájeme vieja- dijo molesto el niño.
-Esta completo, tienes manos muy hábiles niño- dijo Hermione con calma, bajando al niño y dándole su cartera.
-¿He?, ¿Por qué me lada?- dijo el niño extrañado.
-La próxima vez sólo pídela- le dijo Hermione con calma, y se giro sin decir más.
-IDIOTA!- grito el chico, y Hermione sintió como algo le golpeaba en la nuca.
Se giro con gran desagrado, y miro al chico que le veía furioso.
-Yo no necesito robar! Sólo quería molestarte, eres muy boba anciana! Victor Vandom no necesita robar!- dijo el niño furioso.
Hermione le miro con calma.
-Lo siento, te subestime- le dijo con calma.
El niño le miro muy extrañado.
-Vieja rara!- le dijo sacándole la lengua, y corrió a paso veloz, Hermione lo vio entrar al callejón donde estaba el prostíbulo.
-Vaya, vaya, que niño tan orgulloso- sonrió Hermione y levanto su cartera, la abrió, y vio que estaba vacía.
-…………Pequeño cretino— sonrió Hermione con una venita de coraje en la cabeza y un tic en el ojo.
Al final mejor suspiro resignada, y se dirigió a ganarse un poco de reputación.
Fue hacia el local donde se vendían ingredientes para pociones, y entro con calma.
Miro en el interior y vio a muchos magos arremolinándose entre los ingredientes, que estaban en varios estantes.
Sonrió, y el lugar estaba bien resguardado. A falta de gnomos o aurores, los dueños de las tiendas recurrían a los viejos métodos, es decir la fuerza bruta.
Habia 4 guardias afuera de la tiendo, cerca de 20 más, esparcidos en la tienda, y 4 en el área de cajas.
Miro también a una chica cerca de la entrada, estaba sentada en una mesita tomado el te con calma, mientras era resguardada por 3 tipos.
La chica era muy peculiar, bestia una linda túnica rosa claro, muy limpia y cuidada, era rubia y parecía ser muy pulcra en su cuidado. Seria una chica normal, de no ser por que se veía como una horrenda cicatriz le cruzaba los ojos de lado a lado, como si alguien le hubiese pasado un hierro al rojo vivo. Era obvio que por lo mismo, era siega.
Hermione se sorprendió cuando la chica se giro a verla, por decirlo de alguna manera, sólo fue por unos segundos, pero al final la chica sonrió e hizo una leve inclinación con su cabeza, y Hermione hizo igual.
Es una vidente se dijo Hermione sonriendo divertida.
Es obvio, con tanta mercancía valiosa, es normal que alguien pueda robarse algo sin que se den cuenta, pero con la chica es diferente, puede ver si alguien se ha llevado algo sin necesidad de hechizos, muy inteligente sonrió Hermione mirando la tienda, por fuera se veía muy pequeña, pero por dentro era enorme, eran como 4 pisos llenos de ingredientes, donde los estantes eran separados por un pasillo de casi metro y medio, donde habia una valla de seguridad que impedía que los clientes pasaran.
Todo era despachado por los empleados, que atendían dentro del pasillo que separaba los estantes, de esta forma se aseguraban que ningún cliente tomara nada de más.
Ahí se les entregaba la mercancía, y luego iban a pagar a la caja.
Hermione sonrió, sin duda el lugar era divertido para su gusto.
Camino hasta la caja, donde estaba un anciano de cabeza calva y gafas redondas, de aspecto gruñón y sucio, estaba detrás de las cajas, supervisándolo todo, sin duda era el dueño.
Este, en cuanto vio que Hermione se le acercaba, la miro con firmeza, sus ojos eran pequeños pero agudos, casi como los de un gnomo.
-Disculpe, tengo lago que quizás le interese- dijo Hermione con calma.
-Grmm- gruño el anciano, y miro a la chica vidente que estaba cerca de la entrada, esta asintió con calma, y el hombre miro de nuevo a Hermione.
-Grmm, a la trastienda grmm- gruño el hombre girándose, y Hermione le siguió.
Entraron por una puerta que estaba tras las cajas, el hombre la abrió, y dejo pasar a Hermione, y después de mirar con recelo su tienda, cerro al puerta con suavidad.
-Grmm, tome... asiento… grmm- gruño el hombre con seriedad.
-Gracias- dijo Hermione, y se sentó frente al escritorio del viejo.
La oficina era pequeña, incluso algo angosta, estaba llena de archiveros, con papeles sueltos por todos lados, estaba apenas iluminada por una lámpara, que le daba al lugar un aspecto sucio e indeseable. Habia además varias cabezas de animales disecados por el lugar, junto con muchas figuras de cerámica con forma de niños, perros y gatos.
Hermione miro con paciencia como el hombre viejo tomaba asiento en su escritorio, era muy lento en sus movimientos, pero cuidadoso. Eso Hermione lo supo por la forma en que el hombre se movía, parecía torpe, pero en ningún momento habia dejado de mirarle. Estaba evaluándola.
-Grmm, la niña…mm se llama Alionor, grmm, es una vidente Squib, su padre abandono a su madre por eso, y su ella dolida por la partida de su esposo, mmm la segó cuando tenia 5 años, mm, después la tiro en una alcantarilla, grm dónde la encontré yo después grmm, es muy útil, la mejor vidente de Inglaterra, grm, si me pregunta- dijo el hombre entre gruñidos, mientras se ajustaba las gafas.
-Eso pensé, supo quien era cuando me vio- dijo Hermione con calma.
-Si grm, ella vio en un sueño que usted vendría, dijo que traería veneno de Acromántula, así que ya puede sacarla, grmm…- dijo el hombre serio.
Hermione asintió con calma, no era la última vez que una adivina le decía la realidad, con tal exactitud que a cualquiera le daría miedo.
Hermione agrando el recipiente con el veneno, y se lo dio al hombre, este lo abrió, y sirvió un poco en un platillo, coloco un polvo de color morado en él, y espero un poco.
-Bien, es genuino, grmm, le daré 500 galeones- dijo el hombre serio.
-Me parece bien- dijo Hermione con calma, sabía que lo que cargaba bien valdría 4,000 galeones o más, pero sólo estaba ahí por otra clase de negocios.
-Bien, espere aquí- dijo el hombre, y salio de la oficina a un paso un poco más rápido del anterior.
Hermione espero con paciencia en la oficina, recordando algunas cosas, o más bien avisos.
/-Señorita Granger… sólo quiero decirle una cosa, toda gran obra requiere sacrificios, y todo héroe es recordado con honor en su muerte, así que si desea seguir caminando hacia el futuro… no borre las huellas del pasado -/
-Tokiko… debió ser más especifica- dijo Hermione seria, recordando a la única vidente que habia llegado a sentir como verdadera en toda su vida. La visionaria de los sueños, Tokiko que vive encerrada en el edificio DIET, en Tokio.
Hermione salio de sus pensamientos, y miro como el anciano entraba de nuevo por la puerta.
-Su dinero, gmm- dijo poniendo una bolsilla en la mesa- Y esto- dijo serio, añadiendo u papel arrugado- Es de Alionor, gmm- dijo serio, mirando a Hermione con su mirada casi perdida por los años.
Hermione tomo el papel y lo leyó, frunció el seño molesta, e incinero el papel de inmediato.
-Gracias por la paga, vendré de nuevo pronto- dijo con calma, poniéndose de pie para salir.
-Será bienvenida, grmm si viene con más mercancía, ese es el costo por las visiones de Alionor, grmm- dijo el hombre serio.
-Claro, no hay problema- sonrió Hermione, y salio de la oficina.
Apresuro el paso, y antes de salir, miro rápidamente a la chica vidente, que le sonrió con calma, Hermione igual le sonrió y salio de inmediato.
Todos morimos en algún momento Tokiko, pero mientras llega mi hora, tendré que arreglar esto por mi propia cuenta se dijo Hermione, caminando entre las calles.
Habia conseguido más de lo que esperaba.
Consiguió 2 nombres.
Y una nueva informante, que por el costo, valía la pena.
-¿Granger?-
Hermione sonrió con diversión, al fin habia llegado su presa.
-Hola Malfoy- sonrió al darse la vuelta, mirar las caras de asombro de parte del trío de graduados de Slytherin.
-Ha, y veo que has venido con Black y Zabini, que bien- dijo sin darle importancia.
-¿Qué haces aquí?- sonrió Bellatrix, colocándose de inmediato frente a Lucius, para estar de frente a Hermione.
-Bellatrix, cuanto tiempo- sonrió Hermione con calma, pero mirando con cierta curiosidad un sonrojo que habia aparecido en el rostro de Bellatrix.
-De maravilla, es una sorpresa verte aquí- dijo en un tono muy ¿Coqueto? Bellatrix acercándose más a Hermione, quien la miro con calma, pero sintiendo que habia algo en esas miraditas que le mandaba la pelinegra.
-Ejem!- tocio Lucius molesto, y Bellatrix ni caso.
-EJEM!- tocio de nuevo al ver que su compañera seguía embelesada mirando a Hermione, que lo estaba mirando con cara de "¿¿Y a tú amiga que le pasa??"
-EJEM!!- dijo al fin Lucius ya furioso, mientras Net Zabini reía divertido de todo.
-¿Qué quieres?- le dijo Bellatrix molesta.
-Venimos por negocios- le dijo molesto.
-Eso puede esperar- sonrió Bellatrix mirando a Hermione con devoción.
Lucius rechinido sus dientes con furia, y Net estuvo apunto de tirarse al piso echarse a reír.
-Será mejor que se vallan Bellatrix, aun tengo cosas que hacer- dijo Hermione con calma.
-Pero…-
-Estaré enfrente tomando unos tragos, terminando de su tarea pueden pasar y les invitare algo- dijo sin darle importancia, pero a Bellatrix se le ilumino el rostro, y Hermione casi estuvo segura que vio corazones en sus pupilas. Eso le hizo sentir un escalofrió.
-Claro! Enseguida vamos!- sonrió Bellatrix de lo más feliz, y de un jalón tomo a un repelón Lucius y un Zabini que parecía estar imaginándose cosas no muy sanas, según se veía en su sospechoso sonrojo.
Hermione sonrió, y los miro entrar a una tienda, miro con agrado como Lucius no le quito al mirada ni un segundo, parecía que después de todo aun tenía cerebro y sospechaba algo.
Pero eso no le importaba, tenia planes para ellos.
Y mientras los necesitara, no los mataría ella misma.
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Continuara………………………
Hola!
De nuevo uno corto, lo siento, pero aun no me levantan el castigo, espero que les haya gustado como quedo.
Por cierto, me he enterado de algunos spoilers del séptimo libro… ug, fatal esta la cosa, nunca habia oído de un final tan… bueno, decepcionante, en fin.
Si alguien quiere enterarse de alguno, sólo avísenme y les digo.
Por cierto, ¿Ya lo notaron? El FF esta muy loco, no se ustedes, pero a mi me cambia el bio, los caps de los Fic's y varias cosas más. Que locura.
Nos vemos!
AGRADECIMIENTO ESPECIAL A NOELIA MACHI
POR QUE ME HA AYUDADO CON TODO DESDE EL PRIMER CAP! PASANDOME INFORMACIÓN Y TODO! GRACIAS AMIGA:D
Y TAMBIEN AGRADESCO A SINDZERO, y SAAN,,
Y DE HECHO, GRCIAS A SU APOYO, ES QUE SUBO ESTE CAP! GRACIAS! SON GENIALES:D
Y TAMBIEN GRACIAS A : Sindzero, anabiaf, Azul Esmeralda, master911, Demona, Anonimo, santiago () Annie, KittyCat, emmadrake, amparoblack, S.Okita (!), Nadine, LucyCullen (!), Palowin!!!, SAAN,, EternalWing, madridcc, Yura Tao, Tatis (), KittyCat (), nelida, Isabella () miapottergranger (panxa (), emmadrake (!), gabriella snape, tatis (!) y Hermy Potter
Y A TODOS LOS DEMAS TAMBIEN! GRACIAS MIL! SON GENTE MUY BONITA! XD
AGRADESCO EL MARAVILLOSO APOYO QUE ME DAN!
