.
Naruto © Mashashi Kishimoto
History © Johanna Lindsey
Adaptation by Anaiid
.
.
.
CAPITULO XXXVll
-Mujer, ¿por qué me esperas aquí, y no donde tienes que estar?
-Me escapé -replicó audazmente Sakura.
-¿De veras?
El escepticismo de esa respuesta, así como la sonrisa de Sasuke, dijo a Sakura que él no le creía. Perfecto. Ella conseguiría que Sasuke revelase más cosas si él creía que la joven inventaba historias para divertirlo, por supuesto, si Sakura se ocupaba de omitir las palabras fundamentales que solían irritarlo. De modo que Sakura se encogió de hombros, y suspiró.
- Realmente, no soy tan noble que asuma la culpa cuando no soy responsable de nada. Tuve que irme, pues de lo contrario habría pasado la noche en tu mazmorra.
-Ah - dijo él, como si eso lo explicase todo-. Temías un lugar que, según tus propias palabras, "te pareció de veras muy cómodo".
¿Él tenía que recordar lo que Sakura había dicho a lady Hazuki?
-No habría opinado lo mismo esta vez -replicó Sakura con acritud, y después se apresuró a volver a un tono indiferente-. Y te digo la verdad, no habría regresado, excepto que me descubrió el noble más canallesco que concibió la idea de utilizarme para entrar en Kisaragi, pues vino aquí con el propósito de capturar la plaza.
Cuando esta información no determinó que Sasuke frunciese siquiera el entrecejo, ella se molestó y decidió acentuar todavía más la apariencia de despreocupación.
-Y con respecto a eso, tal vez te convenga entrar en Kisaragi y prepararte para un asedio. Por otra parte, es posible que yo haya inducido, con unas pocas verdades muy sencillas, a dispersarse al ejército que estaba esperando en esos bosques, de lo cual no tengo certeza. Pero expliqué a uno de los caballeros que yo estaba segura de que el señor a quien él y sus amigos estaban obedeciendo no tenía derecho a exigirles ese servicio, por todo lo cual ellos debían regresar con su verdadero amo. Me temo que pinté un cuadro bastante sombrío de tu persona, ante la posibilidad de que el temor fuese eficaz donde la lógica fracasa.
-Acepto de buena gana todos los adornos que se agreguen a mi reputación.
-Sin duda - murmuró ella.
Sasuke le dirigió una sonrisa.
-Y ahora, dime cómo conseguiste huir.
-No fue fácil -se apresuró a decir Sakura, y él se echó a reír, siempre suponiendo que las respuestas de Sakura estaban destinadas a divertirlo.
-Si yo creyese que fue fácil -replicó Sasuke, hablando con cierta indiferencia- te devolvería yo mismo a la mazmorra, para tenerte segura, aunque iría a visitarte... a menudo.
La probabilidad de que él no estuviese bromeando frustró el intento de Sakura de "divertirlo".
-Volviste a tiempo para salvar a tu castillo, así como a todos los que aquí residen; yo lo habría intentado, pero nada garantizaba que tus hombres me hubieran creído cuando yo les dijese que el "mensajero del rey" que acaba de alejarse no era en absoluto un representante del rey, y que él se proponía abrir las puertas a su propio ejército entrada la noche. Si tú hubieses regresado más tarde, tal vez a él lo habrían capturado si alguien me creía; pero si no me creían, habrías encontrado que tus caballeros y servidores eran utilizados como rehenes, y que lo que ese hombre reclamaba era tu vida.
La cara de Sasuke ya no expresaba regocijo incluso antes de que ella terminase de hablar; más aún, su expresión era totalmente sombría.
-¿Por qué creo que ya no estás bromeando?
-Porque no bromeo, ni lo hice antes. Sasuke, todo es cierto. Encontrarás pruebas de la presencia de ese ejército en los bosques que se extienden hacia el este, o incluso hallarás al ejército mismo, si no se acercan para asediarte durante la noche. ¿El señor canallesco? El... es mi hermanastro. El vino aquí porque quiere vengarse de ti... por la destrucción del Sonido. Tú comprendes la venganza, ¿verdad?
Sin contestar, Sasuke se inclinó y la montó sobre su caballo. Las manos de Sasuke, que la sostenían con fuerza, se hundieron profundamente en el cuerpo de Sakura, y lo mismo sucedió con la conclusión a la cual él llegó.
-¿Y tú le habrías ayudado?
-¡Yo lo habría traicionado!
-¿Quieres que crea eso? -preguntó Sasuke con voz áspera.- ¿A tu propio hermano?
-No es mi auténtico hermano, y lo desprecio tanto que lo mataría; lo mataré si se me ofrece la oportunidad
-Entonces, déjame que yo lo haga por ti -propuso Sasuke con expresión razonable, aunque su tono era escalofriante.- Dime dónde puedo encontrarlo.
¿Era hora de decir la verdad entera? No, él estaba tan irritado en ese momento que no podría escucharla.
Ella meneó la cabeza en un gesto de negación.
-Me has arrebatado más que lo suficiente. ¿Ahora también deseas quitarme la venganza? Creo que no lo permitiré.
El frunció el entrecejo ante esa respuesta. Incluso sacudió a Sakura. Pero de todos modos ella no estaba dispuesta a suministrar la información que él requería. Finalmente, él emitió un ronco rezongo y la soltó. Ella tuvo que aferrarse al cuerpo del caballero para conservar el equílíbrio. Aquí, el puente levadizo descendió, y la joven comprendió que ella ya no tenía mucho tiempo para decirle el resto, y que él pronto lo escucharía de labios de otros, pero en perjuicio de Sakura.
-Mi señor, no preguntaste por qué habría ido a parar a tu mazmorra.
-¿Tienes que hacer más confesiones?
Ella se estremeció ante ese tono burlón y cruel.
-No es una confesión, sino la verdad según yo la conozco. Ayer debía ser acusada de robar un artículo muy valioso a una de las damas del castillo. Lo encontrarían en tu dormitorio, y eso demostraría mi culpa. El asunto ofrecería la excusa para "interrogarme" acerca de otros supuestos robos. Existía la esperanza de que no quedaría mucho de mí para tentarte cuando regresaras y que el sufrimiento provocado por el interrogatorio determinaría que yo perdiese a mi hijo. Yo no estaba dispuesta a sufrir eso siendo inocente de la acusación. De modo que salí del castillo antes de que formulasen los cargos.
-Y si eres culpable, estás realizando esta confesión para aliviar tu culpa.
-Excepto que no soy culpable. Ino escuchó el plan y me advirtió. Puedes preguntárselo...
-¿Crees que no sé que ella mentiría por ti? Espero que puedas usar mejores argumentos para demostrar tu inocencia.
-Ahora comprendes por qué tuve que marcharme -dijo Sakura amargamente-. Mi único argumento es lo que acabo de decirte. Tú tendrás que encargarte de descubrir la verdad demostrando que mi acusadora es una mentirosa; de lo contrario, tendrás que castigarme con la severidad que el delito exige.
Sakura sintió que él endurecía el cuerpo al oír estas palabras.
-Maldita seas, mujer, ¿qué hiciste para provocar tanta enemistad en esa persona?
Sakura se decidió. La pregunta sugería que él le creía... o quería creerle.
-No hice nada –se limitó a decir- y ella no se propone herirme, es a ti a quien quiere lastimar. Y si yo desaparecía, quizás ella no me acusara, o siquiera hablase del robo. De nada le habría servido. Pero ahora que he regresado, tal vez aún decida seguir con su plan, para obligarte a castigarme.
Se habían detenido frente a la torre del castillo. Llevaban allí cierto tiempo, y alrededor todo era actividad: hombres que desmontaban, caballos llevados a los establos, escuderos y palafreneros moviéndose de un lado para el otro.
De pronto, Sakura preguntó:-Sasuke, ¿por qué regresaste tan pronto?
-No, no cambiarás el tema. Tú me dirás quién es la dama que desea herirme a través de tu persona, y me lo dirás ahora.
Ella desmontó antes de que Sasuke pudiese detenerla, pero se volvió para mirarlo en los ojos.
-No me preguntes eso. Si cambia de idea, y decide no hacer nada, se redime y no debe castigársela por lo que pensó hacer en el calor del enojo. Si no cambia de idea, lo sabrás muy pronto.
El entrecejo de Sasuke era más sombrío que nunca, y ahora podía vérselo fácilmente con tantas antorchas que iluminaban el recinto, mientras el cielo se iluminaba con los rayos y resonaba con los truenos. Un escalofrío recorrió la espalda de Sakura, pues él parecía el demonio mismo, sentado allí y juzgándola... y después, habló también como la encarnación misma del demonio.
-Yo decidiré qué es lo que merece un castigo- le advirtió- de modo que no creas que puedes negarte a revelar la verdad, como te negaste a decirme el nombre de tu hermano. Tendré una respuesta o...
-Si te atreves a amenazarme después de lo que he soportado -lo interrumpió ella con verdadera furia- ¡juro que perderé el escaso alimento que hoy tomé, comida de los soldados y bastante rancia... y vomitaré todo sobre tu pie!... Sería más conveniente para tí que te prepararas en vista del próximo asedio; por si acaso ¿eso no es más importante que una prisionera sin valor que ahora no irá a ninguna parte, gracias a su condenado hermano? Después, tendrás tiempo sobrado, no lo dudo, de ocuparte de mí fuga, mi robo... ¡y mi audacia!
Ella se dio la vuelta y lo dejó allí, demasiado irritado para preocuparse si lo había encolerizado excesivamente con su discurso, de modo que no vio la tímida sonrisa que se dibujó en los labios de Sasuke, ni oyó la risa que siguió. Pero sus hombres percibieron todo esto, y más de uno se preguntó qué le parecía tan divertido a Sasuke mientras impartía órdenes para aprestar las defensas del Castillo
.
.
.
Nota
¡Hola! ¿Qué te ha parecido este capítulo?
Antes que nada, lo sé. Les debo un encuentro entre Sasori y Sasuke a pura espada y puño limpio xD pero eso deberá esperar un poco más. Por ahora, ¿Qué tenemos aquí? Amo la forma en que Sakura suele desafiar a Sasuke. No cualquier persona se animaría a contrariar a este terrible vengador.
Por otra parte, ¡Sakura es realmente astuta! Debemos reconocer su valor al maquinar toda una estrategia para desintegrar el ejército de Sasori. Veremos si tiene la misma astucia para enfrentarse a las acusaciones de Karin y salir bien librada.
Sin mas que decir, muchas gracias por leerme.
Recuerda que tu opinión me hace muy feliz :D
Anaid
